*Hi! En realidad no tenía nada que debería advertir, solo a recomendar:
-Este capítulo se puede disfrutar mejor escuchando "Flesh" de Simon Curtis.
-Este capítulo tendrá dos "versiones" o "finales" diferentes , la otra opción la pondré al final
Ahora, son libres de leer******
Alice se sonrojó completamente, debía aceptarlo, cierta ñarte de su cuerpo tomó esa acción ante el beso de Golden. Pero no le iba a responer, solo cerró ambos ojos completamente avergonzada, pero ni ella se podía imaginar lo que se venía.
-Hum, al parecer es verdad lo que digo.
Abrió sus ojos rápidamente al sentir dos dedos del mayor en la parte superior de su zona íntima, dejó escapar un gemido ahogado al mismo tiempo que se retorcía en el mueble y juntaba más fuerte sus piernas. Al ver esa reacción, el dorado dejó de masajearla, con una sonrisa lasciva se lamió los labios mientras se ponía de pie, se sentía insantisfecho, pero no haría las cosas tan a la ligera...Con ella no.
Desapareció del lugar como si nada, dejandola con las piernas un poco temblorosas, un leve sonrojo que decoraba sus mejillas. Trató de desatarse, pero le fue imposible, sus dedos apenas llegaban a las puntas de la cuerda y el hecho de tener miedo se apoderó.
Alzó la mirada al verlo llegar de nuevo, pero sus manos las tenía oculta, solo se le acercó para abrazarla, le parecía algo raro, pero la estaba desatando.
Justó cuando creyó ser libre, sintió una presión en su cuello.
-Te amo, Alice- dijo separandose, con una sonrisa de oreja a oreja.
No lo podía creer, lo que había en su cuello era nada más que un collar, como esas que se le pone al perro, la única diferencia es que este era un collar solo, sin nada para jalar.
Miró enfandada al mayor mientras se ponía de pie y recogía su brasier para ponerselo.
Se quejó al mover sus muñecas, al igual que sus tobillos, estos estaban completamente rojos. Bufó mientras caminaba hacia la puerta, aunque le parecía extraño que Golden no la detenga, siguió caminando, lo único que le importaba era salir.
-Yo no haría eso si fuera tú- advirtió el mayor desde su sitio.
-Tsk, deja de joderme y...
No terminó de hablar, sintió una ráfaga de electricidad recorrer su cuerpo de una manera violenta con tan solo poner un pie fuera del del lugar. Terminó en el suelo, retonciendose de dolor. Juntó las piernas a la altura de su pecho para abrazarse y llorar.
Golden se acercó y la tomó en brazos, le causaba cierta felicidad sentir el cuerpo de la menor temblando.
-Te lo dije
-E-Eres un mo-monstruo.
Después de darle un beso en la frente, abrió la puerta de su habitación. Esta era de un sobrio color rojo con decoraciones negras. Golden la tiró a la gran cama sin importarle en la situación en la que se encontraba para que en cuestión de segundos sobre ella. Sintió su frío corazón ante la imagen que tenía al frente. Alice tenía la respiración entre-cortada, sus mejillas de un deseable color rojo y sobre todo, sentir sus piernas rodear parte de su cintura, quizás sea por el efecto de la electricidad, un movimiento mecánico o simplemente, ella había hecho por acción propia.
-Esto solo es una manera de desencafenar mis sentimientos. Levanta mi cuerpo, hunde tus dientes en mí. Dame hasta que te ruegue, no, mejor dame más.
Estaba perplejo, apenas si podía creer lo que había dicho Alice de una manera tan sensual. Incrédulo creyó que había una esperanza para él, sin saber que tan lista resultaba ser la castaña.
-Eso quiere decir...Que me amas.
Alice le sonrió para empezar a reírse, dejando confundido al mayor.
-Yo jamás me enamoraría de tí. Solo mírate, solo un enfermo haría todo esto.
-Pero...
-Es cierto que lo que dije es muy prometedor. Yo esperaba este momento con otra persona, pero ya que mi primera vez será así, por lo menos que valga la pena.
Era todo.
Se sentía estúpido, un completo idiota. Su orgullo se esfumó al escucharla y confirmar no se correspondido.
Alejó las piernas de la menor de su cuerpo, la dejó de nuevo sola para que en cuestión de segundos volviera con un hermoso cofre. Alice tomó asiento y se acercó al dorado. Golden abrió la caja, dejando al descubierto hermosas joyas con piedras preciosas incrustradas, una opción un tanto desesperada a esas alturas.
-Y si te diera todo esto¿Me amarías?
Debía aceptarlo, era una oferta tentadora, después de todo, ella estaba acostumbrada a ese tipo de cosas.
Sin embargo, tomó el cifre y lo tiró. Se sentía ofendida, ella no era una cualquiera para poner precio a sus sentimientos. Golden recibió una bofetada, pero a diferenvua de minutos atrás, su paciencia se había agotado.
La tomó de los brazos y la volvió a tirar a la cama, colocó ambas piernas al lado de la cintura contraria, ya no estaba para delicadeces.
-Sus deseos, serán ordenes.
Empezó a besarla apasionadamente, la castaña arqueó su espalda haciendo que el dorado bajara hasta su cuello, al notar las marcas un poco visibles decidió volverlas a marcar, produciendo que Alice gimiera, pero no de dolor, sino de placer.
La castaña se acercó lentamente a Golden tomándolo del rostro con sus sjavds manos. Se encontraron, sus miradas se cruzaron, tímidamente sonrió, sacó su lengua para acercarase lentamente a los labios del mayor y humedecerlos. Continuó con un besó francés, siendo correspondido rápidamente.
Las manos de la joven bajaron hasta aferrarse a su espalda mientras que la mano derecha de Golden bajó hasta la entre pierna y la izquierda a su seno, el cual apretaba levemente haciendola gemir.
Pero eso lo detendría Alice, todo estaba saliendo según su plan, solo era cuestión de acercarse al oido contrario, darle un pequeño mordisco y susurrar sensualmente:
-Te amo Golden.
Todo se detuvo, el dorado miró fijamente a la ojiazul creyendo que era un juego, pero Alice no le dió tiempo de pensar, solo lo jaló levemente para acabar en un beso apasionado.
El mayor se separó, tomó asiento al borde de la cama mientras miraba toda la habitación, no pudó evitar sonreír al ver lo sucedido. Alice tomó asiento, apoyó su cabeza en el hombro izquierdo, llevó su mano hasta sus dorados cabellos y empezó a acariciarlo, siendo bien recibido por
el contrario.
-Golden ¿No tendrás una...
Sin dejarla terminar se dirigió a su armario en donde sacó una camisa blanca. La dejó en la cama. Alice la tomó,se pusó de pie y se la puso, comprobando que esta era un poco grande, pero lo suficiente como para abrigarse y cubrirse.
-Saldré un momento. -dijo autoritario
A ella le importaba un bledo si salía, es más, si no regresaba era mejor. Solo se limitó a sonreírle y mover su cabeza de manera afirmativa.
El sonido de la puerta retumbó por todo el lugar. Se sentía libre al salir de la habitación, mientras se dirigía a la sala se abotonaba los botones de la camisa, dejando los dos primeros desabrochados.
Antes de tomar asiento, giró y volvió su vista al pasadizo, como si algo alarmante hubiera en una de ellas.
[***]
3:30 pm
Todo iba normal, un día normal en la pizzería, la única diferencia era que Foxy tenía una gran sonrisa que quizás nadie podía ser capáz de quitarsela en todo el día. Incluso, les contó a los niños una nueva historia, la historia de una bella sirena, la cual hizo feliz a los niños.
Todo parecía ser un perfecto día, pero cambió cuando el progenitor de la guardia nocturna entró enojado, después de ubicar al manager empezó a exigir explicaciones.
-Escucheme bien señor. Quiero que usted me diga donde se encuentra mi hija. Ella siempre llega a casa a las 6:20, pregunté a sus amigas y ninguna de ellas la vio-comentó al borde de explotar.
-Lo entiendo señor. Pero su hija no ha venido aquí para nada, además, no tengo idea en donde se podría encontrar.
El padre de Alice empezó a gritarle, el manager lo tranquilizó y le propusó conversar mejor, dejando preocupados al cuarteto.
Al pasar una hora y media volverion a verlo dirigiendose a la salida con una mirada fulminante, cerrando la puerta de solo un azote. Le siguió el manager, este tomó asiento mientras pensaba quien cuidaría la pizzería.
-Al parecer tendrán un nuevo guardia, y yo que no quería hacer papeleo- murmuro angustiado.
¿Nueva guardia? Claro que no, Alice tenía que aparecer a como de lugar. ¿Quien acompañaría a Chica? ¿Quien ayudaría a Bonnie con sus problemas estéticos? ¿Que sería de Freddy sin alguien que le baje los zumos pero a la vez lo considere? Y sobre todo ¿Quien sería capaz de hacer olvidar a Foxy a la persona que por primera vez hizo que se enamore?
No se resignarian tan fácil, ella tenía que volver.
[***]
6:29 pm
Abrió sus ojos lentamente mientras se estiraba. Solo le tomó cinco minutos para despertarse completamente. Sintió una brisa pasar por su cuerpo, jugando con su cabello y haciendola sentir un inexplicable frío por sus piernas, cerró las ventanas sin mirar abajo.
Decidió ir a la habitación de Golden a buscar algo para quitarse el collar, pero antes de abrir la puerta, miró de reojo la habitación al final del pasadizo. Dejó la manija y con pasos firmes se dirigía rumbo a la pierta final, tomo la perilla y con un poco de temor la giró, abriendola. No tardó segundos en emanar un repulsivi olor de la habitación, lo peor fue que sin darse cuenta prendió la luz, encintrandose con una traumante imagen que la dejó dn shock
Eran cuerpos, cuerpos femeninos cruelmente torturados y sus cadáveres cruelmente tirados en el suelo era la prueba.
Empezó a retroceder, quería escapar, olvidar lo visto y olvidarlo al él. Pero justo cuando estaba por salir completamente, una voz masculina hizo que su cuerpo se erize completamente.
-E-Espera, no te vayas.
[ Fin ]
