Autora: Narutinachan


El amanecer de Zeno

—¿Cuándo es tu cumpleaños?

Zeno apartó la mirada de la comida que estaba cocinando para mirar ligeramente confundido a su esposa.

—¿Qué?

—¿Cuándo es tu cumpleaños? —reiteró Kaya.

Zeno abrió la boca para responder, pero no acertó a decir nada.

Su mente estaba en blanco…

¿Cuándo era su cumpleaños? Es más, ¿cuándo había sido la última vez que lo había celebrado siquiera? No lo recordaba…

—¿Zeno? —le llamó Kaya preocupada.

El rubio se apresuró en recomponerse y dirigirle una sonrisa tranquilizadora.

Una respuesta, una respuesta. Debía dar una respuesta o si no Kaya se preocuparía, ¿sospecharía? Solo pensar en la posibilidad le aterrorizaba.

Al final solo acertó a decir:

—¿En verano?

Kaya parpadeó confundida, y Zeno se reprendió a si mismo porque su respuesta hubiera sonado como una pregunta, pero no pudo evitarlo. Debía arreglar esto de alguna ma-

—Es hoy —declaró Kaya, sacándole bruscamente de su espiral de pensamientos.

—¿Qué? —inquirió Zeno, nuevamente confundido.

—Hoy es 30 de agosto, el día de la felicidad y del sol. Te conocí en un día de lluvia, pero después de eso siempre has llenado mis días de alegría y luz. Eres el sol que ilumina mi vida, Zeno. —Sus palabras y la expresión de su rostro trasmitían tanto amor y adoración que el viejo corazón del dragón inmortal se aceleró y sus mejillas se sonrojaron. Ante eso la sonrisa de Kaya se amplió y concluyó—: Así que tu cumpleaños tiene que ser hoy, no puede ser ningún otro día.

Zeno estaba al borde de las lágrimas, pero a la vez sonrió más ampliamente de lo que recordaba haberlo hecho en mucho tiempo.

Kaya era el auténtico sol.

Había tantas cosas que Zeno quería decirle, agradecerle. Sin embargo al final solo dijo con voz cantarina:

—Cierto. Es hoy.

—Es hoy. Es hoy —coreó Kaya infantilmente alzando los brazos al cielo.

Ambos empezaron a reír de forma feliz y despreocupada y el rubio retomó su tarea de hacer la comida.

Kaya se le acercó por la espalda, le abrazó y le dio un beso en la mejilla por sorpresa.

Zeno volvió a sonrojarse, y ella soltó una nueva risita para luego decirle al oído:

—Feliz cumpleaños, Zeno.

Esta vez Zeno no pudo evitar que se le escapara una lágrima a la vez que él también se inclinaba para darle un casto beso en los labios cargado con toda la gratitud que sentía.

Se juró que nunca lo olvidaría. Ni el cumpleaños que su amada Kaya le había dado, ni la felicidad de este instante.


Zeno (septiembre 2017)

El siguiente drabble es la introducción del topic "El amanecer de Zeno" dedicado a nuestro dragón amarillo.