Elecciones

Las elecciones siempre han sido parte de la vida. Una elección puede resultar buena o mala dependiendo de lo que se haya escogido, por desgracia nunca se sabe si aquella elección será positiva hasta el momento en el que hayamos escogido una y, si dado el caso, nunca se toma una decisión, pues la oportunidad se pierde y es el turno de otro para elegir.

O como dice el dicho: "Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente"

Daisuke se encontraba rojo de vergüenza y paralizado. Nunca pensó que se encontraría con esto en su vida. Y sinceramente hablando, no sabía como reaccionar.

Bueno, en realidad si deseaba reaccionar de una forma, pero no estaba seguro si aquello era lo correcto.

Justo frente a sus ojos Taichi dormía tranquilamente e ignorante de todos los pensamientos sucios que invadían la mente del joven Monotomiya hacia su senpai.

Porque si, Daisuke amaba a Taichi. Lo amaba de una forma extraña y confusa, pero a pesar de todo lo amaba.

Ahora el dilema era otro. Daisuke había ido a visitar a Taichi, Hikari lo recibió con una dulce sonrisa y una disculpa ya que debía salir, le indicó en donde se encontraría su hermano y sin más se retiró del lugar. Para sorpresa de Daisuke no había nadie más en casa.

Caminó hasta la habitación y cual fue su sorpresa al encontrarse con un dormido Taichi en medio de la cama… y estaban solos.

Taichi durmiendo.

Y nadie en casa.

Y Taichi durmiendo.

Y nadie en casa.

Dejó sus cosas en el suelo con el mayor cuidado posible y nuevamente se acercó a su senpai.

Dios, era hermoso. Si se acercaba lo suficiente de seguro podría robarle un beso.

O dos…

Tragó saliva, si quería hacer algo este era el momento. No sabía si alguien llegaría a casa de su senpai o cuando despertaría el mayor.

¿Podría hacerlo?

¿Aquello no era descarado?

Negó con fuerza y sin más se acercó hasta el rostro del mayor. Lo observó por un momento, sintió el cálido aliento de Taichi chocando con sus labios y sin más, pero con suavidad, junto aquellos labios con los suyos.

Sintió mariposas en su estómago, al menos, más de lo normal. Se sonrojó, se le aceleró la respiración y se alejó en un intento por no sacar la lengua.

Eso había sido el cielo.

Y quería más de aquello.

Lo observó, este seguía durmiendo con una dulce sonrisa en su rostro. Escuchó el ambiente, aún nadie en casa. Volvió a unir sus labios con los de su senpai.

La verdad no supo cuanto tiempo estuvo haciendo eso, pero al momento de sentir cierto movimiento del mayor, se alejó con rapidez, más rojo que un tomate y con el cuerpo tembloroso en clara señal de haber estado haciendo algo que no debía.

- ¿Daisuke?

- H… hola Taichi-senpai.

Taichi observó la hora y luego bostezo.

- ¿Estás de hace mucho? – Daisuke no evitó observar parte de la piel del estómago que su senpai le enseñaba.

- S…si.

- Me hubieras despertado. - Taichi se levantó y luego ayudó a su amigo. – Déjame preparar mis cosas y vamos a jugar.

- Claro. ¡Ah! Y Taichí-senpai.

- ¿Si? – Taichi lo observó mientras se cambiaba los pantalones, Daisuke no evitó ensanchar la sonrisa ante el panorama.

- No me aburrí, estuve entretenido haciendo el vago.

Taichi sonrió en respuesta.

- Pues me alegro.

- Si… yo también me alegro.

De algún modo Taichi intuyó que no debía preguntar por aquella extraña sonrisa en su amigo, aunque últimamente el joven Motomiya la mostraba cuando se encontraba a su lado.

Si tan solo Taichi supiera.

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