Capítulo 7
Súplica desesperada.
"Y"
Levi empujó la puerta del bar y lo primero que lo recibió fue el olor amargo de la cerveza, mezclado con las carcajadas de los parroquianos que gastaban ahí su noche de sábado. Recorrió el lugar con los ojos sintiéndose enfurecido y de la nada, una mano pesada se posó en su hombro — no envidio tu trabajo; por cuidar a ese mocoso deberían de pagarte doble.
El rostro ajado de Kenny apareció de entre la penumbra y con los ojos, le hizo una seña a Levi apuntando hacia la barra del bar, Levi siguió su mirada y ahí, sentado en un banco alto, estaba Eren que bebía su cerveza a una velocidad increíble.
— Por primera vez sirves de algo — le dijo Levi zafándose del agarre de su tío.
— También sirvo de mal ejemplo, no lo olvides… ¿Dónde dejaste a Hanji? De no haber sido por ese tonto descerebrado, ya estarían produciendo a mi nuevo sobrino-nieto.
— ¿Es que tú nunca sabes cuándo cerrar la boca? — Levi se alejó de Kenny y sorteando a la gente alrededor, se encaminó directo hasta donde Eren estaba sentado. Se paró detrás de él en silencio y el chico que lo acompañaba clavó la mirada inmediatamente en él.
— Dame otra y que no tenga tanta espuma esta vez — Eren empujó el tarro vacío hacia el cantinero.
— Te llevaré a tu casa — Eren se resbaló del asiento cuando escuchó la voz fría de su guardaespaldas, giró para verlo y se topó con los ojos enfurecidos de Levi.
— ¿Cómo me encontraste? — le preguntó Eren sorprendido y Levi lo tomó del brazo jalándolo para sacarlo del antro.
— Debiste haberme llamado si querías venir a perder tu tiempo aquí — Eren se resistió al agarre y jaló el brazo para soltarse de los dedos fuertes de Levi; en el movimiento, golpeó a un chico que estaba a un lado y le tiró la bebida encima de la ropa.
— ¡Idiota, mira lo que has hecho! — Eren miró al hombre y se alzó de hombros.
— No te preocupes, seguramente hay más poliéster en la tienda de donde sacaste ese trapo barato — El hombre trató de sujetar a Eren por la pechera de la camisa, pero Levi se adelantó y lo echó detrás de él; la calma se había roto en el lugar y ahora muchos de los clientes del bar, habían guardado silencio para ver la escena.
— Ya déjalo Reiner, no vale la pena — otro chico trató de calmar al hombre que aún tenía la copa vacía en su mano, pero éste no hizo caso y con el dedo índice, le dio un golpecito en el pecho a Levi.
— ¿Tienes miedo de que lastime a tu novia? — Levi evaluó la situación rápidamente mientras Eren farfullaba maldiciones detrás de él, su amigo lo trataba de contener, pero el éxito no estaba de su lado en ese momento.
— Está ebrio, me lo llevaré y no te dará problemas — sentenció Levi, pero Reiner sonrió de lado.
— Ustedes me dan asco — sentenció Reiner y dio la media vuelta para regresar con sus amigos que lo esperaban.
— ¡Tu madre no dijo que le di asco anoche! — Levi apretó los ojos cuando escuchó los improperios de Eren que venían de sus espaldas. Reiner regresó velozmente y con el puño cerrado, le lanzó un golpe a Eren; Levi sujetó el brazo de Reiner y en un movimiento rápido, lo torció dolorosamente haciendo que el chico bajara hasta sus rodillas.
—Vas a hacer de cuenta que nada de esto pasó — le susurró Levi y Reiner asintió conteniendo un gemido de dolor; Levi lo soltó y dio la media vuelta para toparse con Eren que lo miraba con aire satisfecho — y de ti, no quiero ni escuchar una palabra, vámonos.
Eren arqueó una ceja y le dio un trago a su tarro de cerveza alargando el momento lo más posible — ¡Reiner no lo hagas! — el grito de una mujer los sorprendió a todos y cuando Levi giró, vio que el chico que había caído al suelo, ahora se mantenía de pie y le apuntaba con una pistola.
— Vamos muchacho, ya cálmate, no vale la pena que hagas una estupidez por un vaso de licor — Kenny se había aparecido junto a ellos y levantaba las manos para tranquilizar a Reiner, éste no le prestó atención y le hizo una cabeceada a Levi.
— Entrégame a tu novia y tú vete, el problema es con ese imbécil — Levi miró de reojo a Eren y éste había palidecido, no le quitaba los ojos de encima al arma fría y brillante que le apuntaba directamente a la cara y Levi negó levemente.
— Baja el arma y arreglamos eso con las manos, como hombres — siseó Levi y Reiner sonrió jalando el percutor de la pistola.
Levi casi pudo ver el trayecto de la bala cuando salió del cañón de la pistola, el objetivo directo era volarle la cara a Eren; los gritos de las personas alrededor lo ensordecieron junto con la explosión de la pólvora. Giró sobre sí mismo y empujó a Eren con todas sus fuerzas, el chico cayó de espaldas golpeándose la cabeza y el cuerpo de Levi recibió un golpe caliente y punzante que lo atravesó en menos de un segundo. Miró su costado izquierdo y la mancha de sangre comenzó a crecer a una velocidad alarmante; el líquido viscoso y caliente escapó rápidamente empapándolo, pero, aún tuvo fuerzas de ver a su atacante. Reiner forcejeaba con Kenny que le había sujetado fuertemente el brazo desviando la bala que llevaba una trayectoria mortal. Una chica rubia lloriqueó al lado de Reiner y lo jaloneó para llevárselo fuera del lugar y en último movimiento, Levi lo golpeó fuertemente en la nariz con el puño cerrado. Se llevó las manos al rostro donde trató de detener la sangre que salía como una fuente y trastabillando, salió huyendo del bar junto con sus amigos.
El dolor era punzante e intenso, dio un paso hacia delante, pero el mareo se apoderó de él haciéndolo caer y lentamente, se sumió en una oscuridad fría donde escuchaba voces a su alrededor que lo llamaban por su nombre, pero que era incapaz de contestar.
"Y"
Hanji se apresuró a levantar la ropa que tenía botada encima de los muebles; ahora que conocía el departamento de Levi, sabía que tenía cierta obsesión con la limpieza, así que corrió de un lado al otro de su casa, mientras guardaba trastos y echaba la ropa sucia a la canastilla de la lavandería. Sus gatos la miraban extrañados y la siguieron cuando entró a su recámara y de un tirón, jaló la ropa de cama quitándola del colchón, la hizo bola y sacó del armario un juego de sábanas limpias que se apuró a colocar en la cama; quizás cuando Levi regresara de recoger a su cliente, quisiera pasar un rato con ella a solas y aunque tenía poco tiempo de conocerlo, no negaba que las ideas que Kenny había comenzado a poner en su cabeza, tenían cierta repercusión en ella.
Cargó las sábanas sucias y las arrojó dentro del canasto que escondió en el ropero, ya tendría tiempo después para bajar a lavarlas, por ahora lo único que quería era que su departamento se viese lo más limpio posible y en cierta forma, lo estaba logrando a pesar de que sabía que era una improvisación. De un salto pasó sobre sus gatos y volvió a la cocina donde se apresuró a fregar los platos sucios que tenía en remojo; estaba a punto de dar por terminado su trabajo, cuando su teléfono sonó y su corazón dio un salto emocionado. Se secó las manos velozmente en una toalla que colgaba de una percha y contestó alegre.
— Hanji, soy Kenny, ha ocurrido algo con Levi — la voz seria de Kenny la preocupó y sintió cómo su garganta se secaba — ¿me estás escuchando?
— Sí, aquí estoy ¿Qué ha ocurrido?
— Le dispararon, vamos en una ambulancia camino al hospital central — Hanji sintió cómo un agujero se formaba debajo de sus pies; las palabras resonaron en su cabeza como un eco envenenado y de sus dedos temblorosos resbaló el teléfono que cayó al piso. Se recargó contra la mesa de la cocina y le tomó algunos segundos el poder reaccionar; levantó su teléfono y corrió en busca de sus llaves y su chamarra y salió veloz del departamento para dirigirse al hospital.
Poco recordaría después de la manera en que había llegado al hospital, la memoria de esa noche se cubrió de un velo gris que recayó sobre ella; tenía presente que había salido del edificio y pedaleado como nunca en su vida, el tráfico era escaso a esa hora de la noche y quizás eso fue lo que la salvó de ser atropellada, ya que no era capaz de concentrar su pensamiento en la calle y en las mil posibilidades que existían en torno al disparo de Levi.
Entró velozmente por la puerta de ambulancias y saltó de la bicicleta cuando aún no se había detenido del todo, la dejó arrojada sobre la banqueta y corrió tan rápido como se lo permitieron sus pies. Pasó la puerta de cristal que daba acceso a la sala de emergencias y después de identificarse con el vigilante nocturno, cruzó los pasillos llenos de personas que esperaban noticias de sus familiares. Buscó desesperada con los ojos tratando de localizar a Kenny, pero al no verlo en la primera inspección, corrió dentro de la sala médica.
— ¡Sasha! — Gritó cuando la chica de cabello castaño pasó leyendo los reportes que llevaba en una carpeta; se detuvo al ver a Hanji y parpadeó sorprendida.
— ¿Qué haces aquí? Hoy te toca descansar.
— Acaban de traer a un hombre joven, se llama Levi Ackerman ¿a dónde se lo llevaron? — Sasha se sobresaltó al ver la expresión de Hanji, gotas de sudor le corrían por el cuello y estaba pálida — Por Dios Sasha ¡Dime dónde está!
La premura en la voz de Hanji asustó a Sasha y rápidamente comenzó a pasar sus ojos sobre las hojas de los ingresos de esa noche — Ackerman Levi, ingresó hace quince minutos, presenta disparo de arma de fuego y lo llevaron a quirófano, el doctor Erwin Smith es el encargado de la cirugía — Sasha se mordió el labio después de leerle a Hanji el nombre del cirujano que estaba atendiendo a Levi.
— ¿A qué quirófano pasó? — preguntó Hanji después de echarse un mechón de cabello hacia atrás.
— Al cuatro, pero hay muchos problemas con el abasto de sangre, se está pidiendo ayuda a otros hospitales y aún no ha llegado.
Hanji se quitó los lentes frotándose los ojos y negó con la cabeza — Nunca hay desabasto de sangre ¿Qué ha sucedido?
— Hay una falla en el sistema de refrigeración, toda la reserva del hospital es inutilizable — Hanji se rascó la cabeza desesperada y sin mediar más palabras, se enfiló hacia el área de quirófanos, Sasha se sintió preocupada por ella ya que nunca la había visto tan desesperada.
Estuvo a punto de correr en más de una ocasión, pero se contuvo para no alarmar a la gente con la que se cruzaba en el camino; dio la vuelta en una esquina y finalmente llegó al quirófano cuatro, entró a la sala de esterilización y se lavó velozmente, una enfermera auxiliar la ayudó a enfundarse en el uniforme quirúrgico y empujo la puerta abatible; dentro todo era movimiento y tragó saliva cuando al acercarse, vio el perfil pálido de Levi.
— ¿Qué haces aquí Zoe? —Le preguntó el jefe de cirujanos al verla.
— Quería saber cómo se encuentra Levi — Erwin negó con la cabeza, enfurecido.
— Necesitamos hacer una transfusión y no tenemos sangre, vamos a tener que transferirlo a otro hospital si no podemos manejar el problema aquí — Hanji se apretó el tapabocas contra el rostro mientras su mente trabajaba a mil por segundo.
— ¡Su tío podría donar sangre! — Erwin resopló por la nariz y arrojó unas pinzas ensangrentadas sobre la charola.
— Ese tipo está medio ebrio, no puede donar sangre ni de broma.
— ¿Qué tipo de sangre es?
— Es B negativo — Hanji resistió una exclamación de triunfo y salió del quirófano; una vez fuera hurgó en su teléfono hasta que dio con el número de Moblit, marcó y esperó ansiosa hasta que una voz adormilada le contestó al otro lado de la línea.
— ¡Moblit! Tu tipo de sangre es B negativo ¿no es cierto?
— Sí, ese es mi tipo de sangre ¿Por qué? — preguntó el hombre son voz pastosa — ¿Estás bien?
— Te necesito con urgencia en el hospital, la refrigeración ha fallado en el banco de sangre y tenemos una emergencia que necesita de tu tipo sanguíneo.
— Voy para allá — le contestó Moblit sin titubear y cortó la llamada inmediatamente.
Hanji se frotó la frente desesperada y corrió hacia la puerta del quirófano cuando Erwin salió quitándose la mascarilla — ¿Y bien? — le preguntó él y Hanji asintió segura.
— Conseguí un donador, no tarda en llegar ¿Cómo está Levi?
— Estabilizamos la presión sanguínea, pero sin la transfusión no habrá buenos resultados ¿De dónde lo conoces?
— Es mi vecino — Hanji desvió la mirada, aún se sentía nerviosa cuando tenía a Erwin tan cerca de ella — ¿Cómo ocurrió esto?
Erwin miró a través del cristal donde el equipo médico seguía trabajando en el cuerpo de Levi y bufó por la nariz — una pelea en un bar… Es el guardaespaldas del hijo del doctor Jäeger y por lo que nos dijo su tío, Eren Jäeger empezó la pelea, tu amigo intervino y a él le tocó el disparo.
Hanji aún no conocía en persona al hijo del inversionista mayoritario en el hospital, pero en ese momento sintió una antipatía espantosa hacia él — ¿Dónde está Kenny?
Erwin dudó por un momento, hasta que comprendió que se refería al tío de su paciente — En la sala Paradis; Grisha llegó hace un rato y ordenó que lo pasaran a la sala privada mientras Levi salía de la cirugía.
— Iré a verlo — Hanji no esperó la opinión de Erwin, dio la media vuelta y se encaminó rápidamente a la sala de espera donde estaba Kenny; al llegar lo encontró viendo por la ventana — Kenny ¿Estás bien?
El hombre se sorprendió al ver que Hanji había llegado tan pronto, pero corrió hacia ella abrazándola, Hanji se petrificó en su lugar sin saber qué hacer — ¡Dime que sobrevivirá!
— El cirujano está haciendo lo que puede, pero necesita la sangre para hacerle una transfusión, tú pudiste se la opción perfecta, pero bebiste mucho ésta noche.
— Ni siquiera tenemos el mismo tipo de sangre, creo que tiene el mismo tipo sanguíneo que su padre, aunque ni estoy seguro, jamás lo conocí — Kenny se sentó en el sillón que estaba a un lado de él y cruzó una pierna sobre la otra — ¿Por qué no han hecho la transfusión si tanto la necesita?
— Los refrigeradores del banco de sangre fallaron, no hay sangre disponible en todo el hospital.
Kenny apretó los labios, molesto — con razón el padre de Eren estaba como furia, cuando llegamos le avisaron que su hijo había sido trasladado, el idiota se golpeó la cabeza y al llegar, le dieron la noticia de que algo de importancia no estaba funcionando, me dejaron aquí y todos se largaron, nadie me ha dicho nada de Levi hasta ahora.
— Conseguí un donador, debe estar por llegar, quédate aquí y yo me encargaré de lo demás — Hanji estaba tomando las riendas de la situación y Kenny sonrió satisfecho.
— Con la calidad de los espermas de Levi y con tus óvulos inteligentes, mis sobrinos-nietos tendrán un pedigrí de campeonato.
Hanji se detuvo cerrando los ojos y trató de analizar las palabras de Kenny — suena a que serán perros — le dijo ella tratando de nos soltar una carcajada en un momento tan crucial.
— Serían perritos finos — Hanji se mordió la lengua y salió corriendo de la sala de espera cuando escuchó su nombre desde afuera. Moblit había llegado y su rostro perlado en sudor le decía que se había apresurado lo más posible para llegar hasta el hospital.
— ¿Qué ha sucedido? — Le preguntó a Hanji en un jadeo, el dolor del flato le punzaba en el costado y le costaba respirar.
— Le han disparado a Levi y los refrigeradores del banco de sangre han fallado, no hay ninguna reserva y necesita una transfusión, tú eres quien tiene su tipo sanguíneo — Moblit se pasó la mano sobre el rostro y miró a Hanji molesto.
— ¿Y esperas que le dé sangre a ese tipo? Ni de broma — Moblit se echó hacia atrás para alejarse del lugar pero, Hanji lo tomó por la manga del suéter.
— Por favor Moblit, puede morir si no recibe la sangre — — El hombre miró los ojos llorosos y preocupados de Hanji, jamás creyó verla rogar por la vida de otra persona y mucho menos, por la de ese tipo que no le inspiraba confianza; se armó de valor y estuvo a punto de negarse nuevamente, cuando la cara de Kenny apareció junto a él.
— ¡Muchacho! — gimoteó Kenny extendiendo os brazos hacia él — ¡Sabía que tu buen corazón no dejaría morir a mi sobrino!
Moblit trató de huir del abrazo de Kenny, pero éste lo apresó como un ave de rapiña — suélteme — le dijo sofocándose, pero Kenny lo apretó aún más fuerte.
— Viniste hasta aquí para ayudar a mi pobre Levi, mi único sobrino… He sufrido tanto desde que su madre murió hace unos meses y ahora esto, pareciera que la desgracia ha caído sobre nosotros — Moblit se retorció tratando de escapar del abrazo apretado de Kenny y como recurso, miró a Hanji de manera suplicante.
— Moblit, por favor, solamente será medio litro, quizás uno como mucho… Recuerda que nuestro deber es proteger la vida — Moblit apretó tanto los labios que parecieron una línea dibujada sobre el rostro y estuvo a punto de negarse nuevamente, cuando escuchó la voz de Kenny que le habló en un susurro.
— Además, estoy seguro de que Hanji te prestará más atención si haces lo que te pide — Fue como si las palabras de Kenny hubiesen encendido un foco de alarma en la cabeza de Moblit y de pronto, la idea no le pareció tan descabellada como ante.
— De acuerdo, lo haré, pero es por ti Hanji, no por ese tipo loco ni su tío que huele a cerveza rancia.
Kenny lo soltó y se olisqueó la camisa — ¡Es "Obsesión" para hombre! No es mi culpa que no sepas de perfumes finos — Moblit entrecerró los ojos e ignoró a Kenny.
— Vamos a hematología, urge llevarle la sangre al doctor Erwin — Le pidió Hanji y se dirigieron rápidamente a otra ala del edificio.
"Y"
— Ya levántate bobo — Eren permanecía recostado en la camilla y no le prestaba atención a las indicaciones de su medio hermano; Zeke estaba de pie revisando las radiografía que le habían tomado a Eren y cuando hubo descartado cualquier daño, las dejó sobre su escritorio — vete a casa, tu madre debe estar preocupada.
— Quiero saber cómo está Levi.
— Ya te dijeron que pasó a quirófano y si no consiguen la sangre, lo trasladarán a otro hospital — Zeke se sentó de forma irreverente encima del escritorio y comenzó a llenar su reporte; finalmente Eren se incorporó y escondió el rostro entre sus manos.
— Todo esto fue mi culpa — murmuró con voz dolida.
— Así es, casi matan a tu guardaespaldas y todo porque te fuiste a un bar, cosa que papá te dijo que no hicieras —Eren se sorprendió por las palabras de Zeke, no esperaba que en verdad lo culpara por lo que había pasado; la puerta se abrió de golpe y Mikasa entró como un torbellino, Grisha venía detrás de ella y se acercó a su hijo mayor que le ofreció el reporte para que lo leyera.
— ¿Cómo estás? — preguntó Mikasa mientras lo inspeccionaba rápidamente con la mirada.
— Está bien — le dijo Zeke, se quitó los anteojos y comenzó a limpiarlos con la punta de su bata — no vomitó por el golpe, sino por toda la cerveza que bebió, mañana estará mejor.
Grisha arrojó los papeles sobre la misa y miró a Eren enfurecido — ¡Eres un imbécil! — le gritó de pronto, Zeke y Mikasa lo miraron sorprendidos, pero no se atrevieron a intervenir — Te dije claramente que no salieras sin Levi y lo primero que haces es escaparte de la casa e ir a embriagarte a un bar para provocar peleas, si Levi no te hubiese encontrado, ahora estarías muerto ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? ¿Aserrín?
— No fue mi intención que hirieran a Levi.
— ¡Su trabajo es poner la cabeza para que se la corten antes que a ti! Pero imagina por un segundo qué hubiese ocurrido si no te encuentra en ese lugar ¿Te lo imaginas? ¡Ahora estarías en el sótano, acompañado por los otros cadáveres que están en los refrigeradores! — Levi apretó los puños mientras se mantenía con la cabeza gacha, pensaba en lo que su padre le reclamaba y aunque le supiera a hiel, aceptaba que era verdad que en ese momento ya estaría muerto de no ser por Levi.
— Tranquilízate papá, creo que ya entendió — Zeke se aproximó hasta Grisha y le puso una mano conciliadora en el hombro — alégrate de que su guardaespaldas es bueno y pudo dar con él antes de que algo peor ocurriera.
Grisha resopló con fuerza varias veces sintiendo cómo su ritmo cardiaco dejaba de latir tan acelerado — bien — le dijo finalmente a Eren cuando se hubo calmado un poco — quiero que te vayas ahora mismo a casa, el chófer te está esperando, Mikasa se irá contigo también y no quiero que salgan por ningún motivo, ya tengo bastantes problemas con el banco de sangre como para lidiar otra vez contigo por esta noche.
Con eso, Grisha zanjó el tema y salió del consultorio de Zeke, éste miró a su hermano y le hizo una seña con la cabeza — largo de aquí los dos, no quiero que papá regrese a regañarme como a ti.
— Necesito ver a Levi —Zeke se aproximó hasta la puerta y abriéndola, apuntó hacia afuera.
— Ya te dije que está en el quirófano, nadie puede verlo, que mañana te pasen un reporte para que sepas si sobrevivió.
— Vamos Eren, mamá se quedó muy preocupada, tenemos que volver — Mikasa trató de empujarlo hacia la salida, pero Eren se resistió.
— Solamente quiero saber si está vivo — Zeke se rascó la barba crecida y se alzó de hombros.
— Sí que eres terco… Vamos, de cualquier manera tengo que pasar a los quirófanos — Eren apretó los ojos agradeciendo en silencio y sin más, siguió a Zeke junto con Mikasa a través de los pasillos del hospital.
"Y"
— ¡Muchas gracias Moblit! — soltó Hanji cuando hubieron terminado con la donación, una enfermera llegó a recoger la sangre y Hanji vio con ojos ilusionados, cómo la mujer se llevaba la bolsa con la sangre que tanto necesitaba Levi.
— Haría lo que fuera por ti, pero no por ese tipo, si di esa sangre es para que tú no estés preocupada — Hanji le sonrió emocionada y se levantó del sillón donde estuvo acompañando a Moblit — ¿A dónde vas?
— Iré al quirófano, quiero estar presente cuando termine la cirugía de Levi — Hanji corrió fuera de la sala de donadores y antes de salir, miró nuevamente a Moblit — bebe tu jugo y come lo que te den, necesitas recuperarte.
Y sin más, salió de la habitación para volver al lugar donde estaban atendiendo a Levi. Al llegar al pasillo donde estaba el quirófano cuatro, se topó con Zeke Jäeger que era seguido por dos muchachos jóvenes — Buenas noches Zeke — lo saludó Hanji rápidamente y Eren reconoció a la mujer que aparecía en las fotos con Levi.
— Buenas noches Zoe — le respondió el saludo de forma seca y vio cómo ella entraba al quirófano, la auxiliar la ayudo a vestirse nuevamente y pasó a la sala de operaciones.
— ¿Quién diablos es ella? — preguntó Eren molesto.
— La doctora Hanji Zoe, está en urgencias, pero supongo que le tocó atender a tu guardaespaldas, quizás por eso esté en la cirugía.
Eren apretó la quijada enfurecido al saber que esa mujer podía estar cerca de Levi en ese momento y él no.
