Aclaraciones y dedicatorias.
¡Hola a todos! En primer lugar, quiero corregir un error que cometí en el capítulo 6 al decir Harry que Smiles iba a practicar a Ron un encantamiento Obliviate. Lo que iba a practicar es uno Hipnosis, ya que el Obliviate se usa para hacer olvidar recuerdos, no para hipnotizar. En este capítulo los he usado ambos correctamente. Siento la confusión que os haya podido causar.
Adelanto que el ordenador me ha estado dando problemas con la ortografía y la gramática. No sé porqué pero ha estado sustituyendo palabras que no conocía por otras que le eran familiares y añadiendo y quitando tildes y mayúsculas a diestro y siniestro, consiguiendo verdaderas barbaridades. Así que se notáis cosas raras, que espero haber subsanado y no tengáis que leer, perdonadme. Espero tener solucionado esto para el próximo capítulo.
También aviso de que este capítulo tiene pasajes un poco más "juveniles" que los que os había ofrecido últimamente. No sé si os gustarán, pero me apetecía que no todo fuese tan serio y trascendente. Aunque esto también tiene su miga.
¡Y ahora vienen las dedicatorias! La primera escena ha sido escrita expresamente para el dúo fantástico, compuesto por Joanne y JOr, por lo maravillosas que son y lo muchísimo que me están ayudando con sus consejos y su apoyo. Os adoro.
Os lo ruego, disfrutad.
Capítulo 7: Final inesperado para un día pasional.
Ginny y Harry se dirigieron al Departamento de Infraestructuras, encargado de proveer de todo tipo de objetos mágicos a los demás departamentos. Al llegar allí, la secretaria miró a Harry de forma jovial. Él solía ir a menudo por aquella área. La trataba muy bien y ella se sentía como una reina.
- Buenas tardes, tesoro. Estamos buscando un pensadero. – pidió él, con una sonrisa cordial.
- Buenas tardes, Harry. – respondió ella, sonriendo también. - A ver… Sí. Hay un pensadero disponible en la sala de almacenamiento.
- Sé dónde es. No te molestes en acompañarnos. Sigue tan guapa. – Le dijo, mientras firmaba el recibo de préstamo del pensadero.
La secretaria sonrió más aún, encantada.
Harry se dirigió a un largo pasillo a la derecha de la chica, seguido de cerca por Ginny. Cuando se hubieron alejado prudencialmente de la secretaria, la pelirroja no pudo evitar reprochar:
- A mí nunca me has llamado "tesoro".
Harry se giró para mirarla y emitió una sonora carcajada. La besó en la mejilla, divertido, y continuó caminando. Ginny le siguió, silenciosa. Al llegar a la sala indicada, ambos entraron y observaron todos los objetos allí almacenados, tratando de hallar el que buscaban con la mayor rapidez posible. Tras unos minutos de búsqueda, Harry lo halló al fondo del cuarto, rodeado de otros variopintos objetos mágicos. Había esperado que fuese más pequeño y por ello lo observó, pensativo, para ver cómo podía acomodarlo en el despacho. Sin darse cuenta, sus pensamientos le llevaron a todos los problemas que estaban viviendo y no puedo evitar que se le escapase un suspiro, a la vez que se pasaba la mano por el cabello.
- ¿Tienes miedo? – preguntó Ginny, al verlo.
- ¿Miedo? – le respondió él, desconcertado por la pregunta.
- Por si te has equivocado sobre Ron y realmente…
- Ah, no – respondió, finalmente, entendiendo la cuestión de su mujer – Sé que no me equivoco.
- Tu confianza férrea en ti mismo es tu fuerza – añadió ella, sonriendo.
- Y tú eres mi debilidad – respondió él, con mirada arrebatadora, acercándose a ella y pegándola contra la pared más cercana, con suavidad pero de forma imperiosa.
Seductoramente, Harry levantó ambos brazos de la mujer y los apoyó contra la pared, inmovilizándola, y la observó, cada vez más cerca de sus ojos, de sus labios, de todo su cuerpo. De este modo la retuvo frente a él durante unos segundos mágicos, que a ella le hicieron subir al cielo, abandonándose por completo a sus sentimientos. Y luego la besó, con la pasión de sentirla su amante, su mundo, su mujer. Ella correspondió el beso con un frenesí loco, totalmente arrebatada por sus encantos. Después, ambos permanecieron fuertemente abrazados, deseando con todo su corazón que no pasara el tiempo, para poder vivir eternamente ese momento. Cuando, finalmente, Harry la separó de él con dulzura y la miró, la preocupación y el dolor se adueñaron de todo su ser.
- Estás llorando… - le dijo.
- Harry, lloro de felicidad. – respondió ella, sonriéndole para tranquilizarle.
El siguió mirándola, emocionado, y hubiera vuelto a abrazarla si en ese preciso momento no hubiese entrado en el cuarto la secretaria del Departamento.
- ¿Lo habéis encontrado? – quiso saber, interesada.
- Sí, gracias. Voy a trasladarlo inmediatamente. – Respondió el auror, recomponiéndose lo mejor que pudo.
Harry secó las lágrimas de Ginny con sus dedos, sonriéndole con amor, y ambos se trasladaron a su despacho, portando el pensadero. La secretaria negó con la cabeza, por lo que acababa de presenciar.
&
Todos se hallaban reunidos, de pie, esperando la llegada de Harry y Ginny. Cuando estos aparecieron portando el pensadero, lo primero que observaron es que en aquel despacho, la tensión podía cortarse con cuchillo. Hermione se hallaba sentada en un pequeño sofá, al fondo del cuarto, en silencio. Ron estaba apoyado en una esquina de la pared de enfrente, mirando a su mujer lleno de dolor por verla sufrir sin poder reconfortarla. Y Carol y Smiles estaban sentados en dos sillones situados frente a la mesa de Harry, incómodos por la situación. Harry colocó el pensadero justo en medio de la sala, abandonándolo por el momento.
- Hermione, ¿Sabes por qué estás aquí? – preguntó Harry a su cuñada, acercándose a ella y acariciándole el rostro, con cariño. Ginny se sentó al lado de ella, abrazándola.
- Sí, Harry. Ronald me lo ha contado. Quiero que sepas que valoro y agradezco tu intención, pero que no espero obtener nada aparte de lo que ya todos sabemos.
- Confía en mí, preciosa – añadió este, besándola en la mejilla con ternura.
Tras esto, caminó hacia su propio sillón y quedó de pie, frente a todos ellos. Los observó durante unos segundos, pensando que, sucediese lo que sucediese allí aquella tarde, iba a ser duro para todos.
- Ante todo, voy a dejar una cosa clara. Tanto si el proceso se desarrolla como tengo previsto y conseguimos demostrar que Cho Chang ha atentado contra la integridad mental de Ron, como si fracaso, quiero que sepáis que todo este asunto trascenderá a mi Departamento. Primero y principal, porque si tengo razón, no voy a tolerar que esa demente siga campando a sus anchas sin pagar por sus errores. Y si me he equivocado, porque de ambos modos debo informar al Wizengamot de lo sucedido, ya que he convertido este asunto en oficial al solicitarles los permisos para llevar a cabo el sondeo de la mente de Ron. Y si hay informe, hay noticia. – Ron le miró, sorprendido, pues no había pensado en ello. - No vamos a sufrir ninguna interrupción, ya que este despacho está habilitado para guardar en absoluta confidencialidad todo lo que en él sucede y queda sellado ante intromisiones inoportunas si yo lo deseo. Ron, ¿estás preparado?
- Sí, - dijo este, sintiéndose asustado, pero convencido de que lo que iban a hacer era su única salida.
- Smiles, ¿y tú?
- Sí, jefe, comenzamos cuando quieras.
- Bien. Carol, cuando te avise, acércate a mí y presiona tu varita junto a mi mente. Sentirás un cosquilleo en tu mano, transmitido por ella. Esa será la señal de que mis recuerdos están fluyendo hacia la varita. Cuando dejes de sentirlo, trasládala cuidadosamente al pensadero y toca el agua con ella. Todos deberéis estar a su alrededor, para entonces, dispuestos a ver con vuestros propios ojos lo sucedido. Tras ello, vuelves a mí y realizas el proceso de nuevo. El primer recuerdo que veáis será el inducido, que es el más fácil de obtener. Y el segundo, si Merlín nos bendice con el éxito, será el recuerdo real. Si tan sólo obtenemos uno, habremos fracasado.
Harry cogió uno de los sillones que quedaban libres y lo situó cerca del pensadero, indicando a Ron que se sentase.
- Por Merlín, Ron, relájate todo lo que puedas. Esto va a resultar complicado.- el aludido asintió con la cabeza, dispuesto.
- Smiles, comienza cuando quieras.
El auror se colocó frente a Ron. Cerró los ojos durante un segundo para concentrarse, y tras ello le apuntó con su varita a la vez que pronunciaba, con voz clara y determinante:
- ¡Hipnosis!
Mantuvo a Ron subyugado por su varita, hasta que las facciones de este se fueron relajando y entró en trance, con los ojos abiertos pero mirando al vacío, detrás de Smiles. Este último continuó inmóvil hasta que se hubo convencido de que el sueño de Ron era lo suficientemente profundo como para que su mente no se opusiera a la intrusión que Harry iba a realizar. Después, se retiró lentamente, indicando a su jefe que podía proceder.
Harry se enfrentó a Ron y le miró a los ojos, fijamente, a la vez que con su propia varita apuntaba justo entre ellos para seguidamente pronunciar con voz imperiosa:
- ¡Legilemens!
Inmediatamente, Ron se convulsionó en su asiento, espasmo que también recorrió el cuerpo de Harry, produciendo un susto mayúsculo en los allí reunidos. Pero el Jefe de Aurores ni se inmutó. Comenzó a sondear la mente de Ron, buscando el primer recuerdo, en la fecha y horas en que necesitaban conocerlo. Tras unos pocos segundos levantó un brazo, sin perder ni por un momento la conexión visual con Ron, indicando a Carol con un gesto de su mano izquierda que obtuviera de su propia mente el pensamiento para llevarlo al pensadero. Esta así lo hizo, tomándolo de Harry rápidamente y depositándolo en el agua. Todos se congregaron frente al objeto y las imágnes se sucedieron ininterrumpidamente hasta concluir la escena. Al principio observaron cómo Ron conquistaba a Cho en el bar donde ambos estaban, junto con los compañeros de trabajo del jugador de Queedich. Los dos se fueron rápidamente a la habitación de un hotel y sin prácticamente mediar nada más, pudieron ver un acto sexual en toda regla, más propio de animales que de personas, donde Ron y Cho Chang no escatimaron en erotismo, jadeos, deseo salvaje y varios coitos ininterrumpidos. Hermione comenzó a llorar en silencio, a punto de desmayarse, mientras Ginny la abrazaba y sostenía con todas sus fuerzas, a pesar de que el dolor de ella también era muy intenso, pues estaba comprobando la traición de su hermano hacia su mejor amiga, algo que jamás antes había podido imaginar.
Mientras esto sucedía, Harry volvió a sondear la mente de Ron con más ímpetu, en busca del otro recuerdo, el más oculto y protegido, que ni siquiera sabía a ciencia cierta si iba a hallar. Comenzó a sudar, sondeando capas y capas de su mente, a la vez que paulatinamente encontraba mayor oposición por parte de esta, que trataba de rechazarlo despiadadamente con cada segundo que pasaba. El auror comenzó a sudar, sintiendo que si tardaba mucho más en encontrar lo que buscaba, tendría que abandonar el intento porque estaba a punto de desfallecer. Por un lado, por el colosal esfuerzo que estaba realizando y por otro, porque en aquel momento en su propia mente se hallaba la vida de dos personas y sus propios conocimientos, experiencias y miedos. Cayó de rodillas sin poder evitarlo, pero siguió manteniendo el contacto visual con Ron y apuntándole entre los ojos con la varita, sin rendirse. Al ver esto, Ginny trató de ir hacia él, aterrada, pero Smiles se lo impidió, reteniéndola fuertemente por los brazos. Interrumpir el proceso a aquellas alturas, era como condenar a ambos hombres prácticamente a la locura. Finalmente, Harry obtuvo su recompensa. Halló el recuerdo perteneciente a la misma fecha y el mismo rango de horas que el del primer sondeo. Una vez hubo completado la operación, hizo una seña a Carol con su mano libre y el proceso se repitió. Cuando ella hubo extraído dicho recuerdo de la mente de su jefe, este se desplomó en el suelo, agotado. Hermione, Carol y Smiles observaron las imágenes del segundo recuerdo obtenido. Ginny no pudo evitar abandonar a su amiga y correr en auxilio de Harry, que se había levantado con dificultad y se había sentado en uno de los sillones, empapado en sudor. Ron continuó en su silla durante unos momentos. Después, al volver a la realidad y darse cuenta de lo que estaba sucediendo, se acercó también al pensadero, temeroso y nervioso por igual.
"Las imágenes volvieron a situarles en el bar. Ron estaba bebiendo y riendo, rodeado por sus compañeros y por Cho, que parecía compartir la juerga con ellos. La imagen tan sólo mostraba a un grupo de personas celebrando una reunión típica de amigos que tienen ganas de disfrutar de unas horas de risas y complicidad. De pronto, la mujer se acercó a Ron y lo abrazó con pasión, besándolo efusivamente. Este se dejó hacer, no muy consciente de lo que estaba sucediendo.
- ¡Joder! ¡Me meo! – gritó Ron, de pronto, mientras los otros estallaban en carcajadas.
El jugador se tambaleó y como pudo, se dirigió a los aseos. Tras la puerta de los mismos, a la izquierda se hallaban dos puertas más, una para el aseo de hombres y otra para el de mujeres. Y a la derecha, otra puerta que parecía una especie de almacén. Él entró en el aseo de hombres. Pudo observarse cómo el jugador trataba de conseguir orinar, lo que habría resultado cómico en circunstancias bien distintas, sin conseguirlo. Un par de minutos después, uno de sus compañeros entró tras él y lo arrastró entre risas y bromas fuera del cuarto, haciéndole entrar justo en el de enfrente, donde dos desconocidos parecían estar esperándolos. Ron les saludó tontamente con la mano y uno de ellos, por toda respuesta, ejecutó contra él un encantamiento "Desmaius" y Ron prácticamente se desplomó en los brazos de su compañero. La siguiente imagen mostró a un Ron muy mareado, viendo atontado la conversación de un hombre y una mujer. Sin duda, esta conversación había sido registrada por su subconsciente, pues él se encuentraba demasiado borracho como para saber qué estaba viendo realmente.
- Ejecuta el hechizo de creación de recuerdos cuanto antes e introdúcele los que hemos creado. Este tipo me da un asco impresionante. – le dijo Cho a su acompañante, mirando a Ron con desprecio. – Después, desnúdalo, y mételo en la cama. Mientras el imbécil este duerme la mona, yo me entretendré de cualquier forma, en espera de que de señales de despertarse y cuando lo haga, me desnudaré rápidamente y me colocaré a su lado, haciéndome la dormida. Cuando pueda darse cuenta de lo que ha hecho, su vida va a estar jodida para siempre. Y habremos matado dos pájaros de un tiro: destrozando a otro de los amigos de Harry y deshaciéndonos de alguien que puede interponerse en los nuevos planes de los mortífagos, como hizo con Voldemort al ayudar a ese hijo de puta.
- Pero, ¿no ejecuto primero un hechizo Obliviate para deshacernos de sus recuerdos reales? – preguntó el otro a la mujer, observándola, dubitativo.
- ¿Tú has visto la trompa que lleva? ¡Con lo que ha bebido, este desgraciado no tiene recuerdos que olvidar! ¡Ah! ¡Pero cuánto asco me da!
- Si tú lo dices… - respondió el hombre, poco convencido. Pero procedió a cumplir las órdenes de la mujer, sin rechistar. "
Tras mostrar esta última escena, el pensadero dejó de ofrecer imágenes. Tan sólo quedaba un ténue hilillo plateado, que Smiles se apresuró a recoger en un pequeño frasco, como había hecho con el recuerdo anterior. Ambos eran la muestra de que Harry había dado en el clavo desde el principio y Ron había sido manipulado por la arpía de Cho Chang.
- Lo… ¿Lo hemos conseguido? – les preguntó Harry, apenas con un hilo de voz.
Por toda respuesta, Hermione corrió hacia él y lo abrazó, llorando a lágrima viva. El auror le devolvió el abrazo débilmente, sonriendo. No necesitaba saber más. Ron permanecía frente al pensadero, sin haber asimilado todavía lo que acababa de presenciar. Buscó a su esposa con la mirada, pero esta lo rehuyó y se sentó junto a Harry y Ginny. Smiles, que se había retirado a un discreto segundo plano junto con Carol, ejecutó a Harry un hechizo de recuperación de fuerzas.
- Gracias, amigo – le respondió este, sonriendo. – Ya me encuentro bien. – Ginny lo observó, desconfiada, pero tuvo que aceptar las palabras de su marido. – Bueno, ya hemos conseguido lo que habíamos venido a buscar – continuó Harry – Ron y Hermione, supongo que tenéis mucho de qué hablar, así que no os preocupéis por nosotros y…
¡Riiiiiing! Sin previo aviso, se oyó un sonido procedente de uno de los bolsillos de los pantalones de Smiles. Todos lo observaron y este, cuando se dio cuenta de que era su bolsillo el que sonaba, extrajo de él un pequeño móvil muggle y respondió a la llamada, más rojo que un tomate. Mantuvo una corta conversación con la persona que le llamaba y luego colgó, avergonzado.
- Lo siento, de corazón. Me llamaba mi hermana. Ella es muggle y no puede enviarme una lechuza. Menudo momento para ofrecerme entradas gratis para que lleve a mis amigos al concierto exclusivo que brindará esta noche el grupo Shadows. Ella es modelo de alta costura y siempre tiene libre el franqueo a todos los eventos más importantes de la ciudad – negó con la cabeza. - Por favor, continúa, Harry. - Su jefe le observaba, mostrando una mezcla de miedo y sorpresa que el auror no supo descifrar.
- Yo quiero ir – se oyó la voz de Hermione, de pronto – todos se giraron a mirarla, no dando crédito a lo que acababan de escuchar.
- Sí, quiero ir. Sé que vosotros tres habíais montado para esta noche una juerguecita privada, sólo para hombres. – Ginny la miró, sorprendida, volviendo su vista hacia Harry, después - Así que, si no te importa, pídele entradas para nosotras tres, pues queremos ir a ese concierto. – Las dos mujeres la observaron, con los ojos abiertos, incrédulas. - ¿Verdad, chicas? – les preguntó ella, tratando de conseguir su apoyo.
- Por mí, vale –respondió Ginny, en parte por apoyar a su amiga y también porque el grupo muggle Shadows la tenía completamente "enamorada" y porque se sentía celosa de su marido.
- Si vosotras vais, yo voy. – añadió Carol, sumándose a las dos féminas.
- Bien… Llamaré a mi hermana y aceptaré las invitaciones – dijo Smiles, sintiendo que lo que estaba sucediendo era demasiado abstracto, después de la situación límite que acababan de vivir. Pero se dio cuenta de que era precisamente por ella, por lo que Hermione se estaba comportando de ese modo. - ¿Vosotros también queréis ir? – preguntó a los dos hombres, ya esperando cualquier cosa.
- Yo, me niego – afirmó Harry, categóricamente – No pienso ir, ni por todo el oro del mundo.
- Por favor, amigo, tenemos que ir – le rogó Ron, muerto ya de celos al pensar que su mujer iba a estar sola en un evento de ese tipo, lleno de hombres que la iban a acosar. Se sintió desesperado.
- Decididamente, los Weasley os habéis vuelto locos – le dijo, sin pensar, lo que hizo que Ginny le mirara, ofendida, pues sabía que el resto de los Weasley a que se refería Harry, era ella. – Bien, iremos. Pero nos quedaremos en las últimas filas, veremos el concierto y nos largaremos. ¿Hecho?
- Lo que tú digas, amigo – le agradeció el pelirrojo.
- Nada, pues vamos todos. – Se resignó Smiles.
- Pero cada grupo, por su lado. Si vosotros tenéis derecho a divertiros sin nosotras, nosotras tenemos el mismo derecho de hacerlo – dijo Hermione, contundente, a lo que Ginny se sumó enseguida, a la defensiva por lo que Harry acababa de decir.
- Más guerras no, por Merlín. Estoy hasta los cojones – susurró Harry, de forma inaudible.
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Más tarde, en casa de Ron y Hermione, ambos se hallaban sentados frente a frente, mirándose, en silencio. Habían llevado a Rose a casa de los padres de Ron, aprovechando para contarles lo sucedido con el plan de Harry. Ginny también los había visitado para pedirles que se quedasen con sus hijos hasta la mañana siguiente. Lo Sres. Wasley habían mirado a las dos mujeres con actitud desaprobatdora, pero se abstuvieron de pronunciar ningún reproche. El joven matrimonio iba a hablar sobre el estado actual de su relación, después de todo lo sucedido desde la pasada noche.
- Hermione, yo te amo – comenzó él, sinceramente.
- Lo sé, Ronald, pero eso no ha impedido que anoche te emborrachases y te echases en los brazos de la primera zorra que te besó.
- ¡Pero lo hice sin pensar! ¡Estaba tan borracho que fue mi cuerpo el que actuó por su propia cuenta!
- ¡No me ofendas al decirme que los hombres pensáis con la polla, Ronald! – le gritó ella, perdiendo la compostura por un momento.
- Pero, amor…
- Pero, ¿qué? A ver, ¿qué puedes decirme que justifique lo que has hecho? – Ron no supo qué responder a eso.
- Herms, no volverá a suceder, te lo juro – dijo él, completamente arrepentido.
- ¿Y qué va a impedirlo, Ron? ¿Qué puedes ofrecerme para que vuelva a confiar en ti y no piense que cada vez que sales de juerga con esos degenerados no va a volver a suceder lo mismo? Yo confiaba en ti, Ron. Me daba igual dónde fueras, o con quién te mezclaras, porque tenía claro que jamás me ibas a traicionar. Ahora has caído de tu pedestal y yo no puedo hacer nada por evitarlo.
- Mi vida… Perdóname, te lo suplico. Por todo lo que más quieras.
- Sabes que te amo. He decidido que por el momento sigamos viviendo juntos, sobre todo por Rose, Ron, pero por ahora no puedo perdonarte. Me has obligado a vivir una situación demasiado dolorosa. Antes me apoyaba en ti para superar cualquier dificultad, cualquier problema. Tú eras mi fuerza. Pero ahora eres tú el problema y me he quedado sola. Necesito tiempo para asimilar todo lo que ha pasado.
- Te daré todo el tiempo que necesites y te esperaré hasta que me perdones. Voy a conseguir que vuelvas a confiar en mí, ya verás.
- Volver a confiar en ti es lo que más deseo, pero eso no se puede forzar, ha de venir por sí solo. – le dijo, mirándolo fijamente – Voy a cambiarme. He quedado con las chicas para ir a cenar, antes de acudir al concierto.
- ¿A cenar a dónde? – quiso saber él, celoso.
-¡Ronald Weasley! – le gritó ella, marchándose después hacia el cuarto.
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Alrededor de las once y media, ambos grupos de magos se reunieron frente a la puerta de la discoteca donde iba a ofrecerse el concierto de Shadows, el conjunto muggle que estaba encandilando con su música a hombres y féminas de medio mundo, tanto muggle como mágico. Las tres mujeres estaban completamente agitadas. Se sentían como si volviesen a tener quince años, yendo al concierto de su grupo favorito para vivir una noche llena de emociones y riesgos. Se habían vestido con vaqueros ajustados y camisetas con favorecedores escotes, recogiéndose el pelo en colas de caballo y dejando mechones sueltos, provocativamente. Ellos pensaron que, seguramente,ellas se habían puesto de acuerdo, antes de salir. Por su parte, Ron y Smiles se habían vestido con unos vaqueros azules y unas camisas discretas, mientras Harry había elegido toda su indumentaria de color negro, compuesta por unos vaqueros, una camisa y sobre ella, una cazadora de cuero. Ellas los saludaron, alegres, y cuando Smiles les entregó las entradas, desaparecieron hacia el interior entre risas, sin esperarles. Ellos entraron detrás. Lo primero que hizo Ron al acceder al recinto fue escrutar los alrededores para encontrar a Hermione y así poderse situar bien cerca de ella, lo que le permitiría vigilarla y protegerla en caso de que algún "buitre" se le aproximara demasiado. Tras unos minutos, las vieron situadas en primera fila, pegaditas al escenario, y Ron y Smiles se dirigieron a tomar posiciones lo más cercanas a ellas, sin dudarlo. Harry los detuvo, enfadado.
- Me prometisteis que nos quedaríamos en las últimas filas. Yo no pienso ir ahí. – se empecinó él, cabezota.
- Vamos, Harry, tenemos que protegerlas. Ellas no están acostumbradas a asistir a un concierto de este tipo, donde la mayoría de hombres vienen a lo que vienen. – Imploró Ron, como un perro abandonado.
- Joder, ellas son mujeres hechas y derechas, dos de ellas con hijos. Saben cómo cuidarse.
- Harry, me parece que… - comenzó Smiles, tratando de apoyar al pelirrojo.
- ¿Tú también, Charlie? – se sorprendió Harry, incrédulo – Si hubiese sabido que me haríais esto, no habría venido. Haced lo que queráis, os sigo.
Los dos hombres caminaron hacia delante, decididos, apartando amablemente pero con descaro a las personas que ya habían tomado posiciones para ver el concierto, y con toda la cara se situaron en primera fila, a varios metros de las chicas.
- De esto no va a salir nada bueno, lo presiento – se dijo Harry, incómodo.
Esperaron todavía un cuarto de hora, antes de que se anunciase la aparición del grupo, momento ese en que todos los presentes comenzaron a corear su nombre, excitados. Menos Harry, quien trató de pasar desapercibido en la medida de lo posible.
Cuando el grupo salió al escenario, todos los fans allí reunidos gritaron, entusiasmados. Harry trató por última vez de arrastrar a sus amigos hacia un lugar más alejado del escenario, pero estos, cada vez más celosos del comportamiento de las chicas, que se habían colocado en primerísima fila para no perderse ningún detalle de lo que iba a suceder, se quedaron lo más cerca de ellas posible, tratando de disimular pero vigilándolas como auténticos guardianes.
- ¡Buenas noches a todos! – comenzó el vocalista - ¿estáis preparados para disfrutar? – dijo, tratando de calentar el ambiente mucho más todavía. - ¡Veo muchas caras con ganas de pasarlo bien y…! ¡Harry! – gritó de pronto.
El cantante se giró hacia sus compañeros, atrayéndolos hacia él con señas, y estuvieron hablando entre ellos durante unos segundos. La gente los observaba, sin tener la menor pista de lo que estaba sucediendo. Después, este asintió y volvió a situarse junto al micro principal, dispuesto a proseguir.
- Todos habéis venido aquí esperando que sea una noche especial. Pues no sabéis cuánto. Nunca hemos contado que nuestro grupo comenzó con un integrante más, que compuso con nosotros toda la música de nuestro primer disco y la letra de varias de las canciones. – Todos los fans guardaron silencio, sorprendidos por la revelación que acababa de hacer - Cuando decidimos darnos a conocer y probar fortuna en este mundo, él decidió seguir su propio camino, alegando que para él, la música tan sólo era una forma de divertirse y dar salida a sus sentimientos, pero que no le atraía de un modo profesional. Tratamos de convencerle, os lo juro, pero no hubo ninguna forma de conseguirlo. Como sabéis, nuestro primer disco ha resultado ser todo un éxito – los fans corearon de nuevo el nombre del grupo con ardor – como digo, ha sido un éxito, que debemos también a nuestro amigo y compañero, del que, por cierto, hacía casi un año que no sabíamos nada… hasta ahora mismo. – La gente emitió un "oh" de sorpresa generalizado, expectantes - ¡Harry! ¡Sube! ¡Vamos, sube! ¡Es tarde para esconderte! ¡Te hemos visto!
Todos los fans comenzaron a mirarse unos a otros, dándose cuenta de que el miembro del grupo al que se refería el vocalista se encontraba entre ellos. Nadie se movió. Sin poder esperar más, el grupo al completo bajaron del escenario y se dirigieron a la primera fila, donde rodearon a Harry y lo abrazaron, palmeándole la espalda y estrechándole la mano, emocionados. A su alrededor se creó un corro de atención. Todo el mundo quería ver con sus propios ojos quién era el afortunado que recibía todas las deferencias que ellos hubieran pagado un increíble dinero por obtener. Ginny, Hermione y Carol también los rodearon, incapaces de ver prácticamente nada de lo que estaba pasando, por la gran aglomeración de gente que se había formado.
- ¡Tío! ¿Qué ha sido de ti? ¡No esperábamos verte aquí! ¡Qué pasada!
- Me alegro de veros, chicos – respondió Harry, contento. – Antes de que volváis a Sydney quedaremos y hablaremos sobre este último año. De vosotros ya lo sé todo, estrellas – continuó, con una sonrisa – Pero ahora no me hagáis esto. Ella está aquí y…
-¿Que ella está aquí? ¿Tu musa? ¿A la que escribiste todas esas baladas cursis con las que tanta pasta estamos ganando? – se asombró el cantante - ¡Chicos, subidlo al escenario! ¡Esa niña se va a enterar de quién es su hombre!
- No, chicos, - trató de evitarlo Harry – Ahora estamos casados, pero no es un buen momento. Yo no quiero…
- ¿Estáis casados? ¡Joder con el mosquita muerta! ¡Tanto sufrir por un amor imposible y resulta que el tío no sólo se hace a la chavala, sino que se casa con ella! ¡Subidlo al escenario, he dicho! ¡Aunque sea sólo hoy, este no se nos escapa!
-¡Si! – corearon sus compañeros, decididos, y arrastraron a Harry con ellos sobre el escenario.
- ¡Este es el miembro que faltaba! ¡Harry Potter! ¡Hoy, y como primicia mundial que no se repetirá, el grupo Shadows, el original y genuino al completo, aquí y ahora! ¡Para todos vosotros! – Todos gritaron y aplaudieron, esperando que comenzaran a tocar.
Cuando la gente se dispersó y volvió a ocupar sus posiciones, todos los amigos de Harry, tanto ellas como ellos, fliparon con lo que estaban viendo. Harry permanecía en el escenario, hablando con los miembros del grupo Shadows, quienes habían afirmado que él era parte importante de todo aquello. De pronto, se quitó la cazadora y le entregaron una guitarra eléctrica, ocupando el puesto del vocalista, que se retiró a un lado, con un micro accesorio. La gente gritaba y aplaudía a rabiar, sintiéndose privilegiados por lo que estaban viviendo. Sin previo aviso, comenzaron a sonar los primeros acordes de la canción heavy más famosa del grupo, que los había encumbrado a la fama, de la mano de Harry. Sus compañeros le acompañaron al momento y el concierto comenzó, haciendo vibrar a los presentes. El joven empezó a cantar, con una voz muy masculina y una entonación perfectamente afinada y pasional. Se sentía como si hubiese hecho aquello durante toda su vida, completamente cómodo y desenvuelto. La guitarra eléctrica era un apéndice más de su cuerpo, que manejaba con increíble destreza. Hermione y Carol gritaron y corearon su nombre como sus mayores fans, entregadas a la música y a su voz. Las demás mujeres parecían estar poseídas por él, gritándole "guapo" y piropos bastante más obscenos, sin parar. Pero Ginny no hacía más que observar a su marido, atónita, sin ser capaz de creer lo que estaba presenciando. Ron y Smiles mostraban cara de bobos, pero corearon también, contagiados por la emoción.
Al terminar la canción, todos los fans aplaudieron a rabiar, sobre todo a Harry, quien ya se dirigía rápidamente fuera del escenario, pero que no pudo marcharse porque sus compañeros lo detuvieron.
- Una más, compañero. La que tú sabes. Ella debe saber que se la escribiste. No puedes ocultarle algo así.
- No, - negó el otro con la cabeza – ya os digo que no es el momento. Esto ha estado genial, pero no quiero continuar.
- ¡Pero no puedes hacer eso! ¡La gente te adora! ¿Has visto cómo los hemos hecho vibrar todos juntos? ¡Una más! ¡Por favor! ¡Harry!
- Joder… ¿Y ha de ser precisamente esa? – objetó, con disgusto.
- ¡El tío dice que precisamente esa! ¡Es nuestra mejor balada y tú la compusiste! ¡Hazte justicia por una vez e interprétala! ¡Aunque sea por una maldita vez!
- Está bien – se decidió el moreno de ojos verdes – Chicos, sois unos canallas.
Los cinco volvieron a sus puestos y Harry cogió el micro y se dirigió a todos sus oyentes.
- Estos liantes me han convencido para que les acompañe cantando una más – todos corearon su nombre a gritos, entre aplausos. – Y ya que voy a hacerlo, quiero que conozcáis la historia de la canción que vamos a interpretar. La compuse yo, para la que hoy es mi esposa, durante un tiempo en que pensé que nuestro amor era imposible y que tan sólo podría conformarme viviéndolo en mi imaginación, para no morirme de dolor. – La gente aplaudió, emocionada – Para ella, y para todos vosotros, "Till the End of Time".
Al escuchar esto, la gente aplaudió y guardó silencio, esperando que comenzaran a interpretarla. Hermione y Carol abrazaron a Ginny, emocionadísimas. La música comenzó a sonar y Harry interpretó sus propios sueños, sus anhelos y pensamientos, sus más íntimos deseos, hechos melodía.
Girl I love you more than words can say (Nena, te quiero más de lo que las palabras son capaces de expresar)
If I lost you then my heart would break (Si te perdiera, mi corazón se rompería)
You are part of every breath I take (Tú eres el aire que respiro)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
Girl I never want this night to end (Nena, quiero que esta noche nunca acabe)
You're my everything, my only friend (Tú eres mi todo, mi mejor amiga)
I will never love this way again (Nunca volveré a amar de nuevo de esta forma)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
End of time, end of time (Fin de los tiempos, fin de los tiempos,)
I love you so, I can't let go (Te quiero, así que no me puedo marchar)
No I wouldn't even try (No podría aunque quisiera)
So tonight don't you cry (Así que esta noche no llores)
This heart and soul you have and hold (Tú posees y sutentas este corazón y este alma)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
There are moments in our nights and days (Hay momentos en nuestras noches y días)
When the world can seem so far away (Cuando el mundo puede parecer demasiado lejano)
Here beside you where I want to stay (en los que es aquí, a tu lado, donde quiero estar.)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
It's your love I've got that sees me through (Es el amor que te tengo lo que me hace transparente)
Girl I want to caress and possess you (Nena, quiero acariciarte y poseerte)
If you asked me then I'd have to choose (Si tú me lo pidieses, tendría que elegir)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
End of time, end of time (Fin de los tiempos, fin de los tiempos,)
I love you so, I can't let go (Te quiero, así que no me puedo marchar)
You mean more to me than life (Tú significas para mí más que yo mismo, en esta vida)
So tonight, you and I (Así que esta noche tú y yo)
We two as one, this love goes on (Los dos como uno solo, continuaremos este amor)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos.)
I love you so (Te quiero, así que)
No matter where you go (No hay problema donde vayas)
Till the end of time (Hasta el fin de los tiempos)
Finalmente, la música se atenuó poco a poco, Harry interpretó los últimos compases con su guitarra y delicadamente, el silencio se adueñó de la sala. Nadie osaba ni respirar por no romper el éxtasis que habían sentido al escuchar la mejor balada del grupo a través de la voz increíble de Harry. Ginny lloraba y lloraba, desbordada por sus emociones. Sus dos amigas continuaban abrazadas fuertemente a ella, y Ron y Smiles seguían observando a Harry, sin saber qué hacer ni qué decir. Cierto es que aquella balada, por sí misma, extasiaba a los oyentes cada vez que el grupo la tocaba, pero el sentimiento con que Harry la había interpretado tan sólo podía alcanzarlo el corazón que la compuso.
- Muchas gracias – dedicó el moreno a todos los allí reunidos, y marchó corriendo del escenario, tras abrazar a los componentes del grupo.
La gente aplaudió a rabiar, entusiasmados, y trataron de alcanzar a Harry mientras este se dirigía a la carrera hacia la salida, sin conseguirlo. Él abandonó el recinto y cuando se hubo visto libre de todo y de todos, rompió a llorar, superado por sus propias emociones. La visión de un lugar se materializó en su mente y se trasladó allí, en busca de la soledad que le acompañase en su dolor. Inmediatamente se materializó en la playa donde, hace muchos años y sin tener la más absoluta idea de lo que iba a suceder inmediatamente después, había llevado a Ginny para jurarle bajo la luna que, algún día, la haría su mujer.
Comentarios de la autora.
Quiero deciros que el grupo Shadows no existe, al menos no el grupo Shadows que yo he incluido aquí. La canción que canta Harry, "Till the end of time" pertenece al grupo Ten, que por cierto, no son australianos, sino del Reino Unido. Es un grupo heavy con canciones geniales, que obtuvo sus mayores éxitos durante la última mitad de la década de los 90 y la primera de la década actual. Os lo recomiendo encarecidamente. A mí me encanta. La traducción al español de la letra es completamente mía. Ruego que me perdonéis, mi inglés es bastante limitado. Pero os aseguro que esta traducción recoge bastante fielmente el sentido de la letra original.
Y es importante que sepáis que la última escena, en que Harry canta una canción para Ginny compuesta por él mismo, la he hecho para mí, completamente a mi medida. Me encantaría que el hombre de mi vida compusiese temas para mí y me los interpretase. La música y el baile son imprescindibles en mi vida y no puedo concebir un hombre diez que no sea un crack en ambos sentidos. Pero he de decir que el hombre real que hay en mi vida no tiene ni zorra de todo eso, y ni falta que le hace. Si a alguien no le gusta o la encuentra fuera de lugar, lo siento, pero es lo que hay. En el próximo capítulo explicaré detalladamente la relación de Harry con Shadows, que se remonta a su época de auror en Australia. Adelanto que los Shadow son totalmente muggles y no tienen ni idea de la vida de Harry como auror.
Ojalá hayáis disfrutado con el cap.
Besos y abrazos a discreción.
Ginevre.
