Recuerden que los personajes son propiedad indiscutible de las CLAMP, uno que otro personaje mío.
Capitulo 7.- Un Rescate inesperado.
La joven despertó algo agitada, aún no comprendía muy bien la relación que, según el sueño, existe entre el joven de ojos ámbar y el rubio. Era algo confuso, el sueño había cambiado un poco, ahora ella se empeñaba ir con el castaño sin importar que, pero al único que se acercaba era al joven de ojos miel. Por más que pataleaba, lloraba, gritaba, CORRÍA, no podía llegar al joven ambarino, parecía más acercarse al rubio, a pesar que ese te encontraba a sus espaldas.
- Ya no corras - sorprendió a la esmeralda- Ya no luches contra tus verdaderos sentimientos- le decía una voz grave.
- Mis verdaderos sentimientos están con Syaoran - razonaba con aquella voz que desconocía su procedencia.
- Syaoran ya no es tu persona amada, tus sentimientos han cambiado.
- ¡No es cierto! - decía muy convencida.
- Tan solo te engañas a ti misma - resonaba la voz masculina.
- ¡No! - las lágrimas empezaban a correr de desesperación.
- Tan solo es una ilusión del pasado- El eco que reproducía esas palabras la volvía loca.
- ¡No! - gritaba con euforia.
- Debes dejarlo ir, para que él te pueda dejar ir.
- ¡No! ¡No es cierto! ¡No! - desesperada, se apretó los oídos y sacudía la cabeza para negar.
- Sakura - una voz gentil detrás le llamó la atención - yo si estaré para ti - al mirar al sujeto de la gentil voz se encontró con la figura del rubio.
De un momento a otro despertó, tanta desesperación hizo que despertara con un dolor de cabeza.
En ese momento llegó el hombre de aspecto gentil con el desayuno para la joven y la encontró con la mano en la cabeza.
-¿Se encuentra bien?- le preguntó el hombre canoso.
- Si, bueno… me duele un poco la cabeza- contesto con un gesto de molestia.
- Lo mejor sería que descansara un poco más, seguro ha sido provocado por el cambio de horario – le aconsejo el hombre.
- Gracias, Wei – el hombre salió para que descansara.
- Debo dejar de pensar en eso – sobó su cabeza un poco y se colocó de pié.
Haciendo caso omiso, la joven se quitó la pijama que le había prestado la joven de largos y lacios cabellos negros. Se vistió con las ropas que traía en una maletita, donde llevaba su cambio de ropa que se supone usaría cuando terminara la batalla en el concilio, para no tener que llevar puesto tanto tiempo el traje que le dio Tomoyo, no era que no le gustaran, solo que le apenaba llevarla en lugares públicos.
-¡Ya esta! – agitó un poco su pié – ya no me duele para nada – sonreía – lo mejor sería buscar a Syaoran para darle la noticia.
- Me casaré con Syaoran… - cada vez que pensaba en el ambarino, esa oración le regresaba en la mente, no podía evitarlo.
- Lo mejor sería no buscarlo… dejar las cosas así, no puedo confesarle mis sentimiento si está comprometido, se le oía muy emocionada… aunque no me lo pueda creer supongo que debe ser verdad si lo dice con tanta ilusión – decía con un tono triste.
Syaoran se iba a casar, dentro de unos años, pero una boda es una boda y un compromiso es un compromiso, el ambarino no era de los que tomaba las cosas a juego, menos algo tan serio como eso.
- Syaoran, ¿será cierto eso? – Se decía a sí misma – Ella es muy bonita y agradable, y parece que en verdad le gusta Syaoran, y según lo que ella me contó, él parece tenerle cierto aprecio…
- Yo si estaré para ti… - recordó las palabras que le decían en sueños, ahora que lo pensaba detentadamente no sabía muy bien a que se refería con eso.
La joven se aventó en la cama, obvio estaba algo cansada, le fue un poco difícil conciliar el sueño la noche anterior y estaba sintiendo las consecuencias por ello; bueno ¿Quién se dormiría alrededor de la dos o tres de la tarde? (nueve, diez de la noche en Hong Kong) y despertar alrededor de las doce o una de la madrugada (siete, ocho de la mañana) aunque después de haber dormido tanto quien no, pero aún así es un poco pesadito acostumbrarse. (NA: jajja tal vez me equivoque con los horarios :P)
Se estaba quedando dormida cuando oye el sonido del viento muy fuerte de pronto y miró a la ventana la cual juraba que estaba cerrada, ignoró ese detalle y se dispuso a dormir a pesar de ya haberse cambiado, cuando otro ruido volvió a llamar su atención, volteó a la ventana nuevamente. Sentado en el marco de la ventana y viéndola de una forma particular se encontraba el joven enmascarado. Con esa sonrisa juguetona, burlona y, podría decirse, algo seductora en algún sentido.
La esmeralda dejó salir un grito ahogado.
- ¿No te comentaron que aquí en China es muy peligroso dormir con las ventanas abiertas? Cualquiera podría entrar mientras duermes – el joven al fin toca el piso y avanza hasta ella de forma muy relajada.
- ¿Qué… qué haces aquí? – preguntó apretando las sabanas, talvez por los nervios o tal vez por el miedo.
- Quería darte una sorpresa – una sonrisa maliciosa se dejo ver en su rostro y sus nervios aumentaron al ver que aparte se le estaba acercando con esa carita demoníaca tratando de parecer angelical.
Indiferente a aquel suceso que estaba ocurriendo ese mismo momento, el hombre de aspecto gentil y con unos cuantos años ya encima entró al despacho donde se encontraba el joven ambarino alistándose para una junta en el concilio, este estaba preocupado por la esmeralda pero no podía faltar a esta reunión.
- ¿Ya despertó? – preguntó el joven de cabellos chocolates.
- Sí, pero tenía un pequeño dolor de cabeza y le pedí que volviera a dormir – le informó aquel hombre.
- Gracias Wei, por cuidarla – el ambarino acomodó un par de hojas y después las metió a una carpeta – seguro se quedó toda la noche pensando el por que no la dejamos ir a la casa de Hiragisawa, la verdad fue por que él me lo pidió, además que alguien anda rondando a Sakura y eso no me agrada del todo.
- Aún no ha logrado saber nada de aquél sujeto con el cual sostuvo una pelea con la señorita Kinomoto – pregunto el hombre con el cual platicaba.
- No, aun nada – el ambarino colocó las hojas en un maletín – Bien se me hace tarde, cuide a Sakura por favor.
- De acuerdo Señorito.
El joven se dirigió al auto que lo esperaba en la entrada, pero se detuvo al sentir una presencia extraña provenir de una de las habitaciones, tan solo escasos segundos fueron tiempo suficiente para darse cuenta de cual era la habitación de la cual provenía, nada menos que el de la esmeralda, pero terminó por ignorarlo, estaba tan cansado y tan estresado que pensó que era su imaginación y su paranoia de proteger a la joven.
Ya en el concilio, se dirigió a la sala de conferencias, donde normalmente los conciliarios realizan sus juntas, en las cuales solo ellos pueden participar y son totalmente privadas.
Al centro una mesa ovalada donde estaban todos los conciliarios y una silla vacía, el lugar de Zhuang. El ambarino estaba de pie al lado del moreno.
-La razón de esta reunión seguro ya la conocen, es hacer oficial la entrada del joven Li al concilio, después de varios años nos ha dado a ver que, pese a su corta edad, el cargo del concilio no le será para nada pesado; le agradecemos la paciencia, joven Li, de tomarnos nuestro tiempo y no haberle dado una respuesta anticipada – daba su discurso el moreno.
El moreno hablaba y hablaba, parecía que lo tenía preparado desde hace tiempo, y el canoso empezó a divagar en sus pensamientos.
- [ Al fin el pequeño Syaoran es parte del concilio, seguro su padre estaría muy orgulloso; claro que si él todavía estuviese Syaoran no podría tomar el puesto, esto es algo memorable que un nuevo miembro ingrese al concilio tan joven, es todo un acontecimiento, debería tal vez darle algún regalo o algo así para premiarlo por su gran esfuerzo; aunque al final de cuentas lo único que hizo fue tener un pequeña batalla con la esmeralda, a pesar de que ni parecía batalla, mas bien… una pelea cualquiera, aunque ni siquiera pelearon, para mi parecer solo actuaron la pelea… no tiene sentido que lo dejaran ingresar por algo tan insignificante… bueno, eso no importa por ahora, lo que necesito pensar es como celebrárselo a Syaoran, ¿celebrárselo? …] – pensaba el canoso sin prestar mucha atención al tan inspirado moreno.
- […] Para ser un buen conciliario es necesario tener coraje, fuerza, valentía, y… - fue interrumpido por el canoso.
- ¡Una fiesta! – gritó el canoso y todos lo miraron sorprendidos.
- ¿Fiesta? ¿De que habla Señor Feng? – preguntó uno de los conciliarios.
- Sí, deberíamos hacer algún evento para festejar la entrada de Syaoran, no todos los días ingresa un miembro tan joven ¿no les parece? Debería ser algo especial, un baile quizás – planeaba el canoso.
- No es necesario, en serio – comentó el ambarino al ver a los conciliaros un poco intranquilos con la idea – prefería empezar con mis obligaciones lo antes posible y… - fue interrumpido por un pensativo moreno.
- ¡Espera! – Se sobaba la barbilla – no parece mala idea, es la primera vez en la historia que ingresa alguien tan joven, tal vez el señor Feng tenga razón – todos lo miraron sorprendidos, no era novedad esos ataques de ideas del canoso, pero en veces muy escasas el moreno le seguía la corriente, y cuando eso ocurría no había quien los detuviera.
- Por supuesto que la tengo, no hay nada mejor que un baile para celebrarlo, uno de esos típicos bailes europeos: música, elegancia, la presentación, un brindis y por supuesto ¡mucho baile! – daba a conocer su gran idea el canoso.
- ¿No le parece un poco pretencioso? – comentó el moreno entrando un poco en razón.
- Por supuesto que no, somos el concilio después de todo, además le servirá para presentarle a grandes magos y para que lo conozcan, además que seguro se divertirá ¿verdad Syaoran? – por fin pidió su opinión.
- Bueno la verdad… - a pesar de que le preguntaron directamente lo ignoraron por completo.
- ¡Bien, me has convencido! Un baile será – al parecer no les importó la opinión de los demás conciliarios ni de Syaoran, el baile se hacía por que se hacía.
Llenos de gozo empezaron a planear la fiesta ante las caras amargas de los conciliarios y del joven de cabellos chocolates.
- ¿Qué les parece un descanso? - comentó unos de los conciliarios quien se veía algo fastidiado ante la situación.
- Me parece una muy buena idea - comentaba el otro.
- Bien un receso de diez minutos bastará - comentó el moreno ya mas serio.
El ambarino al salir prendió su celular, el cual lo había apagado para no interrumpir la junta. Le sorprendió encontrar un par de llamadas perdidas de la amatista. Algo preocupado regresó la llamada.
- ¿Daidouji? ¿Para que me necesitas? - preguntó el ambarino apenas contestaron el teléfono.
- Es terrible, no encuentro a Sakura por ningún lado - se oía la voz preocupada de Tomoyo por el auricular.
- ¿Cómo? Pero si estaba en la casa hace un par de horas - el ambarino escuchó atento lo que la amatista le decía.
El ambarino salió corriendo de ahí, pues Tomoyo se veía muy preocupada ¿Dónde es que estaba Sakura?
Después de correr por todo el lugar atropellando a un poco de gente fue detenido por la figura de un hombre de cabellos claros.
- ¿A dónde es que te diriges con tanta prisa, joven Li? – le preguntaba con burla el hombre.
- Con su permiso – ignoró la pregunta del hombre y siguió su recorrido, pero esta vez caminando, dándole la oportunidad de que este lo pudiese detener.
- No es de buenos modales ignorar a tus mayores – le comentó sujetándolo del hombro.
- Suélteme por favor – le pidió con rudeza.
- No – apretó su mano para agarrarlo con más fuerza.
El ambarino hizo un gesto de dolor - ¿Qué es lo que quiere?
- Tenemos que hablar – al fin lo soltó pero de forma tosca.
- Disculpe, pero en este momento debo ir a un lugar – el hombre de ojos miel sonrió ante el comentario.
- Lo siento, debe ser inmediato.
El hombre de cabellos rubios lo llevó a una vieja cámara totalmente cerrada y poco iluminada, el ambarino no tenía un buen presentimiento.
- ¿Por qué este lugar? – le comentaba con su tono de siempre.
- Por que aquí nadie podrá vernos ni oírnos, ni mucho menos ser interrumpidos – le comentaba serio.
- ¿Qué es lo que quieres, Zhuang? – le comentaba molesto.
- Tan solo quería felicitarte, has dado una gran batalla – aplaudía – Bravo, Bravo, ha sido una gran pelea por el puesto, y he perdido lo acepto – dejaba de golpear sus manos – pero no te preocupes, tengo mi premio de consolación – decía con voz arrogante.
- ¿Qué quieres decir? – se alarmaba el ambarino.
- Tú te quedas con algo que era importante para mi, yo te devolveré el favor – sonreía siniestramente.
El ambarino se sorprendió poco, pero volvió a tomar la compostura.
- Es tan solo un intercambio equitativo ¿no te parece? Tú me quitaste el puesto en el concilio y yo a tu amada – ese último par de palabras las dijo en un tono bajo queriendo provocar mas al ambarino.
- ¿Qué quieres decir? – esperaba que solo estuviese jugando, no tenía por que saber los sentimientos que tenía hacia la joven, pero la repentina desaparición de la esmeralda lo hacía muy sospechoso.
- En términos más comunes que tu querida Kinomoto es un premio exquisito.
- ¡Bastardo! ¿¡¡Qué le hiciste!!? – lo miraba con desafío y furia.
- Nada, es que ella es tan fácil de capturar, pobre ingenua.
- ¿Dónde la tienes? – se le notaba impaciente.
- ¿En verdad quieres saber?
- ¿¡Dónde la tienes!? – un brillo rojo iluminó el lugar y una espada apareció en su puño que apuntaba a la cara del güero.
- ¿Y que piensas hacer después de salvarla? ¿O a caso crees que simplemente te dejaré que te salgas con la tuya? – el ambarino hizo un gesto de molestia.
- ¿Solo dime donde la tienes?
- ¿Crees que solo bromeo? Te estoy advirtiendo, no te dejaré que te quedes con ella también.
- Eso es algo que solo nos incumbe a ella y a mí.
- ¡Mhj! – rió – [en verdad no tienes ni idea, Li] – pensó mientras sonreía maliciosamente – Si en verdad quieres saber… te lo diré – lo miraba con una risita burlona.
Se acercó un poco a él, tomó con la mano desnuda la espada haciéndose sangrar pero no le importó y con voz suave le dijo
– Está jugando con un amiguito mío, en aquella vieja construcción donde la hallaste la otra vez – se alejó sin borrar esa sonrisa.
El ambarino no esperó más y salió corriendo en busca de la esmeralda, la verdad poco había comprendido de esa conversación con tan poco sentido, pero era mas que obvio que la joven de cabellos castaños era lo que importaba ahora, y que debía protegerla de ahora en adelante pues aquel loco de ojos miel no los iba a dejar en paz.
Mientras tanto, no tan lejos de ahí, la joven esmeralda podía sentir el miedo recorrerle el cuerpo, la verdad era que de ese tipo no sabia que esperar.
Atada y amordazada la tenía el hombre enmascarado en aquella habitación donde había sido el primer encuentro de aquellos dos.
Los ojos de la joven temblorosos estaban clavados en el hombre frente a ella, él cual le parecía tan familiar.
- ¿Te gustaría jugar un rato? – le mencionaba juguetonamente.
La esmeralda solo se retorcía intentando zafarse, pero fue en vano.
- Por mas que te esfuerces lo único que lograras será lastimarte – le comentaba al ver sus inútiles esfuerzos – Si quieres te quito eso de la boca, de todos modos nadie te escuchará – desató la pañoleta que cubría su boca.
- ¿Por qué haces esto? – dijo tranquila sorprendiendo a su secuestrador.
- Por que me lo han pedido – sonrió intentando disimular su sorpresa.
- ¿Quién ha sido? ¿Qué piensas hacer conmigo? ¿Qué ganas con todo esto?
- Eso es algo que no te incumbe en lo absoluto, y respecto a lo que pienso hacerte, no te impaciente, pronto lo sabrás… - puso algo de misterio intrigando a la joven, pero aún tenía una duda mas.
- Aún no me has dicho quien eres – le recordó la joven.
- Yo, pequeña dueña de las cartas, soy tan solo una amiguito con quien jugar – sonrió.
Un sonido vibrante llamó la atención de ambos. El joven se acercó al aparato móvil y contestó.
- Si, diga… - le habló al aparato.
- Ya es la hora, el muchacho ya esta por llegar
- Entendido – la castaña podía oír claramente la conversación, como si este lo hiciese a propósito.
- Ya sabes lo que hay que hacer con la chica – miró con burla a la esmeralda y sonrió.
- Si, se exactamente que hacer – colgó el aparato y se aproximó a ella, no le había quitado la mirada de encima para asustarla.
La esmeralda solo podía temblar de miedo, cada centímetro que se acercaba la hacía ponerse aún más nerviosa ¿Qué era lo que le iba a hacer? ¿Quién era la persona que estaba a punto de llegar? Escuchó que se trataba de un muchacho, pero… ¿exactamente quién?
Cuando el raptor llego a ella se agachó un poco y la rodeó con los brazos, la esmeralda cerró con fuerza sus ojos; el joven podía sentir como temblaba del miedo. Cuando sus manos se encontraron en la espalda de la joven esta pudo sentir que las cuerdas que la apresaban a la silla evitando que escapara se soltaban.
- Listo, ya eres libre… por ahora – Se separaba un poco de ella, sin borrar esa sonrisa burlona.
- Pero ¿Por qué? – lo miraba con duda.
- Eso fue lo que me pidieron que hiciese con tigo, no es que sea piadoso – aclaraba - Agradece que te vas a ir sin ningún rasguño – se empezó a alejar.
La joven solo se detuvo a oír los pasos que se alejaban, pero en un punto medio en vez de alejarse parecía que se acercaban y que llegaría por el lado opuesto de donde salió, como sí hubiese forma de rodear la habitación.
- ¿Qu…? - la joven iba a reclamarle el por que había vuelto pero se detuvo al ver que era otra persona, alguien que para su alivio venía en su rescate.
A las afueras de aquella estructura abandonada, agitado, algo cansado y sin poder respirar, llegó el ambarino a donde le presumieron estaba la esmeralda encerada.
Buscó rápido con la mirada algún indicio de la joven o de su secuestrador; aunque por unos momentos no halló nada, pudo ver que por la puerta principal salía la persona que tanto buscaba. Se alegró tanto, pero su alegría no duró. Detrás de ella salió un joven de cabellos rubios y ojos miel, lo cual no le animaba para nada.
Al darse cuenta que la esmeralda parecía haberlo sentido se escondió detrás de la pared de ese edificio desgastado antes de que esta mirara al lugar donde estaba el ambarino.
-¿Qué ocurre? – le preguntó su acompañante.
- No… - tenía una mirada extrañada – Nada, Kei – se quedó mirando al espacio vacío el cual estaba muy próximo al ambarino.
Decepción, eso era lo que la cara de la esmeralda demostraba. Estaba agradecida que el rubio fuera tras su rescate, pero la verdad era que deseaba que hubiese sido su "príncipe" de siempre, el cual, escondido entre los escombros de aquel callejón, tenía una mirada de dolor fija en el piso sin querer aceptar el hecho de que su "princesa cautiva" había sido rescatada por alguien mas; sabía que debía sentirse mejor por que ella estaba bien, pero la verdad era todo lo contrario, y se sentía mal por tener esos sentimiento, y no era el único que se sentía culpable.
Con desaliento regresó a su casa, pensó que era obvio que la esmeralda ya no lo necesitaba.
Al llegar fue bombardeado de preguntas de la amatista y reclamos del guardián amarillo. Pero no contestó ninguna, se tragó sus emociones y regresó a su cara amarga de siempre y se dirigió a su despacho sin decir palabra alguna, algo que le extrañó a la amatista.
No pasó mucho cuando un llamado a la puerta principal se hizo escuchar. La amatista se sorprendió al ver a la esmeralda con el rubio, no lo esperaba, pero explicaba el comportamiento del ambarino. La amatista sonrió ante sus sospechas.
- Siento haberte preocupado de nuevo Tomoyo - se disculpó la esmeralda ya sentados en la sala
- Descuida, lo importante es que estés bien - decía con una sonrisa
- disculpen, en un momento regreso con él té - comentó el hombre.
- Por favor déjeme ayudarle, Señor Wei - pidió cortésmente la amatista.
- ¡Yo también quiero ir! - dijo emocionado el peluche - espero tengan unos dulces.
La amatista salió a la cocina junto con Wei y el guardián, dejando a la esmeralda y al rubio solos.
Por curiosidad, el ambarino , escondido detrás de un muro, se asomó sigilosamente para ver que hacían, no le agradó para nada que se encontraran ellos dos solos.
- Ellos dos crean un buen ambiente ¿no te parece? - llegó la amatista por detrás.
- ¿Qué haces aquí con la charola? Le hubiese pedido a Wei que las trajera - comentaba el ambarino con gesto molesto ante el comentario.
- Es que mi presencia arruinaban el romance - comentó contenta.
- ¿Le estas ayudando a ese a crear romance?
- ¿Te molesta? - el ambarino rugió ante el comentario- si es así, toma - le dio la bandeja y lo empujó hacia los jóvenes, la amatista entró detrás de él.
El ambarino entró torpemente a la sala casi derramando un poco de té, pero logró conseguir equilibrio.
- ¡Oye mocoso! ¿qué no sabes caminar? - se burló el peluche.
- ¡Oh, Syaoran! - se sorprendió la castaña - déjenme los presento, Kei él es…
- Li Syaoran - continuó el rubio.
- ¿Ya se conocían?
- ¡No! - se apresuró a decir el ambarino - nunca lo había visto.
- Pues yo a ti si, ¿quién no ha oído hablar del único barón de la descendencia Li? Eres una leyenda amigo.
- Yo no soy tu amigo.
- Etoo - la esmeralda estaba un poco nerviosa.
- ¿Con que estas tras un puesto en el concilio no? Eso es algo muy pesado para un niñato como tú.
- Es algo que puedo manejar muy bien - dijo de forma engreída - por cierto, no he oído tu nombre.
- ¡Kei! Llámame Kei - dijo con orgullo.
- ¿Te llamas a ti mismo Kei? Que tontería.
- Ahora si, maldito niñato.
- No puedo creer tu falta de modales.
- Al menos no soy un niño engreído como tu - El rubio tomó un papelito blanco - ¡Dios del fuego! - dijo sosteniendo las vocales por un largo tiempo para una simple invocación.
- Dragón de agua - dijo tranquilo con un papelito entre los dedos.
Una torrente de agua cayó sobre el rubio impidiendo terminar con la invocación, por lo que la llama se apagó.
Ante el alboroto que hicieron el señor Wei apareció para ver que ocurría.
- Disculpe señorito, pero ¿Qué es este escándalo? ¿eh?- se sorprendió al ver al rubio.
- Wei, el es Kei, por favor…
- Ya se, me iré enseguida - el rubio intentó terminar la frase del ambarino, pero eso no era lo que iba a decir.
- … Llévelo a secar - termino de decir ignorando las palabras del güerito.
- ¿Qué? ¿pero, por que?
- Toma, sécate rápido - le aventó una toalla - dejemos que se cambie de ropa - comentó a las jóvenes y se alejó de la escena.
La esmeralda, la amatista y el guardián lo siguieron.
- Bueno, si me disculpan yo me retiro, esta noche partimos y yo aún no he hecho las maletas - comentó la amatista contenta.
- ¡Yo voy! Tengo unos asuntos pendientes con Sply - comentó el peluche amarillo mientras volaba al hombro de la amatista.
- Si quieres yo también te acompaño Tomoyo.
- No hace falta, si quieres puedes quedarte con Syaoran a esperar al joven Kei - le dijo la amatista
- De acuerdo - dijo la esmeralda.
El ambarino y la castaña acompañaron a la joven de largos cabellos ondulados a la puerta, pero cuando se quedaron los dos solos fue algo incomodo.
- ¿Te molesta si hablo un poco contigo? – le dijo con un tono algo serio el ambarino.
- Para nada.
- Sakura… - ya se había decidido, pero aún se le hacía difícil, cualquier respuesta traería consigo sentimientos no muy agradables en sí.
- ¿Qué ocurre Syaoran?
- Tengo que, tengo que preguntarte algo muy importante – se le miraba nervioso y empezó a impacientar a la esmeralda ¿Por qué era que estaba tan serio?
- ¿De que se trata? – se aventuró a preguntar después de unos segundos en los cuales ninguno se había atrevido a decir nada.
Rápidamente se volteó, no pudo seguir viéndola a la cara mientras le preguntaba aquello a ella.
- ¿Qué si tú…? ¿¡Qué si acaso tú aún sientes algo por mí!? – dijo atropelladamente, sus puños temblorosos y sus ojos dudosos lo delataban, no le había sido fácil preguntar tal cosa.
La esmeralda solo pudo contestar en ese momento con una cara de asombro ¿Por qué tan repentinamente le sale con eso? Ella también quería tocar el tema desde hace tiempo, pero de una manera mas sutil, no así… no sabía que contestar, no quería decirle que sí sin que supiera los sentimientos de él, pues sería algo incómodo si la respuesta de él fuera negativa.
- Syaoran ya no es tu persona amada, tus sentimientos han cambiado – regresaba a su mente esas palabras, ¿a que se referían? ¿Sus sentimientos? Ella sabía que no habían cambiado en lo absoluto ¿o sí?
Bajó la mirada, ese sueño tenía que estar equivocado. Solo podía sentir sus palpitaciones cada vez mas profundas, algo rápidas.
- Syaoran ya no es tu persona amada, tu persona amada, amada – hacían eco las palabras- tus sentimientos han cambiado, han cambiado.
- NO… - Le contestaba a la voz en su cabeza, pero no se dio cuenta que lo había dicho en voz alta.
Al darse cuenta intentó corregir lo que acababa de decir pero entonces el ambarino habló.
- Eso… - la voz del ambarino la sorprendió, sus ojos se abrieron incrédulos e intentó nuevamente dar a conocer sus verdaderos sentimientos pero el ambarino habló – Eso me alegra – dijo con la voz apagada.
La esmeralda no creía lo que oía, pero este volteó a verla. En efecto, en su cara estaba dibujada una sonrisa y unos ojos amables la miraban.
- En ese caso ya no tengo impedimento para aceptar la propuesta de la familia Wang – le comentó, pero la castaña aún no se recuperaba – Eh decidido… aceptar la boda con la joven Wang.
- Debes dejarlo ir, para que él te pueda dejar ir. - la voz volvió a sonar en su cabeza.
- Ya veo – dejó aun lado su asombro e intentó verse contenta - ¿es por ello que me lo preguntaste tan de repente?
- Si, algo así… - comentó el ambarino – bueno, tengo unos asuntos pendientes... discúlpame pero son urgentes – no podía más con la situación, tenía que salir huyendo de ahí antes de que cambiara de opinión y le digiera la verdad, lo cual no podía, más bien, no debía.
La esmeralda también quería decirle la verdad, que no tenía idea de por que dijo eso, pero no supo como detenerlo, pues había salido corriendo de ahí; aparte que le había confesado lo de la morena, eso era duro para ella.
- Entonces era por esto los sueños que tenía en los cuales Syaoran se alejaba de mi – comentaba para sí dejando de ver el rumbo donde había salido el joven.
Rato después, cuando el rubio salió de la habitación se encontró a la esmeralda a un lado de la puerta.
- Disculpa ¿esperaste mucho? - preguntó sorprendido el rubio.
- Descuida, acabo de llegar - sonrió.
- Pero ¿que no estabas con Tomoyo? Y ese maldito de Li - la esmeralda rió ante la mención del ambarino.
- Si, pero Tomoyo se tuvo que ir a terminar de empacar y Syaoran me dijo que estaba muy ocupado, así que…
- Ese maldito Li ¿cómo puede estar ocupado para estar contigo?
- No hay problema, en verdad entiendo que como acaba de ser asignado al concilio, tiene mucho papeleo que hacer.
- Aún así, decirte eso y dejarte sola fue muy desconsiderado.
- En verdad, no hay problema - dijo con gentileza - él es un poco frío, pero es muy amable, siempre esta ahí para ayudarme, es muy buena persona - decía feliz la esmeralda
- Ese tipo no es mas que un niño creído.
- Tal vez tenga esa fachada, pero si lo conocieras bien verías que él es muy gentil y amable.
- Tal vez así se muestre contigo, pero dudo que su verdadera forma de ser sea como lo describes
- ¿Por qué le tienes tanta desconfianza? Ni siquiera has intentado conocerle
- Ni quiero hacerlo, ese tipo solo te hará sufrir.
- ¿Sufrir? ¿Por qué lo dices? Dudo que Syaoran sea así - dijo algo preocupada.
- Olvídalo - dijo para dejar el tema - Bien ¿qué quieres hacer? podemos ir a tomar un helado ¿si quieres?
- Me encantaría.
- Esta bien, y descuida, no vamos a tardar para que puedas llegar a tiempo a tu vuelo.
La esmeralda solo sonrió.
El rubio había notado que la esmeralda se veía un poco apagada, pero no quiso preguntarle nada al respecto, pues temía que el culpable fuese el ambarino, y si era asi no lo perdonaría.
Después de terminar el helado, y un pequeño paseo el rubio se despidió de ella, pues le dijo que quería irse a la casa del ingles sola, pero la verdad quería un pequeño tiempo antes de irse para pensar. Aunque la caminata le hizo bien, no tuvo mucho tiempo para pensar.
La tarde ardía de tonos anaranjados, por un gran ventanal podían verse sombras a contra luz de los metálicos e inmensos aviones, todos reunidos para despedirse de los que ya se marchaban.
- Bien nuestro vuelo está a punto de salir, así que nos vamos - comentaba el ingles mientras tomaba sus maletas y se alejaba junto con Nakuru y Sply que se escondía en su bolso.
- Que tengas un buen vuelo - se despidió la esmeralda.
- Igualmente, espero que si necesites ayuda en cualquier otra cosa me avises, ¿esta bien? - comentó el ingles.
- Por supuesto
- Nos vemos Sakura, Daidouji - el ingles y su siempre energética acompañante te retiraron.
- Bien nosotras ya nos vamos, el vuelo esta por salir - dijo la amatista.
- Sakura, espero volver a vernos - le comentaba con esa sonrisa de siempre el rubio.
- Eso espero, Kei - dijo muy contenta.
La escena que protagonizaban esos dos de dos amantes que juraban volverse a ver no le agradaba para nada al ambarino.
- ¡ADIÓS Kinomoto, Daidouji! - la joven de largos cabellos negros alzó la manó lo mas alto que pudo para despedirse.
Las aludidas voltearon sonrientes y la mirada de la esmeralda terminó por toparse con la del ambarino.
Al notarlo, el joven de ojos miel llamó la atención de la esmeralda.
- ¡Sakura! ¡No olvides que te estaré esperando! - gritó el rubio y el ambarino frunció el ceño.
La esmeralda solo se despidió con la mano, y una gotita caía por su cabeza.
Mientras ellas abordaban el avión los presentes se quedaron algo mudos. Estaban a punto de retirarse cuando el joven de ojos miel avanzó por un camino contrario al de la salida.
- ¿A dónde vas? - le preguntó Mei Ling al notarlo.
- A seguirla ¿a dónde mas? - solo giró medio cuerpo para no tener que detenerse.
- No seas tonto, ella se regresa a Japón - comentó el ambarino con su tono de siempre.
- Lo se, me iré a Tomoeda - al fin detuvo su caminar.
- ¿Y qué piensas haces ahí? - dijo la joven de largos cabellos de forma altiva.
- ¿Aún esta ese loco suelto, no? ¡Yo la voy a proteger! A contrario de otro - intentó provocarlo para que él también hiciese lo mismo que él, así podría Sakura elegir uno libremente, al menos ese era el plan del güerito.
- Yo no haré ningún tipo de locura - dijo arruinándole los planes.
- Ese es el problema contigo, siempre haciendo lo correcto ¡Con esa actitud no me sorprende que la perdieras una vez! ¿Pero vas a dejar que se te escape de nuevo? - mostró lo molesto que se sentía al oír esa respuesta.
- Haz lo que quieras - el ambarino solo se limitó a decir eso.
- Eso haré, tomaré el primer vuelo que encuentre a Tomoeda e iré tras de ella ¿y tú que harás? - aún creía poder arrastrarlo a donde Sakura iba.
El ambarino solo se quedó callado, al ver la determinación del rubio se sorprendió, siempre le había parecido muy impulsivo y con razonamientos ilógicos, pero esta vez le parecía que sabía lo que hacia.
- Nada, ya lo sabía - contestó a su propia pregunta - yo iré con Sakura y la protegeré de lo que sea, si no planeas hacer nada por favor hazte a un lado y dale a Sakura la oportunidad de estar conmigo - le pidió muy decidido el rubio.
- De acuerdo, Kei - se sorprendió el güero - dejo a Sakura en tus manos - dijo con unos ojos serios pero a la vez con un ligero toque de ternura - por favor, cuídala .
- Lo haré - salió corriendo para comprar un boleto de avión.
- ¿Eso esta bien Syaoran? - le preguntó la joven de largos cabellos que prefirió mantenerse al margen por un momento.
- Él parece mejor que yo para Sakura en muchos aspectos - decía con la mirada baja - por el bien de ella, yo me haré a un lado.
- Pero Syaoran - insistía la joven muy preocupada.
- Déjalo, Mei Ling - la interrumpió - es lo mejor .
- Pero solo estas tomando en cuanta tus sentimientos ¿y los de Sakura?
- Créeme Mei Ling, los estoy tomando en cuenta - dijo en un tono triste - Será mejor que nos marchemos, antes que oscurezca - empezó a caminar hacía la salida dejando a la joven atrás.
Un par de días después, la esmeralda se encontraba en su salón de clases intentando concentrarse en sus estudios, un poco difícil después de lo que le había pasado.
Su mente aun estaba hecha un caos, por su puesto no estaba preparada para lo que estaba a punto de ocurrir.
- Clase, me gustaría presentarles a su nuevo compañero, por favor pasa - decía el profesor.
La clase se conmocionó pues era raro que alguien entrara a medio ciclo.
Tinker-Re: Lo se, me tardo mucho en escribir, pero prometo que el próximo saldrá pronto, ¡Enserio! ya lo estoy terminando, me tomó como dos semanas en terminarlo, no como este que me llevó un par de meses u.u gomen, es solo QQ no me había acostumbrado al ritmo de la escuela nueva, pero ya estoy de regreso ¡Yeepee!! xDD
ehm, ehm... pues nada mas me queda decir que espero que les guste, me esforcé (lo QQ pude xP) y ehm.. pues a mi me gustó xDD y QQ prometo QQ el otro Capi estará mejor =) [al menos a mi parecer]
No olviden dejar un review, son libres de comentar lo mala que soy escribiendo (no sean muy duros pliss ^^).
Hasta el próximo capi (prometo que será pronto ^^).
