Bueno, aquí esta la continuación. Siento muchísimo el no haberla subió antes pero como veréis cambié de estilo.

Bueno, lo de siempre: Estos personajes no me pertenecen~

Ahora lean, disfruten, y no se olviden de dejar reviews(?)

Capítulo 7: Lucha interna.

Ichigo fue amordazado justo antes de que los otros Espada llegaran a la sala. Esta no estaba del todo iluminada ya que era tan grande que la luz no llegaba a todas partes por lo que Ichigo no pudo ver a todos, solo algunos que por curiosidad se acercaron a él y sombras. Miró alarmado hacia un lado y otro, no se podía creer lo que sus ojos veían, estaba rodeado de Espadas, a los cuales apenas y veía, vulnerable a cualquier ataque que le pudiesen lanzar. Tembló de miedo ante aquello, estaba solo... solo...

-¿desesperado, Rey? -Ichigo dio un respingo- no pongas esa cara, era obvio que algo así pasaría.

-¿Qué quieres decir, hollow? -le habló, con el ceño fruncido.

Sin darse cuenta estaba en su mundo interior, se alegró un poco, pero aquella figura blanquecina rió haciendo que se le erizasen los pelos. Ichigo miró a su Hollow que sonreía.

-Siempre saltas a salvar a los demás -comenzó- siempre ayudas -se acercó a Ichigo, gesticulando con las manos- pero ahora que tu estas en peligro nadie viene. Pobre rey- apoyó su mano sobre el hombro del otro.

-No se que intentas -quitó la pálida mano- pero yo confío en ellos.

-¿Seguro? -ichigo abrió los ojos, sorprendido- no te creo, se lo que piensas "¿Por qué nadie viene a por mi? ¿Por qué yo?" -chasqueó la lengua entonces- estamos tu, yo y el viejo solos. Solos. Nadie vendrá a salvarte -frunció el ceño- nadie vendré y lo sabes.

-Cállate -apretó los puños- yo confío en ellos, se que estarán haciendo lo posible para convencer a la sociedad de almas y...

-Sabes que no harán nada -interrumpió- la sociedad de almas no moverá un solo dedo por salvar a alguien como tu, y lo sabes.

Ichigo se llevo las manos a la cabeza, frustrado. Retrocedió intentando pensar claramente pero su mente no dejaba de darle vueltas a las palabras de su hollow que, al ver el estado de Ichigo, empezó a reírse y a gritar.

-¡Estas solo! -rió- ¡Solo! -se acercó a Ichigo y le agarró de los hombros con fuerza, obligandole a que lo mirara- solo te queda la desesperación... a no ser que me dejes tomar el mando.

-No te voy a dejar -lo empujó- y lo sabes, estas artimañas no te van a servir. Recuerda que yo mando -odiaba decir aquello pero parecía que el hollow solo respondía a esas odiosas palabras.

-A veces me sorprendes, rey -habló con el rostro neutral, extraño en él- pero recuerda, como la situación empeore yo seré el rey.

-No te dejare -sonrió y su hollow también sonrió "Ya veremos" fue lo único que alcanzó a oír mientras salía de su mundo interior.

Cuando abrió los ojos y miró al frente vio a un hombre delgado y alto, de pelo negro y un parche que le miraba atentamente. Se sorprendió pero frunció el ceño para disimular su sorpresa.

-Oh, volvió en si -sonrió y se puso de pie, al parecer estaba arrodillado y cuando Ichigo vio cuan alto era dejó de fruncir el ceño- Aizen, ya esta despierto.

-Bien, gracias Nnoitra -Dijo desde lo alto el traidor, mirando a Ichigo con superioridad- ¿Hablabas con tu zanpakuto? -preguntó, curioso mientras se acercaba al muchacho. Una vez junto a él le quitó la mordaza- ¿o con tu Hollow?

-Conmigo mismo -dijo, con una sonrisa a lo que Aizen alzó una ceja, incrédulo.

Ichigo miró a su alrededor, las sombras ya no estaban y aparte del Espada recién conocido, el de larga estatura, estaban Grimmjow y Szayel. Al parecer discutiendo pero estaban lo suficientemente lejos como para no oírlos, aunque tampoco pudo prestarles mucha atención ya que Aizen se divertía hablándole cuando más concentrado en ellos estaba, haciendo que no entendiera las palabras del excapitan y provocando su risa.

-No deberías estar atento a lo que no debes- sonrió.

-Ya ves, no se por qué sigues hablándome si paso de ti -sonrió, aunque se le borró la sonrisa al ver a Aizen sonreír.

-Tu siempre igual, tan cabezota -le agarró del mentón- tan... rebelde. Pero eso es peor para ti, disfrutaré mucho humillándote. Como hace un rato.

-¿Qué? -hace un rato el estaba en su mundo interior pero si hubiese pasado algo lo habría notado.

-Ichigo, Ichigo, las palabras también pueden humillar -le soltó el mentón y dio media vuelta, con intención de irse.

Los que quedaban en la sala lo siguieron y, a medida que se alejaban, las luces se apagaban dejandolo todo en una completa oscuridad. Ichigo se había mantenido en silencio pero, poco a poco, la desesperación empezaba a crecer dentro de él. Movió las manos, notando que la espada estaba totalmente clavada dentro de la pared ya que tocó la empuñadura. Suspiró, intentando así calmarse y pensar en una manera de salir.

-No hay manera- escuchó a su hollow- no creo que salgas de esta.

-Pero bueno, ¿me estas ayudando a mi o a Aizen?

-A mi mismo -soltó de manera seca, haciendo gruñir a Ichigo.

-Se supone que somos parte de una misma alma o algo así- se quejó, pero lo único que quería era mantener su mente ocupada para no pensar en lo que sucedía.

-Ya bueno, si quieres pensarlo así, adelante. Yo nací de tu alma, si, pero eso no significa que sea tu. Soy un trozo que se ha separado.

-No creo que sea momento de pelearse -habló zangetsu- eso solo provocará que nos separemos más de lo que de por si estamos -con voz serena siguió hablando- tenemos que permanecer unidos para salir de esta. Da igual lo separados que creamos estar, si Ichigo muere nosotros dos desapareceremos, tenlo en mente Hollow.

-Ya lo se, por eso tomaré el control cuando este al limite -se quejó, chasqueando la lengua.

-Ya te dije que no te lo voy a permitir -entró Ichigo en su mundo interior, encarando a su Hollow.

-oh ¿Quieres pelea, eh? -agarró su arma, listo para atacar a Ichigo.

-¡Basta! -Los paró el mayor- esto no servirá de nada, es lo que quiere Aizen -ambos jóvenes lo miraron, frunciendo el ceño- si nos peleamos nos cansaremos y no seremos más que una muñeca de trapo para Aizen. Tenemos que mantenernos fuertes -sentenció Zangetsu.

Ichigo suspiró, saliendo de su mundo interior. Ya había tenido suficiente por hoy, le dolía la cabeza de tanto pensar y de las discusiones que no llevaban a ninguna parte. Pero, muy a su pesar, no podía dejar de pensar en sus compañeros... sus amigos, comenzaba a dudar de ellos y eso le hacía sentirse mal consigo mismo, detestaba dudar de ellos pero no era capaz de evitarlo. Si alguno de ellos estuviera en su situación ya habría ido a rescatarlo, por mucho que la sociedad de almas se negara. Pensó otra vez en sus amigos, preguntándose qué estarían haciendo, si estarían bien...


-Rukia -le llamó Renji mientras la alcanzaba- ¿Fue bien? -preguntó mientras ponía su mano sobre los hombros de la chica.

-No -contestó de forma fría- no muy bien...

-No entiendo por qué no quieren ir a salvar a Ichigo -gruñó, pateando el suelo.

Rukia y Renji habían vuelto a la sociedad de almas por orden del capitán del primer escuadrón. Al principio tenían intención de negarse y de quedarse en el mundo humano con sus compañeros pero Byakuya había ido personalmente a buscarlos por lo que no se pudieron negar. Segun el mayor de los kuchiki era mejor no malgastar energías ya que las iban a necesitar.

-Renji... -llamó al otro en un susurro- estoy preocupada por Ichigo.

-Ya sabes como es, no se dejara amedrentar fácilmente.

-¡Eso es lo que me preocupa!- exclamó de repente, llamando la atención de sus compañeros shinigamis. Aunque solo aquellos que sabían de la situación bajaron la cabeza- siendo ese cabezota... y si...

-Rukia -interrumpió Matsumoto- pensando así lo único que harás es deprimirte -se acercó a la kuchiki, arrodillándose ante ella- no solo tu estas preocupada- le susurró- mira a tu alrededor todos los que saben de la situación están apenados y no ven esperanzas -se levantó- hay que tener ánimos hasta el final o no llegaremos a ningún sitio.

-Eso fue muy profundo -el pelirrojo estaba sorprendido por las palabras de su compañera- al parecer no es todo pecho y vaguea todo el rato -murmuró para si, ganándose un golpe de Rukia.

-Ya veo -sonrió y apretó el puño con fuerza- no perderé la esperanza, salvaremos a Ichigo.

-Chicos- los llamaron desde lo lejos- venid un momento.

-Capitán Ukitake -empezó Rukia, cuando ya se acercaron a él- ¿Qué es lo que...?

-Rukia~ -de repente Inoue se abalanzó contra esta, abrazándola.

-¡Orihime! -exclamó sorprendida, luego miró tras de esta- ¡Chad, Ishida! -exclamó, sonriente.

-La sociedad de almas nos ha pedido venir -se ajusto sus gafas el Quinci.

-Que sorpresa -sonrió Renji- no me esperaba algo como esto.

-Bueno, hay una razón -comenzó Ukitake- Matsumoto ve a buscar a Hitsugaya, vosotros seguidme- sonrió como siempre y caminó, esperando que lo siguieran.