¡Hola!
Puff esta vez si que me he tardado, así que debo redoblar mi disculpa monumental del capítulo anterior, porque no suelo dejar pasar tanto tiempo, pero cuando se comienza una historia uno puede preveer todo lo que puede pasar, así que realmente lo siento, no los aburriré con los motivos, ya que no creo que les interese mucho, así que sólo quiero agradecer a las personas que comentaron en el capítulo anterior:
Anaiza18, K-on (bienvenida :D), Haru (responderé a tu review luego del capítulo, IVYMON, Agusrdk y Eccho :)
Abajo haré un par de observaciones para dejarlos de inmediato con el capítulo, así que nos vemos en un par (de varias) líneas más xD
Espero que lo disfruten
Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos. Príncipe del tenis tampoco me pertenece, sino a sus respectivos dueños y sólo he utilizado el nombre de uno de sus personajes con el fin de darle forma a mi historia.
CAPÍTULO VII: La fiesta
- ¿Qué tal si hablamos de chicos? – preguntó Yolei con voz suave.
Sora se sonrojó de inmediato sin decir nada, mientras Kari observaba con curiosidad a su amiga y Mimi se ponía seria de repente, dejando atrás la sonrisa que había surcado sus labios hace un segundo.
Llevaban horas conversando, y cuando todas se quedaron sin nada que decir, Miyako había hecho una sugerencia.
- Creí que no hablaríamos de hombres…- comentó Hikari, sintiendo que el tema le incomodaba sin saber porqué.
- No pasa nada…- suspiró Mimi con un amago de sonrisa – pueden ser detestables, pero forman parte de nuestra vida….
- ¿Hablas de Michael? – preguntó Sora con un gesto comprensivo.
- Mike y yo rompimos…- confesó.
- Cielos, lo siento mucho, no quise….- intentó disculparse la pelirroja.
- No importa… nada dura para siempre, ¿verdad?... pero no vamos a hablar de mí, quiero sabes de ustedes y sus fructíferas vidas amorosas…
- ¿Qué te hace pensar que son fructíferas? – la interrogó Sora.
- ¡Vamos!... estoy frente a tres chicas guapas, así que me imagino que ya tienen novio ¿no?
- No diría eso precisamente – comentó Sora mordiéndose el labio ligeramente.
- ¿Y ustedes? – preguntó dirigiéndose hacia Kari y Yolei, sin embargo, ambas negaron con la cabeza.
- ¿Qué pasa con los chicos en este lugar?... ¿acaso todos son ciegos? – preguntó entornando los ojos.
- Pues… Matt y yo hemos estado saliendo…- comentó la pelirroja un poco avergonzada.
- Vaya, me alegra oír que finalmente se haya decidido…- la contestó Mimi - ¿y qué hay de ti y Takeru?
Hikari sintió que no sólo ella la observaba, sino también Sora y Yolei. Las tres querían una respuesta, ¿es qué acaso todos creían que ellos debían ser pareja?
- Sólo es un amigo…
- Aja… eso dicen todos… - replicó Mimi.
- Es en serio…él nunca ha demostrado querer algo más…
- ¿Y a ti te gustaría, Hikari-chan? – preguntó Sora con una amable sonrisa – yo diría que Takeru se ha convertido en un chico muy guapo, se parece a Matt…
- ¿A Yamato-sama? – pensó Hikari en voz alta.
- Tienes razón, esta mucho más alto desde la última vez que lo vi y tiene el mismo color de cabello y de ojos, pero… T.k. es más dulce, ya sabes… puedo aceptar que Matt te guste, pero nunca lo entenderé…- comentó Mimi, ya que nunca se había llevado bien con el chico.
- Él es mucho más dulce de lo que parece… - le respondió Sora con un leve sonrojo asomando en sus mejillas.
Mientras tanto Kari no pudo evitar quedarse pensando en la comparación que estaban haciendo, es cierto que se parecían mucho físicamente, aunque hasta ese momento nunca lo había pensado, pero en cosa de carácter eran dos polos opuestos, T.k. era amigable, tierno, cordial y optimista, siempre tenía una sonrisa que ofrecer a los demás, especialmente a ella, en cambio, Yamato parecía ser todo lo contrario, aunque no pudiera saberlo en realidad, porque ahora que lo pensaba, ¿qué sabía de él a ciencia cierta?, su mente quedó en blanco como respuesta, podían formar parte de mismo grupo, pero para ella no era mucho más que un conocido.
- ¡Hikari! – la llamó Mimi al darse cuenta de que había dejado de prestarles atención.
- Lo siento, ¿decían algo?
- Sólo discutíamos sobre Matt, pero ya lo dejamos…no es que sea mi tema favorito, ¿en qué te quedaste pensando?...
- Yo sólo…
- ¿Tal vez en T.k.?
- Nada de eso, sólo estaba acordándome de algo…
- Bueno, todavía nos queda Yolei…- comentó con una nueva sonrisa – dijiste que no tienes novio, pero imagino que te gusta alguien, ¿verdad?
La aludida se quedó callada algunos segundos, pensando en si sería correcto confiar en ellas, la verdad lo hacía, pero nunca habían hablado de este tema, quizás porque cuando se conocieron Kari y ella eran muy niñas aún.
- Pues… si hay un chico, pero preferiría no hablar de eso…
- Eso es injusto… tienes que decirnos al menos su nombre…
- Vamos, Mimi…no es necesario que la acoses…
- Como sea…- bufó entornando los ojos.
Unos golpes en la puerta interrumpieron la conversación y segundos después uno de los sirvientes de Mimi se asomó luego de que la chica lo permitiera.
- Señorita, hay un joven en el salón llamado Taichi Yagami que dice que ha venido por su hermana…
- ¿Qué?... ¿acaso el idiota de tu hermano no conoce el concepto de una pijama? – preguntó Mimi fastidiada.
- Claro que lo sabe… pero no debe estar de acuerdo con que me quede…- sonrió Hikari con resignación, él y Mimi nunca se habían llevado muy bien, al principio su relación era normal, algunas veces tenían sus encuentros, principalmente porque odiaba que fuera tan sensible y mimada, pero a su parecer el problema era que ambos veían el mundo de manera muy diferente, con los años esos desencuentros se hicieron más frecuentes, y la penúltima vez que habían estado juntos (antes del último encuentro en el digimundo) todo había sido un desastre.
- Bueno Will, puedes decirle que se vaya y si se niega estás autorizado a sacarlo por la fuerza…
- Vamos Mimi, no puedes ser tan dura…- intervino Sora.
- ¿Acaso quieres que baje a razonar con él?...conoces a ese cabeza dura mejor que yo…
- No hace falta, yo bajaré – las tranquilizó Hikari levantándose del círculo en él que habían estado cuchicheando.
Salió de la habitación antes de que cualquiera pudiera decir algo y bajó distraídamente las escaleras hasta que divisó dos figuras en el recibidor, uno era su hermano obviamente, pero había alguien de espaldas a ella junto al ventanal, su cabello rubio lo delataba, se trataba de Matt.
- ¡Kari! – sólo cuando su hermano la llamó se dio cuenta de que se había quedado detenida, pero su grito no sólo había atraído su atención, sino la de su acompañante que en ese momento se volteó hacia ella.
Cuando la mirada de Yamato se encontró con la suya deseó haber bajado con una bata, pues sólo llevaba un pequeño short que apenas cubría sus muslos, mientras que la polera cubría con algo de dificultad su abdomen, no debía ser algo importante, él ya la había visto así antes, sin embargo, la forma en que la miraba la hacía sentir desnuda.
- Hermano… ¿qué haces aquí? – preguntó cruzándose de brazos para ocultar disimuladamente su escote.
- Vine a buscarte…
- Me quedaré a dormir…
- Claro que no te quedarás…- replicó con seriedad. – no te he dado permiso…
- Tengo la autorización de mamá y eso es todo lo que me importa, así que por favor vete antes de que Mimi haga que los guardias te saquen…
- Tai, te dije que esto no era una buena idea…- susurró Matt acercándose a su amigo para poner una mano en su hombro intentando calmarlo, la otra estaba en su pantalón, aunque la chica pudo notar que la movía constantemente como si estuviera jugando con algo.
Parecía que el castaño iba replicar, pero unos pasos en la escalera lo detuvieron.
- ¿Está todo bien, Kari-chan? – la que había bajado en su ayuda era Sora, según pudo deducir la chica al oír su voz. – Matt, no sabía que también habías venido…- añadió al reparar en su presencia mientras sus mejillas se teñían de rojo.
- Sólo estoy acompañando a Tai…
- Pues, lo siento mucho, pero esta es una noche de chicas, así que deberían marcharse ahora…
- Ya nos íbamos…- le aclaró el rubio mientras agarraba del brazo a su amigo para hacerlo caminar hacia la puerta, éste se resistió un poco, pero al final cedió.
Yamato se detuvo en el umbral y se volteó a mirarlas.
Por un segundo Hikari pensó que la miraba a ella, pero al observar de soslayo a la pelirroja vio que esta la respondía la mirada, obviamente la estaba mirando a ella, sin embargo, había algo en la mirada del rubio que la inquietaba, no creía que estuviera mirando así a la chica con la cual estaba saliendo, en cambio, bien podía estar reprochándole algo a ella, pero ¿qué podía ser?
¡El obsequio! – recordó de pronto, sin embargo, para entonces el chico ya había abandonado la residencia Tachikawa.
¿Sería posible que hubiera estado jugando con la uñeta en su pantalón?, ¿le habría molestado el regalo?
Es el único chico al que le puede molestar algo como eso – pensó con fastidio, pero entonces Sora llamó su atención diciéndole que volvieran a subir, así que no tuvo mucho tiempo más para pensar en eso hasta después de que sus amigas se hubieran dormido.
Debía ser cera de la una de la mañana y ella hace rato que estaba dando vueltas inútilmente en la cama, no podía dormir, eso era obvio, aunque se había resistido, pero al ver que nada había funcionado decidió levantarse silenciosamente y bajar las escaleras para ir a la cocina. Seguro que allí podría encontrar algo que la ayudara, un vaso de leche tal vez. Iba tan preocupada de no hacer ningún ruido para no despertar a nadie que no sintió que alguien la seguía hasta que esa persona le habló a sus espaldas, haciéndola saltar del susto.
- ¿Vas a algún lado, Hikari-chan?
- ¡Mimi!... siento mucho estar merodeando por tu casa, es que no podía dormir y pensé en buscar algo que me ayudara…
- No pasa nada, no tienes que disculparte…
- No quise despertarte…
- No lo hiciste, yo tampoco podía dormir… así que supongo que podemos beber un poco de leche para resolverlo, ¿no?
- Eso sería genial…- sonrió Hikari tímidamente y siguió a la chica hasta la cocina.
Luego de servirse la leche ambas se sentaron en el enorme sofá que estaba en el salón, era un poco extraño porque sólo había una ampolleta encendida a medias que iluminaba tenuemente el lugar.
- ¿Te puedo preguntar algo, Hikari?
- Claro…
- Has estado muy pensativa desde que vino tu hermano, ¿sucede algo malo?
- No, claro que no…todo está bien…-dijo con seguridad mientras apoyaba su mentón sobre ambas piernas, pues las había recogido sobre el sofá y mientras con una mano las sostenía, con la otra sujetaba el vaso.
- Entonces… ¿te molestó lo de Takeru?
- ¿Por qué crees que hay algo que me está molestando?
- Ya te lo dije, has estado muy pensativa e incluso pareces preocupada…no pretendo entrometerme en tu vida, sólo quiero saber si estás bien…
Kari tomó un sorbo de leche y cerró los ojos un segundo intentando pensar en que decir, ¿qué sería lo más apropiado?, era cierto que algo le había estado dando vueltas en la cabeza, y ese algo era Matt, desde que lo había visto no había dejado de preguntarse que habría pensado sobre el regalo y si de verdad le había molestado tanto como le pareció a ella por la mirada que le dedicó, pero no se sentía preparada para hablar de eso, todo era demasiado confuso como para encontrar las palabras para exteriorizarlo.
- La verdad estoy un poco aburrida de repetirles a todos todo el tiempo que Takeru y yo somos amigos…- dijo al final, decidiendo que esa sería la mejor respuesta, después de todo no era una mentira.
- No puedes culparnos, ustedes han estado juntos desde que se conocieron, y ahora que son grandes…bueno, supongo que… es fácil imaginarse que surja algo más…
- Lo sé… simplemente me gustaría que me dejaran averiguar que es lo que siento… todos lo repiten todo el tiempo y he dejado de oírme a mi misma, porque todo lo que escucho cuando trato de aclarar mis ideas son las voces de los demás diciendo lo bonita pareja que haríamos e incluso la de mi madre recordándome que caballeros como él no hay muchos… quizás suene un poco absurdo, pero quiero que si alguna vez pasa algo entre él y yo, sea porque nosotros lo queremos, que surja naturalmente y no porque los demás piensen que sería lo ideal…
Se produjo un espeso silencio entre ambas luego de esa inusitada declaración, sin quererlo Hikari había revelado mucho más de lo que esperaba decir en un principio y no sabía como actuar ahora, se sentía un poco avergonzada de haber hablado tanto, pero a la vez aliviada por haber dejado salir todo aquello que sin darse cuenta había retenido por tanto tiempo.
- Si quieres mi opinión no me parece absurdo en lo absoluto…- dijo Mimi rompiendo el silencio – y te agradezco que me lo hayas dicho, porque creo que ninguno de nosotros lo había visto de esa manera, nunca pensamos en ustedes cuando los molestamos y esas cosas… no creí que te afectara tanto…
- Ni yo….- susurró Kari.
- Chicas… ¿están ahí abajo? – preguntó una voz desde lo alto de la escalera haciendo que ambas se voltearan a verla - ¿qué hacen despiertas tan tarde?
Sora se frotaba los ojos mientras trataba de enfocar la vista a causa del sueño.
- Si, Sora…estamos aquí, porque no podíamos dormir, pero enseguida subimos, vuelve a la cama… - le indicó Mimi.
- Ok, pero no tarden mucho… - asintió la pelirroja dándose la vuelta para regresar a la habitación.
- Creo que será mejor que subamos antes de que regrese por nosotras…- comentó Mimi burlonamente mientras se levantaba del sofá.
Hikari asintió, y así acabó la noche para las dos.
- Buenos días – saludó Mimi animosamente al entrar al aula esa mañana, sin embargo, se detuvo abruptamente a unos cuantos pasos de su lugar al ver que estaba ocupado por alguien más.
Izzy conversaba con una chica y por la forma en que sonreía parecía estar pasándolo muy bien, tanto que casi podía afirmar que nunca lo había visto así.
- Buenos días… ¿interrumpo algo? – preguntó cuando fue capaz de recuperar la voz.
- Hola Mimi, que bueno que llegas… te presento a Sakuma Ryuzaki, ella es Mimi Tachikawa, nuestra nueva compañera, viene de la escuela Toryo… - dijo presentando a cada una frente a la otra.
¿Nueva compañera?... ¿y qué hay de la amistad de nueve años?, ¿eso un cuenta? – fue lo que pensó la castaña al escuchar la manera formal en que se había referido a ella.
La chica que le había presentado tenía el cabello corto y usaba unas grandes gafas que a su parecer desentonaban totalmente con el uniforme, pero bajo ellas parecía tener rasgos finos y bastante bonitos, terminó de analizar con algo de fastidio.
Pero que mal gusto tiene…
- Es un gusto conocerte…- le sonrió ella.
- Lo mismo digo… - contestó con una sonrisa un poco tensa – creí que este era mi lugar…
Tanto Izzy como Sakuma abrieron los ojos sorprendidos y se sintieron un tanto incómodos.
- ¿Tu lugar?... oh, claro…entiendo, supongo que Izzy había olvidado mencionarlo, yo puedo cambiarme…- dijo Sakuma.
- No será necesario, hay un lugar junto a Aoshi, así que Mimi puede usarlo – replicó el pelirrojo impidiendo que se fuera - ¿verdad? – preguntó luego dirigiéndose a su amiga.
- Claro…- respondió con total sarcasmo y una sonrisa falsa que lo demostraba muy bien.
Afianzó el agarre de su pequeña mochila causando que los dedos le dolieran por la fuerza que estaba poniendo y caminó con toda la dignidad que pudo hasta el final del salón. Se volteó para mirar si Izzy se había dado cuenta de su enfado, pero para su sorpresa él había reanudado su charla con esa antipática niña. Nunca se había sentido tan herida y desplazada como en ese momento.
Se dejó caer con pesadez en la silla y se cruzó de brazos.
- ¡Hola!...me alegra que hayas decidido cambiarte…- dijo una voz a su lado y al girarse recordó que a partir de ahora tendría compartir asiento con el soquete que había insultado a Izzy.
Yo lo defiendo, ¿y él que es lo que hace?, primero se enfada y luego elige a esa chica en vez de a mí….
El día había comenzado mal, así que sólo esperaba que no se pusiera peor.
- Es un idiota…- insistió Mimi por enésima vez cruzándose de brazos para dar mayor énfasis a su declaración.
- No lo tomes a mal, no es que no te apoye, pero a mí me parece que Izzy sólo fue cortés…- comentó Sora con tono cauteloso.
- ¿Tú también crees eso, Hikari-chan? - preguntó la castaña mirando con desdén a la pelirroja.
Las tres estaban reunidas en la residencia Yagami ese día en la tarde.
- Pues yo… creo que no deberías ser tan dura con él, estoy segura de que no lo ha hecho aposta…
- ¿Qué no lo ha hecho aposta?... ¡yo me senté ahí desde el día en que llegué y él nunca dijo nada!.. y hoy día llega y me corre como si nada sólo por esa patética niña sosa…- exclamó furibunda.
- Pero a ver… ¿no era de ella su puesto antes de que tú llegaras? – insistió la mayor.
- Bueno….sí, pero eso no lo justifica… yo soy su amiga y me presentó como una compañera más… - concluyó con tono más desolado que furioso esta vez.
- Yo creí que habían arreglado las cosas…- le dijo Kari intentando animarla.
- Él se disculpó en el digimundo, así que todo estaba bien de nuevo…
Se quedó viendo como sus amigas se iban hasta que desaparecieron de su vista y entonces regresó su mirada hacia el pelirrojo, procurando mirarle con seriedad, no podía sospechar que había llorado por él, eso jamás lo permitiría.
- Tú dirás…- espetó cruzándose de brazos, podía estar empapada de pies a cabeza y con el maquillaje hecho un desastre, pero nunca perdía su actitud vanidosa y segura, esa que hacía que aunque vistiera el traje más horrible de la existencia luciera como una joven hermosa y orgullosa de sí misma.
Izzy se quedó mirándola sin saber que decir, así que mantuvo sus labios cerrados en una línea recta mientras tragaba saliva.
Todo era demasiado confuso, nunca había tratado a una chica así y mucho menos a Mimi, quien había sido su mejor amiga desde que eran pequeños, la mayoría pensaba que no tenían nada en común, pero no necesitaban tenerlo, porque ambos se aceptaban tal y como eran, y sin embargo, él mismo le había reprochado hace un rato que era una coqueta, siendo que la conocía y sabía que no lo hacía a propósito ni con la intención de captar las miradas, simplemente era así.
- Yo…me comporté como un idiota allá con lo demás, no sé en que estaba pensando cuando dije eso…
Se calló esperando alguna reacción por parte de la chica, sin embargo, ella se mantuvo imperturbable, con la misma mueca de enfado que había puesto desde que lo vio aparecer.
- ¿Algo más? – preguntó la castaña al ver que él se quedaba callado.
- También siento lo de esta mañana, no debí tratarte así, no te lo mereces…
Otra vez el silencio cayó pesadamente sobre ambos, pero justo cuando el pelirrojo pensó que no lo perdonaría y que era una causa perdida la joven empezó a suavizar su mirada.
- Está bien, no puedo estar molesta contigo mucho tiempo… lo sabes y te aprovechas de eso…
- Te prometo que no, yo de verdad quiero que me disculpes por haberte tratado así…
- Me dolió, ¿sabes?...
- Fui un tonto, no pensé en lo que estaba diciendo…- comentó bajando la mirada apenado.
- Entonces…-dijo ella con voz titubeante - ¿no piensas eso de mí?
Izzy volvió a mirarla y distinguió la esperanza con que ella lo veía en ese momento, parecía que realmente no podía soportar la idea de que él la viera de esa forma.
- Claro que eres una coqueta…- el brillo en los ojos de la chica se esfumó – pero eso es parte de tu esencia, si no lo fueras no serías tú… y yo quiero a esa Mimi con todas tus virtudes y defectos, no por nada eres mi mejor amiga…
- Pero soy tu única amiga…- comentó ella con una sonrisa burlona.
- ¿Lo ves?... tú eres así… y por eso te quiero…
- Yo también te quiero…- dijo abrazándolo conmovida.
Por un segundo el chico se quedó quieto sin saber que hacer, él nunca había sabido demostrar muy bien sus sentimientos e incluso cuando lo hacía, Mimi lo superaba, porque era la clase de persona que hacía lo que sentía en el momento que lo sentía, en cambio él era más de reprimir sus emociones y por eso no le agradaban mucho los abrazos, lo hacían sentir incómodo, sin embargo, terminó correspondiendo, ya que no podía desairarla, eso si que ella no se lo perdonaría.
- Así que todo estaba bien hasta esta mañana… - comentó Sora regresándola a la realidad.
Mimi asintió débilmente con la cabeza, la furia parecía haberse esfumado para dar lugar a una extraña desazón que se agolpaba en su pecho.
- ¿Y se lo has dicho a él? – preguntó Kari.
- No tenía sentido que lo hiciera, apenas me fui comenzó a hablar de nuevo con esa chica como si yo no le importara, ni siquiera notó que me fui enfadada…
- Yo que tú no me preocuparía tanto, ¿sabes? – intentó animarla la pelirroja – los chicos son así… no le prestan atención a esos detalles que para nosotras son importantes…
- Si lo dices por los simios de Taichi y Yamato, ellos sí son así, pero Izzy nunca me había ignorado como hoy…
- ¿Entonces el problema es que te sientes ignorada por él?
- ¿Acaso no has oído todo lo que dije?... ¡ese no es el problema! – exclamó la chica a la defensiva.
Sora y Kari intercambiaron una mirada de preocupación, se habían quedado sin ideas para animarla, así que ya no sabían que hacer y por lo visto, la disminución del enfado de la chica sólo había dado paso a la frustración.
- Mimi- san… ¿qué te parece si salimos hoy? – sugirió la menor.
- ¡Eso es una estupenda idea, Hikari!... ¿no te parece una estupenda idea? – le preguntó Sora a su amiga.
- Salgan ustedes si quieren, yo no tengo ánimo…- dijo la chica desechando la oferta mientras se dejaba caer de espalda sobre la cama. – aunque pensándolo bien… puede que eso funcione… - añadió luego con una sonrisa algo siniestra.
- ¿Qué estás pensando? – preguntó Sora un poco inquieta por su extraño cambio de humor.
- En una salida de grupo, será la oportunidad perfecta para demostrarle lo idiota que ha sido conmigo, ¿no les parece?
- Yo no…- intentó rebatirle la pelirroja, pero Mimi la mandó a callar.
- Es una idea brillante, tú eres brillante Hikari-chan… vengan, tenemos que irnos de compras… - comentó aplaudiendo animadamente antes de sacar a las dos chicas de la habitación.
Luego de una ajetreada tarde de compras, todo estaba arreglado. Mimi había enviado un mensaje de texto a todos para que se reunieran en la casa de los Yagami, menos a Tai, por lo cual el castaño observó totalmente confundido como los digielegidos fueron llegando uno a uno desde las ocho en adelante.
- Si tú no sabes de que se trata esto, ¿entonces qué hacemos aquí? – preguntó Matt.
- Pues no lo sé, viejo…- dijo Tai mientras se pasaba una mano por el cabello – las chicas llevan todo el día encerradas en la habitación de Hikari…
- Es obvio que esta es una idea de Mimi – comentó Joe con tranquilidad.
- ¿Qué se le habrá ocurrido ahora? – susurró el rubio entornando los ojos, pero justo en ese momento escucharon unos pasos en la escalera que hicieron que todos se voltearan para ver de que se trataba.
A la primera que vieron fue a Mimi, pero justo detrás de ellas iban las demás formadas en orden, Sora, Yolei y por último Kari.
- ¡Por fin!... ¿se puede saber de qué se trata todo esto, Tachikawa? – preguntó Tai.
- Los he citado aquí, porque creí que ya que es viernes, podríamos salir a bailar…
- ¿Y no se te ocurrió preguntarnos? – insistió el castaño.
- Vamos, no sean aburridos, nos hemos arreglado especialmente para salir…no piensan dejarnos así ¿verdad?...sólo vean a las chicas, están hermosas…- comentó muy orgullosa de sí misma y se hizo a un lado para que pudieran ver a las demás.
Una a una fueron bajando, sin embargo, cuando Yamato vio a Hikari con un pequeño vestido que le llegaba a la mitad de los muslos y su mirada se movió contra su voluntad por sus piernas, comenzó a sentir mucho calor.
Se quedó mirándola asombrado mientras ella bajaba las escaleras. Primero sintió una extraña sequedad en la boca, pero luego, cuando juntó los labios al darse cuenta de que los tenía entreabiertos notó que la saliva se había acumulado en su boca y al intentar tragarla se ahogó, había un nudo en su garganta que no dejaba que nada pasara, por lo cual como consecuencia comenzó a toser espasmódicamente atrayendo la atención de todos hacia él.
- Hey viejo, ¿estás bien? – preguntó Tai que era el que estaba más cerca, mientras le pegaba una palmada en la espalda.
- Es….cof…toy…bien… - contestó entrecortadamente.
- Pobrecillo, parece que ver a Sora con una minifalda lo ha hecho olvidarse de cómo tragar…- comentó Mimi burlonamente.
- Muy graciosa, Tachikawa…- replicó el rubio fingiendo estar molesto para ocultar el alivio que le habían producido las palabras de la chica, ya que así todos pensarían que lo que decía era verdad y no que había estado mirando a Hikari- chan como un depravado.
No debo mirar a la hermana de mi mejor amigo como un depravado, no debo mirar a la hermana de mi mejor amigo como un depravado – comenzó a repetirse mentalmente mientras evitaba a toda costa hacer contacto visual con ella.
Mientras tanto Hikari lo observaba con algo de curiosidad por lo que acababa de pasar y Sora se sonrojaba por la broma de su amiga.
- ¿Entonces qué dicen?...¿noche de fiesta? – preguntó Mimi.
- Estás de broma si piensas que dejaré que Hikari salga así a la calle…
- ¿Qué le ves de malo a su vestido?
- Eso no es un vestido… ¡es una patética imitación de un vestido!... sólo es un trozo de tela para aparentar que no está desnuda…
- ¡Hermano!... ¿es necesario que hables así de mí?...- le recriminó Hikari.
- Entonces ponte algo encima…
- Si mamá estuviera aquí diría que me veo bien…
- Si mamá estuviera aquí te compraría vestidos de tu talla y no de dos menos… ¡eso es para una niña!
- ¿Y no dices que soy una niña?
- Chicos, basta ya….- intervino Joe – esto no tiene ningún sentido…
- Exactamente, Taichi… ¿quieres dejar de comportarte como un maniático?
- Estoy seguro de que no soy el único que piensa así… ¿verdad, Matt?
Todos se tensaron ante su mención y se giraron hacia el rubio esperando una respuesta.
Genial, ahora me mete en su absurda discusión, ¿qué se supone que tenía que hacer?, ¿apoyar a su mejor amigo e irse contra los demás o tratar de calmar de Tai?
Volvió a mirar a Hikari y supo la respuesta.
Era una jovencita de 16 años, ¡por supuesto que no podía usar un vestido tan corto!
- Estoy de acuerdo con Tai…- murmuró seriamente.
- ¿Qué? – preguntó Hikari incrédula – esto es lo que me faltaba…. ¡otro hermano mayor!, te felicito hermano, lo has entrenado muy bien…- replicó hacia el castaño pasando por entre ambos chicos antes de que alguno pudiera detenerla.
- ¡Espera un momento! Esta conversación no ha terminado – reclamó Tai siguiéndole los pasos y Matt se dio la vuelta estando dispuesto a seguirlos, pero la mano de Sora entrelazándose con la suya lo detuvo.
- Deja que ellos lo solucionen… después de todo es un problema de hermanos
-Sora tiene razón – pensó, pero por algún motivo que no llegaba a comprender del todo, sintió unas crecientes ganas de asesinar a Mimi, un sentimiento que seguramente compartía con Taichi, pero que decidió ignorar, pues después de todo no era su problema.
Mimi había ganado, así que ahora se encontraban en un atiborrado bar lleno de gente, algunos más felices que otros.
- Vaya lugar, ¿eh? – comentó Takeru acercándose a su mejor amiga.
- Yo creo que es bonito… - sonrió la castaña, llevaba un rato sentada junto a la barra.
- ¿Y estás pasándotelo bien?
- Más o menos…- suspiró.
- ¿Qué tal si bailamos? – preguntó el rubio de pronto. La chica se volteó hacia él totalmente sorprendida y vio que había extendido una mano hacia ella, esperando que la aceptara.
- ¿Hablas en serio?...
- Claro que sí…
- No sabía que te gustara bailar…
- No es mi actividad favorita, pero cualquier cosa será mejor que quedarnos sentados aquí toda la noche, ¿no?...
La castaña siguió mirándolo un tanto insegura.
- Vamos, prometo no burlarme de ti si tú no te burlas de mí…
- No es eso, tonto…-comentó ella riéndose.
- ¿Entonces me concederías el honor de bailar conmigo, Hikari? – preguntó inclinándose con cortesía.
Las mejillas de Hikari se tiñeron de rojo, mientras algo parecía revolverse en su estómago. Eran esa clase de actitudes las que a veces la confundían, T.k. siempre había sido muy respetuoso, lo era con todo el mundo, pero especialmente con ella y no era la única que lo había notado, pues todos se lo decían, sin embargo, él no parecía darle mucha importancia a ese tipo de gestos, eran casi como una actuación.
- Vamos…- sonrió tomando su mano para dejarse conducir por la pista de baile.
No muy lejos de ellos Matt y Sora habían comenzado a bailar hace un rato.
- Mira… T.k. sacó a bailar a Kari, ¿no te recuerdan a nosotros cuando teníamos esa edad? – preguntó Sora en su oído y el rubio se giró disimuladamente para verlos bailar.
- Son demasiados jóvenes para pensar en esas cosas…
- No seas anticuado, pareces su padre a veces, ¿sabes?... ellos no tienen porqué repetir nuestra historia…- murmuró con algo de melancolía que no pasó desapercibida para el muchacho, quien decidió no volver a replicar y en su lugar miró discretamente a su hermano, si no los conociera diría que eran una pareja, lucían tan bien juntos, había complicidad entre ellos y casi creía distinguir un brillo especial en los ojos de Takeru desde esa distancia, llevaban tanto tiempo siendo amigos que dudaba que alguno de los dos se diera cuenta de que sentían algo más, pero desde afuera eso parecía verse con mucha más claridad, no en vano todos decían que terminarían siendo novios.
Lo suyo con Sora era distinto, habían sido amigos desde pequeños, pero también estaba Tai y conforme fueron creciendo los dos comenzaron a sentir cosas diferentes por la chica, lo sabía aunque Taichi nunca se lo hubiese dicho y lo hubiera alentado en más de una ocasión a decirle a la pelirroja lo que sentía, sin embargo, lo que le había impedido hacerlo era el miedo, un miedo que era intenso, pero no sabía de donde provenía exactamente. Había tenido un par de novias antes, pero por todas ellas sólo había sentido un interés que rozaba el cariño, nada más, así que no podía afirmar que era un galán o un gran conocedor, porque nunca había experimentado ese algo más intenso y profundo a lo que todo el mundo solía llamar amor, y su miedo a intentar algo serio con Sora era arruinar su amistad sólo por probar y no llegar a sentir nada especial.
La quería como nunca había llegado a querer a nadie a sus cortos 19 años y le atraía de una forma inusual, pero sentía que faltaba algo más.
De pronto la música se volvió más lenta y las luces disminuyeron su intensidad.
Tomó a su acompañante de la cintura para acercarla un poco más a él y ella apoyó la cabeza en su hombro. Cuando giraron su mirada se encontró con la de Hikari, quien bailaba con su hermano de la misma forma que ellos, perdió el aliento mientras la miraba y se dio cuenta de que repentinamente se había puesto muy nervioso.
¿Qué rayos me pasa?
Recordó como se había quedado mirándola al bajar las escaleras y agitó bruscamente la cabeza intentando apartar esas imágenes de su mente, aquello no estaba bien.
Se alejó de Sora decidiendo que lo mejor sería salir un rato.
- ¿Estás bien? – le preguntó ella.
- Sí, sólo necesito tomar un poco de aire, el calor de este lugar me sofoca… ¿me esperas un momento?
- Claro, iré a ver a los chicos…- asintió con una tenue sonrisa antes de verlo desaparecer entre la multitud.
La castaña se había dado cuenta de la extraña reacción del rubio y había decidido seguirlo, diciéndole a Takeru que realmente necesitaba ir al baño.
Lo siguió a través de la gente sin saber hacia donde se dirigía hasta que llegó a una escalera y comenzó a subir.
La azotea…- fue lo que pensó entonces antes de subir tras él disimuladamente.
- Hey… ¿qué haces aquí tan solo? – preguntó Joe acercándose a Koushiro, quien estaba sirviéndose un trago en la barra.
- Sabes que nunca me han gustado mucho estos lugares…
- Lo sé, pero lo importante es pasar tiempo con los amigos, ¿no?...
- Cuanto has cambiado…-sonrió el pelirrojo.
- ¿A qué te refieres?...
- Antes no lo habrías hecho, habrías preferido quedarte haciendo deberes…
- Supongo que hasta yo puedo aburrirme algunas veces de estudiar tanto, además… dicen que el tiempo de diversión con buenos amigos no es tiempo perdido, estimula tu cerebro, de hecho hay un estudio…
- Me equivoqué, sigues siendo el mismo en el fondo….- se burló.
- Siento pasión por el conocimiento, eso nunca cambiará…
- ¿Y entonces qué cambió?
- Me di cuenta de que a veces… sólo a veces, hay cosas más importantes que el estudio…
Koushiro asintió mostrándose de acuerdo con esa afirmación.
- Además, todos hemos cambiado… tú ya no eres el mismo niño que siempre llevaba su computadora consigo…
- De hecho, la tengo en el bolso, puedes enseñártela si quieres…- bromeó.
- No hablarás en serio…
- Claro que sí, pero tranquilo… no pienso sacarla…entiendo lo que quieres decir con eso de los cambios…
- ¿Y se puede saber por qué pareces tan triste?... pensé que estarías feliz de que Mimi hubiera regresado a la secundaria….
Izzy suspiró.
- Puede que haya vuelto, pero las cosas no son como antes, tú lo has dicho ya…
- Entiendo, entonces… el problema que tienes es con ella…
- ¿Quién habló de problema?
- Es obvio…no necesitas decírmelo, por algo soy el mayor…
- Bueno, no puedo negarlo… es que creo que hice algo mal, pero… no sé que…
- ¿Entonces por qué piensas que hiciste algo mal?
- Porque me lo acaba de gritar a la cara hace unos minutos…
- ¡Aja!... es por eso que llegaste acá…- replicó con convencimiento.
- Me atrapaste, no tengo nada más que decir…- comentó tomando un sorbo de su vaso.
- ¿Y qué es lo que hiciste?
El pelirrojo se dedicó a relatarle brevemente los hechos, y también le contó como cuando trató de acercarse a ella le gritó que podía irse con Ryuzaki.
- Ya veo…- dijo Joe pasando una mano por su mentón.
- No fue intencional, es que ese era su puesto y no me pareció apropiado pedirle que se cambiara….entiendes, ¿no?
- Claro que entiendo…
Si no supiera que Mimi sólo ve a Izzy como su mejor amigo de infancia diría que está un poco celosa, aunque ella es así con todos…
- ¿Y entonces?... tú que la conoces bien, ¿sabes qué puedo hacer?
- La respuesta es obvia, me extraña que un genio de la computación como tú no lo sepa…tienes que disculparte…
- ¿Esa es tu gran deducción? – preguntó enarcando las cejas.
- Claro que sí, y no lo digas con ese tono de ironía, porque no lo habías pensado…
- ¿Y se puede saber por qué siempre tengo que disculparme yo?
- Pisoteaste su orgullo, según ella es lo peor que le puedes hacer… pero eso ya deberías saberlo, eres su mejor amigo…
- ¿Y si aún así sigue enfadada?
- No lo sabrás si no lo intentas, ¿verdad?... ¡anda!... ve y sácala a bailar…- le dijo mientras lo levantaba de la silla y lo empujaba hacia el otro lado del local.
El pelirrojo se volteó a mirarlo una vez más, pero siguió adelante cuando Joe alzó el dedo dándole su apoyo.
La chica, como siempre, estaba rodeada de personas.
- Ehh, Mimi… - susurró intentando llamar su atención, sin embargo, la chica hizo caso omiso de él.
Sora se volteó a verlo y trató de llamar la atención de la castaña, pero ésta también le ignoró.
- Mimi…- volvió a decir el pelirrojo, pero al ser nuevamente ignorado se dio cuenta de que si quería que lo escuchara debía hacer lo que ella esperaba. - ¡Mimi! – gritó con fuerzas y sólo entonces el grupo congregado alrededor de la chica se calló, volteándose a verlo, lo que lo avergonzó terriblemente, no era nada bueno siendo el centro de atención.
La última en voltear hacia él fue Mimi.
- ¿Se te ofrece algo, Izumi? – preguntó con ese tonito odioso que usaba siempre que se sentía particularmente ofendida por alguien.
- Hay mucha gente aquí… ¿podríamos charlar afuera? – inquirió con timidez.
- No – dictaminó cruzándose de brazos – si tienes algo que decirme, hazlo aquí…
Koushiro retrocedió sintiéndose intimidado por el grupo que lo observaba, pero decidió que no permitiría que la chica se saliera con la suya.
- Vine a disculparme, ¿está bien?... aunque no creo que haya actuado mal ni entienda porqué te enojaste tanto, de verdad lo siento… eres mi mejor amiga, nunca elegiría a Sakuma por encima de ti, sólo hice lo que creí correcto…
- Ohhhh…- dijeron todos a coro enternecidos por la escena.
- De acuerdo…- asintió Mimi entornando los ojos – te perdono con una condición.
- ¿Cuál sería la condición? – pregunto Izzy temiendo lo peor.
- ¿Prometes que bailaremos toda la noche?
- Está bien… sólo por esta vez…
- Vamos, la pista de baile nos espera…- sonrió complacida.
Hikari subió hasta el último escalón y se detuvo en el umbral de la puerta. Estaba un poco confundida respecto al chico, primero le había ocultado a su hermano que se había emborrachado, y ahora antes de irse a la fiesta lo había apoyado diciendo que ese vestido no era apropiado para ella, además todavía no sabía qué le había parecido el regalo o si realmente le había molestado como le había parecido a ella por lo sucedido en casa de Mimi, sin embargo, cuando lo vio acercarse al barandal y encender un cigarrillo decidió que si quería respuestas tendría que arriesgarse, la única forma de conocerlo un poco más era acercarse a él, así que armándose de valor se aproximó hacia donde estaba.
- No sabía que fumabas – comentó con una tenue sonrisa mientras se apoyaba en el barandal a su lado.
- No lo hago a menudo…- respondió Yamato con voz tranquila, como si su presencia allí no lo hubiera sorprendido en lo absoluto.
- ¿Puedo probar? – preguntó poniéndose frente a él con la intención de quitárselo, sin embargo, como acto reflejo Matt se lo quitó de la boca y levantó el brazo manteniéndolo fuerza de su alcance.
- Claro que no, no permitiré que ensucies tus pulmones con esto…
- Otra vez hablas como Tai…
- Ser como él es mi deber…
- Que aburrido eres… - comentó cruzándose de brazos.
- ¿Para qué quieres fumar?... el olor no es agradable…
- ¿Entonces por qué lo haces tú?
- Soy mayor… tú eres demasiado joven para hacerlo…
- No me refiero a eso…quiero saber desde cuando comenzaste a fumar o que te motivó a hacerlo…
Yamato volvió a acercar el cigarro a sus labios, y le dio una calada antes de responder.
- No hay un motivo…- mintió, la verdad era que lo hacía cuando se sentía inquieto o nervioso, pero eso no era algo que se atreviera a reconocer, y menos cuando lo que le producía eso era ella, porque era un hecho que si se lo confesaba ella le preguntaría que lo ponía nervioso… ¿qué tendría que decir entonces?... ¿tú me pones nervioso?, esa no era una posibilidad.
Se quedaron en silencio, aunque Hikari lo miró de reojo un par de veces sin creerse lo que le había dicho, pero temiendo insistir en el tema.
- Bueno…- susurró al cabo de unos minutos, y aprovechándose de lo ensimismado que parecía el chico le quitó el cigarro de su mano – no hace falta que me lo digas si no quieres…- añadió con una sonrisa traviesa.
- Kari-chan…dame eso, ¿qué crees que hará tu hermano si te ve con él?
- Retarte a ti por ser un mal perro guardián…- contestó burlescamente.
- Dámelo…- repitió con seriedad, una seriedad que estremeció a la chica y la hizo estar apunto de obedecerle, pero no quería ponérselo tan fácil.
- Ven por él…-lo desafió comenzando a caminar de espaldas.
Yamato la siguió y sólo con un par de pasos la retuvo de la cintura.
- Dámelo…
- No quiero…- replicó tercamente tratando de soltarse de su agarre, pero para su mala suerte el chico era mucho más fuerte que ella – suéltame…
- Sólo si me regresas ese cigarro…
- No haré eso, tendrás que conseguirlo tú…
Yamato se inclinó y trató de quitarle el cigarro con una mano mientras la otra seguía sosteniéndola de la cintura, pero Kari se movía mucho, haciendo lo posible para mantenerlo fuera de su alcance, hasta que no pudo más, por lo cual lo arrojó con fuerzas lejos de los dos, y el rubio la soltó como acto reflejo para alcanzarlo antes que ella.
Ambos corrieron, aunque ella llevaba la delantera, así que el chico la agarró de la cintura causando que perdiera el equilibrio y ambos fueran a dar al piso.
- Auch…- se quejó Kari al impactar contra el suelo, sintiendo el cuerpo de Matt sobre el de ella, a pesar de que el chico no estaba recargando todo su peso contra el suyo, estaba atrapada.
Ambos miraron al frente y vieron el cigarro medio apagado, extendieron la mano, pero los dedos del rubio se cerraron en torno a él antes de que ella pudiese siquiera alcanzarlo.
Se giró con lentitud, y Matt al percibirlo, permitió que se moviera hasta que ambos quedaron de frente. Ella con la espalda apoyada contra el frío suelo, y él sosteniéndose precariamente con una mano al costado de ella y una rodilla entre sus piernas, mientras la otra mano mantenía con firmeza el cigarro.
Hikari tragó saliva al darse cuenta de lo cerca que estaban y rogó internamente porque él no pudiera notar lo nerviosa que estaba.
Se quedó prendada de su mirada, fastidiada de que pudiera mostrarse tan impasible incluso en una situación como aquella.
- Tú ganas…- dejó escapar entre dientes sólo para acabar con el molesto silencio que se había formado entre ambos.
- ¿Por qué hiciste eso?... era una guerra perdida, soy más alto y fuerte que tú…
- Realmente no me importaba…- confesó, mientras sentía el calor explotar en sus mejillas.
- ¿Entonces a qué ha venido todo eso? – preguntó frunciendo el ceño, no le gustaba que lo engañaran.
- Vamos, sólo quería saber cuanto serías capaz de hacer para evitarlo… no creí que llegaras tan lejos…- concluyó con una pequeña risa burlona – nunca te había visto esforzarte tanto por algo…
Yamato resopló, levantándose de repente y aplastando el cigarro con uno de sus pies.
- No es gracioso…- farfulló extendiéndole una mano.
Hikari la tomó, avergonzada por lo infantil que había sido, sin embargo, nunca esperó que le siguiera la corriente.
- Lo lamento…- dijo cuando estuvo de pie. – no quise molestarte…
El rubio le dedicó una última mirada antes de darle la espalda y comenzar a alejarse.
- Creo que debes saber que no tolero que jueguen conmigo, no lo vuelvas a hacer…- dijo fríamente antes de salir de la azotea.
Hikari suspiró, al parecer lo había hecho enfadar de verdad, siendo que lo único que pretendía era divertirse un rato, incluso en algún momento pensó que estaba disfrutando jugar con ella, pero al final había vuelto a ser el mismo chico frío e inaccesible de siempre.
De pronto la puerta volvió a abrirse y vio a Yamato aparecer por ella.
- Por cierto, no había tenido tiempo de comentarte lo de tu regalo, aprecio el detalle, pero me gustaría que me hicieras caso cuando digo que no…- y acto seguido volvió a perderse escaleras abajo.
- ¿Eso significa que le gustó? – susurró Hikari pensando en voz alta, esa parecía ser una respuesta típica del chico, no iba decir gracias de la nada, pero hubiera agradecido algo más directo y claro que ese esquivo comentario.
Yamato Ishida es un misterio… me gustaría conocer un poco más de él….
NOTAS DE AUTORA
Antes de dejarlos marchar tranquilos quiero disculparme, porque revisando la historia me di cuenta de dos errores (además de los errores de tipeo que iré revisando con el tiempo).
El primero es que Yolei es un año mayor que Kari y, sin embargo, ya he dicho reiteradamente que van en el mismo año, así que pueden seguir pensando que es mayor, pero aún así comparten grado, ya que a esta altura no encuentro conveniente cambiarlo. Cometí el error, porque hace mucho que vi la serie, perdón :(
El segundo fue un poco más consciente por mi parte y anaiza me lo hizo ver, no mencioné a cody en el capítulo anterior y tampoco en este y la verdad es porqué no tengo planes para él y cuando me di cuenta no quise incorporarlo sólo porqué sí, así que si lo prefieren pueden pensar que se cambió de colegio, ya que así podré utilizar su personaje en caso de que lo necesite.
De verdad pido mil disculpas por estos dos errores.
Finalmente los invito a comentar y preguntarme cualquier duda que tengan, ya que como lo he dicho estoy experimentando con personajes que nunca había usado y también con flash back, porque me agrada esa técnica literaria, así que ante cualquier cosa que no quede clara no duden en preguntarme, espero que no esté siendo demasiado confusa.
Y para despedirme los dejo con una pregunta, no creo que le hayan dado mucha importancia, pero Yolei dijo que hay un chico que le gusta, ¿quién creen que puede ser?, reconozco que no he dado pistas, sin embargo, planteo la duda porque es importante para los próximos capítulos.
Espero que lo hayan disfrutado, nos vemos pronto :)
Haru, tengo claro que está prohibido responder reviews de esta forma, pero me es imposible no hacerlo, ya que para mí es la forma de expresar lo mucho que aprecio que te des el tiempo de dejar un comentario. La verdad es difícil encontrar tiempo para escribir, de hecho ese es uno de los motivos por los que me tardé más esta vez, pero adoro escribir, lo hago casi como una necesidad, así que cada vez que se me ocurre una idea simplemente necesito escribirla y de esa forma han nacido la mayoría de mis historias. Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo anterior, y sobre todo lo que comentaste, porque precisamente mi preocupación radica en que la relación entre Yamato y Hikari no se vaya forjando de manera muy violenta y poco creíble. En este capítulo Mimi e Izzy aparecieron un poco más, así que espero que de esa manera me vaya acostumbrado a usarlos, aunque también tengo planes para los demás, aunque no sea muy obvio por el momento. Y bueno... ¿qué más puedo decir?, muchas gracias por tu review y que tengas una excelente semana, saludos :)
K-on, te escribo para reiterar mi bienvenida y agradecerte por el review que dejaste en el capítulo anterior, soy muy consciente de que hay pocas historias de esta pareja, por lo menos en español, así que disfruto mucho inventándome historias sobre ellos, espero que te siga gustando el fic, muchos saludos :)
