Capítulo 7: Te regalo un futuro

Habían pasado solo unas horas desde que Rini había llegado nuevamente a su época y ya se preparaban para lo que parecía ser una nueva odisea.

- ¿Cómo es que Serena fue a parar al siglo XXX? –Pregunto Michiru mirando a Rini.

- Mi madre, abrió la puerta del tiempo justo a tiempo para sacarla –dijo Rini mirando a la violinista.

- Pero aun… aun no entiendo –dijo Darien, quien era el más afectado ante tal noticia.

- Sé que tiene muchas dudas, pero necesito que me acompañen nuevamente al siglo XXX, mi madre está intentando purificar a Serena para poder salvarla –dijo Rini entristeciendo u poco su mirada.

- ¿Salvarla? –Pregunto Darien de inmediato.

- La idea fue salvarla de la muerta, pero implicaba que no se purificaría y no lograría sacar el poder del negaverso que aun estaba en ella –dijo Rini mirando a Darien –es por eso que mi madre está purificándola con la ayuda del cristal de plata, pero…

- ¿Pero? –Pregunto Darien de inmediato.

- No sabemos como resultará todo… pareciera que ella… no tiene ganas de vivir –dijo Rini bajando la cabeza.

- Vamos –dijo Darien colocándose de pie y ganándose la mirada de todas.

- Vamos –dijo Haruka colocándose de pie, seguida de Michiru, Hotaru y Setsuna.

- Bien, al siglo XXX nuevamente –dijo Mina colocándose de seguida de las chicas.

- Bien, nos vamos –dijo Rini colocándose de pie para salir de la habitación seguida los demás.

Se pusieron todos en circulo, alrededor de Rini, mientras está comenzaba a abrir la puerta del tiempo.

- Guardián del tiempo, rompe el viento y abre aquella misteriosa puesta del tiempo. Yo te invoco o dios poderoso del tiempo, Cronos –dijo Rini impulsando la dorada llave hacia el cielo – Enséñanos el camino, protégenos y enséñanos tu sendero luminoso…

Pronto un gran remolino rosa se formo en el cielo y una luz las succiono haciendo que aparecieran frente a la puerta del tiempo.

- Creo que desde ahora yo las guiare –dijo Setsuna transformándose en sailor Plutón.

Con ayuda de su báculo abrió la puerta del tiempo, pero esta vez no pasaron al laberinto, sino que llegaron directamente a la entrada al palacio de cristal.

- Vamos, no hay tiempo que perder –dijo Rini haciendo que todos pasaron hacia el palacio.

- Pequeña dama –dijo una mujer de edad mediana bajando las escaleras.

- Ani ¿Dónde están mis padres? –Pregunto Rini parándose frente a las escaleras.

- Su padre está en su habitación y su madre está aun encerrada en esa habitación junto a las guerreras –dijo la mujer haciendo una reverencia a Rini.

- Muchas gracias Ani –dijo Rini subiendo las escaleras seguida de los demás.

Entraron a un sin fin de pasillos hasta llegar a un pasillo que solo tenía puertas habitaciones muy alejadas una de la otra.

Comenzaron a pasar de una a otra hasta llegar a la tercera pero la apertura de la puertazo hizo detenerse.

- Pequeña dama –dijo el Rey Endymion viendo a su hija junto a las guerreras junto y a Darien -¿Por qué estás ellos aquí?

- Mi madres los a mandado a llamar –dijo Rini sin el menor temor.

El rey Endymion los miró unos segundos para luego negar con la cabeza y comenzar a caminar por el pasillo hasta la ultima habitación.

- Entren –dijo el rey Endymion encendiendo la luz de una habitación –cierra la puerta hija.

Rini se acercó a la puerta y la cerró con suavidad, luego el Rey Endymion solo una de las lámparas que adornaban la habitación que a simple vista no tenia mayores ciencias pero luego de girar la lámpara todo cambio mágicamente, haciendo aparecer una inmensa habitación blanca con un cielo de vidrio de varios colores que formaban una rosa policromática de gran hermosura. Al momento de mirar dentro de la habitación notaron a la reina parada con un báculo y a las 4 guerreras del sistema solar interior, que rodeaban una cama.

- Madre –dijo Rini llamando la atención de la reina.

- Pequeña dama –dijo la Neo reina Serena girándose hacia los recién llegados al igual que la otras sailors –Que bueno que llegaste…

- Somos nosotras –dijo Mina mirando a las sailor como les sonreían.

- Bienvenidas nuevamente chicas –dijo la Neo reina bajando de altar donde estaba Serena recostada –las felicito, pudieron cumplir su misión.

- Claro que no la cumplimos, nosotras no pudimos salvar a la princesa –dijo Haruka con enfado cosa que pareció causar gracia en la soberana quien le sonrió con gran calidez.

- Pero ella está viva –dijo la Neo reina mirando a la chica.

- ¿Lograste purificarla? –Pregunto el Rey Endymion mirando a su esposa.

- Todo lo que ella nos a permitido –dijo la Neo reina mirando a su homologa joven.

- ¿Lo que ella les a permitido? –Pregunto Darien de inmediato.

- Ya se los había dicho Darien –dijo Rini bajando la mirada –Serena no quiere vivir.

- Pero… ¿Por qué? –Pregunto Rei de inmediato.

- Porque se siente culpable –dijo la Neo reina mirándose a si misma en la cama.

- ¿Culpable¿Por qué? –Pregunto Darien.

- ¿Por qué? –Pregunto la soberana sorprendida -¿No te imaginas porque?

- Su madre –dijo Hotaru mirando a la soberana.

- Exacto Hotaru –dijo la Neo reina volviendo la mirada a Darien –si hubiéramos sido mas fuertes, quizás… ella estaría viva…

Todos notaron el dolor en las palabras de la soberana de Tokio de cristal, por lo que pudrieron entender la razón que la llevo a ayudarse a si misma en el pasado.

El rey Endymion tomó la mano de la Reina entre las suyas intentando animarla, pero ella prefirió correr la mirada de todos para no dejar ver sus ojos bañados en lágrimas.

- Quizás Darien pueda ayudarla mamá –dijo Rini intentando animar a su madre.

- Es probable –dijo la Reina mirando a su primogénita.

- ¿Por qué yo? Yo no fui capaz de salvarla –dijo Darien corriendo la mirada.

- No puedes salvar a alguien que no quiere ser salvado –dijo el rey Endymion a si mismo.

- Ella no quiere ser salvada en estos momentos ¿Qué te hace pensar que yo podría ayudarla? –Dijo Darien enfrentando al soberano, a su futuro –yo no tengo el poder para salvarla…

- ¡Ella te necesita! –Gritó la Neo reina haciendo que Darien la mirara sorprendido –te da terror perderla pero no quieres hacer nada para impedirlo…

- Ella no quiere ser salvada… -dijo Darien mientras se negaba.

- ¡Ella está pidiendo a gritos que alguien la salve, pero no cree ser digna de merecer ese privilegio por el error que cometió! –dijo la Neo reina alzando la voz.

- ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? –Pregunto Darien con enfado.

- ¡PORQUE YO LO VIVI! –gritó la Neo reina sorprendiéndolos a todos –el futuro de ustedes es muy diferente al que nosotros vivimos… no quiero vivir cosas que me causaron gran dolor… por eso estoy intentando ayudarme a mi mismo… debes ayudarla, debes ayudarla a volver.

Darien miró a la reina y luego poso su vista en la Serena que tenían en frente a el, recostada en esa cama. Lentamente se acercó a ella y la vio con aquel vestido negro y el cabello suelto. Se arrodillo junto a ella y tomo sus manos. Al momento del contacto, de inmediato hubo una reacción en el cuerpo de la princesa. Lágrimas comenzaron a caer de sus ojos y Darien pudo ver como una gran tristeza se reflejaba en su rostro.

El rey Endymion les hizo una seña a todos para que salieran de la habitación y los dejaran solos.

Una vez todos estuvieron afuera se formo un silencio incomodo que nadie se había atrevido a romper si no fuera por la mujer con la que se encontró Rini al llegar, quien miraba un poco afligida a la Neo reina Serena.

- Majestad –dijo la mujer con algo de temor.

- Dime Ani –dijo la reina mirando a la mujer.

- Es que… tengo un problema con… -dijo la mujer pero prefirió no continuar, mas bien le miro a la reina a los ojos, intentando hacerle entender algo y lo logró.

- Espérame allá... ¿Dónde están? –Pregunto la soberana con tranquilidad.

- En su habitación –dijo la mujer un poco más calmada.

- Voy de inmediato –dijo la Neo reina mientras la mujer se metía en la primera habitación del largo pasillo –discúlpenme, pero tengo algunos asuntos que resolver… Endymion, encárgate tú por favor…

- Claro, tranquila –dijo Endymion besando la frente de su esposa.

- Rini, acompáñame, por favor –dijo la soberana estirándole la mano a su hija, quien asintió y la acompaño para luego desaparecer por la misma puerta que lo hizo la mujer.

- Chicas, pueden retirarse –dijo el Rey a las cuatro guerreras protectoras de Tokio de cristal, quien tras hacer una reverencia se retiraron –acompáñenme por favor, deben de estar algo cansadas…

- Rey Endymion, discúlpeme la pregunta pero… ¿Siempre nos tratamos con tanta formalidad? –Pregunto Mina al rey quien sonrió al ver a la chica sonrojarse y recibir quejas por la impertinencia de su comentario.

- … la verdad es que no, ustedes siempre han estado con nosotros, es solo que debemos mantener una diferencia cuando estamos en los quehaceres normales en el palacio para que no haya diferencia con el resto de la servidumbre –dijo Endymion comenzado a caminar seguido de las guerreras –pero cuando estamos juntos usamos nuestros nombres de pila, no hay porque guardar una formalidad que no se amerita.

- Ah… disculpe mi comentario –dijo Mina mientras era mirada re reojo por una enfadada Rei.

- No te preocupes, estamos acostumbrados a eso –dijo el Rey apara seguir con una risa un poco incomprensible para las guerreras.

- Dime Setsuna ¿Cómo te han sentido esas vacaciones? –Pregunto Endymion a la mujer que se sonrojo levemente.

- ¿Vacaciones? –Pregunto Hotaru a su mentora.

- Rey, yo le dije que no iba de vacaciones, que iba a ver a la pequeña Hotaru –dijo Setsuna intentando ocultar su sonrojo.

- jajajajaja… ok, es que Serena me dijo que te ibas de vacaciones –dijo el Rey girándose hacia ellas mientras se detenía frente a una puerta –ya conoces a Serena, a pesar de la cantidad de años que a pasado, no a cambiado en nada…

- Lo se majestad –dijo Setsuna devolviéndole la sonrisa.

- Bueno chicas, estas serán sus habitaciones… -dijo el Rey señalando uno pasillo con varias puertas –hay espacio para dos por habitación, tu Setsuna puedes volver a tu habitación o si prefieres te puedes quedar con ellas, esa lo decides tu…

- Gracias majestad –dijo Setsuna con una sonrisa.

- Papá ¿Me puedo quedar con Hotaru? –Pregunto Rini apareciendo detrás del Rey.

- Claro, si a ella no le molesta –dijo el Rey mirando a la sailor de la destrucción.

- Para nada majestad –dijo Hotaru con una sonrisa.

- Genial –dijo Rini parándose al lado de su amiga.

- ¿Dónde está tu madre, hija? –Pregunto Endymion antes de retirarse.

- Esta en la habitación de… de ustedes –dijo Rini rectificando.

- Gracias… bueno espero que estén cómodas, buenas tardes –dijo el Rey Endymion desapareciendo por el pasillo.

- Vaya, este lugar tiene muchas habitaciones –dijo Lita mirando toda las puertas del pasillo.

- La verdad es que ni yo misma e logrado descubrir todas las habitaciones del palacio –dijo Rini mirándolas a todas.

- ¿Dónde está tu madre? –Pregunto Ami a la pequeña.

- Está… ocupada –dijo Rini intentando evadirlas –Ven Hotaru, acompáñame.

- Claro –dijo Hotaru siguiendo a la niña por el pasillo.

- No sabe mentir –dijo Haruka mirando desaparecer a las dos niñas.

- Es igual a Serena –dijo Rei entrando a una su habitación con Ami –nos vemos luego.

- Claro adiós –dijo Lita entrado en otra junto con Mina.

- Nos vemos luego Setsuna –dijo Michiru mientras entraba a otra habitaron junto con Haruka.

- Adiós –dijo Setsuna volviendo a caminar por el pasillo hasta su habitación.

Darien estaba aun arrodillado junto a la cama donde se encontraba Serena acostada. Las lágrimas que en un comienzo resbalaban de sus ojos, se habían detenido pero aun se notaba cierta tristeza en el rostro de ella. Él no se atrevía a decir nada por el momento, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que aun estaba demasiado aturdido y le costaba asimilar. Le dolía mucho que Serena no hubiera confiado en él y que lo hubiera alejado de esa manera pero más aun, le temía a la posibilidad de perderla esta vez para siempre. A pesar de que fueron solo unos días sin ella, esos días se tornaron en un completo infierno del cual pensaba que jamás iba a salir.

Sin poder contenerse unas gruesas lágrimas comenzaron a caer por su rostro, mojando la mano de Serena que se encontraba sobre la suya.

- No llores por mi por favor –dijo Serena casi en un susurro mientras de los ojos de ella también comenzaban a caer unas gruesas lágrimas nuevamente.

- Serena –dijo Darien de inmediato apretando la mano de ella entre las suyas –estás aquí…

- Sí… pero no lo debería estar –dijo Serena sin abrir los ojos y con el mismo susurro que antes.

- No digas eso… no lo digas, yo no puedo vivir sin ti y lo sabes –dijo Darien mientras las lágrimas no cesaban de caer.

- Yo no te merezco Darien –dijo Serena abriendo levemente los ojos –no merezco su cariño, el de ninguno de ustedes… e cometido demasiados errores.

- Errores que todos pueden cometer –dijo Darien perdiendo un poco los estribos ante la terquedad de ella.

- Yo… desconfié de ustedes… eso no tiene perdón, no después de toda la confianza que ustedes han depositado en mi –dijo Serena esquivando la mirada de Darien a toda costa.

- Serena… ellos idearon las circunstancias para hacerte en es atrampa –dijo Darien tomando la barbilla de ella para girarle el rostro –ellos te hicieron creer que nosotros te habíamos abandonado…

- Sí, pero yo debí proveerlo –dijo Serena mientras no podía dejar de llorar.

- ¡NO, MALDICION SERENA! –Dijo Darien enfadándose -¡TU NO ERES DIOS, PUEDES EQUIVOCARTE COMO TODOS NOSOTROS Y NADIE TIENE DERECHO A RECRIMINARTE NADA!

Serena sin dejar de llorar, lo miró a los ojos mientras Darien intentaba recomponerse de ese enfado para no asustarla más de lo que ya estaba.

- Nosotros te necesitamos con nosotros –dijo Darien casi en un susurro –yo te necesito conmigo…

- Darien –dijo Serena en un susurro intentando tocar el rostro de Darien con su mano libre –perdóname…

- No, perdóname tu a mi por no estar cuando más me necesitabas… -dijo Darien tomando la mano de Serena para poder besarla –Vuelve conmigo, te lo suplico…

Serena le sonrió sin dejar de llorar, mientras que asentía y apretaba la mano de Darien haciendo que este se acercara y besara primero su frente y luego sus labios.

Los ojos empañados de lágrimas de la soberana de Tokio de cristal, observaban desde las sombras toda la escena para luego retirarse hacia su habitación donde estaba el rey Endymion esperándola.

- ¿Ya despertó? –Pregunto Endymion cuando ella se sentó en uno de los sillones que estaban en su gran habitación.

- Sí… ella ya despertó –dijo la reina quitándose la corona y dejándola en sus piernas bajo la atenta mirada de su esposo quien se encontraba apoyado en el marco de la puerta mirándola detenidamente.

- Ella lograra aceptar lo sucedido… pero ¿Y tu? –Pregunto el rey Endymion acercándose hasta su esposa para arrodillarse frente a ella -¿Cuándo lo vas a aceptar tú?

- No lo sé… -dijo Serena mientras unas gruesas lágrimas se comenzaron a resbalar de sus ojos.

Endymion se acomodo en el amplio sillón para luego recostarla sobre su pecho y sentarla en sus piernas para poder abrazarla y consolarla.

- Cuando murió tu madre, nunca hubo alguien que te salvara la vida y tu nunca fuiste capaz de asumirlo –dijo Endymion besando la cabeza de su esposa –pero ahora ya todo acabo… impediste que eso volviera a suceder y con el tiempo, ella lo entenderá, pero también es hora de que tu lo hagas Serena…

- Lo que sucedió no fue tu culpa ni la de nadie, solo eran cosas que debían suceder porque así estaba escrito y lo sabes… ellos aprovecharon nuestra desconfianza para hacerte hacer en una trampa…

- Sabes que esa no es excusa, yo también debí de estar preparada –dijo Serena levantando su rostro pero sin dejar de llorar.

- Nadie puede estar en sus cabales un cien por ciento cuando su madre a muerto, nadie… por más fuerte que parezca ser –dijo Endymion acariciando la mejilla de su esposa –pero todo eso ya sucedió, ahora debes dejar que el tiempo trascurra y que la historia de ella siga, nosotros debemos ocuparnos de esos dos preciosos angelitos que nos necesitan.

Serena levantó el rostro y miro a su esposo a los ojos para sonreírle entre ese mar de lágrimas que inundaban su rostro.

- Tienes razón –dijo Serena secando las lágrimas de sus ojos con las palmas de sus manos –Rini y Armando son lo más importante en este momento, ellos nos necesitan aun…

- Tu madre siempre estará muy orgullosa de cómo los has criado –dijo Endymion ayudándola a secarse las lágrimas que aun inundaban su rostro.

- Tu también has estado conmigo en todo –dijo Serena pegando su frente a la de él –eres mi pilar mas fuerte… mi apoyo, mi compañero y unos de mis tres amores.

Endymion le sonrió para luego apoderarse de esos labios que, a pesar del tiempo transcurrido, lo hacían delirar como un completo desquiciado.

Darien Se había quedado dormido arrodillado al lado de Serena, con su mano entre las suyas. Serena miraba el techo hecho de cristal de aquella habitación pensando en las miles de cosas que habían sucedido y se preguntaba como había llegado ahí.

- ¿Te preguntas como llegaste aquí? –Pregunto la voz de una mujer desde la oscuridad de la habitación-

- Me imagine que tu me habían traído –dijo Serena reconociendo la voz de si misma.

La soberana de Tokio de Cristal salio de entre las sombras y estirando las manos hizo desaparecer el cuerpo de Darien quien estaba profundamente dormido.

- ¿Dónde lo llevaste? –Pregunto Serena girando la cabeza hacia su homologa.

- Está en una de las habitaciones del castillo, necesita descansar y tu debes dejar que termine de purificarte –dijo la Neo reina acercándose hasta la cama.

- Por eso lo trajiste ¿verdad? –Pregunto Serena siguiendo con su vista a la soberana –para que me convenciera y me dejarme purificar.

- Sí, por eso lo traje –dijo La neo reina colocándose a los pies de la cama.

- ¿Por qué lo hiciste¿Por qué me trajiste? –Pregunto Serena con una mezcla de curiosidad y enfado.

- Lo hice por tu bien y el de los demás –dijo la Neo reina mirándose a si misma tirada en esa cama.

- ¿Por mi bien¿Acaso tú no viviste lo mismo que yo¿Acaso no permitimos que nos alejaran de nuestra familia y que mataran a nuestra madre? –Pregunto Serena sus ojos se volvían a empañar en lágrimas –esto es lo mínimo que merezco.

- Debes entender que nada d lo que sucedió fue tu culpa –dijo la Neo reina con la mas infinita paciencia.

- ¿Acaso tu lo entiendes? –Pregunto Serena mirando a la soberana que le mostraba su futuro -¿Acaso tu puedes entender como fue que llegamos a esta situación?

- No, aun no logro entender como fue que todo eso sucedió –dijo la Neo reina sin apartar la mirada de si misma –pero te puedo asegurar que los años me han enseñado a aprender de mis errores y de tomar lo mejor de ellos… es por eso que te traje hasta aquí, porque quiero evitarte a ti y a todos la gran tristeza y desolación que provocaría tu muerte.

- Mi muerte los librara de una inútil que no es capaz ni de protegerse a si misma –dijo Serena corriendo el rostro.

- No tienes ni idea de lo que tu muerte puede causar –dijo la Neo reina frunciendo el seño –ni siquiera te imaginas lo que tu muerte provocar, sobre todo en Darien…

- ¿Darien¿De que hablas? –Pregunto Serena mirándose a si misma con preocupación.

- Cuando tu moriste, la tristeza de Darien llegó a tan extremo que su cuerpo se desconecto de la tierra y esta perdió su protección –dijo la reina mirándose a si misma tirada en la cama –Darien permitió que la tierra fuera atacada y ni las sailors pudieron contener ese inmenso poder que asecho a la tierra en se tiempo.

- ¿Qué sucedió con todos? –Pregunto Serena intentando incorporarse en la cama pero le era muy difícil.

- La tierra fue congelada al igual que todos sus habitantes por miles y miles de años, pero Darien y las sailor murieron en la batalla –dijo la Neo reina mirando a Serena como la escuchaba totalmente sorprendida –Tu cuerpo tardo siglos en purificarse y regenerarse nuevamente y cuando lo lograste, los reviviste a todos y descongelaste a la tierra, pero esa parte tu ya la conoces...

- ¿Todo eso… sucedió por que yo… no estaba? –Pregunto Serena intentando convencerse a si misma.

- Sí –dijo la reina cambiando su semblante –Matthw logro recuperarse de los ataque e intento atacar la tierra nuevamente pero al no estar tu, no pudieron hacer mucho…

- ¿Matthw no esta muerto? –Pregunto Serena casi en un susurro intentando convencerse de lo sucedido.

- No y no se quedará con los brazos cruzados después de ver que su plan de arruino, ahora la emprenderá contra todos –dijo la Neo reina mirando como Serena comenzaba a airarse.

- Ese… ese asesino me las va a pagar –dijo Serena apretando los puños con la poca y nada fuerza que poseía.

- No mal entiendas las cosas… -dijo la Neo reina llamando la atención de su pasado –el matarlo no nos devolverá a mama Ikuko ni te quitara la tristeza que tienes, pero si te proporcionara la tranquilidad para poder sanar las heridas y poder construir un verdadero futuro para ti y para todos…

Serena miraba a la mujer que tenía en frente de ella y quiso con todas sus fuerzas poder llegar a tener la sabiduría que ella había adquirido y ser tan fuerte como ella.

- Todas las cosas que han sucedido nos llevaron a ser así ¿verdad? –Pregunto Serena a la soberana que solo sonrió y la miró a los ojos.

- No han sido las cosas malas las que nos han llevado a ser así, sino las ansias de proteger a las personas que más queremos en este mundo –dijo la reina mirando a Serena.

- Darien y Rini –dijo Serena sonriéndole a la reina quien le devolvió la sonrisa.

- No son solo ellos –dijo la reina haciendo aparecer el cristal de plata –pero es lo averiguaras después… por ahora debemos terminar la purificación, no sé cuanto tardará Matthw en recuperarse y deben estar listos para poder luchar contra ellos…

Serena asintió y se predispuso para seguir con el proceso.

Darien abrió los ojos lentamente, sintiendo su cuerpo sumamente pesado. No sabía donde estaba pero supuso que en alguna habitación porque se sentía sobre lago muy blando.

- Serena –dijo de pronto al recordar lo sucedido con ella -¿Dónde estoy?

Se apresuró y bajo de la cama a toda velocidad y salió de la habitación con intenciones de encontrarla nuevamente para quedarse a su lado y asegurarse de que estarían bien.

Camino por los pasillos del castillo pero estaba perdido, no sabía exactamente donde estaba ni menos donde estaba Serena.

Pronto entre tanta caminata llegó a un pasillo en el que le pareció haber estado pero tampoco estaba muy seguro porque todos los pasillos parecían ser iguales.

Un poco cansado comenzó a revisar las habitaciones una por una hasta que llegó hasta una puesta que estaba entre abierta y el llanto de un pequeño se podía escuchar.

Entro con mucho sigilo y vio que se trataba de la habitación de un bebe, aparentemente un hombrecito por la abundancia de cosas celestes y blancas en ella.

Sin cerrar la puerta camino hacia el cunero y vio como un pequeño lloraba a todo pulmón intentando que alguien lo consolara.

- Ya, pequeño –dijo Darien tomando al pequeño entre sus brazos cosa que pareció calmarlo de inmediato porque abrió sus ojitos dejando ver dos mares oscuros en ellos –eso, debes estar tranquilo pequeño…

Al bebe pareció causarle gracias las palabras de Darien ya que una sonrisa se formo en su rostro cosa que le causo gracia a el mismo por lo que sonrió y acuno al bebe en sus brazos.

- Su nombre es Armando –dijo la voz del Rey Endymion a sus espaldas.

Darien al escucharlo se giró sorprendido e intrigado al ver la sonrisa que mostraba el rey en su rostro.

- Es nuestro segundo hijo –dijo el rey tomando al niño en sus brazos al momento en que el niño le estiraba los brazos.

- ¿Nuestro… segundo hijo? –Pregunto Darien aturdido y un poco avergonzado.

- No pongas esa cara… siempre has querido tener una familia grande y sabes que Serena te concede todo lo que quieres –dijo el rey haciéndole gracias al pequeño que reía feliz de la vida.

- Pensé que… dadas las circunstancias, no tendrían más hijos –dijo Darien intentando salir de su sorpresa.

- Me parece gracioso oírte decir eso –dijo el rey colocando nuevamente al pequeño en la cuna, donde tomo uno de los osos que ahí había y comenzó a jugar –Serena jamás se a dejado llevar por las circunstancias… bueno, salvo en el episodio con su madre…

Darien pudo notar cierta amargura en las palabras del rey cosa que le pareció muy curiosa.

- Hubiera dado todo por haberle quitado esa tristeza –dijo Darien retomando la conversación luego de unos segundos de silencio.

- Lo sé y estoy seguro de que ella también lo sabe –dijo el rey Endymion mirando como Darien apretaba los puños –se que te parece difícil esta situación, pero debes tener confianza en ella, en ti y en el amor que se tienen…

Darien vio como el rey le sonrió al pequeño quien aleteaba con sus pequeños bracitos hacia su padre mientras este le sonreía encantado.

- Esta es una de todas las situaciones difíciles que tendrán que pasar, pero te aseguro que si son files a su amor, nada los podrá detener ni separar –dijo el rey Endymion sonriéndole a su homologo del pasado, dándole ánimos.

- Muchas gracias –dijo Darien mientras comenzaba a caminar hacia la puerta -¿sabes… donde está…?

- La reina la esta purificando, pero tranquilo… ve a descansar que mañana será otro día y necesitaras energías para volver a terminar con ese mal nacido que se atrevió a arrebatárnosla –dijo el rey Endymion con una sonrisa la cual fue respondida por Darien –otra cosa… no dudes, el filo de tu espada es el mas poderoso que jamás abra en toda la vía láctea…

Darien lo miró unos segundos antes de cerrar la puerta y volver a su habitación para poder descansar y reparar fuerzas.

Continuará…

Hola a todos, espere que esten de bien que yo jijiji... bueno estoy por aca porque termine mis examenes y pase todos mis ramos en la universidad asi que toy feliz :D
y e podido terminar este capitulo que nos acerca para vez más a este final...
Ojala que les haya gustado el capi y quiero agradecer los reviews.

Jaz021
Beatriz Ventura
Kira Moon
Isabel
Gabriela RG
Liho Sakuragui
Paulina
Silver Moonlight-81

Bueno, eso a sido todo... tratare de subr l antes posible otro capi hora que tengo tiempo hasta para regalar... jijij
U
n besote inmenso para todos, cuidense muchisimo...

Se despide su humilde servidora

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