La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen
Como siempre, muchas gracias a todos por leer y dejarme sus maravillosos comentarios que me alientan a seguir escribiendo esta historia. Saber que les está gustando me encanta y que me hagan saber sus pensamientos y reacciones aún más.
Y por primera vez no tenemos advertencia… No diré más
Agradecimientos a autumnevil5
Se levantó apresurada de la cama a pesar de sentirse débil y agotada, comenzó a avanzar por el largo pasillo sin prestar atención a lo que su padre decía. Jamás corría pero esta vez no pudo evitar hacerlo y por fortuna estaba descalza. Ignoró a Sidney que como siempre quería saber qué sucedía y casi tropieza con Graham pero logró esquivarlo. Recorrió pasillos hasta que llegó a la biblioteca que estaba llena de libros que siempre habían pertenecido a ese palacio pero también de sus libros de magia.
No quería pensar, quería respuestas. Entró a la biblioteca e inmediatamente de los libreros comenzaron a salir libros mientras Regina intentaba revisarlos lo más apresurada que podía. Necesitaba información sobre su hechizo porque no podía estar embarazada, no había manera, no era posible bajo ninguna circunstancia, lo sabía, estaba más que segura que funcionaba, fueron años los que pasó con el cazador y uno que otro hombre ocasional bajo ciertas circunstancias y el hechizo había hecho lo suyo a la perfección. Siempre.
Las horas comenzaron a pasar mientras la reina, sentada en el piso, seguía revisando libros que subían y bajaban de los libreros alrededor de ella mientras intentaba encontrar algo que le diera una idea de qué podía haber sucedido. Su corazón dio un vuelco cuando encontró el hechizo y lo repasó una y otra vez y no encontró nada, lo mismo tal cual lo recordaba.
Era un hechizo que Rumple le había enseñado como de sus primeras lecciones a petición de ella porque le horrorizaba la idea de quedar embarazada del Rey y no confiaba en las hierbas del todo. Lo aprendió y lo tenía que aplicar cada mes hasta que pudo perfeccionar la técnica y quedó como algo permanente cuando su magia se volvió poderosa y no tuvo ningún problema en todos esos años. ¿Qué podía haber salido mal?
Recordó que ya estando con David su sangre había bajado por lo que no entendía cuál podía haber sido el problema esta vez. Su corazón se apretó cuando recordó que el príncipe la había ido a buscar para preguntarle precisamente eso. Aún sentía muy presente la sensación de emoción que invadió su cuerpo porque él había arriesgado todo por verla porque pensó que él quería estar con ella y de ahí surgió su idea del acuerdo, pero ahora que veía esa posibilidad de estar embarazada se preguntaba qué habría sucedido de haberle dado una respuesta positiva al príncipe. Comenzó a sentir angustia y no podía evitar que su mente le jugara malas pasadas al contemplar la idea de que David hubiera ido al palacio más bien porque un bebé con la Reina Malvada arruinaría su final feliz.
Se dio cuenta que estaba llorando, ni siquiera supo el momento en que había comenzado su llanto pero ahora se estaba volviendo más pronunciado a causa de sus pensamientos. No sabía cómo sentirse al respecto, tenía mucho miedo y sentía mucha angustia de tan solo pensar que fuera real, estaba asustada porque en caso de estarlo, traer a un niño al mundo era condenarlo solo por llevar su sangre y ¿Qué iba a pensar David? ¿Que lo engañó cuando le dijo que no era posible que quedara embarazada? De seguro no iba a querer al bebé o... No, no quería pensar en nada más porque no estaba embarazada.
Quiso seguir buscando pero sentía que la cabeza le iba a estallar, se sentía saturada de información, de pensamientos y sentimientos y su estado anímico no estaba ayudando en nada, mucho menos el llanto que sacudía con fuerza su cuerpo.
Lo último que pensó con claridad fue que su sangre siempre era exacta, pero algunas veces tenía ciertos desajustes por alguna descompensación de su cuerpo, quizá eso era lo que estaba sucediendo con su depresión y en cualquier momento su periodo llegaría. Siguió pensando en posibilidades para justificar la ausencia de su sangre y acallar lo que muy dentro de sí sabía, hasta que se quedó dormida en el suelo de la biblioteca rodeada de libros.
En el palacio del Reino Blanco se escuchaban unos pasos apresurados pertenecientes a la princesa Snow que emocionada se dirigía hacia una de las habitaciones con Ruby tras ella
- Shhh - le dijo a su amiga deteniéndose en una puerta la cual abrió con una llave y después entraron cerrándola tras ellas
- ¿Así que esta era la habitación de tu madre? - preguntó Ruby, admirando cada detalle del lugar
- Mi padre ordenó que todo permaneciera tal cual ella lo dejó. No permitió que ningún objeto fuera movido de lugar. Todos tenían prohibido entrar excepto por mí y la servidumbre que solo retiraba el polvo - comentó acariciando la suave colcha de la cama
- y… ¿Dónde está? - preguntó la lobo sacando a Snow de su pequeño momento nostálgico y la princesa sonrió genuinamente dirigiéndose a uno de los armarios.
Abrió las puertas y quedó al descubierto un vestido de novia. Era un corset sin mangas y una falda cubierta por plumas que daban un toque especial a la prenda.
- Es precioso, Snow… Perfecto para ti - dijo Ruby sonriendo mientras se acercaba a observar el vestido de más cerca
- David no tiene ni idea. Sé que le dije que no seguiría adelante con los planes de la boda pero no me pude resistir -
- Te verás hermosa el día de tu boda - dijo su amiga tomando las manos de la princesa
- Gracias. No puedo creer que estemos tan cerca de que todo esto termine. Estoy muy emocionada porque al fin podremos detener toda la oscuridad y seremos felices por siempre - dijo en tono entusiasmado
- ¿Estás segura de lo que quieres hacer con Regina? Es decir… ¿Matarla? - preguntó Ruby insegura
La princesa suspiró y se soltó del agarre de su amiga, se movió hasta quedar sentada en la cama - Si…creo que el peor error que he cometido ha sido perdonarle la vida e intentar darle otra oportunidad. Me ha costado la cercanía de David - dijo juntando sus manos en su regazo
- ¿Y aun diciéndole de tu decisión no quiso volver a la habitación contigo? - preguntó la lobo extrañada
- Primero, es un mutuo acuerdo temporal el que no compartamos la alcoba. Segundo, está molesto conmigo porque detuve la ejecución de Regina y después ella casi me mata… Jamás lo había visto tan furioso. Recuerdo haber despertado por la noche y él no estaba a mi lado, supongo necesitaba sacar el estrés contenido y después de esa noche nada volvió a ser igual entre nosotros - hizo una pausa mientras Ruby se sentaba a su lado - Al principio no le tome importancia ¿sabes? Estaba muy feliz porque al fin estábamos libres de la Reina Malvada y habíamos recuperado el Reino, me emocionaba tanto la boda. Pero después se vino lo de Ella, el Oscuro y otra vez Regina, desde entonces mi mente ha estado enfocada en detener la oscuridad - tomó un largo respiro para continuar - Pero después supe que algo había cambiado. Entonces caí en cuenta que todo venía desde ese día en que le perdoné la vida a Regina y ya me ha confirmado que esa es la razón - dijo con una pequeña sonrisa
- ¿Entonces no tienen relaciones? - preguntó la lobo
- Tener relaciones no es indispensable para nosotros - dijo la princesa muy segura
- ¿Para ambos? - dijo extrañada Ruby
- Creo firmemente que lo mejor es no tener hijos hasta que todo ésto pase, no sería bueno estar embarazada con tanto peligro acechando. Así que tomamos la decisión de que David dejara la habitación para no tener tentaciones - dijo sonriendo a su amiga falsamente.
No quiso confesar que el Oscuro había ido a buscarla para meterle la idea en la cabeza de tener un hijo. Recordaba haberse quedado aturdida por sus palabras porque fue cuando se dio cuenta que llevaban todo ese tiempo sin buscarse el uno al otro en la cama a pesar de compartirla. Y por supuesto que no confesaría que hasta tuvo que beber alcohol para darse valor y lo peor es que el príncipe la había rechazado obviamente por su estado y que eso detonó que ya no quisiera compartir la habitación con ella… Todo era culpa de Regina, de ella también por perdonarle la vida y exponerse a que la reina la quisiera matar pero a final de cuentas siempre era Regina la que estaba arruinando todo.
- Las cosas volverán a la normalidad una vez que hayamos detenido al Oscuro y a la Reina Malvada - dijo la princesa en tono plano, como si intentara convencerse de que así sería
- Pues entonces espero no nos tardemos mucho porque David se va a acostumbrar a estar sin ti -
- Somos amores verdaderos. Eso es inquebrantable. No importa qué pase, David no me dejará de amar - dijo Snow levantándose para cerrar las puertas del armario
- En verdad es un vestido bello, Snow -
- Lo que más anhelo es tener una boda y una vida sin temor a que Regina aparezca para arruinarlo todo… Tengo que deshacerme de ella pase lo que pase. Cuando le pedí a mi padre que se casara con ella porque la quería junto a mí, era una joven completamente diferente a la persona que ahora conocemos - jamás le había confesado eso a nadie, era algo que había quedado entre su padre y ella
- ¿Le pediste a tu padre que se casara con Regina? - preguntó Ruby asombrada
- Mi padre cumplía todo lo que le pedía. Estaba deslumbrado porque Regina me había salvado la vida, su plan era agradecerle y recompensarla a ella y su familia de por vida, pero recordé que Johanna me había dicho que padre era un hombre muy solitario y… yo la quería con nosotros. Lo hice por ambos y él accedió, ni siquiera la había visto y decidió hacerla su reina - suspiró - Por supuesto ella aceptó y ahí comenzó todo. Hice lo mismo por ella, le salvé la vida, le di una oportunidad más y la deje quedarse en el castillo de mi madre pero nada será suficiente, nunca - avanzó hacia Ruby - Regina ya no es esa mujer, hace mucho tiempo que esa persona que conocí dejó de existir y después de saber que sigue con sus deseos de arruinar mi final feliz me queda más que claro que ya no merece más oportunidades. Es un monstruo, esas criaturas no cambian nunca, son como animales salvajes que atacan, que acechan en la oscuridad esperando un punto débil para atacar y es mejor deshacerse de ellos - dijo caminando hacia la puerta y no alcanzó a ver la expresión un poco herida de su amiga quien le siguió en silencio.
Estaba atardeciendo cuando el príncipe Henry se acercó al cazador quien estaba paseando por el jardín - ¿Podrías llevar a Regina a su habitación? - le pidió de manera amable - Se quedó dormida en el suelo de la biblioteca y no quiero que esté ahí -
- Por supuesto - respondió el cazador y comenzó a dirigirse a la biblioteca.
La encontró en una posición rara que no debía ser buena para ella, sabía que había estado teniendo problemas para dormir y no quería despertarla pero dormir en el suelo no podía ser bueno tampoco. Se agachó frente a ella, supo que estuvo llorando, tenía la nariz y las mejillas sonrosadas y sus pestañas estaban ligeramente húmedas pero podía ver el rastro que las lágrimas habían dejado por su bello rostro.
Suspiró, se apoyó bien con sus pies sobre el suelo y la levantó en brazos, se sorprendió porque estaba mucho más ligera de lo que recordaba, aunque hacía mucho tiempo que no tenía la oportunidad de tomarla entre sus brazos. Tal como lo esperó la reina despertó inmediatamente asustada
- ¿Graham? - preguntó adormilada
- Si. Te llevaré a tu habitación - comenzó a caminar hacia la alcoba de la reina.
Regina apoyó su cabeza sobre el pecho de Graham. Se asustó cuando se sintió levantada en brazos porque no era David, lo supo de inmediato. El tacto del cazador en su piel se sentía diferente, su olor, todo. Se pegó un poco más a él y para su decepción no escuchó ningún latido, se sintió culpable porque ella era la causante de eso y al mismo tiempo tan triste porque no era David, ni siquiera había un corazón pero de haberlo no lo iba a sentir igual porque no era el del príncipe. No pudo evitar que un sollozo abandonara sus labios mientras apretaba la camisa del cazador en un puño con una de sus manos.
Llegaron a la habitación y Graham la recostó en la cama
- Gracias - dijo gentilmente Henry y el cazador se retiró - Aquí estaré contigo hasta que te que duermas. Descansa tranquila, mi niña - susurró dejando un beso en la cabeza de su hija.
Como Regina estaba muy agotada se quedó dormida de nuevo casi de inmediato.
Mientras, a las afueras del palacio del Reino Blanco, David estaba de nuevo en el lago cercano donde había visto y tenido a Regina una maravillosa segunda vez.
Llevaba ahí casi todo el día, se suponía que debía de hacer una diligencia pero no tuvo ganas de presentarse ante nadie, de alguna forma su estado de ánimo estaba decaído porque la reina no le había ido a buscar en todo ese tiempo y no sabía qué sucedía con ella o si estaba pensando nuevamente en lanzar la maldición y obviamente él le estorbaba para esos planes.
Eran pensamientos que desechaba rápidamente porque estaba seguro que Regina sentía algo por él, quizá no estaba enamorada ni mucho menos lo amaba como él lo hacía pero estaba convencido de que no le era indiferente.
Se dejó caer completamente sobre el pasto mirando los árboles y el cielo con esos exquisitos colores del atardecer. Sonrió irónico porque había ido ahí con la esperanza de que la hermosa y enigmática reina apareciera una vez más buscándole como lo había dicho pero para su decepción no lo hizo.
Lanzó un suspiro frustrado y decidió que si pasaban unos días más y ella no se dignaba a aparecer iría a buscarla. No podía darse el lujo de dejarla sola tanto tiempo, a pesar de que Henry le aseguraba que no había escuchado de ella nada más de la maldición no estaba tranquilo, o por lo menos esperaba que el padre de Regina le avisara de alguna forma si veía o escuchaba algo. Además estaba el maldito cazador de planta en el palacio.
Molesto ante ese pensamiento se levantó y sacudió sus ropas cuando de pronto escuchó una risita burlesca que le erizaba la piel. Odiaba a ese horrible ser.
- ¿Qué pasa príncipe encantador? - le preguntó con su irritante voz habitual - ¿Es aquí donde está tu final feliz? -
- No voy a caer en tus juegos - dijo avanzando hacia donde estaba su caballo y de pronto esa criatura le apareció por el frente
- Ella ya se cansó de ti y no vendrá. Ni hoy, ni mañana, ni nunca. No le eres indispensable y tiene a su total disposición a un cazador que es libre y siempre está disponible - decía mientras lo rodeaba y podía ver como sus palabras afectaban al príncipe aunque él intentaba disimular - Algo que tú no puedes ofrecerle - dijo mordazmente muy cerca de su oído - Además eres el amor verdadero de su peor enemiga. Te aseguro que para divertirse un rato le serviste, ahora solo tiene que soltar la información, esperar a que el rumor se corra y tu querida princesa tendrá el corazón roto. La reina es lista y despiadada - le dijo entre dientes
-Cállate - dijo David apretando sus manos en puños. Sus palabras habían alimentado sus temores respecto al cazador tan cerca de Regina y eso lo hacía sentir inseguro y celoso porque el Oscuro tenía razón, Graham era un hombre libre y él no. Aunque dejara a Snow para irse con Regina, David sería un hombre atado que no podría ofrecerle un matrimonio a la reina, jamás. Eso le hacía sentir desesperanzado porque el futuro que podía ofrecerle a Regina sería oscuro en ese aspecto y lo que él más quería era salvarla de toda la oscuridad.
Nadie más que Granny le había dicho verdades sobre la infidelidad que estaba cometiendo, algo que había estado dejando de lado porque no había a quien enfrentar puesto que estaba siendo de lo más discreto y dejaba ese gran problema de lado porque anteponía la misión de salvar a Regina, pero el peso de escuchar esas palabras lo apesadumbraban
- Pero como siempre estoy de tu lado, encantador. Te ayudaré y te aseguro que nunca nadie sabrá de tus… encuentros con Regina -
El príncipe soltó una risa irónica - Claro… ¿A cambio de qué? - respondió en el mismo tono
- Olvídate de ella y concéntrate en hacer feliz a tu princesa. Regina solo sabe destruir todo lo que toca y te puedo asegurar que te está usando para su venganza mientras tú tienes a tu princesa abandonada, posponiendo un final feliz que ya tienes. Deshonrando la memoria de tu madre - y eso hizo que David volteara a verle sorprendido y molesto
- No menciones a mi madre - dijo el príncipe apretando los dientes
- Mientras no tengas un hijo con Snow la muerte de tu madre habrá sido en vano - dijo el diablillo fingiendo inocencia
- ¿De qué estás hablando? - preguntó David
- ¿Snow no te lo ha dicho? - y soltó una risita mientras aplaudía como el demonio que era - El Rey George maldijo a tu princesa para que no tuviera hijos. Tu madre sabía lo mucho que anhelabas tenerlos por lo que sacrifico su vida dejando que Snow tomara el agua del Lago Nostros para que fuera capaz de concebir de nuevo y tú pudieras tener tu final feliz - concluyó con un tono triunfante como sabiendo que esa información haría estragos en el príncipe
David estaba sin palabras. Su madre había sacrificado su vida para que él pudiera tener hijos con Snow y él había estado evitando tener relaciones con ella durante todo ese tiempo. Si todo hubiera seguido normal en esos momentos la princesa podría estar ya esperando un hijo suyo y entonces él estaría honrando la memoria de su madre. Solo que esa noche en la cual se suponía debía comenzar a vivir su final feliz decidió ir a esa celda a liberar su frustración e ira reprimida sin saber que esa simple elección cambiara su destino por siempre
- Creo que has entendido el mensaje - dijo el diablillo con voz malévola mientras desaparecía
Salió de su trance al escucharlo pero cuando reaccionó ya se encontraba solo. Tomó un largo respiro al verse libre de esa oscura presencia. Era un manipulador vil y cruel, de sentirse inseguro de sus sentimientos por Regina y sus decisiones correría en ese mismo instante a intentar tener un hijo con Snow pero era lo último que quería. No iba a traer un bebé al mundo solo por culpas y remordimientos. Amaba a su madre y ella pudo haber hecho ese sacrificio pero lo que único que ella quería era que él fuera feliz y su felicidad ya no estaba con Snow.
Se subió a su caballo y comenzó a cabalgar hacia el palacio. De cualquier forma era posible que Rumplestiltskin estuviera mintiendo en todo lo que dijo. Aunque no podía preguntarle a Snow si eso era cierto porque no quería decirle de ese desagradable encuentro. De pronto se preguntó si esa loca idea de la princesa de tener un hijo no habría llegado de la misma fuente.
En caso de ser cierto todo encajaría, aparentemente el Oscuro quería que ellos estuvieran juntos y tuvieran un hijo. Posiblemente para asegurar que se mantuviera alejado de la reina para que ella lanzara esa maldición. No sería esa la primera vez que lo usara para hundir a Regina, pero esta vez no caería en el juego y no le iba a ayudar a lastimarla.
Si de algo estaba seguro es que Regina no le estaba mintiendo y que tampoco lo estaba utilizando para su venganza, de otra forma ya habría hecho algo. Fue muy clara en su acuerdo y hasta el momento todo se había mantenido tal cual lo acordaron, salvo que ella no sabía que él se había enamorado y estaba intentando salvarla.
No pudo evitar que su inseguridad respecto al cazador incrementara la punzada de celos que siempre estaba presente al saber que él sí podía estar cerca de la reina todo el tiempo, que si se lo proponía podría acercarse a ella con intenciones de tener sexo, el solo hecho de saber que podía verla cuantas veces quisiera o que pudiera verla desnuda de nuevo lo hacía hervir de furia y celos.
Pero antes de que el sentimiento posesivo por ella comenzara a surgir en él sintió un brusco movimiento de su caballo - ¡Wow! Tranquilo - le dijo al animal, aparentemente no se había dado cuenta que en su arranque de celos había jalado las riendas del caballo de más y éste estaba protestando.
Ya con la cabeza un poco más fría se enfocó en lo que era primordial para él que era la seguridad de Regina. Temió por lo que estuviera pasando con ella ahora que sabía que el diablillo estaba enterado de sus encuentros. Rogó con su corazón que ella estuviera bien, que no estuviera pensando en lanzar la maldición y estuviera fuera de peligro.
Regina despertó sobresaltada por una pesadilla, sentía la frente sudorosa, se pasó la mano por la misma y se sentó en la cama
- ¿Qué haces aquí? - preguntó al ver al cazador medio recostado en una orilla de su cama. Tomó la colcha y la apretó contra su pecho por instinto
- Lamento decepcionar, majestad. Sé que no es a mí a quien deseas ver - dijo serio el cazador - Tu padre necesitaba descansar pero no quería dejarte sola y me pidió que te acompañara - explicó
- No soy una niña que necesita vigilancia - dijo la reina molesta
- A veces te comportas como tal. Pero sé que no lo eres - dijo sonriéndole de forma insinuante y Regina solo torció los ojos - Hace mucho tiempo que no jugamos, majestad - le dijo alargando su mano para tomar una pierna de la reina pero ésta las llevó a su pecho
- No - le dijo seria
- No te creo que ya no quieras estar conmigo como antes Regina - le dijo seguro de sus palabras - ¿Me vas a decir que el príncipe es muy bueno en la cama? ¿Que es mejor que yo? - rio con ganas - He visto que es imaginativo pero no creo que sea nada que yo no pueda darte - intentó alcanzarla de nuevo pero ella lo detuvo con su magia - Vamos Regina, él no es como nosotros, déjalo que se quede con su aburrida princesa -
- Ahora no, Graham - le dijo la reina comenzando a sentirse mal física y emocionalmente por las palabras del cazador. No quería saber nada de David y Snow juntos - Quiero estar sola. Vete - le ordenó mientras sentía que sus ojos se inundaban de lágrimas
- Tu padre no quiere que estés sola - dijo el cazador con los dientes apretados al ver la expresión dolida de la reina. Le era imposible definir sus sentimientos hacia ella porque no tenía corazón.
Regina no aguantó más, tuvo que correr al baño a regresar su estómago una vez más dejando a un atónito cazador en la habitación. Cuando regresó él seguía ahí, en el centro del cuarto con una expresión dura en su rostro, los puños apretados y como conteniéndose de actuar
- Lo dejaste que… - lanzó un gruñido frustrado y se fue tal cual se lo había ordenado.
La reina sintió una opresión en el pecho, Graham tenía instinto de lobo y sus palabras eran otra confirmación de lo que estaba intentando negar por todos los medios.
No pudo sacarse de la mente lo de su madre durante todo el trayecto al palacio. Necesitaba estar seguro de que Snow no supiera del sacrificó que ella había hecho y que durante todo ese tiempo le hubiera estado mintiendo respecto a la muerte de su madre. Entró buscándola por todo el castillo y la encontró en la que había sido su habitación
- David… - dijo la princesa sonriente de verle ahí, como esperanzada
- ¿Mi madre bebió el agua del Lago Nostros? - preguntó, pudo ver la cara de sorpresa y culpa de la princesa y entonces supo que el Oscuro había dicho la verdad
- S-si - respondió ella muy bajito - Pero sabes que estaba ya muy enferma y no se pudo salvar - dijo retorciendo sus dedos entre sus propias manos - ¿A qué viene esa pregunta de pronto, David? - preguntó frunciendo el ceño y mirándolo incrédula
Le estaba mintiendo en su cara, con algo referente a la vida de su madre y no podía creerlo. Estaba siendo injusta porque al menos merecía saber la verdad, era su madre, por Dios.
Después no pudo evitar pensar que él estaba haciendo lo mismo y entonces se preguntó si eso del amor verdadero seguía siendo algo entre ellos, se estaban mintiendo el uno al otro y no había forma de que lo suyo siguiera siendo verdadero ¿O sí?
Miró el anillo en el dedo anular de la que era su esposa y maldijo el día en que decidió ponerlo ahí. Si tan solo hubiera aguardado un poco y no hubiera hecho caso a Snow ni al último deseo de su madre de verlo casándose con la princesa en esos momentos sería un hombre completamente libre para la reina.
No tenía ya nada que hacer en ese lugar
- Iré a las minas, estaré ahí hasta que terminen la celda, se han tardado demasiado y me estoy cansado de esperar, ayudaré en lo que sea necesario - dijo dirigiéndose a la puerta
- ¿No vas a venir hasta que acaben? - preguntó consternada
- ¿Qué no quieres comenzar a vivir tu final feliz cuanto antes? - respondió sin emoción en la voz y salió de la habitación sin esperar respuesta.
Al día siguiente Regina estaba sentada en el comedor, su padre la seguía presionando de manera gentil para que se hiciera una prueba de embarazo y ella no quería hacerla, se negaba, seguía insistiendo que no estaba en cinta y estaba empeñada en hacerle ver a su padre que estaba equivocado. Oh por Dios, así de estúpida era solo porque no podía aceptar que fuera real y no podía encontrar información sobre el hechizo.
Pero es que no estaba preparada para enfrentarse a esa realidad, a estar embarazada de David, a llevar en su vientre el hijo del hombre que amaba pero que era también el esposo de su peor enemiga. Un hombre que no era libre, su bebé iba a ser… No, no quería pensar en esas cosas.
Contuvo las lágrimas y su padre sirvió ante ella un platillo que se veía exquisito pero bastó con que el olor llegara a su nariz para que las ganas de vomitar se hicieran presentes al sentir asco
- No creo que pueda comer eso - dijo empujando el plato lejos de ella y su padre la miró sonriendo comprensivamente
- Pero si es de tus favoritos, hija. Es de los platillos que toda tu vida te ha encantado - dijo con extrañeza pero haciendo nota mental que al menos hasta un nuevo aviso su pequeña no estaría comiendo eso por lo que tendrían que sacarlo del menú. Sabía que mientras el embarazo avanzara habría muchas sorpresas de esas.
- Preferiría comer otra cosa hoy - dijo llevando una mano a su estómago y la otra su frente apoyando el codo en la mesa
- Por supuesto - dijo Henry llevándose el plato dejando a la reina con sus pensamientos y temores.
La princesa se encontraba en los establos y se debatía en ir o no a hacer una diligencia por ella misma, hasta el día de ayer David se había estado encargando de todo y ella no tenía que preocuparse por esas obligaciones y no se sentía con el humor de hacerlas. Todo estaba empeorando con el príncipe y comenzaba a preocuparse de más. Estaba casi segura de que sabía algo respecto a su madre pero no había forma en que supiera que Ruth se había sacrificado para que ella tuviera hijos con él, algo que de momento estaba lejos de suceder.
Decidió no ir a ningún lugar, dio la media vuelta y se encontró de frente con el Oscuro
- Veo que aún no estas embarazada, querida - le dijo como fastidiado - ¿Qué estás esperando? - preguntó
La vez anterior la había tomado totalmente por sorpresa y se había quedado paralizada sin posibilidades de responder porque en sus manos tenía planes para su captura. Se preguntó si estaba enterado de eso.
- Nada - respondió con seguridad
- ¿Entonces? - preguntó de manera intrigosa el diablillo
- David quiere esperar un poco - respondió
- ¿Y tú?... Pensé que querías detener a la reina - dijo con inocencia
- Quiero hacerlo - dijo ella
- Entonces ten un hijo, princesa… Si tanto quieres detener y destruir a la Reina Malvada debes tener un hijo con tu príncipe -
- ¿Para que ella pueda atacarlo como a mí? - preguntó la princesa con horror ante el pensamiento
- Oh no, querida… Para que tu hijo sea quien la detenga. Es el único que puede. No hay otra forma para acabar con ella. Es el Salvador - dijo y desapareció dejando a una atónita princesa por la información que acababa de descubrir.
David estaba en las minas contemplando la obra completamente terminada. Al fin, después de pasar los últimos tres días encerrado en esa mina habían concluido. Al fin podrían emprender el plan para capturar al Oscuro y Regina estaría a salvo de ese horrible ser y él podría irse con ella.
Podría dejar esa vida de mentira que estaba llevando para poder gritar el amor que sentía por Regina a todo el reino. Pero sobretodo podría ir a declararle su amor a la reina, que era lo que por tanto tiempo había estado anhelando con todo su corazón.
Los gritos y festejos de los enanos lo sacaron de sus pensamientos y se unió a sus gritos de júbilo y pronto emprendieron juntos el camino hacia el palacio a llevar las buenas nuevas.
Dejó su caballo y entró corriendo emocionado al palacio buscando a todos. Se encontró con Snow, Ruby, Granny y algunas hadas en el jardín
- Está todo terminado - dijo sin poder contener su alegría - Podemos capturar al Oscuro por fin - no pudo evitar sonreír genuinamente
- Oh David - habló la princesa también emocionada - Iré a avisarle a Ella. Azul, por favor, convoca a una reunión, debemos organizar el viaje -
Todos se retiraron a hacer los respectivos preparativos y David alcanzó a ver que Granny lo miraba muy distinto de como siempre lo hacía desde que ella supo lo que estaba haciendo con la reina.
Regina pasó apresurada por el jardín dirigiéndose a los establos, llevaba unos pantalones negros, por encima un vestido largo rojo que se ceñía perfectamente a su torso y sus botas de montar pero fue interceptada por su padre
- ¿A dónde vas? - preguntó en un tono un tanto molesto pero preocupado al ver sus intenciones
- Debo salir - dijo intentando esquivarlo pero su padre volvió a colocarse frente a ella
- En tu estado es peligroso que cabalgues - le dijo
- No estoy embarazada - respondió la reina, sentía que se soltaría llorando en cualquier momento - El hechi… - pero su padre la interrumpió por primera vez desde hacía muchísimo tiempo
- Ya basta Regina. ¿Por qué no te haces esa prueba con magia y lo aceptas de una vez? - se acercó a su hija y la abrazó
- No puedo, papi - sollozó la reina
- ¿Por qué no? -
- Porque eso lo hará real - dijo separándose de él
- El no hacerte la prueba tampoco lo hace menos real, hija. Acéptalo de una vez. No tienes nada de qué avergonzarte y no importa qué pase, yo estaré aquí contigo - dijo acariciando el rostro de su hija y limpiando una de sus lágrimas
- Te quiero papá - le dijo la reina y despareció en su nube de humo morado dejando a Henry con una horrible sensación.
La reina apareció a la entrada del castillo del Oscuro, quería intentar encontrar respuestas con él aunque no estaba del todo segura. Se acercó pero de pronto puso instintivamente su mano sobre su vientre. Si en verdad estaba embarazada no podía dejar que Rumple lo supiera. Conjuró un hechizo sobre sí misma para ocultar cualquier señal ante los ojos de él.
Alzó la mano para tocar pero la puerta se abrió sola. Entró y caminó por el conocido trayecto hasta que llegó al comedor y ahí estaba el demonio como siempre en su rueca convirtiendo la paja en oro como era su costumbre
- Habías tardado en venir, querida - le habló en su tono habitual - Sé que ya todos los que tienen la más oscura de las almas están listos para participar y solo faltan detalles mínimos - le dijo mostrándose complacido
- He venido porque necesito información que puedas darme sobre hechizos - dijo aguantando el nerviosismo que sentía. Esa había sido una idea muy estúpida, lo iba a provocar y era lo que menos necesitaba en esos momentos
- La maldición es distinta a cualquier hechizo Regina, ya sabes qué debes hacer para que nadie pueda romperla. Ya tuviste tu desagradable lección con la maldición de dormir. No debes preocuparte por ello solo ocuparte - dijo levantándose para acercarse a ella.
Pero Regina ya no quería lanzar la maldición y ya no quería destruir el amor verdadero entre David y Snow para que él pudiera ser feliz, seguía en la firme convicción de que tenía que renunciar a él
- ¿Qué sucede querida? Te has quedado como ausente… ¿No te entusiasma la idea de tener al fin tu venganza? ¿De vengar la muerte de tu amado Daniel? De cobrarle a la princesa el horror que viviste a causa de su falta de palabra - comenzó a rodearla lentamente mientras hablaba - Te traicionó y lo volvería a hacer de tener la oportunidad y lo sabes. Dijo que te perdonaría la vida y ahora está planeando de nuevo tu captura y ejecución para que no lances la maldición - soltó con fingida inocencia y la reina no pudo evitar que un gesto incrédulo y un tanto dolido atravesará su bello rostro algo que no pasó desapercibido para el Oscuro
Se quedó sin palabras mientras su cuerpo era invadido por una sensación de traición porque si Snow estaba planeado eso lo más seguro era que David estuviera de acuerdo
-Lo mejor que pudiste hacer fue dejar de verte con el amor verdadero de Snow - le dijo - Estoy orgulloso de ti - espetó, sabiendo lo que esas palabras causaban en la necesitada alma de la reina que aunque quisiera negarlo siempre buscaba aprobación - Porque sabes perfectamente que no hay ninguna esperanza para ti - dijo mientras la llevaba al gran espejo que tenía en el salón. Lo dejó al descubierto y permitió que la reina pudiera ver.
- Por la captura y el final de la Reina Malvada - dijo la princesa y vio al príncipe sonreír y chocar su copa con Snow - Por una vida libre de oscuridad y nuestro final feliz - la princesa se abalanzó sobre David para besarlo y él respondió sonriente.
El corazón de Regina se rompió en mil pedazos cuando le vio brindando y festejando con los demás. Se apartó del espejo casi huyendo. Sentía que no podía respirar por el dolor que sentía en su pecho
- ¿Acaso pensabas que el príncipe sentía algo por ti? ¿Qué renunciaría al amor de su vida para estar contigo? Estaba solo contigo porque no quería que lanzaras la maldición para que no arruinaras su final feliz con Snow White. Nadie puede amarte Regina. No eres merecedora de amor, no vale la pena arriesgarse por ti. Tienes el alma demasiado oscura como para que alguien vea algo bueno en ti - comenzó a soltar con saña, quería quebrarla
Regina solo retrocedía mientras lloraba, quería irse pero su magia no estaba respondiendo, se sentía devastada por lo acababa de ver, se sentía traicionada por el príncipe de la peor de las maneras y sentía todas sus esperanzas ser aplastadas como siempre. ¿Por qué siempre tenía que pagar tan caro cuando amaba? Todo lo que Rumple decía ya lo sabía, pero escucharlo lo hacía aún más doloroso
- Jamás serás suficiente para nadie. ¿Cuándo vas a entender? No eres nada Regina. ¡NADA! - gritó a lo último
- ¡CÁLLATE! - gritó ella también - No es verdad - dijo sollozando
- Lanza la maldición, véngate de ambos - dijo acercándose a ella
- ¡NO! - gritó de nuevo ella. Haciendo que se detuviera en seco
- Vas a lanzar esa maldición Regina - alzó su mano y con su magia tomó a Regina del cuello alzándola y asfixiándola lo suficiente para hacerla sufrir - Lo harás - la estrelló contra una de las paredes haciendo que la reina soltara un quejido apenas perceptible y ahí la sujeto - Siempre has sido una criatura débil, una niña estúpida que piensa que el amor verdadero llegará a su vida para hacer sus sueños ilusos realidad. Nunca te ayudó ningún hada, Regina ¿Eso no te dice algo? - la reina veía al Oscuro a través de sus propias lágrimas, estaba luchando contra su propia mente para no dejarse hundir y consumir por las palabras hirientes que escuchaba y que la golpeaban con fuerza - Siempre ha habido oscuridad en ti por lo que nunca ibas a recibir la ayuda de nadie. Más que de mi - entonces la soltó y Regina cayó al suelo sin ceremonias tosiendo intentando recuperar el aliento - Deja de perder el tiempo y enfócate en tu venganza, querida. Acabas de comprobar lo que te he estado diciendo, no hay esperanza para ti en esta tierra - le dijo dándole la espalda
- No voy a hacer lo que tú me digas - dijo la reina con la voz aún afectada - Lanzaré la maldición solo si yo quiero y tú no vendrá a mí porque si lo haces matare a tu amada doncella - le dijo con rabia poniéndose de pie
- Belle está muerta - dijo volteando a verla de nuevo, Regina podía ver que eso lo estaba haciendo enfurecer de nuevo
- No lo está. Te mentí, la tengo capturada y hay órdenes de que si algo me pasa por tu culpa la maten. Así que déjame en paz si quieres que siga viviendo - estaba muy nerviosa por la confesión pero quería que él se mantuviera alejado de ella, no sabía cómo hacerlo y eso fue lo único que se le ocurrió - Existe el corazón de lo que más amas Rumple. Lanza tú la maldición - soltó con odio
Todo sucedió muy rápido, el Oscuro invocó correas que se fueron acercando al frágil cuerpo de la reina y ella lo supo de inmediato, intentaría sujetarla como su madre solía hacerlo. El pánico se apoderó de ella, entonces cerró sus ojos y sintió que la magia acudía a su desesperado llamado, dirigió sus manos hacia el Oscuro y lo escuchó gritar de dolor asustándola.
- ¿Qué hiciste, Regina? - la veía horrorizado - ¿QUÉ HICISTE? - gritó y Regina se pegó contra la pared por instinto - Hay luz en ti. ¡HAY LUZ EN TI! - repitió - Voy a sacar la luz de ti - la reina estaba muy asustada y no entendía de qué hablaba - Lo haré y lanzaras esa maldición - le dijo pero no se acercaba a ella - ¡NO ESPERE MÁS DE 200 AÑOS POR TI PARA QUE NO LO HAGAS! - lo vio intentar atacarla de nuevo.
Regina solo cerró sus ojos y no supo más.
Apareció en medio de su habitación y se dejó caer en el suelo mientras su cuerpo era sacudido por un llanto violento. No supo cómo pero su magia la había llevado hasta ahí.
Su magia, esa magia se había sentido distinta y había respondido en un momento inesperado. Además Rumple había gritado cuando lo pudo atacar y nunca antes había logrado hacerlo. Le dijo que había luz en ella…
Estaba asustada por todo lo que sucedió y se maldijo por haber tomado la decisión de buscar respuestas con él. Debió haber acudido a Maléfica...
Maléfica. Abrió sus hermosos ojos como platos y contuvo el aliento cuando recordó su última plática con Mal: "Cualquier hechizo, cualquier conjuro existente o futuro no funciona o deja de funcionar si no tienes magia"
Sintió que el mundo entero se le venía encima, llevó una de sus temblorosas manos a su boca y la otra a su vientre ante la realización. Se levantó acercándose a su tocador sacando su pequeña caja de ingredientes y pociones, comenzó a preparar la prueba de embarazo que su padre tanto le había estado pidiendo, quitó el hechizo que tenía sobre sí misma, pinchó su dedo con una aguja y dejó caer una gota de su sangre en el pequeño frasco esperando a que cambiara de color como sabía que lo haría
- ¿Regina? - llamó su padre - Oh hija, gracias al cielo que estás bien - dijo abrazándola - ¿Qué sucede? - preguntó al ver el estado en el que se encontraba
- Estoy embarazada - dijo Regina con voz temblorosa
Su padre soltó una pequeña risa - Eso ya lo sabíamos - le dijo
- En verdad estoy embarazada - comenzó a llorar de nuevo
- Si, mi niña - dijo viendo el pequeño frasco que se había tornado de un hermoso color turquesa que solo había visto cuando Cora hizo esa misma prueba para saber que Regina venía en camino.
- Estoy embarazada de un hombre que no me quiere, papá - dijo rompiendo en un llanto desgarrador - Estuvo jugando conmigo todo este tiempo, lo único que quería era que no lanzara la maldición para que nada perturbara su final feliz -
- No, Regina - dijo su padre - Estoy seguro que le importas y que en verdad te quiere. Lo puedo ver, la forma en la que te mira, que te trata y se preocupa por ti -
- Todo ha sido un engaño. Quiere matarme - soltó amargamente - Lo vi festejando que planean capturarme para matarme - dijo tomando un largo respiro entre sollozos - ¿Qué voy a hacer, papá? - preguntó abrazándose a su padre
- Todo va a estar bien, Regina - dijo acariciando la cabeza de su hija mientras sentía que lágrimas caían por su rostro al comprender la desdicha de su pequeña. En el fondo agradecía en el alma que Regina estuviera embarazada porque eso le daría un motivo para seguir adelante después de ese golpe tan duro. A pesar de que ella no se lo había dicho sabía que su hija amaba al príncipe - Vamos a la cama para que descanses - le dijo incitándole a que se levantara
- Tengo miedo, papá - dijo mientras caminaba hacia la cama - No quiero lanzar la maldición y el Oscuro no descansará hasta que lo haga - se recostó y abrazó una almohada
- Intenta descansar, iré por un té - y salió de la habitación dejándola sola
Amaba a David con todo su corazón y saber que quería matarla dolía mil veces más que lo que dolió la pérdida de Daniel. Sabía que ella tenía la culpa por haberlo dejado acercarse y entrar a su vida, por haber confiado en él. Oh por Dios, había confiado en él con todo su ser y la había traicionado de una forma cruel y despiadada. Se estuvo burlando de ella durante todo ese tiempo, de seguro seducirla para que se enamorara fue también parte del plan y por eso se comportaba de esa forma con ella. Siempre supo que no podía ser verdad los sentimientos que lograba ver en los ojos del príncipe. Era demasiado bello para que fuera cierto.
Y ella tan estúpida que se estaba sacrificando por la felicidad del príncipe. El pánico se apoderó nuevamente de ella cuando regresó al punto en que David había ido a buscarla para saber si estaba embarazada, sollozó y se hizo un ovillo sobre la cama porque ahora estaba segura que el plan del príncipe era matarla si estaba en cinta, quiso asegurarse que no lo estaba y que no era posible que sucediera antes de seguir adelante. Claro, como se dio cuenta que para él era fácil tenerla no desaprovecho la oportunidad y por supuesto que no quería un hijo con ella. Jamás lo querría. Se sentía más desdichada que cuando su madre aceptó el matrimonio con el Rey por ella.
Recordar todo eso hacía que su cuerpo fuera invadido por todos sus miedos a la vez. Quería que no fuera cierto, que David le dijera que no era verdad lo que había escuchado. Cerró los ojos deseando con todo su corazón que eso fuera mentira, que David la quisiera y dejara a Snow para estar con ella.
Y de pronto el príncipe apareció en medio de la habitación, aparentemente invocado por su magia, pero Regina no había conjurado nada, al menos no conscientemente. Se sentó en la cama al percibir su presencia
- ¿Qué pasa? - dijo David muy preocupado al ver a la reina con una expresión totalmente destrozada sentada en su cama con lágrimas cayendo por su hermoso rostro.
De pronto la vio levantarse y correr hacia él, la estrechó entre sus brazos protectoramente en cuanto ella se pegó a su cuerpo abrazándolo igual.
Lo había extrañado tanto y lo necesitaba como nunca por lo que no pudo evitar correr hacia sus brazos cuando lo vio, era una tonta porque ese hombre la quería muerta y ella se estaba refugiando en él cuando era la causa de sus desdichas, estaba muy asustada, quería que él solo acallara sus miedos y le dijera que todo iba a estar bien
Pasó un brazo por detrás de sus piernas, la alzó en brazos y se sentó en el sillón con ella en su regazo.
Regina apoyó su oído sobre corazón, podía escuchar lo acelerado que estaba pero aun así lograba transmitirle algo de paz a su pobre y desesperanzado corazón
- Dime que tienes Regina - le pidió mientras la abrazaba más fuerte - Me tienes asustado. No llores, por favor - sintió unas ganas inmensas de llorar al verla y escucharla, podía sentir el pequeño cuerpo de la reina sacudirse violentamente por el llanto.
Sobaba su espalda y se mecía levemente con ella intentando de alguna forma calmarla un poco - Si no me dices que tienes no pudo ayudarte. Déjame hacerlo - le pidió dejando un beso en su cabeza.
No podía evitar aferrarse a una última posibilidad aunque moría de miedo porque él la rechazara y confirmara que todo había sido un engaño. Armándose de valor salió de su escondite, llevó una mano temblorosa hasta el rostro de él y la apoyó en su mejilla - Quédate conmigo para siempre - le dijo - Ya no vuelvas allá. Déjalo todo - pidió viéndole a los ojos - No te vayas más -
- ¿Qué? - preguntó incrédulo, no porque no quisiera hacerlo pero porque estaba sorprendido ante la agridulce petición pero ella pareció tomarlo mal desde luego, porque se separó de él como herida - No, espera - le dijo tomando una de sus manos que ella rápido zafó - No huyas de mí, por favor - intentó alcanzarla de nuevo pero ella no le quería cerca por lo que dejó de insistir - Regina… Me encantaría hacerlo pero sabes que no puedo - le dijo lo más sincero que pudo
- Entonces vete y no vuelvas, encantador - le dijo ella recobrado la compostura y limpiando sus lágrimas. La había rechazado y eso la había terminado de destrozar por completo - Eres libre del acuerdo que teníamos. No quiero nada más contigo -
- ¿Qué? No, no… estás entendiendo todo mal - intentó explicar
- En verdad pensé que te preocupabas por mí, que al menos me querías David, creí que tú… - dijo pero no pudo continuar. Trato de invocar su magia para regresarlo pero nada sucedía, estaba muy nerviosa. Temía que en cualquier momento terminaría declarándole su amor y confesándole que estaba embarazada
- Regina, te quiero… más de lo que te imaginas. Por eso he estado contigo, porque me preocupo por ti, porque me importas, porque no quería que lanzaras la maldición - y eso fue lo peor que pudo haber dicho en esos momentos porque fue la confirmación que la reina necesitaba
- Si, por supuesto. Y por eso decidiste meterte en mi cama para que no lo hiciera - le dijo con resentimiento
- ¡No! - le dijo él alterado - Jamás te haría eso, estaba intentando protegerte -
- ¡NO TENÍAS QUE FOLLARME SI TANTO TE PREOCUPABA QUE NO LANZARA LA ESTÚPIDA MALDICIÓN PARA QUE PUDIERAS SER FELIZ CON TU PRINCESA! - gritó con todas sus fuerzas porque sentía que el cuerpo le iba a estallar de tantos sentimientos encontrados, tanta decepción y tristeza, se sentía derrotada y muy herida - Me engañaste, confié en ti con todo mi ser - le dijo sollozando - Teníamos un acuerdo de que no habría más venganzas ni mentiras y tú me traicionaste -
- Déjame explicarte, por favor - pidió el príncipe sintiendo que la angustia lo invadía, no quería perderla y estaba sintiendo que lo hacía al escucharla
- No hay nada que explicar, David. Todo está muy claro, has estado teniendo sexo conmigo solo para que yo no lanzara la maldición y pudieras planear mi captura para matarme - soltó con resentimiento
- ¿De dónde sacas eso? - preguntó asustado, porque ese era el plan pero él no estaba de acuerdo
- Soy la Reina Malvada, querido - le dijo seria - Te vi festejando y brindando por mi final - rio amargamente
- No es así - dijo acercándose pero ella retrocedió levantando sus manos temblorosas al frente y eso detuvo al príncipe en seco, Regina le tenía miedo, sintió que su corazón se apretaba porque no quería que fuera así - No voy a permitir que te hagan daño - dijo en tono firme queriendo que ella entendiera sus palabras
- No hace falta, David. Tú te encargaste de hacer todo el daño posible al demostrarme que fui una idiota por confiar en ti. En verdad pensé que eras diferente, pero eres peor. De seguro disfrutabas de saber que la Reina Malvada se dejaba poseer por ti como mejor te parecía - dijo sintiendo como las lágrimas comenzaban a mojar su rostro de nuevo y por primera vez se sintió avergonzada de permitir que David hiciera con ella y su cuerpo lo que él quería. Y todavía se entregó una última vez a él...
- No, eso no es así - respondió desesperado
- Siéntete orgulloso, encantador - le dijo sonriendo amargamente - Si querías demostrar que hay oscuridad en ti lo has conseguido al traicionarme de esa forma. Has sido muy cruel - sollozó - Puedes decirle a tu princesa que lograste derrotar a la Reina Malvada por ella -
- No, Regina, por favor - intentó acercarse pero no logró alcanzarla, su vista se nubló por el conocido humo morado que sabía lo llevaría muy lejos de ella
- No quiero verte nunca más - fue lo último que escuchó
David sintió su corazón quebrarse cuando vio al lugar que Regina lo había mandado. A la misma celda donde todo había comenzado, como para que no se le olvidara todo lo mal que había hecho y eso acabó la poca fuerza que había intentado mantener frente a la reina para no quebrarse.
Lanzó un grito desgarrador y comenzó a destrozar todo lo que había en el reducido espacio mientras seguía gritando, aventado todo, destruyendo cada pieza, golpeando las paredes hasta que sus puños sangraron.
Cuando no hubo más que destruir se sentó en el suelo y comenzó a llorar como hacía mucho tiempo no lo hacía al saber que había perdido a Regina sin haberla tenido si quiera.
