Los personajes Seiya (Sailor moon) y Zero (Vampire Knight), son propiedad de Naoko y Matsuri Hino respectivamente.

Capitulo07 "Mentiras"

***DARLA,POV***

Era el cambio de clase y me había encontrado con Zero en el pasillo. Nos dirigíamos hacia los casilleros mientras charlábamos despreocupadamente.

─ ¿Que tal si faltamos a la siguiente?─ Me tentó caminando a mi lado con pereza.

─ Ni si quiera pienses en ello ─ Le sonreí ─ La siguiente es una de mis favoritas, "Historia y Geografía de la Flora y la Vegetación".

─ Ah, ya.─ Contestó desinteresado.

─ A mi me parece fascinante...hay muchas cosas que....─ Me interrumpí al girar la esquina y a una chica de cabello rojizo hablar con el chico que me había atropellado accidentalmente el otro día. Retrocedí y dejé mi espalda apoyada en la pared.

Zero retrocedió dos pasos y me miró interrogante ─ ¿Pasa algo?

─ ¿Ves a la chica pelirroja? ¿La que está hablando con el chico que tiene mi pañuelo?─ Él asintió con la cabeza mientras hacia una mueca de disgusto ─ Es la misma de la que te hablé el otro día, la que se subió al árbol donde se encontraba su gatito y casi se mata.

Zero la miró de nuevo ─ Parece que lo único que sabe hacer es meterse en problemas ─ Contestó con un tono agrio.

─ Si, aun no se por qué lo hice, pero seguro que debe pensar algo extraño de mí ─ Continué yo sin apenas escuchar lo que Zero acababa de decir ─ No me imaginaba que la encontraría aquí. Este sitio es tan pequeño...Un momento…¿ Eso quiere decir que la conoces? ─ Pregunté al asimilar al fin su comentario.

─ Ya se han marchado, puede abandonar la esquina, señorita fugitiva ─ Evadió mi pregunta con ironía al tiempo que comenzaba a caminar. Yo lo seguí cerciorándome antes de que era verdad que se habían marchado, y tiré de la manga de su chaqueta esperando mi respuesta. Él me miró por el rabillo del ojo y contestó con desgana

─ Se puede decir que es mi compañera de pupitre en Microbiología ─ Dijo mientras se detenía ante su casillero y abría la puerta metálica.

─ ¿Se puede decir…? ─ Me reí mientras abría el mío a su vez y cambiaba los libros de mi maleta ─ Aun no se porqué las espantas de esa manera, la única chica con la que recuerde que te llevaras bien era Enna y aun así...─ Paré al ver como Zero se quedaba inmóvil mirando al interior del casillero, había metido la pata. Pensé que lo había superado, pero no era así. Lo tomé del brazo ─ Yo… lo siento…no quise decir…

─ Si no vas a saltarte la próxima clase, mejor es que comiences a irte o llegarás tarde ─ Me dijo inexpresivo mientras cerraba la puerta de su casillero. Yo miré el reloj para darme cuenta que tenía razón, me quedaban apenas dos minutos para llegar, y eso a paso de humano era lo justo.

─ Me voy a tomar un poco el aire, ya iré a la siguiente ─ Dijo mientras sacaba la pequeña llave de la cerradura

─ Si quieres te acompaño ─ Le dije casi automáticamente, pero es que después de la metedura de pata no lo quería dejar pasar así sin más. El sonrió y se agachó hacia a mi.

─ No, tu te vas a tu "fascinante" lección ─ Y posó su mano sobre mi cabeza ─ Nos vemos en el almuerzo ─ Dijo antes de deslizarla suavemente, acariciando con ella mi mejilla, para luego marcharse caminando con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón de lona.

En otra ocasión me hubiera puesto de los nervios, por esas reacciones teatrales que estaba teniendo últimamente, pero en ese caso pasó sin más. A lo mejor era porque estaba comenzando a acostumbrarme.

─ ¡Un minuto!! ─ Me sorprendí al mirar el reloj antes de echarme a correr por el pasillo. Por suerte el que llegaba tarde era el Señorito Charlson, uno de los profesores con más carisma de la escuela, seguramente porque era joven, soltero y de buen ver. Me sentí aliviada al traspasar la puerta y ver que mis compañeros seguían conversando reunidos en pequeños grupos. Caminé por el pasillo central hasta el fondo de la sala dejando caer mi maleta sobre uno de los últimos pupitres los cuales normalmente estaban vacíos al encontrarse alejados de la pizarra."¿Pero eso me convenía, no?" Pensé suspirando mientras me sentaba. Todavía no entendía muy bien porque Zero me había hecho prometerle que nos mantendríamos alejados de los humanos de aquella manera tan extrema. Aún menos si se suponía que intentábamos ser como ellos, y hacía un momento me había confesado que tenía compañera de pupitre en una de sus clases. "No es justo" pensé, mientras me acomodaba en la silla y colocaba los libros necesarios sobre la mesa, para recorrer con la mirada los pequeños grupos con anhelo. Una voz que conocía me sacó de mis pensamientos . Me giré para encontrarme con aquellos rasgos finos y juveniles de aquel chico por el que había faltado los dos días anteriores a la clase de la Srta Ruxandra ,"Seiya Krown" escuché en mi mente, sí, ese era su nombre.

─ ¡Hola! ─ Me dijo sonriente y jovial acercándose a mi pupitre ─ ¿Puedo sentarme? ─ Preguntó señalando la silla contigua.

Me quedé sin habla, lo único que pude decir fue ─ ¿Tu estas en esta clase?

El dejo escapar una risa, supongo que por la expresión de mi rostro ─ No. Es decir, hasta hoy. Pedí que me cambiaran una asignatura, creo que esta es mas interesante ─ Me sonrió asomando unos graciosos hoyuelos ─ ¿Entonces puedo? ─ Dijo soltando la maleta sobre la mesa.

Y claro ¿Que le iba a decir yo? "¿No puedes, lárgate de aquí ahora mismo, porque, olvidando que no puedo mantener contactos con humanos debido a una estúpida regla que mi compañero de hace siglos se inventó, puede ser que, el olor de tu sangre (que aunque no lo sepas ya la he probado), haga que salte sobre ti a morderte directamente la yugular?" ─ Si claro ─ le dije con un hilo de voz intentando parecer relajada, mientras se acomodaba en su asiento, y su esencia me abofeteaba los sentidos.

─ El otro día tenias tanta prisa que no me dejaste tiempo para disculparme adecuadamente, la verdad es que andaba despistado, siento el percance.

Negué con la cabeza ─ No fue nada ─ Intenté decir lo mas relajadamente posible, mientras me permitía respirar cuidadosamente entre dientes. Para mi sorpresa descubrí con satisfacción que a pesar de todo, la sed que quemaba mi garganta no era tan desesperada como la ultima vez, aunque no era nula, al menos era controlable. El pequeño descanso que había hecho, evitándolo en todo momento y faltando a las clases de la señorita Ruxandra habían surtido efecto. Aun así había roto Una regla intachable,"No pruebes la sangre de los que viven a tu alrededor si no quieres caer en la tentación de hacer lo evitable inevitable".

Metió la mano en el bolsillo y saco mi pañuelo

─ Gracias ─ Dijo mientras los deslizaba sobre la mesa en mi dirección ─ Si no llega a ser por ti no se lo que hubiera hecho. Odio la sangre ─ Dijo enseñando sus perfectos alineados y blancos dientes en una sonrisa.

Sonreí a su vez sintiendo irónico su comentario "el la odiaba, mientras que yo la deseaba" pensé para mis adentros. Tomé el pañuelo por la esquinita una vez que lo había soltado

─ No hay de que ─ Contesté deseando que el señorito Charlson apareciera por la puerta, y dar por terminada nuestra conversación, que la clase empezara, que terminara, y salir lo mas rápido que era permitido en la velocidad humana para alejarme de allí. No era su aroma el único hecho por lo que quería salir corriendo, Había algo más en él que me ponía de los nervios. A pesar de que el tono de su voz era suave y podía resultar hasta seductor, y su mirada, limpia y amigable; algo se sentía inquietante dentro de toda aquella caótica armonía.

─ Es una seda poco común, y ese tipo de bordado solo se utilizaba a principios del siglo XX. Diría que se ve bastante antiguo... ¿me equivoco? ─ Preguntó con curiosidad.

Me sentí tensa de repente. Cualquier humano normal, no se hubiera parado a pensar en una nimiedad como esa, pero estaba claro que no me encontraba ante uno de ellos

─ Tienes razón, lo he heredado de mi tatarabuela ─ Contesté con naturalidad.

─ Vaya...─ Dijo haciendo una mueca que no entendí muy bien ─ ¿No eres muy conversadora no? ─ Preguntó cambiando el tema, cosa que me puso aún más de los nervios. Pero en realidad tenía razón. Él había hablado largamente con naturalidad mientras yo solo le había respondido lo justo y con precisión.

Desvié nuevamente su mirada, posando la mia sobre la puerta del aula con impaciencia.─ Depende ─ Le respondí.

Él iba a replicar algo cuando la secretaria cuarentona de las orquídeas se asomó a la puerta. "Salvada" Pensé.

─ Disculpen por el retraso pero el señorito Charlson no se encuentra bien hoy, lamentablemente la clase será suspendida. Pueden quedarse aquí o ir a la biblioteca a estudiar, hagan lo que prefieran, y perdonen las molestias.─ Dijo mientras se ajustaba las gafas con el dedo índice repetidamente, antes de marcharse por donde había venido.

─ Así que con resaca...─ Escuché que decía mi compañero casi en un susurro.

─ ¿Como? ─ Pregunté sin entender a que se refería.

─ Em, nada ─ Dijo un tanto distraído ─ Que vaya perdida de tiempo ¿no? ─ Sonrió.

Comencé a recoger los libros metiéndolos en la maleta

─ Bueno, nada que no se pueda remediar en la biblioteca ─ Dije sintiéndome aliviada de poder marcharme por fin de allí. Él me miró sorprendido, como si hubiera algo que no encajara.─ Nos vemos ─ Le dije saliendo de detrás del pupitre y comenzando a caminar.

─ Espera ─ Me interrumpió. Yo me dí la vuelta.─ Después del almuerzo es la clase de Botánica 1, no deberías de faltar. Estamos avanzando deprisa, y la "Señorita" Ruxandra te terminará de echar la cruz si no asistes, y créeme que tiene ganas.─ Comenzó a revolver en su mochila sacándome unas fotocopias grapadas ─ Fotocopié mis apuntes por si quieres ponerte al día ─ Dijo guiñándome un ojo ─ Te debía una por lo del pañuelo ─ Sonrió.

─ Gracias, no tenias porque haberte molestado ─ Dije tomándolas, sorprendida por el detalle, aunque no necesitaba apuntes para ponerme al día, pero eso era algo que el no sabia, igual me conmocionó el detalle.─ Iré a ponerme al día entonces, nos vemos más tarde ─ Le dije antes de marcharme sin darme cuenta que le estaba sonriendo de verdad por primera vez.

Justo cuando me volvía a dar la vuelta para marcharme, un trío de chicas entraron por la puerta gritando el nombre de mi compañero con un tono irritante

─ Seiyaa …nos hemos enterado que tienes libre esta clase y hemos pensado que igual podrías hacer algo con nosotras ─ Escuché como le decían. Él no tardó en seguirles la corriente haciendo bromas, y seguramente sonriéndoles. No pude evitar mirar atrás antes de salir por la puerta, él me estaba mirando y se encogió de hombros con una sonrisa despreocupada, y yo no pude más que devolverle otra sonrisa cómplice antes de desaparecer por la puerta.

Me metí en la biblioteca y cogí un par de libros de Historia Renacentista que llamaron mi atención. Me senté sobre una de las mesas mas tranquilas y abrí uno de ellos; Pero despues de leer el primer párrafo repetidamente,me di cuenta que no lograba concentrarme en la lectura. Mis ojos se posaron entonces sobre las fotocopias que asomaban por una esquina del bloc de apuntes. Cerré los libros dejandolos a un lado y tomé las hojas cuidadosamente grapadas con curiosidad. Después de echarles un vistazo por encima,no puedo decir mas que quedé bastante sorprendida con lo que ví.La caligrafía era bastante buena, por no decir casi perfecta, y los esquemas estaban impecablemente organizados. "Es un buen estudiante" Pensé. Miré mi reloj de pulsera. Quedaba poco para la hora del almuerzo y recordé que Zero también había faltado a esa clase. Estaba claro que no podría concentrarme, así que devolví los libros a su lugar y salí por la puerta agudizando mis sentidos para localizar a Zero. Lo encontré en el jardín sentado sobre unas rocas, pensativo. Me acerqué a él y me senté a su lado.

─ Habéis terminado antes de tiempo ─ Dijo, sin mirarme.

─ A decir verdad ni siquiera empezamos. El profesor estaba enfermo ─ Le dije mientras me acomodaba la falda.

─ Hay otros de los nuestros en esta universidad ─ Soltó de repente sin rodeos, pillándome desprevenida ─ Pero no precisamente como nosotros, ya me entiendes...

─ ¿Estas seguro? Normalmente no se atreven a llegar tan lejos.─ Dije mientras lo miraba incrédula inclinándome hacia adelante y posando mis manos sobre la roca donde me sentaba.

─ Aquí eso no parece ser importante. Hoy mismo vi a uno de ellos y no precisamente con buenas intenciones. Solo lo digo para que tengas cuidado.─ Dijo al fin mirándome, y posando su mano sobre la mía ─ Estuvo apunto de llevarse a una chica de la universidad pero me presintió y se retiró.

─ ¿En serio? No puedo creer como pudo ser tan descarado. Es una ley irrompible. No en centros docentes, y menos por el día ─ Dije casi enojada por la osadía. Zero suspiró melancólico

─ Aquí las reglas siempre fueron creadas para ser infringidas. ─Dijo mientras su mirada se perdía en el horizonte, como si se hubiera sumergido en recuerdos lejanos durante unos momentos, los cuales no quise interrrumpir, esperé a que él mismo volviera la mundo real. Entonces se giró hacia mí. ─ De todos modos debemos estar en alerta. No podemos permitir que cierto tipo de "sucesos" ocurran en la universidad. No al menos mientras nosotros estemos aquí.─ Dijo seriamente mientras los ojos le chispeaban de rabia.

─ Estoy de acuerdo con eso ─ Afirmé ─ ¿Y conseguiste averiguar quien era?

─ Eso es otro asunto. Cuando me cerciroré de que la chica se encontraba totalmente a salvo, seguí su rastro hasta el exterior del recinto universitario. Sabía que lo seguía, es más, me estaba esperando. Hay algo curioso, su rostro me resultó familiar aunque no recuerdo haberlo visto antes. Me amenazó con no meter mis narices donde no debo, antes de esfumarse. Eso es todo lo que sé por ahora.─ Terminó con un aire sombrío.

Me quedé pensativa un momento ─ Me parece extraño. Nunca antes se han comportado así en ninguna otra ciudad anteriormente.─ Dije preocupada.

─ Pues aquí no somos bienvenidos. Lo que hay que averiguar es el porqué y que tipo de regimen existe aquí. Que ocurran casos como estos me parece inperdonable. ─Se quedó pensativo y luego prosiguió─ La única explicación que encuentro es que no existe ningún tipo de orden, o el que lo impone infringe las normas a su antojo sin ser castigado por ello.

─ Quien se lo podría imaginar de un lugar tan pequeño y aparentemente tranquilo como este ─ Dije tristemente, mientras me quedaba pensativa.

Derrepente,sin esperarlo. Zero agarró la mano que yacia posada sobre la roca con fuerza ─ Tengo que pedirte algo ─ Dijo seriamente.

─ ¿Que?─ Pregunté sorprendida por aquella seriedad tan extrema,incorporandome de la roca y situandome frente a él.

─ Falta a las clases que quedan y ven conmigo al museo ─ Dijo al fin sin cambiar aquel aire sombríoy sin querer soltar mi mano.

─ Ah es eso ─Le miré a los ojos, e intenté sonreír para disipar aquella expresión de su rostro ─ Podríamos hacerlo después de clases, pero si insistes en que es algo importante, claro que puedo hacerlo. Por ti lo que sea ─ Terminé en tono amigable intentando deshacer su ceño fruncido con mi dedo indice de la mano que me quedaba libre.

El me miró sin ningún atisbo de felicidad, pero si algo más relajado ─ Gracias ─ me dijo tomando primero mi dedo que seguía apoyado en su frente,y luego la mano mientras la apoyaba de la misma manera que la otra ,sobre la priedra al otro lado de su costado,dejandome en una postura un tanto incomoda y ebarazosa.

─ Zero, aquí no hace falta, ahora mismo nadie nos ve ─ Dije incomoda.

─ Esa es otra cosa....─ Me miró a los ojos ─ Yo quería hablarte de algo ─ su rostro comenzó a acercarse al mío ─ He pensado que...tal vez no sea lo correcto pero...─ sus labios estaban a punto de tocar los mios.

Yo sentí como todo mi cuerpo quedaba rígido ─ ¿Qué diablos estas haciendo, Zero? ─ Justo en ese momento las risas de las tres tontas de mi clase de Botanica 1 aparecieron en el jardín interrumpiendo lo que Zero estaba por decir (o hacer), seguidas por supuesto, de mi compañero Seiya, el cual nos miró con un aire de sorpresa.

No se porque tuve aquella reacción de tirar hacia atrás deshaciéndome de su agarre, nerviosa. "Seguramente mal pensaría de aquello. Aunque eso no debería de hacerme sentir más incómoda de lo normal, ya que supuestamente de eso se trataba ¿no? Que Zero y yo pareciéramos novios, y eso era normal. Aquel tipo de situaciones eran normales entre las parejas. ¿O no lo eran? " Todas aquella preguntas estúpidas pasaban por mi mente, dándome cuenta al fin de que había echado por la borda toda actuación artística que Zero, mas previsor que yo, había comenzado momentos antes de que llegaran. Zero sorprendido por mi brusca reacción, miró al rededor buscando donde se encontraba el peligro, pero cual fue su decepcion cuando con lo que se encontró fue con los ojos de mi compañero de clases. Fueron pocos segundos pero pude notar la tensión en el ambiente. Me levanté de la roca y lo cogí por el brazo mientras tiraba de él

─ Creo que podemos irnos ya ¿Qué te parece? ─ Dije intentando que desapareciéramos de allí lo antes posible.

El me miró serio y se levantó ─ Tienes razón, vamos ─ Dijo pasando su brazo alrededor de mi cintura , mirando desafiante a mi compañero mientras nos alejábamos de allí. Esta vez le seguí la corriente, no quería volver a estropear la actuación, así que me limité a apoyar mi cabeza sobre su brazo.

Pasó un buen rato desde que llegáramos al auto y comenmzaramos nuestro camino hacia el museo en el que ninguno de los dos quiso abrir la boca.

─ ¿Porque huiste de mi de esa manera? ─ Me pregunto él al fin rompiendo el incomodo silencio mientras miraba por el retrovisor antes de adentrarse en un cruce.

─ Yo solo no sabía lo que intentabas. Lo siento, te estropeé la actuación, pero es que no los vi venir ...y bueno además que no me esperaba que aparecieran así tan de repente, y entiende que no estoy acostumbrada a ese tipo de tratos ─ Dije atropelladamente sin pararme a pensar realmente si lo que había dicho tenia sentido.

-Actuación-susurro Zero entre dientes, para luego quedarse callado por unos momentos que se me antojaron eternos ─ Si no recuerdo mal, ese era "el chico del pañuelo"¿te lo ha devuelto como prometió?─ Preguntó mirándome por el rabillo del ojo con una de sus indescifrables expresiones, pero no hacia falta ser adivina para averiguar que algo de enojo destellaba en su mirada.

─ Sí, hoy mismo ─ Dijerapidamente mientras lo sacaba del bolsillo y se lo mostraba.

Zero hizo una mueca ─ Creo que deberías lavarlo, apesta a ese humano ─ Y arrugó la nariz ─ Solo espero que estés llevando a cabo nuestro trato. Es por nuestro bien. Deberías tener mas cuidado.

Ya estaba con lo del maldito trato ─ No he roto ningún trato, ¿A lo mejor lo has hecho tu, con tu compañera de pupitre en Microbiología? ─ Le dije para picarlo

─ No digas tonterías. Me la sentaron al lado porque era el único sitio libre en toda la clase. Eso es todo ─ Dijo irritado ─ Y créeme que no me hace ninguna gracia.

─ Bueno esta bien, está bien. No quiero discutir por tonterías. Lo único que creo es que te estas tomando demasiado en serio lo de ese estúpido trato, eso es todo ─ Dije sin poder soportar la necesidad de decirle lo que realmente pensaba ─ Una cosa es que tengamos cuidado y otra es que intentemos vivir como humanos pero sin humanos, ¿no te parece absurdo?

─ Creo que ya hemos hablado de eso ─ Dijo pisando el acelerador y quedando en silencio.

Me enfurruñé en el asiento cruzándome de brazos indignada. Sabia que aquello significaba "por mucho que hables no te pienso contestar" Siempre hacia lo mismo. Me sacaba de quicio....

Continuará..............