Todos los personajes le pertenecen a JK. Rowling

Dedicado a todos quién seguirán delirando y amando esta magnífica saga, y que independiente de cuál haya sido el final, marcando etapas importantes de nuestras vidas y que permanecerá en nuestros corazones siempre.

"Le observas y desvías la mirada, lo amas y aún así te mantienes alejada… es tu sangre, es tú piel"

Destinados al Secreto

Capítulo Seis

"Amor de tres"

El inicio de un largo camino.

Ambos adultos se removieron algo incómodos al momento que los estudiantes ingresaban paulatinamente al gran comedor, a la distancia miraron a sus hijos dirigirse hacia su mesa en compañía de otros estudiantes. Observaron a la directora ingresar junto a los estudiantes de primer año, todos bastante asustados y alucinados por la inmensidad de ese lugar, dando sus primeros pasos como magos y brujas.

La tradicional ceremonia dio inicio y los pensamientos del moreno volaron hacia su hija, quién sentada al lado de James, presenciaba atenta a la selección de casas. Le resultaba difícil hacerse la idea que James pudiese estar enamorado de Helena, de cierta forma lo esperaba pero siempre mantuvo la esperanza que aquel amor fuese pasajero y aún más cuando el muchacho tenía novia: Erica Lyon, estudiante de sexto año perteneciente a la casa de Gryffindor, alta, contextura delgada, cabello oscuro liso y sujetado siempre por una coleta alta, y ojos grises. El ojiverde jugueteó distraídamente con un tenedor y dio un suspiro cansado, de reojo pudo distinguir a Marcus mirarle curioso y él se encogió de hombros.

-Llamas la atención – Le recrimino Hermione a su lado. El aludido observó al comedor y comprobó que algunos estudiantes le observaban divertidos, dejó el tenedor a un lado y recupero la compostura - ¿Qué te preocupa?

-James – Murmuro él volviendo a fijar su mirada sobre su hijo, el cual se había cambiado de posición y se hallaba un par de puestos más delante de Helena y Alex, junto a su novia – Es gracioso que pueda ser tan ciego.

-Debe ser de familia ¿No? – Susurró la castaña con cierto matiz burlón.

-Hermione –

-Continuando – Escucharon ambos profesores, la selección había concluido y Minerva le hablaba a todo el castillo – Les quiero presentar a su nuevo profesor de Historia de la Magia; Marcus Alonso – Presentó girándose hacia el lugar donde se hallaba sentado, el aludido se incorporo de su lugar y haciendo una leve reverencia saludo – Estará por algunos meses aquí y espero que le den el respeto que se merece. Bienvenido profesor – Sonrió al tiempo que varios aplausos se escuchaban por el comedor.

-¿Crees que me odie? – Preguntó Harry de pronto mientras la directora le daba algunas recomendaciones a los estudiantes de primer año – Es decir, han sido demasiados años. Y no sabemos lo que siente Helena por él, no quiero que sufra…

-Escucha – Habló Hermione en apenas un susurro – Mírame – exigió y el ojiverde obedeció – No sabemos lo que siente exactamente Helena por James, y ahora menos cuando él tiene novia, sin embargo estaremos atentos. Ninguno tendrá que sufrir. – Y antes que le interrumpiera cogió sutilmente su mano y la apretó – No podría odiarte, has sido un buen padre y has hecho por él todo lo posible a pesar del dolor y la incertidumbre, ten por seguro que él comprenderá.

-Gracias – sonrió el moreno.

Minerva movió ligeramente la cabeza y siguió su camino hacia su puesto, confiada en que nadie más había evidenciado ese sutil roce e intercambio de miradas de Harry y Hermione, sin embargo y pocos segundos antes de servirse la cena, dos personas pudieron dar cuenta de lo ocurrido y disimulando una sonrisa continuaron con lo suyo. Helena ya acostumbraba ese tipo de conversaciones entre sus padres, ajenos y envueltos en su propio mundo. Por otra parte, el nuevo profesor pudo revivir ligeramente aquel día donde encontró a ambos profesores besarse, y ciertamente nunca le había importado, después de todo y luego de una pequeña conversación, pudo dar cuenta de las circunstancias y el vil rumbo que sus vidas tomaron.

El resto de la cena continuo sin ningún tipo altercado, ya pasado una hora, poco a poco los estudiantes comenzaron a retirarse hacia respectivas casas, ya mañana iniciarían las clases y deberían despertar temprano. Helena y Alex se adelantaron, les agradaba la novia de James, sin embargo preferían darle cierta privacidad a la pareja, aunque ellos mismo poco tiempo transitaron solos, puesto que Rob les unió.

-No me olvido que raptaste a Helena – Le observó Alex ceñudo y el rubio movió la cabeza

-Helena aceptó, es distinto – Apresuro a decir el heredero Malfoy antes de llevarse algún golpe de su compañero – Tuviste un buen regreso – inquirió él.

-Muy bueno, Rob – respondió Helena esbozando una ligera sonrisa. Alex bufó y cierto personaje sintió su sangre hervir al observar al rubio abrazar por los hombros a la muchacha - ¿Y tu resfrió? – Le observó y frunció el ceño - ¡Rob! Te dije que guardarás reposo en tu cama.

-Calma – Rió el rubio tranquilamente – Nunca dije que hice lo contrarió… Me quede tal y como me dejaste, aunque luego me levante a prepararme una poción y me sentí mejor, eso es todo. No te preocupes, tú esfuerzo por quedarme en cama, no fue en vano.

-Ya veo.

-Helena, ¿Acostaste a Rob? – Inquirió Alex frunciendo el ceño

-Alex –

-¿Qué dicen? – Preguntaron a sus espaldas y a pesar de sentir el matiz enojado de James, Helena reconoció a su padre. El trío de amigos se giro, encontrándose de frente con James, la novia de este, Harry y Hermione – Responde Malfoy, si no quieres qué… - James se acercó amenazante al tiempo que Helena se interponía y Harry sujetaba a su hijo por los hombros

-Eh Calma – Habló Harry intentando apaciguar la tormenta de golpes y hechizos que se avecinaba – No tienes que reaccionar así.

-Pero –

-La única explicación – se atrevió a decir Rob ante el pequeño tumulto que se acercaba a ellos – Es que ese día, decidimos tomar un helado antes del almuerzo y durante la tarde comencé a sentirme mal, Helena antes de irse, quiso asegurarse que reposará en cama, me negué porque sólo lo atribuí a un simple resfriado – Observó de reojo a su amiga y sonrió – Por supuesto, Helena es bastante testaruda y me obligo a acostarme. Se quedo un par de horas conmigo y luego se retiro a su casa. – Se explicó el rubio – Aunque… no sé porque les doy explicaciones – meditó.

-Eso es cierto – bufó Helena molesta, evitando olímpicamente la mirada de su padre y mirando a su madre un tanto más compresiva – Ninguno de los dos es mi novio – Echándole una mirada a sus amigos, Alex observó el piso avergonzado y James se cruzó de brazos – Rob es mi amigo al igual que ustedes.

Algo en el interior del joven Potter se removió cuando Rob volvió a abrazar a su amiga, y juntos volvieron a emprender la marcha al igual que las pocas personas que se habían quedado a presenciar la discusión. Aturdido, cogió la mano de su novia y continúo su camino junto a su amigo, dejando atrás a su padre y tía, quiénes por un par de minutos les observaron perderse entre los estudiantes.

-No tiene caso seguir aquí, vamos – susurró Hermione al moreno, quién asintió en silencio - ¿Sabes que pienso de Rob y Helena? – Dijo ella llamando la atención de Harry – que su amistad es igual a la tuya con Luna.

-En serio – habló Harry visiblemente sorprendido ante esa confesión. Hermione asintió – No lo había pensado de esa manera. Quizás tengas razón – suspiro al fin – Aunque… no sería tan malo, después de todo, no sería tan enredada esa relación.

-Harry ¿Quién te entiende? – Le observó Hermione dándole un inofensivo golpe en el brazo – No querías que Helena tuviese algún tipo de relación y ahora lo consideras una posibilidad.

-De acuerdo, entonces que todo siga su curso normal – alzó las manos divertido.

Dejo avanzar sutilmente a la castaña para después sujetarla por la cintura y caminar juntos por el desolado pasillo, conocían la rutina de aquel castillo como la palma de su mano, y sabían que ya todos se encontraban en sus casas. La ronda nocturna durante el primer día no se hacía y estaban dispuestos a disfrutar de esos momentos de soledad, lo habían hecho durante seis años y salvo Minerva –en contadas ocasiones- se habían vuelto descubiertos. Si existía un lugar al cual sus memorias y recuerdos de aquel amor guardado, pertenecía, ese era Hogwarts.

Aquel castillo donde descubrieron el significado de la amistad incondicional y el verdadero amor, ese amor que todos observaron salvo ellos mismos, y que siempre estuvo presente. Tantos momentos, sutiles y pequeños, sumándose días tras días durante siete años y que nunca supieron ver y mucho menos aceptar, sólo años después cuando sus caminos estaban separados.

Ahora nuevamente, ese segundo hogar les dio la posibilidad de reencontrarse con el fruto de su amor y a su vez, revivir aquel dormido por más de una década. Abrazados y susurrando palabras de amor, ingresaron a la oficina del ojiverde, porque aquel lugar se había convertido el punto de sus encuentros y donde podían expresar cuanto se amaban sin el riesgo de ser descubiertos.

Helena guardo el mapa del merodeador con una sonrisa en los labios, ya mañana tendría tiempo de observar el habitual aire de vergüenza de sus padres ante la mirada inquisidora de la directora, y es que no quería imaginar la situación a la cual ellos se encontrarían cuando Minerva Mcgonagall llegase a la oficina de su padre. Acomodo su almohada y se acostó en su cama, su curiosidad por iniciar su séptimo año, le hacía desear el siguiente rápidamente. No espero más y cansada cerró los ojos, poco a poco el sueño comenzó a invadirla y su último pensamiento coherente se dirigió hacia su primera clase: Historia de la Magia.

-¿Crees que sean novios? – Preguntó Alex enésima vez y James quiso lanzarle una lámpara – Es decir, ese día… quizás se hicieron novios y…

-Alex – Habló James secamente sin quisiera mirarle - ¿Podrías dormirte? Helena ya lo dijo, no tiene novio y sólo es amiga de Rob. Punto.

-Bien – suspiro el pelirrojo tapándose hasta las orejas y disponerse a dormir - ¿James? – dijo desde su posición

-¿Qué? – Inquirió el pelinegro ofuscado, su cabeza daba vueltas y su pelirrojo amigo no ayudaba.

-Eh… -

-Por favor Alex, quiero dormir. – Acuso James pese no tener sueño, sólo deseaba permanecer en silencio por unas cuantas horas y pensar. - ¿Qué sucede?

-Estoy enamorado – Soltó vacilante y por primera vez el pelinegro le observó, aunque Alex no se dieran cuenta de ese detalle.

-¿Quién? – Preguntó James sintiendo su corazón latir furiosamente en su pecho – Alex…

-Helena. –

El silencio les invadió por algunos minutos, y James tuvo que aguantar las ganas de gritar y maldecir, sintió derrumbarse y perder cualquier posibilidad existente. Coloco sus brazos tras la nuca y suspiro, se giro hacia su amigo y sonrió tristemente.

-Dudó mucho que sean novios – murmuro él.

Lo siguiente que James Potter escuchó fueron los ronquidos de su mejor amigo, exhausto emocionalmente, cerró los ojos y dejó que los brazos de morfeo le llevasen.

A la mañana siguiente y a pesar de la mirada molesta de la directora, el brillo de los ojos de Harry y Hermione no desaparecía, terminaron de desayunar y se dispusieron a iniciar sus respectivas clases, y antes de abandonar la mesa de profesores, le desearon suerte a Marcus, quién iniciaría sus clases en Hogwarts con los estudiantes de Gryffindor y Slytherin de séptimo año.

Como siempre Helena se había sentado entre sus amigos y por algunos minutos se arrepintió haberlo hecho. Ambos mantenían la cabeza sobre el escritorio y le observaban detenidamente, gesto que pasado cinco minutos acabo con su paciencia cerrando bruscamente su libro de Historia.

-¿Qué les sucede? – Preguntó Helena alternando la mirada

-Sueño. – Respondió James bostezando

-Aburrido – Bufó Alex

-No debiste desvelarte – acuso la castaña y girándose hacia Alex, siguió – Y tú, ni siquiera ha comenzado la clase.

-Helena, Helena, Helena – movió la cabeza el pelirrojo acariciándole espontáneamente el rostro, gesto que provoco que James retomará postura sobre su asiento y desviará su mirada con cierta atención hacia la puerta – La historia siempre será aburrida, lo ha sido durante seis años y este dudo que sea la excepción.

-Hay nuevo profesor ¿Qué más deseas? – Le observó Helena ceñuda y Alex rió

-Podría haber sido profesora – Dijo encogiéndose de hombros y Helena movió la cabeza - ¿Cierto James? – le miró.

-Claro Alex – suspiro el aludido.

El repentino silencio les indico que el profesor había hecho ingreso al salón, el cual pudo dar cuenta de la juventud del mismo y su muy atlética complexión, además del cabello castaña algo revuelto que daba al profesor cierto aire de misterio y que cautivo al sector femenino, y molesto al sector masculino. De reojo, James Potter pudo observar cierta curiosidad de su amiga, la cual le molesto y causo cierta cuota de celos, podía soportar que su mejor amigo captara su atención pero un desconocido, no hacía más que hervir su sangre.

-Buenos días – Saludo el profesor acallando ciertos murmullos – Me presento, mi nombre es Marcus Alonso, y seré su profesor de Historia de la magia, quizás algunos me reconocen, estudie aquí en Hogwarts y fui prefecto de la casa de Gryffindor.

-Ahora lo recuerdo – masculló Alex cruzando sus brazos – Nos castigo durante navidad ¿Recuerdas James? – Preguntó mirando a su amigo, quién asintió.

-Conozco el nivel de atención que prestan a esta clase – decía Marcus paseándose por el lugar, observando ciertas sonrisas de vergüenza – Sin embargo, pretendo cambiar eso. Comenzaremos escribiendo el programa para este año y la modalidad de trabajo. – Sacó su varita y escribió sobre el pizarrón

Lo siguiente que se escuchó fueron los cuadernos abrirse y los frascos con tinta fresca posarse sobre los pupitres, a mala gana el moreno se dispuso a copiarlo todo, observando de vez el continuo pasear del profesor. Lo escuchó hablar con algunas alumnas y ver las sonrisas embobadas de las chicas tras de él, volvió a observar a su amiga y se tranquilizo al comprobar que ella simplemente se limitaba a escribir, sin prestar mayor atención al nuevo profesor, suspiro y volvió a copiar.

Durante la siguiente hora se dedicaron a repasar los contenidos vistos durante el año pasado, deteniéndose brevemente sobre la guerra y las consecuencias de ésta. James estuvo a punto de bostezar cuando la mano alzada de su mejor amiga, llamo la atención del profesor y del resto de la clase, curioso esperaron.

-Dígame señorita… -

-Dawson – Apremió Helena desviando la mirada hacia sus apuntes – En la actualidad… existen seguidores de este mago oscuro.

-Es difícil saberlo – Meditó Marcus apoyándose sobre su escritorio – Principalmente porque algunos se han arrepentido de sus acciones y han formado una familia, y otros simplemente desaparecieron y viven ocultos… por supuesto, no poseen las suficiente armas para agruparse y montar algún grupo. El ministerio de magia y los aurores saben de lugares posibles de agrupación, y los mantienen en constante vigilancia. – Terminó y con una leve sonrisa, añadió – No hay porque preocuparse, todo está bajo control.

Helena iba a decir algo más, sin embargo el timbre les indico que la clase había terminado. El ruido de las sillas y mesas se hicieron escuchar por el salón, James y Alex cogieron sus cosas esperando que su amiga les siguiera, pero ésta se dirigió hacia Rob e inicio una conversación. Ofuscados, decidieron salir hacia su siguiente clase: Defensa, tranquilos que al menos estaba en "buenas manos" y no a solas con el nuevo profesor.

Cogió el programa de séptimo año y espero a que todos ingresaran al salón, escuchó algunos murmullos, varios exaltados por parte de las chicas, acerca del nuevo profesor de Historia. Inquieto se pregunto ¿Qué había sucedido? Observó a su hijo y sobrino ingresar algo molestos, y su sentido de padre le dijo que su hija estaba involucrada, se preocupo y estuvo a punto de preguntarle sobre lo ocurrido, cuando Rob y Helena se sentaron un par de puestos más adelante. El ojiverde se quedo meditando un par segundos y luego sonrió, sabía manejar a los adolescentes y conocía la frase exacta para sacarles información.

-Veo que tuvieron una buena clase de historia – comentó el moreno pasando puesto por puesto entregando el programa del curso. Supo que había utilizado las palabras correctas, el murmullo se acrecentó y algunas risas se escucharon, paso por el puesto de su hija y levantó la ceja a modo interrogatorio, lo cual ella respondió negativamente – No sean tímidos, nos conocemos hace siete años.

-Es joven –

-Guapo –

-No nos gusto –

-¿Podría haber sido una mujer? – Se rieron y Harry tuvo que disimular una sonrisa

-No me digan, me han cambiado. – Inquirió el ojiverde haciéndose el ofendido, gesto que varias alumnas negaron. – Me siento celoso – Bromeó provocando más risas. Al fondo escucho murmullos de los chicos – Primer día nadie se enoja, hablen.

-¿Podría haber sido mujer? – Repitieron los alumnos de Slytherin y otro compañero de Gryffindor, añadió.

-¿Cambias a la profesora Weasley? –

-¡Oye! – Exclamó Alex saltando de su asiento y contenido por su amigo.

-Silencio – Habló Harry serio. El juego había concluido y él lo sabía – Señor Weasley, lea el programa por favor.

Helena rodó los ojos, el juego de su padre y su afán de enterarse del chisme se había confabulado en su contra, le conocía lo suficiente para saber que se había molestado y aunque no defendía a sus compañeros, sabía que él se lo había buscado. Por un instante cruzó la mirada con él y sonrió ligeramente, de alguna forma pidiendo una muda disculpa que ella no necesitaba. Simplemente el juego había traspasado la línea.

La clase continuo sin mayores contratiempos y los ánimos poco a poco se fueron tranquilizando, después de uno ligero repaso, tuvieron los últimos minutos para practicar algunos hechizos ya vistos el año el pasado. Helena y Rob sostuvieron su trabajo juntos al igual que James y Alex, estos últimos bastantes ofuscados por el mismo motivo, tanto que durante toda la clase los hechizos mal logrados y disparatados provocaron más de algún daño al interior del aula y a algunos compañeros, incluso un hechizo que desvió Rob y que pudo pegar en la castaña.

-Ten más cuidado – Se molesto Rob ante la posibilidad de que el hechizo golpease a su amiga. James se aproximo hasta el rubio y le encaro

-Oblígame – Susurró este frente al rubio, quién no se amedrentó. Estuvo a punto de golpearle pero el empujón de su amiga se lo impidió

-¿Quieres tranquilizarte? – Le observó Helena preocupada

-Termino la clase, salgan todos – Ordeno Harry acercándose hacia el trío de adolescentes – Helena, Rob, Alex, salgan. James, quédate.

No hubo objeciones e hicieron desalojo del lugar, dejando únicamente a padre e hijo en la sala de clases, el silencio les inundó hasta el punto de volverse incómodo, al menos para James quién se limito a observar el suelo detenidamente, avergonzado por su comportamiento tan acelerado y violento, aún para su mejor amiga. El ojiverde miró detenidamente a su hijo y supo que aquella situación se había salido de control, sabía el primer paso para el sinfín de consecuencias, sería la aceptación de su amor por Helena a terceras personas y rezó porque aquello no acelerará demasiado todo el proceso, no deseaba causarle daño y mucho menos a su hija, no cuando ella no conocía la verdad en su totalidad. Suspiró, el inicio era inevitable.

-¿Qué sucede? – Preguntó Harry a su hijo quién se mantuvo en silencio, preso de sus propios pensamientos. – Es por Helena ¿Cierto? – Menciono atrayendo de esa forma la atención del joven Gryffindor. – Tú…

-Estoy enamorado de ella – Confesó James en apenas un susurro. Harry asintió y se apoyo ligeramente sobre una mesa

-¿Y Erica? – Indagó el ojiverde – Llevan un año.

-Lo sé – suspiro el muchacho sintiendo que el cabeza la daba vueltas – Pero esto que siento, lo hago desde quinto año. Soy un estúpido… Dime, ¿Qué hago?

Harry levantó las cejas sorprendido, nunca se espero aquella pregunta y él no tenía respuesta clara ante eso, ¿Qué le decía? –Búscala, y sé feliz – El conflicto interno le impidió ejercer una opinión clara acerca del tema, había demasiado en juego. No quería ver infeliz a su hijo y sin embargo sabía que su "hipotética" felicidad junto a Helena – en caso que ella sintiese lo mismo – implicaría en principio infelicidad en ambos jóvenes. Inquieto se revolvió el cabello y sonrió con cierta ironía "cadena", sus vidas seguían siendo una cruel cadena de sucesos y que la única forma de salir de ese círculo, era derribando aquella fachada que había creado por tantos años: Los matrimonios fallidos, la relación de sólo amigos con Hermione, la existencia de Helena, la verdadera madre de Alex y por supuesto, el verdadero origen de James Potter.

-Hijo.. –

-Lo peor de todo – Interrumpió James a su padre que guardó silencio, expectante – Es que Alex también siente algo por Helena.

¿Reír? ¿Llorar? ¿Gritar? Harry James Potter, no lo sabía. Parecía que alguien jugaba con sus vidas y los ciclos se repetían una y otra vez… dos amigos enamorados de una mujer, amiga de ambos, sutilmente el ojiverde sonrió y sujetó a su hijo por los hombros. Estaba consciente de la lucha interna por la cual pasaba, y observándole a los ojos, habló.

-Sería injusto decir que hacer – Dijo Harry sin quitarle la vista de encima – Sólo haz lo que creas pertinente.

-¿Y si me equivoco? –

-Si escoges con el corazón, no lo harás – Sonrió él abrazando a su hijo – Ya verás que todo saldrá bien – murmuro.

-¿Y Rob? – Inquirió el joven deshaciendo el abrazo con su padre, algo más tranquilo por haberse desahogado – Siempre han sido tan cercanos.

-No lo sé – susurró este pensativo. Usualmente con quién solía hablar de temas más personales e íntimos era con Hermione y no con él. – De todas formas, no debes sentirte mal. Confía que todo saldrá bien.

-Gracias, papá – Sonrió James más relajado. Dio un suspiro y sonrió - ¿Quieres acompañarme? Tía Hermione, no dejará que entre si voy solo.

-Vamos –

Juntos caminaron hacia el salón de Transformaciones donde Hermione Weasley dictaba su clase, el ojiverde hizo una mueca "Profesora Weasley", por mucho que no le gustará debía aceptarlo y a pesar de los años aún no lograba acostumbrase, "protocolo", había mencionado Minerva Mcgonagall y el moreno nunca antes había odiado esa palabra. Sus pensamientos le habían embargado hasta el punto que su hijo tuvo que jalarlo hacia atrás para evitar que él, siguiera caminando por el pasillo, no se dio cuenta cómo pero ya habían llegado a su destino. Y deshaciendo cualquier tipo de pensamiento, toco sutilmente la puerta y la abrió.

-Disculpe profesora – Aclaró Harry dirigiéndose hacia Hermione que asintió – El señor Potter ingresará al salón… he tenido una conversación con él, disculpe el atraso.

-No se preocupe – Sonrió Hermione observando al muchacho ingresar tímidamente al salón y sentarse solo en la última fila. Volvió su mirada hacia el ojiverde y el aludido asintió levemente. Supo entonces que la cuenta regresiva daba inicio, más pronto de lo que ellos pensaron – Gracias profesor.

-De nada – volvió a decir el moreno para luego cerrar la puerta.

La castaña continúo con su clase e intentando no perder la concentración, la muda explicación del moreno le había puesto sobre aviso y de vez en cuando su mirada se posaba en un distraído James Potter, quién inquieto golpeaba su pluma contra su barbilla, pensativo. Le preocupa la decisión que tomaría durante las próximas horas, le preocupaba lo que su hija tendría que enfrentar. De reojo la miro y algo de tranquilidad pudo infundirle… tomado apuntes y de vez en cuanto murmurando algunas cosas con su compañero de asiento, Rob Malfoy.

Por un instante se preguntó ¿Cuál sería el final? ¿Cuántos damnificados saldrían de ese lío? Muchas lágrimas se derramarían y varias relaciones se verían afectadas, su mirada se dirigió hacia su hijo: Alex ¿Qué sería de él? Sería Ron capaz de mirar a los ojos a su hijo y hablar sobre Luna cómo nunca lo ha hecho con nadie, podría abrir su corazón y no dañarle. No lo sabía.

-Recuerden mañana traer una pequeña redacción sobre la clase de hoy – Dijo Hermione en cuanto el timbre hubo sonado. Recogió sus cosas al igual que sus alumnos, la hora de almuerzo les esperaba y esa mañana había sido agotadora, para todos.

-Helena ¿Sabes dónde fue James? – Escuchó Hermione a su hijo preguntar – Salió cómo un torbellino y ni siquiera me espero.

-No lo sé, Alex – Murmuro la chica metiendo sus cosas a su mochila – Últimamente, está demasiado extraño y algo exaltado. Espero que se encuentre bien.

-Denle espacio, ya se tranquilizará – expresó Rob sensatamente – Vamos a comer.

-Por primera vez, estoy de acuerdo contigo – Rió el pelirrojo y observando a su madre, preguntó - ¿Vienes con nosotros?

-Claro – Sonrió ella. Ahora más que nunca debía estar cerca de ellos - ¿Cómo les ha ido? – Inquirió

-Pregunta – alzó la mano el pelirrojo saliendo del salón y rumbo hacia el gran comedor - ¿Por qué escogieron un profesor tan joven?

-Alex –

-El profesor Potter dio la aprobación – Contó Hermione alternando la mirada entre Helena y Alex, la primera cansada y el segundo ofuscado – Tenía antecedente buenos ¿Por qué lo preguntas?

-Es que él –

-Todo el sector femenino está revolucionario – Interrumpió Rob riendo y divertido por el codazo de su amiga – Incluso Helena hizo una pregunta muy obvia… ¡Oye! – volvió a reír el rubio sobándose el brazo producto del libro impactado en él. – Haz estudiado la guerra miles de veces y la verdad es bastante impresionante lo que sabes. – Le elogió causando un ligero sonroje de la castaña y cierto resoplido del pelirrojo, gesto que Hermione pudo dar cuenta.

-Tonto – masculló Helena manteniendo la mirada fija

-Debo entender que el sector masculino, está celoso – concluyó Hermione levantando una ceja a ambos chicos. Los aludidos se observaron y negaron a medias. – Lo están.

-Tío Harry, lo está – Comentó de nuevo el pelirrojo y su amiga se pegó en la frente con su mano. Hermione le observó curiosa – Dijo que se sentía celoso porque las chicas le prestaban más atención al nuevo profesor.

-Estaba bromeando – Defendió Helena a medias. A su lado, Rob se rió.

Helena miro de reojo a su madre sonreír ligeramente y hacer caso omiso a las palabras de Alex, quién junto a Rob reían divertidos. Suspiro y continuaron caminando hacia el gran comedor donde ya una gran cantidad de alumnos se encontraban degustando su almuerzo, se despidieron de Hermione y Rob, la primera se dirigió hacia la mesa de profesores y el segundo hacia la mesa de Slytherin.

En cuanto llegaron a Gryffindor, se extrañaron de no ver a su amigo, el usual puesto donde se sentaban, se hallaba vacío y no parecía haber rastro de James Potter. Aún intrigados, se sentaron y comenzaron a comer, mirando de vez en cuando la entrada del gran comedor.

-¿Celoso? – Inquirió Hermione en apenas un susurro, el ojiverde a su lado se atraganto con su jugo – La popularidad del profesor de defensa va a bajar.

-Alex o James – Suspiro el ojiverde jugando distraídamente con los cubiertos. Pensativo una sonrisa asomo de sus labios y rió - ¿Celosa?

-Alex – respondió ella entrecerrando los ojos – Y… ya quisieras.

-Hermione, Hermione, Hermione – Habló él moviendo la cabeza de un lado al otro – En este castillo y fuera de él, la única en mi corazón, eres tú. – Tranquilamente, el moreno observó cierto rubor en las mejillas de la mujer que amaba y tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no besarla en ese comedor. – ¿Cómo estaba James? – Preguntó cambiando el tema.

-Inquieto – Menciono la castaña comenzando a cortar su carne asada – En cuanto termino la clase, salió disparado del salón y nadie sabe a dónde fue.

-Ya veo. Hoy tuve un problema con él – contó – Inicio una discusión con Rob, le retuve y en aquel momento… confesó que estaba enamorado de Helena, sólo nos dimos cuenta hace un par de mesea pero lo cierto es que la quiere desde quinto. Mucho antes de su noviazgo con Erica.

-¿Sabes que hará? – Preguntó ella intrigada a lo que el ojiverde negó.

-No quise intervenir en su decisión – confesó tomando un nuevo sorbo de su jugo de calabazas – También… confesó otra cosa. – Resopló él atrayendo la mirada de la castaña – Alex… - le miro y Hermione supo a qué se refería – Ambos lo están – sonrió.

-Hoy me di cuenta – murmuro Hermione pensativa – Nunca me lo espere.

-Nadie – afirmó él dirigiendo su mirada hacia la entrada del gran comedor dónde su hijo acababa de llegar y se acercaba hacia la mesa de Gryffindor. Preocupado vio cómo llamaba la atención de Helena y se sentaba a su lado. - ¿Qué hará? – se preguntó ante la mirada desconcertada de la castaña, quién al seguir la mirada del ojiverde, se preocupó.

Helena observó a su amigo intrigada, se veía nervioso y hasta algo pálido. Se preocupó y luego se alarmó al notar cierto enrojecimiento del lado izquierdo de su cara, por más que intentaba descifrar el comportamiento de su amigo, este intentaba ocultarlo lo mejor posible de ella. Bajo la mirada al notar cómo este se sentaba a su lado y tomaba un ligero sorbo de juego de calabaza.

-¿Qué ocurrió? – Le preguntó preocupada y luego acarició sutilmente el rostro de su amigo - ¿Por qué tienes enrojecida tu cara?

-Erica, me pego una cachetada – confesó este provocando el asombro de sus amigos – Termine con ella…

-¿Qué? – Dijo Helena sorprendida y Alex estaba seguro que se le había caído la comida de la boca. – James ¿Hablas enserio?

El moreno asintió y suspiro cerca de la piel de Helena, la cual se erizó e hizo estremecer a la muchacha, quién disimuladamente retiró su mano del rostro del chico. La castaña volvió a mirarle a los ojos y supo que este no mentía, no estaba jugándole una broma pese a que ella deseo que fuera así. Y es que la relación de su amigo, había sido la traba perfecta a su corazón y a su comportamiento algo distante, no levantando sospechas entre sus padres y mucho menos en James y Alex, y hoy esa traba se había ido a los mil demonios ante la confesión del moreno y su corazón latió desbocado, sin que nadie pudiese detenerlo. Desvió la mirada y tomó un largo sorbo de su vaso antes de volver a formular alguna frase.

-Aquello me mantenía intranquilo – Habló el muchacho sin despegar su mirada de la chica – Y en cierta forma… me impulso a actuar de esa forma en defensa. Helena… - Le llamo casi de forma suplicante – De verdad, lo siento mucho. Sabes que jamás te causaría daño… eres mi mejor amiga y te aprecio demasiado.

La castaña guardo silencio y fijo su mirada en algún punto de la mesa, la dura batalla entre su razón y corazón volvía a resurgir e intentaba mantenerlo bajo control. De reojo vio a sus padres y comprobó que ambos mantenían la mirada fija sobre ellos, se mantuvo firme y respiro – Es tu hermano, no pueden – se dijo por milésima vez y se giro para enfrentarle. El rompimiento de James, no debía significar para ella y aquello era una decisión tomada desde el día en que se supo enamorada de James Potter, su hermano.

-Sé que no me harías daño – Sonrió ella tranquilamente – No tengo nada qué perdonarte, James – continuo – sin embargo, debes confiar en nosotros. De lo contrario, no podremos ayudarte.

-Lo sé – dijo este avergonzado - ¿Amigos de nuevo? – preguntó extendiéndole la mano a su amiga, la cual aceptó gustosamente. Lo que Helena no previó es que su amigo, le abrazará.

Permanecer abrazado a la mujer que amaba, no le parecía una mala idea a James Potter, por desgracia debía ser cauteloso y mantener distancia prudente, no quería dañar a su amigo de la infancia y más cuando hace poco le había confesado tener los mismo sentimientos que él por la misma mujer, más él iba a luchar por el amor de su castaña amiga. Lo había decidido antes del salir del aula de transformaciones y el motivo por el cual había terminado su relación con su novia, se había llevado un buen golpe, sin embargo sabía que valdría la pena. Su misión de ahora en adelante sería recuperar aquella amistad que dejó al aire producto de su noviazgo, abriendo deliberadamente la puerta a Rob Malfoy.

-Tengo la intuición que James termino con su novia – anunció Harry percibiendo la mirada desconcertada de la castaña – Observa la entrada, está molesta – señalando con el mentón a la ex novia de su hijo, observar el abrazo y posterior risas de ambos jóvenes – Esto va a terminar mal.

-Tranquilo – susurró Hermione a su lado. El trío de amigos se incorporó de la mesa y salió entre risas del gran comedor, aliviada suspiro y dirigió su mirada hacia el ojiverde, quién estaba en las mismas condiciones - ¿Tú crees que Helena?

-No lo sé – Negó él preocupado – Pero si James termino su relación, es por una razón. Lo probable es que tenga en mente conquistar a Helena.

-Pienso lo mismo – susurró la castaña al tiempo que se incorporaba de su silla al igual que varios profesores – Debo hablar con ella, no es justo.

Ambos padres se reincorporaron a sus respectivos quehaceres, ya más tarde ordenarían sus ideas e intentarían solucionar aquel laberinto en cual se habían metido y que inconscientemente habían atrasado a sus hijos y amigos. Porque ambos padres, sabían las consecuencias del enamoramiento de James y Helena, y sobre el sufrimiento por el cual pasaría ésta última si se viese enamorada del joven Potter, considerándolo erróneo e incestuoso, sólo por amar a alguien que considera su hermano.

-Sólo espero que James, no me odie – masculló el ojiverde recostándose sobre la fría pared

-Ya te he dicho, no lo hará – negó la ojimiel segura de sus palabras – Al principio será duro y estoy segura que se molestará a más no poder, sin embargo, no puede desconocer el hecho de todos estos años junto a ti.

-No será fácil – suspiro este cerrando los ojos y la castaña acarició su rostro – aceptar que no soy su padre y que su madre, no es tal.

El sentido de protección de Hermione pudo más que el raciocinio y sólo se limito a abrazar al hombre de amaba, brindándole la confianza que le había abandonado por algunos instantes. La ironía de la vida, no sólo le había condenado a ella aquel día después de dar a luz a su hija, no sólo ella tuvo la posibilidad de criar y brindar amor a un bebé que no era suyo. También Harry tuvo que hacerlo.

La poco moral que el moreno conservó aquel día, literalmente se derrumbó al encontrar a su esposa con un pequeño bulto en sus brazos, un inocente había parado a su puerta y de esa forma, sellando aquel destino que por tanto tiempo se ha burlado de ellos. Aquel llanto le hizo saber al ojiverde que aquello no era una broma, ese bebé era real y desde aquel día, fue llamado James Potter Weasley.

-No sé que haría sin ti – Sonrió Harry limpiando algún rastro de lágrima, no deseaba llorar y menos ahora cuando necesitaba ser fuerte – Ahora entiendo porque nunca quise separarme de ti, tenía que protegerte a toda costa, sin importar nada…

-Ya no pienses en pasado, amor – susurró ella de manera dulce – Nuestro presente, está aquí. Y sabremos salir de esta… siempre ha sido y será así.

No importó que estuviesen en medio de un pasillo de transito mayor, no importó el crecimiento gentío que se aproximaba a ellos, el ojiverde simplemente se aferró a la cintura de la mujer que amaba y la beso con todo el amor que podía. Aquello era el inicio de un largo camino, lleno de verdades, dolor, lágrimas, amistad y amor. Ese sentimiento por el cual, Harry y Hermione estaban dispuestos a arriesgarlo todo, y por el cual tanto James, Alex y Helena, vivirían una verdadera aventura hacia la libertad.

Continuará…

Hola de nuevo! Mi tiempo libre está dando sus frutos y mi mente comienza a trabajar a toda máquina. Lo de James lo mantuve bajo perfil y la verdad es que una persona se atrevió a un pronóstico del muchacho que a modo personal, me sorprendió.

Hay que decir, que la historia quemará algunas etapas antes del desenlace final, una cosa lleva a la otra, no esperen tan pronto a James y Helena junto y mucho menos, habrá varias cosas entre medio, además la negación de la castaña es firme y lo mantendrá por un buen tiempo.

Por cierto, la edad del profesor de historia es aproximada a 24 años… algo así como un recién egresado.

Vaya, no puedo dejar de mencionar la película… la disfrute bastante, no lo niego y en varias ocasiones se me cerró la garganta y aguaron los ojos, específicamente una escena…. Excelente. Mucha emoción y sentimientos encontrados, inconscientemente las historias escritas y leídas se vinieron a mi mente y sobre todo porque gracias a la lectura y escritura conocí a quién es hasta el día de hoy mi mejor amiga, de eso, ocho años han transcurrido.

Lo hermoso de esto, es que por mucho tiempo que pase, personalmente siempre habrá historias que escribir y que tendrán cabida en mi mente, que por lo general aparecen en un chispazo de inspiración.

Bueno, volviendo a la historia, espero de todo corazón que les haya gustado y que continúen leyendo porque yo seguiré escribiendo. No olviden dejar su comentario.

Cuídense, saludos.