Hola a todos... No esperen bajen las antorchas y los trinches, ya sé que me tarde un poquito, demasiado, tiempo en subir este capítulo pero en serio la inspiración no llegaba por ningún lado, además de que por la época he estado algo ocupada, pero ya estoy de vuelta con el capitulo 7, y por desgracia el penúltimo, lamento informar que solo falta un capitulo mas para terminar este fic .
También quiero decir que las edades que aquí aparecen pueden no ser las más exactas, según yo es la edad que tenían los cinco furiosos en aquel entonces.
Los reviews (Siii) :
Askard: me alegra que te haya gustado jeje, ya sé que fue un poco corto pero la verdad no prometo que este sea muy largo, tu dime qué te parece ¿Si?
Raven Dark85: La verdad me alegra que te guste el fic hasta el punto de decir que es bárbaro, gracias por tu apoyo en este fic, ¿Cada palabra describe lo que escribes?...voy a pensar en el significado de eso... No mueras de ansiedad, ya sé que yo me tarde un rato en actualizar pero por favor... ¡No vayas hacia la luz!... jeje espero que te guste este capítulo.
Stefany-BA:Si jeje también es uno de mis momentos favoritos muchas gracias por tu comentario.
Sin nada más que escribir...
Buena lectura :D
Solo una niña parte 7: Una familia...o algo parecido.
¡Dámelo!-grito harta la serpiente verde de once años, que usaba únicamente dos flores color azul en su cabeza.
Primero alcánzame ¡Pequeña!-dijo retador el mono de pelaje amarillo, el joven mono tenia veinticinco años y vestía un pantalón café y unas muñequeras de cuero con pequeñas púas metálicas. Ambos chicos corrían por los alrededores del enorme palacio. Pasaban corriendo por las escaleras, el gran salón de los guerreros, por todos lados. Los dos llevaban casi media hora, entre persecuciones y protestas por todo el lugar. La viborita reptaba velozmente casi pisando los talones del primate que sostenía en su mano un listón rosado, uno de esos largos y finos listones que suelen usar las bailarinas.
Ya no me digas pequeña o si no...-amenazo la niña sin poder terminar.
¿O si no, qué? Pequeña-dijo el mono en tono burlón. En ese momento la serpiente adopto su tradicional pose de pelea.
Ah conque así será-el chico levanto la mano con que sostenía el listón y se coloco en pose de pelea. Víbora se lanzo para atacar al chico que le había robado su juguete favorito, solo por diversión...del mono ya que Víbora no se divertía mucho que digamos.
Ambos comenzaron un combate, Víbora atacaba de manera veloz y muy precisa, pero Mono tenía una gran ventaja, además de su edad. Con algunos movimientos ridículos y sin sentido alguno Mono lograba evitar que su compañera le quitara el lazo color rosa mexicano. Al ver su increíble desventaja, Mono decidió mover la pelea a un terreno más ventajoso, para él.
Jajaja quítamelo, anda jeje-se burlo el chico, cuando Mono vio que el comenzaba a perder el combate decidió convertirlo en una ventaja, no se dejaría vencer por una chica de once años. Así que con toda la velocidad de sus nudillos corrió y con agilidad subió a una viga del techo del salón de entrenamiento donde entrenaban todos los alumnos del maestro Shifu. La viborita saltaba para alcanzar el listón pero cada vez que lograba alcanzar su lazo, el mono lo elevaba con su brazo y se burlaba con más fuerza y malicia que antes cada que veía el entrecejo de la víbora que siseaba con furia.
Eso no es tuyo-Mono abrió los ojos con inmensa sorpresa al ver al ave zancuda de pantalón morado y sombrero de arroz que entro volando por el abierto techo del salón. El pájaro le arrebato el listón al mono con el pico y planeo un momento antes de bajar al suelo.
Gracias Grulla-Víbora agradeció a la grulla de veintitrés años que ahora tenía su listón de baile.
No lo menciones-cuando la chica iba a sujetar el listón con so cola, el ave lo aparto con velocidad y comenzó a reir-jaja se lo quite a él, pero no creas que fue para dártelo... Pero, sabes, yo no soy tan malo... Te lo daré...-un brillo surgió en los ojos azules de Víbora, pero Grulla no tenía la menor intención de dárselo, al menos no por las buenas.
Cuando me alcances Pequeña-Grulla se alzo al vuelo y Víbora, aun mas enojada que antes por las payasadas de sus compañeros, salió disparada del salón y prosiguió al chico alado que escapaba con su listón de baile.
Ella subió al techo, cansada de tanta persecución, y comenzó a saltar para alcanzar más facial al pajarraco traidor que escapaba de ella. Después de un rato de vuelo de escapatoria, Víbora vio la oportunidad perfecta al llegar al techo de las barracas, la niña salto y se enrosco a una de las flacas patas del ave, el comenzó a perder el equilibrio. Víbora logro subir hasta el cuello de Grulla, que soteña el listón con el pico, y comenzó a estrujarlo, Grulla intentaba quitarse a Víbora con su pata pero ella era más fuerte de lo que parecía. Con la viborita en el cuello quitándole cada vez mas oxigeno, grulla termino por caer estrepitosamente. Ambos cayeron directo en la arena de combates, los dos dieron varios giros en el suelo antes de poder levantarse. Cuando se pudieron poner en pie, por lo menos Grulla, los dos comenzaron a moverse, a girar la cabeza buscando algo, el listón no estaba por ningún lado.
Buscaban esto-los dos voltearon a ver con un gesto de desconcierto a la tigresa del sur de china, de catorce años que vestía un chaleco rojo con detalles dorados y pantalón negro, que los miraba con el seño fruncido y el listón rosa en su mano izquierda.
S...si-respondió la serpiente algo nerviosa.
¿Tu se lo quitaste?-cuestiono Tigresa mirando al chico ave que estaba ahí, sentado con la cara de que vio un fantasma, o pero, a su amiga enojada.
Tal vez...no de... ¿Que dices Zeng? Siii ya voy-Tigresa gruño y Grulla salió volando sin rumbo alguno, solo quería alejarse de Tigresa.
Gracias-dijo Víbora cuando su amiga anaranjada le regreso su listón.
¿Que paso?-pregunto Tigresa.
-Ya sabes, lo de siempre...
Mono y, por lo que veo, también Grulla-dijo Tigresa negando con la cabeza.
Sí, me siguen molestando por ser la más chica de aquí, tal vez si mis colmillos fueran más grandes...-dijo la triste reptil, Tigresa se agacho y la miro a los ojos. Una de las flores de la niña se había caído en el "aterrizaje", así que la felina se la volvió a poner en la cabeza, la viborita sonrió ampliamente.
Tus colmillos están bien y tu edad no importa, deberías sentirte orgullosa, te aceptaron antes que a ellos... Grulla llego a los 16 años, y mono a los 14-dijo Tigresa para animar a su amiguita, la niña asintió sin quitar su sonrisa-, además si ellos dos se meten contigo, se meten conmigo.
No creo que quieran meterse contigo-dijo Víbora sin dejar de reír, ambas rieron un momento y cuando pudieron parar las dos se dirigieron al salón de entrenamiento. Cuando llegaron Tigresa abrió la puerta, las dos enteraron con una mueca de sorpresa y miedo al mismo tiempo.
¿Donde estaban? El entrenamiento comenzó hace horas-regaño el panda rojo, sus dos compañeros estaban formados con las manos en la espalda riéndose entre dientes al ver el desconcierto de las chicas.
Estábamos entrenando solo que...tuvimos un inconveniente-respondió Tigresa con respeto a su maestro mientras asesinaba a los dos chicos con la mirada, ellos dejaron sus risa por un minutos, luego regresaron con muchas más fuerza y no se detuvieron hasta que ellos vieron el seño fruncido de Shifu.
Bien, pues yo solo vina a presentarles al nuevo miembro del palacio de jade y de los cinco furiosos-dijo Shifu con seriedad, se aparto dejando ver a un pequeño insecto color verde.
¿Un grillo?-exclamo Mono en cuando vio al nuevo entrar al salón.
Una mantis religiosa-corrigió Shifu, Mono asintió. El insecto de veintinueve años se acerco a los chicos e hizo una leve reverencia a Shifu.
Hola-saludo el nuevo maestro a sus nuevos y más jóvenes compañeros.
Hola-respondieron los cuatro a coro.
Les daré unos minutos para conocerse, después vuelvan a entrenar-entonces el panda rojo salió del salón de entrenamiento dejando a los cinco jóvenes solos.
Y bien... ¿Que hacen para divertirse?-pregunto Mantis a falta de una mejor conversación, ya se habían presentado Mono, Grulla y Víbora, en cambio Tigresa solo saludo al nuevo.
Molestar a la pequeña-dijo Mono burlándose y ganando un latigazo (mejor dicho listonazo) en el brazo- auuuuuch ¡Víbora!... Y te preguntas porque te quitamos ese listón infernal.
¿Pequeña? No se tu pero yo la veo muy grande para su edad-dijo el nuevo haciendo que a Víbora se le escapara un risita.
¿Sera acaso porque eres más pequeño que el dedo de mi pie?-dijo Grulla con sarcasmo, molestando mucho al insecto que dio un brinco hasta el pico del pájaro y quedar frente a sus ojos amarillos.
Escúchame patas de alambre...si me vuelves a decir "pequeño", "enano" o "tierno", voy a doblarte de forma que tus patas terminaran en tus orejas, tus alas en tus pies y...no queras saber en donde terminaría tu pico ¿Entendiste?-amenazo Mantis dejando a un joven grulla con los ojos abiertos del susto.
Está bien, tranquilo pequeñ...-Mono cerro la boca al ver la furiosa mini carita del bicho-... Gran guerrero vencedor de cocodrilos bandidos.
Así me gusta, ahora díganme una cosa, quiero saber... ¿Como son las cosa por aquí?, ¿Que hay que hacer?¿A que ahora nos levantamos...?-dijo Mantis ya más tranquilo.
Pues, todos los días debes despertar al oír el gong que suena al salir el sol, antes si es posible, sales de tu cuarto y das los buenos días al maestro Shifu-dijo Víbora.
Después hay que desayunar-dijo Mono.
¿Que hay de desayunar?-pregunto Mantis.
Tofu-dijeron Mono y Víbora con tono cansino, obviamente no les gustaba el tofu.
En fin, después de desayunar hay que entrenar hasta que llegue Shifu y nos de permiso de ir a comer-dijo Tigresa con la misma seriedad que su maestro.
Muy bien...-dijo el insecto esperando respuesta, que nunca llego ya que dicho eso Tigresa comenzó a golpear los guerreros de madera.
¿Que le pasa?-pregunto el nuevo maestro arqueando su diminuta ceja.
Llevamos años con ella y todavía no lo sabemos...oh espera, la viborita solo lleva unos mese aquí-dijo Mono haciendo que Víbora se molestara, él y Grulla comenzaron a reír a carcajadas hasta que una lanza, que paso a dos centímetros de sus cabezas, los obligo a callarse.
Ya saben chicos, si se meten con ella, se meten conmigo-dijo Tigresa con un tono "ligeramente" amenazante, tal vez ella era la segunda más joven en el palacio, y aun así los chicos le tenían tanto miedo como respeto, no solo por ser la mejor en, técnicamente, todo, si no por su increíble capacidad de no vomitar el tofu.
Ven Víbora-la niña se dirigió hacia donde estaba Tigresa y juntas comenzaron a entrenar.
La verdad no sé porque, pero ella da algo de miedo-murmuro Grulla.
Tal vez porque es un tigre, o porque ya nos ha pateado el trasero en innumerables ocasiones, o porque es capaz de romper una puerta de un solo golpe-dijo Mono con sarcasmo. Mantis arqueo la ceja confundido ¿Una niña podía hacer todo eso? ¿Ellos tenían veintitantos años y una chica de catorce les daba miedo?
No sé que les pasa, si ella es solo una niñ...-Mono tapo la boca de insecto antes de que terminara esa oración.
NO, no es solo una n-i-ñ-a, por favor no digas eso, se molesta cuando le dicen así-regaño Grulla.
Está bien-dijo Mantis después de que Mono quitara su mano peluda de encima de su boquita verde-pero sigo sin entender, es solo una chica, la verdad no creo que haga gran daño...de hecho parece muy amable, sobre todo con la chica reptil.
En primera ¿No viste la lanza que casi nos mata?, en segunda, si ella es amable con Víbora es porque nosotros la molestamos y ella, por alguna razón mas allá de la comprensión de los simples mortales, la defiende, es como su hermana mayor o algo así-explico el primate de ojos azules.
¿Y entonces que son ustedes?-pregunto Mantis con tono burlón.
Digamos que somos como amigos molestos, o primos lejanos-dijo Grulla.
El ganso Zeng sostenía la linterna y encabeza la marcha, era por encargo de los maestros que el escoltara a los jóvenes a las barracas, los cinco caminaban en fila india detrás del ganso de plumas negras y uniforme amarillo.
Siempre, durante la noche, había una especie de tregua. Acabadas las horas de entrenamiento los chicos dejaban en paz a Víbora y Tigresa podía tranquilizarse por un rato sin amenazar de muerte a nadie. Esa noche no era la excepción solo que ahora tenían un nuevo integrante en esa extraña familia, no eran nada en realidad, pero así es como Tigresa veía a todos los habitantes del palacio de jade. Eran su familia, con defectos y todo, eran quienes la querían aunque muchas veces no lo demostraran.
Mono, era como un primo adicto a las bromas y que, no importaba cuanto se le explicaras, no podía entendía el significado de la palabra "consecuencias".
Grulla, como un hermano mayor, con muchas alergias y algo frágil en comparación, pero con un gran corazón, que era fácilmente influenciable por Mono.
Shifu, para Tigresa, era como un padre, uno adicto al trabajo, se ausentaba constantemente pero aun así, muy de vez en cuando, amoroso y comprensivo.
Oogway era como el abuelito tranquilo al que nada le molesta, alguien que ama contar historias y sabe exactamente que decirte cuando tienes algún problema.
Víbora, la pequeña Víbora era esa hermanita menor que jamás espero tener, era esa cómplice, esa mejor amiga con la que sabía que podía contar.
Por el momento Mantis tenía un puesto dudoso en ese grupo tan particular, pero solo era cuestión de tiempo para que formara parte de esa singular familia que tenia la joven tigresa.
-Y esta es mi familia...o bueno, algo parecido.
Espero que les haya gustado, no sé si les parece muy corto, o está bien, díganme que tal.
Adiós :D
