A/N: Hola!! Gracias a todos los que comentaron!! He intentado hacer el capítulo más largo, espero que les guste!! Y también he releido antes de publicar!! Elektra acepta sugerencias!! Pero necesita opiniones... Comenten lo que les gusta y lo que no, y yo intentaré hacer algo que les guste...Disfruten y comenten!! Espero que os guste...Muxus!!
Hermione seguía de pie, paralizada, en el medio de su salón, temblando. Su madre se había puesto delante suyo, de una manera muy protectora, cara a cara con aquel hombre extraño que llevaba al compañero de su hija.
- ¿Quién es usted y qué hace en mi casa?- dijo ella, serena y segura.
-Yo sé quién es, mamá. Márchate, estarás más segura.- dijo Hermione, antes de que hubiera algun problema.
-Pero, cariño...
-Por favor, mamá.- dijo Hermione con un tono de voz nada amigable.
Tras esperar a que la mujer abandonará la habitación, Hermione volvió a hablar.
- No sé que quieres, ni por qué estás aquí, pero quiero que salgas, que te vayas y que dejes a mi familia en paz. Por favor, ellos no tienen nada que ver, no te han hecho nada.
-¿Y qué te ha hecho él a ti?- Dijo Snape, con voz de ultratumba, refiriéndose a Draco.-¿Por qué le has hecho esto?
-No... Yo, yo...- tartamudeó ella, súbitamente amedrentada por el hecho de estar enfrentándose a un asesino- Solo intentaba ayudarle. Le encontré en una calle, enfermo, le llevé al hospital, le ofrecí ayuda, pero ayer se puso mal otra vez y esta mañana pensé que querría descansar, así que le deje ahí... No entiendo por qué se ha puesto tan mal... Antes estaba bien.- Acabó ella, casi susurrando.
-Mira, Granger, no tengo tiempo para palabrería, tengo muchos asuntos que atender, y prometo que dejaré a tu familia muggle en paz, pero dime que le has hecho a Draco y como puedo solucionarlo.-
Hermione no podía dejar de pensar en la razón de aquello. Snape ahora debía de ser de los favoritos de Voldemort, y si realmente no le importaban ni ella, ni su familia¿ Por qué molestarse en ir hasta allí¿Por qué era tan importante aquel chico? No podía evitar estar asustada, pero algo le decía que no le iba a pasar nada. Quizá sería la seguridad de estar en su casa, o el sumo cuidado con el que aquel hombre trataba a Draco, pero algo le decía que iba a salir bien.
- Ya lo he dicho. Anoche, salió bajo la tormenta y cuando le trajé aquí tenía fiebre y problemas para respirar. Es lo único que sé. Puede que él tuviera algun problema anterior... No lo sé...Pero le podemos llevar al hospital otra vez, allí le curarán...- Hermione seguía preguntándose la razón de aquella aparición, reflexión que sin darse cuenta pensó en alto.- ¿Por qué?
- Puede que para ti no sea importante, pero Draco lo es, y mucho, y ya que el señor oscuro me ha hecho el favor de permitir que siga con vida no quiero que algo malo le pase. Su vida es lo más importante ahora. - dijo Snape, todavía blandiendo amenazante la varita, pero con un toque triste, dejando a Hermione bastante sorprendida, y confusa, sin entender.- Si es verdad que tú intentabas ayudarle te daré otra oportunidad, ya que conmigo corre peligro, pero te advierto que estaré vigilando.
-Entonces, entonces¿si llevo a Draco al hospital y se vuelve a poner bien te olvidarás de nosotros?- preguntó la chica.
-Pero promete que lo cuidarás bien, Granger.
-Está bien.- Dijo ella, mientras veía como el hombre vestido de negro depositaba al muchacho en un sofá.
Cuando se marchó, Hermione se acercó a donde estaba Draco, y concluyó que debía tener alguna infección, ya que la fiebre le había subido en desmedida. Le tomó el pulso, le pusó una venda fría en la frente, y, sin más dudas, llamó a una ambulancia. Aquello se estaba poniendo cada vez peor, el chico apenas se movía. Le dijo a su madre que ya podía volver a bajar y le contó lo ocurrido.
Miles de preguntas la asaltaban. ¿Por qué¿ Por qué alguien importante entre los mortífagos como Snape había ido hasta allí y no había hecho nada? Hermione tenía información acerca del paradero de Harry, el gran enemigo de su señor, sabía incluso sus planes y él ni había intentado sonsacarle nada. ¿Y cuales eran aquellos problemas que sus amigos le habían dicho que había¿Acaso era Draco tan importante como para olvidar lo demás¿Qué tenía de especial¿Y por qué se había puesto tan mal de repente?
Sus pensamientos fueron abruscamente detenidos por un gemidos del chico tumbado en el sofá. Draco tenía entreabiertos sus grandes ojos pálidos,que brillaban con lágrimas y Hermione cogió su frágil mano, mientras él susurraba:
-No...otra vez no...no me abandones...no me abandones...
