Los personajes no me pertenecen son de la grandiosa imaginación de SM, la historia es creación de mi loca cabecita...
Alexandra Marroqui gracias por tu paciencia y por ayudarme tanto!
Si!, se que no tengo perdón, al final les explico por lo pronto disfruten el capitulo...
Me regalan un review?
Capitulo 6
"Soy un ente sin alma, invadido de recuerdos que me oprimen el pensamiento…"
"Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, al contrario…la hacen más profunda"
Dream on – Aerosmith (1)
Sweet Dreams – Emily Browning (2)
(1)
El olor a soledad y a recuerdos viejos llenaban aquel lugar, hacia cerca de tres horas que se encontraba sentado frente al enorme ventanal de su vieja casa, pensando o tal vez recordando tiempos mejores, tiempos en los que su vida era pacífica, donde creía que cualquier cosa que el quisiera se convertiría en realidad. Parece que fue ayer que las notas de una vieja canción llenaban la estancia procedentes de aquel estéreo que su padre había comprado para su madre, la primera noche que lo estrenaron se pasaron bailando horas, su padre descansando las manos en la cintura de su madre y las de ella en los hombros de él. Para Edward ese era el amor en su máxima expresión, varias veces pensó que él iba a ser igual de afortunado que sus padres, iría a la universidad, conocería a su futura esposa, se recibiría para posteriormente pedirle matrimonio y crear así su propia familia feliz justo como en la suya. Por una mala pasada en su vida, aquel sueño estaba lejos de su alcance, ¿quizás sería cosa del destino? No él no creía en el destino, creía en lo inevitable en todo aquello que no podíamos parar, aquello que por más que queríamos alejar era imposible, había un punto de no retorno, un punto donde se definía tu vida y donde nada tenía que ver el destino.
Miró hacía otro punto en la casa, ahora podía ver nítidamente el momento en que sus padres peleaban, la primera de muchas veces que se fueron a los golpes, esos golpes que marcaron su adolescencia y le mostraron que ese tipo de perfección no existía, menos cuando lo inevitable llegaba y te arrebataba de las manos tu felicidad. Donde tu mundo perdía estabilidad, donde ya no eras tú sino un aspirante a asaltante, donde tu madre ya no te arropaba para darte las buenas noches sino que era una drogadicta más en las calles pidiendo algo que calmara sus ansias. Un mundo donde tu padre ya no era el dueño respetable de la pista de patinaje más famosa de Seattle sino un simple delincuente reducido a un apodo, "El rey" y a un respeto ganado por sus hazañas nada dignas. Donde su familia se convirtió en un trío de desconocidos que vivían y algunas veces dormían en el mismo sitio pero que no eran más que eso, desconocidos sobreviviendo entre tanta podredumbre.
Soltó el aire que hasta ahora se daba cuenta estaba reteniendo y se puso de pie observando detenidamente el lugar, ni siquiera sabía por qué seguía conservando aquella casa pero de cierta manera sabía que deshacerse de ella era deshacerse de los buenos recuerdos que aún le quedaban, que aunque veía lejanos eran suyos y esos nadie, ni Cayo Vulturi se los pudieron arrebatar.
Sacó un cigarrillo de su chaqueta, al instante que se los llevó a los labios sintió cierto cosquilleo recordando a aquella hermosa mujer de ojos castaños, la noche de la pelea lo vio en su máximo esplendor y no había decidido dejarlo. Al contrario, esa había sido una noche puramente maravillosa porque por fin la había convertido en su novia, sonrió de lado y negó con la cabeza, aún no entendía que se había apoderado de él para aceptar una relación de ese tipo con una mujer, en su vida solo había tenido una novia la cual había sido su compañera en el kindergarten. Cuando perdió la poca inocencia que le quedaba se convirtió en esta clase de demonio que devoraba todo a su paso y que no tenía tiempo de pensar en semejantes estupideces, pero con Bella era diferente, ella tenía que ser su novia, su mujer, así que aquí estaba con su ángel encarnado en cuerpo de mujer… su Bella, ella sin duda controlaba su demonio interno mientras estaba en su presencia.
Miró el cigarrillo sonriendo, a su mente se vino la otra noche cuando después de la pelea subieron al bar a tomar unas cervezas, estaban muy animados platicando cuando Bella lo vio sacando un cigarrillo.
-No irás a fumarte eso, ¿o sí?- le dijo enarcándole una ceja, sus amigos se callaron en cuanto escucharon a la chica hablar.
Él simplemente se encogió de hombros y sacó su encendedor, al momento de querer darle la primera calada Bella se lo arrebató de la boca.
-Ese es un muy mal habito, ¿sabes cuantas personas mueren de enfisema pulmonar?- Edward la miró entre divertido y enojado.
-Para mí eso no tiene importancia, ¿me lo das?- aunque a la chica le pareció intimidante la voz de Edward, lo arrojó al piso aplastándolo al instante con su zapato.
Los chicos los miraban divertidos, Rose estaba esperando la reacción enojada de su amigo mientras Jasper y Emmett solo querían constatar hasta que punto habían atrapado al príncipe.
-Pues mientras estés conmigo lo dejarás- Edward estuvo a punto de echarse a reír, pero al ver la expresión de Bella solo la tomó de la cintura para acercarla a él, con el beso que se dieron dejaron boquiabiertos a los presentes.
-Promete que no lo harás más- le dijo Bella una vez que se separaron
-Está bien lo prometo, si eso te hace sentir mejor- en cuanto dijo eso Emmett soltó tremendas risotadas, a partir de ese día no dejaban de molestarlo con lo fácil que había cedido al pedido de su chica.
Así que aquí estaba, observando el cigarrillo en sus manos y tentado a hacerlo, a darle aunque sea una fumada para probar que esa mujer no tenía ningún control en su vida, pero realmente a quien quería engañar, Isabella ya lo tenía enredado en su dedo meñique y lo peor de todo era que ni siquiera había podido hacerla su mujer, esa misma noche después de despedirse de sus amigos fue a dejarla a su apartamento. Ella tímidamente le pidió que entrara y él pensando que pasaría algo más accedió, en cuanto entró al mundo de Bella Swan se quedó sin aliento, aquel lugar era como un santuario a la paz, el color de las paredes eran de un blanco tan pulcro, así como los pocos muebles que se encontraban en la estancia lo único que contrastaba con aquel lugar tan blanco eran los cojines de diferentes colores pastel que descansaban sobre los sillones y las diminutas plantas verdes que se encontraban en la mesilla y en las ventanas. Después de invitarle algo de tomar, lo que pasó a continuación lo dejó sin palabras pues le recordó al demonio que trataba de ocultar cada vez que estaba con ella.
-¿Recuerdas el día que nos conocimos en la lavandería?- Edward la miró por un segundo como tratando de descubrir a donde los llevaría esa conversación.
-Sí- Bella respiró hondo y retorció sus dedos en un momento de nerviosismo.
-Ese día tuve un episodio un tanto vergonzoso- su sonrojo era más que evidente, Edward la tomó de las manos como dándole ánimos y al encontrarse sus mirada para ella fue más fácil seguir, -pues eso me sucedió por que días antes sufrimos un asalto en el banco, -mientras Bella hablaba el sentía una opresión enorme en el pecho ya que él sabía muy bien aquello, varias veces estuvo a punto de decirle que él era uno de ellos pero su cobardía lo hizo callar, sabía que una vez que le confesara quien era ella simplemente se alejaría de él, pero lo que lo hizo perder el control no fue eso sino el saber de la amenaza de James.
-Me estás diciendo que él te amenazo- gritó como loco.
-Sí…pero en realidad es algo que ya no tiene importancia-su voz salía en pequeños susurros.
-¡Maldita sea! ¿Cómo no va a tener importancia Isabella?- se levantó del sofá y comenzó a dar grandes zancadas por todo el departamento, ella solo lo miraba desde donde estaba con cautela a el príncipe manifestarse en todo su esplendor, parecía que en cualquier momento fuera a romper todo a su alrededor.
-Edward, ya pasó…- al escuchar el temor en la voz de su ángel se detuvo y se acercó a ella.
-Perdóname, pero el simple hecho de saber que ese hijo de…- soltó un enorme bufido, se dejó caer de rodillas y recostó su cabeza en el regazo de la chica, Bella enredo sus dedos en el cabello de Edward y con ese simple hecho calmó a la bestia.
-Perdóname por no protegerte- Edward levantó la cabeza para encontrar la mirada de ella.
-No tienes que disculparte de nada, aún no estábamos juntos y aunque lo hubiéramos estado no habrías podido hacer nada- que equivocada estaba, él podría haber hecho mucho más empezando por no llevársela, pero siempre que se trataba del idiota de James las cosas se le salían de las manos.
-Fue cosa del destino quizá y eso es algo que no podemos parar, así como el hecho de conocernos también tuvo que ser obra de él- Edward tomó el rostro de Bella en sus manos y la beso lentamente, cuando rompieron el beso unió sus frentes.
-Pequeña el destino no existe, solo existe lo inevitable, aquello que no podemos controlar y esa experiencia que viviste fue parte de eso- Bella negó con su cabeza y se soltó de su agarre.
-No, simplemente no puedo creer eso el destino tiene que ver en todo, pienso que dios o alguna fuerza externa ya tiene un plan trazado para cada uno de nosotros, un plan donde nosotros no tenemos ingerencia alguna- antes de que Edward abriera la boca nuevamente ella lo silencio con un beso.
-Dios y el destino te pusieron en mi camino- ¿Dios? Hacía tantos años que él no escuchaba esa palabra, para un demonio como el príncipe no existía dios, no existía el destino ni nada que se le pareciera, toda la vida era una mierda. (Cambié la coma por punto y seguido) más bien existían seres humanos que les gustaba destrozar la vida de las personas regocijándose con el dolor ajeno, seres humanos como Cayo que simplemente sentían que las personas les pertenecían y podían hacer de su vida una verdadera mierda, y entonces, ¿dónde se encontraba dios? ¿Dónde exactamente se encontraba cuando su familia se deshizo? ¿Dónde estaba cuando el perdía los mejores años de su vida…?
-Estoy cansada, creo que es hora de dormir- las palabras de Bella lo sacaron de su perorata.
-Es verdad…es tarde, será mejor que me vaya- se puso de pie, dispuesto a irse.
-Mmm… ¿Edward?- Bella lo llamó en un susurro.
-¿Si pequeña?- las manos de la chica estaban demasiado ansiosas y es que aún quedaban secuelas de aquel incidente, pero en esta ocasión era por la petición que iba a hacer.
-¿Podrías quedarte esta noche?- su sonrojo era imposible de ocultar y su mirada esta fija en la alfombra de la estancia, con sigilo Edward se acercó a ella y le tomó la barbilla para que lo mirara a los ojos.
-¿Estás segura de lo que estás pidiendo?- ella abrió los ojos como platos y se sonrojó más si es que se podía.
-No estoy diciendo que hagamos algo más que dormir…solo…yo…solo- Edward la acercó a su pecho.
-Si lo único que vamos a hacer esta noche es dormir, yo encantado- ella levantó la cabeza y le dio una sonrisa tan malditamente tierna que Edward no tuvo otra que devolverle la sonrisa, se moría de ganas por hacerla suya pero él bien sabía que esta noche no ocurriría, aunque a él le quedarán un par de problemas azules.
-Es solo que esta noche no quiero estar sola- Edward le besó la mejilla.
-No lo estarás pequeña, para eso estoy aquí- juntos se encaminaron a la habitación de Bella.
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(2)
Edward nunca había sentido tanto terror como esa noche cuando la escuchó gritar. Después de recostarse al lado de Bella intentó conciliar el sueño pero por más que quería cerrar los ojos no pudo, solo se dedicó a mirar la penumbra del cuarto donde todo estaba lleno de sombras fúnebres que por más que quería apartar no podía, en un inicio abrazó a su pequeña y la mantuvo junto a su pecho aspirando su aroma y observándola dormir, su rostro angelical tan pasivo como si nada en el mundo le fuera a hacer daño, esta mujer era malditamente hermosa y él ya estaba enamorado como un tonto. Se sentía en paz en ese lugar y con ella a su lado pero como siempre sus fantasmas lo persiguieron hasta la casa de Isabella, podía escuchar a su madre gritar desde su habitación pedir auxilio mientras él estaba escondido en el cuarto contiguo, y es que tenía tanto miedo…
Lo que no sabía es por qué precisamente esta noche lo atacaban este tipo de recuerdos, ¿qué mierdas pasaba por su cabeza para traer esta podredumbre a casa de un ángel? ¿Cómo se atrevía a estropear la mejor noche de su vida?
Intentó cerrar los ojos, cuando los abrió se encontró en su vieja habitación como todo estaba hace años, las paredes con ese tapiz azul que su madre le puso cuando cumplió los 10 años argumentando que pronto entraría a la adolescencia y ya no le gustarían los dinosaurios que adornaban las paredes. Y así comenzó a revivir una vez más la noche más horrible de su vida
Inicio de Flashback
Hacía a penas dos horas que él acababa de recostarse cuando escuchó ciertos susurros, se levantó con sigilo de la cama ya que sabía que si hacía ruido todo iba a ir mal para él sobre todo si sus padres lo encontraban aún despierto, entre abrió la puerta de su habitación y logró escuchar la voz ahogada de su madre.
-Carlisle no está, así que haz el favor de irte- en su voz podía notar el enojo y la desesperación.
-Pero mi dulce…dulce Esme…no vengo a buscarlo a él- esa voz… camino por el pasillo hasta llegar al inicio de las escaleras, aquel hombre tenía a su madre agarrada de un brazo ejerciendo demasiada presión, esta luchaba por soltarse pero la fuerza de aquel individuo lo impedía.
-He dicho que te vayas de mi casa- ante las palabras de su madre aquel hombre la agarro fuertemente de los cabellos y con una patada cerró la puerta.
-Ya me cansé de este jueguito dulce Esme- sin más la arrastró hasta uno de los sillones, de un empujón la recostó y él se subió sobre ella ejerciendo el peso necesario para tenerla a su merced, pensó en correr, buscar ayuda o tal vez golpear a aquel hombre pero simplemente se encontraba paralizado, de pronto el hombre saco una jeringa de la parte trasera de sus pantalones y con una sonrisa malévola en la cara la insertó directamente en el cuello de su madre, un grito desgarrador invadió su casa, y así sin más su madre dejó de luchar.
Con cautela él hombre se puso de pie, a pesar de que su madre tenía los ojos abiertos parecía tan perdida. Bajó los escalones tratando de no hacer ruido pero el sujeto se dio cuenta de su presencia, su sonrisa hizo que se le erizaran los cabellos de la nuca.
-Tranquilo amigo, tu mami necesita descansar- le dijo el hombre y sin más cargó a su madre en sus brazos, la cual parecía una muñeca de trapo, no parpadeaba, no hablaba, solo mantenía la mirada perdida.
-¿A dónde…?- pero la pregunta de Edward murió en su boca.
-La llevaré a su habitación, tu vuelve a la cama- subió las escaleras con su madre en brazos, Edward se giro dispuesto a seguirlos pero al llegar a la puerta de sus padres el hombre se volteo hacia él.
-¡No molestes! ¿Está claro?- su voz amenazante hizo a Edward encogerse en su lugar la puerta se cerró de pronto dejándolo en mitad del pasillo sin saber que hacer. Algo parecido al llanto rompió el silencio, su madre desde dentro sollozaba, intentó acercarse a la puerta pero de pronto se escuchó el ruido sordo de algo golpeando la pared y mientras más pasaba el tiempo más fuertes eran los golpes.
-Carl…-escuchó la voz entrecortada de su madre.
-¡No, Cayo!…Cayo maldita perra, Cayo…-Edward no se dio cuenta hasta ese momento que grandes lágrimas salían de sus ojos, aunque aún era un niño de 12 años algo muy adentro le hacía saber lo que estaba pasando dentro de esa habitación… y que aquel hombre que tenía presa a su madre era nada menos que Cayo Vulturi, el mejor amigo de su padre…
Fin de Flashback
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El grito desgarrador lo hizo abrir los ojos de golpe e intento centrarse donde estaba, se encontraba en casa de Bella, cuando escuchó el segundo grito fijo su vista en la chica la cual se retorcía entre las sábanas, Edward la tomó de los hombros intentando sacudirla pero ella no reaccionaba.
-¡Por favor no!...no he dicho nada…no me toques- su voz era desesperada, tan parecida a la de Esme en aquella noche que marcó su vida.
-Pequeña…Bella despierta- aquella voz hizo a la chica despertar de su horrible sueño donde ese hombre la encontraba, pero entonces se dio cuenta que estaba en su habitación al lado de Edward quien la miraba alarmado.
-Aquí estoy Bella tranquila,fue una pesadilla- ella se aferró al cuello de él como si la vida se le fuera en ello, mientras él le acariciaba la espalda para intentar calmarla.
-Perdón- logro decir entre sollozos- es que era tan real.
-No tienes que pedir perdón, aquí estoy y conmigo nada va a pasarte- ella asintió, cuando se relajó los dos volvieron a recostarse en la cama, ella sobre su pecho y él acariciándole los cabellos.
-¿Hace cuánto tienes pesadillas?- él más que nadie sabía la respuesta pero quería confirmarlo.
-Después del asalto, es como si estuviera esperando a que ese hombre me encontrara, todas las veces es lo mismo esa voz no deja de amenazarme- él besó su cabeza.
-Yo no dejaré que nada te pase, lo prometo pequeña. Antes tendrían que pasar sobre mi cadáver- Bella levantó la vista.
-No digas eso- le acarició la mejilla tan malditamente tierno.
Pasaron cerca de una hora platicando de cosas sin importancia hasta que a Bella la venció el sueño, él aunque quisiera dormir no podía por que ahora tenía que cuidar a su ángel, aunque el enemigo lo tuviera más cerca de lo que ella creía.
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Tiró el cigarrillo no encendido y salió de esa casa, no sabía que demonios lo seguían empujando hasta aquel lugar pero después del sueño de la noche anterior lo único que quería era estar allí y recordar algo bueno, algo que le dijera que alguna vez había sido feliz y que ese recuerdo de su madre no era más que un muy mal sueño. Pero que equivocado había estado, esos fueron los momentos que marcaron todo, los momentos que cambiaron a la familia Cullen.
Cerró la puerta y se pasó las manos por el cabello en repetidas ocasiones, aún no daba dos pasos fuera del porche cuando una voz familiar lo llamó.
-¡Príncipe!- volteó a ver a su, ¿amigo?- todo mundo anda buscándote como loco y tú aquí escondido en tu jodida casa.
-¿Y para qué me buscan?- caminó hasta estar frente a James.
-Ya tiene Aro las siguientes coordenadas- el siguiente asalto, Edward tragó grueso.
-¿Y no puede esperar hasta mañana?- Edward sabía que eso no esperaba, pero no podía dejar de mostrar cierta rebeldía.
-Sabes que eso no espera, el maldito Aro esta histérico por que te le desapareciste unas cuantas horas- sin hacer comentario alguno Edward comenzó a caminar con rumbo a la florería.
-¿Y me vas a decir como van las cosas con la gatita?- Edward se volteó y enarcó una ceja.
-Vamos amigo, ¿me vas a decir que no te la has tirado? Recuerda que siempre podemos compartir- esas palabras hicieron a Edward perder el poco control que le quedaba y se abalanzó sobre James, en un instante lo tenía sobre el pavimento.
-Escúchame bien, jamás te vuelvas a referir a esa mujer de esa manera- los ojos de Edward estaban inyectados en furia.
-Jamás te acerques a ella, o me voy a olvidar de quien demonios eres, ¿quedó claro?- las manos de Edward apresaron la garganta de James, el cual al sentirse asfixiado asintió ante la orden del príncipe y él lo soltó poniéndolo de pie en el proceso.
-Solo espero que no te arrepientas de haberla dejado viva- James chasqueó la lengua y miró a Edward a los ojos- si no lo veo, no lo creo…por fin el príncipe encontró su talón de Aquiles- hizo un gesto exagerado con su mano y se fue.
Edward tenía conocimiento de que tan peligroso era James más ahora que estaba intentando robar su lugar en la organización y se dio cuenta que ahora tenía que proteger aun más a Bella, aunque no lo quisiera admitir su amigo de la infancia dijo una gran verdad, por primera vez había encontrado su talón de Aquiles, a partir de ahora si querían lastimar a Edward lastimarían primero a Bella.
Antes que nada quiero pedirles una disculpa por haber dejado de actualizar durante tanto tiempo, pero pase por momento muy dificil, me deprimió mas de lo que pensaba y no tenía cabeza para nada, sacar este capitulo me costo como no tienen una idea, pero gracias al cielo salio como lo esperaba, ahora ya estoy con muchisimas ganas y escribiendo el siguiente, el cual subiré en cuanto mi querida Beta lo corrija, por cierto en cuanto me corrijan los anteriores los volveré a subir nuevamente...
Maariiee! nena no tengo palabras para agradecerte, un privilegio haber encontrado a una gran amiga en este mundo del fandom...
Gracias por sus alertas, favoritos y por sus reviews, estos son el alimento para mi alma y para este princípe que vive en mi cabeza...
Gracias... Selene, Nikita, Eliza, Anabell, Demorcef, Ashleyswan, Chayley Acosta, Bea, Mentxu Masen Cullen, Yolabertay, Rommyev, Mary Cullen, Laura Katherine, Gabriela C.P., nini18, ebchs.
A partir de este capitulo comienzo a contestar reviews, las que no tengan cuenta dejenme su correo y les mandaré el adelanto del siguiente capitulo, gracias por no abandonarme y seguir aqui, besos a todas y nos leemos en el siguiente...
"un review es como una gota de agua en el desierto"
"Las alas que me llevan a volar no se encuentran en mi espalda, se encuentran en mis manos cuando escribo"
