Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM con sus respectivos creadores. Únicamente la trama y Adam (Aunque suelo prestárselo alas drama Queens) es mía.
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Yuxtaposición de soledades
Cicatrices
Capítulo 7: Un paso delante.
(Dos vistas)
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-Agente Kennedy- Palmeó el hombro del hombre rubio que entraba sonriente. El parecido de Adam a su padre le generaba una acidez en el estómago. Entró a su sección con el rubio siguiéndole los pasos hasta señalarle un sillón de cuero negro e incitándolo a tomar asiento.
-Qué sucede Adam- El de los ojos verdes metió una mano en el bolsillo de su chaleco táctico dejando ver una caja aterciopelada y ahí todo tomó sentido. La postura nerviosa en su cuerpo hablaba por sí sola.
-Quiero dar el siguiente paso, agente- Adam lo consideraba su familia. Leon Kennedy era el único que le había brindado apoyo tras la muerte de su padre consiguiéndole un puesto de trabajo, una oportunidad. Gracias a él conocía a Claire Redfield. Por mucho que la D.S.O hablara de ese hombre como un alma sin compasión, parecido al hermano de su novia daría sus manos al fuego. Lo valía y quería su aprobación.
-Claire es una mujer atormentada, Bemford- Aunque quizás el rubio nunca sabría cuan obscuramente doloroso era el tormento en la Redfield menor. Claire tenía un solo ideal, sobrevivir. Dar un paso adelante por la memoria del caído en Antártida y su hermano mayor volviéndola admirable de cierta manera.- Debes saber que es complicado ¿Estás dispuesto a ello?
-Lo estoy Leon. Claire solo necesita curar sus heridas, cicatrizarla con el tiempo. Nunca hay que darse por vencido ¿Cierto?
Asintió. Curveando los labios en una mueca. Intentando sonreír. Hacía mucho tiempo que no conocía a alguien parecido a él cuando era joven, un novato. Adam tenía camino por recorrer y todo parecía mantenerse calmo.
Al menos podía hacer algo por el hijo de quien consideraba importante. Lo demás ya vendría con el tiempo. Su problema lumbar sanaría. El rubio salió de la habitación dejándolo meditar unos momentos. Abrió el primer cajón del escritorio sacando una pila de archivos criminales y abrió el folder dejando un rostro visible. Tomó con ambas manos el folder con los archivos de Ada caminando hasta aquel triturador de basura, haciéndolos pedazos.
Muerta. Si era lo quería así sería. No volvería ayudarle.
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Abrió, una vez más la carpeta que recién Leon le había enseñado otras atrás inspeccionado la información obtenida y según los informes médicos en torno a una experimentación con el cuerpo de Steve. La persona responsable parecía detallar a fondo sus procedimientos en papel, lo cual sugería un científico experto en su materia. No tenía experiencia alguna o conocimiento haciéndole sentir la culpabilidad. Lo creía muerto, enterrado en su subconsciente. Era doloroso recordar los tiempos cuando Steve vivía. Su sonrisa…
No lo superaba. Estar a punto de casarse tampoco ayudaba del todo. Adam era, estabilidad emocional, paz. Un nuevo paso el cual estaba decidido a tomar con Chris aceptándolo. Si su hermano apoyaba su matrimonio era significado de un futuro sin dolor o agonía. Claire se dejó caer contra el mullido sillón de cuero negro masajeándose la sien izquierda.
-Fallo a órganos internos… debiste haber sufrido demasiado. Lo siento- Una lagrima brotó de sus ojos muriendo sobre la hoja. Debía recomponerse, comenzar los pequeños detalles de su enlace que se darían en una semana. El tiempo pasaba demasiado rápido para su gusto, seguía sin saber de su compañero rubio. Leon estaba siendo idiota, también se comportaba de esa manera.
-Claire. Las agentes Valentine, Chambers y Birkin han llegado… ¿Debo preguntar cual es motivo?-La pelirroja rió parándose del asiento. Con Adam todo era sano. Neo-Umbrella podía irse al demonio en esos pequeños comentos que compartían juntos. Pasó sus dedos entre los rubios cabellos cortos. Y el rubio la miró. - No has contestado mi pregunta linda.
-Iremos a ver los detalles del vestido querido- Besó los labios de su prometido brevemente.- Uno no se casa todos los días ¿no?
Por una vez, desde lo sucedido. Se sentía verdaderamente entusiasmada.
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Ada deslizó los dedos a lo largo de la espalda masculina masajeando suavemente el área con mayor punto de tensión. Deteniéndose en la zona del cuello y ejerció presión logrando un ligero quejido. Sonrió victoriosa.
-Señor Kennedy… Debería relajarse más tengo entendido que su problema lumbar aun es complicado-El rubio se apartó violentamente sintiendo una puntada fuerte. Que Ada Wong estuviera al tanto de sus exámenes cuando nadie estaba al tanto era intrigante. Solo el doctor de la D.S.O y Hunnigan lo sabían. Ambos no podían andar hablándolo a sus anchas.
-¿Acaso me extrañas demasiado, Ada?-Movió su cabello recordando las palabras de Claire antes de partir. El pasado marchitaba en sus vidas. Todos, los relacionados contra el bioterrorismo estaban consciente de ello y lo aceptaban. Algunos se perdían momentáneamente como el hermano de la pelirroja e intentaban volver al camino nuevamente. Pocos lo lograban con éxito, Chris podía ser la excepción al ser como era. Aquello se consideraba debilidad, un mal paso que traía consigo repercusiones que no se daría el lujo de conseguir. El dolor de su espalda, la patología que representaba lo recibía por un paso en falso.
Esperó en silencio la respuesta de la castaña volviendo a su porte sobre el suelo. Recostado boca abajo, las puntadas dolían menos y la cicatriz palpitaba un poco.
-Guapo, tu eres el que debe extrañarme a mí para dejar que cualquiera te toque-Ada maldijo en voz baja. Mordió su labio inferior al escuchar las palabras de Leon. Estaba de paso, nada que involucrara algo. Nada de lo que sucedía estaba bien. Si quería la infiltración al punto de colisión, según el informante debía llevar bien las cosas con el rubio. Regresó a la rutina del masaje delineando los omoplatos, la espalda baja para regresar hasta los hombros y fijó su atención en la cicatriz que casi le costaba la vida. Las imágenes de China volvieron a su mente nítida. Podía ver el desangrar de la herida, Simmons, el infierno.
Cosas similares a lo que pronto sucedería.
-Dime guapo… ¿Qué sabes de Neo-Umbrella?- Leon resopló contra el suelo cerrando los ojos. No debía molestarse más de lo habitual. No entendía su pregunta cuando ella había sido quien liberaba las plagas de España como única poseedora de la muestra. Quizás ese fuera el verdadero motivo por el cual se refugiaba en su departamento. Traición.
-Lo suficiente para decirte que no espero tus explicaciones- No las esperaba. La conocía desde hacía tiempo para creer cosas inocentes. Ada sonrió complacida-¿Cuándo te irás?
-Tardaré. Ahora hay que salir de aquí. Tenemos que movernos rápido
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Sonrió torcidamente divisando el remover incómodo de su pelirroja víctima. El lapso de espera había terminado exitosamente. Steve Burnside se convertía en la nueva máquina de matar como Albert Wesker quería conseguir años atrás. Ahora, después del lapso cumplía su último deseo. Les hizo una seña a sus súbditos continuar con el resto del proyecto. Los hombres depositaron el cuerpo débil del hombre quien abría los ojos y gemía. Las secuelas serían mayores conforme el tiempo, variarían pero no tenía mucha importancia pensarlas cuando era casi inmortal. Se acercó cerciorándoles de los rasgos del individuo notando la obscuridad en sus ojos verdes, de un color más intenso al original. Sin rastros de tortura en consecuencia al grillete.
Perfecto.
-Quiero un monitor de frecuencia cardiaca, establezcan su presión arterial y quiero el equipo para una nueva muestra de sangre para asegurar su potencial de infección- El joven de máscara le tendió los materiales y procedió la extracción desinfectando el área, ligando el brazo sintiendo la venas remarcarse contra la piel volviéndose visibles. Su mentor estaría al tanto, la manía del mayor con la perfección se lo había heredado. Puncionó extrayendo la dosis, el color de sangre normal no determinaba nada. Un ser común a ojos ajenos.
-Despierta Steve- Golpeó las mejillas masculinas de un lado a otro. El pelirrojo abrió una vez más los ojos y lo vio nuevamente. El terror impregnado en sus orbes verdes. Encontraba placentero provocar el dolor en las diferentes formas. Su venganza estaba cada vez más cerca. Claire Redfield pagaría el atrevimiento, aquel error le costaría la vida. William debía seguir vivo aunque detestara al rubio su capacidad de experimentación llevaría al nuevo a un caos extraordinario.
Sería quien lo trajera de regreso. A sus órdenes como siempre debía haber sido.
-Quien…Que eres- Masculló el pelirrojo y amplió la mueca en su rostro. Sin recuerdos, sueños o esperanzas. El hombre desalmado que surgiría saldría en el momento esperado. Dentro de una semana, el ansiado reencuentro. Tomó el rostro de su víctima apartando el largo mechón que cubría su cabello.
-Tú guía… Deberás hacer pronto tu primera misión pero primero debemos estabilizarte- él asintió. Le dolía la cabeza y sentía unos deseos de vaciar el estómago. La diaforesis comenzaba a surgir de su cuerpo. No entendía con claridad lo sucedido.
¿Quién era? ¿Misión?
-¿Cuál misión?- Movió sus dedos intentando sentir la circulación de la sangre. El cuerpo lo sentía demasiado rígido y estaba húmedo. Todo le daba vueltas. No entendía del todo. Aun así, la sensación entre su torrente sanguíneo generaba cierto temor. Ardía. Contempló los ojos azules de su guía. La profundidad de ellos era asombrosa que sonrió en una mueca imprevista. La maldad impresa le contagiaba a una rapidez inhumaba.
-Asesinar a Claire Redfield.
Algo, dentro de su mente. Encontró realmente divertido la orden.
-Iré a echarle un vistazo cuando me estabilice.
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Las calles Romanas, en esa hora de la tarde parecían tener un ritmo diferente a los estados unidos. Miles de personas recorrían las plazas comprando sin descanso o tal vez eso parecía desde la colina donde se encontraban inspeccionado el perímetro. Había aceptado conducir hasta esa parte retirada de la cuidad, todo por trabajo. No llamaba la atención el que Ada Wong se encontrara a su lado mirando las plazas de manera desconocida. Leon entrecerró los ojos buscando algo que identificaba el motivo verdadero en el cual se encontraban ahí.
-¿Me dirás por qué conducimos hasta esta parte? No creo que andemos paseando como si no ocurriera nada- La castaña soltó un bufido colocando la maleta que había protegido desde el ingreso a España a órdenes del superior y encontraba tedioso al rubio. Abrió el maletín sacando un par de archivos tendiéndolos sobre la hierba. Tendría que prepararlo mentalmente.
-Resultas realmente exasperante Leon… Esto- Señaló el primer papel.- La actividad de los atentados ha generado cierta irritación en los altos mandos- No necesitaba explicar eso explícitamente. Después de todo, tenía a la maldita B.S.A.A tras su espalda.- Por lo tanto habrá una infiltración a un evento que causará alto impacto, creo que sabes a la perfección cual es…
-La boda de Claire…- Ada afirmó devolviendo los papeles al maletín. –Eso podría explicar la falta de actividad en los últimos meses del atentado. ¿Qué sugieres con respecto a infiltración?- Preguntó apartando la maleta hacia el costado izquierdo mientras se acercaba a la fémina- Chris te reconocerá, es un experto en su rama.
-Eso no es tu asunto Kennedy- El agente se levantó del suelo mirándola con furia. Ada solía irritarle hasta el cansancio cuando lo proponía. Su actitud, el llegar hasta su departamento sin tener el mayor consentimiento y dejaba que sucediera, como un imbécil. Esperó en silencio, apretando los puños hasta tornarse blancos.
-Tienes razón. Le diré a Hunnigan que una vez terminado la decodificación pasemos al punto de captura. No te escaparás siempre, lo sabes. – Se había prometido no volver a ayudarla a salir de una situación peligrosa. Era culpable del virus C en China. Parte de la muerte del presidente era su culpa. No debía apoyarla.
-Oh señor Kennedy. Yo les diré a tus superiores, a mi manera el problema que te detiene en tu puesto- Estaba siendo justa. No le mentía cuando le había dicho sobre sus datos médicos relacionados a su espalda baja. Si Leon creía que podía salirse con la suya se equivocaba de persona. La conocía bien para saber hasta dónde podía llegar.
Y el rubio se quedó quieto. Su postura tensa le generaría más dolor muscular en la zona. Estaba jugando con fuego. Uno que reconocía bastante bien en los ojos azules del rubio.
Una guerra de miradas, un acercamiento sin previo aviso, unos labios lastimándole la herida le hicieron aferrarse al hombre por el cuello.
Lo mejor de Leon Kennedy era, sin duda, su capacidad de volver la violencia algo placentero.
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Claire depositó su atención en las figuras femeninas que la acompañaban hacia las tiendas donde verían el vestido. Jill Valentine, de las tres parecía algo ausente. La boca levemente curveada daba la impresión de encontrarse contrariada y quizá lo estaba. Tener a Christopher de compañero, seguirle el ritmo no debía ser nada fácil. Era su hermano de quien de traba, lo conocía demasiado para pensar que todo sería fácil. Rebecca, por su parte parecía encontrarse alegre al ser la madrina en su boda. Aun recordaba su gesto emocionado de la castaña. Durante la petición. Los ojos arrogantes de su marido. Sherry al final traía consigo en mano una dosis de medicación intravenosa al tener constante monitoreo de su sangre y detestaba eso. El que la joven viviera de análisis gracias a los enfermos de sus padres.
Umbrella los había matado a todos, uno por uno. Dejándolos hasta ser irreconocibles. Movió la cabeza intentando despejar esos pensamientos que la llevarían a recordar su depresión y se encontraba feliz para arruinarse el momento.
Entraron a la primera tienda recomendada por Rebecca. A pesar de no haber asistido al matrimonio por trabajo sabía que tenía un gusto excelente para los vestidos, Sherry observaba los modelos y decidió encarar a la rubia que se había sentado en un sillón negro.
-¿Ocurrió algo por lo cual estés de ese modo?- Jill negó con la cabeza admirando las vitrinas donde yacían los vestidos de recién temporada. Largos, elegantes. Recordó, por ese momento la pelea de años atrás cuando Chambers se casaba, la molestia del castaño hacia un hombre que se había casado con la amiga de Leon. Tal vez, encontrarse en una boutique abriera una grieta en su corazón roto.- Jill si no quieres estar aquí lo comprenderé, no es necesario.
-No te preocupes, Es solo que tu hermano me confunde un poco…- La voz de Sherry, al fondo llamó su atención desviándola de la respuesta extraña. La joven rubia llegaba hasta su posición tomándola de la mano y jalándola hacia los probadores donde encontró varios vestidos ordenados. Algunos largos, otros cortos, con escote. La variedad sorprendía de sobremanera. Vio a Sherry Birkin tomar el primer perchero y le dio la primera prueba de la tarde.
-Vamos Redfield, tienes que llamar la atención ese día y no dejarte opacar por las damas- la pelirroja intentó mantenerse serena. Fracasó vilmente. No podía sonreír sinceramente pero la risa salida de sus labios lo era. Jill dio su aprobación y entró al probador sin mirar atrás.
Sherry volteó el rostro al ver a Claire introducirse donde se probaría el vestido e ignoró el medicamento que pasaba por su torrente contaminado. El sulfuro tardaría otra cantidad de tiempo para salir de su sistema gracias al virus G que adaptaba el material introducido generando cefalea aguda en repetitivas ocasiones, maldecía encontrarse en tratamiento que impedía tener un mejor movimiento. Enviaba a Jake Muller por los anticuerpos destructores de toxinas.
La puerta del probador se abrió dejando ver a su compañera y su boca bajó levemente al verla. El vestido largo entallado, con pequeñas piedras alrededor del busto era perfecto. Acentuaba sus rasgos y ella tenía un gesto extraño en su rostro el cual reconocía como una sonrisa. Un intento de ella pues le faltaba tiempo para volver a hacerlo nuevamente.
-Perfecto. ¿Qué opinas Rebecca?- La de los ojos azules afirmó.- Entonces supongo que nos quedaremos con este. ¿No les parece?
-Si… creo que este es perfecto.- Adam estaría encantado. Por primera vez también sintió los deseos de complacer a su futuro marido. Gracias a ellas que la apoyaban siempre. Daría el paso, ahora, por voluntad propia sin presiones o cargo de su apellido.
Prométeme que no dejarás de sonreír…
Una lágrima bajó por su mejilla y dejó que ellas dedujeran a su manera. Steve siempre sería alguien importante por mucho que intentara alejar el recuerdo. No saber que estaba vivo, una experimentación aun peor después de su mutación, todo por su culpa.
No merecería la felicidad que estaba por tener en unos días.
Que fácil era caer en depresión cuando las grietas dolían.
-De acuerdo Claire… Ahora tenemos que ver los arreglos y todas esas cosas. Como tus damas de honor el rojo tendrá que prevalecer.- Rebecca gimió sonoramente en desacuerdo. Sherry sonrió.- Vamos un solo día. ¿No puede ser tan malo cierto?
El móvil de la rubia resonó. Jill salió del lugar y se replanteó nuevamente las palabras mencionadas por la rubia durante las pruebas. Si Chris estaba enfadado con ella, Carlos Oliveira tenía algo que ver en todo eso. Lo sentía. La manía de Chris por llevar la barrera en paz entre ellos sonada casi como un detonante amenazando con explotar. No quería que sucediera de nuevo. Valentine regresó con el ceño fruncido. Algo había sucedido.
-Tengo que irme Claire, Parece que Chris interrogará al científico que has traído de España. Quiere mi presencia y la de Carlos. Así que debo darme prisa o gritará hasta lastimarle los oídos. Te veré después.
La pelirroja se despidió de ella intentando darle vueltas a la situación. Buscándole alguna forma de encontrarle algo positivo al enamoramiento de Valentine hacia Oliveira. Sherry iría acompañada a su boda por su custodio obligatoriamente, Rebecca con su marido. Parecía ser que realmente todo estaba calmo y aquello no debía significar algo bueno.
Presagio. Barry, e inclusive su madre cuando vivía creían en él.
¿Qué hacer cuando la paz estaba haciéndola feliz? ¿Ser egoísta?
Extrañaba demasiado al soldado que le decía todo, Barry Burton dejaba huella en todos.
No quería perder a nadie más.
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Adam tocó la puerta del departamento. Dentro de unas horas se llevaría a cabo una celebración en honor a su matrimonio en el cual debía encontrarse la segunda persona importante en su vida. Repitió la acción hablando repetidas veces hasta escuchar el caer de algún objeto. Desenfundó su arma abriendo suavemente la puerta buscando indicios de Leon Kennedy. Unos hombres vestidos de negro voltearon comenzando un tiroteo y se ocultó tras la primera pared de la cocina. Disparó agotando el primer cartucho.
Llevó su mano izquierda hacia el chaleco táctico sacando municiones nuevas. Maniobró su arma en la obscuridad recargándola con rapidez.
¿Dónde estaba Leon?
-¡Disparen! No quiero que viva.- la adrenalina comenzó surgiendo efecto. Por las voces debían ser unas seis personas involucradas y no tenía demasiadas municiones para enfrentarlos a tiroteo directo. Sería presa fácil si seguía acorralado dentro de la cocina.
Debía pensar salir de ahí rápido. Volvió a disparar hasta lograr herir a uno. Salió rápidamente escuchando la balacera sobre su nuca. Corrió lo más rápido que sus piernas podían portar hasta divisar la puerta entreabierta que había dejado al entrar y divisó el automóvil de su tutor llegar con rapidez. Leon salió de su automóvil sacando una pistola básica, no sabía muy bien. El manejo de armas nunca había sido de preferencia.
-Será mejor que te cubras, en mi automóvil están una TMP por si quieres jugar un rato.- El rubio asintió cortando el tramo hasta el auto encontrando una mujer caminando hasta donde se encontraba el hombre. Comprendió rápido. Hacerle preguntas a Leon era significado de furia, palabras hirientes aunque no creía algo así de su tutor. Los motivos del Kennedy debían ser poderosos para estar acompañado de una criminal tomó la TMP y regresó sin comentar nada, disparando. Las personas gritando a lo lejos. El tiroteo comenzó a cesar hasta reducirse al silencio abrazador. La tensión cubría el ambiente. Adam suspiró caminando hacia Leon Kennedy.
-¿Alguna idea de esto agente Kennedy?- Negó. No entendía. Solo habían salido en busca de información, dejándose engañar estúpidamente para encontrarse eso. Su mente trabajó rápidamente entendiendo todo casi con ironía.
Ada sabía que pasaría.
Todo se volvió claro,
-Así que te están persiguiendo… - Encaró al hijo del presidente.- Escucha, Adam. Veré qué diablos ha sucedido en mi departamento. No quiero reclamos de nadie.
-No se preocupe, solo conteste ¿Dónde estaba?
-Lejos. Ahora vete. Ada y yo tenemos unas cosas que aclarar.- El rubio se despidió pensando. Nunca, había visto a su tutor tan molesto. Quizá la situación no era la más normal de mundo. Ser atacado sugería la búsqueda de alguien y la presencia de aquella mujer lo confirmaba. Claire tenía razón cuando le había dicho alguna vez la importancia de Ada Wong para Leon para resguardarla contra sus principios.
Nunca pensó, por insensible que sonaba. Un atrevimiento como ese.
Ignoró la situación entrando a su departamento encontrando el lugar reducido a escombros. Paredes perforadas, los cajones revueltos y un muerto yacían sobre el frio piso. Adam no se debía haber dado cuenta, no le veía sentido decirle tampoco que mataba a un hombre. Se agachó a su altura reconociendo una máscara negra sobre su rostro. Lo destapó descubriendo un rostro joven cicatrizado. Con una apariencia bastante familiar.
Ada jaló al rubio de la camisa azul posando sus labios sobre su cuello al reconocer al tipo muerto. Ejerció presión lentamente provocando un ligero hematoma, necesitaba distraerlo o haría preguntas que no tendría ánimos de contestar.
Era bizarro que estuvieran haciendo eso dentro de un departamento recién atacado y un muerto pero nunca lo normal había sido de su gusto.
-Leon… se me olvidaba que…- Adam Bemford calló al divisar la imagen entendiendo por qué la efusividad de Claire en seguirle los pasos al hombre frente suyo. Al parecer Chris tenía razón sobre las preferencias de su amigo en torno a esa mujer, la pelirroja pegaría el grito al cielo y agradecía haber presenciado era escena, de lo contrario su prometida mataría a ambos sin titubear un segundo. Retrocedió sobre sus pasos sin hacer el menor ruido. Ellos debían tener un momento intimo para definirse, solo quedaba apoyarlo en todo.
Aunque eso implicara, en un futuro enfrentarse a su prometida.
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La pelirroja llevó sus manos hacia el borde de la puerta despidiéndose de ambas mujeres sonriendo aliviada de llegar a casa para descansar del estrés provocado por los últimos detalles de su matrimonio y se extrañó al no distinguir la figura de su prometido recibiéndola amablemente. Poco después se acordó de la visita de sus compañeros masculinos hacia donde llevaría a cabo su última bebida entre solteros en un bar lejano. Confiaba en Leon para mantener a esos hombres a raya y comportarse como personas civilizadas.
Entró a pasos cortos tanteando la pared en busca del interruptor de luz, lo encendió dejando caer las compras sobre la mesa de vidrio. Se quitó los lentes y su chaqueta depositándola sobre el respaldo de la silla dirigiéndose hasta el dormitorio que ambos compartían encontrando gracioso el decorado en tonos amarillos. Se dejó caer cobre las sabanas lilas pensando que hacer hasta la llegada de Adam dentro de unas horas más. La brisa fría por las noches le adormecía el cuerpo hasta sentir nulo sus movimientos. Escuchó un golpear lejano contra la ventana seguido de un frio talante haciéndole acomodarse sobre las sábanas.
La figura sobre la habitación cernió el cuchillo táctico que su tutora le había dado horas antes de salir de ese laboratorio. Las órdenes habían sido claras y aquella mujer debía morir antes del punto de impacto si quería el éxito. Desde su posición el aliento cálido de la pelirroja le causaba cierta intriga. Podría matarla sin dejar indicio de pruebas, una sola gota de su sangre bastaría. Cortarle el cuello sonaba demasiado tentador en eso momentos. Dejarle un recuerdo a su prometido que al parecer no se encontraba disponible en el departamento.
Encontró un marco, una foto de quien debía ser esa mujer y un hombre castaño corpulento jóvenes.
Sonrió. Aún era muy pronto para librarla del destino impuesto por su guía pero quería conocer al objetivo para saber dónde atacar y la mujer se miraba débil, indigna para él. Sin embargo lo haría llegado el momento de darse a conocerse al mundo. Algo que el líder mencionaba en el lapso de prueba física. No entendía muchas cosas, tal vez, asesinarle le resolviera las dudas en su mente. Llevó sus manos hacia el rostro de ella acariciando la fría mejilla.
-Descansa Claire… pronto volveremos a vernos.
Tomó asiento junto a ella observándola. Sus ojos verdes obscuros observando los rasgos finos de la pelirroja. Algo no estaba del todo bien. Lo sentía en el ambiente quemándole casi la sensación de ardor en el cuerpo. Se recargó contra e borde la cabecera apagando la luz del lugar dejándolos a obscuras.
Si no acaba con Claire Redfield pronto. No tendría piedad cuando eso llegara.
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¡Hola! Bien… sé que he tardado demasiado en actualizar este capítulo. Después de una trama que he logrado superar al fin pude colgarlo y darle a Leon algo decente (Algo me dicen, que los que leen el otro YDS querrán mi carne como trofeo xD)
En fin. Quiero dedicarle este capítulo a mi querida amiga Nelida Treschi por aguantar la espera tediosa y soportar el trauma que alguien me dejó jajajajaja.
Ahora, volviendo a lo importante… ¡Steve ha salido! Eso no puede significar algo bueno, aunque Leon está peor parado xD
Quizás se pregunten por qué Sherry y Jill. Pues, para los que leen el otro YDS esto sucede antes de la entrevista al científico. No es para decirse aquí pero es mejor aclarar las dudad. Sin más espero que este capítulo sea de su agrado.
¿Qué pasará ahora? ¿Steve logrará encarar a Claire despierta? ¿Adam irá solo al bar? ¿Leon dejará de besar a Ada mientras hay un muerto en su departamento?
Espero sus respuestas. Un saludo.
Fatty Rose Malfoy.
