Capitulo 5: "La reina del golf".

-¿Quieres que te lleve a tu departamento?

-No, gracias- contestó Sakuno buscando un taxi frenéticamente para dar por concluida aquella cita tan... desesperante y falsa.

¡Viernes por la noche en Seattle y ni un solo taxi!

-Para mi no es ninguna molestia llevarte.- le dijo Ryoma con seriedad.- además no creo que los taxis pasen muy seguido por esta zona de la ciudad.

¿Dónde demonios se habían metido todos los taxis de aquella ciudad?

-Si lo que quieres es huir, no hay problema- la retó Ryoma.

-¿Huir yo? Debes estar bromeando, Ryoma. Es solo que subirme al auto de un hombre como tu no me agradaría demasiado. No quiero problemas con la chica que pueda estar esperándote en casa.

-¿Chica esperándome en casa? Creo que te has equivocado de frase.

¿Qué diablos era todo aquello?

Minutos después Ryoma se había rendido y la había dejado afuera del restaurante. Al instante encontró un taxi y subió lo más rápido que pudo. Maldición, por un momento había creído que podía controlar la situación, pero sin darse cuenta... había acabado entre los brazos de Ryoma Echizen, claro, en su imaginación, pero era lo mismo. Tenía que reprimir el deseo.

Aquella cita había sido un error. Por jugar a la mujer valiente, había traicionado a Syusuke, el hombre que formaba parte de su vida, y tal vez nunca se lo perdonaría, pero no por eso iba a contárselo.

El taxi le iba a salir caro, pero no había remedio, lo que menos le importaba en ese momento era su monedero.

Ryoma era un hombre demasiado... atractivo, demasiado poderoso, demasiado inteligente, demasiado... para ella.

Si no era capaz de controlarse, sabía que acabaría entre sus brazos al amanecer, y más tarde o más temprano, ella saldría con el corazón herido.

-Es aquí enfrente.- le dijo al taxista.

Le pagó al chofer y enseguida ingresó al gran edifico departamental. Necesitaba un baño de sales, y tal vez un poco de golf, pero para el deporte tendría que esperar hasta mañana. Por lo mientras, daba esa noche por terminada...

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Cuando el lujoso auto italiano paró frente al edificio, los ejecutivos que esperaban en el vestíbulo se quedaron en silencio. El nuevo propietario de la empresa Sistemas Devlin, el multimillonario Fuji Syusuke, había llegado. Su reputación de hombre sin piedad lo precedía y la tensión podía mascarse en el ambiente. Todo el mundo esperaba un montón de despidos para antes de fin de mes.

Bajó del auto y observó lo alto del edificio. Quedaba muy poco tiempo ahora que Sadaharu y Tezuka tenían sospechas acerca de sus negocios. Nunca había jugado sucio, o... tal vez solo con una persona o dos, pero nada grave.

Entró al gran edificio y saludó a los miembros del consejo de administración.

-Es un honor tenerlo aquí señor Fuji. No lo esperábamos tan pronto.

Aceptó los halagos con cara seria y después tomó el elevador principal para dirigirse a la que sería su nueva oficina. Si quería hacer de esa empresa algo totalmente nuevo y beneficioso, tendría que despedir a todo el personal innecesario y comenzar a contratar profesionales. Lo cuál le tomaría mucho tiempo, y lo que menos tenía era eso: Tiempo.

Su estancia en Londres sólo sería momentánea, después tendría que volver rápidamente a Japón para ver como iban las cosas por allá. Sabía muy bien que Sumire-san había sabido la verdad desde un principio, y era por eso que no dejaba de preguntarse porque nunca se lo habría dicho, o... ¿Por qué nunca menciono aquél partido? Si las cosas seguían así, terminaría victima de la presión y sin darse cuenta confesaría todo. Una parte de él amaba a Sakuno, pero la otra no podía evitar pensar en lo que había hecho a los largo de cinco años. Ryoma no había echo de paño de lagrimas cuando Sakuno más lo había necesitado, y en cambio el incluso la hizo de confidente.

A estas alturas de su vida, debería pensar en la estabilidad que un hogar podría proporcionarle, el único problema era como hacerlo.

Hizo a un lado todos sus pensamientos dispuesto a comenzar con aquella ola de despidos que todos esperaban...

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-¿Pasó algo ayer en la noche? Hoy te veo muy feliz.- le dijo Kevin a su amigo, sabiendo ya la respuesta.- ¿Acaso una linda chica pasó la noche contigo?

-Para nada.- le dijo Ryoma, quién se encontraba haciendo sus estiramientos acostumbrados.- pero el próximo miércoles tengo un partido.

-¿El miércoles?- preguntó Kevin claramente confundido.- Al menos que yo me este volviendo loco, creo que tu próximo partido es en dos semanas, y es de fútbol¿acaso has olvidado que lo harás para aquella asociación de beneficencia?

-No lo he olvidado, es sólo que tengo un partido el miércoles, y punto.- Ryoma se puso de pie y comenzó a estirar los brazos.- ¿Ha venido Suzanne hoy al club?

-¿Cómo lo sabes?

-Por que en el estacionamiento vi tu auto con una frase.

-¿Una frase¿quizá publicidad?

-Algo así, decía... algo de una película V de venganza o algo así, pero tenía el nombre de Suzanne en color gris...

-Ah, de seguro lo hizo por que... ¿¡Que¿rayó mi auto? Maldita mujer, creo que voy a matarla, no tiene mucho que compre el jaguar. ¡Y pensar que en realidad vino a eso!

-Ah, y ve pensando en comprar un nuevo parabrisas...

-¿También me echo a perder el parabrisas?

-No, eso lo hice yo.

Kevin miró a su amigo y después se abalanzó sobre él. Aquello no podía ir peor. Suzanne había ido a molestarlo durante su entrenamiento, después de correrla ella rayó su auto, y para terminar la mañana, su amigo Ryoma le había echado a perder el parabrisas.

-¿Por qué hiciste eso con mi parabrisas?- le preguntó con curiosidad.

-Porque ya le faltaba poco para salir volando, así que me dije ¿Por qué no terminarlo de romper? Y bueno, lo demás es historia- dijo Ryoma sacando su raqueta de su bolsa de deporte.

-Bueno, creo que no habrá mucho problema, es una suerte que el seguro valla a cubrirlo.- dijo Kevin mientras empuñaba de manera correcta la raqueta que tenía en la mano. Se encaminó al otro lado de la cancha y después pregunto:- ¿Estás listo, Ryoma?

-Yo siempre estoy listo.

"Kevin al servicio"

-Bien- Kevin botó la bola cinco veces y después le dio rotación a la pelota pegándole por debajo dejando así que adquiriera velocidad.

"15-00"

-Dime Kevin¿Cómo te fue con la reportera esa?- preguntó Ryoma y después golpeó la pelota que Kevin le lanzó.

-No salí con ella porque tenía otro asunto que atender.

-¿Enserio? Yo pensé que esa mujer era todo lo que buscabas.

-He decidido que ya no lo es. Ahora solo quiero que seamos amigos.

-¿Te has dado por vencido, Kevin?

-No, para nada- Kevin golpeó la pelota con fuerza haciendo que adquiriera peso en el aire.- es solo que ya no me gusta tanto. Por cierto Ryoma, hoy esta nevando, y quiero acabar este partido lo antes posible.

-Como quieras.- dijo Ryoma golpeando la pelota con demasiada fuerza y velocidad.

"15 iguales"

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Durante la madrugada había nevado. El algún momento entre la hora en que Sakuno se había acostado y la hora en que se levantó, el mundo se había tornado blanco y silencioso. Desde su punto aventajado junto a la ventana, se dedico a contemplar el paisaje nevado con menor placer que el de costumbre. Se sentía inquieta, y conocía el motivo: Ryoma. Si tan sólo el no hubiera intentado seducirla anoche, nada de su confusión hubiera vuelto a aparecer, pero como le había dicho Syusuke una vez: "El hubiera no existe, Sakuno, mejor trata de remediar el futuro".

Algo andaba mal pero no sabía que era. Tal vez el echo no de ir a la oficina en sábado era uno de los motivos, pero después de todo tenía permiso para ello. No podía dejarse llevar por las emociones del pasado, tenía que ser fuerte, después de todo un hombre que estaba dispuesto a dar la vida por ella, la esperaba en cualquier parte del mundo. Ryoma no le llegaba a los talones a Syusuke, o al menos... esperaba poder creerlo.

- Sakuno Ryusaki, estás en un dilema.

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Suzanne Blackburn se miró otra vez al espejo y decidió que estaba más que lista para ir a la conquista de su hombre. Sabía que rayar el auto de Kevin no era la mejor de las maneras, pero por lo menos el sabría que iba enserio. Ahora que Ryoma ya no era obstáculo, podría liarse con Kevin, y después... quizá las cosas podrían ponerse serias. Era una lastima que él no la creyera...

--Flash Back--

Esa misma mañana había entrada a la cancha de entrenamiento J con la mejor de las intenciones: conquistar a Kevin Smith. Y para ello se había puesto ropas muy atractivas a pesar del frío que estaba haciendo. Al situarse frente a "su" hombre, él solo le había dicho:

-Ryoma no está, haz el favor de irte, estoy ocupado.

-Pero... creo que puedes dejar ese asunto un momento¿no es así?- le dijo ella en un ronroneo.- vamos Kevin, enséñame a jugar tennis. Ese deporte que tanto...

-Haz el favor de irte, estoy ocupado, yo si tengo trabajo.

Kevin se había ido al banquillo y de inmediato comenzó a recoger sus cosas.

-No puedes dejarme así, Kevin. Me he dado cuenta de que realmente me gustas tú.

-Como quieras, pero cuando salgas haz el favor de...

Kevin no había podido terminar de hablar porque Suzanne se abalanzó sobre él y enseguida comenzó a besarlo, causando así que ambos cayeran al suelo.

--Fin del Flash Back--

De alguna manera vas a ser mió Kevin, no importa cuanto espere, pero no estoy fuera de la jugada. Tal vez puedas ayudarme a vengarme de Ryoma, pero también a pasar el rato.

Suzanne sonrió divertida y después comenzó a cambiarse. Esa tarde quería salir a pasear con sus amigas¿y que mejor manera de hacerlo que hiendo a conocer a Alex Kent, el campeón de golf? Aquella sería una tarde muy divertida, lo sabía porque su primo Albert había estado insistiendo en ir al afamado club de golf "Country Seattle". Pero a pesar de querer divertirse, también estaba buscando la manera de conseguir empleo, ya que posiblemente su padre quedara en la ruina, y todo porque un maldito japonés había cancelado los contratos que tenía con la constructora.

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-¿Estás seguro de que no sabes nada, Momoshiro?

La fría voz de Sadaharu lo recorrió por tercera vez en esos cinco minutos. Era cierto que sabía un poco, pero no todo lo que su sempai quería saber. Además de que ese asunto no le incumbía para nada a él.

-No se nada, además, si quieres saberlo, puedes preguntárselo a Syusuke, estoy seguro de que el estará encantado de responder a tus preguntas. El hecho de que yo haya salido con él en un par de ocasiones no significa que sepa mucho de sus negocios.

-Se que sabes algo Momo, pero también se que nunca traicionarías a Ryoma.

-¿Ryoma¿Qué tiene que ver Ryoma en todo esto¿es que acaso estando en Seattle sigue dando problemas? Yo ya he hablado con él la semana pasada y estoy seguro de haberle dicho todo lo que se.

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Syusuke se encontraba explicando ante quince personas su plan de trabajo para el siguiente año, pero al parecer nadie se mostraba de acuerdo. Estaba seguro de que por cada tres empleados despedidos podía darse el lujo de contratar un profesional ue abarcaría el trabajo de cinco. Y aquello era tremendamente beneficioso.

-Señor Fuji, se que hay personal innecesario, pero si hacemos eso estaremos terminando el contrato con Movil System, y si el contrato se rompe estaremos en serios problemas.

-¿Movil System¿es que acaso mencione a Movil System en mis planes? Esta claro que esa empresa quebrara a mediados del año que viene, y entonces será en ese momento cuando mi empresa se verá en la necesidad de pagar las deudas por un mutuo acuerdo, cosa que haría de todo esto un caos. He hablado con los abogados y están analizando la manera más eficaz de terminar con ello.

No mentía respecto al asunto de Movil System. En cuanto se había enterado de que Ryoma quería adquirirla rápidamente pensó en hacer lo mismo, pero no podía, sabía que esa compañía iba a tener serios problemas financieros el año que venía, porque su compañía de seguros no era fiable y también por que el actual director tenía una manía por afiliarse a todas las empresas que se lo pedían. Al final el reparto de capital sería casi mínimo y no serviría de nada, después de ello vendría la venta de sus acciones en la bolsa para después ser rematada ante miles de usuarios. Por un momento llegó a pensar que era un farol para confirmar si en realidad tenía asuntos personales con Ryoma, pero lo que esos dos no sabían, era que tenía trabajando para él, al mejor agente, y contra eso ni Ryoma ni nadie podían luchar.

-En punto de las siete de la noche les enviare la información del personal que será liquidado. No hay que peder más tiempo. Shelton- dijo dirigiéndose a un señor barbudo que estaba sentado a su lado izquierdo.- consígase una nueva secretaria, la que tiene ni siquiera es capaz de leer un informe de campo.- añadió y después Shelton de puso de pie, causando así el sobresalto en todos los miembros del consejo.- es una orden.

-¿Una orden¿de verdad cree que mi secretaria es incapaz de leer un informe? Para su mayor información la señorita Mollinari tiene una licenciatura en administración de empresas, en todo caso debería pensar en ascenderla.- el señor Shelton miraba a Syusuke con enojo, y en cuanto este último lo miró desafiante, decidió serenarse.- lo siento.

-No lo sienta, es bueno que de su opinión, pero lamento decirle que no pienso tolerar que el tercer lado de un triangulo labore para mi empresa.

Al ver la expresión del señor Shelton, Syusuke supo que había entendido el mensaje: "No pienso tolerar que su amante trabaje para mi empresa".

-Muy bien, doy esta reunión por terminada. Y que quedé claro que de ahora en adelante me encargare de que esta empresa resurja de nuevo.

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Los finos tacones de Ryusaki Sakuno resonaban en el pasillo de mármol que conducía a las oficinas de redacción de "Sport & City". Era lunes por la mañana y tenía muchas ganas de trabajar, después de todo el fin de semana había cumplido las expectativas en el campo de golf, y después había trabajado en la exclusiva del "Príncipe del tennis". La verdad era que todo había ido bien, o al menos eso había pensado, porque en cuanto entró al conjunto de oficinas, todo el personal la quedó viendo, como si estuviera huyendo de la policía o algo parecido. Sin duda alguna aquél iba a ser un día muy pesado.

Rebecca se acercó a ella y no perdió tiempo en preguntar lo que de verdad le interesaba:

-¿Has conseguido una... entrevista?- preguntó con temor para después añadir.- el señor Granham te esta esperando, y la verdad es que llegas con quince minutos de retraso.

-Hasta en las mejores editoriales pasa.- dijo bromeando y después se dirigió con todo y bolso en la mano a la oficina de su jefe. Se anunció con la secretaria y enseguida entró.

-¿Trae la exclusiva consigo?- preguntó sin siquiera levantar la vista.

-Sí.- dijo y después buscó en su bolso el CD en el que había guardado la información.- aquí tiene- dijo entregándole el disco.

-Veo que lo conseguido de verdad, es un honor que trabaje para nosotros, Sakuno, bienvenida sea.

¿Bienvenida sea?

-No entiendo lo que quiere decir.- dijo Sakuno- pero sus palabras me halagan.- pero quiero mencionarle algo, señor, espero pueda acceder a mi petición.

-¿De que se trata?

-El miércoles tengo un partido de golf con el señor Echizen, y necesito ese día libre.

-Esta bien, pero cualquier dato que él le de, notifíquelo de inmediato para la próxima edición.

-Sí.- dijo y después se retiró.

Lo cierto era que no había entendido para nada las palabras del señor Granham, pero ahora no tenía tiempo para eso. Lo mejor era ponerse a trabajar para no distraerse con tonterías. La noche del viernes casi se muere por culpa de su inseguridad, pero ya era tiempo que volverse fuerte, y no solo para jugar, sino también para poder afrontar la realidad. Su vida dio una vuelta de 360 grados cuanto Syusuke entró en ella, y no quería que diera otra por no tener el suficiente coraje.

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Kevin Smith se encontraba recostado en el elegante asiento de piel de su Jaguar a la espera del empleado de la compañía se seguros. Lo más correcto hubiera sido esperar fuera del auto, pero con el clima que hacía, prefería el calido y templado aire acondicionado de su automóvil.

El sábado muchas cosas habían pasado; la primera de ellas había sido el beso de Suzanne, y la segunda saber que la compañía de seguros tenía que analizar los daños para ver si los iban a cubrir o no. Respecto a la segunda no tenía mucho problema, pero la primera era algo desconcertante, puesto que esa mujer era la ex de su mejor amigo; sabía que a Ryoma Suzanne no le interesaba, y la verdad es que el permiso de Ryoma nunca le había interesado, pero... aquél beso había sido muy ardiente, y de no ser porque pudo controlarse sabiendo que aquella mujer era una arpía trepadora, solo Dios sabía donde hubieran acabado, pero el punto era la intención que tenía Suzanne para querer acercarse a él. En cuanto vio como un hombre alto, de cabello azabache y vestido de traje se acercaba a su auto, supo que era momento para hacer a un lado todo pensamiento que ocupara su mente. Salió del auto y saludó al tipo.

-Buenos días, soy Kevin Smith- se presentó dándole la mano.

-Buenos días, señor Smith. Soy Christopher Geddes, del departamento de inspección.

Después de un breve intercambio de preguntas y respuestas, el señor Geddes comenzó a evaluar los daños.

-Esto parece un asunto personal. ¿Conoce usted una mujer a la que no le agrade, o tal vez una que desee hacerle daño?- preguntó Christopher.

-Algunas- contestó con una sonrisa en el rostro. La verdad era que muchas mujeres lo odiaban por haber estado con dos o tres a la vez, pero la culpable sólo lo había besado una vez, y eso en contra de su voluntad, o al menos eso quería creer.- ¿Lo cubrirá el seguro?

El señor Geddes levantó la vista y después de al parecer hacer unos cálculos mentales, respondió.

-Así es, pero me gustaría que me diera más detalles sobre el altercado.

Kevin le explicó lo sucedido en el club, claro menos lo del beso, y después observó como señor Geddes sacaba una libreta de bolsillo de su saco y comenzaba a tomar notas.

-Pase por nuestras oficinas mañana a las cuatro en punto. Tiene que firmar unas pólizas.

Kevin estuvo quince minutos más hablando con el empleado de la compañía de seguros, y se fue, tomando como rumbo y destino su departamento. Quería dormir un rato y refugiarse frente a la chimenea artificial, pero sus planes se vieron truncados con una simple llamada telefónica.

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--Inicio de Flash Back—

-No puedes decirlo enserio, Ryoma. Es decir, es Syusuke, nuestro amigo y sempai en el club de tennis de instituto, el nunca trataría de arruinarte.- Momoshiro se encontraba moviendo las manos desesperadamente mientras su amigo pedía a la mesera otra ración de ramen.

-Es la segunda vez que pasa esto, y siempre es Syusuke quién esta en medio. Es muy difícil que ni siquiera llegue a pensarlo. Debes aceptar que es muy raro que mis negocios se arruinen y sea Syusuke quién haga los buenos tratos.- Ryoma miraba a su amigo con el semblante serio, pues sabía que aquél asunto era muy delicado.- esto esta un poco raro.

-¡Pero es Syusuke! Creo que eres tu quién se lo esta tomando muy personal, debe ser cosa de tu conciencia. Además, no creo que él quiera arruinarte o algo por el estilo; es más, hace unas semanas le echó a perder a Sadaharu un buen negocio, y no se lo tomó personal, y eso si contar que en numerosas ocasiones el grupo Fuji ha cancelado numerosos contratos con la compañía de mi padre, y no por eso lo tomo personal, simplemente así es el mundo de los negocios, y quieras o no, tendrás que aceptar que Syusuke no la trae en tu contra.

Ryoma miró a su amigo un momento y supo que tal vez el tuviera la razón, pero eso no le quitaba la duda del todo.

-Como dicen por ahí, Momoshiro: Piensa mal y acertaras.

--Fin del Flash Back--

Ryoma Echizen entró a su departamento y en cuanto cerró la puerta tras él, tomó el teléfono e hizo un par de llamadas, una a España, y la otra a Alemania. Nada. Él no estaba en ninguno de aquellos países. Aún con su red de información sólo había conseguida un "Inaccesible" como respuesta, y aquello estaba comenzando a fastidiarlo. Entró a la cocina y miró en el refrigerador.

-"Carne y huevos" que comida tan saludable- se dijo en tono burlón.

Aquello si que era intolerable. Tendría que hablar con su asistenta en cuanto la viera, se suponía que le pagaba una bonita suma de dinero al día para mantener su departamento limpio y para tener una buena comida en el refrigerador, pero sólo había alimentos crudos.

No era su costumbre pedir comida a domicilio en esos casos, pero dado que estaba muerto de hambre, llamó a Kevin y le dijo que tenía excelentes planes para esa tarde, cosa que era verdad, por que sería su amigo quién pagara la comida.

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A pesar de no haber puesto el despertador, Sakuno se levantó el miércoles por la mañana demasiado temprano, y es que no podía calmar su ansiedad. Se levantó de la cama y fue directo al baño, tenía que comenzar a bañarse si quería hacer su llamada telefónica a tiempo. Una vez bañada y vestida, hizo su llamada telefónica. Esa mañana ya no era Sakuno Ryusaki, la apacible novia de Syusuke Fuji, sino Ryusaki Sakuno, la mujer que Echizen Ryoma había abandonado hacía ya cinco años en la habitación de un hotel. No era muy su estilo buscar venganza, pero él se lo merecía, no sólo por lo sucedido ya hacía años, sino por burlarse del deporte que tanto bien le había echo.

Cuando Sakuno había confirmado que jugaba golf, Ryoma sólo la había mirado perplejo y con cara de no poder creérselo, inmediatamente después de eso, lo había retado a una partida. No iba a dejarse vencer por Ryoma, tendría que dar lo mejor de sí en el campo de golf.

Tomó su bolso y salió de su departamento; pero al ver lo que la estaba esperando no pudo más que quedarse perpleja...

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Mientras caminaba por las humadas calles de Londres, Syusuke Fuji no pudo evitar sonreír complacido. Todo le estaba yendo de maravilla, y mucho mejor ahora que había absorbido otra pequeña empresa para su Grupo. Hacía tanto tiempo que había querido adquirir un monto de acciones de "General Motors", que cuando supo que ya las tenía no había podido creérselo, pero en su interior sabía que todo aquello encerraba un misterio, tal vez una distracción para ganar tiempo, pero ahora eso no importaba. Entró al restaurante que estaba buscando, y en cuanto localizó a sus socios se acercó a ellos.

-Lamento el retraso, pero caminar es bueno de vez en cuando- sonrió y después saludó a las dos personas que se encontraban sentadas.

-Oh, pero no pierda más el tiempo Syusuke, tome asiento- lo invitó uno de ellos.

-Gracias, Richard- tomó asiento y enseguida comenzó a hablar de sus negocios.- dígame Richard¿Cómo van las cosas con su constructora?

-Bien, pero nos iría mucho mejor si renovarás tus contratos, jaja.- bromeó Richard.- pero creo que a quién debería preguntarle es a Harry¿cierto?- dijo señalando a otro.

-Es cierto, creo que un poco de ayuda financiera por parte del Grupo Fuji le vendría bien a la empresa, de lo contrario no podremos mantenernos para el duro año que se avecina.- respondió Harry.- pero creo que eso debemos hablarlo en las oficinas, dime Syusuke¿Cómo vas con tu novia¿crees que muy pronto puedas invitarnos a tu boda?

-Creo que eso tendrá que esperar un poco más de tiempo- rió Syusuke para después sonreír gustoso- en estos momentos se encuentra en Seattle por un intercambio cultural entre editoriales...

-¿En Seattle?- interrumpió Richard- eso es muy inesperado, si no es mucha molestia, me gustaría que mi hija conociera a la señorita Ryusaki, después de todo tu novia puede ser un gran ejemplo para Florence.

En momento Syusuke se percató de las intenciones de Richard. Aquél hombre era demasiado transparente; estaba completamente seguro de que trataría de aprovecharse de una posible amistad para que no terminara absorbiendo las "Constructoras Blackburn", pero Richard estaba en un error si pensaba que iba a caer tan fácilmente.

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Atractiva.

Bellísima.

Guapa.

Bonita.

Excitante.

Despampanante.

¿Qué otra palabra podría sumar al diccionario personalizado de Sakuno Ryusaki¿Tal vez atrevida? Lo cierto era que no había ojeado y mucho menos abierto el diccionario general en mucho tiempo, pero si quería encontrar sinónimos de aquella mujer, tendría que hacer a un lado el ordenador y regresar a la época de las cavernas.

Sakuno vestía un short falda de deporte color blanco, así como una blusa blanca también deportiva, que para su "gracia" se le ajustaba de manera perfecta al cuerpo, es decir, ni vulgar ni de manera sosa. Cuando Sakuno había llegado al campo de golf, nunca se imaginó que lo haría en un lujoso automóvil, y es que la noche de la cita se había ido en taxi, su pregunta por mera curiosidad era¿Por qué un auto que se supone es nuevo tenía placas? No tuvo tiempo siquiera para imaginar la respuesta, pues ella se le acercó con todo y sus palos de golf de la manera que nunca hubiera imaginado.

-Dime Ryoma¿estas listo o necesitas un poco más de tiempo?- le preguntó Sakuno de manera despreocupada y con una sonría coqueta en el rostro.

-Mada...

-¿Mada dane? Vamos, haz eso a un lado y mejor juguemos.- le dijo ella y caminó frente a él de manera elegante.- si no te apresuras no podremos llegar siquiera al hoyo diecinueve.

-OK.

Siguió a Sakuno al área que el encargado les había asignado y sin chistar, ella comenzó a sacar sus palos de golf...

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-¿Hace mucho que juegas al golf?

La pregunta de Ryoma la tomó por sorpresa; nunca pensó que alguien como el tratara de hacer una conversación amable, pero quizá era por que iba perdiendo. No le importaba demasiado lo que el pudiera pensar, pero decidió contestar a su pregunta por mera cortesía.

-Tiene un poco más de cuatro años.- respondió con una sonrisa y después se puso en posición para golpear la pelota.

-A mi me da la impresión de que jugabas golf desde niña.- dijo él.- lo haces muy bien.

-Es lo mismo que te pasa a ti con el tennis, lo que quiero decir es que...- calló un momento y después golpeó la pelota.- si haces lo que te gusta, lo tienes ganado- dijo con aire de superioridad y con demasiado confianza.- otro golpe a mi favor.

El invierno estaba entrando, y era cierto que el clima no era muy adecuado para la ropa deportiva que llevaba, pero su intención no era enfermarse, sino hacer que Ryoma le suplicara, y no estaba logrando mucho¿acaso su peinado no era el adecuado¿Tal vez su labial? Quizá si fuera un poco más agresiva pudiera obtener resultados.

-Dime Ryoma¿has alcanzado todas tus expectativas?- le preguntó situándose frente a él.- me refiero a si haz alcanzado el titulo del rey del tennis.- añadió al ver que el se mostraba reacio a contestar.- ¿lo has hecho?

-¿De verdad te interesa saberlo o es mera curiosidad?

-Me interesa saberlo, todo lo que te involucra puede convertirse en algo muy interesante.

-Eres muy buena en el golf, puedo asegurar que estas al nivel de Lorena Ochoa en su época.

-¿Lorena Ochoa? Soy mejor que Lorena Ochoa.- dijo Sakuno con confianza y después lo miró arqueando una ceja. - ¿acaso intentas -cambia el tema? Porque si es así entonces sacaré mis conclusiones.

-No he vencido a mi padre- dijo Ryoma de golpe.- no he superado el nivel de la leyenda.

-Oh, entonces esta claro que sigues siendo el príncipe del tennis, y pensar que hay muchas personas que te consideran el rey.

-¿Y que dices tú?- atacó él- Eres mucho más que buena en el golf, tienes talento y te gusta practicarlo, pero nunca has entrado a un torneo aún sabiendo que podrías ganarlo con facilidad y...

-Pero por lo menos tengo la certeza de ser la reina del golf, pero tu bien sabes que sigues siendo un príncipe¿Quién puede más de los dos Ryoma?- dijo y después se alejó un poco más de él.

-Pero si me lió con una reina puedo llegar al trono- murmuró él.

-¿Perdón? No te he escuchado.- Sakuno volvió a acercarse a él. Después de todo no podía desviarse de su objetivo.- veo que el tiempo te ha hecho bien, cinco años no han pasado en vano.

-¿Cinco años?- Ryoma bajó la cabeza y la miró consternado. No sabía de que hablaba.- ¿es acaso el tiempo que ha pasado desde que conversamos la última vez?

¿Conversar¿Era así como llamaba a las veces que le había hecho el amor esa noche¿Era esa la manera en que expresaba la entrega de su virtud? Aquella última frase de Ryoma la hizo querer más. ¿Cómo era posible que después de haberle hecho lo que le había hecho solamente dijera que habían conversado?

-Oh, si. Han pasado cinco años desde que hemos conversado¿mucho tiempo, no lo crees? Pero veo que tu actitud sigue siendo la misma, y me he preguntado si algún día dejaras esa actitud un poco arrogante.

La deseaba. Deseaba a Sakuno Ryusaki como nunca antes había deseado a otra mujer. Su actitud un poco agresiva lo había decidido todo. Nunca antes una mujer lo había retado como ella lo había hecho. Si no la besaba iba a morir, tenía que hacerlo, y no le importaba que fuera la novia de Fuji. En esos momentos sólo quería tocarla.

-Tal vez puedas ayudarme un poco- le dijo Ryoma.

Ryoma levantó el rostro de Sakuno por la barbilla y después se agachó un poco más. Posó sus labios sobre los de ella y los abrió lentamente con los suyos. Comenzó a besarlos suavemente, completamente fascinado porque ella respondiera a su beso.

Sakuno colgó sus brazos al cuello de Ryoma y lo besó con ardiente deseo. Quería besarlo más y más, pero necesitaba controlarse. No quería perderse entre sus brazos ¿o si? Sintió como Ryoma la abrazaba. Aquello era excitante.

Tenía que controlarse. No supo como pero lo logró justo en el momento en que Ryoma había comenzado a acariciarla. Se separó lentamente de él y lo empujo con la palma de sus manos.

-No es correcto...- dijo con voz coqueta, volviendo a fingir de nuevo.- besar a una mujer sin su permiso. Tal vez deba ser yo quién deba besarte.- Sakuno se lamió el labio inferior, provocando así que Ryoma la deseara más.- ¿Me invitas a comer algo?

-Vamos.

Sakuno guardó los palos de golf con la ayuda de Ryoma, y después caminaron hacía al restaurante del club. Aquel día iba a pasársela bien al lado de Ryoma, no sólo por lograr su objetivo, sino también por que así lo deseaba.

Muy en el fondo, Sakuno sabía que ese beso podría cambiarlo todo.

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¿Ryoma y otra chica¿Qué era todo aquello? Era un hecho que Ryoma la había dejado, pero... ¿Por qué estaba él en un club de golf? Pensó en acercarse pero una de sus amigas la detuvo.

-Si te acercas solo recibirás un desplante por su parte.- le dijo agarrándola del brazo.- mejor vamonos.

-¿No van a comer conmigo?- preguntó su primo, Albert.- ¿Pasa algo?

-Es sólo que no había visto a esa chica- dijo Suzanne señalando discretamente al objeto de sus celos con la mirada.- ¿la conoces?

-Oh, creo que hablas de Sakuno. Es muy buena en el golf, no es algo que deba contar, pero venció a Alex en su propio juego.

¿Aquella chica había vencido a Alex Kent, el campeón de golf de estados unidos? Si aquello era verdad, entonces eso explicaba porque Ryoma estaba con ella. Estaba más que claro que sólo se estaba codeando con ella para poder inmiscuir sus negocios en el ámbito del deporte más elegante. No tenía de que preocuparse para una posible reconciliación en caso de que Kevin no fuera suyo.

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"Ryoma Echizen: El principio y el desarrollo del tennis. ¡En Exclusiva!"

Era un hecho consumado que su carrera como reportera en Seattle estaba marchando bien. La última semana la había pasado muy mal, y no porque su vida se estuviera yendo a pique, sino porque no estaba logrando mucho.

Las citas con Ryoma no habían pasado de un ardiente beso de buenas noches, puesto que al momento de llegar a algo mucho más intimo el nombre del hombre que tanto la había apoyado cuando más lo había necesitado, saltaba a su mente.

Hacía tan sólo una semana, había salido con Ryoma a visitar un museo, cosa de la que la prensa sensacionalista se había enterado, por suerte se habían percatado a tiempo y cada quién había salido del lugar como pudo, sin ser visto. Hoy Ryoma la acompañaría a hacer sus compras. No había esperado que Ryoma hubiera aceptado ir con ella, pero había sido muy gratificante saber que cada vez más estaba más cerca de su objetivo.

Para la ocasión, optó por unos cómodos jeans y una blusa y chamarra a juego. A pesar de querer tentar a Ryoma, sabía muy bien que si se enfermaba todo se iría a pique, así que agregó una bufanda a su vestuario.

-Muy bien, Sakuno. Estás lista, primero debes saber que quieres, y después, ir tras ello.

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-¿Iras de compras?- preguntó un muy sorprendido Kevin a Ryoma.

-No. Eso es lo que ella quiere, pero no estoy dispuesto a hacerlo. No me agrada mucho la idea de ir cargando bolsas por todo el centro comercial.

-¿Entonces, a donde la llevaras? Porque conociendo a las mujeres, estoy seguro de que se vestirá para la ocasión, supongo que se pondrá una falda y una blusa a juego.

-¿Crees que me preocupa mucho lo que lleve puesto?- Ryoma sonrió con picardía y después tomó las llaves de su auto que estaban encima del escritorio.- hoy enseñaras el club a los de nuevo ingreso.- dijo y tras eso salió de la oficina directiva del club.

Se dirigió al estacionamiento y después de montó en su deportivo. Diez minutos después, tocaba un timbre que daba al departamento número 104.

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Aquél paisaje no era el de un atajo al centro comercial, de eso estaba totalmente segura, pensó en preguntar pero se distrajo cuando vio a lo lejos una casa de dos pisos, estilo campirana. ¿Sería allí a donde Ryoma la llevaba?

Estiró sus piernas y después decidió preguntar.

-Eh, Ryoma¿en donde estamos? Porque estoy segura de que no vamos al centro comercial.- dijo mientras se quitaba un mechón de cabello de la cara.

-En las afueras de Seattle.

¿En las afueras de Seattle? No había esperado aquello, pero por un momento la idea le resulto bastaste tentadora. Sin duda alguna iba a alcanzar el primer punto de su objetivo.

Después de unos instantes Ryoma estacionó el auto frente a la casa campirana, y le dijo:

-Sakuno, es hora de saldar las cuentas pendientes.

¿Sería acaso que Ryoma se había dado cuenta de su venganza? Y de ser así¿Cómo pensaba saldar las cuentas? Porque para eso tendría que hacerlo vivir el mismo infierno que ella había padecido por varios meses.

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A bordo de su deportivo negro, Ryoma Echizen se encontraba concentrado en la carretera. Cuando hubo llegado a su destino, estaciono el auto y observó a la mujer que estaba sentada en el asiento del copiloto. Sin duda alguna era muy hermosa y tremendamente atractiva.

- Sakuno, es hora de saldar las cuentas pendientes.

Sakuno abrió sus ojos de par en par, y enseguida trato de explicar algo, pero se lo impidió.

-Es hora de que te enseñe a jugar al tennis, el hecho de que me hayas ganado en el golf por un golpe no me agrada.

-¿Jugar tennis?

Ryoma bajó del auto y enseguida comenzó a sacar de la cajuela su "equipaje deportivo". Se preguntó porque Sakuno seguía en el auto, quizá se rehusaba a estar con él si no era yendo de compras, pero dado que no le quedaba otra opción.

-Sakuno¿Por qué no has bajado del auto?

Sakuno achicó los ojos un instante y enseguida bajó del auto. Se ajustó a un más la bufanda y se preguntó como diablos pensaba Ryoma que iban a jugar tennis con el clima que estaba haciendo. Aquél hombre estaba loco por el tennis, a tal punto de arriesgarse a pescar un resfriado.

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Ryoma era impresionante. Maravilloso. En cuanto ella hubo preguntado como iban a jugar tennis con semejante clima, él le dijo que tenía una cancha de tennis en el interior de su casa. Al ver la "cancha interior" no pudo más que sorprenderse. Pero aún así tenía dudas¿Cómo era que un jugador de tennis profesional podía permitirse semejante gasto?

Ryoma había calculado cada movimiento de todo aquello, puesto que le había entregado una muda de ropa y calzado deportivo cuando hubo bajado del auto. Era un hecho que no podía ganarle un juego a Ryoma, pero podría usar el tennis para seducirlo.

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Nanjirou Echizen se encontraba sentado frente a los señores Ryusaki en la mesa de un conocido restaurante japonés, tratando de aceptar lo que ellos acababan de decirle. A pesar de todo había querido mucho a Sumire, pero todo aquello estaba fuera de lugar. ¿Cómo podría el solucionar semejante problema? Apenas podía resolver los suyos y ya tenía otro conflicto encima. Observó detenidamente el sobre que el señor Ryusaki le acaba de entregar y se preguntó que información podría contener.

-Les agradezco que se hayan tomado la molestia, mis mas sinceras disculpas por todo esto.- les dijo- yo me encargare de todo.

Se despidió de ellos y salió a caminar un rato, guardándose el sobre en el bolsillo del pantalón. Habían pasado tantos años desde que había perdido esa apuesta con su antigua entrenadora, y ahora no podía creer lo que estaba pasando.

Sabía muy bien que esos dos habían manejado mal la situación, y no podía evitar sentir remordimientos por no haberla ayudado cuento ella le había contado la verdad; pero ya no había remedio. Se sentó en una de las bancas del parque y abrió el sobre.

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-Estas en forma, creo que de alguna manera el golf te ha servido.

Ryoma miró a Sakuno un breve instante y después volvió a concentrarse en el rebote de la pelota. La golpeó de manera leve y se sorprendió cuando Sakuno la devolvió con un rebote cortado por encima de la red, subió a la maya y devolvió la pelota. Iba a tirar a la derecha, lo sabía, su manera de agarrar la raqueta lo decía todo.

-Maldición, ha dado en la red- dijo Sakuno después de golpear la pelota, la cuál había golpeado en la maya.- creo que no jugar tennis durante tantos años me ha oxidado un poco los músculos.

Aquello no había sido un error. Sakuno había lanzado la pelota a la red a propósito ¿o quizás de verdad se había equivocado? No podía confundirse, Sakuno no rival para ella en el tennis, era muy tonto pensar que ella estuviera jugando contra él a todo motor. Ryoma hizo aun lado sus confusos pensamientos y siguió jugando. Diez minutos después había anotado el punto de partido.

-Ahora ya estamos a mano, me has vencido en tu deporte, te he vencido en el mió.- le dijo Ryoma mientras revisaba el encordado de su raqueta.

El que Sakuno le hubiera anotado tres puntos no era nada comparado con lo excitado que se encontraba, por alguna razón ella lograba sacar su lado más... ¿obscuro?

-Ryoma, es mi imaginación o tu raqueta es un poco más ligera de lo normal.- preguntó Sakuno.

-Es una raqueta profesional, y todas las de su tipo suelen ser así.- mintió él- ¿Por qué¿acaso por culpa de la raqueta no jugaste bien?

-Es que la de Syusu...

Sakuno calló tan rápidamente como se dio cuenta de lo que estaba diciendo, había cometido su primer error y tenía que recompensarlo¿pero como? Ahora se sentía culpable por engañar a Syusuke de esa manera.

-¿La de quién?- preguntó Ryoma mirándola de manera amenazadora.

-Oh nada, olvídalo, supongo que ambos son totalmente diferentes.

Observó como Ryoma comenzaba a guardar las raquetas y las pelotas y se dio cuenta de que estaba actuando como una tonta. ¿Por qué sería que cada vez que estaba cerca de él todo su talento para conversar se iba a pique?

Ryoma era muy atractivo, demasiado guapo, por alguna razón sentía que no era suficiente para él, tal vez el se había dado cuenta hace cinco años y por eso la había abandonado, pero entonces sería que Syusuke era tan poca cosa por estar con ella, pero Syusuke era un gran hombre, y Ryoma era... ¡Maldición! Tenía que alejar todos esos pensamientos de su mente, estaba ahí para saldar las cuentas pendientes, no para justificar a Ryoma.

-Es hora de irnos, al menos que quieras tomar algo.

-¿Qué me ofreces?- preguntó ella.

-Creo que hay agua, soda y podrías prepararte un café...

La mirada de Sakuno se tornó soñadora y una suave sonrisa afloró a sus labios. Lo miró a la cara y a él le pareció muy raro todo aquello. No entendía qué podía impulsarla a obrar así, pero Sakuno le tomó las manos y se las puso en las mejillas; cerró los ojos y la paz se reflejó en sus rasgos. Ella se puso de puntillas y besó delicadamente a Ryoma en los labios.

Ryoma la arrinconó contra la pared y comenzó a besarla con ardiente deseo. Era humano, y cada vez que la tocaba ansiaba más, pero una voz en su interior le decía que se detuviera, que aquello no podía pasar, pero la deseaba, la quería para él.

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Tranquila Ryusaki. Debes detener todo esto o te arrepentirás después por no poder pararlo.

Sakuno volteó la cabeza y después bajó la mirada, evitando así que Ryoma la besara, pero a la vez porque tenía miedo de la reacción de Ryoma, y anteponiéndose a todos sus pensamientos Ryoma se colgó su bolsa de deporte en el hombre y después salió de la cancha interior, no sin antes decirle que se iban en cinco minutos.

Se cambió de ropa y después salió al encuentro de Ryoma, sabía muy bien que él estaba molesto con ella, se había dado cuenta por su mirada. Al verlo en el asiento del piloto algo la inundó por dentro. Era tan guapo... tan atractivo... perfecto... exquisito, y la manera en el viento le movía el cabello le encantaba, Ryoma era...

- Syusuke, Syusuke, tengo que pensar en Syusuke, no puedo dejarme confundir por Ryoma. Tengo que odiarlo.

Subió al auto y sin darse cuenta se quedó dormida...

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Era martes por la tarde y Kevin Smith se preguntó si alguna otra cosa podría salirle mal, ya que se había levantado tarde, el motor del auto se había congelado, había llegado tarde al club, los padres se quejaron, Ryoma le dijo que iba a salir todo el día el viernes y su abogado le dijo que alguien había girado una demanda en su contra por daños y prejuicios, ah y eso sin agregar que estaba llegando tarde a una cita. Mientras conducía el auto de su amigo Ryoma, se preguntó que era lo que quería aquella chica, realmente estaba causando muchos problemas, pero eso era lo de menos por el momento, lo que realmente le interesaba era librarse de la preocupación que sentía por su amigo, cosa que muy raras veces ocurría.

Hacía ya cinco años su amigo se había visto dañado por haber dejado a una mujer en la cama sin haberse despedido, cosa que siempre hacía, pero el haberlo hecho con Ryusaki Sakuno lo había dejado perplejo, por dentro sabía que Ryoma le tenía cariño a Sakuno por el simple hecho de haberla conocido desde que cursaban la secundaria, y ahora ambos se habían reencontrado. Aquello se estaba poniendo interesante. Sintió que algo vibraba en sus pantalones y sacó el móvil del bolsillo.

-¿Diga?

-¿Kevin? Buenas noticias, todo ha sido un malentendido. Ahora tenemos el campo libre para absorber móvil system.

-¿Seguro?

-Sí.

Aquello era bueno, realmente bueno, y por un breve instante se sintió un poco culpable, de cierta forma envidiaba a Ryoma por quedarse con "la chica"; pero su nuevo negocio daría buenos frutos.

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Notas inesperadas de la autora y fin del capitulo 5: Bueno, aquí estoy de nuevo y pido disculpas por el retraso, pero no he tenido mucho tiempo libre para escribir y mucho menos para subir el capitulo, pero espero que este capitulo de veintisiete paginas lo recompense. Les aclaro que no he puesto todavía muy bien la venganza porque eso vendrá después, y el siguiente capitulo no lo subí junto con este por que... quiero poner suspenso, pero de una vez les digo que no se lo pueden perder por que ahí se van a aclarar algunos puntos ciegos del fanfic.

Y bueno, ya saben comentarios, felicitaciones y inclusive tomatazos y bombas nucleres o ántrax, dejen sus reviews.

PD: Dedico este capitulo a todos aquellos que me han apoyado, entre ellos mi hermana Elena, y a todos los que han dejado sus reviews.