Capitulo 7
Pasaron varios minutos en completo silencio, Natsuki recargada en la puerta de la camioneta observando a Shizuru quien en su cara reflejaba una gran alegría combinada con sorpresa. A Natsuki le parecía algo increíble que Shizuru, su Shizuru, estuviera con ella, no lo podía creer, que después de tanto tiempo en el hospital ahora se encontraban de nuevo en su hogar, ambas, las dos juntas.
-¿Entramos? -
-¿Cómo? –Shizuru no salía de su asombro y no comprendía lo que Natsuki le decía.
-A la casa. –Regalándole una sonrisa comprensiva.
–Ah, disculpa, claro entremos.
Natsuki llego al lado de la puerta donde Shizuru se encontraba, y de igual manera que lo hiciera en el hospital le abrió la puerta de la camioneta para que ella bajara. Le ofreció su mano para que la tomara y ayudarla a salir del vehículo, la ojirubi miro la mano que se extendía ante ella vacilante estaba en si tomarla o no, alzo su rostro y su mirada se cruzo con los ojos verdes de Natsuki, esa duda se perdió en el tiempo ya que sus pensamientos desaparecieron al ver la mirada que le regalaba la pelinegra, al final su cuerpo actuó por sí solo y tomo la mano que se le ofrecía. Al entrar en contacto ambas pieles una pequeña descarga eléctrica, las dos sintieron y sus corazones comenzaron a latir a toda prisa. Ambas se perdieron en los ojos de la otra, a su alrededor no existía nada mas, no importaban los autos que pasaban, las luces de la ciudad, los transeúntes, nada mas, solo ellas.
–Gracias.
Seria por el miedo que esta acción le provoco, lo sorpresa de su latir o la suma de ambas Shizuru fue la primera en soltar la mano de Natsuki y terminar con ese momento mágico. Poco a poco soltó la mano que sostenía la de ella, para terminar juntando sus dos manos y bajando el rostro. Por su parte Natsuki aun tenía la mano en la misma posición y miraba a Shizuru con un profundo amor. Reacciono a los pocos segundos al no sentir ya el cálido tacto de Shizuru y de igual manera al perder su mirada.
–De nada.
Shizuru se sentía nerviosa, las anécdotas que la pelinegra le relatara habían logrado que los latidos de su corazón se aceleraran a tal punto que creía que Natsuki los escuchaba y que la velocidad a la que palpitaba su corazón lograra que en cualquier descuido su corazón saliera de su pecho. También sentía miedo, pánico por lo que pasó cuando sus manos se tocaron y sentía aun más pánico por lo que sucedería después al entrar a la casa. Dentro de su cabeza se comenzaron a formular mil preguntas ¿me gustara? ¿Será igual de linda por dentro que por fuera? En fin muchas preguntas y dudas que pronto tendrían respuesta, pero la cuestión que mas la atormentaba era ¿dormiremos juntas?
Natsuki cerró la puerta y dejo a Shizuru un momento con sus divagaciones, la cara que tenía era de total confusión y nervios, no era para menos, la energía que sus cuerpos compartieron estaba segura que ella también la había sentido. Metió la camioneta al garaje y se apresuro al encuentro de Shizuru, que aun seguía con sus dudas. Le ofreció su hombro para que lo tomara pero Shizuru no lo hizo y a Natsuki no le quedo más remedio que hacer el ademan con su mano para que caminara al interior de su hogar.
-Por aquí. –Natsuki abrió la puertecilla del jardín y Shizuru se encontró con un caminito de piedrecillas que conducía a la puerta principal, al caminar por el observo la gran variedad de flores que en el jardín crecían. Muchas las reconoció como sus flores favoritas pero otras no y antes de que comentara algo Natsuki se le adelanto.
–Son nuestras flores favoritas, digo las que seguramente no reconoces.
–Oh, están muy lindas. ¿Tú las cuidas?
–Hasta hace algunos meses no, tú lo hacías. Después del a… lo que sucedió las cuide hasta que tu regresaras. Y aquí estas.
–Si…
–Ahora si entremos. –Nat abrió la puerta y le cedió el pase a Shizuru para ella entrar detrás y encender la luz de la sala.
–¡SORPRESA! –Al iluminarse Shizuru vio a las personas que las estaban esperando, a nadie reconoció. Todos se acercaron a donde ella se encontraba para saludarla y abrazarla, a todos les sonreía pero Natsuki noto algo, era su sonrisa de cortesía mas falsa que una moneda de tres pesos, que nadie diferenciaba de la verdadera, solo ella. Tal vez sus amigos se excedieron en preparar esa pequeña bienvenida para Shizuru. Se suponía que solo irían solo algunas personas, las amigas de Shizuru y de ella, pero la realidad era que ella no conocía a muchos de los que se encontraban en su casa.
–Bienvenida Shizuru, te extrañe mucho. –Una muchacha peli verde le decía a Shizuru, mientras la abrazaba. Shizuru no correspondió el abrazo porque quisiera sino simplemente por educación.
–Tú... eres…
–Tomoe, tu amiga…tu mejor amiga…
–Yo lo siento disc…
–No te preocupes… ya me recordaras.
–Sí. –Shizuru comenzaba a entrar en pánico, antes la cuestión era quien era Natsuki pero ahora se habían sumado más rostros, mas personas que no recordaba y el no poder hacerlo le daba pánico, miedo, se sentía en un lugar extraño, ajeno a ella. Muchas personas se acercaban la abrazaban y la saludaban, le contaban cosas que ella no entendía. Se comenzó a sentir muy mal por no conocer, mejor dicho reconocer a nadie, se sentía como un pez fuera del agua. Todos le preguntaban y le decían lo mismo Hey Shizuru ¿qué tal has estado?, ¿cómo te encuentras?, ¿te sientes bien?, que bueno que volviste. Y ella no tenía palabra alguno para nadie.
Natsuki trataba de darle ánimos desde la distancia pues varias personas conversaban con ella, vio que no era suficiente, se acerco a ella y sonriéndole fue presentándole a las personas que ambas conocían para tratar de hacer más llevadera la situación. Les presento a sus amigos y amigas, a su jefa.
–Shizuru, ¿recuerdas a Mai? – Shizuru movió su cabeza de manera negativa.
–No.
–No hay problema, te la presento. Ella es Mai. –Una peli naranja de grandes atributos se lanzaba a Shizuru y le abrazo con gran fuerza. Shizuru no logro reaccionar a tiempo y quedo atrapada entre los brazos y los atributos de Mai.
–Shizuru, te extrañe mucho y no se diga está mal geniuda de Natsuki. –Soltándola por fin y tomando sus manos.
–Oye… –Protestaba la pelinegra.
–Es la verdad, ya no sabía qué hacer con ella se la pasaba llorando por los rincones de mi cafetería. –Soltaba las manos de Shizuru.
–No es cierto.
-Como de que no, te la pasabas diciendo: Oh mi Shizuru ¿Cuándo despertara? Mai la extraño mucho, quiero escuchar su voz…
–No digas mentiras Mai... –Recuperando el color de sus mejillas. Shizuru las observo a ambas, como interactuaban y le pareció gracioso ver a el color rosita en las mejillas de Natsuki por la vergüenza que Mai le provoco con sus comentarios y con una de sus manos se cubrió la sonrisa que en su rostro se formo. Y queriendo seguir viendo el sonrojo de Natsuki quiso contribuir a ello.
–Ara… ¿Asi que Natsuki no me extraño?
–Claro que no… -Se dio cuenta de lo que dijo y se arrepintió. –Digo si te extrañe.
-Entonces si se la pasaba llorando en todos los rincones por mí.
–No… -Shizuru puso unos ojos tristes por la negativa de Natsuki y esta al ver que la entristeció quiso retractarse de sus palabras.
–¿No? Entonces no se qué hago aquí…
–No… yo… yo… nomas llore poquito… -Natsuki bajo su mirada al piso y sus mejillas se cubrieron de carmesí.
Shizuru al escuchar sus palabras se enterneció profundamente, al ver la sinceridad en ellas y al comprobarlo en el rojo que cubría sus mejillas. Ya había perdido la cuenta de las veces que su corazón se había acelerado por causa de Natsuki. Parecía una niña pequeña que acababa de confesarle la travesura a su madre, era extremadamente tierna. Mai lo noto y sin que ellas se dieran cuenta se fue alejando poco a poco para darles privacidad. Sin quererlo Natsuki provoco un notorio sonrojo en Shizuru y lo observo al levantar su vista y encararla. Ambas estaban en una especie de trance, mirándose a los ojos. Ninguna sabia que hacer, estaban nerviosas, parecían unas colegialas sin experiencia en estos temas de la atracción y poco a poco sus cuerpos iban aproximándose, no pensaban en nada simplemente sus cuerpos se unieron y un beso inevitable estaba a punto de llegar.
–Shizuru…-Hasta que una mujer llego a interrumpir. Ambas voltearon a verla no era otra más que Rosalie Fujino, hermana de Shizuru.
