Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
El septimo, veamos hasta donde llega mi mente =/ no he escrito como deberia con respecto a mi capacidad de producir ideas ¬¬ sin embargo me parto el cerebro con tal de traer el ch de todas las semanas xD Espero les guste xq es uno de mis favoritos e_e
IproOmise: pronto… pronto… pronto comenzara a recordar, paciencia ._. y si te dijera que no es asi? :3 Ps si… a veces vienen frases, ideas cuando escribo ando muy pensativa y se me salen unas cosas que wow… =/
Jinjuriki del Jubi: Si, hoy viene lo bueno e_e mas te vale encontrar ese dibujo o cuando nos veamos te obligo a hacerlo una y otra y otra vez :D
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 7:
A la mañana siguiente todos se encontraban en el pórtico con gran puntualidad, esperaban a una sola persona que no se había presentado… Mid Valefort
Squall, Selphie, Quistis y Zell portaban la misma vestimenta de aquel día de la reunión que había organizado la castaña, era su nuevo estilo, mientras que Ophelia parecía haberse perdido en el tiempo, ojos azules, melena rubia ondulada hasta los hombros con un lazo negro de bordes dorados y broche de plata, cargaba una camisa blanca ancha fuera del pantalón marrón claro que llevaba puesto, sobre ella un chaleco de color negro sin mangas que dejaba ver parte del vientre así como un cinturón fino del que colgaba una espada de esgrima y le hacía parecer que tuviese un par de colas por el mismo chaleco, en su cuello un pañuelo blanco con encaje y detalles dorados, sus muñecas con unas mangas que pertenecían a la misma camisa de color negro y detalles dorados con encaje blanco y unas botas negras que pasaban de las rodillas de tacones altos que la hacían crecer unos centímetros y para proteger sus suaves y tersas manos unos guantes marrones, su familia, los Visso, tienen un gran árbol genealógico y jamás han perdido las tradiciones, por lo que no sería extraño que si se veía a alguien con ese tipo de vestimenta era alguien de aquel aristocrático y antiguo linaje
Squall empezaba a perder ya la paciencia y la hora establecida se acercaba, pronto se vio una silueta correr, pantalones negros con bolsillos, una franela de mangas largas que dejaba los hombros al descubierto de color blanca con la silueta de un chocobo negro en una de las esquinas, zapatos negros de suela blanca, sin calcetines, su melena suelta, dejando las ondas de su cabello danzar con el viento, en su cadera las correas especiales para cargar sus katanas y una gran gama de anillos de plata y negros sencillos en sus dedos
- ¡Lamento llegar tarde! - gritaba haciéndose escuchar
- Las impuntualidades no son aceptadas - exclamaba la aristócrata desenvainando su estoque y apuntándolo hacia la pelinegra apenas estaba a unos pasos del grupo
Mid frenó quedando curvada para evitar atravesar su cabeza con la espada, mantenía el equilibrio aun, esperando con paciencia que la Visso envainara, pero mantenía su ceño fruncido
- Ophelia, baja el arma, llegó a tiempo - le ordenaba Quistis
La rubia tardó unos segundos en darse por vencida y resignarse, suspiró envainándola e ignorando a la pelinegra que suspiraba de alivio, el comandante suspiraba en un intento por calmarse, se sentía rodeado de idiotas, así tendría que ser hasta que terminara la misión, empezaban a llevarse de maravilla… Sin más, partieron a Balamb donde posteriormente irían a Timber y a Galbadia
El trayecto fue más silencioso de lo que algunos esperaban, estaban en el compartimiento de SeeD's, Mid dormía y sus ronquidos no eran nada discretos, Ophelia había salido y se encontraba en el pasillo entrenando con su estoque, en su cara se dibujaba miedo y nerviosismo pero a la vez coraje y valentía, Quistis secreteaba con Selphie, mientras que Zell leía una revista de combate cuerpo a cuerpo, en especial un artículo sobre un nuevo golpe, Squall observaba a todos en silencio y marcado como siempre, unas cejas bien arrugadas, así fue hasta Timber… Y por desgracia… Tampoco cambió rumbo a Deling
Al llegar a la ciudad, era de noche ya, como siempre iluminada y las personas muy elegantes y de ropas costosas preparadas para una fiesta o una parranda normal o a lo grande, fueron a la residencia presidencial a avisar a Crust, su cliente, que habían llegado, en la entrada como siempre guardias custodiando la entrada más de lo normal
- Somos los SeeD's que llamaron -
- Esperen un momento - dijo el guardia con educación
Se retiró dejando a su compañero solo para entrar a una cabina en la que había un guardia descansando cómodamente en su silla y sus piernas en lo alto en una encimera, las bajó rápidamente al ver a su compañero entrar, que regresó con una carpeta amarilla en mano, hojeando los papeles que contenía
- Necesito sus identificaciones, por favor - solicitó de la misma manera
Los seis, sacaron de sus bolsillos con fastidio los carnets que los acreditaban como SeeD's del jardín de Balamb, tomó un par de minutos mientras verificaban todo, el guardia los devolvió a cada uno y les dio el permiso para entrar, no sin antes disculparse por los inconvenientes, eran medidas que tomaban por el evento de mañana y los terroristas que llevaban dándole guerra a Galbadia, al entrar en la residencia presidencial habían dos escaleras que se iban a la parte de arriba y entre las mismas un pasillo con una puerta doble, a la izquierda y a la derecha otro pasillo con puertas e igual que en la parte superior… Y qué decir de la decoración, con dos palabras se podía definir el lugar: Elegante y Ostentoso
- Buenas noches, no me esperaba ver al mismísimo comandante del jardín en la misión, síganme, por favor - interrumpió una voz femenina conocida para el castaño
- Buenas noches - saludó él a la siempre elegante y fría Crust que se encontraba en el balcón de arriba
Seguido el resto saludó con temor, la pelirroja bajó las escaleras para pasar por la puerta entre las escaleras, al ingresar, otro pasillo y más puertas, al final un portón doble más lujoso que la de los laterales, dos de ellas estaban abiertas, se escuchaba la voz de un joven algo estresado
- Si, mamá, Carolyne está bien, llámala a ella, no a mí… Pues no me interesa si no quiere contestar el teléfono… Sé que la tengo al frente mío… Está bien, la saludaré - dijo apartando el aparato de su oído - ¡Carolyne! - gritó el joven - ¡Mama te manda saludos! -
- ¡Ciro! ¡Maldición deja de estar gritando! - gritaba la que respondía al nombre de Carolyne - Dile a mamá que ahora no puedo atenderla, la llamaré luego, igual a papá - seguía gritando
- Discúlpenme, esperen aquí - suspiró Crust poniéndose entre las puertas al final que estaban abiertas - ¿Podrían tener la amabilidad de hacer silencio ustedes dos? - decía mirándolos a ambos con unos ojos que daban escalofríos - Siempre es lo mismo, esto es un trabajo de locos - susurraba para sí, se giró haciéndole una seña a los seis para que avanzaran
Al llegar a las puertas de caoba, pudieron ver al par de jóvenes trabajadores, vestidos de igual manera que Crust, con esmoquin negro, camisas blancas y zapatos negros, aparte eran idénticos a excepción de que era un hombre y una mujer, Carolyne de ojos azules y cabello negro atado en una coleta y unos mechones de cabello caían con gracia y Ciro ojos azules del mismo tono y cabello negro corto peinado hacia atrás con unas pequeñas porciones de cabello escapándose
Crust abrió la puerta y ahí se encontraba el presidente riendo a carcajadas, ¿en verdad era ésta la residencia presidencial? ¿Y ese era Alexander Deling? ¿Y además el presidente de Galbadia? Parecía un manicomio ese lugar, aquel par de lunáticos gritándose y el presidente riendo sin motivo aparente, la pelirroja parecía ser la única cuerda en ese lugar
- Señor, los SeeD's que hemos solicitado se encuentran aquí -
De la nada el joven presidente borró su mueca de gracia de su rostro, colocando una de seriedad y serenidad absoluta
- Buenas noches, aun a estas horas trabajamos aquí, hacemos una gran tarea en este lugar, ¿saben para que han venido, cierto? - preguntó
Los seis ya se encontraban en posición de saludo SeeD, el comandante se apresuró a hablar
- Squall Leonhart, señor, comandante del jardín de Balamb, todos sabemos los detalles de la misión, yo mismo me encargué de estar a la altura de las exigencias de la señorita Crust -
- Perfecto - dijo con una poca sonrisa en su rostro - Descansen bien hoy, mañana les espera un día muy largo -
Después de eso y un discurso de Alexander, el grupo se retiró al hotel de Deling a dormir, cada uno en su habitación, esperaban con ansias y algo de nervios la misión de mañana
Un soldado fue a buscarlos a primera hora de la mañana, justo a la hora que habían ordenado el presidente y su asistente, uno que otro algo adormilado por acostarse tarde, o no conciliar el sueño en toda la noche, al llegar a la residencia presidencial parecía un mercado, soldados corriendo de un lado para otro, otros recibiendo y cargando sus armas, en grupo armados, mucho movimiento, se notaba que era un evento de extrema importancia, a la que debían ser lo más cautelosos posible si querían que todo saliera a la perfección y al final de todo un posible ascenso o una bonificación en el salario
- Buenos días, espero hayan descansado bien - saludaba Crust como siempre con una agenda en mano - El presidente me dijo que lo disculparan por no estar aquí en estos momentos, está ocupado en estos momentos - en realidad... El joven presidente... Estaba durmiendo, como siempre su asistente le cubría las espaldas
- No hay ningún problema - dijo el castaño, las formalidades se habían acabado y estaban en la postura que les viniera en gana
- Capitán… - dijo suspirando - No puedo creerlo, estoy rodeada de idiotas - susurraba ajustando sus lentes - Capitán Riveni Nakisne - señalaba a un tipo que tenía varios metros a su izquierda
Un típico soldado de Galbadia de traje azul, con un rifle descansando por una correa en sus caderas, alto y como siempre con su rostro tapado por su casco, estaba a unos metros de Crust, al ser presentado avanzaba hasta el grupo
- El Capitán Nakisne es el soldado experto en la materia de nuestro enemigo, durante dos años desde que fue trasladado a Timber se ha enfrentado a ellos incontables veces, saliendo sano y salvo, ha evitado casi todos los atentados de este grupo, pero nunca ha podido capturar a uno, se podría decir que son astutos como los zorros, tendrán unos minutos para hablar con él y saber un poco más de la resistencia - relataba - Si me disculpan tengo otras cosas que hacer, están al mando de Nakisne - dijo la pelirroja dando media vuelta entrando a la residencia presidencial
- Bien, lo que deben saber de la resistencia es que no lo pensaran dos veces para acabar con ustedes, son un enemigo realmente difícil; entenderán el por qué cuando los vean y sean calculadores a la hora de atacar - advirtió con seriedad - Sus puestos serán los siguientes - sacó una hoja doblada en cuatro pliegues - En la entrada estarán Trepe y Dincht, en la puerta hacia la residencia Valefort y Tilmitt, custodiando la entrada al salón de conferencias Leonhart, Visso y yo, ¿entendido? -
- Entendido, señor -
- Nos mantendremos informados por si ocurre algo con estos cómodos transmisores, si hay la necesidad de cambiar de estrategia avisen primero y que sea efectiva -
Entraban a una tienda de acampar de gran tamaño, en su interior había una mesa con unos planos, del edificio, de las calles y del alcantarillado completamente detallados, ahí estaba un hombre canoso con un traje y el distintivo de General en las solapas de su chaqueta, pecho y una banda de color azul con el escudo de Galbadia
- General Calway, estos son los SeeD's -
- Que pequeño es el mundo… - dijo el hombre con un bufido y una ceja levantada - Soy el General Calway, para los que no me conocen, estaré por un corto tiempo acá, debo asistir a la reunión, trabajaran en conjunto con el Capitán -
En eso entró un soldado de bajo rango, un mensajero, comunicándole a Calway que debía ir entrando al salón de Conferencias, los ministros estaban llegando y apenas se presentara el presidente, la reunión comenzaría, el hombre se despidió dejando a los SeeD's y al Capitán Nakisne en la tienda, el soldado buscó entre unas cajas que habían los comunicadores, entregándole uno a cada uno
- Usaremos el canal ocho, está sólo para nosotros - dijo mientras los demás se colocaban en sus oídos el pequeño dispositivo
Probaron que todos funcionaban, miraron los mapas y Nakisne los observo más por un largo tiempo mientras el resto disipaba los miedos y se preparaba para lo que viniera
- ¿Preparados? Vayan a sus puestos -
- Entendido, señor -
Siguieron órdenes y por los momentos nada pasaba, todo marchaba a la perfección, mas sin embargo se notaba un ambiente de tensión
- Los idiotas nos creen igual que ellos… Lo que nosotros hacemos se llama tomar previsiones - decía una voz masculina entre unos arbustos aledaños a la residencia presidencial - Que empiece la fiesta - paró de juguetear con un control que tenía en su mano y pulsó el botón
Cinco explosiones se oyeron cerca de la residencia presidencial, creando un caos, de los siete comandos organizados por el mismo Calway, cinco fueron a investigar omitiendo la estricta orden de permanecer en el lugar, dejando solamente dos grupos de soldados y un tercero conformado por Nakisne y los SeeD's
- Permanezcan en sus puestos, dejen que se marchen - hablaba el capitán a los SeeD's observando desde una ventana a los soldados dejar sus puestos
En la sala de conferencias los barullos y miedos se hicieron presentes, Alexander les ordenaba a todos mantener la calma y seguir con la reunión, le costó un poco pero todo volvió a la aparente normalidad, hasta el joven presidente tenía miedo de lo que fuera a ocurrir, sabía perfectamente que eran ellos, no había que pensar mucho para saber que era así
Cuando ya había quedado despejado el lugar, de los arbustos salieron unas diez personas con una variedad de armas cada uno, con trajes negros y pasamontañas que dejaban sólo sus ojos al descubierto, cuatro de ellos retrocedieron por unos segundos, pero no decidieron darle más importancia y siguieron avanzando hasta las rejas sigilosamente, pero fueron detectados por la rubia Trepe y enseguida el par de rubios atacaron
Zell le dio un golpe certero en el estómago y luego una patada en la cara a uno, mientras Quistis con su látigo hizo detenerse a un segundo, así creando una distracción para que apenas girara la vista de nuevo a la rubia una bola de fuego le diera en el pecho empujándolo varios metros, dejaron fuera de combate a dos, pero el resto se les escapó con gran agilidad, siguiendo paso hasta Selphie, Mid y los demás soldados. Apenas los soldados avanzaron hacia el enemigo dos bombas explotaron del suelo acabando con las vidas de ambos comandos y dejando sólo al par de SeeD's contra los ocho restantes
Ya no se podían calmar en la sala de reuniones, Squall, Ophelia y Riveni habían entrado al salón a proteger directamente a Alexander que a los ministros que podían ser reemplazados fácilmente
- Otra vez ellos, ¿no? - preguntaba una tranquila Carolyne aun con un zumbido en sus oídos por las explosiones a Alexander
El presidente asintió con lentitud, Carolyne suspiró y apretaba sus puños en su intento de apaciguar su ira, Ciro, su hermano con sólo poner su mano en el hombro de la chica la hizo calmarse
- Tranquilízate, nada va a pasar, sé que quieres hacer algo, pero no podemos, debemos dejarlo en manos de los SeeD's -
- Pero debemos estar armados por cualquier cosa, toma - dijo Crust lanzando un par de armas a los hermanos - Hagan a los Trevant, sus padres, sentirse tranquilos cuando vean a sus hijos salir vivos de aquí -
En eso otras cinco explosiones se escucharon, al mismo tono que la primera vez
Mientras afuera, Quistis y Zell habían sido derribados por sorpresa por dos de la resistencia y aquel par se encontraba encargándose de Selphie y Mid que ya no daban más, el par misterioso eran dignos oponentes, uno de ellos tenía un sable pistola y luchaba contra Selphie mientras que el otro luchaba con gran habilidad para la pseudomagia
Bolas de fuego impactaban contra el poco pasto que quedaba a ambas chicas que habían dejado sus puestos y los otros seis habían entrado, Mid corría esquivando las bolas de fuego igual que Selphie, la única diferencia era que la pelinegra quería ir directamente contra el mago que la atacaba, empezaba el perder el control sobre sí misma y la furia se hacía dueña de ella por no poder acertar un golpe y ella recibir casi todos los de su enemigo
Mid alcanzó al mago y le hizo dos cortes con sus katanas, uno horizontal y otro vertical en el abdomen, su enemigo retrocedió y la pelinegra retrocedió dando un salto para volver a su posición de ataque inicial, pero se vio sorprendida al recibir una magia fulgor, una explosión acompañada de sus gritos se escuchó por el lugar
Selphie no tenía tiempo para asistir a su compañera, lidiaba contra el del sable pistola que no le daba tregua alguna, le causaba cortes en su cuerpo y su nunchaku a pesar de ser de un buen material empezaba de desquebrajarse, su enemigo cargó un hechizo potente de fuego lanzándolo contra ella que terminó de bajar la guardia para caer arrodillada a la tierra, al subir su vista hacia el enemigo que miraba con odio se encontró con el filo del sable pistola negro en su cuello
La pelinegra había esquivado el ataque casi por completo, su brazo estaba goteando fluido carmesí y observaba la situación de reojo mientras esquivaba ahora estacas de hielo del mago, una de ellas dio en su hombro y también se vio en el bochornoso entorno de la castaña, a merced de su enemigo que la tomó del suéter disculpándose y clavándole una estaca en el abdomen e instantáneamente quedar inconsciente, el otro que tenía a Selphie arrodillada hizo lo mismo que su compañero tomándola del vestido para golpearla en el estómago. Dejando ahí a los cuatro SeeD's fuera de combate avanzaron para reunirse con el resto de su grupo
- No era necesario hacer eso y lo sabes - decía el del sable pistola mientras corría
- No morirá, solo debo asegurarme de que no vaya a levantarse por los momentos, es poderosa cuando se enoja - dijo el mago que resultó ser una mujer por su voz
Riveni, Ophelia y Squall con un poco de ayuda de Ciro, Carolyne y Crust habían acabado con los seis restantes, sólo dos de ellos les habían costado, uno con un bastón y el otro con una cuchilla en forma de anillo parecida a un sol. Estaban más calmados, todos menos el Capitán Nakisne, algo le decía que no bajara la guardia y así era… A los minutos la pareja que había dejado fuera de combate a Zell, Selphie, Quistis y Mid… Llegó
- ¡Tu! - gritó la chica
- Así es, Riveni Nakisne en persona, esperabas que me quedaría en Timber? - dijo Riveni - ¿Que les hiciste a los demás? -
- Están heridos, pero no morirán - se adelantó el del sable pistola
- ¿Así será siempre? ¿Cuándo piensan rendirse? Dejen que las cosas se den y punto - en eso fijó su vista al del sable pistola - Tú, vete con tus amigos y has otra cosa, algún día los matarán, ¿es que quieres una vida corta? - miro a la otra - ¡Y tú! Si sigues por ese camino no quiero ser yo quien te asesine por estar descontrolándote cada vez que nos enfrentamos -
- ¡Ya cállate! No me interesan los consejos que tengas que darnos, ¡no hemos venido a eso! ¡Vinimos por el idiota aquel que se hace llamar presidente! - gritó la mujer - ¿Dónde está? - exigía saber
Nakisne fue sabio y les solicitó marcharse del lugar apenas las explosiones que exterminaron a los dos comandos antes de que llegaran a la sala de conferencias y el campo de batalla fuera de gran dificultad por la presencia de aquellos funcionarios tan importantes. Y apenas terminaron con los demás miembros de la resistencia las pidió a Crust, Ciro y Carolyne que se retiraran
Riveni le disparó en el muslo a la chica, tambaleándose un poco para luego caer arrodillada, Squall y Ophelia se adelantaron con sus espadas en mano, pero fue en vano, se vieron interceptados por el del sable pistola que supo atacar con rapidez, dejándole un recuerdo al Capitán y parando el acero de la pareja
- Vaya, vaya, así que estas aquí, pensaba que te quedarías en el jardín como el débil que eres - se refería al comandante
Squall le frunció el ceño sin entender a qué se refería, sin darle más importancia embistió al del sable pistola que supo recibir el ataque
- ¡Ya basta! - gritó Nakisne con seriedad - Es suficiente con tener que enfrentarnos en Timber para que ahora también tengamos que matarnos entre nosotros mismos - ver tal escena le destrozaba el corazón al hombre y nadie sabía por qué
- Sigo sus órdenes porque me lo ha pedido - dijo el del sable pistola
- Y yo porque el ejército me lo ha pedido también, pero no puedo hacer como si nada pasara, no soporto más ya ver cómo nos destruimos cada vez que nos vemos, sabes perfectamente que es así - razonaba Nakisne
Cuando súbitamente se encontró con tres estacas clavadas en su cuerpo, una en el abdomen, pecho y hombro, el capitán cayó arrodillado soportando el dolor como podía
- Capitán Nakisne… - susurraron Ophelia y Squall
La rubia reaccionó lanzándose contra la mujer que aun señalaba con su mano hacia el capitán moribundo, clavando su estoque sin previo aviso en su hombro, para retirarlo sin piedad
El chico corrió hasta tomar a Ophelia del hombro para girarla, con malicia enterró su sable pistola en ella y con una magia de fuego que la empujó parar retirar a la vez su sable pistola estampándola contra la pared, los ojos azabache de la mujer habían cambiado de color en un instante y como si las heridas que llevara en su cuerpo no existieran se levantó, así como su mano con sutileza, un movimiento ágil de sus dedos para generar tres estacas de hielo y clavarlas en el abdomen y muy cerca del corazón del castaño que cayó al piso inconsciente. Nakisne observaba impotente, maldiciendo su suerte por no poder levantarse y hacer algo al respecto, apretaba sus puños
- ¡Has algo! - le gritó Riveni con sus últimas fuerzas
El del sable pistola se acercó hasta la maga dándole un puñetazo en su abdomen previamente herido por Mid, quedando inconsciente, la soltó con delicadeza en el suelo de mármol desplomándose en el suelo él también, no por heridas, ya que no tenía ninguna, sino por fatiga
- ¿Qué vamos a hacer? - le preguntó al capitán quitándose el pasamontañas dejando a relucir una cabellera corta rubia
- No lo sé - respondió sentándose más cómodo en el suelo y quitándose el casco del soldado revelando un cabello medianamente largo y cobrizo
- No entiendo para que te pusiste al casco -
- ¿Y tú? De todas formas, nadie se dio cuenta -
- ¿Enserio? ¿Riveni Nakisne? Podías ser más creativo y te creía -
Estuvieron sin mediar más palabras por un par de minutos y sentados cerca de la entrada, cuando fueron sorprendidos por los cuatro SeeD's. Quistis cargaba a Selphie que estaba despierta pero muy adolorida, mientras Zell a Mid inconsciente y con la estaca retirada de su cuerpo, sus ropas manchadas de sangre, así como llenas de polvo, frenaron de golpe al ver al par sentado en el suelo y a los otros tres en el suelo
- ¡¿Irvine? ¿¡Seifer! - preguntaron los tres, hasta Selphie con lo moribunda que se encontraba se llevó tal sorpresa
- Que bien que llegan, ayuden entonces - dijo Seifer levantándose - Ya habrá tiempo para las explicaciones, pero debemos salir de aquí ahora -
- No sé cómo voy a explicar todo esto - decía Irvine
- Fácil… Di que te rebelaste contra el ejército - comentaba Seifer con una risa cínica
Irvine cargó a Squall, Seifer daba unas cuantas bofetadas a dos de sus compañeros para que se despertaran, eran aquel par que tenía el bastón y la cuchilla en forma de anillo
- Despierten, malditos vagos, buen trabajo pero tenemos que irnos -
Se levantaron con quejidos y quitándose las máscaras, para sorpresa resultaban ser Trueno y Viento
- Levanten al par de perezosos - señalaba haciendo una mueca que no podía ser vista por los SeeD's
Seifer cargó a su compañera, Trueno y Viento obedecieron y Zell soltó a Selphie que podía caminar aun con dificultad, después de tal sorpresa para cargar a Ophelia, salieron de la residencia como pudieron, siguiendo a Irvine
- Así que supuestamente eras Riveni Nakisne - regañaba Selphie - ¿¡Porque no nos dijiste nada! -
- Hubiéramos entendido idiota… - dijo Quistis - ¡Igual tu Seifer!
- ¿Éste era el pequeño asunto que tenía que atender? ¿Y que no podían contarme? - preguntaba Selphie a Trueno y Viento
- Algo así - respondió Trueno
- Afirmativo - seguido Viento
Seifer y sobretodo Irvine no querían responder ninguna pregunta por el momento, no hasta que estuvieran salvos del peligro y era la ocasión perfecta para escapar, el caos de las bombas accionadas estaba en vigor y era la excelente distracción. Irvine los encaminó a todos hasta el Arco del Triunfo desde donde se podía acceder a las alcantarillas
- Seifer… - llamó Irvine - Entrega a Rinoa ahora - apuntó con su rifle a la cabeza del rubio - Si le dejo escapar huirá de nuevo para hacer algo como esto y no lo puedo permitir, no hay lugar más seguro para ella que la prisión de Galbadia o el pabellón de la bruja -
Continuará…
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