Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de bornonhalloween,yo sólo la traduzco.
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Hola, siento la tardanza pero estoy con una tendinitis en la mano derecha y es difícil hacer cosas. Hoy voy algo mejor y por eso os subo el capi, igual esta semana os subo otro para compensar la semana pasada ;)
Bueno, pues aquí os lo dejo, que lo disfrutéis y gracias por seguirme :)
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Capítulo beteado por Flor Carrizo
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Capítulo 7: Ensayo persuasivo
~BPOV~
—Bueno, estoy muy satisfecho de que algunos de vosotros os hayáis dado cuenta de lo brillante que soy —dijo el profesor Banner, pasándonos de nuevo nuestros trabajos—. Y los demás de vosotros evidentemente todavía estáis tratando de averiguar lo que se supone que sois hablando con vuestros compañeros.
El profesor Banner me dio mi trabajo y tan pronto como leí sus comentarios, lo puse en la mano extendida de Edward.
"Está claro que vuestra relación es un modelo para la clase. ¡Seguid con el buen trabajo, vosotros dos! Buen trabajo evaluando vuestras fortalezas y debilidades, así como el tuyo propio, señorita Swan. A (de nuevo)".
Y Edward hizo lo mismo. "Estoy de acuerdo con tu conclusión, señor Cullen, y estoy contento de que los dos estéis poniendo mucho esfuerzo en el proceso de revisarlo por parejas. Puntos sólidos y bien respaldados con excelentes ejemplos. Estás mostrando una promesa real. A".
—Ahí están algunos de los desajustes más interesantes de la semana...
O) (O
—Esta semana, cada uno de vosotros va a escribir un ensayo persuasivo para convencer a vuestro público para que haga algo muy específico.
Risitas flotaron alrededor de la habitación antes de que Banner pidiera silencio.
—Por primera vez vais a escribir desde un punto de vista que no es el vuestro. Todos los temas disponibles para el ensayo figuran en esta caja y cada uno cogerá un papel a la salida. Necesitareis hacer una cantidad mínima de investigación.
Fue interrumpido por quejidos, pero no nos hizo caso y continuó:
—Estoy hablando de diez minutos en Internet, chicos. Digamos que vais a escribir para persuadir al gobierno de que no perfore en busca de petróleo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico. Con el fin de hacer un argumento convincente, necesitareis saber que los expertos creen que esto es sólo un suministro de aceite de seis meses. Hay un formato de hoja que se incluye con cada tema que explica exactamente cómo diseñar vuestro ensayo. Nos vemos el miércoles.
Edward se inclinó y me preguntó:
—¿Estás libre hoy de 15:45 a 17:15?
¿Otra hora y media con Edward?
—Por supuesto.
—Yo te recogeré. Usa algo cómodo para trabajar.
Oh, wow. Eso era real. Al instante mi cuerpo se inundó de ansiedad.
—¿Tan pronto?
—Sí —dijo—. Hablé con Riley anoche cuando volvimos. Él tiene clases para ti los lunes y viernes a las cuatro.
—Edward, yo…
—Bella, sé que estás nerviosa. Simplemente conoce a Riley. ¿Confías en mí, verdad?
Señor, ten piedad, lo hacía.
O) (O
Edward y yo fuimos los últimos en salir de la clase. Como el caballero que era, me dejó que cogiera un papel primero. "Convencer a los votantes de que es una buena idea para la tienda de comestibles que se le permita vender vino".
Y él sacó el último papel. "Convencer a tus padres para que puedas tener una iguana en tu habitación". Una enorme sonrisa se hizo cargo de toda la cara de Edward.
—Bueno, ¿qué te ha salido que tienes esa cara de tonto?
Él me pasó su papel y yo le dejé el mío.
—El tuyo no es malo, pero el mío es un asco —me dijo.
—¿Por qué?
—Si Emmett tuviera una iguana pasaría a ser una enciclopedia andante de razones por las que es genial tener animales domésticos.
—Caramba, mi vecino de al lado de casa es un borracho. Tal vez debería llamarlo.
—Funciona para mí —Edward se burló—. Escucha, no te vayas poniendo nerviosa desde ahora hasta las 15:45, ¿de acuerdo?
Demasiado tarde.
O) (O
A las 15:45 en punto, Edward dio un golpecito en mi puerta. La abrí con sentimientos encontrados. Él estaba sosteniendo sus manos sospechosamente en su espalda y me estaba mirando como si tuviera miedo de que yo me fuera a echar atrás.
—¿Hola? —dije casi preguntando.
—Te he traído un regalo —me dijo, sacando una botella de agua de aluminio color verde con el logo de Holden en ella.
—Gracias, Edward. Eso ha sido muy amable de tu parte.
—Es importante mantenerse hidratado. —Él cambió de mano y abrió su puño para revelar un pequeño paquete de ibuprofenos—. Tomate dos ahora —dijo tímidamente—. Confía en mí.
^EPOV^
—Bella, este es Riley. Riley, Bella.
—Ven y siéntate —él ofreció. Bella estaba confusa porque no había nada en el estudio a excepción de bolas gigantes esparcidas por la habitación.
Decidido a calmarla, me comporté cómo él quería y tomé asiento en la parte superior de una de las bolas más grandes.
—Edward, ¿te vas a quedar? —Riley me preguntó.
—Hasta que Bella quiera que me vaya.
—Me parece bien —respondió mirando a Bella—. ¿Debemos dejar que se quede?
—Por ahora —ella respondió con cautela poniéndose en cuclillas sobre la bola más cercana a la mía. Se alejó rodando un poco y perdió su equilibrio, agitando los brazos a los lados reflexivamente. Yo le agarré la mano y la sostuve. Ella se sonrojó furiosamente y retiró la mano tan pronto como estuvo estable. Riley miró todo ese intercambio con gran interés, pero no dijo una palabra.
Puso una pelota justo en frente de Bella y saltó con soltura.
—Bella, háblame de tus metas.
—Um —ella comenzó tímidamente—. Yo he estado perdiendo peso, sobre todo por caminar y hacer dieta. Supongo que me gustaría...
Ella me miró antes de continuar.
—Fortalecer mi interior, así finalmente podría vencer a Edward en el golf...
Resoplé por su humor inesperado.
—Y construir más masa muscular para poder comer comida de verdad otra vez.
Él le sonrió genuinamente.
—Bueno, dos de esas cosas son totalmente factibles...
Yo muy maduramente solté la lengua.
—... pero yo no esperaría comer lo que quisiera y seguir bajando de peso.
—¡HA! —ella se regodeó.
—¡HEY! —me quejé, sintiéndome totalmente traicionado por Riley.
—Está bien —dijo Riley—. Vamos a ser realistas. ¿Cuánto tiempo estás dispuesta a comprometerte con esto?
Bella respondió:
—Tengo tiempo. Dime tú.
—Bueno, me gustaría verte al menos dos veces a la semana y luego podemos ver si una tercera se justifica.
—Riley, tengo que ser muy honesta contigo —dijo ella—. Pagar por esto va a ser un tramo.
Riley golpeó sus pies suavemente contra el suelo hasta que su bola se alzó justo en frente de Bella.
—Bella, quiero ofrecerte un trato.
Los ojos de Bella fueron hacia mí. Yo no tenía ni idea de lo que iba a decir, sólo que él se había comprometido a hacerlo viable. Simplemente me encogí de hombros, pidiéndole en silencio que le escuchara.
—¿Qué tipo de trato? —preguntó ella con escepticismo.
—Edward me dijo que eres una gran entrenadora de la escritura.
Sus ojos se ajustaron hacia mí. Una vez más, me encogí de hombros.
—Hay un estudiante que entreno que necesita ayuda académica, pero no es elegible para la tutoría de Holden. ¿Estarías dispuesta a trabajar con él, tal vez un par de horas a la semana, a cambio de mi tiempo de entrenamiento?
—Supongo, pero… ¿por qué vas para este niño en particular? —preguntó ella. Me pareció justo.
—Él es mi hermano pequeño.
No pude explicarlo, pero en ese momento mi interior giró de una manera incómoda.
O) (O
Riley ayudó a Bella a mantener el equilibrio con la pelota para prepararla para su primera serie de ejercicios abdominales. Esperaba que recordara ser sensible al nerviosismo de Bella. Observé protectoramente mientras él manipulaba sus brazos y piernas y, en un momento dado, golpeó sus músculos abdominales.
—Bien, ahora aprieta aquí y levanta tus omoplatos.
—Espera un segundo —Bella le dijo a Riley, girando la cabeza hacia mí—. Tú te quedas, tú lo haces. ¡Depende de ti!
Estaba roto. Por un lado, aunque había advertido a Riley, para mi gusto él todavía parecía totalmente demasiado libre con las manos. Por otra parte, yo ya había hecho hoy mi trabajo y no era como si Riley fuera a dejarme hacer nada a medias, sobre todo cuando yo sería un ejemplo para Bella. Al final, puse mi fe en Riley.
—Creo que voy a dejar que vosotros dos paséis algún tiempo juntos. Nos vemos aquí a las cinco.
—Edward, no hace falta que me cuides.
—Es escoltar, no cuidar. Riley, sé amable. Bella, trabaja duro.
Mientras la puerta del estudio se cerró detrás de mí, Riley puso su mano sobre sus abdominales.
¿En qué estaba pensando yo?
~BPOV~
—¿Puedes sentir este músculo trabajando? —Riley me preguntó mientras apretaba mi vientre después de algunas repeticiones.
Yo estaba tratando muy duro de no ser quejica, pero sentí la quemadura casi al instante. Con Edward saliendo de la habitación, no sentí la necesidad de enmascarar mi esfuerzo y mi dolor.
—Sí —soplé hacia fuera—. ¡Siento todo!
—Bien —dijo Riley, sus ojos bailaban alegremente—. Eso significa que lo estás haciendo correctamente. Tres más, por favor.
La tercera fue en realidad sólo media, pero Riley no hizo comentarios.
—Bien, ahora estira los músculos, así —dijo y me llevó al más delicioso tramo—. Respira, Bella. Deja que el músculo reciba un poco de oxígeno.
Justo cuando decidí que tal vez no odiaba tanto a Riley, dijo tres palabras que me hicieron cambiar de opinión.
—Al otro lado ahora.
O) (O
—¿Así que eres una de esas personas que disfruta infligiendo dolor a los demás, no?
—No. —Se rió amablemente—. Yo soy una de esas personas que les gusta ayudar a otras personas a alcanzar sus objetivos.
—¿Así que tú eres el responsable de… los abdominales de Edward?
Sus cejas se alzaron por mi pregunta, pero de inmediato recuperó la compostura.
—En realidad, Edward se encarga de eso. Ya sabes, él trabaja más duro que cualquier otro estudiante que entreno.
Lo que supuse que explicaría por qué él tenía dos... eh… abdominales más que Jasper.
—No estoy diciendo que viva del ejercicio. Pero cuando se pone a ello, está mucho tiempo, se pone manos a la obra y le dedica toda su atención. Ni una sola queja.
—¿Se supone que eso es una pista?
—Ya puedes bajar tu pierna —dijo, soltándome el tobillo—. Bella, no importa cuánto nos estiremos hoy, te va a doler. Estás trabajando nuevos músculos y ellos van a protestar al principio.
—Supongo que por eso Edward me ha dado el Advil antes.
Los labios de Riley se levantaron en una sonrisa.
—Último ejercicio, Bella. Vamos a hacer algunas flexiones.
—¿Vamos? —yo protesté con suavidad.
Riley se rió.
—Está bien, vas.
O) (O
—Bueno, aquí está el número de teléfono de Connor y su correo electrónico. Le enviaré un mensaje diciéndole que estarás en contacto con él. Estoy seguro de que vais a llevaros muy bien.
—Gracias de nuevo, Riley. Nos vemos el viernes.
Riley abrió la puerta para mí y yo salí para ver una versión un tanto apresurada de Edward en la sala de espera.
—Tal vez el viernes podrías dejarte a tu guardaespaldas en su casa —dijo Riley, riéndose de Edward.
^EPOV^
Jodido Riley. La cautela de Bella con los hombres no era una broma para mí. Me había pasado la última media hora paseando. Bueno, eso no era exactamente cierto. Traté de salir, incluso llegué hasta el final del bloque, antes de agitarme tanto que tuve que dar la vuelta y volver aquí. Me di cuenta de que estaba haciendo el ridículo, pero eso no hacía que la ansiedad desapareciera.
Finalmente me puse a descansar cuando la vi salir del estudio, pareciendo agotada, pero por lo demás se veía bien. Riley le tendió la mano y le dio la despedida tradicional cuando ella tomó su mano y la sacudió.
—Gran trabajo el de hoy, Bella.
No hubo ninguna duda por parte de Bella, ninguna reacción en absoluto a sus caricias, me di cuenta de la creciente confusión.
Volví de nuevo a la parte de la sesión en la que me fui, cuando Riley puso a Bella en varias posiciones, mostrándole los diferentes grupos musculares con un ligero golpe aquí y allá. No la vi estremecerse, ni una sola vez.
¿Cómo era posible que pudiera aceptar su toque tan fácilmente mientras que el mío todavía la ponía nerviosa?
Un pensamiento más inquietante entró en mi cabeza sin ser invitado. Bella no se sentía incómoda con los hombres en general, se sentía incómoda conmigo, específicamente.
—Edward, ¿estás listo?
Alejé esa idea desagradable de mi cabeza y me reorienté.
—Claro. Vamos. Te veré el miércoles, Riley.
Abrí la puerta exterior para Bella y, como de costumbre, coloqué suavemente la mano en la parte baja de su espalda mientras ella pasaba por delante de mí. Su respuesta fue instantánea e inconfundible. Un escalofrío pasó por su cuerpo y ella se empujó hacia delante.
—Estoy sudorosa —dijo ella a modo de explicación.
Y tú totalmente me agobias, ella no agregó.
O) (O
En el camino de vuelta, traté de estar atento a la conversación, pero estaba completamente devastado por mi descubrimiento desagradable. Aquí yo tontamente imaginé que iba a ser quien restablecería la confianza de Bella con el sexo masculino y resultó que yo era quien le ponía los pelos de punta.
—Edward, ¿qué es lo que te pasa hoy?
—¿Eh? Oh, lo siento. Tengo una gran prueba de matemáticas mañana —mentí.
—¿Cómo te va con Pre-Cálculo?
—Bien —mentí de nuevo.
—Por lo tanto, ¿no te sorprendió cuando esta mañana el profesor Banner sacó una pistola de su cajón y le dio a Angela en la cabeza?
—Ajá —murmuré.
—¡Edward!
Mi corazón latió salvajemente.
—¿Qué? ¿Qué pasa?
—No importa. —Ella caminó en silencio, sacudiendo la cabeza.
Una idea reconfortante apareció de repente. ¿Y si se trataba de Riley y no de mí? Podía apreciar las habilidades de Riley con el cuerpo humano y, en gran medida, con la mente humana. No sería nada raro que Riley fuera el único hombre al que Bella pudiera tolerar. Tal vez no era yo en absoluto. Mi corazón se aligeró un poquito.
Sólo tenía una muestra de mi experimento más científico. Para probar mi teoría, necesitaba un tercer hombre. Me llegó la inspiración.
—Bella, estaba pensando...
—Sí, esta noche puedo ver a través de tus orejas tus pensamientos.
—Ya que tengo que preguntarle a Emmett algunas cosas para mi trabajo y él está saliendo con tu compañera de cuarto y todo eso, quisiera saber si querrías ir a cenar mañana por la noche.
—¿Quieres decir los cuatro?
—Sí. ¿Estás libre?
—Claro, quiero decir, casi siempre como con Rose de todos modos. A ella le gusta "ayudarme a tomar decisiones saludables". —Ella utilizó las comillas en el aire para subrayar el sarcasmo de la frase.
Perfecto. Emmett era el chico más demostrativo que conocía. Aunque yo se lo pidiera, él no sería capaz de mantener sus grandes manos fuera de Bella. Era la única manera de poder estar seguro.
—Bueno. Se lo preguntaré a Emmett. Tú y Rose escoged el lugar.
—Está bien. Hey, Edward, gracias por presentarme a Riley. Tenías razón. Él es realmente genial.
Forcé una sonrisa en mi cara.
—Me alegro de que te guste. Entonces, ¿todavía vendrás a practicar conmigo mañana?
—Por supuesto, Edward —dijo ella mientras llegábamos a su puerta—. Y gracias por mi nueva botella de agua.
—No hay de qué. Nos vemos mañana.
~BPOV~
—Connor, hola. Mi nombre es Bella Swan. Tengo tu número por Riley.
—Sí, él me dijo que me ibas a llamar. ¿Así que eres una especie de tutora de la escritura?
—Bueno, no formalmente. Es que... bueno, es bastante fácil para mí y creo que soy bastante buena ayudando a la gente.
Connor se rió profundamente y en ese instante me recordó a Riley.
—Él me dijo que serías modesta.
Tuve que sonreír.
—Entonces, ¿cuándo quieres reunirte y hablar?
—Yo voy a estar toda la noche escribiendo un programa informático. Entonces dormiré un poco antes de mis clases al mediodía. Oh, me gustaría verte antes de las 3 de mañana. Tengo que reescribir mi trabajo para mi clase de Gestión.
—Yo tengo clases de 9 a 13:00. Parece que el único momento en el que podríamos quedar sería antes de que te fueras a dormir por la mañana —dije en tono de broma.
—Hey, eso realmente podría funcionar. ¿Podríamos reunirnos a las 7:30?
Mi tiempo de practicar con Edward.
—Por supuesto. —No podía rechazarlo la primera vez que me necesitaba después de que Riley me hiciera esa oferta tan generosa. Sólo podía imaginar lo que normalmente cobraba por hora.
—Muy bien. ¿Nos vemos fuera de la biblioteca a las 7:30?
—Está bien. Oh, ¿cómo te reconoceré?
Él sonrió a la ligera.
—Bueno, primero que nada, voy a ser el único tipo de pie fuera de la biblioteca a las 7:30 de la mañana. Y, en segundo lugar, me han dicho que me parezco mucho a mi hermano, por lo que sólo tienes que buscar un tipo muy guapo, con grandes bolsas bajo los ojos inyectados en sangre.
—Lo tengo. —Está bien, así que fue una pregunta un poco tonta—. Hasta entonces, Connor.
—Hasta luego.
Edward, lo siento, tengo que cancelar lo de mañana por la mañana. He quedado con el hermano de Riley, Connor, en ese momento. Estaremos listas para la cena a las 18:30 en el O'Hara. Nos vemos allí. B
Bella, no te preocupes. Nos vemos en la cena. E
^EPOV^
Nunca había estado atrapado en la marca de treinta centímetros durante tanto tiempo. No había hundido más de tres en una fila. Era totalmente ridículo. Todo era culpa de Bella.
No, era mi culpa.
Fue mi idea llevarla a Riley y ahora todo estaba en mal estado. En lugar de pasar tiempo conmigo, ella estaba ayudando a Connor. Por lo que sabía, Connor era el garbanzo negro de la familia. Tal vez no se parecía en nada a Riley, no tiene el mismo gusto que Bella y no estaba en contacto con ella en ese momento en el que yo estaba golpeando otro tiro.
Frustrado con mis repetidos fracasos, metí mi palo en mi bolso y acerqué las pelotas. Golpear algunas pelotas me ayudaría a trabajar con mi tensión.
O) (O
Yo presté menos atención de la habitual en Pre-Cálculo, pero cuando el doctor Bender pasó de nuevo los exámenes parciales, tomé nota de mi menos C. Estaba seguro de que Bella me podría salvar en esa clase también, pero yo era demasiado orgulloso para pedírselo. ¿Ella tenía que saber todas mis debilidades? Además, ella ahora tenía un nuevo estudiante que ayudar, yo no era su única preocupación.
Metí mis apuntes de matemáticas en la mochila y estaba cerrando la cremallera cuando sentí una mano firme en el hombro.
—Edward, ¿tienes un segundo?
—Por supuesto, doctor Bender.
Él se sentó en la silla junto a mí y yo me volví a sentar.
—Edward, he notado que las cosas están empezando a ir por un espiral descendente.
No tenía una respuesta para eso. Tenía razón.
—No quiero ver cómo fracasas. ¿Qué puedo hacer para ayudarte?
Me encogí de hombros.
—¿Estás teniendo problemas para entender mis conferencias?
—A veces —le reconocí—. El ritmo de la clase es muy rápido.
—Eres siempre bienvenido a venir a verme en horario de oficina. O si lo deseas, sin duda puedo recomendarte un buen tutor para ti.
—Creo que es mejor hablar con un profesor particular —dije rotundamente. ¿No podía hacer nada por mí mismo? Oh sí, Jazz. Estoy haciéndolo muy bien en Historia del Jazz. Era un buen oyente o eso parecía.
El doctor Bender me miró a los ojos antes de sacar una lista corta de su bolsillo.
—Los dos primeros son los mejores, pero puede que ya estén completos.
—Está bien. Gracias —le dije, poniéndome de pie y metiendo el papel en mi bolsillo.
Él se puso de pie a mi lado.
—Estás en un punto crítico aquí, Edward. Trabaja para salir de esto. Sé que puedes.
—Sí, señor. Lo intentaré. —Me sentí alentado por su charla.
—Muy bien. Bien —dijo él, poniendo su mano sobre mi hombro de nuevo.
~BPOV~
—El perro herido brilla intensamente en la medianoche.
—¿Eh?
—¿Bella?
—¿Connor?
—Sí, hola. Sólo estaba bromeando. Lo siento, he estado despierto toda la noche, ¿recuerdas?
Me encantaba su sentido del humor y tampoco era difícil de mirar. Decidí que había hecho un muy buen negocio. Tenía la oportunidad de trabajar de forma gratuita con un apuesto y talentoso hombre y pasar tiempo con su aún más guapo e ingenioso hermano pequeño a cambio. ¿Cuál era el chiste?
O) (O
—Bueno, sin duda estás brillante y animada esta noche —dijo Rose mientras nos vestíamos para la cena.
—¡Me siento muy bien hoy!
—Bueno, te ves muy bien, también, Bella. ¡Diez kilos, un gran hito, B! Estoy tan orgullosa de ti.
—Y vamos a celebrarlo esta noche con pieles de patatas, búfalo, nachos y un gran brownie, ¿verdad?
—Ahora dímelo sinceramente, Bella, ¿esa pequeña fantasía te haría sentir mejor o peor?
—Buen punto —le reconocí. Le sorprendí dándome una mirada evaluativa—. ¿Qué?
—Tus vaqueros te están un poco sueltos, pero se ven bien. Pero lo de encima no funciona para ti. Tu nueva forma merece algo más ceñido al cuerpo…
Ella empezó a abrir cajones y me di cuenta con un sobresalto de que me iba a dar algo. Era un pequeño milagro incluso poder considerar el compartir la ropa con mi compañera de habitación en perfecta forma. Ella sostenía un suéter de cachemira de manga corta que nunca le había visto puesto y me di cuenta, cuando me lo tiró, que aún tenía la etiqueta puesta.
—El azul no es mi color. Si te gusta, es tuyo.
Ansiosa por vivir esa fantasía de hacer algo tan absolutamente normal como compartir la ropa de mi compañera de cuarto de la universidad, me quité mi camiseta y me puse el jersey por encima de mi cabeza. Era de lejos la más suave, sedosa y fina pieza de ropa que se había puesto mi cuerpo. Milagrosamente, no estaba demasiado apretada alrededor de mis brazos, mis pechos, mi cuello o mi cintura. Incluso antes de que pudiera llegar al espejo, Rose estaba en mi cara, saltando arriba y abajo, diciéndome lo increíble que me veía.
Fui corriendo al espejo para confirmar sus elogios y, de repente, vi a un cisne donde antes había un patito feo. Rose se movió a mi lado y puso su brazo a mi alrededor.
—Considéralo tu tratamiento no calórico para la noche. ¡Disfruta, cariño!
O) (O
Edward y Emmett estaban esperando en la puerta cuando llegamos. Emmett estaba exuberante.
—¡Rosalita! —reverberó mientras él la tomaba en sus brazos, como si no hubieran pasado toda la tarde juntos. Al instante sentí que algo le pasaba a Edward.
Estaba vestido sin cuidado, cosa que no era habitual en él. Su camiseta estaba mitad dentro, mitad fuera de sus pantalones, estaba desordenado y de manera desigual. Su cabello estaba sobresaliendo en todas las direcciones. Y tenía la mirada perdida en su rostro.
Sabía que algo estaba extraño anoche en nuestro camino de vuelta, pero ahora estaba verdaderamente alarmada.
—¿Edward?
^EPOV^
Incluso el habitual Emmett que nunca observaba se dio cuenta de mi aspecto cuando entré al O'Hara.
—¿Qué pasa con ese pelo loco, hermano? ¿Estás probando un nuevo look?
—Sí, se llama "he tenido un mal día". ¿Podrías dejarlo, por favor?
—Está bien, tómalo con calma. Dime lo peor que te ha pasado hoy.
—Está bien, mamá —le respondí, porque él había utilizado las tácticas favoritas de nuestra madre para tratar con un hijo infeliz o un marido, para el caso—. Estoy a punto de caer académicamente.
—Alto ahí —dijo—. Eso es bastante malo.
—Exactamente. —Lo cual realmente era una buena cosa, porque rápidamente me di cuenta de que todo el resto de mis cosas malas tenían que ver con Bella y yo realmente no me sentía bien compartiéndolas con Emmett.
—¿En qué clase?
—Pre-Cálculo.
—¿Se puede arreglar?
—Yo creo que sí. Bender me ha dado el nombre de algunos tutores y he quedado con uno mañana por la tarde.
—Está bien, suena como si estuvieras hablando de negocios. Estarás bien —me tranquilizó, golpeando su carnosa mano contra mi hombro. Ese parecía ser el pasatiempo favorito de todos en esos días, por lo que me di cuenta.
—Aquí vienen las chicas —me advirtió—. Pon tu cara de felicidad.
Miré por las grandes cristaleras a la calle. Vi la cabeza rubia de Rose y, junto a ella, un suéter azul de excelente aspecto con una cabeza de pelo castaño por encima de él.
¡Mierda! ¿Esa era Bella?
Había estado con ella casi todos los días desde hacía un par de semanas, pero me sentí como si me fuera a encontrar con ella por primera vez. No era fácil conciliar a la Bella que había llegado a conocer con la nueva cubierta brillante que mis ojos no podían dejar de mirar.
Vi a Emmett saludando a Rose y oí a Bella decir mi nombre.
—¿Sí?
—¿Cómo fue tu examen de matemáticas?
Oh, sí, mi mentira de la noche anterior.
—No ha estado mal. ¿Cómo fue tu encuentro con Connor?
—Me fue bien. Perdón por la cancelación. Era el único momento que podíamos quedar.
—No hay problema. Hey, ¿ese suéter es nuevo?
—Sí.
Rosalie escuchó la conversación.
—¿No se ve fabulosa? —Rose me preguntó directamente, señalando los hombros de Bella y todo lo demás en su suéter.
Como si necesitara que me lo dijera. Obligué a mis ojos a ir donde debían ir, estuve de acuerdo con entusiasmo.
—Te ves muy bien, Bella.
—Hey, ¿es tan suave como parece? —Emmett preguntó.
Y ahí estaba. Tres... dos... uno... ¡Contacto! Emmett abrazó a Bella con ambos brazos, la apretó con fuerza, luego procedió a frotar las manos arriba y abajo por la parte posterior de su jersey. Bella se rió de buena gana.
Y ahí estaba mi respuesta.
O) (O
—Está bien, ¿has terminado? Porque es suficientemente malo que la iguana tenga que estar en la sala mientras estamos... ya sabes. Si hubiera sabido que íbamos a estar hablando de eso durante toda la cena, podría haber acordado no venir.
—Vamos, Rosie, no seas así. Sabes que Ziggy te ama.
—De todos modos, creo que tengo todo lo que necesito. Lo sentimos, Rose. Espero que no te hayamos hecho perder el apetito.
Bella dijo:
—Bueno, puede que hayas terminado con tu investigación, pero yo no he empezado aún. Será mejor que me vaya. Rose, ¿te vienes?
—En realidad, yo…
—Ella va a ver a Ziggy conmigo, ¿verdad, cariño? —Rose rodó los ojos, pero se puso por debajo del brazo fornido de Emmett.
—Te llevaré de vuelta, Bella. —Si no estás muy descolocada por estar a solas conmigo.
~BPOV~
Volví a cuando Edward me dijo que la única cosa que él y Emmett tenían en común eran sus ojos. Él tenía tanta razón. Si Edward se hubiera sentido tan libre como Emmett para comprobar la textura de mi suéter. La única vez que parecía cómodo tocándome era cuando yo estaba con un palo de golf. Por eso renunciar a esa mañana con Edward fue un sacrificio para mí. Había decidido poner límites a Connor para que no volviera a suceder.
Edward estaba caminando medio paso detrás de mí, con las manos firmemente plantadas en sus bolsillos, teniendo cuidado de no tropezarse. Era una pena.
—Te ves mucho más relajado ahora que cuando te vi por primera vez esta noche —comenté.
—No ha sido mi mejor día.
—Lo siento. ¿Qué ha pasado?
—Para empezar, no podía golpear esta mañana.
—Oh.
—Quiero decir, nada en absoluto.
Sabía que no debería sentirme feliz por eso, pero mis labios estaban levantándose en los bordes contra mi voluntad.
—¿Te acuerdas de lo que te enseñé? —le tomé el pelo.
Él me golpeó en el hombro.
—Bueno, ¿qué más?
Él dejó de caminar y yo me giré hacia atrás. Uh-oh. Su mano derecha estaba detrás de su nuca. Algo grande le estaba molestando.
—He tenido examen de Pre-Cálculo hoy.
—Está bien —le dije, reconociendo sus mentiras anteriores—. ¿Tan mal ha ido?
—Bastante mal.
—¿Qué vas a hacer?
—Buscar un tutor, supongo.
—Yo tal vez podría…
—Sí, estoy bastante seguro de que podrías. Pero tengo que encargarme de esto... sin ti
—Oh. —Ouch.
—Bella, no quiero que empieces a verme como alguien a quien tienes que salvar. Quiero que seamos los compañeros igualitarios que Banner cree que somos. Las cosas se están poniendo muy desiguales.
Las cosas eran desiguales, pero Edward no tenía ni idea. No era justo que lo quisiera, que anhelara su tacto y que él no tuviera ni idea, ni ninguna necesidad por mí.
—Entiendo —le dije—. Aunque tengo muchas ganas de ayudarte.
—Gracias.
—¿Qué más?
—Emmett ha llegado a sentir tu suéter y yo no.
Santa madre de las confesiones.
^EPOV^
Ya estaba. Lo había dicho. Al menos parte de ello. Yo no dije: "¿Por qué soy el único al que tienes miedo?", pero era un comienzo de todos modos.
Ella se sostuvo y yo tomé eso como un permiso. Puse mis manos sobre sus hombros y dejé que mis dedos los rozaran en pequeños círculos. La tela era tan suave, no podía dejar de pensar en la palabra suave. Ella sonrió un poco y se mantuvo inmóvil.
Mis dedos se arrastraron hacia abajo hasta llegar al final de sus mangas cortas. Me aparté definitivamente porque no quería aprovecharme y tocar su piel desnuda también. Ella parecía estar tolerando eso y yo no quería presionarla demasiado.
Me sorprendí cuando ella dio un paso hacia adelante. Una invitación. Yo respondí acariciando sus hombros con mis manos. Ella dejó escapar un suspiro bajo que sonó como alivio. O tal vez placer. Ya no se trataba de sentir el suéter y los dos lo sabíamos.
Ella dio un paso más hacia adelante, por lo que estaba casi tocando mi pecho. Sus brazos estaban pegados a sus costados. Mis manos se deslizaron suavemente por su espalda. Bajé mi cabeza y vi que sus ojos estaban cerrados. Mis manos se movieron hacia arriba y hacia abajo de nuevo.
Ella dio un paso más hacia adelante. Me congelé. Cuidadosamente puso su mejilla contra mi pecho. Se trataba de un gesto muy íntimo.
Yo respondí automáticamente deslizando mis manos por su cintura. Ella se presionó en mí, descansando su peso sobre mi pecho. Yo acepté con gratitud su confianza y envolví mis brazos completamente alrededor de ella, atrayéndola a mí.
Mi día de mierda acababa convertirse en un día brillante.
~BPOV~
Mientras yo viviera, nunca olvidaría ese momento.
O) (O
—Me gusta la forma en la que has aceptado los hechos que Emmett te ha dicho y los hayas retorcido para satisfacer tus necesidades. Pero sigo pensando que tienes que convencerme de que vas a hacerte cargo de ese animal tú mismo. Demuestra que eres responsable. Hacer algo, recuerda, no eres realmente tú.
Él sonrió con ironía.
—¿Estás insinuando que no podía encontrar pruebas a partir de mi propia infancia?
—No, estoy bastante segura de que podrías —le dije con sinceridad—. Mira. Vuélvete loco —le dije entregándole mi esquema.
Él tomó su ahora familiar pose mientras consideraba mis puntos: sentado en su asiento, con una pierna cruzada sobre la otra rodilla, su mano izquierda frotaba su barbilla inconscientemente. Era bastante terrible enmascarando sus emociones, por lo que pude decir que no le gustaba algo que estaba leyendo.
Dejó el papel sobre la mesa y dijo:
—¿De verdad crees que el riesgoso aumento de los menores comprando alcohol vale la pena para salvar a las amas de casa de un viaje a la tienda de licores?
No pude contener mi sonrisa cuando respondí.
—No, realmente no lo creo.
—Me alegro de que estemos de acuerdo, pero creo que es mejor ser más convincente.
—Al parecer. —Me devolvió mi artículo de nuevo.
No habíamos hablado de lo que pasó anoche y, supuse, que no íbamos a hacerlo. Eso estaba bien para mí. Yo no necesitaba ponerle un nombre. Edward me sostuvo y, tal vez, lo haría otra vez pronto.
—¿Vas a ser capaz de practicar conmigo mañana? —preguntó.
—Sí. He quedado con Connor para esta tarde.
—Oh. Bien. Eso es realmente bueno. Así que entonces te veré por la mañana. —Sonó sorprendido y me maravillé de cómo él no sabía lo adicta que era a estar cerca de él.
^EPOV^
Casi tenía miedo de preguntarle si ella le daría clase a Connor de nuevo por la mañana. Nunca esperé que nuestra experiencia de practicar una sola vez se convirtiera en un ritual de dos veces por semana. Y, desde luego, no esperaba estar completamente descentrado cuando Bella no podía unirse a mí. Era curioso cómo a veces no veías las cosas que estaban justo en frente de ti.
Al igual que el hecho de que un suéter nuevo hizo que viera a Bella con nuevos ojos. Pero ahora que la había visto, no podía volver. Era muy hermosa y el hecho era que siempre lo había sido.
O) (O
—Lo gracioso es que yo acabo de decirle a Bella que eres mi aprendiz más centrado y aquí estás repitiendo lo mismo otra vez. Algo está fuera de ti últimamente —señaló Riley.
—Lo siento, Ri. —Puse mi cabeza en el juego. No era justo hacerle perder el tiempo y también era potencialmente peligroso. Yo lo sabía mejor que nadie.
—Tenías razón sobre ella, por cierto. Bella es genial. Realmente disfrutamos de nuestra primera sesión. Tres más... dos... uno. Bien.
—Así que ella lo hizo —me informé.
—A Connor realmente le gusta también. Me dijo que después de sólo dos reuniones con Bella, ya se siente como si estuviera en la pista y siguiera adelante. Ella debe ser una especie de chica que hace milagros. Él siempre ha tenido muchos problemas con su escritura. Sesenta flexiones. Vamos.
Estaba abajo en el suelo y él no dejaba de hablarme sobre cuánto Connor amaba a Bella. ¿Y sabéis qué? Ya era suficiente.
—Hey, Edward, más despacio, hombre. Sube despacio. Bueno, eso está mejor. Diez más.
Me sentí más impulsado que de costumbre. El sudor estaba cayendo de mí y pude sentir cómo me empujaba más fuerte que nunca.
—Muy bien. Vamos a trabajar en esos abdominales infames de los que tanto he oído hablar —dijo—. Bueno, Connor me preguntó si Bella estaba disponible.
—¿Qué? —Me detuve a media flexión.
—Él quiere invitarla a salir. Le dije que esperara hasta que hablara contigo.
Ese lugar en mis entrañas se retorció de nuevo.
—Riley, yo no estoy con Bella. Ella puede hacer lo que quiera.
—Lo siento. Pensé que noté una especie de vibración el otro día.
Me encogí de hombros.
—Ella es una buena amiga. Yo no le digo con quién salir.
—Entonces está bien. Le daré a Connor la luz verde. Y esas últimas tres flexiones no cuentan. Comienza de nuevo.
O) (O
Bella y yo practicábamos en un silencio pacífico. Ella era parte de mi rutina. Ella trabajaba más duro que la mayoría de los chicos del equipo y, sin duda, tenía más paciencia. Estaba haciendo más golpes largos que la semana pasada.
—¿Sabes que estás mejorando? —le pregunté.
—Me encanta cuando eso sucede —dijo sonriendo—. Pero lo más importante, ¿cómo lo estás haciendo tú hoy?
—Mucho mejor —le respondí con sinceridad—. ¿Sabes que jugamos en casa este fin de semana?
—¿Cuándo?
—Jas y yo tenemos un partido de Copa el sábado por la tarde y luego partidas individuales la mañana del domingo.
—Bueno, ¿no vas a pedirme que vaya?
—Eso es gracioso. Pensé que acababa de hacerlo.
~BPOV~
—Alice, yo no sé lo que le hiciste ayer por la noche, y por favor no tomes esto como una invitación para decírmelo, pero Jas está golpeando la bola más lejos de lo que nunca ha hecho antes —le informó Edward entre el agujero catorce y quince.
—Sí, y tú has hundido cada pelota en su agujero —le dije.
Él esbozó una sonrisa amplia y feliz, y yo no estaba segura de si era porque él estaba haciéndolo bien o porque yo me había fijado.
—Es un buen día.
O) (O
—Por lo tanto, ¿no beberás nada de alcohol desde septiembre hasta finales de noviembre? —le pregunté a Edward.
—No. Eso se mete en mi ciclo del sueño y afecta a mis entrenamientos —dijo frotándose la barriga. Como si necesitara un recordatorio de lo que estaba envasado bajo ese polo.
—No querrás meterte con la belleza de este chico, Bella. Confía en mí. No es bonito —Jasper dijo a través de la mesa.
—Ah, y tú eres más divertido cuando estás con resaca, Whitlock —él le lanzó de nuevo.
—Voy a estar en la primera posición, dispuesto a patearte el culo mañana, muy temprano —Jasper se burló de Edward.
—¿Exactamente cómo de temprano? —yo pregunté, sabiendo que tenía que quedar con Connor.
—Tenemos el primer golpe a las 8.
—Estaré allí para el comienzo, pero voy a tener que irme un poco más temprano —le advertí.
—¿Por qué? —Edward preguntó.
—Tengo a Connor a las once.
—Bueno, ¿cómo va eso de todos modos? —Jasper me preguntó—. ¿Es como Riley?
Me reí.
—Es la viva imagen y tiene su mismo sentido del humor.
Edward sorbió su Coca-Cola Light y miró hacia otro lado.
—¿Edward?
—¿Hmm? —murmuró ausente.
—Envíame un mensaje después del partido de mañana, ¿de acuerdo? Quiero saber cómo lo has hecho.
—Por supuesto. Estoy bastante cansado. Nos vemos mañana —dijo Edward, levantándose de repente.
—¿Quieres que camine de regreso contigo? —le pregunté. Por favor, por favor. ¿Más abrazos?
—No, yo no quiero parar la fiesta. Nos vemos mañana —respondió.
O) (O
Edward estuvo ocupado el domingo. Apenas vino a mi lado para hablar conmigo y yo no llamé la atención sobre mí misma cuando me tuve que ir.
Connor estaba esperando fuera de la biblioteca cuando llegué a las once.
—Antes de entrar en los sagrados recintos, Bella, tengo que preguntarte algo muy importante.
Sonaba como el comienzo de una de sus bromas.
—¿Qué es tan importante? —pregunté, esperando el remate.
—¿Quieres salir conmigo el próximo viernes por la noche?
No me esperaba eso. Para nada.
—¿Qué? ¿Quieres decir como... una... cita? —¿Podría ser un poco más torpe con eso?
Por otra parte, ¿por qué debía esperar para saber cómo responder? No era como si me lo hubieran pedido antes.
Connor era tan fácil de tratar, mi paso en falso no le perturbaba en lo más mínimo.
—Sí, como una cita.
Imágenes de Edward golpearon mi cabeza. El dulce y maravilloso abrazo, o algo parecido, que compartimos la otra noche. Se sintió como si por fin nos estuviéramos moviendo en una dirección determinada juntos... ¿Y ahora, ese hermoso estudiante de segundo año, amante de la diversión, me estaba invitando a salir? ¿Cuál era el dicho? Cuando llueve, llueve a cántaros. Sólo era que no estaba segura de que Edward se calificara como lluvia. Más bien unas gotitas.
—Connor, creo que yo... quiero decir, nosotros... no tengo ni idea...
Él se rió y dijo:
—Está bien... entonces, ¿eso es un sí o un no?
—No estoy segura —le reconocí.
—Bella, si no estás segura, entonces deberías decir que sí —me aconsejó, como si esa fuera la única solución correcta al problema.
—¿Cómo lo sabes?
Se encogió de hombros, con la seguridad de un hombre que sabía lo que quería.
—Si estuvieras realmente comprometida con otra persona, no habrías tenido que pensar en ello. Así que, dame la oportunidad de ganarte mientras tomas una decisión.
Era totalmente encantador e incluso mejor, él quería ganarme. No podía ver el daño en darle a Connor una oportunidad.
—Eso suena muy bien, Connor. ¡Ahora vamos a trabajar!
O) (O
A las 14:30, apareció el siguiente mensaje:
Bella, he quedado segundo. Jas me pateó el culo. Te eché de menos al final. E
Haciendo caso omiso de la pregunta no formulada al final de su mensaje, le contesté:
Quedar segundo es bastante impresionante. Habéis jugado muy bien durante el fin de semana. Enhorabuena. B
Bueno, ¿cómo te ha ido con Connor? E
Y la pregunta ya no era silenciosa. Eludí el tema con mis palabras como un arma:
Hemos estado productivos. Nos vemos en clase. B
