Tuve todo un mes para prepararme para volver a ver a Hermione Granger. Ella no sabía nada sobre eso, por supuesto, así que supuse que tenía algo de ventaja. Durante todo ese mes, estudié todo lo que pude sobre ella; no porque quería, sino por conveniencia.

Mis padres me ayudaron con algunos libros muy peculiares. Mi madre me dio "La guía mágica para llegar al corazón de toda bruja" y "Una simple caminata por el mundo muggle". Mis padres discutieron mucho sobre permitirme leer aquél último, pero mi madre terminó por convencernos a ambos de que era lo mejor. Después de todo, Hermione había sido criada como una muggle y adoraba todo lo concerniente a ellos; sería muy útil saber sobre aquél mundo, aunque fuera una abominación.

Mi padre me dio el libro "De la magia negra y el amor", un libro muy antiguo del lado de la familia de su madre. Me advirtió que nadie debía verlo jamás; sólo por el nombre uno podía asumir que no era muy legal.

No me interesaba leer ninguno de esos libros, sobre todo los que me dio mi madre, pero tampoco estaba interesado en ver a Hermione, y tenía que hacerlo de todos modos.

Podría decir que fue doloroso inclusive leer el primer libro, ya que me imaginaba todos los casos presentados en ese libro con ella. Era difícil de digerir, tanto que me reía sólo pensando que algo tan extraño como el amor podría suceder entre nosotros dos. E inútil. ¿De qué serviría darle flores, chocolates, perfumes, joyas o lo que fuera, para que se riera en mi cara o me lo tirara? ¿Por qué decirle que la quiero si ella tan sólo me observaría con incredulidad y me preguntaría qué me pasa? ¿Por qué pretender que me gusta si nunca me creerá ni se sentirá de esa forma con respecto a mí?

Hermione tendría que aceptar la realidad sin más, del mismo modo que lo había hecho yo.

Todo lo concerniente a nuestro "segundo" primer encuentro fue planeado cuidadosamente con semanas de anticipación. Yo pasaría por la casa de los Zabini, luego de dos semanas de vacaciones en el Mediterráneo, para ver a Blaise; pero Blaise tendría que lidiar con algo inesperado y no iba a poder estar allí a tiempo, por lo que la Señora Zabini me invitaría a tomar el té, y Hermione tendría que asistir por cortesía.

Pero aquel día no resultó tan bien cómo se había planeado.

Llegué a desear que Blaise hubiera estado en su casa.

Llegué en el horario determinado y me recibió un elfo doméstico que tomó mi abrigo, luego me senté en la sala de espera. De no habérseme ocurrido sentarme frente a los grandes ventanales que daban a los jardines no habría visto a Hermione allí afuera, sentada contra un árbol, aparentemente mirando a la nada.

De haber sido más listo, no se me habría ocurrido acercarme a ella y sorprenderla. Tuve mis dudas al principio, pero decidí intentarlo y causar una buena impresión. Necesitaba una buena impresión, ya que la primera no había resultado nada bien después de todo.

Hermione estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera me vio llegar. Tan sólo estaba a unos pasos de ella cuando me detuve y pude verla mejor, no se veía tal mal como la recordaba.

"Linda tarde, ¿no te parece?" Fui increíblemente educado al hablarle, algo a lo que no estaría acostumbrada viniendo de mí.

Al escuchar mi voz, levantó el mentón enseguida para verme a la cara, sorprendida de no estar sola. La sorpresa pronto se transformó en algo que parecía temor, pero no estaba seguro. Se levantó apresuradamente, aún con su espalda contra el árbol, como si temiera tenerla desprotegida.

"¡Malfoy! ¿Qué haces aquí?" Su dulce voz era una mezcla de incredulidad y desconfianza; me sorprendió que no mostrara enfado ni disgusto.

Noté las ojeras que tenía al poder verla desde otro ángulo; Blaise me había dicho que le estaba costando dormir últimamente, sus sueños eran pesadillas.

"Tan sólo pasaba para saludar. Blaise debería llegar pronto."

Su expresión entonces cambió a una de sospecha. "Blaise nunca me dijo que tu... ¿se supone que sois amigos o algo así?"

Mi rostro cambió también a uno de incredulidad, no porque ella pusiera en duda mi amistad con Blaise, sino porque se suponía que él le debería haber hablado sobre mí, aunque fuera de vez en cuando, y de buena forma.

"Somos amigos."—dije, sin dejarle lugar para hacer más preguntas sobre aquel tema. —"Pero dime, ¿cómo estás tu?" Intente aparentar serenidad, esperando que se sintiera más segura estando cerca de mí. No tenía ninguna posibilidad.

Hermione ni siquiera intentaba esconder la desconfianza que se leía en su rostro; de hecho, incluso parecía que se echaría a correr en el momento que yo parpadeara. En serio, ¿qué estaba pensando? ¿Qué me molestaría en hechizarla allí? ¿En su propia casa?

Ella dudo por un largo rato antes de contestar con cautela. "Estoy... bien."

Las cosas no estaban funcionando muy bien, I no estaba seguro de cómo arreglarlo. Podía intentar charlar de cosas sin importancia, o podía intentar acercarme a ella de una forma más personal. Elegí mal.

"Supe lo que sucedió; lamento lo de tus padres."

Sólo con esa oración se desató el caos. Su rostro cambió drásticamente de uno de cautela y desconfianza a uno rojo de ira.

"Oh, claro, ¡porque eres un ser humano de lo más compasivo! ¡¿Cómo te atreves a venir aquí y hablarme de eso?!"

Tomó un paso hacia delante y yo, instintivamente, di uno para atrás; ni siquiera me di cuenta de haberlo hecho, no era algo propio de mí, pero algo en sus ojos me hizo sentir que mi vida estaba en riesgo.

"Oye, ¡estoy siendo sincero!"

"¡¿Sincero?! ¡¿Tu?! ¿Crees que esto es cómico, Malfoy? ¿Viniste aquí sólo para burlarte de mí? ¿Eso es?"

Hermione estaba, literalmente, temblando con ira, y pude ver una solitaria lágrima bajar por su mejilla. Quería patearme a mi mismo, definitivamente debería haber elegido hablar de cualquier otra cosa.

Aunque hubiese podido pensar en algo bueno que decir, ella no me habría dejado.

"Sólo dime, ¿qué quieres de mi? Ahora sabes la verdad, resulta que soy de sangre pura, una Zabini y asquerosamente rica. Pero, oye, aún puedo servir para una buena broma." Gritaba, y su mandíbula se tensaba mientras apretaba los dientes al esperar una respuesta.

Podía admitir que merecía su desconfianza, sus insultos y más, pero no en voz alta. Lo que sinceramente no sabía era qué fue lo que me hizo pensar que podía simplemente acercármele y pretender que nunca había sucedido nada malo entre nosotros sin que su madre estuviera presente para justificar mi buena conducta.

Sentí repentinamente una ola de ira. ¡Más allá de mis errores estaba tratando de ser bueno con ella! ¿Por qué no podía darse cuenta? Era más frustrante de lo que uno se puede imaginar. Fruncí el ceño y apreté mis puños en enojo.

"No quise decir eso." Estaba haciendo un gran esfuerzo por contenerme.

"¿Qué esperas que crea? ¿Qué eres bueno y estás reformado? ¿Qué no pagaste fortunas a un montón de jueces corruptos para obtener tu libertad? ¿Que no deberías estar pudriéndote en Azkaban junto con el resto de tu familia?"

Esa fue la gota que rebalsó el vaso. No podía tolerarla más; su actitud me hizo recordar todo lo que detestaba acerca de ella, y para peor había intentado caerle bien y tendría que soportarla por el resto de mi vida. Ya había sido suficiente.

Dí un paso hacía adelante, pero antes de que mi pie pudiera tocar la tierra, Hermione tomó su varita y apuntó hacia mi, probablemente pensando que la iba a lastimar; cuando en realidad tan sólo estaba pensando en llamarla con todos los adjetivos que estaban pasando por mi cabeza.

Y así me encontré esquivando un hechizo aturdidor. Si antes había estado enfadado, ahora estaba iracundo.

Fui lo suficientemente rápido como para tomar mi propia varita y contra-atacar con otro hechizo aturdidor, pero ella lo bloqueó. No se por cuanto tiempo peleamos, quizás unos cinco minutos, no fue demasiado. Los dos estábamos bien entrenados para esquivar y bloquear hechizos.

Probablemente el humo emanando de algunos árboles que se estaban incendiando fue lo que hizo que la Señora Zabini saliera corriendo de la casa para encontrarnos. Ni siquiera se molestó en gritarnos para que nos detuviéramos, ella tan sólo creó una barrera mágica entre nosotros, contra la cual chocaban nuestros últimos hechizos.

Respirando entrecortadamente bajé mi varita al darme cuenta de que la pelea había acabado; pero, a pesar de eso, no quería quitar mis ojos de los de Hermione, su rostro aún estaba sonrojado por la furia, jadeaba y pronto cayó sobre sus rodillas agarrándose el estómago y tosiendo de forma atroz.

De su boca salían burbujas azules cada vez que tosía; resultado de un hechizo bastante gracioso que usaba en los de primer año en Hogwarts. En silencio consideré que Hermione debería apreciar no estar tosiendo sangre.

Y al pensarlo, justamente fue eso lo que me tocó a mí toser. Vi las manchas rojas en mi mano. Al menos tenía algo que decir en mi defensa: ella había usado hechizos mucho más fuertes que yo; no había intentado matarme, pero si herirme.

Su madre nos llevó dentro de la mansión caminando entre nosotros de modo que nos mantenía separados, nuestras varitas en su poder, sus manos agarrando nuestras ropas desde atrás como si fuéramos niños pequeños. Ni Hermione ni yo nos quitamos los ojos de encima durante toda la caminata. Si las miradas pudiesen matar, habríamos estado enterrados dos metros bajo tierra antes de que llegáramos a la casa.

Mis padres llegaron muy rápido, y mientras mi padre procedía a gritarme, mi madre ayudaba a la señora Zabini a arreglar el desastre que Hermione y yo habíamos dejado en el jardín. Cuatro árboles incendiados, grietas en el suelo sobre el cual habíamos estado luchando, y algunos colores extraños que habían aparecido por la zona.

Cuando ambas mujeres terminaron, mi padre continuaba gritándome. Aparentemente se sentía como en casa allí en la mansión de los Zabini, lo suficiente cómo para desatar toda su ira; aunque, por supuesto, lo que mostró allí sólo fue la punta del iceberg.

Al regresar a nuestra mansión, mi madre acompañó a mi padre en el sinfín de reproches que siguió. Tuve que aguantarme dos horas enteras de gritos y demás; cuando acabaron, sentía un zumbido en los oídos.

Más tarde, en mi habitación, me recosté en mi cama; todos mis músculos estaban adoloridos, me dolía la cabeza por todo el griterío, y mis oídos estaban bastante sensibles. Pero no sentí ya ningún rencor hacía Hermione, tan sólo me sentí estúpido y desesperanzado. Lo había arruinado todo. Bueno, era de esperarse... nada podía salir bien entre nosotros.

Una vez más, maldije mi destino... pero también, me di cuenta, de que me sentía mal por ella. Pude ver el sufrimiento en sus ojos, pude escuchar el dolor en su voz, pude sentir su ira en mi piel... y lo merecía todo.

--

Presente

Comenzó como una risa ligera pero pronto, y a pesar de sus intentos por impedirlo, se transformó en carcajadas. Un sinfín de carcajadas.

"¿Qué... qué has hecho?" Hermione no podía contener su risa al hablar; su tono alegre contrastaba con sus palabras.

"¡No respires!" gritó Draco antes de taparse nariz y boca con un pañuelo.

A Hermione, aparentemente le hicieron mucha gracia sus palabras, pero no pudo seguir su mandato. "¡No puedo!"

Ella quería detener su risa histérica, quería su autocontrol de vuelta, quería gritarle a Draco por lo que sea que hubiera hecho pero, a pesar de intentarlo, no podía evitar reír.

Utilizando el poco oxígeno que le quedaba, Draco gritó una vez más: "¡Corre!"

El sonido de su voz fue lo último que recordaba ella al despertar y ver algo familiar y poco placentero: un techo blanco.

Su suposición fue confirmada inmediatamente cuando giró el rostro al lado izquierdo; estaba en una habitación de hospital. La última vez que había estado en un hospital había recibido las peores noticias de su vida.

¿Qué había sucedido? Apenas sentía sus músculos, lo último que recordaba era la imagen borrosa de Draco Malfoy...

Hermione se sentó en la cama en silencio, un suave quejido salió de su garganta al sentir sus músculos regresando a la vida.

A su lado derecho había otra cama, ocupada por la figura durmiente de Draco. Hermione emitió un grito ahogado al darse cuenta y salió descuidadamente de su cama para acercársele.

Al observar la falta de expresión en su rostro, Hermione sintió algo que jamás había sentido por él: preocupación, una extraña y abrumadora preocupación. No paró un momento a reconsiderar su accionar y, más allá de la lógica, puso una mano en su hombro y le habló.

"¿Draco? ¡Despierta! Por favor... ¿Draco?" Pero él ni siquiera se movía, no daba señales de llegar a hacerlo. Algo no estaba bien; sintió una ola de pánico venírsele encima, ¿por qué no despertaba?

"¡Draco!"

Sus ojos pronto se humedecieron con lágrimas. En cualquier otra situación Hermione se habría detenido por un momento a analizar sus emociones y acciones, pero en aquel momento tan sólo podía pensar en despertarlo. Tenía que despertar y decirle que todo estaba bien, tenía que sonreír y decirle que no era el fin del mundo, tenía que volver a ser el mismo muchacho de humor sarcástico y molesto...

Algo dentro de ella le estaba diciendo que estaba sobreactuando, pero no podía oír.

Un minuto más tarde, Blaise Zabini entró a la habitación para ver algo que nunca habría imaginado: Su hermana estaba llorando descontroladamente encima de Draco Malfoy. Su cabeza estaba pegada a su pecho, su respiración era irregular, su voz se quebraba mientras murmuraba: "por favor despierta..."

Era una situación tan irreal que Blaise no pudo reaccionar de inmediato, pero pronto estuvo al lado de Hermione, tratando de quitarla de encima de Draco. "No va a despertar, Hermione." Blaise trató de razonar con ella, pero su elección de palabras sólo empeoró las cosas.

Un "¡No!" gutural salió de su boca mientras se esforzaba en vano por volver con Draco. Blaise apenas podía creer lo que estaba sucediendo, aunque comprendía que su hermana había malinterpretado la escena.

"Draco está bien, tan sólo está bajo el efecto de una poción del sueño."

Sólo entonces Hermione paró sus inútiles intentos de liberarse de los brazos de su hermano y se dio vuelta para mirarlo a la cara. Los suyos estaban aún derramando lágrimas cuando se percató de que tenía sentido, después de todo Draco estaba respirando, lo había notado, pero de alguna forma no se había dado cuenta.

"¿Qué sucede contigo?" La voz de Blaise era un reflejo de su preocupación, la última vez que la había visto actuar así fue cuando se le informó de su compromiso matrimonial, y algunas otras veces cuando se daba cuenta de que no había esperanza.

Ella intentó estabilizar su respiración y secó sus lágrimas antes de volver a hablar: "Pensé que estaba... pensé que ya no estaba con nosotros." No podía permitirse pronunciar la palabra "muerto", no podía tolerar la idea.

La muerte era algo sobre lo que no quería volver a lidiar, no podía hacerlo.

Hermione se sentó lentamente en su cama, con Blaise a su lado; ella apoyó su cabeza sobre el hombro de su hermano, aún observando a Draco con una clara inquietud.

"¿Qué le sucedió?" De alguna forma había olvidado que algo tuvo que haberle pasado a ella también para estar allí.

"Por lo visto algo salió mal con una poción y recibió la peor parte. No recuerdas nada, ¿verdad?"

Ella contestó negando con la cabeza contra su cuerpo.

"Por lo que me han informado, se apareció aquí contigo. Estabas teniendo un ataque de risa, empeoraba por cada segundo que pasaba, te estabas asfixiando sola. Los sanadores probaron un montón de pociones para detenerlo, hasta que una logró que te desmayaras. Draco estaba en la misma condición que tu, pero perdió la conciencia antes."

Lo intentó, pero no podía recordar nada.

"Nos informaron de la situación, les dijimos que habías estado en tu casa; asumiendo que estabas bajo los efectos de una poción, el Ministerio mando algunos oficiales a examinar tu casa. Lo próximo que supimos fue que estaba en cuarentena."

Recuerdos de un humo anaranjado pasaron por su mente mientras Blaise continuaba hablando.

"Pareciera que alguien agregó algo más de esencia de Bellevalia a una poción de alegría. Mamá está en la cafetería con la señora Malfoy por cierto."

Hermione se apartó de su cuerpo para mirarlo a los ojos con una expresión de incredulidad en su cara. "¿Una poción de alegría?" Susurró, con dificultad para creerlo. De todas las posibilidades que podía imaginarse concerniendo una poción hecha por Draco Malfoy... No sabía que era lo más extraño, el hecho de que había estado preparando una poción tan "bondadosa" o el hecho de que se había equivocado al prepararla. Draco siempre había sido excelente en materia de pociones.

"Es bastante extraño; ninguno de los dos es del tipo que se equivoca con algo así. Gracias a Merlín que fue por poco, no habríais sobrevivido algo más."

Se estremeció e sólo pensarlo. La esencia de Bellevalia era uno de los principales ingredientes de una potente poción de alegría, pero también de muchas otras pociones de características mortales; por si misma funcionaba como un veneno. ¿Qué habría estado pensando Draco? ¿Cómo pudo haber sido tan despistado? ...pero... ¿qué tal si no fue un error? ¿Qué tal si en realidad quiso hacer una poción letal aparentando una buena?

"Blaise..." Retiró sus ojos de los suyos para volver a mirar la figura durmiente de su esposo. "¿No crees que el...?" A penas podía decirlo, no podía creer que Draco pudiera odiarla tanto. Tan sólo estaban casados desde hacía dos días... y él le había dicho una y otra y otra vez que podían tener una oportunidad; ¿quizás la pelea de su noche de bodas fue la gota que rebalsó el vaso?

"¿Qué?" Blaise no tenía idea de lo que estaba pasando por la mente de su hermana.

"... ¿Crees que quería matarme?" Susurró, apenas pudiendo creérselo ella misma, a pesar de que tenía sentido. ¿Por qué no? La única forma de deshacerse del contrato matrimonial era si uno de los cónyuges moría. Por lo tanto, si ella fallecía, él sería libre.

"¿Lo preguntas en serio?" Blaise tomó su mentón suavemente para hacer contacto visual con ella; apenas podía él creer que el disgusto de su hermana con Draco podía llegar tan lejos como para que considerara algo así. Ella no hizo más que mirar en la profundidad de sus ojos con una expresión de inquietud. Era una idea tonta, lo sabía, pero necesitaba que se lo aseguraran.

"Él no te odia, Hermione. ¿Qué prueba necesitas? Salvó tu vida trayéndote aquí. Pudo haberte dejado allí para morir. Habría sido sencillo elaborar una coartada... una poción salió mal, él no estaba en casa..."

Dejó cuidadosamente su mentón, pero no dejó de hacer contacto visual con ella. "¿No te ha dicho que le gustas siquiera?"

"Uhm... veras..." Hermione no estaba segura de qué debía responder a eso. Draco se había mostrado más que contento con la idea de estar con ella, había sido amable y gentil la mayor parte del tiempo, y la hacía sentir de lo más incómoda... pero no creía que realmente gustara de ella, por el simple hecho de que era más lógico que actuara así por conveniencia y mandato.

"Me imagino que estaba preparando una poción para sí mismo y cometió un error. No intentaría matarte, Hermione. ¿Por qué creerías algo así? No piensas que sea tan malo... después de todo estabas llorando encima suyo; ¿me perdí algo?"

Ella pensó sobre aquello, era cierto, había estado llorando por el, pensando que había muerto. Por supuesto, podía decir ser una persona noble que no quería que nadie muriera, y eso incluía a su no-tan-amado esposo; además, también estaba el hecho de que no había superado la muerte de sus padres, y ver a Draco tirado allí sin responder a estímulo alguno le hizo recordar que no había visto sus cadáveres siquiera, había estado inconciente durante el funeral, no sabía si no habría sido mejor que hubiera podido dedicarles un último adiós.

Pero más allá de todo eso, ¿podía ser también que haya aprendido apreciarlo en los últimos meses? A pesar de no confiar en él y difícilmente verse en condiciones de gustar de él, ¿sería posible que se hubiera estado engañando a sí misma?

Repentinamente rió para sí misma, la respuesta era más sencilla que eso. "Debió haber sido un efecto secundario de la poción, además de lo horrible que es estar aquí y ver a alguien en aquella condición."—Dudó de sus propias palabras—"Pero quizás...quizás no sea tan malo. En verdad no quiero darle una oportunidad, no quiero aceptar todo esto más allá de no tener opción, Blaise, y ahora me doy cuenta... ahora me doy cuenta de que una gran parte de mi se siente culpable por eso."

Blaise se acercó más a ella y la besó suavemente en la frente. "No hay apuro." Le dijo.

Ella lo miró cuestionándolo con la mirada.

"Tarde o temprano harás algo con respecto a esa culpa."

"¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?" inquirió ella.

"Bueno, para empezar, no te puedes sentir así por siempre y, en segundo lugar, no tienes otra opción."

--

N/A: Uh, lo sé, ha pasado un montón desde la última actualización, lo siento. Hoy dormí dos horas porque tenía un exámen (creo que me fue bien), y al llegar a mi casa lo primero que hice fue terminar de traducir éste capítulo. No creo que el próximo llegue muy pronto porque tengo otro exámen el lunes y creo que también el miércoles o el jueves, así que es algo complicado. Por eso suelo actualizar las historias con capítulos que ya tengo escritos.

De todos modos creo que la próxima actualización tardara menos de lo que ha tardado esta (que ha sido demasiado). En fin, dadme ánimos, dejad reviews! Que no cuesta nada.