Capítulo 7

La desaparición

Tras terminar de desayunar, parecía que las cosas habían vuelto un poco a la normalidad, aunque Ron estaba algo distante no parecía enfadado. En cambio Ginny aun parecía algo desanimada. Tenía razón Hermione, últimamente estaba demasiado distante con ellos y pasaba la mayor parte del tiempo con Luna. Siempre tenía un semblante triste y era difícil sacarle algún tema de conversación, pues parecía que nunca tuviese ganas de hablar. Había pensado acercarse a Luna, quizás ella podía orientarle un poco respecto a Ginny, aunque le aterraba la idea de mantener una conversación seria con ella. Harry cogió un par de dulces y un vaso de zumo de calabaza, seguro que Hermione tendría hambre, y se dirigieron a la sala común.

-Bueno, yo voy a buscar a Hermione –Dijo Ginny camino de las escaleras. Harry y Ron se sentaron frente al fuego… donde permanecieron callados varios minutos esperando a las chicas. Un silencio demasiado incomodo para estar con su mejor amigo, pero no se atrevía a preguntarle porque le había dado aquel codazo en las escaleras, prefería esperar a que se le pasara, con Ron era mejor así.

-¡CHICOS¡HERMIONE NO ESTA! –Irrumpió la voz de Ginny desde las escaleras.

-¿Qué? –Respondieron ambos al unísono.

-QUE HA DESAPARECIDO. LA PUERTA ESTABA CERRADA DESDE DENTRO, HE TENIDO QUE ABRIRLA POR MEDIO DE UN HECHIZO, Y CUANDO ENTRE, ESTABA TODO REVUELTO Y EL CRISTAL DE LA VENTANA ESTABA ROTO. ¡SE LA HAN LLEVADO!

-HAY QUE AVISAR A DUMBLEDORE -Dijo Ron poniéndose de pie

-DUMBLEDORE NO ESTA¡ESTA EN LA COMIDA DE NAVIDAD DE LOS MIEMBROS DEL WINZENGAMOT¿NOS LO DIJO AYER RECUERDAS?–Respondió Ginny llorando.

-¿Y LA PROFESORA MCGONAGAL? –preguntó Harry muy alterado

-Tampoco está, es el dia de Navidad Harry, los profesores estÁn con su familia –Respondió Ginny cada vez mas nerviosa.

-¡PUES MANDEMOSLE UNA LECHUZA A DUMBLEDORE¡RÁPIDO! –Dijo Harry con resolución. ¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER! –Harry subió a corriendo hacia su dormitorio, buscando un trozo de pergamino y su pluma. A toda velocidad escribió el mensaje con la letra mas clara que pudo:

Profesor Dumbledore,

Hermione ha desaparecido. Alguien la ha raptado en su habitación, hay una ventana rota y todo el cuarto esta revuelto. Necesitamos su ayuda cuanto antes.

Harry

Volvió a bajar a la sala común donde Ron y Ginny le esperaban impacientes, y los tres salieron corriendo hacia la lechucería.

En cuanto llegaron, buscaron a Hedwig entre todas las lechuzas, y esta al verlos bajó a su encuentro. Releyó el mensaje para asegurarse que se entendía. Lo enrolló y se lo ató a Hedwig en una pata.

-Lleva esto a Dumbledore lo mas deprisa que puedas -le dijo de forma severa mientras Hedwig asentía, y la llevó hasta la ventana.

La lechuza empezó a volar pero el viento le oponía mucha resistencia. A medida que se alejaba del castillo volaba con más dificultad. El viento la llevaba de un lado a otro y era incapaz de seguir en línea recta. Apenas podían verla, a causa de la ventisca, pues nevaba con mucha intensidad. Realmente era el peor temporal que Harry había visto nunca y empezó a dudar de que su lechuza pudiera entregar el mensaje.

- ¡Oh no! –Exclamó Ginny. Una ráfaga aun más fuerte se había llevado a la lechuza golpeándola contra un árbol. Hedwig cayó al suelo y no volvió a volar.

-¡HEDWIG! –Gritó Harry. ¡TENEMOS QUE IR A BUSCARLA, PUEDE ESTAR HERIDA!

Dicho esto los tres salieron de la lechucería y se dirigieron a la puerta principal del castillo. Les costó mucho abrirla, pues el viento estaba contra ellos, pero finalmente pudieron salir.

El frío era insoportable y el viento les azotaba la cara hasta hacerles daño. Apenas podían ver nada. Estaban viviendo una autentica pesadilla donde las cosas horribles se sucedían unas a otras y todo carecía de sentido. Tenía que encontrar a su lechuza, pero al mismo tiempo estaba perdiendo tiempo para ayudar a Hermione.

Harry iba el primero con la vista clavada en el árbol contra el que había chocado Hedwig y caminaba en línea recta hacia allí. Ron le seguía pegado a sus talones abrazando por los hombros a Ginny, ayudándola a caminar. Una vez llegaron al árbol, empezaron a mirar alrededor. Los tres se separaron y buscaron en direcciones opuestas. Hedwig era tan blanca que resultaba imposible divisarla sobre la nieve, además no paraba de nevar y probablemente estuviera parcialmente cubierta. Eran los únicos que estaban fuera del castillo y el silencio del exterior solo se veía amortiguado por el sonido de las ráfagas de viento y la voz incansable de Harry llamando a su lechuza… estuvieron así durante varios minutos, hasta que finalmente se oyó la voz de Ron a lo lejos.

-¡Harry¡HARRY! –Ginny y Harry corrieron todo lo rápido que el viento les permitía, hasta llegar a donde estaba Ron. Harry podía verle de pie, de espaldas a el, y mientras se acercaba, podía darse cuenta que tenía a Hedwig entre las manos, le agarró por un hombro y Ron se dio la vuelta, hablándole con la cabeza baja.

-Lo siento Harry… Hedwig ha muerto.

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Pobre Hedwig :(