La maquina del tiempo.

By. Diva destruction

Capitulo 7. El Deseo que provocas

Caminaba sola por el camino empedrado que de pronto apareció, alejándome de la ciudad, acercándome al bosque enorme que se posaba frente a mí… pero no sabía por que caminaba a esa dirección. Tenía que buscar algo o a alguien, era lo que me movía. Sentía el aire frió en mi cuerpo que solo estaba cubierto por aquel vestido blanco que se transparentaba y mi cuerpo relucía detrás de el. Caminaba y perdía el camino, el camino se me iba de los pies, no sabía mas donde andar, pero que extrañeza, giré sobre mi cuerpo y el camino que había recorrido también se había perdido, como si el panorama hubiera cambiado y estuviera en otro escenario, pero noté entonces que el suelo se había vuelto un camino de lodo…

No sabia que esperar, el bosque estaba en total silencio, pero un ave con su chillido agudo lo rompió. Entonces la escuché a ella aullar, con una desesperación desgarradora, su voz se clavó en mi cabeza, la escuché de una dirección, después de otra, giraba a todos lados y su voz seguía jugando conmigo, la misma desesperación que ella emitía empezó a invadirme, caminé sin saber a donde dirigirme, sentía el lodo en mis pies descalzos embarrándomelo por el vestido también… seguí caminando, y entonces su voz se perdió, dejé de escucharla. Envuelta en la desesperación reciente, corrí metiéndome entre ramas y arbustos rogando poder volver a escuchar su voz, y paso. Su grito desgarrador sonó tan cerca de mi, esta vez no pude evitar llamarla con insistencia, PAAAAAAAAAAN!!, aullé sin detenerme ni un segundo. Seguía llamándome y la desesperación pudo mas que yo, le gritaba que estaba aquí, justo aquí muy cerca de ella… por fin pude ver su cuerpo, de espaldas al mío, me detuve en seco y la observé con una sonrisa de alivio, la llamé, PAN ESTOY AQUÍ!, le dije con insistencia de que me viera, pero ella jamás giró, si no al contrario, caminó alejándose de mi, sin ni siquiera escucharme ni girarse el rostro para mirarme, no entendía, fruncí el ceño, que estaba ocurriendo… la llamé de nuevo, PAAAAAAAAN!, y ella no detenía su andar, caminé sin quitarle la vista cuando noté que no podía mas mover mis pies, pues mis pasos se hacían pesados y me dificultaba seguir, mis pies estaban clavados en el lodo casi hasta las rodillas, con fuerza quise safarme, pero con los movimientos de salvar una pierna y después la otra estaba hundiéndome poco a poco, metí las manos también pero eso fue un error, pues caí completamente al pantano lodoso y no pude moverme mas, todo mi cuerpo estaba manchado por la tierra húmeda que me prensó como si me jalara hacia su nido, sentí un miedo angustioso, mis ojos nuevamente se clavaron en ella, pero ya solo podía verla en miniatura muy lejos de mi apartándose poco a poco mas, la llamé por su nombre gritándole con todas mis fuerzas, desgarrándome la garganta a cada alarido, pidiéndole que no me abandonara que no me dejara sola… pero ella se marchó…

su voz nuevamente retumbó en todo mi escenario, mientras mi cuerpo terminaba de hundirse bajo todo el lodo asesino y mis movimientos eran si no solo para atascarme mas, no pude gritar más, murmuré apenas su nombre, con el dolor de todos mis sentimientos, caí al abismo…

-Bra!! Braaaa!!

-Pan, no me dejes… Pan no me dejes…-repetía murmurando la peliazul aun con los ojos cerrados.

-Bra despierta, vamos, vamos despierta ya… hazlo Bra.- Hetel la movía levemente.

La peliazul entonces abrió los ojos de golpe como platos, sin levantarse de la cama, mirando un punto fijo sobre el techo sin moverse. Poco a poco bajo la vista y miro a la chica que estaba a su lado, después de eso volvió a cerrar los ojos apretándolos con fuerza cubriéndose la cara con ambas manos y dándole de pronto la espalda a Hetel, que no hacia mas que observarla en silencio. Bra había quedado bañada en sudor, su cabello húmedo se le pegaba al rostro y sentía el cuerpo caliente. Lentamente y con una extraña dificultad se incorporó apartándose las cobijas, sentándose en el borde de la cama, aun sin ver a su compañera. Reinó el silencio de nuevo, pero Hetel estaba preocupada.

-Una pesadilla, ¿cierto?

-…no lo se realmente, creo que solo fue un mal sueño.

-Creí que tenia que despertarte, te veías mal… bueno además de que tenia que hacerlo, por ordenes de Wizar.

-¿A si?- Bra trataba de borrarse las imágenes del reciente espejismo, mientras caminaba al espejo y se veía con la apariencia terrible.

-Si, tenemos que reunirnos con las demás chicas, en el saloncito… ¿tienes hambre?

-No…- decía frente al espejo.

-Ven, vamos a darte un baño de tina, aun noto el estrés acumulado en tu aura, debes relajarte, además de eso quiero que me cuentes tu magistral encuentro con el guerrero Raditz, tengo ansias por saber como te fue con él… espero que de maravilla.

Bra se dejó conducir por la chica, la metió en la tina de agua y le ayudó a ducharse con lentitud para ayudar a desestresarla.

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Corporación Cápsula. Tiempo Actual.

La casa estaba completamente sola. Ni siquiera los padres de Bulma estaban en ella. Intacta como el día en el que Bra se fugó hacia el bosque para adentrarse en su aventura al pasado. De pronto la puerta se abrió y Trunks apareció detrás de ella, con una cara de cansancio que no podía con ella. Entró y caminó lento hacia la sala, para desplomarse en un sillón. Aun tenía ese olor a alcohol y cigarro en el cabello alborotado y la ropa. Se recargó y cerró los ojos para descansarlos, pues había regresado a casa volando, no recordaba donde había puesto esa nave suya, mucho mejor, la odiaba, solo la utilizaba para ir al trabajo o andar en la ciudad para trasportarse "normalmente".

Que noche de excesos, pero estaba de acuerdo que no era una cosa que cometiera muy comúnmente, era un hombre de negocios y tenia poco tiempo para divertirse, pero cuando lo hacia parecía olvidarse de todo y solo se concentraba en el momento, en la noche nocturna de éxtasis, casi hasta llegar al punto de olvidarse de quien era en realidad.

Quería olvidarse de todo después, olvidar hechos anteriores y reconfortarse. Fue cuando el teléfono sonó. No se inquietó, tomo su tiempo para contestar, aun con los ojos cerrados.

-¿Bueno?

-¿Trunks? Hola soy yo, Pan- decía la chica al otro lado con alegría.

-Ah hola Pan, que sorpresa…- seguía sin abrir los ojos.

-Si, pues ya vez… ¿Cómo estas?

-Ah no quisieras saber, jaja… nada, me encuentro bien solo estoy un poco cansado, dormiré un par de horas… ¿buscabas a Bra?

-Si, no la eh visto desde hace unos días, ni le había llamado antes… ¿esta allí?

-Si supongo que si, espera un minuto, la llamo ahora…

Caminó hacia un pequeño aparato que estaba pegado casi justo a la entrada de a casa, presionó un botón y empezó a hablar.- Bra, ¿estas allí? Contesta el teléfono, Pan esta del otro lado de la línea… ¿me escuchaste?

No hubo respuesta a pesar de que su mensaje fue transmitido por cada rincón e la Corporación por las bocinas de cada habitación de toda la casa. Trunks se quedo un momento a esperar alguna señal de su hermana. Volvió a vocearla y paso lo mismo. Confundido regresó al teléfono.

-Pan, sabes creo que deberías llamarle mas tarde, no se encuentra en casa… es extraño, mi madre me dijo que estaría aquí… seguramente anda por ahí en la ciudad comprando cosas.

-Ah entiendo… esta bien, después la llamo… gracias Trunks y que te sientas mejor, descansa.- decía la chica con una tierna sonrisa.

Un mal presentimiento le entró de pronto a la morena. Se quedó un rato pensando en que podría estar sucediendo con Bra. De inmediato le marcó a su celular, pero en consecuencia, no había señal, sonaba como fuera del área.

Se sentó a meditar, ¿Qué estaba pasando? No se habían comunicado desde hace un par de días, desde aquel día del regreso del viaje al pasado Bra se había puesto algo, indispuesta. Pan lo notaba pero no quiso cuestionar, Bra estaba enfrascada en sus pensamientos, ahora razonó en que debió meterse en sus pensamientos. No tardo mucho en decidir salir a buscarla por las calles de la ciudad tratando de rastrear su Ki. No quería pensar en ello, pero la maquina del tiempo venia a su mente tan real, era una gran posibilidad, pero esperaba que no fuera así. Salio por los aires en busca de su amiga.

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Bra parecía estar deshaciéndose de esa sensación hostil que le había dejado el sueño. Se estaba relajando en el agua mientras Hetel le jabonaba el cabello con shampoo de aromas frutales. La platica del acontecimiento del día anterior no se hizo esperar.

-Cuéntame ya, quiero saberlo todo.- decía una picara Hetel.

-Pues, no se si tenga mucho que contar… esto no lo sabe nadie, Keri no puede enterarse por nada del mundo… yo… aun… yo aun soy… virgen…- apenas pudo decirlo.

Hetel se detuvo en lavarle el cabello, se le quedó mirando con una cara de asombro e impacto. Se acercó mas a Bra para tenerla de frente y así poderle verle la cara, quería que le repitiera lo que había dicho. Bra solo pudo sonreír, pero después no supo por que lo hizo.

-¿Estas hablándome en serio… o solo es una broma?- no le quitaba la vista de asombro.

-Si… no sucedió nada entre nosotros, Raditz se fue apenas unos minutos después de que estuvo acariciándome… fue algo muy extraño.

-Pero… ¿no te obligo? Quiero decir, lo que me parece es que tu no pusiste mucho de tu parte, eso pasa siempre… ¿el no trato de doblegarte, forzarte?

-No Hetel, se que debe extrañarte pues a mi también después de todo lo que me contaste… fue como, una desilusión, para él… me miró molesto, por no haber cooperado en nada, se que se enojó… pero solo se puso de pie y salió de la habitación.

-Oh Dios mío, esto si que es un acontecimiento que no volveré a ver jamás, saliste viva querida… es eso que tienes, algo traes tu que hechiza a los demás, no lo se es como… algo superior a todas nosotras.

-No se de que hablas, no es así, solo fue suerte ¿no?.- decía seria la peliazul.-Además no creo que me vuelva a ocurrir, esta noche será diferente, será otro diferente y se que esta vez tendré que hacerlo bien o si no, las consecuencias serán feas… quizás ya no vuelva a ver a Raditz.

-Yo creo que no, espero que no le cuente nada a Wizar sobre lo que paso entre ustedes, el podría enfadarse contigo, ay no quiero saber, pide que no se entere.

Después de terminar con el baño, Hetel le ayudo a vestirse y maquillarse, ya arregladas ambas se encaminaron al saloncito. Allí estaban todas las damiselas con actividades diferentes. Bra se sentó en una mesa junto a Hetel para comer los alimentos. Todo ese rato trató de distraerse, pero le fue casi imposible. Si se olvidaba del lugar donde estaba, los recuerdos del viaje, de la promesa de su padre le venían a la mente, le ponía atención a su alrededor, contemplar a todas esas mujeres de diferentes razas, era como una depresión, todas esclavas sin libertad, sin familia. Sintió tristeza por ellas pero su tristeza propia era más fuerte. Jugando, siempre tomando todo a la ligera, fue a caer en un pozo de suciedad, un hueco de porquería.

El día transcurrió lentamente, tranquilamente. Casi todo el tiempo se la pasó observando y pensando. Ya era tarde, faltaba poco para que fuera a oscurecer. La puerta se abrió, Keri entró, empezó a buscar algo con la vista hasta que dió con Bra. La llamó con la mano para que se acercara, lo hizo. Cuando la tuvo enfrente la miró con cierta insistencia, sin decirle nada, solo la observaba. Bra no sabia que decirle, se sintió extrañada.

-¿Sucede algo?- preguntó la peliazul.

-Si, así es…- no dijo mas, siguió con la vista clavada en ella, Bra se sentía incomoda.

-¿De que se trata?

-Tu…- después soltó una risita burlesca.- se trata de ti… aun no lo entiendo, creo que… esto jamás había pasado… y no lo entiendo.

Bra se quedó helada. Lo primero que pensó fue en él, en Raditz. Seguramente ya les había contado lo que había pasado, regresó y les dijo todo. Ahora estaban furiosos con ella, ahora todo había terminado, Keri rompería con la promesa y todo se volcaría a la basura. Bra se sintió nerviosa, la sangre le fluía rápido y el corazón le latía con insistencia.

-Quizás hoy es tu día de suerte mocosa.- le dijo Keri con una amplia sonrisa.

Bra se quedo mirándola sin moverse.- Por… que lo dices-.

-Hetel, ven aquí, rápido.- ordenó, la chica con velocidad llegó.

-¿Si?

-Lévatela a su habitación, arregladla, muy bien arreglada ¿me entiendes? En una hora pasare a la habitación por ella, tu después te arreglas… ahora salgan, no desperdicien el tiempo.

Hetel asintió, tomó de una mano a Bra para salir del saloncito, pero antes de eso Keri la tomo del otro brazo y la hizo detener. Bra le clavó la vista, Keri se veía desafiante pero sonriente.

-Eres muy viva eh, creíste que podías engañarme… haciéndome creer que eras una indefensa e ingenua adolescente, sin culpa sin trampas… ya veo tu juego, ya no necesitaras mas al príncipe Vegeta.

Bra la miró sosteniendo la respiración. Hetel la jaló y desaparecieron por el pasillo. En cuanto entraron a la habitación, Bra corrió a la ventana, abriéndola, topándose con los barrotes de hierro, sin obtener salida. Hetel la miró con desconcierto.

-¿pero que haces?

-No puedo quedarme aquí, ni un minuto mas, ellos… ellos… van a matarme.-su respiración estaba agitada.

-Pero, ¿Qué? Oye calmate, siéntate, detente.-

La tomó de los hombros para hacerla calmar, pero esta estaba enloquecida, desesperada tratando de encontrar una salida, forzando los barrotes sin obtener ayuda. Hetel trató de hacerla parar gritándole, sacudiéndola por los hombros para que entrara a la realidad.

-Bra que te pasa, solamente vas a tener un cliente, no van a hacerte nada.

-No, Keri lo sabe, acaba de decírmelo, se entero de mi plan, estaba furiosa, no viste como me sonreía y hablaba, ella esta planeando una emboscada contra mí, no puedo quedarme aquí.

-Estas equivocada, Keri no estaba enojada, ella no hubiera actuado así, además si fuera a hacerte algo no me hubiera pedido que te arreglara, por favor solo confundiste las palabras.

-Pero, ella…-estaba asustada, aterrada.

-Bra, te daré un baño con la regadera, después te ayudare a vestirte, todo estará bien.

No podía confiar en esas palabras, pero se dió cuenta que no había salida por ahora. Hizo todo lo que tenia que hacer. Cuando ya estuvo lista y observó el reloj, volvió a inquietarse un poco. Keri no tardaría. Hetel le acariciaba el cuello para relajarla. La puerta se abrió, Keri entró. Bra se paró de un salto. Keri caminó a ella y notó que estaba nerviosa.

-¿Todo esta bien?.- preguntó la saiyajin mayor.

Bra asintió con la cabeza sin quitarle la vista a la mujer. Keri sonrió, le ordenó a Hetel que fuera a avisar a Wizar que Bra ya estaba lista. Con esto, Bra se puso fría e imploro con la mirada a Hetel que la ayudara, pero solo recibió una sonrisa tierna de ella. Keri la tomó de la cintura para encaminarla a la puerta, le ordenó que siguiera el camino que tomaron la ultima vez para conducirla a la habitación donde compartió el lecho con Raditz. Ahora era Keri quien caminaba detrás, con sus propios pensamientos pero fija en la peliazul. Se detuvieron en la puerta pero ninguna decía nada. Keri la examinó un poco mas.

-Eres muy audaz…-seguía con su tono burlón.

-¿Por qué dices eso?.-decía con la vista al suelo.

-Por que lo eres… eres una criatura tan fuera de lo normal, una terrícola bastante valiente… quizás este sea el fin a tus problemas.

Bra levanto la vista para clavarle la vista, ahora no entendía, ¿eso era algo bueno o malo? Keri abrió la puerta y se introdujo esta vez. Bra le siguió el paso en silencio. Keri encendió la luz de las lámparas y se daba una vuelta en la habitación la cual Bra ya conocía, ya la había examinado tiempo atrás con admiración. De quedó de pie junto a la puerta. Después del recorrido, sin borrar su sonrisa se acercó a Bra.

-Tú cumpliste con tu parte del trato.

-¿Qué?

-Yo debo de cumplir con la mía lo se, solo quiero preguntarte si… aun sigues con la idea loca de conseguir ver al príncipe Vegeta.

-Pero, yo…- se había quedado desconcertada, acaso todo eso era una trampa.- ¿puedo verlo?

-Eso fue en lo que quedamos… fácil, tú hiciste tu parte demasiado, diría yo, demasiado bien… pero por eso creo que ya no será necesario ver al príncipe, Raditz puede ayudarte.

-¿Raditz?

-¿Pero que te pasa, que es lo que no entiendes? Debes de decírmelo ahora, ya se esta haciendo tarde, el viene para acá.

-¿Quién viene?

-Basta de caretas, ya lo sabes… Raditz viene hacia acá, planearon esto no… jajaja, que tontería, eso va a ser como un algo difícil de creer… como lo lograste, tu mugrosa humana debilucha… pero ya no importa, seguramente sales esta noche libre, él va a llevarte, eso planearon ¿cierto?

-Oh no… esto es, imposible.

-¿Qué?.- Keri frunció el ceño.

Bra sintió el Ki de una persona acercarse, rápidamente se alarmó y alarmó a Keri.- El viene por el pasillo, esta acercándose.

-¿Cómo demonios sabes eso?.- Bra no le prestó atención, se adentró mas a la habitación, Keri no podía quedarse allí pidiendo explicaciones, tenía que salir rápido, murmuró algo antes de salir y cerrar la puerta.

Bra se acerco a la ventana, "como puede estar sucediendo esto, si él hasta parecía sentir repudio por mi… y si viene a burlarse de mi y trata de hacerme daño… que es lo que tengo que hacer… seducirlo, si, hacerle pasar un buen rato… eso fue lo que dije ayer en la noche, si lo tuviera aquí él iba a disfrutarlo… que ocurrencia…", la puerta se abrió.

Era él, que entraba y cerraba la puerta a su paso. Nuevamente la habitación estaba semi-iluminada. Bra estaba seria, no iba a mostrarse asustada, tenía que estar despierta o mejor dicho así quería verse, pero no podía evitar sentir que los nervios querían carcomérsela. En cambio él estaba con su normal seriedad.

Se miraron, ella le sonrió, pero él no hizo nada más. Caminó acercándose a ella con pasos lentos, Bra lo esperaba con aparente serenidad mientras las manos le sudaban y le flaqueaban las piernas. Él era enorme, si pretendía golpearla podría ser fatal. Bra trató de borrar esa idea de su mente, todo tendría que salir perfectamente. Segundos estuvieron sin hacer nada, solo contemplarse.

-Que sorpresa.- le dijo él secamente.

-Eso es lo que iba a decir, estoy… confundida ¿Por qué… estas aquí?

-Tú que crees…-

Bra se quedó en silencio, acaso estaba advirtiendo que iba a tomarla ahora por no haberlo hecho la noche anterior. No sabia que decir, no quería decir las palabras equivocadas, tenia que continuar con el juego, si se le podía llamar así.

-Si, entiendo supongo… haremos lo que tu desees, cuando quieras.

Después de eso, a Raditz se le dibujo una leve sonrisa irónica. Se dio la vuelta y empezó a quitarse la armadura, tomándose su tiempo. Bra por su parte se quedó en el mismo sitio, no iba a moverse, solo iba a obedecer, pero sentía los nervios recorrerle todo el cuerpo. Él termino se desvestirse, quedando en los bóxer ajustados. Se dio la vuelta y la encaró.

-Ven acá…-

Bra tardó en asimilar la orden, pero asintió. Camino a él, en cuanto lo tuvo cerca de unos centímetros, él la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo. Eso a ella la tomó desprevenida. La tenia bien sujeta, sus caras a unos centímetros, podían verse totalmente las facciones, encajarse la mirada, él retadoramente, ella ruborizada. Raditz acercó su cara a su cuello y empezó a olfatear su olor. Bra desprendía un agradable aroma a flores, pero su mismo olor corporal era aun mucho más fuerte y era sensual. Ella solo se dejo tomar, él no había sido agresivo. Después de eso, la separó de su cuerpo, pero solamente para tomar el vestido por la parte de atrás y de un jalón romperlo. Bra dio un leve gemido.

El vestido deshecho cayó al suelo y su cuerpo quedo al descubierto, esta vez no se cubrió su desnudez. Raditz parecía complacido, aunque sus duros rasgos no lo denotaban tan bien. Volvió a pegarse a ella y puso sus manos sobre las caderas, acercándose a su boca lentamente. Bra lo veía venir, sintió el impulso de abrir los labios, pero él se detuvo a estrecho espacio, Bra no supo que esperar, él la arrojó a la cama para que cayera. Empezó a acercarse, sobre ella sin caer encima, ella también retrocedió un poco para quedar completamente acostada. No sabía lo que iba a venir, pues él tenía todo el control. Paso una mano por su cara, lo fue bajando lentamente hasta su cuello, sintiendo la suavidad de la piel, siguió bajando para llegar a sus senos, al mismo tiempo que le clavaba la vista, con un gesto que ella no supo como describirlo.

Su mano siguió bajando, pasando por su vientre, sin detenerse hasta llegar a su parte mas intima. Rozó su mano por encima de la braga, sintió que era tibio, pero no espero mas, trató de hacer a un lado la lencería y quiso urgir dentro de ella, pero Bra reaccionó por inercia y le tomó la mano para detenerlo. Volvieron a verse, ella se sintió preocupada por su misma reacción, él no hizo gesto alguno, Bra lentamente apartó su mano para dejarlo seguir. Pero lo que él hizo fue quitarle la última pieza de ropa. Ella miraba al techo, sentía de pronto que se le calentaba el cuerpo, no sabia por que, pero ya empezaba a pensar que todo era agradable, por que sentir pesar por esto.

De pronto él la tomó por la cintura e hizo que se sentara, recargándose en la cabecera, con el cuerpo expuesto. Raditz se acomodó frente a ella, volvió a pasar sus dedos por su intimidad, acariciándola. Ella tomó aire y sintió una leve sensación de placer. No se detuvo, acarició con sus dedos su intimidad y de pronto hundió sus dedos en ella, lo que la hizo abrir la boca y dar un grito, que no quiso hacerlo escandaloso. Raditz acercó mas su cuerpo a ella, mientras entraba, ella lo tomó de los hombros para detenerse, pues se sentía frágil de pronto. Acercó su cara y le besó en la boca. Bra correspondió, pero la sensación que empezaba a invadir su cuerpo no la dejaba. Él se separó y bajó a su intimidad, tomó sus piernas y las hizo a un lado, Bra se sujetó de la cabecera y de la cama, él empezó a besarla abajo y a recorrer sus labios, hasta hundir su lengua dentro de su intimidad. Bra inclinó la cabeza hacia atrás y empezó a gemir sin aguantarse. Raditz le recorría el cuerpo con las manos sin perder su concentración. Después de todo eso la jaló hacia abajo y besó sus senos con insistencia, ella le tomó el cabello masajeándolo ya sin nada de resistencia ni pudor, subió a su cuello y nuevamente a su noca, se hundieron en un beso desenfrenado, profundo e intenso. Ella lo tenía entre sus piernas y pudo sentir debajo del bóxer su erección. Nunca había estado en esas circunstancias, era algo que la hacia sentir un cosquilleo en todo el cuerpo. Bra empezó a recorrerle la espalda con ambas manos, bajando a su espalda baja cuando de pronto sintió algo que la dejó helada, se separó de la boca de su amante y lo miró desconcertada, él sonrió con malicia, se quito el bóxer y de pronto una cola se asomó detrás de su espalda. Bra se quedó unos segundos observándola fascinada, sin preocuparse en que diría él dirigió su mano para tocarla, él al contrario la acerco a ella y pudo acariciarla, nunca había hecho eso, sabia que era una característica de su propia raza, pero nunca había visto una, en su familia ni con sus amigos íntimos. De pronto sonrió y la masajeó desde el inicio, Raditz sonrió y le lamió los labios, volvieron a besarse, Bra siguió recorriendo el cuerpo de él con insistente curiosidad, cuando sintió la erección rozar por su parte, se estremeció hasta el cabello y él no quiso esperar, tomo la piernas de las chica y se las acomodó a la cintura, tomó una mano de ella e hizo que tocara su intimidad, Bra no separó la vista de su miembro, pensó que era una locura de pronto, esto iba a aguantarlo ella.

Raditz continuó, se acomodó entre ella y con un movimiento colocó su miembro en la intimidad de ella. Ella sintió la punta rozar con su parte y de pronto soltó una risilla, empezó a introducirse lentamente, Bra lo tomó de la cintura para ir a su paso, pues empezó a sentir un leve dolor pero a la vez una fuerte sensación de placer que le llegaba a la cabeza, con lentitud entró por completo y él empezó a moverse con delicadeza, mientras ella lo abrazaba desesperadamente por la nuca y le gemía en el oído a él. Los movimientos empezaron a ser mas rápidos, Bra empezó a gritar, a cada movimiento, no se detenía y ella estaba tirada en la cama retorciéndose mientras el seguía besándole y llenándole el cuerpo.

Paso mucho rato después de eso. La sesión de sexo había sido extraña, acababa de perder la virginidad en aquel burdel y con un peculiar saiyajin, pero no se sentía mal. Estaba tirada sobre la cama con la sabana enredada al cuerpo aun a su lado, tenía su pecho frente a ella y hasta lo rodeaba con un brazo. Pero no había dormido, no había cerrado los ojos, ni se dio cuenta si él lo había hecho, ella seguía mirando hacia un punto pensativa. Todo había salido bien, había sido algo que nunca había imaginado, aun no podía creer viéndose gritando de placer cuando la hizo suya, era increíble como dejo que su cuerpo contestara a todas las acciones de él. Pero aun había muchas incógnitas… por que lo había hecho.

Se separó un poco inclinándose a verle el rostro, también estaba despierto, mirando hacia el techo. Le dirigió una calida mirada a ella, sin gesto alguno. Bra se incorporo hincándose frente a él para poderlo observar mejor, se le quedo mirando también.

-Tengo algunas dudas que quisiera que me aclararas…- dijo sin apartarle la vista.

-Tan pronto estas tan exigente.- y se rió.

-No, pero… no se por que lo hiciste, el venir aquí y buscarme, yo pensé que tu me detestabas, no exactamente, pero me dejaste bien claro que no valía la pena, para ti… ¿Qué te hizo volver?

No respondió de inmediato. Se incorporó también quitándose las sabanas y colocándose de nuevo el bóxer nuevamente. Se puso de pie y se dirigió a su armadura. Iba a marcharse. Bra se quedo sin saber que hacer, quería detenerlo, quería seguir hablando con él.

-¿Tienes que irte ya?- su voz sonó con cierto pesar, él le dirigió una mirada.

-Si.-

-Pero, aun es de noche, puedes irte al amanecer.- volvió a dirigirle una mirada, ella se estremeció.- bueno, es que, no se nada de ti y pues como eres el primer hombre en mi vida, de la forma es que ya… sabes, pues pensé que seria bueno conocerte un poco mas.

-No es necesario, me iré y no volveré en mucho tiempo mas, seguramente no volveremos a vernos.

-¿Cómo?

-Soy un guerrero, no pertenezco a este lugar, vivo en el espacio y si alguna vez pienso radicar en algún lugar seria en mi planeta, Vejita.

-Eso es tu decisión lo se, no hay alguien que te mande o te obligue-

-Eso crees tú-

-¿No es así?

Raditz terminó de vestirse, ya estaba a punto de irse, pero sin antes contestar a la chica.

-No es así, el príncipe Vegeta es muy estricto y si llego tarde esta vez se enfadara, nadie quiere que suceda eso, te lo aseguro.

Bra se quedó muda, pero el corazón empezó a latirle con fuerza, rápidamente se puso de pie con una sabana enredada, acercándose al guerrero.

-¿Qué dices? ¿El príncipe Vegeta esta aquí?

-Si…- se le quedó mirando extrañado pero sin prestar tanta atención a la alteración de la chica.- nos marchamos mañana, a primera hora.

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Fin del Capitulo.

No se siento que este capitulo esta medio raro, no soy muy buena con el Lemos, y a veces quiero dejarle un buen final al capitulo y no se si lo logre. Mejor lo que sea ustedes me dicen, ya llevaba rato sin continuarlo, Sorry.

Bueno otra cosa, los acentos me fallaron un poco, le di una revisada a todo pero si se me escaparon muchas, es que si no actualizo hoy voy a durar unas semanas mas y no, ya quiero continuar con el 8vo capitulo,

Saiya elite: Listo y perdóname la vida, a cada rato me apresurabas y yo no te daba una, pero ya esta, actualizado, por fin! Y las telarañas no se acaban, al contrario, ya veraz!

Shadir: Hoy no hubo mas clientes, lol. Pero eso si te aseguro, esta loca va a seguir metiéndose en las patas de los caballos con alevosía, lol.

Kili27: Ay pues sabes, yo siempre eh creído que si sale una relación BraxGoten, ella sin duda seria la fuerte en la relación, la dominante, ya lo eh intentado en otro fic, lol.

Sale, nos estamos mirando próximamente.