Nami se levanto aquella mañana algo desorientada y con unas ganas de vomitar terribles. Giro la cabeza con cuidado y se dio cuenta de que Luffi no estaba. Pobrecito.
Los ultimos dias se habia comportado de una manera totalmente inseperada, pero a la vez muy caballeroso, sacando a la luz a un Luffi bueno y gentil.
Nami sonrio pensando en ello. Se habia convertido en el hombre perfecto. Fruncio el ceño. La verdad es que eso la asustaba un poco, pero a la vez le encantaba saber que Luffi siempre tenia un ojo puesto en ella.
Hacia unos cuantos dias que habian puesto en su sala de trabajo una cama, y se habia convertido en la habitación oficial de la pareja. Incluso todas las cosas que tenian para el bebe estaban alli.
Un poco mejor, intento levantarse un poco, para recostarse sobre la almohada, pero las arcadas empezaron hacerse mas fuertes, y se volvio a tumbar. Odiaba esta sensación. Y odiaba que Luffi no estubiera con ella.
Cerro los ojos con fuerza. Las arcadas ahora tan fuertes que le daba hasta dolor de cabeza. Se levanto rapidamente y se dirigio al baño.
Y mientras Luffi estara desyunando, pensaba Nami.
Se enjuago la boca, mientras se compadecia.
Totalmente agotada, volvio a la cama y se tumbo de nuevo. Estaba harta. De todo. Del embarazo, de Luffi, de las arcadas y de empezar a notar que estaba cada vez mas gordita. Eso si que la ponia furiosa. Tantos años haciendo dietas, cuidando cada minimo detalle, para ahora, por culpa de Luffi, tirarlo por la borda.
Porque la culpa era de Luffi. El tenia la culpa de todo lo que pasaba. Si no fuera porque es tan mono, y del alcohol que tomo, no hubieran acabado durmiendo juntos, y no hubiera acabado embarazada. Ni con un novio.
Bueno. Pensandolo mejor, tampoco era tan terrible tenerlo a su alrededor todos los dias.
Sonrio y cerro los ojos. No era para nada desagradable acurrucarse por la noche con el en la cama. Tampoco besaba nada mal.
Nami abrio los ojos, algo sorprendida. Cuando la gente hablaba de hormonas descontroladas era verdad.
Luffi abrio la puerta, y Nami le miro, con una sonrisa en la boca, pero fue desapareciendo, a medida que Luffi se acercaba puesto que veia su cara. Seria. Y podia jurar que habai rastros de lagrimas en sus ojos.
¿Qué le pasaba?
-Luffi, cielo, ¿Qué te pasa?
¡Hola! Y lo siento de nuevo :P
En fin, pense que estaba descuidando mucho la pareja, asi que decidi que Nami deberia decirnos que tal lleva su embarazo. En fin, un besito chicos, y gracias por leer y por esperar ^^
