Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 7.
Sasuke resopló de nuevo, había tenido una fuerte pelea con Sakura al salir de la casa de su amigo. Él no tenía la culpa de que Karin lo hubiera tomado por sorpresa cuando pretendía felicitarlo por su próximo juego. Pero claro, su linda novia es testaruda y lo hizo quedar como el malo de la película, cuando evidentemente, él es una víctima en todo esto.
Ambos se gritaron, se dijeron cosas estúpidas, ella casi se baja del auto en medio de la noche cuando él tuvo que detenerse en un semáforo.
— Estás siendo infantil— sentenció enojado cuando tuvo que ponerle el seguro al vehículo para ella no se bajará.
— ¿Yo siendo infantil?— inquirió ofendida— discúlpame por pretender terminar esta absurda conversación por las buenas, señor 'estás siendo infantil'.
— ¡¿Quedándote de noche en la autopista?!— gritó mirándola como si estuviera loca— muy madura decisión— puso los ojos en blanco— excepto por una cosa, señorita testaruda. No pretendo permitirlo. Punto. Fin de la discusión.
— Soy perfectamente capaz de cuidarme sola, muchas gracias— en ese momento, la luz cambió y Sasuke arrancó a toda velocidad— ¡Baja la velocidad, Uchiha!— exigió asustada y enojada por la estupidez de su novio.
— Cállate y déjame conducir a mí— ordenó con dureza.
— No pienso morir por tu culpa— debatió.
Sasuke decidió darle la razón y bajó la velocidad. Ninguno de los dos no se volvió a dirigir la palabra en el resto del trayecto. Ella se bajó del auto como si tuviera un resorte en el trasero, cuando él estacionó frente a su casa.
— Me avisas al llegar a casa, al menos que avisarle a ella sea más importante— siseó con sarcasmo— Ah y por cierto, tienes un poco de brillo labial aquí— señaló la comisura de los labios del Uchiha antes de cerrar la puerta de golpe.
Sasuke golpeó el volante con fuerza, había sido un día estupendo hasta que la pelirroja tuvo que hacer esa estupidez. Maldijo a Karin por zorra y a Sakura por dejarse llevar por las provocaciones de la otra ¿Acaso no le había dicho que no dudaría de él? Pues parece que se le olvidó .
No arrancó hasta que no la vio entrar a casa, podía estar enojado con ella, pero no iba a dejarla a merced de algún degenerado por culpa de una pelea absurda. Agradecía que al menos Sakura no lloró en ningún momento, las lágrimas de ella podrían haberlo desestabilizado y se habría rendido ante ella con facilidad, aunque no tenga la razón.
...
— ¿Qué tienes?— preguntó su padre al verla tan furiosa.
— ¡Todos los hombros son unos idiotas!— desquitó toda su frustración con el Haruno— Lo siento, papá— suspiró más calmada— Iré a darme una ducha.
— ¿Terminaste con Sasuke-kun?— cuestionó extrañado, pues apenas tienen un día que oficializaron lo suyo.
— Sólo tuvimos una pelea tonta— aseguró para que no le cogiera mala voluntad al chico— Sabes que soy muy testaruda.
— Pobre muchacho— rió escandalosamente.
Sakura arqueó una ceja. Ella era su hija, tenía que darle la razón a ella sin importar si la tiene o no. Se despidió de él y se fue a su habitación. Se despojó de su ropa y se metió a la ducha, deseaba quitarse todo el sudor, la tierra y la rabia con el agua corriendo por su cuerpo. Analizó con detenimiento todo lo que ocurrió durante el día, todo lo que él le había dicho en la mañana...
— Sólo quiero que entiendas lo especial que eres para mí— su corazón se agitó ante el recuerdo.
Sakura le había dicho que lo quería, por fin se había armado de valor para decírselo, ¿Y el muy desgraciado cómo se lo pagaba? Aceptando como un estúpido –porque no tiene otra manera para referirse a él– ir a hablar a solas con ella un momento. No puede ser tan ingenuo, él tenía que saber que era una trampa. Pero claro, él fue sólo por amabilidad y Sakura era una loca psicópata que ve cosas donde no las hay, o al menos eso le había dado a entender cuando le reclamó por el beso que Karin le plantó, prácticamente en sus narices. Y luego la pelirroja le sonrió, restregándole que acababa de besar a su novio. Tuvo que aguantarse las ganas que tenía que borrarle esa maldita sonrisa con un puñetazo. Sasuke entró al vehículo con cara de pocos amigos y explotó inmediatamente después de que la joven Haruno le reclamará por su indulgencia.
— No puedo asegurarte que todo será color de rosas conmigo, pero me esforzaré por hacerte feliz y hacerte entender que tú eres mucho más de lo que crees ser— de nuevo sus palabras se reprodujeron en su cabeza.
Y al igual que en ese momento, rompió a llorar. Pero esta vez, Sasuke no estaba allí para abrazarla. Había aguantado las ganas de llorar durante mucho rato, lo último que quería es que él viera lo mucho que esa situación la había dañado. Ella es terca y orgullosa, eso es cierto. Lo ha sabido siempre y quizás esa característica suya siempre le traiga problemas con él, pero si ambos quieren hacerlo funcionar, deben aceptarse tal cual son.
Volteó a mirar su celular al escuchar que le entró un mensaje, mientras se ponía su pijama. Se tomó su tiempo antes de ir a revisar lo que él le dijo, probablemente sólo sea para avisarle que ya está en casa.
— Lamento ser un idiota, buenas noches— leyó en un hilo de voz.
Se llevó el celular a su pecho y se lanzó a la cama, suspirando encantada. Él se estaba disculpando por algo que ella sabía, no era su culpa. Pero el terrible animal de los celos la dominó por completo e hizo una escena bastante tonta. Ahora sentía vergüenza de sí misma, no sabría cómo mirarlo a los ojos después de esto. Quizás evitarlo unos días le haría olvidar su mal rato y recuperaría su valor.
Durante toda la semana, evitó cualquier contacto con él. Sasuke la llamaba o le enviaba mensajes, pero no había ido personalmente por ella por cuestiones laborales. Él se estaba preparando arduamente para el siguiente juego.
— ¿Aún sigues sin hablar con él?— preguntó Ino con sospecha, mientras ambas almorzaban en la cafetería.
— Sí— musitó avergonzada— No le he respondido las llamadas...
— ¡No puedes ser así, Sakura!— vociferó enojada, todo el mundo volteó a verlas— Él no hizo nada malo y tú lo sabes ¿Cuál es el problema ahora?— quiso saber desesperada.
— ¡No lo sé!— desparramó medio cuerpo sobre la mesa— Me porté como una cría y ahora me resulta imposible mirarlo a los ojos.
— ¿Y ya pensaste en... Ya sabes... El sexo?— preguntó con picardía.
— Apenas tenemos una semana de novios— señaló la pelirrosa.
— Ay, Sakura. No me vengas con esas, ya tienen casi un año de conocerse— le recordó— Casi lo hacen cuando apenas se estaban conociendo. Si sigues así, vas a llegar a los veinte siendo virgen.
— ¿Y eso qué tiene de malo?— cuestionó abochornada.
— Teniendo un novio como Sasuke-kun, todo— dijo burlona— Si fuera yo, ya me lo hubiera...
— ¡Ino!— reclamó roja de la pena— ¿Crees qué no sé eso? Él es muy...
— Ardiente— completó en su lugar.
— Sí, ardiente— aceptó mirándola acusadora— pero desde aquella vez él no ha sobrepasado los límites, ha respetado mi pudor y aunque a veces quisiera que bajara sus manos más allá de mi cintura... Quiero estar completamente segura de que estoy lista para ese paso, todavía no me siento cómoda conmigo misma y temo que se decepcione de mi cuerpo.
— Oye, ya es tiempo que lo superes— regañó— ¿Qué acaso no había quedado claro ya que eres hermosa? Sasuke lo sabe, he visto como te mira de pies a cabeza cuando va a buscarte para verte. Ese hombre debe estar loco por tocarte más, pero respeta tu espacio por tus inseguridades. Honestamente, mujer, yo ya hubiera manoseado ese trasero suyo desde hace tiempo— hizo una sonrisa pervertida.
— Y eso que no lo has visto con su uniforme de béisbol— agregó soltando una risita risueña.
— Pervertida— ambas rieron— ¿Acaso un trasero así es un requisito indispensable para los deportistas? Hasta tú tienes un buen trasero, amiga. Deberías presentarme a algunos jugadores— pidió.
— Hmp, tal vez luego— siguieron disfrutando su almuerzo, rodeadas de un tranquilo silencio.
— O-oye, Sakura— llamó Ino con nerviosismo.
— ¿Sí?— respondió extrañada por la actitud de su amiga.
— ¿Qué harías si Sasuke-kun viniera a buscarte aquí?— inquirió dudosa.
— ¿Por qué lo preguntas?— cuestionó confundida.
Ino señaló temerosa la entrada de la cafetería. Sakura volteó y efectivamente, Sasuke venía caminando hacia donde ellas estaban, con el ceño ligeramente fruncido, a juzgar por su ropa, había venido desde el estadio. Toda la población femenina admiraba al hermoso hombre que venía entrando, se reían entre ellas, preguntándose qué hacía él allí.
— ¡Sasuke-kun!— exclamó sorprendida, levantándose de su asiento.
Él, sin decir nada, la puso sobre su hombro. Ya estaba harto de la actitud infantil de su novia, ahora lo único que quería era ponerla sobre sus piernas y darle una cuantas nalgadas por caprichosa.
— Sasuke-kun— saludó Ino amablemente.
— Ino— pronunció a secas.
Tomó la mochila de Sakura, se la guindó en el otro hombro y comenzó a caminar hasta la salida. Sakura se cubrió el rostro avergonzada, podía sentir todas las miradas sobre ellos.
— Ten— como pudo le lanzó las llaves de su auto a la rubia— llénale el tanque, te lo pagaré luego.
— Nos vemos mañana— movió las cejas de manera insinuante y le hizo saber que nada la salvaría de sus preguntas.
Ino negó divertida, sabía que era cuestión de tiempo para él fuera a buscar a su testaruda amiga. Pero no creyó que él haría algo como eso. Miró discretamente el trasero del Uchiha, Sakura tenía razón cuando dijo que se le marcaba mejor con el pantalón su uniforme. Maldijo la suerte de su amiga, ella también quisiera algo así...
— Podrías haberme llamado— reclamó por lo bajo.
— Has estado ignorando mis llamadas y mensajes— gruñó entre dientes.
— ¿Y llevarme en tu hombro por todo el campus es una buena idea?— inquirió con sarcasmo.
— Para mí lo es— sentenció.
— Te estás comportando como una bestia— comentó.
— Y tú como una jodida molestia— debatió.
En cuanto estuvo frente a su auto, quitó el seguro de la puerta, la abrió y la lanzó en el asiento del copiloto.
— Auch, ten más cuidado— se quejó por la brusquedad con la que la había tirado— Eres un bruto, Uchiha— reclamó en cuanto él se metió en el asiento del chófer— Iba a subirme de todas formas...
Sus reclamos murieron en su garganta cuando sintió los labios de él sobre los suyos. Quiso alejarse, estaba enojada por su actitud. Pero lo había echado tanto de menos esa semana, sus besos la hicieron olvidar su enojo y se aferró a su cuello para profundizar el contacto.
— No seas encantador cuando estoy enojada conmigo— suspiró embelesada por sus besos en el cuello. Sintió la sonrisa de Sasuke en su piel.
— Tuve que escaparme de mis prácticas por ti, molestia— mordió levemente detrás de su oreja.
— Lamento haberte hecho tener que venir por mí— masculló con un terrible sentimiento de culpa.
— Todo fue culpa de mi descuido, es razonable que no quisieras verme— pronunció mirándola a los ojos.
— Te he estado evitando porque estaba avergonzada de mi comportamiento. Hace mucho que te perdoné por eso, Uchiha— se puso a horcajadas sobre él y comenzó a darle pequeños besos por todo el rostro— Soy yo quien tiene que disculparse.
— Me he mal acostumbrado a esta molestia— esbozó una sonrisa torcida.
— Y yo me enamoré de un malhumorado, arrogante, prepotente...— le acarició el rostro con ambas manos— Me he mal acostumbrado a tu extraña manera de ser— asaltó sus labios con desesperación.
A esas alturas, unos simples besos ya no eran suficientes para satisfacer esa necesidad que tienen de amarse de todas las formas posibles.
— Si no tuviera que volver al estadio, te llevaría a otro lugar— ella entendió lo que quiso decirle.
Sasuke quería concretar lo que habían comenzado en su casa meses atrás.
Se sentó en las tribunas del estadio mientras él estaba ocupado, recordó sus días en la preparatoria. Como le gustaría haber tenido más tiempo en un equipo, mejorar sus habilidades cada día como lo hacía el pelinegro.
— Hola— la voz de Itachi la hizo sobresaltar.
— Itachi-san— pronunció sorprendida— Hola, ¿Qué hace aquí?
— Vine porque mi madre me lo pidió— respondió— Tengo que recordarle a mi hermanito que hoy es la subasta de beneficencia que mi madre organiza cada año— sacó una invitación de su chaqueta— Madre lamenta haber olvidado invitarte cuando te vio la semana pasada...
— Pero yo no tengo vestidos apropiados para este tipo de eventos— masculló con un puchero.
— ¿Qué haces aquí?— preguntó Sasuke a sus espaldas.
— Vine a invitar a Sakura a una cita— argumentó Itachi tranquilamente.
— Nii-san...— siseó amenazante.
— Vale, era broma— dijo con nerviosismo— Pero si vine a invitarla a la subasta.
— Maldita sea, lo había olvidado— apretó los puños con fuerza.
Sus intenciones al terminar allí era llevar a su chica a cenar y luego, si tenía algo de suerte, ella le permitiría llegar a algo más y buscarían un lugar para poder consumar su asunto.
— Quisiera hablar con ella un momento a solas— pidió serio. Itachi asintió en silencio y se alejó— Esto arruina completamente nuestros planes.
— Descuida, no quisiera hacerle un desplante a tu mamá. Ella ha sido muy gentil conmigo— entrelazó sus manos con las de él y se supo de puntillas para darle un beso en la barbilla— Nuestros planes tendrán que esperar, lo único que me preocupa ahora es que yo no tengo vestidos.
— Eso lo arreglaremos ahora mismo— indicó— Vamos a ir a comprarte algo lindo.
— Amor— lo miró con desesperación— Yo no sé de vestidos y esas cosas...
—...— Sasuke dudó, él tampoco sabía. Su única alternativa era...— Itachi— llamó sin despegar sus ojos de los jades de la pelirrosa.
— ¿Sí?— se acercó a ellos.
— Préstame tu teléfono— ordenó.
Él no sabía de memoria el número de su madre y no sabía si Sakura lo tenía guardado.
— ¿Vas a llamar a mamá?— interrogó.
— Sí— respondió.
— Ya estoy llamando— informó.
Sasuke soltó una de las manos de Sakura y tomó el celular que Itachi le ofrecía.
— Mamá— dijo en cuanto se pegó el teléfono al oído.
— ¿Sasuke?— pronunció extrañada— ¿Por qué llamas del teléfono de Itachi? ¿Sucedió algo?
— Nada, es sólo que estoy en el estadio y no tengo mi teléfono al alcance— explicó.
— Menos mal— suspiró aliviada.
— Mamá, Sakura tiene un problema con lo de la invitación improvisada.
— ¿Está enojada?— quiso saber preocupada.
— No, pero no está preparada para eso. No tiene vestidos y...— la pelirrosa le arrebató el teléfono.
— Mikoto-san, es un gusto hablar con usted— saludó con cordialidad.
— Sakura-chan, el gusto es mío— dijo alegremente— Lamento mucho haberte invitado al último minuto.
— No se preocupe— le restó importancia al asunto— Lo que me preocupa es el vestuario, nunca he tenido la necesidad de comprarme vestidos de noche, así que no tengo idea de lo que es correcto. Me preguntaba si usted podría ayudarme...
— ¡Claro que sí!— chilló maravillada por la idea— ven a mi casa ahora mismo, yo te ayudaré con todo. El vestido, zapatos, peinado y maquillaje. No te preocupes por nada.
— Muchas gracias— suspiró agradecida.
— No hay de que, siempre quise una hija. No puedo hacer este tipo de cosas con dos hijos varones, ¿O sí?— bromeó.
— No, la verdad no— se lamentó— al menos que alguno de los dos decida usar vestidos y maquillarse— pronunció juguetona.
— Se verían tan monos— comentó riendo.
— Pienso que más bien, se verían bastante cómicos— los hermanos la miraron con las cejas alzadas, sin tener idea de qué tipo de conversación mantiene ella con su madre.
— Dile a Itachi que te traiga con él cuando regrese— pidió— Sé que Sasuke no termina todavía.
— Como diga— colgó la llamada y le entregó el aparato a su dueño.
— ¿Qué te dijo mamá?— preguntó Sasuke.
— Que me fuera ahora mismo con Itachi a su casa— contestó— Ella sabe que todavía no terminas la práctica y tiene mucho que hacer conmigo.
— Hmp— rodeó su cintura posesivo y se inclinó sobre ella— Ansío ver lo que mi madre hará contigo.
— No he usado ese tipo de ropa nunca, así que veremos qué pasa...— se encogió de hombros.
Sasuke la dejó ir lentamente, sabía que Sakura seguía sin aceptarse tal cual es, pero había tenido un avance. Por eso él se ha obligado a respetar ciertos límites con respecto a su cuerpo para no asustarla, cuando la verdad ardía por ella. Deseaba tocarla y hacerla suya de todas las maneras humanamente posibles.
Volvió a su entrenamiento, Naruto le sonrió con picardía cuando volvió al bullpem. Ambos se habían estado preparando para el partido, pues él había convencido al entrenador que la persona con la que mejor puede hacer una batería es Naruto y habiendo visto lo que ellos podían hacer, le permitió al rubio ser el catcher del partido.
...
Sakura se sorprendió al ver como la enorme casa Uchiha estaba siendo decorada. En el jardín habían instalado unos elegantes toldos, debajo de ellos habían unas mesas con unos quince sillas cada una, habían alrededor de unas veinte. Supuso que en la noche se vería magnífico.
Itachi la dejó en compañía de una de las señoras del servicio y ella amablemente la llevó con la pelinegra. Mikoto la instaló en una de las habitaciones de huéspedes y le pidió que se pusiera cómoda mientras ella iba a buscar algunos de sus vestidos que había seleccionado exclusivamente para la pelirrosa, en compañía de una de sus empleadas domésticas.
Mikoto la obligó a probarse cada vestido con unos zapatos a juego. Los colores eran bastante variados, pero al final, la Uchiha le obsequió un vestido rojo que nunca había usado porque su esposo insistía que dicha prenda no le favorecía, pero definitivamente, la pelirrosa sabía lucirla espectacularmente. Mikoto lo supo cuando compró un vestido con un estilo al que ella no estaba acostumbrada, no era para ella.
— ¡Luces preciosa!— expresó maravillada— Ese vestido lo compré porque me pareció precioso, pero mi esposo insistió que no era para mí y lo guardé hasta el final de mi armario. Ahora te pertenece.
— No puedo aceptar tal cosa, Mikoto-san— negó la muchacha— Se lo devolveré en cuanto termine el evento.
— Es tuyo, linda— afirmó sonriente— Nunca me perteneció, no acepto devoluciones.
— No creo ser digna de tanta amabilidad— hizo una reverencia.
Sakura volvió a mirarse al espejo, ella misma no terminaba de creerse lo bien que se veía. Jamás pensó que un simple pedazo de tela costosa haría tal diferencia en ella. Aunque la madre de su novio le dijo que todavía le faltaba el peinado, maquillaje y buscar accesorios adecuados para la prenda. Pero antes de todo, la Uchiha le permitió tomar un baño. La pelirrosa salió muy temprano de casa a la universidad; luego cuando ya se iba a casa, pero primero accedió a acompañar a su amiga a almorzar, su novio la fue a buscar de una forma bastante peculiar.
Se puso una bata de baño y dejó todo en manos del estilista que Mikoto había contratado.
...
Sasuke guardó su auto en el garaje, su humor no era especialmente bueno. Esas fiestas que hacen sus padres suelen empeorar, lo que él considera, su buen humor.
— Mamá— saludó al verla en el comedor, mientras trataba de organizar los últimos detalles.
— Bienvenido de vuelta, hijo— le sonrió antes de volver su atención a sus empleados.
— ¿Sakura?— preguntó.
— Está en una de las habitaciones de huéspedes— indicó— Pero no tienes permitido verla— aseveró.
— Hmp. Claro— puso los ojos en blanco.
— ¡Uchiha Sasuke, ni se te ocurra desobedecerme!— regañó— Ve a vestirte, pronto comenzarán a llegar los invitados.
Él arqueó una ceja, detestaba que su madre lo tratara como un mocoso delante de las empleadas domésticas. Nada iba a impedir que fuera a ver a su chica, ni siquiera su intensa madre.
— Ajá— respondió de mala gana.
Subió las escaleras, ignorando los reproches de la pelinegra. No pretendía dejar que su madre empeorará su humor. Su casa tiene tres habitaciones para invitados, sólo tendría que buscar en cuál de las tres está ella.
Las dos primeras habitaciones estaban vacías. Anduvo por el pasillo sin prisa y tocó la puerta un par de veces.
— ¿Diga?— apretó la mandíbula con fuerza al escuchar una voz masculina en su interior y abrió la puerta de golpe.
— ¡Sasuke-kun!— exclamó Sakura contenta.
— Uchiha-sama me dio órdenes de no dejar entrar a nadie, ¿Quién demonios te crees qué eres?— replicó ofendido por cómo él irrumpió cuando hacía su trabajo.
— Es mi casa, puedo ir a donde me plazca, pedazo de...— se detuvo en medio de la oración.
— ¡Uchiha Sasuke!— escuchó el grito de su madre al final del pasillo.
El pelinegro palideció, cuando su madre decía su nombre completo, él y su hermano saben que están bien jodidos. Sakura lo miró con lástima cuando la Uchiha lo jaló de una oreja y se lo llevó, disculpándose con el hombre por la insolencia de su hijo.
Sasuke no dejó de quejarse en ningún momento, él sólo quería ver a su novia. Pero ni siquiera pudo admirarla como Dios manda por culpa de su madre y el estúpido estilista.
— Acabas de hacerme pasar una vergüenza en frente a ella— bufó con furia contenida.
— Quiero que te lleves una sorpresa al verla, cielo— trató a acariciar su mejilla, pero él rehuyó su toque.
Mikoto sintió una punzada en su pecho por el rechazo y la mirada despectiva que él le lanzó antes de entrar a su cuarto y tirarle la puerta en la cara.
— Sasuke...— pronunció con tristeza, tratando de evitar que sus lágrimas salieran para no arruinar su maquillaje.
— Es un niño muy malcriado, pero eso es tu culpa, madre— Itachi escuchó el alboroto que armó su hermano y salió a ver.
— Ya se le pasará— suspiró con tristeza— Cuando la vea con ese vestido, me lo agradecerá.
...
Sakura le envió un mensaje justo después de que su madre lo sacó de la habitación de esa manera tan vergonzosa. Ella se disculpó por las molestias ocasionadas, él bufó. Ella y su mala costumbre de disculparse por cosas que no debe. Sasuke prefirió no contestarle.
Quizás en el fondo lamentó haber sido grosero con su madre, pero es que ella lo hizo cabrearse más de lo que ya estaba cuando su hermano le recordó que su agenda estaba forzosamente llena.
Se metió al baño y de mala gana se puso el smoking que su madre le había preparado para esa noche. Dejó los primeros dos botones de su camisa abiertos y se guindó la corbata en el cuello. El pelinegro siempre ha detestado usar corbatas, ni siquiera se ha propuesto aprender a hacerle el nudo. Siempre es su hermano, su madre o su padre quienes lo obligan a no prescindir de la prenda.
Dejó su cabello tan rebelde como siempre, se echó un poco de perfume y salió a buscar a su chica. En cuanto estuvo frente a esa puerta, titubeó. Primero estaba ansioso por verla, ahora sus estúpidos nervios lo traicionaron. Nunca en toda su vida se había sentido así por ninguna mujer, ni siquiera cuando era un adolescente con las hormonas alborotadas. Aunque en teoría sigue siendo un adolescente, pero creía haber superado aquella etapa.
Se armó de valor y tocó la puerta suavemente. Casi al instante, ésta se abrió. Quedó sin aliento en cuanto la vio, no tenía las palabras necesarias para describir lo espectacular que ella lucia. Ese vestido rojo hacía resaltar sus eróticas curvas, la tela fina del vestido no deja casi nada a la imaginación. Sus hermosos ojos delineados de negro, haciendo que esa manera que ella tiene de mirarlo, consiga desamarlo por completo. Y sus provocativos labios pintados de rojo, invitándolos a ser devorados por él. Su corto cabello recogido, dejando una maravillosa vista de su largo y nivel cuello. Con un flequillo de lado y unos cortos mechones enmarcando su rostro.
— ¿Y?— preguntó ansiosa por su falta de reacción— ¿Me veo bien?
— No sabría decirlo— dijo en un hilo de voz— Me has dejado noqueado— bromeó.
— ¿Eso es bueno?— cuestionó insegura.
Sasuke la tomó por la cintura, quedando sus bocas separadas por un par de centímetros.
— Definitivamente lo es— susurró con una sonrisa torcida.
— Tú también luces bien— musitó con una sonrisa coqueta.
— No sonrías así— apretó el agarre de su cintura— Podría replantear los planes y quedarnos en la habitación, honestamente prefería que modelaras ese vestido sólo para mí. No quiero viejos babosos anhelando lo que me pertenece...
— Pasa, aún no termino— soltó una risita nerviosa y le dio rápido beso antes de apartarse.
— Se supone que ya deberías estar lista— arqueó una ceja.
— Decidí dejar los tacones para el último minuto— hasta ese momento, Sasuke no se había dado cuenta que ella estaba descalza— no entiendo cómo es que Ino y las demás mujeres dicen que son cómodos y funcionales. Para mí son sólo armas diseñadas para torturarnos. Ni siquiera las cortas clases de tu madre, sirvieron para que supiera caminar con estas cosas, así que te pido que si tengo que estar caminando por el evento, no me sueltes.
— Trato hecho— ella sonrió complacida.
— No piensas salir con esa corbata así ¿O sí?— inquirió con sospecha.
— Siempre las he odiado— se encogió de hombros— no sé anudarla.
— Por fortuna para ti, yo sí— se paró frente a él y comenzó a hacerle el nudo— la mamá de Ino me enseñó a hacerlo desde que era muy pequeña para que pudiera ayudar a mi papá en cosas tan insignificantes como lo es el nudo de la corbata— terminó de acomodarle el cuello y le acarició el pecho con cariño— ya estamos listos.
— ¿Me concedería el honor de ser mi acompañante en esta velada?— le ofreció su brazo.
— Por supuesto que sí, señor Uchiha— se puso los tacones y aceptó la caballerosidad del pelinegro.
Sakura parecía abrumada por tanta gente, la prensa. No entendía como las personas podrían soportar tanto la presión de ese lado de la sociedad, aunque Sasuke parecía muy acostumbrado a todo eso. Él no sonreía, siempre estoico, difícilmente las personas podrían conocer sus pensamientos o si realmente le agrada esas personas con las que es cortés o es sólo falsa cortesía. Sólo ella sabe que él no quiere estar allí, que es cortés porque su educación lo obliga a serlo, que lo hace únicamente y exclusivamente para complacer los caprichos de su madre. En la foto familiar, apenas se dio cuenta de la diferencia de altura que hay entre él, su padre y su hermano. La prensa incluso insistió en conocer la acompañante del joven jugador y les tomaron unas cuantas fotos.
— Estoy seguro que la cámara te adora— le habló al oído.
— Pero yo no a ella— respondió entre dientes, para no perder su sonrisa ante las cámaras.
— Vamos a bailar— la jaló de la mano, dejando a los reporteros con ganas de más— ¿Sabes hacerlo?— preguntó una vez que llegaron a la pista.
— Mi padre me enseñó de niña— sonrió altanera.
— Hmp, molestia— la arrimó más a su cuerpo y comenzaron a moverse al ritmo lento de la melodía que los músicos tocaban.
Sus miradas se fusionaron, el roce de sus cuerpos era cada vez más insoportable. Ambos necesitaban irse de allí y tocarse con más libertad. Sakura pasó sus brazos por su cuello y lo besó, él se dejó hacer, ignorando por completo que había mucha gente a su alrededor.
— Salgamos de aquí, ya no lo soporto— casi le suplicó.
— Sí— susurró embriagada de esas exquisitas sensaciones.
Sasuke la tomó de la mano y ambos se perdieron de la vista de todo el mundo. Dispuestos a amarse y sentirse como tanto lo han estado esperando.
Hasta aquí el capítulo de hoy.
Casi lemon(?
Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.
Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
