Me parece mentira que haya conseguido llegar hasta el capítulo siete, siempre pensé que me acabaría cansando en el tercer capítulo o que tendría que acabar abandonándolo por falta de lecturas… pero al final vuelvo a estar aquí un día mas. Arigato!

Para este capítulo he estado un poco verde y la imaginación no me ha acompañado… pero a ver qué les parece a ustedes xD.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece y eso me hace envidiar a Hidekaz Himaruya, su creador… TT_TT


Cap. 7: La desaparición de Alfred y el misterio de la isla.

Pov Arthur:

Las cosas eran así, el maldito de Alfred había desaparecido, y algo en mi se sentía profundamente culpable… pero no entiendo porque. Yo no tengo la culpa de nada, ni siquiera me molesta la idea de que haya sido secuestrado, más bien me alegra pensar en la posibilidad de ahorrarme ver su enorme culo todas las mañanas, todo está bien así… Esto es lo que debería pensar, debería de seguir engañándome constantemente con este tipo de pensamientos, pero la verdad es que lo echo de menos… y quiero que vuelva.

Un grito proveniente del segundo piso me impidió que siguiera pensando en Alfred para así prestar toda mi atención al miedo que intentaba ocultar desde la desaparición del americano. Mis mayores temores me alcanzaban… ¿qué pasaría si Alfred hubiera sido el primero de una cadena de desaparecidos? Y si… hubieran más víctimas.

Pude ver como todos se dirigían directamente al foco del grito, mientras que yo seguía parado, sin hacer absolutamente nada. Solo. Si al menos Alfred hubiera estado conmigo hubiera dicho algo para animarme, soltaría algo como "Tranquilo Iggy, cualquier situación es buena mientras podamos comer una suculenta hamburguesa. Y si las cosas se tuercen, yo te salvaré" Reí imaginando lo ridículo que debía de resultar yo metiéndome en el papel del Alfred… envidio el optimismo con que enfrenta las peores situaciones, porque yo simplemente no era capaz ni de intentarlo.

Escruté mi alrededor con la mirada mientras me iba sintiendo cada vez más pequeño e insignificante, metido en una sala enorme de paredes rosa pálido sin nadie más que yo y mi soledad. La necesidad de sentirme en compañía me obligó a querer reunirme con todos en el segundo piso. Dejé de llorar íntimamente y me dirigí arriba. Intentaba animarme a mi mismo mientras me desplazaba torpemente sobre los escalones de la escalera de caracol, llegando inconscientemente a mi destino.

Todos se estaban reuniendo en torno al cuarto de baño. Salían de sus habitaciones asustados y corrían para averiguar de qué se trataba todo. La lógica me hizo pensar que China debía de estar dentro, y con paso solemne me acerqué. Tuve que hacerme hueco esquivando a los demás para poder llegar a un sitio que me permitía verlo todo.

Las baldosas estaban manchadas de una substancia roja, que no identifiqué hasta a ver visto el hombro de China, del cual la sangre manaba de él, deslizándose por su brazo hasta entrar en contacto con el frío suelo. Detrás de todo, se amontonaban cristales de diversas formas procedentes del espejo dañado del fondo. La sangre también se encontraba allí.

Primeramente me asusté ante este panorama, pero luego me di cuenta de que la herida no era demasiado grave y no había peligro alguno.

No quise intervenir, así que simplemente contemplé la escena y escuché todo aquello que se iba diciendo.

-Anikiii!-Dijo seguramente Corea mientras cruzaba la multitud para socorrer a China-¿Te encuentras bien?

-Sí, no ha sido nada-dijo intentando calmarlo mientras se levantaba apretando su hombro dolido con la mano contraria.

-¿Que ha pasado?- Prosiguió Corea mientras ayudaba a Yao a caminar- Dejad paso.

La gran multitud se separó en dos grupos dejando así un pequeño pasillo para el herido y su acompañante.

-Alguien me intentó matar… o simplemente herirme o asustarme, no lo sé.-Suspiró- Estaba todo oscuro cuando alguien vino y me empujó contra el cristal que acabó estallando en pedazos.

-¿Vistes quien era?-Preguntó Rusia al borde de un ataque de nervios

Yao negó con la cabeza. –Estaba muy oscuro, no vi nada salvo el cuchillo que se sacó de la manga… Entonces fue cuando grité. Desapareció en cuanto escuchó pasos dirigiéndose hacia aquí.

-Acompáñame-ordenó Ivan a Yao- será mejor que te desinfecte y enbene esa herida.

Rusia cogió del brazo a China y la separó de Corea quien le dedicó una mirada ensombrecida mientras los veía bajar por las escaleras.

Me alivió saber que no había ocurrido nada grave, pero este suceso alimentó la idea de que habría más desaparecidos, o como dijo China incluso… muertos. Al pensar en eso un nudo en el estomago subió hasta acoplarse a la garganta. ¿Estaría ya muerto Alfred? No podía imaginarme eso… No era capaz de imaginarme ni por un momento los ojos azules del americano apagados sobre una piel blanca y fría que jamás recuperaría el color.

Los demás volvieron todos a sus antiguas tareas, más aliviados, pero seguían confusos y temerosos por dentro. Otra vez volvía a quedarme solo…

-¿Arthur, te encuentras bien?

Francia había aparecido de repente. Más bien había estado allí todo el tiempo, pero a causa de la cantidad de personas que se encontraban antes aquí no lo había reconocido.

-No, nada.

-¿Estás preocupado por Alfred?

-… Un poco.

-Tranquilízate, Alfred ha sido muy resistente.

-Tienes razón.- Dije recordando todas las veces que me había peleado con el americano sin ni siquiera hacerle un rasguño, incluso una vez le tiré una maceta a la cabeza y siguió tan feliz, aunque eso explicaría muchas cosas.

-¿Sabes que hoy es mi cumpleaños?-Cambió de tema el francés esperando que le hiciera caso, pero en vez de eso, entré en mi habitación y cerré la puerta.


Pov: Francia

Arthur me ignoró ante el comentario y se encerró en su habitación. Con todo este follón de las desapariciones nadie me prestaba atención, y aunque era mi oportunidad porque todos estaban faltos de cariño nadie me permitía invadir sus regiones vitales. Ahora el que se sentía solo era, yo maldita sea,

No sabía qué hacer, no quería seguir el ejemplo de Inglaterra marginándome en la habitación mientras pensamientos macabros invadían mi atormentada mente… sin darme cuenta subí a la terraza. Nunca había subido a ella. Era amplia y de ladrillos rojos, y aunque la tormenta seguía sin frenar, unos toldos se alzaban a banda y banda de la azotea. Debajo de uno de estos resguardos una figura se encorvaba envolviendo sus rodillas con sus brazos. No esperaba encontrarme a nadie…

Me acerqué sigilosamente. El muchacho rubio ni se inmutó, siguió callado y quieto. Me senté junto a su lado, pero ni con esas conseguí que desviara la atención hacía mi. Empezaba a estar molesto con la conducta que habían adoptado todos mis amigos… incluso me molestaban los desconocidos.

-Oye Canadá… ¿Qué haces?

Como esperaba no contestó. Lo sacudí un poco, hasta que levantó un palmo la cabeza.

-Estoy… pensando en Alfred.

Parece ser que uno debe de desaparecer para que le echen en falta y lo añoren. Me estaba planteando seriamente si debía de esfumarme yo también,

-Todos están igual…

-¿Eh?...

- Digo que todos se preocupan de Alfred… ya ni siquiera se acuerdan de mi cumpleaños.

-¿Cuándo… es?

-Hoy.

- ¡Vaya! Felicidades… no lo sabía – se disculpó el canadiense.

- Parece ser que nadie lo sabía.- Estaba empezando a entrar en la fase "Canadá". Imité su postura tétrica.

-Nadie se ha acordado jamás del mío… Parece ser que ni se acuerdan de que existo, incluso Alfred tiene problemas para acordarse.

Me quedé un poco sorprendido. Que desgraciado es este país, sin ofender. Que ni siquiera un familiar se acuerde de ti debe ser bastante triste. Eso demostraba la fuerza de voluntad que escondía Matthew a pesar de llevar a todas partes su osito de peluche.

-Podemos celebrar nuestro cumpleaños juntos.

-El mío ya ha pasado.

-Pero como nadie se ha acordado es como si no hubiera ocurrido.

Matthew era la victima perfecta. Estaba solo y triste, no encontraba a nadie que se acordara de él y le diera cariño. Era como un niño desvalido… y yo quiero hacerle de padre por una noche. Aceleré un poco mis intenciones pasándole un brazo por encima y arrastrándole suavemente junto a mí.

-Celebrémoslo ahora.

-Pero… para un cumpleaños hacen falta tarta, regalos, invitados… una fiesta. ¿Cómo vamos a celebrarlo ahora?

Para mí una fiesta era toda aquella que acabara con sexo. Pero… también podría serlo una que comenzara con él. ¿No?

Sin darle una respuesta me abalancé sobre él y lo besé apasionadamente para su asombro mientras caíamos sobre el húmedo suelo de la terraza. Matthew ni siquiera intentó deshacerse de él, eso para mí significaba "quiero más". Y no se hizo esperar, volvimos a besarnos, esta vez de una forma más cálida acompañada por mis dedos que se desplazaban danzantes por su cuerpo. El baile se detuvo, y mientras nuestros labios seguían ocupados, me las apañé para despojarlo lentamente de sus ropas.

Ya tengo la fiesta cubierta, ahora solo espero que a nadie se le ocurra subir a la terraza…


Pov: China

Seguí a Rusia, recorrimos juntos toda la mansión, y llegamos a una habitación que no sabía que existiera. Debía de ser algo así como la enfermería. La habitación era más pequeña que cualquier otra y las paredes eran bastante sosas, de un azul despintado. Había cama parecida a las camillas de los hospitales. Al lado de la cama se encontraba un pequeño lavabo y encima estantes llenos de medicamentos y vendajes. Ciertamente esta mansión lo tenía todo.

-Siéntate

Obedecí a Rusia y me senté en la cama. Mi hombro seguía sangrando, y mi mano se habia teñido de rojo de tanto apretarme la herida. No me dolía, simplemente me escocía un poco. Más me había dolido momentos antes ser atacado por un desconocido, creyendo que iba a morir… No entiendo como alguien puede quererme hacer daño, no recuerdo haber hecho enfadar a nadie.

Rusia rebuscó en el armario y fue sacando un desinfectante y vendas. Se acercó con los productos a mí, y se sentó en una silla cerca de la cama.

-Quítate la camisa.-dijo Rusia un poco vergonzoso por como sonaban las palabras. Le miré perplejo. Después del beso que había recibido días antes, órdenes como estas me hacían enrojecer un poco… Al final cedí, ya que no tenía otra opción. Me quité los ropajes ensangrentados y los lancé a lo lejos.

Rusia abrió el alcohol y vertió el líquido sobre el algodón mientras lo atraía a mi herida abierta. El contacto con el líquido me reconfortó por el hecho de estar frío, pero me escocía bastante. Aguanté, tampoco era un niño pequeño, y había tenido heridas peores que esta, Retiró de mi herida el algodón, y empezó a vendarla.

-¿No te duele?-preguntó de repente Rusia.

-Pues no. – Mentí yo mientras desviaba la mirada.

Daba un poco de vergüenza esta escena…Me hice recordar a mi mismo que Ivan solo trataba de ser amable conmigo y de ayudarme, no estaba pensando en violarme. No es Francis. De todos modos deseaba que acabara pronto este momento y pudiera subir a reunirme con Corea…

-Me he asustado mucho- confesó Ivan distante- cuando oí tu grito pensé que te perdería, al igual que hemos perdido a Alfred.

Acabó de vendarme y guardó los artilugios.

-Si hubieses desaparecido… no se que hubiera hecho. –Siguió mientras volví al asiento.

-¿Buscarme igual que con Alfred?

-No… no es lo mismo.

-¿Entonces… no os hubierais preocupado?

-¡No! Digo…no es eso lo que quería decir. Tú me importas más que Alfred… más que todos los demás juntos…

-Si te escucharan te matarían…

Rusia sonrió cálidamente.

-Si ese es el castigo por quererte… no me importa.

Me quedé mudo ante la declaración. ¿Qué quería que digiera? Tampoco tenía palabras. Siempre había estado en confrontación conmigo mismo… dudaba entre Corea y Rusia… Los quería a ambos por igual, los dos se habían comportado conmigo de una forma tan cercana que no sabía que decidir… No tenía el derecho de elegir. Si pudiera me quedaría con los dos, pero eso solo les haría daño a ambos…

-Me has dejado hablando solo-se quejó Rusia sin deshacerse de su sonrisa.

-Es que… bueno… no tengo palabras.

-A veces las palabras sobran.

Sin tener tiempo a contrarrestar sus palabras Rusia me besó por segunda vez en mi vida, pero a diferencia del primero este no era posesivo ni agresivo, al contrario, era un beso dulce… lleno de amor. No hice ademán de querer alejarme, porque no quería… y seguí fundiéndome con cada contacto que recibí, sin percatarme de que un desolado Corea se dejaba resbalar hacía al suelo y se cubría la cabeza con sus brazos evitando gritar…


Pov Lovino.

Desperté horas más tardes. Abrí mis ojos entres pestañeos. Feliciano se encontraba dormido a mi lado intentando abrazarme sin éxito. A la izquierda de Italia estaba Ludwig acoplándose a nosotros. Abrazaba a mi hermano por debajo la camiseta con temor a que desapareciera. Me deshice del brazo de mi hermano y me levanté de la cama evitando despertarlos. Recogí mis cosas.

-Pervertido- dije dedicándoselo a Alemania antes de salir de la habitación.

Me sorprendió que no hubiera nadie. Pero en estos momentos quería estar solo. Más bien quería estar con Alfred y estar largo rato hablando, pero eso ahora era imposible. Seguía enfadado con Antonio por lo de ayer… no puedo creer que fuera tan poco delicado. A veces creo que España me odia.

Ignoré el extraño sonido que procedía de la terraza (xD) i bajé. Más bien por hacer algo, tampoco tenía ganas de bajar. Abajo Corea estaba cabizbajo en medio del pasillo medio lloroso, pero como no me interesaban sus problemas pasé de él.

No se me ocurrió nada más divertido que ponerme a comer, pero no había nada hecho. Como no podía comer pasta, empecé a mordisquear un tomate, con la mala suerte que me acordaba de Antonio a cada bocado.

-¡Maldito tomate!

Y después ya no hubo tomate… más bien hubo un tomate estrellado contra el televisor. (Rusia me mata) Me senté de nuevo en el sofá que se había convertido en mi guarida… Parece que los ánimos en esta isla son míseros. Tenía entendido que los viajes estaban hechos para divertirse con familiares y amigos y para liberar la tensión del día a día, pero yo solo conseguía enfadarme con familiares y amigos y cagarme en Dios veinte veces seguidas día a día. Cuando consigo un amigo… desaparece. Cada vez me siento más solo, si al menos fuera como mi hermano… la gente me querría más.

Rusia venia cantando y sonriendo (al menos el está feliz).

-¿Qué haces aquí Lovino?

-Nada.

-¿Pasa algo?

-Nada.

-¿Quieres algo?

-Nada

-Ya estas igual que siempre…- se quejó Rusia.

-No es verdad-negué en vez baja.

Rusia miró el reloj ignorando mi mal humor, seguramente mi estado afectaba a su felicidad.

-A estas horas la marea habrá bajado-comentó Ivan.

-¿Aparece algo cuando la marea baja?

-… ¿Si aparece algo?-se repitió el ruso-Bueno… hay una pequeña cueva cerca de la playa que solo se deja ver cuando baja la marea.

-¿Cuándo vuelve a subir se inunda por dentro?

-No, simplemente no puedes volver a salir hasta que vuelva a bajar, ¿porque?

-Por nada.

Rusia se encogió de hombros y emprendió su marcha. Mis preguntas no habían sido por nada, más bien ya lo tenía todo resuelto:

De repente aparece un extraño del cual nadie sabe nada. No se ve en la isla, aunque hayamos explorado cada rincón. Alfred desparece cerca de la playa y nadie encuentra su paradero. ¿No es raro? Pero si hay una cueva al bajar la marea… Puede que el cabrón del ocupa se encuentre ahí dentro con el americano. Pero si no voy, no lo sabré.


Me encontraba en la playa. En la misma parte donde había estado hablando con Alfred, y busque cerca de allí la cueva. Para mi fortuna la encontré a la primera. No entiendo cómo se nos había pasado algo tan importante, y mucho menos como el idiota de Rusia no nos lo había dicho, tratándose de un dato tan importante.

Entré en el agua, y me desplacé dificultosamente por ella hasta alcanzar la boca de la cueva. Desde fuera se veía muy oscura, y me arrepentí de no haber cogido una linterna o algo por el estilo. De todas maneras entré.

El camino era muy lineal. Casi recto, pero muy largo. No sé cuantas horas anduve por aquel camino sin encontrar prácticamente nada, aparte de rocas, piedras y similares. Quería dar un esfuerzo. Debía encontrar a Alfred si se encontraba allí, sería mi pago por su atención.

Y al final lo encontré. Encontré a Alfred atado a una roca, como si se tratara de una película. Corrí hacía él. Su rostro pareció alegrarse de verme. Le desaté y noté lo frío que estaba, incluso había adelgazado. Era preocupante.

-Lovino…-susurró alegre el americano.

-¡Alfred!- grité en cambio yo.

Alfred se levantó con dificultades hasta caer, tuvo suerte de que lo cogí al vuelo.

-¿Has visto quien te ha raptado?

Alfred negó con la cabeza- Alguien me atacó en la playa. Después desperté atado aquí, y nadie más ha vuelto.

-Ya lo explicaras cuando lleguemos. Todos te están esperando…. Yo también te estaba esperando.

-Vaya… no sé qué decir.

-No digas nada imbécil.-contesté irritado- Vámonos ya.

Deshicimos el camino que había recorrido antes, esto nos costó alguna hora más. Pero cuando llegamos a la salida esta se encontraba cubierta de agua. No entiendo como el agua no se filtraba dentro de la cueva. Debería preguntarle eso a Rusia cuando lo viera.

-La marea ha vuelto a subir. Deberemos esperar a que baje.

-Espero que no tarde… me estoy muriendo de sueño, ya no hablemos de hambre.

-Puedes dormir tranquilo.

-Bueno, con tu permiso…-Alfred se recostó contra la pared, pero algo le hizo volver-¿Lovino…Que te pasa?

Para cuando quise darme cuenta… volvía a estar llorando. Conseguí a duras penas explicárselo al americano quien escuchó sin interrumpir.

-Siempre supe que Antonio era un idiota.

Pude sentir como Alfred me abrazó, intentando acallar mi llanto con su amabilidad, pero su contacto me hacia recordar todas las veces que el español había hecho lo mismo… Aferrándome a estos recuerdos, los dos nos dormimos abrazados…. Esperando a que la marea bajara.


Pov China:

Rusia me dejó solo en la habitación. El pulso aun me iba acelerado, pero más se me aceleró cuando me encontré con un Corea lloroso al otro lado de la puerta.

-Aniki-dijo efímeramente antes de romper a llorar.

Un capítulo menos. Me ha parecido que este capítulo estaba lleno de momentos fluf y empalagosos xD lo siento para quien le haya subido la azúcar. También he de reconocer que tenía la idea de este capítulo un poco verde. He iniciado una nueva pareja Francia x Canadá xD La verdad es que ha sido muy rápida. Más bien Francis ha sido muy rápido xD.

Preguntas de esta semana:

-¿Qué pasará con el pobre China? No tiene más que problemas.


-¿Y Lovino y Alfred? (Otros dos que no tienen más que problemas) xD

-¿Qué pareja queréis que gane protagonismo la próxima semana?

-(¿Alguna idea rara? xD)

Esas són todas las preguntas de hoy. Espero veros el próximo sábado. Sería mucho poderos ver en mi otro fic xD (Bueno, a Sha-lin la he visto ^^)

Se me olvidaba: ¿ Qué momento os ha gustado más de este capítulo? ¡Adeu!