Una vida puede marcar la diferencia. Una vida puede significar la salvación del mundo… o su aniquilación…

Sombra de Maldad.


Capítulo 07: Capitanes Pino y Estrella Fugaz

-¿…oye, viejo? ¿Todo en orden? – pregunta una joven mujer de roja y corta cabellera a un adolescente castaño, mientras junto a sus demás amigos de edad similar y la gemela del chico a quien le pregunta degustaban la comida que habían traído en esa pequeña taberna, en donde más soldados y civiles, tanto humanos como criaturas, comían a la vez que camareras servían más comida, y el tabernero bebidas a los que estaban en su barra.

Mabel, gemela de ese chico, de no estar disfrutando una ensalada de frutas con ingredientes que no reconocía de algún fruto que ella había comido antes, hubiera pensado que su hermano estaba pensando sobre la situación en la que ambos estaban. Provenientes de un mundo y tiempo donde verían esa realidad como una clichada película de Hollywood, y que no tenían de momento algún modo de regresar. Pero, la realdad, lo que tenía consternado al joven Pines era…

-¿Qué es esto? – pregunta perturbado, señalando algo que parecía ser un salmón pero de dos cabeza, de color blanco, y ojos verdes saltones que en vez de cola tenía un grupo de tentáculos. Esa criatura venia asada y colocada encima de una clase de lechuga azulada. Los adultos lo miraron ligeramente confusos.

-Un cefapez. ¿Cuál es el problema, viejo? A ti te gusta comerlo. – contesta Wendy, bebiendo un vaso de algo que olía a alcohol. – Tu parte favorita son los ojos. – oyendo aquello, mira con más detenimiento los globos oculares de la criatura asada.

-¿En serio? – no lo creía el chico.

-¡Claro, viejo! Si quieres, Thompson también comerá uno contigo. – confiando en su palabra, y con algo de miedo Dipper con el tenedor tembloroso empala uno de los ojos verdes del pez, a la vez que Thompson hacia lo mismo. Y con cierto asco, se lo mete en la boca. Solo basto con la primera mordida para que sintiera un gran calor, que al gritar por lo repentino del mismo exhalo una pequeña flama. Caso igual le sucedió a Thompson.

-¡JAJAJAJAJA! – empiezan a reír los demás, mientras ven como Dipper y Thompson se pelearon por el vaso de agua de Mabel. - ¡Los ojos del cefapez son extremadamente inflamables, con el contacto de la saliva! – Dice muy divertido Robbie, riendo con fuerza. Para alivio de ambas víctimas, solo bastaron unos tragos para extinguir el incendio de su boca.

-Lo siento viejo… teníamos que aprovechar su amnesia de algún modo… - dice nada arrepentida la pelirroja, dejando de reír poco a poco.

-Debí suponer que era una trampa, si hicieron a Thompson hacer lo mismo… - murmura resentido Dipper, mientras la de frenos le palmeaba la espalda. De pronto, el resto se vio sorprendido.

-¡Amigo! ¡Me empiezas a recordar! – dice muy feliz el de armadura amarilla. Es entonces que el de la gorra se dio cuenta que había hablado demás.

-¡Viejo! ¿Recuerdas a Thompson, antes que a cualquiera de nosotros? – dice dolido Nate.

-Eso no se hace, hermano. – aporta en mismo modo Lee.

-Bueno, eso fue un avance, al menos… - dice, aun pasmada por lo que sucede Wendy. – Bueno, sigamos comiendo. El resto de tu comida es comestible, tranquilo… ¡Ah! Prueba la tinta del tentáculo central. Te hará súper atractivo para el sexo opuesto. – aunque por un lado ya no parecía confiar tanto en lo que le dijeran, por el otro creía que valía la pena correr el riesgo…

-¡A ver! – se adelanta su gemela, y como si fuera pasta dental exprime el tentáculo, y mete toda su tinta rosada a su boca. Segundos después, mientras la chica esperaba la reacción, cae de golpe en la mesa.

-¡Mabel! ¿Estás bien? – sacude alarmado a su hermana. Cuando al instante ella se levanta de nuevo, y con la mirada perdida empezó a hablar una extraña lengua donde hacía demasiado énfasis al pronunciar la F, R, y Q. parecía estar narrando alguna anécdota, pues gesticulaba cosas como si se explicara, y de vez en cuando se reía. Los demás también rieron, pero por el espectáculo que daba la de frenos. - ¿Qué es lo que hace la tinta? – pregunta a Wendy, quien dio la idea.

-Aun nadie está seguro… - responde entre risas, para volver a carcajearse. Dipper aun estaba muy confundido sobre todo. Pero, no viendo remedio, también se une a las risas, y disfruta de la palabrería de vieja chismosa en lenguaje desconocido de Mabel…

-¡…Ahhh! ¡Eso estuvo rico! – dice quien pareció enloquecer por la sustancia rosada del cefapez, luego de que terminara el efecto y terminaran de comer.

Durante la comida, les contaron sobre algunas cosas del propio pasado de los gemelos. Si habían nacido y crecido en Piedmon, y fueron reclutados por sus fuerzas al cumplir los 16. Aparentemente, Mabel no hubiera podido haberse podido enlistar debido a las pruebas escritas. Pero, su desempeño físico la hizo acreedora a un puesto. Con Dipper, fue la misma cosa, pero con problema y destacamento invertidos. Y aunque también hubiera monstruos y demás cosas peligrosas por su ciudad natal, la misma era relativamente segura y tranquila.

Y aunque ambos hicieran un equipo excepcional, también les contaron que tuvieron problemas con sus propios superiores. Más que nada porque cuando se enfrentaban a una criatura gigante, no solían medirse con los daños colaterales que producían para vencerlos. Aparentemente lo último que hicieron antes de ser transferidos, fue ir a una fábrica automotriz donde había muchas refacciones y maquinas que hubieran caído bien a su pueblo natal. Pero, nuevamente la imprudencia de ambos hizo que se perdiera la mayoría de los "tesoros". Por suerte, antes de que los expulsaran de las fuerzas, fueron solicitados para unirse a Bastion Falls.

Y aunque los gemelos preguntaron si sabían algo más de ellos, les contestaron que jamás hablaban de sus propios pasados. Y que Wendy y los otros tampoco les preguntaban sobre ellos. Si los hermanos querían compartir algo, escuchaban. Si no, no insistían. Aunque, si dijeron que a Dipper le fascinaba leer sobre las anomalía y criaturas que ahora eran tan comunes en el mundo, que era muy bueno evaluando el valor de las cosas que encontraran en sus misiones de recuperación, y tenía gran admiración por Ford. Y en caso de Mabel que ella era una espléndida artesana que hacia la basura verse mínimo presentable y varias veces le hacían encargos, era un gran soldado, y además de Candy, tenía otra amiga, Grenda. A la castaña le alegro saber que su enorme amiga también estuviera bien.

Terminada la charla, y pagado la cuenta, salieron del local y se dedicaron a caminar por el pueblo, para bajar la comida.

-…entonces, ¿es normal ver criaturas mágicas por aquí? – continua preguntando Dipper, la curiosidad era algo que se iba incrementando conforme averiguaba más de ese mundo.

-Desde hace años. Resultaron ser muy buenos compañeros, y amigos. Incluso varios son segundos al mando de capitanes. Ya viste a mi tío. – contesta Wendy, nada molesta en ser quien resolviera sus dudas. Incluso, lo veía divertido que viera en ella alguien de quien conseguir respuestas.

-¿También en mi unidad? – continua el castaño.

-Claro. Se ve malo, pero es una lindura por dentro. Mantiene a raya a tus demás compañeros. – el de la gorra nota la ligera molestia de la pelirroja al decirlo. – Tu capitán también ha hecho un gran avance para disciplinar a los demás miembros de tu unidad. Y bastante bien para serte sincera… por cierto, creo que eres su favorito.

-¿favorito? – replica sorprendido. – Pues, ¿Quién es? – antes de resolver la duda, la pelirroja mira en su brazo, donde tenía el mismo aparato del comunicador que le había dado Stan a los gemelos, y ve la hora.

-Creo que es mejor que lo veas tú. Ya debo irme a mi cuartel. – pronto Robbie y los demás miembros de su unidad hacen lo mismo.

-Nosotros también… apenas habíamos vuelto de nuestra misión, y quiero descansar. – murmura algo somnoliento el pelinegro, estirándose un poco por la fatiga.

-No olvides llenar el informe de misión, señor. – recuerda Thompson al del enorme rifle.

-Querrás decir, que "tu" no olvides llenar mi informe. – entendiendo, Thompson asiente desganado.

-jeje… ¿quieren que los llevemos a sus cuarteles? – ofrece amable Wendy.

-¿cuarteles? – aquello no gusto mucho a los gemelos.

-Claro. Ustedes duermen en las barracas de la unidad Pino, y de Estrella fugaz. Tienen sus propias habitaciones. ¿O qué? ¿A caso esperaban dormir juntos? – no podían negar que eso preferían. Pero, entendiendo que en ese mundo las cosas eran diferentes, los dos asienten, aunque no muy animados. Ya se habían acostumbrado a compartir habitación.

-¡Mabel! ¡Mabel! – oyen de pronto gritos. Gritos graves y algo profundos. Aunque el tono fuera ligeramente diferente, la reconocía sin duda.

-Oh, Grenda… - saluda Wendy a la recién llegada. Una joven de complexión robusta y musculosa, cuya vestimenta radicaba en un peto metálico pintado de rosa encima de una camiseta negra. Enormes nudilleras negras con picos cubriendo sus enormes manos, unos pantalones negros junto a unas botas metálicas pesadas, una cabellera castaña con una muy corta y pequeña coleta en la nuca. Y casi destacando como su tamaño, una enorme bazuca colgando en su espalda. Pero, solo bastaba con ver el lunar en su rostro para confirmar que se trataba de una de sus mejores amigas.

Unidad "Estrella Fugaz": Apoyo táctico

Cabo fusilero Grenda Flowers

-¡Mabel! ¡Estás bien! – celebra la enorme fémina, estrujando a la chica con gran fuerza y cariño… más que nada, fuerza. Mabel estuvo por saludarla por su nombre con mucha alegría. Lo que la freno no fue recordar que se suponía que no recordaban nada, sino el aire que aquel apretón le saco.

-¡oye, oye! Tranquila, amiga. O la vas a hospitalizar de nuevo. – comenta Wendy preocupada. Por suerte Grenda escucha y libera a la gemela de los frenos de aquel brutal apretón. – ella es Grenda. Tu otra amiga de Estrella fugaz que te comente.

-¡Soy yo, Grenda! – se presenta toda energía la castaña, pero de pronto su sonrisa se borra de golpe. – Candy me conto lo que tienes…

-¿Qué tengo? – pregunta curiosa Mabel. Su hermano señala la frente ante la duda. - ¡Ah, sí! La amnesia, claro. ¡Mucho gusto, Grenda! – y esta vez fue su turno de abrazar tan fuerte como podía. Su amiga responde con la misma fuerza asfixiante de antes. Nuevamente la pelirroja le recordó el peligro que eran sus brazos, y la soltó.

-Oye, ¿podrías llevarla contigo a sus cuarteles? Creo que necesita descansar. – pide amable a la de la bazuca.

-¡Claro! – y tomando de la mano a su amiga de frenos empieza a llevarla lejos de ahí. - ¡tengo mucho que contarte! ¿Te parece que me acompañas en mi guardia para que te cuente…? – fue lo último que alcanzaron a escuchar antes de que se alejaran más.

-Bueno… ¿te llevamos, viejo? – Dipper fue incapaz de negarse al ofrecimiento de Wendy.

Más en el pueblo había cambiado de lo que imagino, pensó Dipper. Aunque las calles parecían que no cambiaron, los locales que antes conocía de su propio mundo parecían tener una versión paralela en este. Un ejemplo claro era el Laser Tag, ahora convertido en un campo de tiro para uso civil. Algunos lo hicieron parcialmente, como la biblioteca, que era también visitada por seres que solían vivir solo en los bosques. Otro cambio enorme fue donde recordaba era la piscina del pueblo, el lugar donde lo llevaron sus amigos.

Ya no estaba aquella alberca en la que trabajo por muy poco tiempo. En su lugar, una enorme edificación a modo de fortaleza se alzaba, extendiéndose a 2 cuadras más de lo que la piscina lo hacía. En la cima de la estructura, a modo de escudo se alzaba un Pino igual al de su gorra, construido de diversas chatarras adheridas y soldadas entre sí.

-Hasta aquí llegamos, viejo. Tenemos cosas que hacer. – le dice la mujer pelirroja, extendiéndole el puño. - ¿cuídate, amigo? ¿Sí? – ligeramente pasmado, no tardo demasiado en chocar con su propio puño el de la soldado del Hielo.

-Tú también. Gracias, chicos. – recibiendo despedidas de los demás, ve como se marchan de ahí a paso calmado.

Ya lo suficientemente alejados, Dipper voltea a la enorme entrada que era su cuartel. Respirando profundo, aun dudoso se impulsa al interior del complejo. La entrada parecía el de cualquier edificio de oficinas, aunque sus paredes eran metálicas, algunos más con vestimentas apropiadas para excursiones andaban por ahí usando el mismo símbolo del Pino que él, tanto en gorra como en parches de sus vestuarios.

Varios no reconocía de vista, pero si distinguía algunos elfos, trols, y uno que otro gnomo que parecían llevar varias pilas de papeles. Inseguro, se prepara para continuar caminando, cuando una mujer mayor lo detiene. El chico lo mira confuso, y esta le extiende una hoja donde se veían escritos varios nombres con rangos, y sus horas de entrada o salida.

-¡oh! Claro. – entendiendo que era lo que pedía, se registra en el documento. Y hecho eso, le permite el paso. Una vez pasó la señora, pronto las miradas de los demás se posan sobre él. Nuevamente escucha murmuros entre ellos, pero inseguro al estar solo decide no averiguar de qué hablaban.

-¡Dipper! – oyen gritar de pronto. Girándose se encuentra con varios jóvenes de edad cercana a la suya. Todos humanos, y con armas semejantes a la suya, pero sin mira y de mayor medida.

-¿ehm…? – rodeado por ellos, pronto se siente ligeramente intimidado. Esto es notado por ellos, y pronto se ríen.

-¡Tranquilo, cerebrito! No vamos a golpearte. – dicen divertidos entre ellos. – Somos compañeros tuyos. Vaya, en serio tienes amnesia… - dice uno de ellos, como si no hubiera creído aquel dato.

-¿Cómo lo saben? – pregunta desconfiado. No los conocía, y estos no dijeron ser sus amigos, así que le sorprendía que supieran eso.

-Chico, eres un Pines. Es imposible que si estornudas, toda la fuerza no se entera de a qué hora. – dice otro, dándole un suave puñetazo al hombro.

-¿En serio? – eso le pareció aún más raro.

-¡Claro! Tranquilo, viejo. Estamos aquí para ayudarte. Necesitamos que nuestro mejor minero vuelva a ser quien era. – dice un tercero amistosamente. – Pero, eso sí. Solo que no lo recuerdes, no significa que no me devuelvas mis 200 chapas que te preste. – a continuación le extiende la mano, pidiendo el dinero.

-Perdí la memoria. No el cerebro. – vivió gran parte del verano junto a un estafador profesional. Sabia reconocer un timo apenas lo viera.

-Uhm. Valió el intento. – se dice, regresando la mano y nada avergonzado de lo que intento hacer.

-¡Oigan! ¿Qué sucede aquí? – oyen decir una grave voz tras ellos. los tres que interceptaron a Dipper se giran nerviosos, mirando a la imponente figura ante ellos.

-ehm… ¡Nada malo, teniente! Solo recibíamos a nuestro compañero. – dice el que trato de estafar a Dipper, abrazándolo nervioso tratando de disimular. El castaño se quedo helado al ver a quien era llamado "Teniente".

Levantado sobre dos de sus múltiples patas, portando varias cabezas regadas por su cuerpo, incluyendo una en su espalda, todas desconcentradas salvo por la que se erguía hasta la cima de su peludo cuerpo. Con una cinta repleta de mandíbulas metálicas en su torso, y un pequeño sombrero con el símbolo del pino en el.

Unidad "Pino": Recuperación y exploración.

Teniente Multioso.

-¿Teniente…? – repite aun pasmado Dipper. No podía creer que este era el 2do al mando mágico que su amiga le había dicho. Aunque, le veía el sentido. Pese a que lo venció, el Multioso era una criatura feroz y fuerte. Así que no era tan raro que ocupara un rango alto en una de las unidades. Aunque si le extrañaba que fuera en la suya.

-Vuelvan al trabajo. – pese a dar la orden con voz serena, los tres se marchan de ahí a paso veloz, dejando al castaño solo con la imponente criatura. – Hola Dipper…

-ehm… ¿hola? – responde dudoso. Le sorprendió más el tono amable que uso en comparación a antes.

-Ellos lo dijeron. Todos aquí saben lo que les paso a ti, y a tu hermana. – informa, empezando a tranquilizar al chico Pines. – Me llamo Multioso. Soy teniente de la unidad del Pino. Somos amigos, por cierto. – el chico asentía, aceptando la información valiosa que le proporcionaba. – Aquí estoy para cualquier cosa. Pero, el capitán quiere hablar contigo. Es sobre tu situación.

-¿el capitán? – repite sorprendido. No esperaba conocer al líder de "su" unidad tan pronto…

-una tragedia, no hay mejor forma de describirlo… - dice aquel imponente hombre vestido con un traje de camuflaje verde con un peto rojo encima, y un silbato con forma de pino colgando en su cuello. Con postura firme de manos tras la espalda, semblante serio, pero con pesar, miraba con pena al joven que su teniente le había traído, como le ordeno. – es una verdadera tristeza que tan prometedor soldado sufriera esta desgracia… mi mejor hombre, de lo poco rescatable de este nido de ladrones y estafadores… al menos me alegra que se trate de algo temporal, ¿verdad?

-ehm… así es… - responde el castaño, casi sin habla. De todas las personas que pudieron haber ocupado aquel cargo. ¿Tenía que ser ese rubio con calva y una mancha de pintura negra en vez de bloqueador solar su superior?

5to capitán de Unidad "Pino": Exploración y recuperación.

"Puño de acero" Joseph Aguaclara.

-La cadete Chiu me explico bien la situación, y el capitán Pines hablo conmigo. También me puse en contacto con la capitana de la unidad "Estrella fugaz". Decidimos que tú, y tu hermana, se les concederán 2 días de discapacidad. No podemos darnos el lujo de prescindir de ningún elemento. – informa el musculoso hombre, escuchándose como si lamentara no darle más tiempo al soldado. – Seguro te sentirás asustado, con dudas, desconfiado quizás. Pero, así es la vida de un soldado, y se que lo manejaras bien. Después de todo, aunque no lo creas… eres el único en quien puedo confiarle algún día mi lugar… - lentamente se acerca al chico, mostrando una sonrisa de confianza, que lentamente empieza a relajar al joven Pines. Parecía que ese Aguaclara era mucho más cuerdo que el que conoció. – Pero, si necesitas hablar, aquí estoy…

-Claro, señor. – responde ya sintiéndose en confianza.

-¡ES CAPITAN AGUACLARA! – Grita con gran potencia en la cara de Dipper, casi pareciendo un rugido. - ¡HASTA QUE VUELVAS A SER EL SOLDADO DESCENTE QUE ERAS, TE VOLVERE A DAR EL ENTRENAMIENTO BASICO EN LO QUE QUEDA DEL DÍA! – exclama sin bajar ni un poco la voz, apuntando al aterrado chico con su mano. Pero, en vez de ver la prótesis extremadamente realista, vio una mano completamente mecánica en su lugar. La impresión de ver tal sustituto causo que se cayera al suelo, pero eso no redujo la distancia con la que el rostro de Aguaclara lo miraba. - ¡AHORA MISMO IRAS A NADAR 10 VUELTAS EN LA PISCINA CON TODO Y EQUIPAMIENTO! ¡DARAS MANTENIMIENTO A TU EQUIPAMIENTO! ¡Y LO HARAS 3 VECES MÁS! ¡Teniente! Si tiene dudas con el mantenimiento, dele una guía.

-¡Si, capitán! – exclaman ambos, antes de salir corriendo de ahí.

-Oye… ¿él es siempre asi? – pregunta un apurado castaño al peludo oficial.

-No. Usualmente haría que una de mis cabezas se comiera la guía en tu cara… lo siento amigo… - dice con pena a una de sus cabezas, que se veía desilusionada de no comer papel.

-Bienvenida de vuelta a la unidad de la Estrella fugaz. Espero que pronto puedas recuperar la memoria. – dice una mujer mayor de cabello cano en forma de un enorme y extravagante peinado con un ojo cubierto por un parche blanco con una cruz roja en él. Algo pasado de maquillaje en su rostro, con una armadura color rosado que no incluía protección para sus brazos. La mujer platicaba con una joven castaña con frenos, que se veía que apenas escuchaba al estar muy encantada con un cerdo de enormes proporciones y comillos afilados que parecía más un jabalí. – Hable con Candy, y claro que te daré dos días de permiso. Pero, quisiera que también tomes con ella unas clases rápidas de primeros auxilio, para que estés preparada. Y que tomes tu turno en la cafetería pasado mañana. Estos enfermos no prepararan sus alimentos por sí mismos.

2da capitana de unidad "Estrella fugaz": Apoyo táctico

"K-Boom" Susan Wentworth

-Entendido, señora. – responde la chica Pines junto a una risa, como si aquello fuera un juego. Tan fascinada por el "Pato gigante", que no le prestaba atención a su entorno. A ninguno de los varios soldados vestidos con delantal y gorro de cocina que estaban muy atareados preparando varios alimentos de diversos tipos. Desde sopa caliente para servir a los que llegaban a comer, alimentos ligeros para los enfermos y heridos del hospital que coronaba aquella sección subterránea de la base. E incluso deshidratados que empaquetaban y mandaban a una bahía de almacenaje.

-Te explicare de algunas cosas importantes de la Unidad. – dice la mujer, pidiendo a la soldado que la siguiera, lo que hace. Pronto se dirige a los cocineros a supervisar sus trabajos. – Nos encargamos de la asistencia de los demás soldados durante las misiones. Llevamos la comida para misiones largas, municiones y paramédicos en combates largos. Un rifle extra para la escolta de caravanas comerciantes, o de personalidades importantes cuando los de la unidad del Pez están ocupadas… ayudamos en lo que podemos. Y ese es nuestro principal objetivo. Tienes entrenamiento médico, aunque usualmente te mandamos a misiones de escolta, o combate. Tal vez no lo creas, pero eres una niña muy fuerte. – comenta divertida, a la vez que agregaba más sal a un estofado que probo.

-¿Dónde duermo yo? – pregunta la menor, mientras su cerdo gigante le lamia.

-Busca a tus amigas. La cabo Flowers, y la Cadete Chiu. Ellas te guiaran por la base. Cualquier duda, estamos todos para ayudar. – agradeciendo a su capitana, Mabel se retira a paso veloz, acompañado de Pato. En cuanto a la alto mando, volvía a sus labores en la cocina. Mabel solo tuvo que salir de ahí para encontrar en el comedor a sus dos mejores amigas. Ambas con charolas de comida ya limpios, quienes la reciben con sonrisas.

-¿Todo bien, Mabel? – Pregunta Candy a la recién llegada.

-¡Amo a mi cerdito! – dice alegre, frotando su mejilla contra la del animal.

-¿Qué te pareció la capitana? – fue el turno de preguntar de Grenda.

-Es bastante adorable. Debo admitir que me preocupaba de que fuera una gruñona amargada. ¡Pero es muy amable! Seguro que mi hermano estará bien también, con quien sea que sea su capitán…

-¡…Y así activas una bomba, sin que te explote en la cara! ¡¿Alguna pregunta?! – pregunta el capitán Aguaclara a su soldado Pine, quien paso toda la lección haciendo lagartijas con su superior sentado en la espalda.

-¡Si! ¡¿Cómo puedo hacer esto, y aun no tener músculos?! – pregunta exhausto, su frente estaba bañada en sudor, y su nuca de saliva de los gritos de Aguaclara.

-¡Ahora quiero 20 lagartijas! – ordena el pelón, humedeciendo más su nuca.

-Si se… ¡Capitán Aguaclara! – responde, aun escuchándose el esfuerzo que le tomaba hacer eso.

-¡Ahora 25 por casi decirlo! ¡1, 2, 3, 4…!

-Claro… - dicen inseguras las amigas de la "Chica Dipper", luego de mirarse entre ellas por un instante.

-Por cierto, Mabel… ¿aún no recuerdas algo? – Por un instante la sonrisa de la aludida se esfuma. No le gustaba para nada tener que mentirles a sus amigas, aunque no fueran las que ella conoció. No le gustaba fingir amnesia, y no poder decirles la verdad de su procedencia. Pero, era lo que acordó con su gemelo.

-No… nada, aun. – sus palabras causaron tristeza a ambas, cosa que aumento más el pesar interno de Mabel. Aun, pronto Grenda repone su sonrisa.

-¡No hay de que preocuparnos! Aun así, Mabel sigue siendo Mabel. Y eso es lo único que importa. – sus palabras crearon sonrisa en las otras dos.

-Tienes razón. Aun sin su memoria, se ve que ella sigue siendo la misma. – dice la pelinegra, ajustándose las gafas. – aunque no recuerde nuestros momentos, no significa que no podamos crear más.

Mabel sonreía ante las amigas que tenía en ese mundo. Sin importar en que realidad estuviera, tener a ese par como compañeras era lo mejor que le podría haber ocurrido. Y, a pesar de que no sufría del síntoma que le diagnosticaron, de ser así, se sentiría la más afortunada de poder contar con ellas.

-Aquí es. – dice Candy, luego de que una puerta automática se abriera en dos ante el trio de amigas.

A paso lento, Mabel ingreso a la que según sus amigas era su habitación. Algo pequeña, sin ventanas pero con calefacción, con cama individual con cobertores rosados algo maltratados, y algunas estanterías con peluches viejos pero remendados, algo de maquillaje, bolas de lana, libros de cubierta gastada, y varias células de energía y herramientas, al igual que una caja metálica con un candado de seguro. Y, armado como si fuera una clase de reliquia que se exhibe, una armadura blanca para alguien de complexión delgada, teniendo en el pecho el símbolo que portaban las chicas.

También se vio un ropero donde colgaban algunas mudas de ropa, incluyendo un vestido rojo, y varias bandas de lana de diseños variados. Por la pared colgaban fotos de ella con sus amigos, su hermano, sus tíos, y algunos otros que no reconocía al momento. También se veían algunos pósteres de películas viejas que le parecieron muy lindas al verlas, incluyendo uno que se veía reciente. "La casa de la Alegría". También vio por ahí una enorme pila de paja en donde su cerdo mascota se hecho.

-Genial… - no le importaba lo sucio que se veía, le había encantado. El ático de la cabaña del misterio estaba peor el primer día.

-Te dejaremos para que descanses. Ha sido un largo día. Hasta mañana… - es la despedida de Candy antes de que la puerta se cerrara de nuevo.

Mabel aprovecho la privacidad para ver más detenidamente su recamara. El poco espacio no le pareció un problema serio. Se entretuvo mirando sus supuestas pertenencias. Sin duda varios de esos muñecos los elegiría ella. Otros, solo los tomaría para que no "se sintieran solos". La lana que tenía se sorprendió al ver la gran calidad que tenía. Ni si quiera considero que estaban en un mundo post apocalíptico para preguntarse como la habrá conseguido.

Los libros eran más que nada sobre paisajes del mundo como lo recordaba: cielo azul, y campos de flores vivos y hermosos. Las herramientas, se preguntaba para que tenía algo así. La mecánica no era algo que la enloqueciera. Algunas de las células de electrones que tenia se veían más relucientes, y sus filamentos de mayor grosor. El maquillaje vio que era viejo, y sus envases maltratados. Como si los hubiera sacado de la basura. Y no reconocía sus marcas.

En cuanto a la ropa que tenía, la mayoría constaba de prendas ligeras aptas para aventuras en terrenos difíciles. Algunos vestidos aparte del que ella vio que le gustaron a primera vista, pese a que algunos eran muy llamativos. Se veían que la mayoría eran hechos a mano. Su mano. Y las bandas de lana, con solo verlos, ella supo que también fueron obra de su creación. Prácticamente ignoro la armadura que llevaba también grabado a un lado del casco M. Pines.

Empezando a sentir la fatiga por todo lo que hizo desde que despertó en ese cuerpo de 16 años, se lanzó a su cama, sintiéndola algo dura, pero tolerable. Instintivamente volteo a un lado para ver y encontrarse con su hermano. El sucio muro de su habitación es lo que sus ojos se encuentran. Dejando solar un largo suspiro, pensó que sería una noche muy silenciosa y solitaria. Hasta que su "nuevo" Pato se lanzó a ella, como si hubiera percibido su tristeza, y comenzaba a darle lamidas que nuevamente causan risa a la adolescente.

-uh…. – suelta con apenas energías Dipper, tirándose de golpe a una cama de sábanas blancas percudidas y manta verde: su cama. Luego de una larga instrucción con su demente comandante, donde volvió a hacer repaso de activación de bombas, evaluar el valor de chatarra vieja que le daban, y Disparar mientras Aguaclara lo hacía correr a la vez que cargaba costales pesados de metal en las piernas, el teniente Multioso lo llevo hacia donde le decían que era su habitación en el cuartel.

El mismo era de 4X8 metros. Con una ventana que daba vista a una gran alberca donde aún había quienes parecían practicar saqueo de chatarra bajo agua. La cama no era la única de sus posesiones. También había un estante con varios libros viejos de mitología, leyendas, criptozoologia, misterio, y manuales de mantenimiento de diversos equipos. En la base de su cama una caja metálica abierta donde se veían herramientas y aparatos viejos que se veían en proceso de restauración. Y una puerta que daba a un guardarropa donde solo había una segunda muda de ropa, muy semejante a la que llevaba ahora.

-Creo que no te fue tan mal. Te dejo ir cuando escucho tu espalda tronar. – comenta el peludo oficial, a un adolorido castaño. Este, aun desganado voltea a ver su habitación, analizando lo que podía ver ahí.

-no tengo muchas cosas, ¿verdad? – dice aun desganado, pero también interesado en la clase de vida que llevaba lejos de su hermana.

-De hecho, la mayoría está en tu casa. Hace como dos semanas que compraste un departamento en el centro de la ciudad. – de repente toda la fatiga y cansancio se esfuma de él.

-¡¿Qué?! – el Multioso retrocede un poco ante el salto.

-Si. Sabes administrar bien tu dinero. Y ya pudiste juntar para tu propia casa. – la mente del joven se confunde más.

-Pero, si ya tengo casa… ¿Por qué me mandan aquí? – el ser mágico entendió su confusión.

-Amigo, perdiste la memoria. No vamos a dejarte solo apenas te dieron el alta. – Dipper hayo sentido en su respuesta. – aunque, aun te dejamos usar tu habitación en la base, porque por ahora no tenemos sobrecupo. A veces duermes aquí, si es muy tarde después de que das tus reportes de misión.

-Ya veo… ¿cada cuando me mandan a misión? – le interesaba saber cuánto tiempo disponían, antes de que estuvieran en verdadero peligro.

-Bueno, usualmente vas cuando tu quieras tú quieras. – Pines no oculto su extrañeza con aquella respuesta. – en el centro hay una oficina donde se publican ofertas de misiones. Son contratos que dan personas ricas, poblaciones aliadas, o incluso otros capitanes a cambio de dinero. La mayoría de los soldados gana su sustento con esos contratos. Semanalmente te dan dinero aquí, pero no es mucho. Aquí también te dan contratos para buscar ciertas cosas que necesitamos. Si consigues para repuestos, o algo mejor, te dan bono.

-¿o sea, que somos como mercenarios? – concluye Dipper.

-No tanto. Aun tienes que cumplir tus patrullas fronterizas cuando te toca. Y, si hay una misión urgente donde te llaman a ti, debes ir. Te paguen, o no. – explica, tomando asiento en el suelo. – y como recuperador, siempre que encuentres algo muy útil, debes entregarlo. Lo demás, si quieres puedes quedártelo, o venderlo.

-¿Vender? – vuelve a preguntar sorprendido.

-Otra forma de ganar dinero. – responde con una sonrisa. Le hacía gracia darle esas lecciones nuevamente, como cuando se conocieron. - ¿Algo más que quieras saber, amigo?

-Bueno, de hecho… - a pesar de todo lo que había hecho durante el día, había algo que le seguía inquietando. - …esta mañana, cuando me encontré con Wendy y sus amigos, vi que casi se iban a pelear con los soldados de Alegría. Parecía que en verdad querían… matarse…

-Ya veo… - el semblante relajado de su amigo se volvió serio, y un pesado suspiro fue exhalad por sus múltiples fauces. – Bastion Falls tendrá el mejor ejército del mundo… pero, no es el más unido…

-¿A qué te refieres? – Multioso se vio dudoso, pero responde.

-las 10 unidades, cada una con sus propias reglas y habilidades. Tan especiales… y tan diferentes. – Dipper ponía cada vez más atención al peludo. – hay mucha tensión entre las unidades, varias incluso se odian. La unidad de Hielo tiene muchos altercados con los soldados de Estrella vigilante. Ambos son muy violentos, y se dejan provocar fácilmente. Muchos desprecian a los soldados de demolición. A diferencia de los demás, estos son extremadamente disciplinados, aparentemente sin moral, demasiados leales a los intereses personales de la familia real, y solo enfocados en cumplir las órdenes, sin importar lo crueles y despiadadas que sean. No es raro oír a alguien llamándoles "Los perros del Rey". – el castaño prestaba atención a cada palabra, y trataba de grabarla en su mente. – hay mucha desconfianza con los operativos de Pez. La unidad de los lentes, parecen que es la división de tecnología de la Llama. La mayor parte de sus invenciones van a parar a sus arsenales.

-Eso no suena justo… - comenta, empezando a sentir desprecio por la unidad manejada por los Northwest.

-Para nada. La unidad de 6 dedos es muy retraída. Siempre guardando sus investigaciones en máximo secreto. Hasta ahora, eres tú el único que ha logrado interactuar libremente con uno de ellos. – el joven supo de inmediato que se refería a Ford. – Hasta ahora, todos aceptan a los de la estrella fugaz. Es decir, todos quieren vivir, los necesitan. Y nosotros…

-¿nosotros? – en serio quería saber que ocurría con su unidad.

-Digamos que tenemos fama de estafadores y ladrones. Nos especializamos en evaluar cualquier cosa antigua, saber su valor, y a quien puede interesarle. Nos sería muy fácil de entre un anillo de diamante de 2000 chapas y una bujía de motor de 35, tomar la bujía, y darle a un ingenuo el anillo por 100. Nosotros podríamos vender la bujía a 50 chapas a un mecánico antes del final del día, y el inocente pasaría semanas buscando aun a alguien que pudiera pagarlo, gastando cientos de chapas en eso, y terminar muerto por asaltantes que oyeron de él. – el chico de la gorra comprendía la seriedad del asunto.

-¿en serio hay aquí quienes han hecho eso?

-Ojala eso fuera lo más serio que han hecho… - Dipper solo trago duro al escuchar aquello. – Aguaclara y yo intentamos arreglar eso. Pero, aun hay algunos que logran burlarnos. Por eso te aprecia tanto. Tú tienes moral y ética. Y es por eso que está ayudándote a cumplir tu sueño de ser capitán.

-¿Es mi sueño? – dice sorprendido.

-Si. Admiras mucho al capitán Stanford Pines. Según me has dicho, quieres colaborar con él, y la mejor forma de hacerlo es a su mismo nivel. – responde, tornándose un poco más animado. – Aunque, últimamente parece que te esfuerzas aún más…

-¿Qué se necesita para ser un capitán? – pregunta, que a pesar que no era importante para volver a casa, le llamo la atención.

-Cada unidad tiene sus propias formas de elegir a sus capitanes, además de pasar una prueba estándar, y tener el consentimiento del rey. En el caso de la nuestra, es con un examen escrito y en campo como evaluador, tener rango de teniente por lo menos 2 años, y el consentimiento del actual capitán. – explica brevemente. – el capitán y yo te hemos estado entrenando personalmente, y creemos que en un año podrás ser teniente. De ahí, dependerá de ti, amigo.

-Entiendo… - se dice no muy motivado el castaño. – entonces… ¿todos somos nuestros propios enemigos?

-Bueno. De hecho algunas unidades han establecido alianzas entre ellas. – vuelve con su charla el teniente. – La llama tiene alianzas con Lentes, Estrella vigilante, y un acuerdo comercial con Pez y Hielo. Corazón Cicatrizado tiene un acuerdo de paz con Hielo, gracias a la relación de tus amigos…

-¡Espera! – lo calla preocupado. – No te referirás que Robbie y Wendy…

-Ah, sí. Ellos solían ser novios, hasta que hiciste que rompieran. – Dipper no pudo evitar lo extrañamente familiar que eso sonaba. – Por suerte, las cosas se arreglaron entre ellos, y aún sigue su alianza.

-menos mal… - su alivio no se debía a que no hubiera conflicto entre soldados… - entonces, ¿no es un ejército muy unido?

-No… - murmura con pesar el teniente. – por suerte, aún no ha habido altercados serios entre nosotros. Y aun hacemos creer a los de afuera que todo está bien aquí…

-¡Espera! – vuelve a interrumpir. - ¿Qué tiene de importancia lo que crean de nosotros afuera?

-¿Hablas en serio, amigo? – replica, oyéndose disgustado de la pregunta. – Si otros se dan cuenta de nuestra disfuncionalidad, estaremos perdidos. Seremos el mejor ejército, pero si saben de nuestros conflictos internos, dejaran de temernos, y pronto tendríamos a todo el mundo en nuestra contra. Hay quienes darían lo que fuera con tal de tener nuestras armas y recursos. Claro, podríamos contra ellos… pero, eso no evitaría que cayeran muchos…

-entiendo… - responde deprimido Dipper, sintiéndose ahora estúpido por la pregunta que hizo. – bueno… creo que mejor descanso… ¿a qué hora debería levantarme?

-Estas de descanso, amigo. Despiértate cuando quieras. – dejando eso como despedida, el Multioso se levanta de su sitio, y con paso lento abandona la habitación de Dipper.

Este, agotado por todo lo que había pasado solo en ese día, de pasar de ser unos niños en verano a jóvenes en una guerra post apocalíptica. Todo era tan diferente, pero a la vez familiar. Aun no entendía en que habían fallado para que todo terminara así. Creía firmemente que salvar a Ford no pudo haber desencadenado aquella catástrofe. Su tío enfrentaba los peligros paranormales, no los causaba.

Dudoso, volteo hacia su costado para buscar opinión de su hermana… ahí recordó que no estaba con ella, que estaba solo en esa habitación. Lo mismo pasaba con Mabel, que sin importar lo mucho que adorara a su cerdo, este no conseguía que olvidara al gemelo que siempre veía en ese lado del dormitorio. Ambos tenían tantas preguntas y dudas. Miedos y preocupaciones. Pero, como pocas veces, no se tenían el uno y el otro para compartirlas al final del día. Y aunque sabían que podrían compartirlas al día siguiente, esa noche no pudieron sino hasta horas más tardes. Hasta entonces, las preocupaciones internas de ambos por el tiempo que han estado ahí aumentan. Porque aún no ven ninguna señal de que volverían a su hogar, su Gravity Falls, pronto. O al menos, no en esa noche…


7-1: 7-3: 4-3: 6-1: 3-2: 7-3: 3-1: 4-3: 2-1: 3-2: 6-2: 3-2: 5-3: 3-3: 4-3: 6-2:


Buenos días, tardes y noches, estimados lectores. Aquí con ustedes Sombra de Maldad. La espera fue larga, pero espero que haya valido la pena para ustedes. Seguimos viendo cómo funciona este nuevo mundo, y ya descubrimos más los roles que desempañan algunos de sus conocidos en ese nuevo entorno. ¿Se esperaban ver a esos dos como los capitanes al mando de nuestros gemelos? ¿Alguien? Eso crei.

Por lo que he visto hasta ahora, o nadie es capaz de descifrar el código, o a nadie le importa. Bueno, si les parece bien, hare una clase de competencia. Esto aplicara tanto a este fic, como a los demás que he hecho de Gravity Falls. Aquel que sea el primero en descifrar los códigos que he hecho hasta ahora, y los que seguirán de aquí en adelante, les daré un fragmento de 50 palabras como mínimo de adelanto del siguiente capítulo del fic que logren decodificar. O, en caso de que no lleve suficiente, una pequeña sinopsis de lo mismo. (Advertencia: el mismo puede sufrir cambios drásticos imprevistos conforme la misma se desarrolle, o se me pegue la gana).

Bueno, sin nada más que decir, nos vemos en el siguiente capítulo.

Esperare con ansias sus reviews.