Harry Potter.
-Di 'papá', Harry. Pa-pá... -decir que James era un tipo insistente era quedarse corto. Sino, que le preguntaran a Lily, su actual mujer, a la que persiguió durante años, hasta el final. Y ahora jugaba en el suelo del salón con su hijo de un año recién cumplido, intentando que él lo llamara.- Papá...
-Ey, papá... -dijo Lily, apareciendo tras él, se agachó y lo abrazó por la espalda. James se alarmó al escucharla, pero luego se calmó acariciándole los brazos a su mujer.
-Lily me has asustado.
-Perdón... -dijo ella, dándole un beso en la mejilla.- ¿Has conseguido avances, Potter?
-No, nada. No dice 'papá' ni aunque lo tortures. -dijo James, haciendo reír a su mujer.
-Ya dirá papá. Tenemos muchos años por delante aun... -dijo Lily. James sabía porque lo decía, porque ella tenía casi tanto miedo como él a que aquel plan del encantamiento fidelio no fuera suficiente. Porque ella misma quería creerse aquello. Lily le acarició la mejilla con el dorso de la mano y le dio un beso en la sien.- ¿Estás bien? -le preguntó en un susurro.
-Estamos bien, los tres. -le dijo él, antes de darle un dulce beso.
-Pero si te gusta tendrás que decírselo, ¿no, Lunático? -le dijo Sirius a su ahijado como si fuera obvio. Harry se puso tremendamente colorado y Remus rodó los ojos.
-Sí, supongo, Sirius...
-Lunático también debería de actuar con las mujeres. -le dijo Sirius a Harry. Él se rió y Remus lo miró fulminante.- Bueno, tú y yo vamos a idear un buen plan para conquistar a esa chica... -dijo pasando un brazo sobre los hombros de Harry y luego chasqueando los dedos pensativo.
-Cho.
-Esa, Cho. Bien, empecemos. ¿De qué casa es? -preguntó Sirius.
-¿Eso importa?
-Mucho.
-Es de Ravenclaw.
-Estás hablando con el hombre indicado, Harry. -dijo Sirius, sonriendo de lado. Llevó a Harry hasta la mesa de la cocina de Grimmauld Place de nuevo y se sentaron con Remus.- Accio pluma y pergamino. -dijo levantando su varita. Una pluma y un pergamino se pararon delante de él.- Supongo que es una niña de tu edad.
-Es un año mayor.
-¡Muy bien, colega! -dijo Sirius, chocando la mano con Harry.- ¿Has oído, Lunático?
-Sí, sí... -dijo Remus concentrado en El Profeta.
-¿Ahora te gusta Ginny? -preguntó Remus riéndose.
-Shh... Baja la voz. -le pidió Harry mirando a su alrededor para que ninguno de los hermanos de la pelirroja durante aquella cena de Navidad en La Madriguera los escucharan.- Pero sí, me gusta Ginny.
-¿Y la otra chica? ¿La Ravenclaw?
-Eso no fue nada. Pero lo que siento por Ginny... ¿Qué hago? -dijo Harry, nervioso.
-Decírselo, dar el paso. -le aconsejó Remus. Harry puso cara de terror.- Mira, a mi también me asustaba. Pero te aseguro que en cuanto das el primer paso te sientes más seguro y después de eso, si todo sale bien, te sientes el hombre más feliz del mundo.
-¿Por qué no das el paso con Tonks?
-No estamos hablando de mi.
-Hola, hijo. -le dijo sonriente Arthur cuando Harry entró en la cocina de su casa.- ¿Cómo estás?
-Muy bien, ¿usted, Arthur?
-Bien, bien. Molly y Ginny se están preparando para la prueba del catering. -dijo Arthur.
-Ron y Hermione ya están allí, Percy está esperando a que George cierre Sortilegios Weasley y Bill y Fleur ya están de camino. -dijo Harry sonriendo. Todo el mundo estaba más que emocionado con la futura boda de Harry y Ginny.- ¿Por qué no viene con nosotros?
-Porque ya sois muchos... Demasiado gente de la familia de la novia.
-Arthur, la familia del novio es bastante reducida. Creo que el novio se sentirá mejor si la familia de su novia al completo está presente.
-Harry... No quería que te sintieras mal...
-Pues vístase y vamos. -dijo el de gafas sonriente.
-Está bien, tómate mientras un café. -le dijo Arthur, apuntando con su varita a la cocina, de donde salió volando una taza y la vieja cafetera y le sirvió a Harry el desayuno.
A Harry le pasó algo parecido a lo de Teddy. Él no tuvo tanta suerte como el metamorfomago, claro, pero sí tuvo figura paternales. Su padre, aunque no lo recuerde, pero él sabe que era un buen hombre y que lo quería. Sirius, la primera persona que de verdad él vio como lo daba todo por él. Remus, que confío más tarde para hacerlo padrino de su hijo. Y el Señor Weasley, suegro a tiempo parcial y padre a jornada completa.
Hasta aquí las viñetas sobre los papás mágicos. Espero que os haya gustado.
Hasta pronto y ¡feliz día del padre!
