Los personajes de skip beat, no me pertenecen, salvo en mi imaginacion


-Con permiso. Padre, necesito hablar con usted - anunció el pelinegro, irrumpiendo en su despacho- ¿Por qué se fue la mamá de Kyoko, que problemas tenia?- dijo sin rodeos, directo al grano.

-¿eh?- "por que me viene a preguntar eso, yo en ningún momento mencione que ella tenia problemas ¡tampoco hable de ella!"

- solo explíquemelo-le pide mientras tomaba asiento, en un sofá, que estaba frente su escritorio.

"Como se lo explico, no le puedo decir toda la verdad por motivos secerdotiales" –Bueno ella se fue a trabajar a china, estaba pasando por una crisis económica y cuando le dieron la oportunidad de un mejor empleo, lo acepto- le explicaba. Eso, solo era parte de la verdad, la verdad era que por motivos mayores su madre se tuvo que alejar de ella.

- y usted lo permitió, y no le importo que dejara a su hija sola- exclamo, criticándolo- ¿es que no podía llevarla con ella?

-no la dejo sola, esta con nosotros,- le explico, dándose cuenta que dijo algo muy obvio- Ren, si se la hubiera llevado igual estaría sola, no tendría quien la cuide, ¿no crees que fue lo mejor?-

-viéndolo de esa manera, tiene razón, ¿pero aun así por que no la viene a visitar?- esta vez el chico toco un punto delicado - estuvimos hablando esta tarde, se veía muy triste cuando me lo contó, debe extrañarla.

"Este Ren, me vuelve a preguntarme algo que no puedo responder, por más que quiera decirlo, la religión no me lo permite…no tengo mas remedio que evitar su pregunta."

- Cualquiera pensaría igual que tu, pero ella no puede venir, hasta que su contrato termine,-le dijo, deseando que su pobre respuesta, sirviera para saciar la curiosidad del joven- pero no creas que dejo a su hija con las manos vacías, le manda dinero constantemente.-

Debía reconocer que Saena, de cierta forma se preocupaba por su hija, claro que no fue la adecuada. Quería darle lo mejor a Kyoko, por lo que dedicaba demasiado tiempo al trabajo, dejándole unas míseras horas de su tiempo a su hija.

Él miles de veces se le menciono, que lo más importante era dedicarle más tiempo a la chica, que estaría mucho más feliz con su cariño que con todas las cosas que le pudiera comprar. Pero esa mujer era tan testaruda, siempre quería hacer las cosas a su manera, y creía que eran las mejores. Cuando la escuchaba decir eso, le daban unas ganas, de zamarrearla para hacerla entender.

Pero un día la mujer le dijo, de la nada, que dejaría a su cargo a la niña, por que se iría a china ese mismo día. Él no supo de donde saco esa descabellada idea, por supuesto se negó rotundamente, no permitiría que dejara a su hija más sola de lo que ya estaba. Y tuvieron una discusión bastante subida de tono, de la cual esta realmente avergonzado.

Al final ella termino llorando y él muy sorprendido. La mujer le confeso, en un mar de llanto, que él papá de Kyoko la estaba buscando para llevarse a su hija, por ese motivo quería irse del país, para que ese sujeto no la encuentre y se la quitara. Prefería alejarla de su lado, que ver como se la arrebataban de las manos. Ella sabía perfectamente que no era una madre ejemplar, pero siempre vería por el bien de su pequeña hija.

"Y la muy piílla me pidió, mejor dicho me exigió, que todo quedara como un secreto de confesión, ella sabia perfectamente que no lo soporto, saber algo y no poder contarlo, ¡esto es lo único que no me gusta de ser cura! Y para colmo, después llega ese señor mal educado, que no me tiene ningún respeto, que tiene la osadía de insultarme en cada carta que manda, reclamando sus derechos como padre, ¡por favor! ¡Derechos mis cuernos!"

Ese señor solo quería a Kyoko para su propia conveniencia, ¿que tipo de padre puede ser ese? El que mete las patas, y no sabe como arreglarlo, y que a intenta solucionarlo a costa de su hija. Solo seria un padre egoísta y avaricioso. Y eso sin contar sus malos modales.

-Bueno y eso es todo lo que te puedo decir, no se nada mas- le informa al chico, pero este ya se había ido, al estar tan sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que se encontraba solo en su despacho, "¿en que momento se fue? ... ese Ren, viene hablar conmigo y me deja como un tonto hablando solo."


Cansado de dar un monologo, mejor decidió irse, él cura no le prestaba atención alguna. Al menos le dijo lo que mas le importaba saber, así ya no metería mas las patas preguntándole a Kyoko cosas que la harían sentir mal. Ni loco lo volvería hacer, no quería ver nuevamente, la expresión desolada en el rostro de la pelirroja, le partía hasta el alma. "Él Padre tenia razón, es como a un cachorrito, al que no le puedes negar protección, ni cariño,… pensándolo bien es mas como una hermana menor, a la que no puedes dejar sola, por miedo a que se lastime." Al pensar eso, recordó el porazo de se dio la chica, aun le causaba risa, ya ese había reído lo suficiente cuando la dejo sola para ira a buscar lo necesario para curar sus heridas. Ojala ella no se volviera a caer, o cualquier otra cosa, o no podría aguantarse las ganas de reírse.

Cuando abrió la puerta de su dormitorio, por primera vez vio a los chicos, con los que compartía habitación. Estaban sentados junto a la mesa de centro, al parecer estaban haciendo tareas. Uno tenía el pelo castaño, casi rubio, no podía verle la cara, ya que estaba de espaldas a él. Al otro podía verle la cara, tenía los ojos de un color verde, si no se equivocaba, ya que sus ojos eran tan claros, que podían confundirse con un gris pardo, tenia el pelo rubio, posiblemente teñido. Ambos estaban concentrados en sus cuadernos, que no repararon en su presencia.

- Sho y si le copiamos mañana a Kyoko mejor- sugirió el castaño- ya me dio sueño.

-Si, yo igual estoy muerto de sueño, seguro que me la presta, nunca me dice que no-dijo con un tono de superioridad. – Haría cualquier cosa que le pida-eso lo dijo con un tono de voz tan lascivo.

Esto le molesto, refiriéndose a la muchacha de esa forma. Como si fuera de esas mujerzuelas de la vida fácil. Él no la conocía mucho,- ya que cuando eran niños no cuenta, la gente cambia mucho, y él era muestra viviente, de que eso era muy cierto-pero a simple vista se notaba que era muy inocente.

Ambos chicos se levantaron caminando a sus respectivas habitaciones, bostezaban mientras se estiraban- el solo verlos daba flojera- Cuando el rubio lo vio, lo escudriño con la mirada.

-Estas son horas de llegar,-le dijó- aun que seas mayor que nosotros, tienes que acatar las normas, no te creas superior- le recrimino, el otro chico, él del pelo castaño, miro a su amigo con cara de "y a este que le dio"

"Que se cree, es él, él que se cree superior, y ni siquiera lo conozco y me habla tan confianzudamente…que tipo mas pesado"

-Disculpa, - esboza una sonrisa, que molesto al rubio, él quería que se enojara, no que se pusiera a repartir sonrisas, que por cierto era muy falsa-pero no creo que llegar cincuenta minutos tarde sea una falta, y no me creo superior, solo soy un ser humano común y corriente, igual que tu-concluyo, poniendo un poco énfasis en la ultima frase, y entro a su cuarto.

"¿Con este tipo tengo que convivir? Aparte de pervertidos son engreídos…en especial él del pelo de choclo… como puede hablar así de una mujer ¡que rabia tengo!"

De repente comenzó a vibrar su celular, que estaba sobre la cama, lo tomo y miro la pantalla "llamada entrante: papá". No alcanzo a contestar, por que no sabia si hacerlo o no, se había prometido no hablar con su padre hasta que él tuviera el poder suficiente para volver, y presentarse ante él con la frente en alto. Como una persona apta para enfrentar cualquier tipo de situación.

Su móvil volvió a sonar, esta vez contestaría, y le dejaría algunas cosas claras a su padre. Inhalo profundo, y toco la pantalla, contestando la llamada.

-Que quiere señor –contesta- si es para decirme que vuelva esta perdiendo su tiempo.

-¡Hijo, no me hables como si fuera un desconocido!- escuchaba como se quejaba su padre- ¡Donde estas voy a ir a buscarte ahora mismo!, ¡como se te ocurre irte sin decir nada, tu madre esta extremadamente deprimida! – tuvo que apartar el celular de su oreja, por el grito que dio su padre- Y puedes creer que no ha cocinado desde que te fuiste-decía con alivio-pero ese no es el punto, iré por ti, ¡se que estas con el Padre Lory!

¡Que!, ¿como sabia su padre, que estaba ahí? Esperen un momento, talvez lo dijo para confundirlo, para hacerlo creer, que sabia donde estaba, para que él le respondiera "como lo sabes" y así descubrirlo, pero él era mucho mas astuto y no caería en su juego.

-Que te hace creer que estoy ahí,- dijo mofándose- piensas que soy tonto para irme a un lugar en donde me vas a encontrar-le dijo, esperando que su sospechas fueran ciertas, y que su padre solo estuviera intentando adivinar.

- Hijo, se que no eres tonto, pero tenia la esperanza que estuvieras ahí- respondió melancólico.

- Si eso era todo, adiós-concluyo y abruptamente colgó, exhalo frustrado, había sido muy pesado con su progenitor. No quería hacerlo sentir mal, pero era la única forma para que lo dejara en paz.

Nuevamente su celular, volvía a vibrar ¿es que ese aparatito no lo va a dejar tranquilo?

-¿Ahora que?- contesto, creyendo que era su padre, pero se equivoco, era su mamá.

-¡Hijo te extraño!- exclamo la mujer, al menos no le grito- Él ingrato de tu padre no le quiso poner altavoz al celular, así que mejor te llame yo. Estoy tan preocupada por ti, ¿has comido bien?-inquirió

-Mamá, de hecho este tiempo he comido bastante bien y en porciones razonables-le dijo. "!Gracias a dios!, el solo recordar, con cuanta comida me atragantabas, me revuelve es estomago" pensaba totalmente aliviado.

-De seguro, que te dan muy poca comida, dime donde estas y te iré a cocinar, necesitas alimentos ricos en vitaminas y minerales- se ofrecía, al parecer estaba muy preocupada por su alimentación. Que no podía estar mejor, desde que dejo su casa. A su madre siempre le quedaba de mal aspecto o sabor la comida, y no lo decía por desagradecido, pero era la pura verdad, siempre le faltaba sal, o le echaba mucha, y había ocasiones que exageraba con los condimentos, recordaba que una vez le echo mucha pimienta y ají, y le sirvió un plato hasta los bordes y le taconeo la boca, y en cuanto sintió como le ardía la garganta, salio corriendo directo al baño, a escupir todo.

-Madre no es necesario, es mejor que te encargues de alimentar bien a mi padre, su trabajo es muy pesado, y le provoca mucho estrés, hazle tu platillo especial- sugirió, que malo era, pobre de su padre estaría condenado a comer "la sopa anti-estrés de mamá"

-KUON! Escuche eso, por que le das ideas locas a tu madre, yo nunca me estreso- gritaba, totalmente indignado, de seguro que solo estaba asustado por la indigestión que se le vendría después- ¡CALLATE! KUU tú no me dejaste escuchar tu conversación con nuestro hijo, así que no te metas, lárgate, luego te haré mi súper sopa- solo escuchaba y sacudía la cabeza, sus padres nunca cambiarían, parecían adolescentes.

-Bueno como te decía, hijo, comprendo los motivos por los que te fuiste, así que vuelve pronto-le pidió, más bien le sonó como una orden- quiero que mi dulce y adorable hijo, vuelva a ser como antes. Adorable y dulce. Así que tengo mucha confianza en que lo lograras, y pronto estarás aquí con nosotros

No pudo evitar sonreír ante las palabras de su madre. Siempre se preocupaba por el, y talvez ella tuviera mas confianza en él, que él mismo, eso lo agradecía sinceramente.

-Si lo intentare, adiós mamá, cuídate- nuevamente tuvo que apartar el móvil de su oreja, por que su papá, había vuelto a gritar- ¡eres malo kuon! No te despediste así de mi, y eso qu…-colgó, no quería escuchar los quejidos y reclamos de su padre.

"Tendré que cambiar el número de celular, para que no me hostiguen más, a lo mejor voy este fin de semana"


Se sentía la persona más cruel del mundo, quería esconder su cabeza bajo tierra como las avestruces. Tenia miedo de que Sho no le hablara nunca mas, y que la odiara de porvida. Fue muy mala con él, al no prestarle el trabajo- no lo hizo por que Kanae fue la que se cabeceo toda una tarde para hacerlo, y también por que esta se lo prohibió, "no le premiare la flojera a nadie" eso había dicho, así que no tenia mas remedio que hacerle caso- . El profesor, lo regaño y le puso un dos en el trabajo, y como si fuera poco citaron a la señora Fuwa, para tener una charla por la irresponsabilidad de su hijo.

-¡Kyoko!- grito Sho a sus espaldas "seguro que esta enojado, voy a hacerme la que no escuche nada" –Kyoko espera –"no escucho, no escucho, soy de palo, tengo orejas de pescado" repetía esa cancioncita mentalmente, mientras seguía caminando, a paso apresurado.- te digo que me esperes- se sobresalto, al sentir que el chico estaba a su lado y la tomaba del brazo, deteniéndola.-es que no me oyes-exclamo enojado, tenia el entrecejo fruncido, y la miraba directamente a los ojos.- ¡Waaaa…Sho da miedo!

Kyoko solo se limito a mirarlo, sin saber que decir. No le había hablado en tanto tiempo, y más encima por su culpa, su amigo estaría en problemas con su madre

-Disculpa… es que…tengo un poco prisa, tengo muchas cosas que hacer- balbuceo, desviando la mirada y haciendo ademán de irse, pero este no la dejo. El chico al ver que ella quería irse, y evitarlo nuevamente la detuvo del brazo.

- Ah! Tienes prisa-dijo con ironía- ¿tan apurada estas para ir a ver a ese tipo?-le recrimino, mirándola de la peor forma posible. Con repulsión. Ella lo miraba confundida, no sabia de que estaba hablando. Le iba a preguntar, pero el muchacho hablo antes de que pudiera articular palabra alguna - incluso te dejas manosear. Y yo que pensé que eras más decente. Pero eres como todas. Una cualquiera.-

"Por que dijo que me dejo manosear…¿es que entero de lo de Reino? Pero yo no me deje, se quejaba internamente el fue quien me molesto, pero en ningún momento lo deje…"

-¿Kyoko, que te paso?- le preguntaba Chiori. Eso la hizo, reaccionar, y salir de sus se había dado cuenta, pero ya estaba en su dormitorio. Seguramente, camino sin darse cuenta- ¿por que lloras?

"¿Llorar? ¿yo? no estoy…" llevo sus manos a los ojos, notando que estaban húmedos y que algunas lagrimas caían e sus mejillas "es verdad, ¿y no me di cuenta?"

-Si tienes razón, pero no entiendo por que lloro- comenzó a rebobinar, lo ocurrido minutos antes, y las lagrimas comenzaron a brotar con mayor intensidad. Se sentía tan triste y enojada. No podía creer que su amigo de infancia pensara así de ella, y que no le preguntara lo que en realidad paso y todo por culpa de Reino.

-Kyoko dime que te paso-le pedía preocupada chiori, al ver que la muchacha que lloraba frente ella, ya estaba más tranquila.

Kyoko de alguna forma, se sentía en confianza con Chiori. Ella inspiraba confianza. El solo echo de que estuviera ahí la hacia sentirse un poco mejor. Pero no al punto de llorar frente a la chica, le daría mucha vergüenza. Y si se ponía a pensar, frente a la única persona que fue capaz de llorar sin control, la única que la avisto así, fue Ren.- Ni siquiera frente al Padre Lory, que era como su papá-. Pero si lo pensaba mejor, había otra persona que la ha visto llorar, y ha sido capaz de consolarla, esa persona, era su amigo Corn, el príncipe de las hadas.

Así que se seco las mejillas con el dorso de la mano, ¿Por que no contarle? Al fin y al cabo, era su nueva amiga. Y la confianza forjaba los lazos de amistad.

Así que le dijo lo ocurrido.

-¡Voy a ir a tirar de las mechas a mi hermano!- exclamaba enojada- Lo voy arrastrar donde ese idiota de Sho y que le explique las cosas, y después arrastro a ese tipo hasta aquí, ¡y que te pida disculpas de rodillas! espérate no mas- se estaba dirigiéndose al cuarto de Reino. "¡De verdad va hacer eso! Yo pensé que estaba bromeando… ¡no, no, no! Chiori para." Pensaba mientras estiraba la mano para detenerla, cosa que no alcanzo a hacer.

Chiori abrió de golpe la puerta, y entro, sin anunciarse. Lugo salio con el entrecejo y los labios fruncidos.

-¡No esta! ¡Donde se metió! Se supone que es su costumbre flojear después de clases- reclamaba, desprestigiando a su hermano. Tampoco era mentira lo que decía, ¿pero no se supone que los hermanos se cubren entre si?

-Chiori, no tienes por que hacer eso- le decía- ya me siento mejor, gracias a ti, por escucharme. Así que no te hagas problemas con tu hermano.

-Bueno, no voy hacer eso, pero si lo veo igual lo voy a retar, por su culpa ese tipo te dijo cosas feas.-

-Sho siempre reacciona, sin pensar- explico, alzando los hombros- estoy un poco acostumbrada, a verlo alterado.

- Pero igual, no tenia derecho, se supone que te conoce de años, no debería creer lo que oye por ahí- se cruzo de brazos, y sacudía la cabeza muy molesta. "Tendré que hablar con él, y dejarlo en su lugar" pensaba la pelinegra, con determinación, nadie se metía con una chica y mucho menos si esa chica era su amiga, sin recibir la reprimenda de Chiori


¡Maldecía con todo a los rectores! Los odiaba, hasta el punto de querer triturar sus huesos. Lastima que él no tenia el poder de hacerlo.

"Malditos me obligaron a cortarme las uñas, me costo meses dejarlas puntiagudas…y se atrevieron a cortarme el pelo, ¡púdranse en lo mas profundo del infierno! Ahora me siento como un mortal común y corriente."

Lo habían tenido, por más de hora y media en rectoría, por su "presentación personal", le requisaron pulseras, anillos y cuanto piercing tenia. Ni siquiera le importo que se los quitaran, total igual se compraría más. Y si se atrevían a quitárselos de nuevo, volvería a comprar más, hasta que esos sujetos se hartaran.

Pero lo que no podía tolerar es que le cortaran el pelo, se sentía tan raro, no le dejaron casi nada de pelo en la nuca. Su pelo plateado era único, pocas personas tenían ese privilegio, ni siquiera su hermana lo tenia, y eso que nacieron juntos.

Estaba por llegar a la habitación -que tenia que compartir desgraciadamente-. Cuando vio salir a su hermana, exageradamente tranquila.

"Algo se trae entre manos, ¡odio cuando se pone así!, menos mal que no soy su victima…esto tengo que verlo!" pensó divertido por la idea, seguramente su hermana iría a humillar a alguien, obviamente no podía perderse semejante espectáculo.

La siguió, sigilosamente. Si ella lo veía se arruinaría toda la diversión, "siempre trata de hacerse la santa frente a mi… ¡ella es mucho mas mala que yo! No es por exagerar, pero, pobre, él que le haga algo" el solo recordar, las personas, victimas de su hermana, le hacia sentir unos endemoniados escalofríos. Por supuesto que esas escenas las veía a escondidas. Puesto que su hermanita era un poquito bipolar, y si lo veía la agarraría contra él.

-Oye, disculpa- le decía su hermana a una chica que iba pasando- ¿donde puedo encontrar a Sho Fuwa?

-No se donde pueda estar- respondió - pero a lo mejor esta su cuarto, es allí- señalo, hacia el pasillo- la ultima puerta a mano derecha.

-Muchas gracias por tu ayuda- le dice sonriente.

Esperó a que su hermana, despareciera por el pasillo, y la otra chiquilla se fuera, para poder seguir sin ser descubierto. Se apoyo en la pared a brazos cruzados, acomodándose para la escenita que daría su hermana.

-¡Hola! ¿Tu eres Sho?- pregunta alegremente, obviamente para despistar.

-Si y tu eres la nueva, para que me buscas- para ser una afirmación, esta llevaba, muy mal ocultas sus intenciones "que quieres que te haga". Era lógico, que si él lo noto, su hermana también, "¡este tipo! ¡Se esta tirando a los tiburones!" Pensaba incrédulo "Chiori lo que mas odia son los mujeriegos… ¡esto se va a poner bueno!"

-Te estaba buscando, por que quiero pedirte algo- le respondió de la misma manera, siguiéndole el juego- y espero que lo puedas cumplir mis deseos- le dice con fingida inocencia.

-encantado, quieres pasar- le dijo, dejando claras sus intenciones este "tipo va directo al grano…que pena me da, mi hermana seria capas de castrarte."

- ¿Pasar? Oh, no es necesario aquí mismo esta bien- le dijo con notable sarcasmo- al parecer has mal interpretado mis palabras, no vengo por esa cosita que tienes en la entrepierna- se mofo, poniendo énfasis en la palabra cosita.- que no sirve para nada, me imagino que ya estas impotente, de tanto sexo. -

Eso era un golpe bajo para Sho, que menospreciaran su hombría. Y que fuera una enana, lo hacia enojar mas.

-¿Sabes? Hay dos cosas, bueno en realidad son muchas, pero solo dos, las que no soy capas de soportar, los mujeriegos y los que se dedican a humillar mujeres- su pequeña hermana, al parecer estaba bastante molesta- así que ahora mismo vas a ir donde Kyoko, a pedirle disculpas, lo que paso fue culpa del pervertido mi hermano, no de ella.

"¡Que hago yo metido en este asunto! Y por que Chiori esta defendiendo a esa chica plana y sin chiste…y sobre todo, de que tengo la culpa, yo no he hecho nada, ni siquiera me he acercado a esa niñita… ¡y yo no soy pervertido!...bueno un poco" escuchaba enojado, como su hermana, levantaba falsa calumnias sobre el.

- ¿con tu hermano también?- inquirió el chico- y este asunto a ti no te incumbe.- le reclamo- que te hace pensar que me voy a disculpar, con esa mujer aburrida y sin ningún atractivo, para mi no es mas que una fiel sirvienta, siempre hace lo que le pido.

- ¿ella te aprecia mucho y tu solo la utilizas?,- temblaba de pura rabia, nunca en su vida había conocido a un hombre tan descarado- ¡eres de lo peor! Como puedes referirte de esa manera de Kyoko, ella es una buena persona. ¡Ayudaría a cualquiera, no solo a ti!

Se escucho un grito ahogado. Se asomo un poco a mirar. Y pudo ver como el chico estaba todo doblado con la cara crispada por el dolor."¡Ouuch! Eso debió doler a Chiori se le paso la mano… Te felicito hermana siempre me das grandes espectáculos"

De pronto, a la atmósfera se torno pesada, totalmente abrumadora. Si no se equivocaba, provenía desde el recodo al final del pasillo. Salio de su escondite, ¡al carajo si su hermana lo veía! Pero tenia que salir de la duda ¿Quién podía emitir un aura tan intensa?

Al pasar por el pasillo. Chiori ni siquiera lo miro o simplemente lo confundió con otra persona, ya que estaba tan entusiasmada discutiendo con el muchacho. Cuando dio la vuelta al pasillo, quedo boquiabierto "noo, debe ser alguien mas" pensaba incrédulo, no podía ser ella "¿donde esta? esa persona debe estar escondida por ahí."

Kyoko estaba frente a él, con la mirada llena de odio, pero aun así no se lo creía "asea no es tan aburrida como pensé ¿Quién diría que resultaría ser una mujer tan interesante?"

Kyoko, estaba más allá de irritada, estaba totalmente furiosa, quería partirle la cara a Shotaro. Todo este tiempo la utilizo y la muy tonta nunca vio eso "Mimori me lo dijo y no le quise creer, y de alguna forma Kanae también lo sabia" se reclamaba a si misma "yo que hacia todo por ti, y solo te aprovechaste de mi… ¡incluso me sentía culpable por tu culpa!"

El corazón de Kyoko era un caos, nuevas emociones peleaban por salir a flote. Mientras las emociones, que siempre estuvieron a ahí, luchaban por no perder su lugar. Ciertamente era un trabajo difícil y llevaban todas las de perder. Pero la gota que rebalso el vaso, fue que el chico que estaba de rodillas en el piso, digiera que ella no servia para nada mas que servir a los demás. Le daba tanta rabia saber que él tenia razón, ella nunca se preocupo por si misma.

Cuando estaba dispuesta a encáralo, se le puso en frente Reino, cortándole el paso. Era capaz de reconocerlo aun que no llevara el pelo largo, por que la estaba mirando despectivamente. ¡Pero al diablo! que le importaba eso. Solo quería descargar su ira con alguien, y que mejor era hacerlo con el causante de esta.

Le dedico una mirada frívola al platinado, dejándole claro que se apartara. Este no lo hizo se quedo ahí parado, escudriñándola con la mirada. Estiro una mano apara apartarlo y poder pasar.

El chico la tomo del brazo, llevándosela a tirones, a otro lugar "¡pero que le dio a este!" Intentaba soltarse de su agarre, pero no podía la sujetaba muy firme.

-Oye suéltame- siseaba molesta, mientras sacudía el brazo- ¡que me sueltes te digo!

Reino no le hacia caso, solo se limitaba a seguir caminado, solo se detuvo cuando ya estaban dentro de su habitación. La chica lo miraba enojada, preguntándose por que la trajo ahí.

-¡Por que me trajiste aquí! ¡Quien rayos te has creído!-

- Te traje por que estas pasando por una crisis emocional muy fuerte- le explicaba- que te llevaría a hacer cualquier estupidez, no es que me preocupe por ti, pero mi hermana estaba ahí- "este tipo habla como si yo fuera una salvaje sin sentido común."- yo también escuche todo-continuo hablando mientras se sentaba en el sofá- y creó que no es lo mejor desquitarte con él, haciéndole frente, ¿por que no hacerlo sufrir un poco?-

Kyoko poco a poco fue prestándole atención. Las palabras del chico la estaban tentando pero… ¿como hacerlo sufrir? No le ocurría una buena idea, su concepto de hacer sufrir a una persona era a golpes, ¿eso duele más no? Y si le partía la cara a Shotaro, él muy imbécil se quedaría sin encanto alguno.

- No creas que me refiero a los golpes,- le dijo al ver la cara de maldad que había puesto- ¿por qué no hacer como que nada paso?- la chica ladeo la cabeza con un leve tic en el ojo, "¿Cómo hacer que nada paso? ¡Si paso todo! Esté es imbécil" –por que no aprovechas que él no sabe que escuchaste. Te haces la tonta y le sigues el juego o también podrías demostrarle que esta equivocado, que no eres como el dijo, eso seria bastante aburrido.

Proceso todo lo que le había dicho Reino, no era tan mala idea, pero eso era muy poco, ella quería que el se arrodillara ante ella suplicando clemencia.

- ¿Reino por que te cortaste el pelo?- le dijo para hablar de otra cosa. Ya pensaría en el plan perfecto después, cuando estuviera a solas.

- ¿Crees que me lo corte de puro gusto?- alzo una ceja, ante la pregunta de la muchacha- me han obligado a cortármelo-

-Ah, no te queda tan mal- sonrío, por primera vez podía hablar con él, sin que él la molestara, y esperaba que algún día pudieran llevarse bien- sinceramente ya no espantas tanto.

El chico aparto la mirada, intentando ignorarla, no esperaba que le sonriera de esa manera, como si fuera su amigo. No podía ser, ya había perdido su toque intimidante y todo por culpa de los rectores, ojala que algún animal del bosque se los comieran vivos.

Kyoko se fue a su cuarto al notar que Reino ya no tenia disposición de seguir hablando. "Seguro le molesto mi comentario, pero si no se ve tan mal…¡aah! eso no importa tengo que planear mi venganza, haber, lo primero que voy a hacer es desmostarle que no soy aburrida" cada vez se entusiasmaba mas con la idea que se estaba formando en su cabeza, "¡si, ya se que voy a hacer! Ojala el Padre me deje salir"


hola! espero que estén muy bien :)

Espero que les gustara el capitulo y perdón por la demora, intentare no tardarme tanto con el que sigue c:

Bueno algunas se preguntaran que es eso de pelo de choclo, pues aquie en mi pais le disen asi a los que se tiñen el pelo rubio y que termina pareciendo paja jajaaa, y tambien me gustaria mensionar que el celular de ren es el LG optimus one, (lo digo por que luego sera muy util) a mi me gusto mucho ese celu, algun dia me lo comprare xD

Chicas muchas gracias por sus comentarios, me hacen reir un monton jajaa, y uno que otro me da alguna idea :D

Bueno, como siempre no tengo mucho que decir, solo agradecerles por leer =)