Capítulo 7: Epílogo

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Harry prácticamente corrió a su despacho. Las alarmas de intruso sonaron y el caminaba furioso al destino, varita en mano. Iba a descuartizar quien pisara su territorio sagrado.

Irascible entró en el lugar donde sus bebés dormían sólo para ser abrazado por la espalda y elevado en el aire.

-Oh, maldición -dijo soltando el aire-. Maldito cretino, casi me matas -dijo volteándose cuando fue dejado en el piso.

-Vaya manera de recibir a tu esposo -dijo sínico.

-Vaya manera de llamar mi atención -dijo molesto yendo a ver a sus bebés a las cunas que estaban frente a la chimenea. Quitó los escudos de ambas cunitas para ver que sus bebés seguían durmiendo sin complicaciones.

Stephan vio desde la entrada a Harry, su embarazo sólo lo había hecho más hermoso a sus ojos.

Caminó hacia su pareja, sin notar como movía inconscientemente la sortija en su dedo anular.

Cuatro meses se habían cumplido desde que Harry le hubiera dado el sí frente a un juez mágico, convirtiéndose en Harry Snape, su esposo y el padre de sus bebés. Harry le había dicho que sólo se casarían cuando diera a luz, así que la larga espera tenía doblemente nervioso al joven mago.

Pero cuando su esposo dio a luz a su hijo fue el día más feliz de la su vida. No iba a decir que amaba a uno de sus hijos por sobre otro, pero ver que por fin se cumplía el sueño de tener a Harry sólo para él, lo hacía quererlos aun más.

Lizz dio a luz un día soleado de julio, casi al termino del mes, casi para el cumpleaños de Harry. Él había ido con Harry, quien con un hechizo Glamour ocultó su estado de gravidez de todos. Entonces la matrona salió de la sala de operaciones. Lizz se había despedido de su bebé. Un par de tramites, era el bebé más sano que habían traído al mundo. Alice Snape Potter nació con casi cuatro kilos y cincuenta y cinco centímetros de dulzura y hermosura. Sí, Harry decía que era la bebé más hermosa que había visto en la vida.

Llegaron a Hogwarts con la bebé dos días después de nacida, no había necesidad de que estuviera más tiempo en el recinto médico.

Entonces, dos meses después, mientras estaba solo con Ali, empezaron sus contracciones. Había caminado con dificultad hasta la chimenea y llamado a su hijo, para que avisara a su pareja.

Sebastián y Stephan llegaron en el momento, mientras Seb sostenía a su llorosa y nerviosa hermana Steph ayudaba a Harry y lo cargaba para llevarlo a San Mungo.

Elías Snape Potter nació al anochecer del 23 de septiembre, justo para el equinoccio. Con tres kilos y cuarenta y ocho centímetros de largo.

-Tranquilo, Eli y Ali están bien -dijo riendo por la cara enojada de su esposo que le dio de vuelta.

-Mas te vale -dijo suspirando y levantando nuevamente las barreras de las cunas- ¿Alguna razón importante para sacarme de manera tan salvaje de mis clases? Casi mueren mis alumnos al sentir las alarmas.

-De echo sí -dijo atrayendo a Harry que ya caminaba a la salida- Tranquilo, avisé a Minerva para que te cubriera en las clases -dijo besando su cuello.

-Oh, Merlín, no me digas que me sacaste de clases por que estás caliente -dijo molesto, pero exponiendo su cuello y aferrándose a los brazos de su esposo.

-También -dijo apretando una de las nalgas del mayor-, pero no -dijo separándose antes de que de verdad asaltara a Harry con sus bebés presentes-, es importante que salgamos ahora mismo a la universidad.

-¿Y eso?

-Sebastián le propondrá matrimonio a Cloe y quiere que estemos allá.

Harry se emocionó, entendía entonces el apuro del asunto. Tanto tiempo había pasado, casi un año de relación entre su hijo y la hermosa e inteligente muchacha, que ya era tiempo de que se propusiera. Lo difícil vendría después, porque su futura nuera no tenía idea de la magia. Eso sólo sería revelado si se comprometían.

-¡Salud! -las copas se alzaron en el restaurant donde estaban los cuatro celebrando, al lado de Harry y Stephan estaba el coche doble con los dormidos bebés.

Cloe había dicho que sí a su novio y la cena era para celebrar el compromiso.

Harry vio a su hijo feliz de la mano de la mujer de su vida, giró el rostro para ver a su esposo y verlo feliz mirando a sus bebés.

Sentía que la vida estaba por fin de su lado.

-¿Eres feliz, Harry? -preguntó el espectro frente a él, demacrado y triste.

-Lo soy, Severus -dijo Harry acariciando su vientre abultado, había decidido que su antiguo amante tenía derecho de descansar en paz también.

-Stephan te ama.

-Lo sé -dijo sonriendo-. Yo también lo amo, Severus -dijo sintiendo como el espectro se acercaba y posaba una mano en su mejilla.

-Te amé con toda mi alma, Harry -dijo al ver como los ojos del hombre se cristalizaban-, te amaré más allá en la eternidad.

-Yo también -dijo ahogado por las emociones-. Como dije alguna vez frente a tu tumba, Severus -dijo recordando viejos tiempo- cuando mi hora llegue iré por ti, por que eres mío.

-Te estaré esperando -dijo desapareciendo del lugar.

Luego de un rato fue abrazado por su pareja.

-Lo lamento -dijo Harry sintiéndolo llorar en su hombro.

-Sé que siempre lo amarás, Harry -dijo volteándolo luego de un rato-, el tiempo logrará que me ames en misma medida.

-No podría -dijo besándolo en los labios- Por que ya te amo demasiado y fue Severus quien te dio a mí. El hombre que más amé me dio al hombre que más amo.

Stephan sonrió de lado, no podía con la lógica del corazón de su pareja, pero el que dijera que lo amaba de esa manera tan apasionada y sintiéndolo besarlo de ese modo tan especial, sólo lo hacía quererlo más.

-¡Mamá! -el grito de su hijo le hizo masajearse el puente de la nariz, Dios, amaba a sus bebés, pero cuando se ponían tan insoportables le daban ganas de que no salieran de vacaciones en Hogwarts.

-¿Qué pasó ahora, Elías? -preguntó cruzándose de brazos, donde veía a su hermoso y adolescente hijo hacer rabieta.

-La idiota de Alice se atrevió a mandar una carta "secreta" a Louis.

Oh, así que ese era el real problema. sabía que se iba a tratar de un chico. Louis Weasley, el hijo menor de Bill y Fleur y que era instructor de Vuelos en Hogwarts. Su hijo Elías se había enamorado a primera vista de su profesor. Malditos genes heredados. Aunque aquí la diferencia de edad no eran tantos como los que él tuvo con Severus, por que mientras su hijo tenía dieciséis años, el profesor Weasley tenía sólo veintisiete. .

-Alice, ven aquí -dijo llamando a su hija, escondida estratégicamente tras el sillón de la sala.

-¿Sí, mami? -preguntó inocente la hermosa rubia.

-¿Por qué hiciste eso, bebé? -preguntó llegando a su hija.

-Por que Elías se está demorando mucho y el profesor Louis tiene claro que mi tonto hermano está enamorado de él.

-¡Oh, por favor! -dijo el chico apenado.

-Yo creo que es bastante romántico -dijo la muchacha-, es como repetir el romance de mi abuelo Severus con mamá… sin las muertes y tragedias de por medio.

Harry rodó los ojos antes las "románticas" ideas de su hija.

Sus hijos menores supieron la verdad hace pocos años, quería esperar a que tuvieran algo más de madures para que entendieran todo.

Alice había pedido conocer a su madre biológica y al tiempo de hoy eran buenas amigas. Ella le había agradecido el que le permitiera vivir y tener un papá tan maravilloso como lo era Harry.

Lo complicado fue que entendieran su parentesco con Sebastián, pues si bien era su hermano por parte de Harry, también era su tío por parte de Stephan.

-Bien, creo que deberé tener una conversación bastante seria con Louis.

Los chicos vieron a la entrada por donde llegaba Stephan y sonreía de lado para llegar a su esposo y besarlo.

-Oh, no, papá, por favor -rogó el niño.

-Tranquilo, hijo, no creo poder humillarte más que tu hermana.

-Stephan, no ayudes tanto -dijo Harry rodando los ojos.

-Bien, vayan a dormir, mañana vuelven a Hogwarts y los quiero descansados -dijo Harry.

Los niños partieron casi empujándose escaleras arriba, cada uno a su habitación.

-¿Estás emocionado por mañana, Harry?

-Claro que sí -dijo abrasando a su esposo-, Cherry entra a Hogwarts por primera vez y eso es emocionante.

-Vamos a dormir entonces -dijo tomándolo de la mano- Sebastián se pone en modo bastardo cuando llegamos tarde a algo relacionado con su bebé.

-Es su única hija, debes entenderlo.

-Yo nunca me puse así -dijo ala defensiva, viendo como Harry elevaba una ceja-, si lo dices por esa vez que quise maldecirlo… era el primer cumpleaños de Alice.

-Steph, amor. Estaban de luna de miel… ¡El primer día!

-Bien, puede ser -dijo abrazando a su esposo contra su cuerpo-¿ Te he dicho cuanto te amo y cuan feliz me has hecho en la vida?

-Hoy no -dijo besándolo y colgándose de su cuello mientras llegaban a su habitación.

-Creo que mañana llegaremos tarde a la estación -dijo Elías a su hermana cuando escucharon cerrar la habitación de sus padres en la planta baja.

-Bien, el regaño se lo llevarán ellos.

Dentro de la habitación Harry ya había sido arrojado contra la cama, mientras su esposo se ponía sobre su cuerpo, le encantaba como ese gran cuerpo lo cubría. Estiró una mano y lo atrajo contra su cuerpo, quitando la liga que mantenía el largo cabello de Stephan amarrado en una cola baja, el cabello liso calló sobre él y le acarició como las manos de su dueño. Amaba esa sensación.

-Te amo, Stephan.

-Yo también mi amor.

Fin

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N/A: Dios, no puedo creer que haya terminado y que les haya gustado esta locura, de verdad amo mucho a mis lectores, me dan vida a diario con sus lindos comentarios. y, como retribución, les dejaré aquí un estrracto de un pequeño escrito de sólo 5 capítulos, extraido de un one-shot mio llamado "revelión". este nuevo fic cuenta la vida de Severus y su hijo Christian despues de unos años de volver a estar en manos de Riddle.

"-Mi padre me mandó a llamar nuevamente -dijo desanimado.

-Aún está con ese asunto de Potter, supongo.

-Sí -tiró una piedra con más fuerza de la necesaria y esta cayó casi al otro lado del lago- ¿No puedes hacer que deje de insistir con ese asunto?

-No lo creo -se sentó junto a Christian mientras acariciaba su cabello -, tu padre pocas veces toma en cuenta mis palabras y decisiones.

Christian lo sabía, pero nada perdía con intentarlo. Sus padres siempre habían sido así, por lo menos desde que vinieron a vivir al mundo mágico. En un recóndito lugar del mundo donde nadie les pudiera encontrar. Su padre, Voldemort, le había dicho con suma frialdad que en algún momento él tendría que subir al poder, como su mano derecha, por que su papá Severus no haría eso, no estaba para eso, le dijo mirando a Severus con lujuria, claro, ahora que era mayor entendía cual era el lugar de Severus, según Voldemort. Su cama."

nos vemos el próximo miércoles.

¡Los amo!

un beso

Majo