Naruto no es mío si no de Masashi Kishimoto.
Autora de este capitulo: Pitukel.
Advertencias de este One-shot:
- AU
-Crack
-PwP
-UST
-Lemon
-OoC (Hinata)
Pareja principal: Gaara/Hinata
-*lalalalala (pensamientos)
-*lalalalala (diálogos y narración)
Gracias por adelantado por los reviews.
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.: Despacho de Gaara :.
Condujo algo molesto por la autovía. El leve puchero de su rostro ahora que no le veía nadie más el fruncido de sus inexistentes cejas eran prueba de ello, ¿y por qué su pequeño enfado?
Simple. Hinata se había despertado y marchado a trabajar esa mañana sin despertarlo con su dulce beso matutino de todos los días y sin despedirse siquiera antes de irse al trabajo.
Se había despertado solo y abandonado en la cama y sin rastro de ella en la casa salvo su desayuno sobre la mesa de la cocina. Se duchó y vistió murmurando por lo bajo ante ese acto de irse sin avisar de Hinata.
¡Era su novio! No el mejor del mundo pero se merecía al menos una pequeña despedida o achuchón mañanero.
Así que por eso se encontraba aparcando el coche en su plaza con una expresión asesina.
Miró por un momento lo alto del edificio entrecerrando los ojos por culpa del sol de verano siendo temprano todavía. Vio esas estilizadas letras verdes con el nombre y logotipo de su empresa.
Shukaku, empresa de abastecimiento de materiales de construcción. Y algún que otro arquitecto. Sus hermanos y él para resumir.
Y hablando de arquitectos. Hoy su queridito suegro, nótese el sarcasmo, tenía una reunión con ellos por un nuevo proyecto que les habían pedido.
Su novia se iba sin avisar de casa e Hiashi iba para allá en un par de horas.
No iba a ser fino. Era una mañana de mierda desde el mismo momento que abrió los ojos.
Un par de empleados tragaron grueso cuando sus ojos malhumorados los miraron por un momento cuando lo saludaron al verlo entrar al edificio. No tenían culpa de nada pero su mala suerte tampoco era culpa suya.
Entró a su despacho dejando el maletín sobre la mesa con poco cuidado.
-Gaara-boss-. Sari asomó la cabeza tras tocar a la puerta y recibir una especie de gruñido del pelirrojo-. Le traigo como me pidió las carpetas con los últimos pedidos.
-Bien-. Fue conciso y algo parco.
-¿Desea algo más? ¿Un café, té?
-No, gracias. Puedes retirarte.
Se inclinó levemente y dio media vuelta teniendo una idea vaga sobre que le ocurría a su jefe para estar de tan pésimo humor.
-Sari-. Se viró al escuchar su nombre antes de que saliera por la puerta-. Si Hinata Hyûga viene dile que deseo hablar con ella. Que venga a mi despacho, sola.
-Si señor.
Cerró la puerta aguantándose la risa. Lo que pensaba resultó ser lo que sucedía. La novia de su jefe era el foco de todo.
Era lo único que le sacaba de sus casillas a alguien tan serio y estoico como él.
Cuando la puerta se cerró su móvil sonó por un mensaje recibido.
Era de Hinata, así que no tardó en abrirlo dispuesto a leer y a exigir después por otro mensaje una buena explicación sobre esa mañana.
Una hora y media.
Eso era todo lo que decía. ¿Hora y media para qué? ¿Cuándo iría a verlo tal vez? Era un pequeño texto difícil, por no decir imposible, de comprender.
Le mandó uno preguntando sobre qué significaba exactamente eso que le había escrito, pero no obtuvo respuesta alguna a pesar de que miraba constantemente el móvil por si acaso desde hace media hora.
No hacía falta decir que eso lo puso aún más enojado. Primero lo deja solo por la mañana, como si le estuviera esquivando y ahora también le ignoraba.
¿Quería ser mala? Pues muy bien, él también sabía.
En cuanto llegara a casa y la viera le haría todo lo que se le ocurriera por la cabeza y donde primer lugar de casa la pillara. No escaparía de sus brazos, su cuerpo ni de su deseo.
Sonrió ladinamente de repente.
La haría gimotear pidiéndole perdón por ignorarlo y luego la haría suspirar por más.
Que pena que quedara toda una jornada de trabajo por delante antes de poder ir a su hogar y dar rienda suelta a su nuevo objetivo.
Aunque puede que no tuviera que esperar tanto. Si ella llegaba pronto y Sari le daba su comunicado le haría el amor en la mismísima pared de su oficina nada más traspasar el umbral de la puerta.
Pasó el tiempo sin percatarse de ello entre archivos que revisar en el ordenador y las carpetas y permitir a su mente volar unos instantes fantaseando con ella.
La puerta volvió a sonar y sus ojos se oscurecieron ansiosos y bañados de lujuria de que fuera la peliazul quien estuviera al otro lado. Más todo desapareció al ver quien era en verdad.
-Sabaku.
-Hyûga.
Yerno y suegro se lanzaron unos instantes una mirada cargada de autentico recelo el uno al otro hasta que se estrecharon las manos con fuerza callando el dolor.
Justo como pasó en la boda de Neji cuando Hinata quiso acercarse a su familia para saludar y él, como su pareja también tuvo que ir a dar sus "buenos deseos" a la pareja y saludar de paso a su encantador suegro.
Aunque hablando de Neji, si este estaba de luna de miel quería decir que solo estarían Hiashi y Hinata.
Y esta última no aparecía por la puerta ni por los alrededores.
-¿Y Hinata? –Vio a Hiashi entrecerrar los ojos pero no le importó nada que le mirara de esa manera. Su Hinata era más importante.
El aíre se volvió denso y frío. Peligroso.
-Lo mismo podía preguntarte yo a ti-. Se cruzó de brazos frente a él y no se quedó atrás en intentar intimidar. También cruzó los suyos irguiendo la espalda-. No ha aparecido por la empresa esta mañana.
Vale, eso ya le preocupó. Dejó que una expresión preocupada escapara de su rostro y que fácilmente Hiashi pudo ver ablandándose un poco al ver la inquietud que mostraba el pelirrojo por su hija.
Podría haberle sucedido algo por el camino, y no quería pensar más sobre el tema porque caería en una espiral de preocupación inmensa y no haría bien el trabajo.
Tal vez quiso hacer algo importante antes del trabajo y por eso no aparecía. Después de todo ahora que recordaba, le había enviado un mensaje.
-Empezaremos la reunión entonces sin Hinata. Mi secretaria tomará notas en su lugar para usted hasta que ella llegue.
Asintió conforme y se sentó en el cómodo sofá rojo frente a él. Separados por la enorme mesa de escritorio que poseía su despacho y en la cual estaba sentado.
-Sari-. Presionó el botón del altavoz que conectaba con la oficina de su secretaria-. Haz llamar a mis hermanos y diles que vengan enseguida. La reunión comenzará ya.
-Gaara-boss, los señores Deidara y Sasori han venido ahora mismo para ver que ideas tenéis pensadas para su edificio.
Se pellizcó el puente de la nariz irritado. Más cosas que se les sumaban caóticas esa mañana. Ahora estaban allí quienes les habían pedido el nuevo proyecto.
Una galería de arte.
-Hazles pasar a mi oficina y trae contigo té para todos.
-Ahora mismo.
Un silencio pesado reinó en la oficina por parte de ellos y su poca interacción social uno con otro. Hiashi revisaba las cosas que tenía pendientes para el día de hoy en su agenda electrónica y Gaara seguía revisando sus informes.
No pasó mucho tiempo cuando la puerta del despacho se abrió y entraron sus hermanos seguidos de los otros dos.
-Buenos días Gaara-. Temari le saludó como hacía siempre, con una sonrisa alegre y confiada que fue devuelta con un asentimiento de cabeza de su parte al igual que a su hermano que le saludó simplemente alzándole la mano perezosamente-. Buenos días a usted también señor Hyûga.
-Sí, si, hola a todo el mundo-. Deidara se sentó impaciente en el otro extremo del enorme sofá y colocó los brazos sobre el respaldo-. Vamos a lo importante, comenzad la reunión.
-Perdonad su comportamiento. No tiene educación.
-No me toques las narices desde tan temprano, Sasori. O mi inspiración se verá afectada.
Se sentó junto a su compañero y aceptó con un asentimiento de cabeza la taza de té que Sari le tendió.
-Eso que tu llamas arte no es nada.
-Mis cuadros son la bomba. Explosivos.
-No llamaría arte a poner una pequeña carga explosiva dentro de los tarros de pintura y hacerlos estallar para que salpiquen los lienzos-. Tomó un sorbo de su taza tranquilamente-. Aunque con suerte algún día tu explotes por ello.
Pensaba responder a esa provocación de su compañero de trabajo con un buen comentario mordaz si no fuera por el carraspeo de la rubia Sabaku para llamarles la atención.
-Podéis dejar la discusión para luego. Vamos a empezar.
Conectó el ordenador al proyector del techo y bajó la tela para reflejar las imágenes.
Todos prestaron atención a la mezcla de ideas que habían creado ambas empresas para la galería de arte.
Escuchaba atentamente a su hermana hasta que su móvil vibró sobre la mesa. Un mensaje nuevo.
Es hora de venganza.
Releyó una y otra vez el mensaje de su novia sin comprender nada.
Hasta que sintió algo subirle despacio sobre el pantalón de su traje y desabrocharle el cinturón.
Abrió los ojos sorprendido cuando el botón se soltó y la cremallera le siguió segundos después con pasmosa lentitud. Reaccionó dando un pequeño salto cuando una mano pequeña y cálida se metió en su ropa interior.
No podía creer lo que pasaba. ¿Hinata había estado todo el tiempo escondida debajo de su mesa?
Apretó los puños con la cabeza algo gacha cuando ella sacó su miembro fuera de los calzoncillos y empezó a masajearlo. Como cuerpo traicionero que tenía, este agradeció la atención poniendo se duro para ella.
-Mierda-. Pensó cuando Hianta le abrió las piernas y se colocó entre ellas.
Ahogó un jadeo cuando su lengua rosada lamió desde la base del tronco hasta llegar arriba donde dejó un pequeño beso.
Viendo que nadie miraba al estar atentos a la explicación de Temari, metió la mano disimuladamente para intentar alejarla antes de que alguno se diera cuenta de lo que estaba pasando en el hueco de su mesa.
Lo que no se esperó es que Hinata le mordiera un dedo cuando su mano fue a tocarla.
-¿Estas bien Gaara? –Su hermana lo miró al escaparse de sus labios un pequeño alarido ante la mordida en su dedo.
-Sí, solo fue un calambre en el dedo.
Las miradas cambiaron de nuevo de su persona a la pantalla viendo los planos del edificio y las explicaciones que esta vez Kankuro junto con Hiashi explicaban a los que estaba destinado el proyecto.
Su secretaria tomaba notas atentamente mientras Sasori y Deidara parecían por ahora complacidos con todo lo que escuchaban y veían.
Ahogó un gemido cuando notó su boca envolverle.
Sexo oral en su despacho era una fantasía de su lista personal, pero no con gente externa de por medio.
Si los pillaban peligraría su tensa relación con su suegro, el respeto de sus hermanos, el proyecto y posiblemente su trabajo si salía a la luz lo que Hinata le estaba haciendo tan peligrosa pero excitantemente.
Una gota de sudor surcó su sien al escuchar un pequeño gorgoteo bajo la mesa que nadie más escuchó por estar su hermano hablando.
No pudo evitar esta vez un siseado gemido cuando sintió sus dientes rozar su piel y su lengua juguetear alrededor de su enrojecida punta para enseguida volver a engullirlo con fuerza.
-¿Seguro que estas bien? Tienes las mejillas rojas y la cara llena de sudor.
-Y-yo…- Tragó saliva con dificultad sintiendo su cuerpo cosquillear cercano al clímax-. S-sí, estoy bien… muy bien…
Escuchó su baja risa divertida viendo los problemas que ella y su boca húmeda le estaban produciendo.
-Maldita…
-¿Gaara?
No podía soportarlo más, en cualquier momento alcanzaría su pico máximo y se desplomaría sobre la mesa como un saco sudoroso y jadeante.
Su cuerpo empezó a temblar cuando su miembro altivo estaba a punto de estallar en un orgasmo arrasador.
Sin importarle los demás, escondió el rostro entre sus brazos mientras estos estaban cruzados sobre la mesa. Apenas podía respirar y ella seguía masajeándole a pesar de estar a punto de dejarlo asfixiado.
Le producía escalofríos que recorrían todo su cuerpo.
-¿Po-podéis dejarme solo un momento… por favor?
-Sí te encontrabas mal deberías de haberlo dicho desde un principio. No cuesta nada dejarte un tiempo para que te sientas mejor.
Su hermana como supuso le dio una escueta regañina porque no quería decirle nada más al estar el resto ajeno de la empresa presente.
No estaba para salmones ahora. No cuando estaba a punto de eyacular.
-Lo lamento-. Tomó una bocana ociosa de aire-. Re-retomaremos la reunión en breve.
Se retiraron todos del despacho dejándole espacio y tiempo para tranquilizarse y mejorarse sobre lo que fuera que le sucedía según ellos.
Y algo doloroso debía de ser para verle morderse el labio, apretarse a si mismo los antebrazos o jadear con pesar con el sudor surcando su frente y mejillas.
Justo en el mismo momento que se cerró la puerta tras su secretaria, un gemido desgarrador y ronco de su garganta afloró sin contemplaciones formando eco en su despacho.
El clímax le había dejado inerte en la silla.
-Hi-hinata.
La aludida le empujó suavemente echando la silla y su cuerpo cansado y sobreexcitado consigo y salió de debajo de la mesa con una sonrisa dulce e inocente.
Nada que pegara para lo que acababa de hacerle con todos allí presentas ajenos a lo que ocurría en realidad.
-Buenos días mi amor.
Le dedicó con sus cansados y acuosos ojos una mirada fruncida que la hizo sonreír. Se acercó a él sacando del bolsillo de su falda un paquete de toallitas húmedas para dejarlo en su escritorio.
-¿Por qué…?
Se inclinó sobre su cuerpo y besó sus labios levemente maltratados por morderlos antes para acallar sus jadeos.
Un beso que al pelirrojo le supo a poco cuando ella se separó.
-Como te dije por mensaje, venganza.
Le dio otro beso donde él aprovechó para tomarla del rostro y cobrarse ese deseado y delicioso beso que no le dio esa mañana.
Se adecentó su pulcra ropa elegante y coqueta para encaminarse a la puerta.
-¿A dónde vas?
-A la salida, tengo que entrar casualmente a la oficina sin que nadie sospeche de que he estado aquí todo el tiempo e inventarme algo para las preguntas de mi padre-. Abrió la puerta mirando a ambos lados y vio que por suerte el pasillo estaba desierto-. Oh sí, no olvides limpiar tu evidencia. Has manchado la moqueta. Hasta dentro de unos minutos.
Cerró la puerta y la vio marchar por la ventana que colindaba al pasillo mientras ella le despedía con la mano y un inmenso rubor en sus mejillas.
Ahora es cuando se ponía tímida, cuando terminó lo que le había hecho.
Estaba seguro que esa venganza fue por aquel día en su oficina cuando llamó su padre y le hizo igualmente el amor sobre la mesa.
Una sonrisa natural y alegre inundó la sala. Era increíble lo que se había atrevido a hacerle solo por cobrarle aquello. La adoraba.
Y por difícil de creer. Se había enamorado más aún de ella si eso era ya a esas alturas posible.
.: Fin de Despacho de Gaara :.
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Hola holita de nuevo seguidorcitos.
Como muchos pedisteis, aquí la tan esperada venganza de nuestra querida Hinata. Le puso las cosas bien difíciles a Gaara. Ahora sabe que pasa si se mete con un Hyûga como hizo aquella vez.
Contestación a reviews de usuarios sin cuenta:
Hasta el próximo capi, cuídense (L)
-Diana: Realmente mi querida onna es una escritora de categoría ;)
-Gaahinaforever: Bueno, tienen una relación que no cae en la monotonía, ya se encarga Gaara casi todas las veces de eso xD Mi parte llegó muy pronto como has podido comprobar, espero que haya sido de tu agrado.
