NOTA IPORTANTE: Los personajes de Candy Candy le pertenecen a sus autoras Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi. Esta historia es un original creado solamente por entretenimiento sin fines de lucro.

¿Y PORQUÉ NO?

CAPITULO 7

PERDIDA ENTRE LA CONFESIÓN

La actividad diaria con los gemelos era agotadora por la energía de estos, por fin había logrado un avance con ellos, por lo menos ya la tomaban en cuenta cuando los ponía a estudiar. ¿Cómo lo logró? Cansada de sus bromas decidió pagarles con la misma moneda.

Una tarde los llevó a nadar al lago, ella solo tenía que vigilaros. Poco antes de salir del agua y sin que ellos lo notaran Abbie se acercó a las ropas de ellos y las acomodó sonriente. Se sentó no muy lejos de ahí, cerca de un árbol y continuó con su bordado. Tenía poco tiempo de haber aprendido a bordar; su nueva amiga Denisse la joven cocinera de la familia McCormick, Le enseñaba a leer, bordar y hasta repostería. Desde que se conocieron hubo una afinidad entre ellas. Denisse le tenía paciencia y por las noches después de cenar y terminadas las labores en casa se reunían para las clases.

En aquel hermoso lugar en el campo; Abbie bordando y mirando de reojo a los gemelos esperaba su salida del lago. – Niños ya es hora, tenemos que irnos, su mamá no tardará en llegar y debemos recibirla.- la chica esbozó una pequeña sonrisa.

- Un rato más Abbie, nos gusta cuando nos traes a nadar. – Replicaron los pequeños al mismo tiempo.

- Vamos, dense prisa, ya parecen pasas por tanto tiempo en el agua; tal vez su madre ya llegó y la pondría triste si no están cuando llegue. -A regañadientes los niños salieron del agua. Empezaron a vestirse sin su ayuda, al meter una pierna a su pantalón sintieron algo viscoso y saltaron. Cual fue la sorpresa, que salieron unas ranas de la ropa. Primero se impresionaron pero después soltaron carcajadas. De seguro fue Abbie quien metió a ciertos amiguitos a sus ropas, simultáneamente se vieron entre carcajadas y corrieron hacerle cosquillas a la chica por su atrevimiento. Después de esta pequeña guerra de cosquillas los niños se relajaron con Abbie.

Desde que Abbie se despertara en fort Wayne la incertidumbre de quien era la atormentaba, sin embargo el conocer a Liam y a su familia le daba una tregua. Algunas noches tenía pesadillas. En sus sueños había hombres que la perseguían y fuego alrededor, otras veces veía el rostro de una pequeña rubia llorando. Despertaba con el corazón acelerado y sudorosa .Poco después entre las sombras de su habitación pensaba en el nuevo reto que le tendrían los gemelos y así, entre sonrisas por las ocurrencias de estos, lograba fundirse entre los brazos de Morfeo.

Al transcurrir las semanas, una noche mientras arreglaban la cocina entre Denisse y Abbie; esta última se mostraba taciturna.

- ¿Te sucede algo Abbie?, regularmente eres alegre o se te pegó la tristeza de la señora Emma- Preguntó preocupada Denisse.

- - No pasa nada Denisse, pero no logro recordar de dónde vengo, realmente quien soy, o si soy buena persona.

- Claro que eres buena, eso se nota en la esencia de las personas, el hecho que perdieras la memoria es solo un estado, pero el interior se refleja en tus actos.

- Sabes que eres la única en esta casa, que conoces mi condición, en ti he confiado mi estado, tengo miedo de mi anterior vida.

- No sigas con eso Abbie, sé que eres buena persona, eres alegre, trabajadora, creativa y se te dan los niños, aunque algunas veces eres un poco orgullosa y hasta arrogante pero enseguida te das cuenta y tratas de comportarte. No sigas atormentándote, en nuestro día libre te llevo con un especialista para que te haga un chequeo y analice tu caso. Ya no te preocupes, ni te esfuerces en tratar de recordar, yo pienso que eso te daña más, solo deja que fluya, cambia esa cara.

- No te había dicho, pero cuando fui con la señora Emma de compras al centro de Pensilvania, nos separamos mientras ella fue al correo y hacer otras cosas. Me fui caminando y viendo unos escaparates de unas tiendas, distraídamente choqué con un señor, creo que me conocía porque empezó a estrujarme y a decirme cosas feas, que iba a pagar todo lo que le había hecho, me zafé y salí corriendo.

-Denisse chasqueo la lengua e hizo una negativa con la cabeza.- Quizá el pobre hombre tuvo un mal día y tú la pagaste o es una confusión.

- No creo que sea una confusión, había odio en su mirada.- Terminó diciendo con tristeza mientras acomodaba unos platos en su lugar.

- Deja esos malos pensamientos Abbie… ¡ánimo!- Dijo Denisse abrazando a su amiga.

Abbie soltó un sollozo refugiándose en ella.-Tengo esos sueños, pero ahora es una mujer besando a un hombre, solo veo sus siluetas pero los rostros no los defino, siento coraje; después me persiguen unos hombres entre el fuego, luego aparece el rostro de una pequeña rubia llorando. - No sé, esta incertidumbre y vacío; me carcomen por dentro ¡ya no puedo más! - Sus palabras salían desesperadas y el cuerpo se convulsionaba entre llanto. Atropelladamente continuó diciendo.- Al salir huyendo del hombre, me refugie en una florería y resulta que la dependienta al verme se enfureció, me dijo que había perdido su anterior trabajo por mi culpa, que la dejara en paz, me corrió de ahí a empujones, al parecer soy mala persona. – Abbie se desgarraba entre sollozos.

- No… no. ¡Cálmate!, Mas bien te están confundiendo, no creo que seas el enemigo público número uno.-Denisse refugió en sus brazos a su amiga hasta que se fue calmando.- enseguida te preparo una infusión, te hará sentir mejor-. La joven se levantó para agarrar unas tazas y poner agua, sin embargo un ruido en la cocina hizo que las mujeres voltearan a la entrada. Parado ahí se encontraba Liam-. ¿Qué tanto escuchó?

-¿Qué sucede Abbie? - Su voz era profunda, firme; sus ojos no se apartaban un ápice de la chica, simplemente ignorando a la otra.

- Bue… bueno mejor reviso las compras que faltan para el menú de mañana, con permiso. Buenas noches Señor Liam.- pasando rápidamente y dejándolos solos.

Por un instante el ambiente de la cocina se sentía sofocante para Abbie no esperaban que hubiera alguien levantado en la casa a esa hora, mucho menos que Liam apareciera pues él estaba de viaje de negocios.

- No me ha contestado Abbie, sus ojos irritados e hinchados transmiten que no anda bien. ¿ le hicieron algo mis sobrinos?

Abbie se levantó como un rayo, quiso salir de ahí, pero Liam fue más rápido y la tomó del brazo. – No huya, confíe en mí.

Abbie levantó el rostro, lo miró a los ojos; sin soltarla la giró hacia el. – Por favor quédese, comparta su sufrir.

Abbie se apartó de él, pero no se fue, solo lo miraba expectante. El ruido ensordecedor de la tetera los sobresalto.

- Que tal sino desperdiciamos el agua y se toma un té conmigo.

- Está bien…. Señor.

- Ya habíamos quedado que me llamara Liam.

- No es correcto que usted esté en la cocina y mucho menos con una empleada.

- Quien podrá juzgarnos, además a mí no me importa.

Liam con suma destreza acomodaba las tazas, las llenó con agua y se dirigió a la alacena donde se encontraba la infusión.

- Que pena, soy la que le tiene que servir; pero creo que usted sabe más donde se localizan las cosas en la cocina.

- Le voy a contar un secreto me ha pillado. riendo continuó- Algunas noches desde pequeño me escabullo a la cocina y picoteo algo de comida. Mi nana me reprendía por mi apetito. – Liam arrimó unos panes de nuez. – ¿Gusta sentarse Abbie? para mí, es muy grata su compañía.

La chica se acomodó un poco vacilante, Liam se sentó frente de ella. La noche era un poco fresca, la bebida era reconfortante con ese clima.

Se escuchaba el tintineo de las cucharas en las tazas y a lo lejos los sonidos nocturnos de los grillos y ranas, estaban sumergidos en la tranquilidad, pero Liam no apartaba la vista de la joven. No aguantando más la retracción de la joven Liam la abordó.

- ¿Abbie hay algo que quiera compartir? O prefiere continuar con su dolor. – Tomó delicadamente la mano de la chica. En signo de apoyo.

Pero esto solo logró que Abbie se turbara. Empezó a tartamudear – No…No es nada.

- Si no fuera nada, sus bellos ojos no estuvieran nublados y enrojecidos, acaso mi hermana ha sido descortés o tal vez esos diablillos han hecho algo de las suyas.

- Por supuesto que no, la señora Emma es un pan de Dios y los gemelos son solo niños; sanos y alegres.

- Entonces, ¿qué le acongoja?, por lo que veo le afecta algo.

Enseguida Abbie retiró la mano de las de Liam pero las dejó sobre la mesa, en su mirada reflejaba ansiedad. En un instante mil cosas se le vinieron a la mente –. El revelar mi amnesia, me afectaría en el trabajo . - Respiro hondo y suelto atropelladamente.

-Son cosas de mujeres, pero nada más.

- No es verdad, es algo más profundo y lo intuyo. Permita que le ayude y Perdone mi atrevimiento, la he observado detenidamente en este tiempo; aparte de ser una bella mujer, delicada y fuerte al mismo tiempo, tiene un toque de misterio, me desconcierta algunas veces su carácter, porque ¡vaya que lo tiene! Se impuso a mis sobrinos no con rudeza sino con astucia, es alegre aunque algunas veces raya en la soberbia, es digna de admiración sabe desenvolverse en sociedad, en ocasiones se le ve frágil como en estos momentos; ha irrumpido en mi corazón y no puedo más. - Tomándole las manos y besándolas con devoción. - Déjeme cortejarla.

Impresionada por la revelación se levantó como resorte y solo movía la cabeza en negativa – no puede ser.-Dijo en un susurro apenas audible para Liam. -Salió corriendo de la cocina a su recamara, ese día no pudo terminar peor. Cualquier mujer se sentiría alagada y hasta feliz por el amor de Liam; pero el corazón de Abbie estaba cerrado por dos motivos; el primero y el más importante la amnesia no le daba tregua y el segundo motivo era que simplemente no entendía porque no confiaba en los hombres, el sueño recurrente del hombre besando a esa mujer rubia le causaba dolor.-Una lagrima solitaria rodó por el rostro. Solo sentía gratitud por Liam, simplemente no podía amarlo y ahora ¿cómo podía mirarle a la cara?

Liam se quedó atónito en la cocina, no comprendía la reacción de Abbie.

Nota:

Hola, espero subir otro capítulo en la semana, nunca dejaría sin concluir la historia. Saludos a todas las que siguen este fic y mil gracias por la paciencia. Abrazos y hasta pronto.