-"… por eso concluimos en este ensayo que no podemos luchar contra lo que no conocemos, la única forma efectiva de oponerse a las Artes Oscuras es conocer las horribles consecuencias que tiene este tipo de magia, por lo tanto, conoce tu enemigo y le vencerás" Fin-acabo de leer Scorpius, aunque Rose no le estaba prestando mucha atención-este es nuestro ensayo para el TIMO, espero que no te parezca pretencioso, pero dudo que la profesora Swan haya leído uno mejor-se rio para sí mismo complacido- Rose, ¿me estas escuchando?
-¿Qué?-le pregunto Rose sobresaltada un poco avergonzada
-¿Que si me estas escuchando?-le pregunto Scorpius con delicadeza.
-Sí, bueno, no mucho…-le dijo Rose un poco incomoda-lo siento, tengo la cabeza en otra parte, lo siento…-le reconoció Rose.
-No pasa nada, son tus conclusiones así que debes de estar de acuerdo-le dijo simplemente Scorpius mientras garabateaba su firma en la portada del pergamino que encuadernaba su larga tesis para la profesora Swan-pero… ¿Por qué estas tan distraída estos últimos días?-le pregunto.
-No es nada importante-le dijo Rose intentando despejar su cabeza y olvidar sus presentimientos-hace una semana que no veo a mi lechuza Chelsey, pero no es nada, es un poco mayor así que suele llegar tarde a todas partes.
Rose cogió entre las manos su larga tesis que había hecho con Scorpius durante el largo mes de marzo, la habían titulado "¿Podemos luchar contra lo que no conocemos?" y en ella desglosaban el hecho de que conocer las Artes Oscuras no te convertía en un mago malvado, sino usarlas y que estaba tipificado ya que no conocer las consecuencias de este tipo de magia implicaría poner, por ejemplo, tratamientos médicos a los pacientes de una horrible maldición, Rose también se sentía muy orgullosa de sí misma, pensaba que la profesora Swan estaría muy contenta con ellos, en esa semana entregaría ese trabajo que había odiado ya que le agobiaba mucho pero por otra parte…
Le entristecía acabarlo, ya que no tendría, una escusa propiamente dicha, para pasar las tardes acompañada de Scorpius, lo cierto es que se alegraba de haber pedido a la profesora aquel favor, no se arrepentía en lo mas mínimo, disfrutaba mucho de su compañía y no se sentía tan sola, además apenas echaba de menos el trato con Albus que se había enfriado mucho por consecuencia de Tony.
-Scorpius ¿HYPERION? Malfoy -leyó sorprendida Rose de repente fijándose en la firma de Scorpius y sacándole una sonrisa.
-Si-dijo con cierta resignación y un tono jocoso- una ocurrencia de mi familia, pensaban que en el colegio no se burlarían lo suficientemente de mi por eso me pusieron ese nombre-termino de decir con su típico acido sarcasmo Scorpius.
Rose se rio a carcajadas despreocupadamente, lo cierto es que en ese mes pudo conocer un poco más a Scorpius y cada día le sorprendía, al principio no captaba que su acido sarcasmo era su forma de humor, al comienzo de sus reuniones no sabía que decir, pero con el tiempo se acostumbro a él, además tenía un sentido muy bueno del ridículo, se reía de sus propias desgracias lo que aliviaba mucho las situaciones incomodas cuando andaba con él en los corredores del colegio, cuando algún alumno lo insultaba o lanzaba improperios contra él y para no hacerla sentir más incomoda a ella, soltaba algún comentario que le hacía reírse a carcajadas, la verdad ella pensaba que le sería imposible de llevar tan bien el rechazo como lo hacía Scorpius, mas todavía sería incapaz de encontrarle el lado divertido, empezaba a entender como el tímido, indiferente y elegante Scorpius tenía una novia tan guapa e imponente como aquella que había visto en Hogsmeade, realmente si tenía una personalidad atractiva, aunque lo pensaba, nada más.
Rose cogió su pluma y garabateo su firma, su segundo nombre era Jane, como el de su abuela por parte materna, no era nada especial como el de Scorpius.
-Y bueno… ¿Valió la pena?-le pregunto con una sonrisa burlona Rose, Scorpius la miro sin entender-el ser el centro de atención del colegio…-se rio
-¿Estabas al tanto de que todos nos miraban?-le pregunto Scorpius extrañado-¿cómo lo soportas?-le pregunto Scorpius sorprendido, pero Rose simplemente se reía de él.
En el colegio corrió como la pólvora que Weasley y Malfoy trabajarían juntos, Rose en parte entendía el revuelo, pertenecían a las familias más enemistadas de la historia inglesa de la magia, pero a ella poco le importaba, pero a los demás si, y fueran donde fueran llamaban la atención y el pobre Scorpius no sabía qué hacer para pasar inadvertido como estaba acostumbrado.
-Te acostumbras simplemente-le dijo Rose con amabilidad, pensando que por su apellido y sus padres se acostumbro a las miradas de todos-Scorpius-le llamo Rose- me lo he pasado muy bien contigo este mes, en parte me da pena que se haya acabado…
-A mi también-le contesto Scorpius con una sonrisa.
-¿Interrumpo?-dijo de pronto la voz de su hermano apareciendo de repente, Rose le fulmino con la mirada, odiaba que Hugo apareciese de esa forma importunándoles.
-¿Que quieres Hugo?-le pregunto con cara de pocos amigos Rose.
-Mi lechuza Trahin ha traído esta carta para ti-le contesto Hugo mientras le tendía la carta, pero Rose se fijo que miraba por el rabillo del ojo a Scorpius, a su familia aun les desconcertaba que se llevase tan bien con él, algo que a Rose le divertía y mucho.
Rose abrió la carta y enseguida reconoció la letra de su madre:
Hola cariño:
Siento mucho decirte esto Rose y mas siento no haberte avisado antes, no quería preocuparte sin motivo, pero en los últimos días la salud de Chelsey ha empeorado, sabes que estaba muy mayor… y lamentablemente hoy murió.
Lo siento mucho Rose, Papa y yo sabemos lo que querías a tu lechuza, lo sentimos mucho.
Te quiere Papa y Mama.
Rose no pudo evitar derramar unas lagrimas mientras leía la carta, sus temores acerca de su mascota se habían confirmado, poseía esa lechuza desde que tenía memoria y sabía que estaba muy mayor pero…
-¡Rose! ¡¿Qué te pasa?!-le pregunto Scorpius preocupado
-Rosie…-le dijo con cuidado Hugo mientras le tendía la carta a Scorpius, Rose entendió que Hugo la había leído por encima de su hombro y le dio un abrazo-lo siento, adorabas a ese bicho tan desorientado…-dijo pensativamente Hugo. Rose a pesar de sentirse muy triste no se lo tuvo en cuenta, era la única forma de delicadeza que conocía su hermano, la torpeza.
-Rose siento mucho lo que le ha pasado a tu mascota-le dijo Scorpius en un tono más apropiado, de pronto Rose se dio cuenta que estaba llorando delante de Scorpius y se avergonzó, pero no era capaz de que se le pasase, solo podía pensar en Chelsey, que no había estado con ella cuando murió y eso le hacía sentir culpable-yo recogeré todo esto de la biblioteca, creo que sería mejor que la acompañases a vuestra sala común, ¿no te parece?-le pregunto con amabilidad Scorpius a su hermano Hugo.
-Claro-dijo Hugo al momento, debía de sentirse sorprendido, era la primera vez que se dirigía a él-vamos Rosie, te meteré en cama, mañana será otro día…
Y Rose acompañada de su hermano subió a su sala Común sin dejar de pensar en Chelsey.
A la mañana siguiente Rose se despertó con muy mala cara, aun sentía mucha tristeza por haber perdido a su amadísima lechuza Chelsey, esa sensación no mejoro cuando en el Gran Comedor vio llegar a todas las lechuzas, no pudo evitar derramar alguna lagrimas más que rápidamente su hermano consoló, tal vez su hermano era la persona más torpe del mundo con el sentido emocional, pero era atento con ella, lo compensaba de esa forma, aunque cuando levanto la vista vio que al otro lado del Gran Comedor, Scorpius la miraba.
Paso el día hasta que llego a la última clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, pero su ánimo no había cambiado nada en todo el día, como había hecho desde que comenzaron con el trabajo de la tesis se sentó con Scorpius en la parte las alejada de la clase, la verdad le gustaba ese sitio, atendía pero podía permitirse el lujo de hablar con Scorpius sin llamar la atención. Scorpius le entrego el trabajo y la profesora Swan empezó a explicar el motivo de la tesis y los objetivos que quería hacerles entender, pero en ese momento Scorpius puso un pergamino entre las mesas.
¿Como estas?-escribió Scorpius
Mas o menos-le escribió Rose con disimulo.
¿Te importaría saltarte la cena y acompañarme después de clase?-le escribió Scorpius
No, claro que no, te acompañare, pero… ¿A dónde?-le respondió Rose sorprendida.
Ya lo veras-le respondió Scorpius y se guardo el pergamino en el bolsillo.
Cuando termino la clase, Rose no espero por Albus, como estaba acostumbrada para cenar juntos, Scorpius parecía con prisas y salió con él, también salieron del castillo intentando no llamar la atención pero no lo consiguieron, aunque era el primer día que a Scorpius no le importaba que les mirasen, seguía con prisas y salieron a los jardines.
-¿A dónde quieres ir?-le pregunto Rose un poco abochornada, era casi de noche y a esas horas solo paseaban un tipo definido de alumnos, y no eran los amigos precisamente, si no las parejas.
-Espera-le pidió pacientemente Scorpius.
Scorpius siguió apurando el paso y Rose le siguió su ritmo preguntándose a donde iban, al poco de seguir andando Rose se dio cuenta de que Scorpius se dirigía a la lechucería, eso le parecía raro y un poco insensible por parte de Scorpius, era un típico gesto de su hermano, pero no le parecía posible de Scorpius. Cuando llegaron arriba, Rose vio entristecida por todas partes lechuzas, lo que le recordó mas a Chelsey y se le hizo un nudo en la garganta, no entendía porque Scorpius la había llevado a ese sitio.
Scorpius hizo un gesto con la mano y de arriba bajo una enorme y bonita lechuza de un tono beige muy claro, casi blanco y después una pequeña y adorable lechuza toda blanca como la nieve, a Rose le parecía solo una cría. La lechuza beige se acomodo elegantemente en el hombro de su amo mientras Scorpius cogía a esta pequeña lechuza entre las manos y se la enseño.
-Muy bonita-dijo Rose con la voz seca, se había esperado algo mejor de Scorpius que eso, se sentía mal allí-¿para qué me has traído?-le pregunto Rose molesta.
-Me alegro de que te guste… es tuya-le dijo Scorpius simplemente mientras soltaba a la lechuza pequeña que se puso a volar por la estancia contenta, seguida y bajo la atenta mirada de la lechuza beige-es la cría de mi lechuza Violet, esa que ves… no sabía a quién dársela y he pensado que tal vez la querías tu… mi familia no lo quiere porque ya tenemos muchas lechuzas machos en casa, sino lo quieres lo dejare para el colegio y que Hagrid lo cuide, pero me gustaría que te lo quedases.
-¿Qué?-pregunto Rose sorprendía- gracias… pero no… seria sustituir a Chelsey…-le dijo Rose y noto un sabor seco en la garganta otra vez, no quería llorar allí delante de él, le agradecía el detalle pero seguía siendo muy insensible para ella.
-No pretendo que la sustituyas, pretendo que aceptes la naturaleza-le dijo Scorpius con cuidado, Rose le miro sin entender-no digo que no lamentes su perdida, pero no ves que tu mascota murió de forma natural, después de una vida plena con tu cariño, no es sustituir a nadie, sino poder tomarle cariño a alguien más y no cerrarse en uno mismo…-le acabo de decirle Scorpius-me lo dijo mi madre cuando murió Chad mi elfo favorito en casa… era también muy mayor-le conto Scorpius un poco avergonzado-a mi me consoló-le dijo en modo de conclusión.
-Tu madre es muy sabia…-admitió Rose dejando escapar alguna lagrima y sorprendiéndose de esa historia de Scorpius de pequeño- si que consuela…
-¿Te lo quedaras?-le pregunto Scorpius, Rose simplemente asistió varias veces, no se atrevía a hablar por si soltaba algún sollozo del que se avergonzaría-me alegro, pero aun no tiene nombre…
-Creo que ya tengo uno en mente…-dijo Rose ahora que notaba su voz mejor, la verdad era preciosa aquella pequeña lechuza, estaba muy agradecida a Scorpius y quería mostrárselo.
-¿Cuál?-le pregunto Scorpius hablándole de forma normal, ignorando que había llorado, también agradecía eso, se sentía un poco avergonzada.
-Hyperion-le dijo con una sonrisa Rose mirándole-Gracias…
Y al momento se abrazo a él, noto como Scorpius reacciono un poco incomodo al primer momento, pero después la rodeo con los brazos, Rose no sabía de qué otra forma más podía demostrarle su agradecimiento, pero reconoció que el abrazo de Scorpius estaba resultando más reconfortante que el de Hugo… Cuando…
-¿Rose?
Su primo Albus sorprendió y con cara de pocos amigos miraba como abrazaba a Scorpius.
