Bleach no me pertenece es creación de Tite Kubo.

mil disculpas por el retraso y gracias por los reviews =) me da gusto saber que les agrada la historia. Saludos a todos los que leen esta historia...

Capitulo 7. Reproches.

Los pasillos se encontraban más congestionados que de costumbre, jóvenes iban y venían a través del mismo… a lo lejos se podía escuchar todo el barullo que la enorme congregación de estudiantes hacían.

No importaba cuán desesperado estuviese por avanzar entre el mar de estudiantes, no podía; inclusive la hora del almuerzo parecía más calmado que ahora… solo un poco más, ya casi llegaba. Ahí estaba la razón del ajetreo pegado a la pared, una lista… enorme por cierto.

Apartó a unos cuantos alumnos que le obstruían la vista, aun con su considerable altura, ésta no le favorecía en esos momentos… los murmullos de los jóvenes apenas y se entendían… "no es posible", "¿Cómo pudo pasar eso?", "¿Por qué él?", "me he esforzado lo suficiente", "me lo merezco"… entre otras cosas se podían entender.

— ¡Felicidades Kurosaki-kun!—

La voz infantil tan familiar para él venía desde atrás, no podía ser otra que Inoue Orihime… aun sin mirar por encima de su hombro podía saber que era ella debido a la peculiar manera de llamarlo, siempre de la misma forma.

—Hola Inoue…— vio a su amiga, pero ésta no venía sola, a su lado se encontraba su otra amiga pelinegra, Tatsuki… —hey Tatsuki— saludo de manera casual Ichigo, se llevó la mano a la cabeza rascándose la nuca mientras apartaba un poco la vista de su amiga.

La chica del cabello corto tenía el semblante algo serio, al parecer aun no se olvidaba de la pequeña charla que tuvo con él en el rio semanas atrás. Desde ese día había evitado hablar con el pelinaranja, aun estaba algo enojada por las palabras que le había dicho, pero más que nada lo hacía para evitar darle otros golpes.

—Aun no puedo creer que un matón como tú, pueda obtener el segundo puesto en los exámenes—bien tal vez ya era hora de poner punto y aparte a lo que había pasado semanas atrás, ser infantil y no dirigirle la palabra no servía de nada.

—Ni siquiera he visto los resultados— apuntó a la enorme masa de alumnos que ya se había acumulado de nueva cuenta frente a la dichosa lista — ¿Qué tal ustedes, como les fue?—

La muchacha de grandes atributos sonrió a más no poder, estaba feliz pues ya había visto sus resultados y no eran para nada desagradables.

—Tercer lugar…— habló la pelinaranja mostrando tres dedos de la mano para hacer más énfasis en el puesto obtenido, Inoue era una jovencita muy inteligente a pesar de su infantil personalidad.

—No puedo quejarme… he obtenido el quinto lugar— fue el turno de la joven morena de cabello corto —y como siempre, el primer lugar ya saben quien ha sido—no se necesitaba ser un genio para saber quien había obtenido ese primer lugar.

—Ishida— terminó de decir el pelinaranja por Tatsuki, Uryu era más cerebro que nada.

—Es de mala educación hablar de la gente cuando no está presente Kurosaki— el susodicho apareció de quien sabe dónde, haciendo que los tres dieran un pequeño respingo al escuchar su voz.

Tanto Inoue como Tatsuki voltearon hacia Ishida quien como de costumbre se acomodaba las gafas en total calma, como si su recién ganado puesto no fuese gran cosa para él, mientras que para los demás, era casi como el apocalipsis.

—Felicidades Ishida-kun, aunque no es sorpresa para nadie— la tierna voz de Orihime mientras decía aquello lo hizo ponerse algo nervioso, a él, Ishida Uryu, pero no demostraría aquello frente a ella y mucho menos frente a Ichigo.

—Gracias Inoue-san, felicidades por tu tercer puesto y a ti también Arisawa-san— miró de reojo a Ichigo quien aún seguía cerca de él mirándolo de manera despreocupada —lo que sí es una gran sorpresa es que Kurosaki obtuviera el segundo puesto… dime Kurosaki ¿a quién tuviste que golpear para intercambiar exámenes y obtener una buena nota?—

Como respuesta, el pelinaranja lo miró de mala manera, él no era capaz de aquello; si bien su puesto se había mantenido en el número veintitrés hasta ese día, el que obtuviera el segundo puesto no significaba que había hecho algo indebido para obtenerlo, hasta él tenía limites.

— ¿Acaso piensas que eres el único que puede sacar buenas notas Ishida... piensas que eres mejor que los demás?, el hecho de que te mantengas en el primer puesto no quiere decir que los demás seamos unos idiotas—su tono era algo más tosco rayando en la indignación.

Ishida se asombró ante la respuesta del pelinaranja, había hecho aquél comentario como una broma, quería cobrarle el que estuviese hablando de él cuando no estaba, pero no pensó que su amigo reaccionara de esa manera.

Ichigo intentó marcharse de ahí pero al pasar al lado de Ishida, éste le retuvo agarrando su hombro para evitar que se marchara.

—Kurosaki espera, sabes que no me refería a eso… diablos, que irritable estás— trató de disculparse el pelinegro, aunque en realidad a su parecer no había hecho algo malo. El ceño de Ichigo cedió un poco, solo hasta quedar "normal", y se calmó.

Tatsuki estaba más que lista para intervenir si las cosas empeoraban entre ambos, afortunadamente eso no ocurrió, ya que Ichigo se apartó un poco de Ishida.

—Olvídalo Ishida—y con ello se despidió de sus tres amigos perdiéndose por el pasillo ya menos congestionado de alumnos.

Inoue miró de reojo a Tatsuki y luego a Ishida. Cuando la pelinegra no le dirigió la palabra a Ichigo durante las semanas anteriores supo que algo andaba mal con él, aunque el pelinaranja era algo reservado con sus asuntos y no solía involucrarse con los demás, aun así nunca se había dirigido así a ellos a menos que fuese una situación muy mala o que estuviese muy molesto.

No le agradaba ver a sus amigos en esa situación, ella siempre había sido una joven bastante tranquila y amable con los demás y por ello era que ese tipo de tensiones entre sus compañeros y amigos no le gustaba. En verdad quería saber lo que le pasaba al pelinaranja, no por el simple hecho de ser una chismosa ni mucho menos, pero hasta cierto punto quería llegar a comprenderlo.

Rukia se encontraba en su pequeño cubículo descansando, esa semana fue de locos, había gastado demasiado en plumas rojas que en negras, ¿Qué les pasaba a sus alumnos, acaso solamente decían entender los temas para librarse de ella?, ya se encargaría de aplicarles un buen castigo y de dejarles tareas extras.

Sus ojos se cerraban casi involuntariamente, la noche anterior se mantuvo despierta calificando los exámenes restantes, casi una pila que llegaba hasta el techo, literalmente… y ahora estaba pagando las consecuencias de ello, inclusive las diez tazas de café ya no surtían efecto en su organismo, afortunadamente era viernes y esa noche se encargaría de recuperar el tiempo invertido en sus alumnos.

Aprovecharía para dormir un poco mientras los estudiantes veían sus resultados, eso podía tardar un poco y era justo lo que necesitaba, ni pensar en salir a los escandalosos y alborotados pasillos.

De repente la puerta se abrió abruptamente con un estridente sonido que la puso alerta, despegó la cabeza del escritorio y miró al sujeto que entraba por la puerta.

— ¿Estabas dormida?...— dejó una taza de café sobre el escritorio y se quedó de pie a un lado.

—Algo así— la pelinegra se restregó los ojos y acercó el café hacia ella —creí que estarías mirando los resultados como todos los demás Ichigo—no pudo evitar lanzar un largo y ruidoso bostezo.

Mientras la pelinegra le daba un sorbo al café, el pelinaranja jaló una de las sillas que ahí había y tomó asiento.

—Ya lo hice… — una sonrisa apenas se asomó por sus labios— quedé segundo después de Ishida, así que, gracias Rukia—

En las últimas semanas, Rukia había ayudado a Ichigo no solo con su materia, sino que también con las otras en las que estaba atrasado; todas las tardes como ya era costumbre iba a su casa a estudiar, el hecho de que Kaien lo encontrara dormido en su casa junto a la pelinegra no quería decir nada, a pesar de eso siguió yendo sin ningún problema, aun a pesar de las miradas de reproche que su primo le daba cuando éste llegaba del trabajo y él aun se encontraba ahí.

No era su culpa que el tipo pensara cosas que no eran, bueno tal vez sí, al menos no de la manera en la que su primo sospechaba, pero ese no era el punto.

—Vaya, no me esperaba eso… pero creo que te lo has ganado Ichigo, estos días te vi estudiar mucho y esforzarte… felicidades— dejó la taza a un lado, se había bebido todo en dos sorbos, le regaló una pequeña sonrisa al pelinaranja, al parecer sus esfuerzos habían dado frutos; a pesar de la finta que tenia, Ichigo resultó ser todo lo contrario a lo que aparentaba… tal vez era solo una defensa que utilizaba para que los demás no lo lastimaran.

La sonrisa que le estaba dedicando la pelinegra lo hizo sentirse un poco nervioso, así que solo atinó a rascarse la cabeza y el cuello. A pesar de su agotada apariencia, para él, aun se veía hermosa y más tras ese gesto, se reprendió mentalmente por lo que estaba pensando en esos momentos… "estúpido" se dijo, no debía pensar de esa manera.

—Bien, creo que ninguno se lo esperaba, hoy todos dicen eso— su ceño volvió a fruncirse al recordar lo que Ishida le había dicho, aunque luego le dijera que no era más que una simple broma, a él no le agradó para nada que su amigo pensara así de él.

Desde pequeño todos lo molestaban por su singular color de cabellera, los problemas en los que se metían no era solo porque él las buscara, así fue como se ganó su fama y aunque él decía que esos comentarios hacia su persona no le molestaban en absoluto, la verdad era que solo le molestaban si eran de personas cercanas a él, era algo un tanto complicado de explicar.

—No lo mal entiendas Ichigo… en estas semanas me he dado cuenta del gran potencial que tienes, pero debes explotar todo aquello si quieres sobresalir… y en esta ocasión lo has hecho bien y espero sigas así en los próximos exámenes que vienen— mientras decía aquello se acercó a él para poner su menuda mano sobre su hombro palmeándolo un poco, sabía que a veces un reforzador no estaba de más.

—En el pasado solía meterme en muchas peleas y terminar peor a como me encontraste esa noche en el callejón— levantó la mirada para ver la cara que tenia Rukia en ese momento, durante las semanas que habían compartido se dio cuenta que la pelinegra sabia escucharlo e incluso darle uno que otro consejo —me creé una fama de chico malo— Rukia rodó los ojos mientras negaba con la cabeza y tenía una leve sonrisa asomándose por sus labios —pero tienes razón, tal vez tengo potencial, durante años me he esforzado lo suficiente para demostrarle a todos que esa idea que tienen sobre mi es equivocada, que no pueden juzgar a los demás solo por su apariencia, es absurdo—

Ese muchacho frente a ella de verdad era todo lo contrario a lo que aparentaba, de cierta manera eso le agradaba de él, aunque siempre le sacara de quicio llevándole la contraria o peleándose con ella por cualquier tontería, pero era eso lo que le hacía agradable su presencia.

—Lo sé Ichigo, créeme a veces las personas pueden llegar a ser algo crueles con aquellos que no conocen— en sus años como profesora había presenciado aquello, no importaba la edad, los prejuicios se aplicaban de igual manera.

Por un breve lapso de tiempo ambos permanecieron en silencio, pensando en las cosas que habían acontecido en el día. Por desgracia el descanso estaba por terminar y ambos debían regresar a sus deberes, pero específicamente el pelinaranja había acudido al cubículo de la pelinegra con un propósito, el de agradecerle por la ayuda que le había ofrecido en esas ultimas semanas antes de los tan "esperados" exámenes.

Al principio dudó un poco en agradecer con un simple "gracias" a la mujer, aunque de antemano ya lo había hecho, esas palabras podían ser usadas para una ocasión como ésta; pero de inmediato las descartó, quería agradecerle de una manera en la que ella pudiese recordarlo y no se perdiera en el tiempo con esas simples palabras que cualquiera diría, eso no.

—Será mejor que regreses, el periodo de descanso está por terminar y de seguro tienes alguna clase antes del almuerzo— se apresuró a decir Rukia, no es que estuviese corriendo al pelinaranja, pero de verdad lo que en ese momento quería hacer era dormir, y dado que sus deberes habían prácticamente acabado lo haría; solo terminaría con unos cuantos informes que llevaría a su hermano y tendría libre el resto de la tarde.

Ichigo comprendió la indirecta, no le entusiasmaba demasiado la idea de volver a clases, ciertamente el profesor de biología, Mayuri le daba algo de desconfianza, es decir, el sujeto parecia una especie de científico loco sacado de un programa de televisión, pero bueno, faltar a esa clase no era una opción.

—Lo sé, no tienes por qué recordarme que ahora mismo debo ir al laboratorio—el pelinaranja se levantó muy lentamente, prácticamente se arrastró hasta la puerta—deberías aconsejar a Byakuya cambiar de Sensei, he escuchado rumores de Mayuri ¿sabes?, unos chicos de primero juran que intentó disecarlos, ¡es raro!— se quejó el muchacho, pero eso se le hizo bastante absurdo a Rukia.

—Te quejas de todo Ichigo, ahora no seas un llorón y ve a tu clase—lo empujó a través de la puerta, pues no veía la intención de Ichigo por marcharse— ten cuidado con Mayuri-san, debe estar ansioso por disecar ese cerebro tuyo que no tiene ningún uso, a puesto que estaría más que encantado de tener un cerebro en estado virgen—

Ante la sola mención de la palabra "virgen" las mejillas de Ichigo se tornaron rojas, más Rukia atribuyó aquello al enojo del que seguro estaría pasando el pelinaranja en esos momentos, sin imaginarse siquiera la verdadera causa de semejante reacción.

—Maldita— soltó el pelinaranja, tenía que salir de ahí o Rukia seguiría molestándolo—por cierto, te espero a la salida como siempre enana— era más una costumbre que se había afianzado con el correr de las semanas.

Ambos estaban de acuerdo en aquello, hasta ahora no había sido un problema el mantener una relación de amistad, aunque por algunos momentos la incomodidad se hacía presente, pero pasaban de ella ya sea diciendo alguna tontería o provocando al otro, y funcionaba, realmente lo hacía.

Rukia estuvo de acuerdo en ello, lo único que quería era regresar a su casa y dormir lo que restaba de la tarde y de ser posible todo el fin de semana.

—De acuerdo, pero ya vete Ichigo o le diré a Mayuri que te dé un reporte—y así por fin el pelinaranja emprendió su marcha con las manos en los bolsillos, siempre queriendo dar esa apariencia de chico "cool", según sus palabras, "tonto" pensó Rukia cerrando la puerta dispuesta a relajarse en ese tiempo.

Las clases continuaron normalmente, solo unos cuantos alumnos se encontraban algo deprimidos debido a los resultados, entre ellos por supuesto se encontraba Keigo, parecía como si un aura invisible le rodeara, lloriqueando en una de las esquinas del salón un "¿Por qué a mí?", claro que era olímpicamente ignorado por casi todos sus compañeros e incluso maestros pues sabían que era algo habitual en ese joven después de los exámenes.

Solo unos minutos los separaban de la libertad del exterior, la clase de historia servía como un poderoso somnífero, fechas… hechos…sucesos…hombres que ya habían muerto hacía mucho, todo eso aunque era importante no les garantizaba mantenerlos despiertos e interesados en la lección que muy pacientemente Kyoraku había preparado para ellos ese día.

De todos los ahí presentes la única que parecía estar realmente interesada era la pelinaranja Inoue Orihime, tomando apuntes y escuchando muy atentamente cada palabra; inclusive Ishida estaba por quedarse dormido y ni qué decir de Tatsuki e Ichigo quienes prácticamente no habían caído al piso debido a que todo su peso era sostenido por su asiento.

Como una señal divina y de salvación, el sonido de la campana se hizo presente interrumpiendo a Kyoraku a media palabra de terminar su explicación sobre la segunda guerra mundial. "Salvación" pensaba la mayoría que de inmediato y como acto divino salieron de su estado de ensoñación y guardaron sus cosas para salir literalmente huyendo.

—Kurosaki-kun, Tatsuki-chan— llamaba la pelinaranja a sus amigos quienes aun seguían dormidos, eran los únicos que quedaban en el salón, inclusive Kyoraku ya se había retirado hacía ya un momento.

—Espera Inoue-san yo me encargo de Kurosaki mientras tú despiertas a Arisawa-san—le dijo Ishida, Orihime no preguntó nada y con delicadeza comenzó a sacudir a Tatsuki para que despertara.

Por su parte Ishida sin previo aviso pateó el asiento de Ichigo haciendo que éste callera al duro suelo y soltando un bufido de dolor que lo despertó de inmediato. Miró al causante de su desgracia y lo maldijo de mil maneras mientras se ponía de pie y se acercaba peligrosamente a él con la clara intención de asesinarlo de la peor manera posible.

Pero afortunadamente Chad se interpuso en su camino y le sostuvo de la camisa para evitar que corriera sangre en ese momento. Ya con Arisawa e Ichigo despiertos, los jóvenes se dirigieron a sus casilleros por sus demás cosas, el plan era ir por algo de comer y después marcharse a sus respectivas casas, solo uno de ellos desistió del plan alegando que tenía asuntos que realizar.

—Pero Ichigo, es viernes… lo que tengas que hacer podrá esperar hasta mañana, tienes todo el fin de semana para hacerlo— insistió Tatsuki, pero aun así éste no desistió, cosa que por supuesto molestó a la pelinegra, no entendía qué era eso tan importante que no podía esperar.

Inclusive Ishida le insistió aunque también fue totalmente inútil, todos se rindieron, Ichigo era un testarudo de primera, al final la idea de ir a descansar resultó más tentadora, ya dejarían la salida para el próximo viernes sin que ninguno se negara; cada unos se despidió y se encaminó a su casa.

Bueno a excepción de uno, después de que todos se marcharan el pelinaranja fue directamente hasta su casillero para sacar algo de ahí, consideró que dejarlo en ese lugar era más seguro, no podía cargar con esa cosa por el instituto durante las clases, conociendo a Ishida o el mismísimo Keigo, lo encontrarían y le harían demasiadas preguntas que por supuesto él no contestaría.

Lo guardó en su maletín y se quedó recargado sobre la pared, esperando como todas las tardes una vez que las clases concluyeran. No tardó demasiado cuando por fin la divisó, Rukia ya se veía un poco mas descansada que cuando la vio anteriormente, intuyó que aprovechó bien esas horas durmiendo un poco.

—Creí que estarías dormida sobre tu escritorio babeando sobre tus documentos— la alcanzó antes de llegar a la salida.

—En verdad lo considere, pero la llamada de Kaien me despertó— Ichigo torció un poco los labios en señal de molestia, aunque ella no se dio cuenta—de nuevo llegará tarde a casa— dijo ella lanzando un pequeño suspiro, en esos días ya se había acostumbrando, desde que llegaron a karakura casi no lo veía como antes.

—Bueno al menos sé que no debo preocuparme por recibir sus miradas asesinas esta noche—una parte de él se alegraba de que su primo llegara tarde así podría pasar una tranquila tarde platicando con la pelinegra sin esas incomodas miradas que le dedicaba Kaien; pero por otro lado esa actitud del pelinegro no le agradaba demasiado, en verdad se preguntaba si su primo se ausentaba por trabajo y no por otra cosa.

"Será idiota" pensó Ichigo, si en verdad se pasaba el tiempo en otra "cosa" era porque era el más idiota de todos, ¿Cómo podía siquiera hacer eso teniendo a Rukia a su lado?, si estuviese en su lugar él jamás haría eso, nunca reemplazaría a la pelinegra pues toda su atención seria para ella y nadie más.

— ¿Me estas escuchando idiota?— ya se encontraban en la entrada principal del instituto pero al parecer Ichigo estaba pensando en quien sabe qué cosa que todo lo que ella le dijo había sido totalmente ignorado por éste y no solo eso, sino que se había detenido en ese lugar.

—Claro… solo… recordé algo— sus propios pensamientos le hicieron avergonzarse de sí mismo, ¿de dónde había salido aquello?, en ese instante en verdad recordó algo… lo que tenía en su maletín, debía dárselo ya aprovechando que no se encontraba nadie más ahí.

Sacó el objeto y lo sostuvo en alto frente a Rukia, casi restregándoselo en la cara debido a la diferencia de altura, la pelinegra retrocedió un paso ante semejante acción del pelinaranja. Abrió los ojos al contemplar lo que tenia frente y de inmediato se lo arrebato a Ichigo ante su total incredulidad.

— ¡Chappy!—exclamó Rukia cual niña pequeña, aferrando el peluche a su pecho y estrujándolo más y más.

—Es la única manera que encontré para agradecerte, las simples palabras "gracias" no eran suficientes para mí—se rascó la cabeza en señal de nerviosismo esperando a que Rukia dejara de apretujar al peluche y le prestará atención, cosa que tardó en pasar.

— ¿Cómo sabias que Chappy…?—preguntó inocentemente aun sin soltar al conejo de peluche blanco.

¿Y todavía se atrevía a preguntar? Debías estar ciego para no notarlo.

—No lo sé, tal vez toda esa basura de Chappy que tienes en tu casa me dio una pista, o los miles de DVD´s de colección de ese bicho quizás… a ya sé… fueron tus horrendos dibujos cada vez que me explicabas un tema— dijo con todo el sarcasmo del que era posible, cosa que molestó a Rukia quien le propinó un puntapié a la altura de la rodilla. Llevó sus manos al área afectada para sobarse, le dolió de eso no había duda —puedo demandarte por golpear a un estudiante maldita— se quejó Ichigo.

—Deja de llorar como una niña y levántate que se nos hace tarde idiota—así lo hizo él, debía admitir que ese era un gran detalle por parte del chico, y más si éste decía odiar al conejo Chappy, ahora más que nunca afirmó aquello de que el pelinaranja no era lo que su exterior aparentaba—gracias Ichigo— le acarició levemente la mejilla al chico, lo que hizo que de inmediato se sonrojara y se quedara estático, cuando se dio cuenta del afecto que aquel inocente gesto provocó en Ichigo carraspeo y le indicó que siguieran su camino.

Así lo hicieron, aunque durante todo el camino se sentía un ambiente algo tenso, sin embargo Rukia encontró la manera perfecta para olvidar aquello, molestando al chico con el peluche que en más de una ocasión corrió el peligro de ser arrojado a un lado de la calle o por la ventana del autobús.

Pero de lo que ambos no se percataron fue que minutos antes unos ojos curiosos observaron la singular escena en la que Ichigo le entregaba aquel objeto a la pelinegra y todo lo que siguió posteriormente.

Arisawa Tatsuki se encontraba más que confundida, regresó al instituto por su chaqueta, la olvidó en su casillero de tan distraída que estaba con el asunto de la salida, pero al llegar ahí se encontró con que Ichigo aun seguía donde lo habían dejado, pensó en acercarse a él pero al ver que alcanzó a Rukia optó por esperar a que terminará de hablar con ella lo que sea que tuviese que decirle; sabia que debía recuperar las clases perdidas durante su ausencia.

Pero al ver que le entregaba algo que parecia ser un peluche su confusión aumentó a escalas insospechadas, y lo peor fue cuando la misma pelinegra le acarició la mejilla para después irse juntos a quien sabe dónde. ¿Qué estaba pasando ahí?... ¿acaso Ichigo estaba…? Eso no podía ser cierto, lo conocía prácticamente desde que eran unos niños y entrenaban en el Dojo, entonces debía haber una explicación lógica a eso que acababa de ver.

Después de una rica cena que incluía pizza, Ichigo se retiró a su casa ya era demasiado tarde incluso para él e intuía que el pesado de Kaien ya estaba por llegar así que no lo pensó dos veces.

Y no se equivocó ya que después de una media hora el susodicho llegó a su casa totalmente agotado como las veces anteriores, solo esperaba que pronto todo regresara a la normalidad pues no sabía si podría aguantar más aquello. Sorprendentemente al parecer Rukia seguía despierta esas horas de la noche, y lo confirmó cuando ingresó a la casa y la divisó en la cocina lavando los platos.

— ¿Acabas de cenar?— indagó curioso al ver que efectivamente estaba enjuagando unos vasos… pero le extrañó que fueran más de uno.

—Sí, te dejé un poco, ¿quieres que te caliente la cena?—

— ¿Alguien más cenó contigo?—quiso saber, ya se imaginaba quien podría ser pero quería que ella confirmara su respuesta.

—Ichigo— dijo ella con tanta naturalidad, como si fuese lo más normal del mundo y al parecer así era.

Kaien no dijo nada más y tomó la cena en total silencio, cosa que no pasó desapercibida para Rukia, pero ya sabía que se debía a la sola mención del pelinaranja; una vez que terminó lavo sus platos él mismo sin esperar a que ella lo hiciera.

Mientras ella terminaba de limpiar lo que faltaba, él subió directo al baño para poder ducharse y cambiarse de ropa. Una vez que terminó subió y entró a la recamara dispuesto a dormir, pero algo llamó su atención, sobre la cama se encontraba algo que la noche pasada no estaba.

— ¿Qué es esto?— levantó al peluche y le dio unas cuantas vueltas, extrañado pues no sabía su procedencia pero no había duda de a quién pertenecía.

— ¿Por qué tienes a Chappy de cabeza Kaien?— preguntó Rukia quien se asomaba por la puerta ya con su pijama puesta.

—No recuerdo haber visto a este pequeño antes… ¿es nuevo, Byakuya te lo obsequio?—podía ser una opción, aunque conociendo a Byakuya no creía realmente de si eso podría ser posible siquiera.

—No es de Nii-sama, me lo obsequio Ichigo el día de hoy en…—no terminó de decir aquello cuando el pequeño peluche salió volando por la puerta— ¡Chappy!— se alarmó Rukia y de inmediato fue a recoger su peluche.

— ¡Ya estoy harto de esto Rukia!—levantó la voz Kaien, había soportado hasta donde podía, las visitas del pelinaranja todos los días cuando él no estaba, el que se quedara hasta altas horas de la noche y cenara con su esposa, incluso soportaba las miradas que le daba a Rukia cuando creía que nadie lo veía, pero ahora esto… era el límite de su paciencia.

— ¿Qué te pasa Kaien, por qué hiciste eso?—le reprochó Rukia mientras mantenía al singular conejo aferrado a su pecho que subía y bajaba gracias a su agitación.

—Lo que me pasa se llama Kurosaki Ichigo Rukia, estoy harto que siempre esté metido en nuestra casa con el pretexto de estar estudiando, no soporto que pase el tiempo contigo ni la manera en la que te mira cuando cree que nadie lo ve—explotó el pelinegro, ¿acaso era el único que notaba aquello?, no podía ser.

—Kaien, Ichigo es mi amigo y mi alumno, no puedes hablar así, es como si insinuaras que…—

—Exactamente Rukia, es tu alumno, y es por ello que no puede ser amigo tuyo no importa qué—dictaminó viendo de manera severa a Rukia, parecía como si estuviese regañando a un niño pequeño que no acababa de entender algo—eso es antiético, no sabes si solo se acerca a ti para obtener una buena nota, o si en verdad él…— no quiso terminar de decir lo que en verdad pensaba del motivo de la cercanía de su primo con su esposa, quería creer que la primera opción era la razón, aun no estaba preparado para algo así, y la sola idea le revolvía el estomago.

Rukia pareció pensárselo un poco, ella misma había dicho lo mismo antes acerca de que no podía ser amigo de uno de sus alumnos, pero después de convivir ese tiempo con Ichigo se dio cuenta que no era una mala persona y que solamente necesitaba alguien con quien hablar… justamente como ella lo necesitaba.

—Estas equivocado Kaien, Ichigo podrá parecer todo un busca pleitos pero en realidad es todo lo contrario, el jamás haría algo como eso, ni ahora ni nunca—defendió al chico, tenía toda su fe en él.

En definitiva Kaien era el único que podía pensar de aquella manera hacia su primo, sabía que era inútil tratar de convencer de lo contrario a Rukia, pero no podía evitar sentirse molesto por como ella defendía a Ichigo, justo como lo había hecho cuando él se presentó con Byakuya en los días en los que salían. Eso no le gustó para nada, debía intervenir de inmediato, tal vez hablando con el mismo pelinaranja o mejor aún, con Isshin… si esa era la mejor opción, si Ichigo pretendía algo, jamás cedería ni lo reconocería, mientras que su tío si podía intervenir.

—Espero sea solo eso Rukia, no quisiera llevarme una sorpresa— le dijo ya más calmado y con intenciones de salir de la habitación—descansa es mejor dejar las cosas como están… por ahora— recogió unas sabanas y una almohada—dormiré esta noche en el sofá… buenas noches— le dio un beso en la mejilla, pues al intentar besarla en los labios ella le esquivó acertando únicamente en ese lugar.

Ante ese gesto supo que algo andaba mal con la pequeña pelinegra, en definitiva no quería que su relación terminara, sin darse cuenta su matrimonio se había enfriado y después de llegar a karakura debido a su demandante trabajo y ahora incluso gracias a la presencia de su primo las cosas se estaban poniendo aun peores.

Dejó la habitación dándole una última mirada a Rukia, ella por su parte aceptó su decisión, si no quería dormir ahí era asunto de él, ella no le había pedido en ningún momento que así lo hiciera. Ella no había hecho nada malo, Kaien era el que perdía la cabeza por cosas sin sentido; con ese pensamiento en su cabeza se acostó en su ahora espaciosa cama, pero no se sentía sola, pues su conejo le hacía compañía, se aferró más a él… desde ese momento sabia que ese pequeño detalle le recordaría que no estaba sola, aun cuando Kaien no estuviera con ella, el peluche le recordaría que Ichigo estaba con ella sin importar qué.

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hasta la próxima =)