Capítulo 7: El destino del caminante de la penumbra.
Aquel pesado collar de cadena lleno de símbolos sí que tenía un significado para ellos, no sólo militar, cada símbolo era una parte de la historia de su familia, cada eslabón de la cadena representaba a un antepasado lejano, cada eslabón que llevaba grabado en símbolos su propio nombre, aunque a simple vista parecían muescas viejas en aquel metal alienígena. En la parte central de la cadena el símbolo de la estrella, el símbolo que para ellos representaba la esperanza de conseguir un nuevo futuro, un nuevo hogar para los supervivientes, el símbolo que llevaba al cuello Black Doom. En una de las puntas se encontraba el símbolo más grande, una luna en cuarto menguante con púas en la que en su centro había un círculo dentro de otro, era el símbolo del gran dominio, del triunfo de su especie sobre el resto de seres de su planeta proclamándose raza superior y dominante, ese símbolo a su vez era el de Dark Doom colgado en la punta de la cadena como el patriarca de aquella familia. En su otro lado, la cadena poseía símbolos de diferentes tamaños, el mayor era menor que el de Dark Doom pero mayor que el del propio Black Doom, con la forma de los círculos del gran dominio de la época dorada que había heredado de su padre, de dos púas de las cuales la mayor era hueca era el recuerdo de un hermano mayor de Black Doom caído en batalla a manos de los rebeldes cuando se aproximaba el final de su mundo, él pagó el precio de no haber solución al día del juicio final. El siguiente del mismo tamaño que el de Black Doom con la misma forma que el anterior pero sin el hueco en la púa más grande era otro recuerdo de un hermano mellizo de Black Doom que fue una de las múltiples víctimas de la explosión de su planeta. El último símbolo de una sola púa recordaba a un hermano menor que perdió la vida en la primera visita al ARK hacía 50 años donde tuvieron su primer contacto con los humanos y pagaron caro la osadía de negociar con la persona equivocada. El resto de círculos representaban sus honores como líder, sin embargo los cristales oscuros eran almas de sus peores enemigos atrapadas como energía condenadas a no tener nunca su descanso eterno, el castigo predilecto de la especie de Black Doom, algo normal dentro de sus creencias.
Dark Doom observaba el collar que tenía en su mano recordando los tiempos gloriosos, sus grandes victorias, su forma tan implacable de erradicar a los rebeldes, a veces más cruel y despiadada de lo necesario, pero con la seguridad de que como líder también fue el más aclamado de la historia de su familia. En su otra mano llevaba otro símbolo, tenía la forma de la espiral del progreso y la evolución con algunas púas que defendían la última esperanza de la forma de estrella, era lo único que quedaba de lo que fue su gran familia, al menos una parte de su ADN. Con cuidado separó el símbolo de la estrella de la parte central del collar de cadena y la puso entre el símbolo de su hermano mayor y su hermano mellizo, como si eso hiciese que ahora las almas de los hermanos muertos estuviesen juntas. El símbolo que llevaba en su otra mano lo puso en su lugar, el lugar del nuevo heredero.
Fue el último en llegar, no se había dado prisa precisamente, estuvo unos segundos ante la puerta antes de llamar, cogió aire y se encaró a lo que debía hacer.
Shadow y Rouge estaban tomando un desayuno-almuerzo que Tails les había preparado para cuando llegasen. En cierta forma le tranquilizó pensar que era el último en llegar, supuso que de esa manera se evitaba explicar él lo que había pasado.
-¿Estamos todos?- Preguntó Knuckles sentándose a la mesa.
-¿A quién más esperabas?- Tails le sirvió. –Sonic... sé que no puede venir, Amy en cuanto se enteró salió corriendo, así que dudo que vuelva a la "reunión" y Cream, bueno, no quiero mezclarla a ella en todo esto.
De esa manera, una vez más el destino del mundo recaía sobre las espaldas de aquel variopinto grupo de héroes, o al menos lo que quedaba de ese grupo, el zorro inteligente, el equidna guerrero, la murciélago espía y la forma de vida perfecta.
-¿Y ahora?- Preguntó Rouge cuando acabaron de comer.
-Seguidme.- Dijo Tails con un aire solemne.
Les llevó a la sala conjunta, se sentaron en donde Tails les indicó y puso un pequeño aparato en la mesita central. De él salieron unos hologramas, mostraban sus investigaciones, cuevas, rutas, colonias, todo lo que había ido recopilando, incluso esquemas sobre las evoluciones mutantes, explicó que los cambios se debían a la influencia del mundo en el que ahora vivían y entonces comenzó la parte que él consideraba importante, la forma que había ideado el planeta para defenderse del virus invasor, los enemigos naturales de los aliens, los que encontró en aquella cueva, los que eran como Robin.
Era el momento de presentar "al mundo" su pequeño experimento involuntario, el momento para el que lo había estado preparando, aunque Rouge prefirió no ir, si era una evolución de esas larvas le daría el mismo asco que el resto así que se quedó examinando las investigaciones de Tails dándoselas de importante diciendo que la información que ella poseía era más importante.
-Y aquí está el resultado.- Dijo Tails abriendo la puerta del garaje.
Para evitar un choque demasiado fuerte al verle, malos entendidos y para protegerle, había dejado a Robin en el garaje rascando la puerta y aullando para que Tails abriese, aunque después de un rato se cansó y se fue a dormir al lado del Cyclone. Cuando Tails abrió la puerta se despertó, le oyó llamarle y dio un saltito, una vez en pie estiró los músculos y fue hacia él como un perrito faldero.
La primera reacción de Knuckles fue ponerse en guardia, realmente a mitad de explicación de Tails había desconectado y había dejado de entender de qué iba la cosa, por ello no había asimilado que Robin era aliado de Tails y no un enemigo. Sin escuchar a Tails de que no le atacase porque era de los suyos, le dio un empujón al zorro que le dejó sentado de culo en el suelo. Aquello fue el error más grande que podía haber cometido, por su acción Robin le tomó como una amenaza y se tiró de cabeza sorprendiéndole dándole un golpe en el estómago con su cabeza haciéndole retroceder. Rápidamente Tails se levantó y se puso entre ellos antes de que Knuckles contraatacase.
-¡Ya basta, quietos los dos!- Les gritó el joven zorro.
-¡Me ha atacado antes de que yo hiciese nada!- Siguió en guardia Knuckles. –Es un peligro ¿es que no lo ves? Aliens como él son los que casi matan a Sonic.
-¡Cállate!- Y aquel grito de Tails realmente hizo callar a Knuckles. –Tú eres el que no lo entiende ¿crees que no me importa lo que le ha pasado a Sonic?- Tails lo dijo con mucha rabia, conteniendo las lágrimas en su corazón. –Pero Robin no es así, no es un alien, ha nacido en éste planeta y lucha contra nuestros enemigos, si te ha atacado es sólo porque tú me atacaste primero y él me defendió.
Ante tales argumentos Knuckles no pudo contradecirle, pero tampoco quería excusarse ni disculparse, les gruñó algo incoherente y bajó su guardia, se puso derecho y se giró cruzando los brazos.
Por su lado Shadow no había hecho nada, se había quedado completamente al margen de aquello, también había sentido la tentación de querer enfrentarse a Robin, pero lo que dijo Tails le recordó algo, él mismo tampoco era un alien a pesar de tener su sangre, había nacido en ARK, se había criado con humanos y había luchado contra los invasores. Si no se consideraba a él mismo uno de ellos no podía recriminar a Robin su aspecto tan parecido a sus enemigos, entendía su posición y entendía que cuando Tails se lo quiso mostrar a Shadow más de cerca Robin se escondiese tras Tails.
-¿Qué haces, Robin?- Intentó acercarlo a Shadow.
-No hace falta que le obligues, lo entiendo.- Shadow se agachó poniendo una rodilla en el suelo para tener su cabeza a la altura del asustadizo animalillo. –En cierta forma debe presentir quién soy en realidad.- Se quedó callado un momento. –No soy uno de ellos.- Dijo como si estuviese hablando a Robin y como si pudiese entenderle.
Robin siguió reacio a acercarse pero poco a poco dio un pasito tras otro, dudando en cada paso hasta que ya estuvo lo suficientemente cerca de Shadow para oler su mano, abrió la boca y con su fina lengua le tocó, luego volvió junto a Tails despacito y apoyó su cabeza en él.
En la sala, Rouge se subió en una silla en cuanto Robin apareció tras Tails, como si fuese un ratón y aquello evitase que Robin se le acercase. Ya lejos de instintos o diferencias de sexos, ya que Tails no sabía exactamente si Robin en sus evoluciones tenía sexo definido o era como los chao, Robin aprendió de Amy que era divertido saltar alrededor de las chicas tan sólo por ver su reacción, así que como un juego más al ver la reacción de Rouge se puso a saltar bajo la silla de manera que cuanto más gritaba Rouge más saltaba Robin, que realmente si hubiese querido podría haberla tirado de la silla ya que su capacidad de salto ahora era muy superior a cuando era una simple larva.-¡Aparta esa cosa asquerosa de mi vista!- Gritó Rouge.
Tails miró dónde estaba Rouge, sobre la silla del ordenador.
-Hasta que no me digas la verdad dejo que Robin juegue contigo.- Se cruzó de brazos Tails. -¿Estabas cuchicheando en mi ordenador?
-¡No, no, de verdad!- Rouge se movió en la silla intentando mantener el equilibrio. –No, sólo quería comprobar si tu información era correcta.- Puso cara de buena.
Pero con tanto saltito de Robin y tanto esquivarle Rouge acabó cayendo de la silla, no llegó a tocar suelo porque Knuckles la cogió en brazos en el aire, giró un poco la cara esperando que ella le saliese con el "suelta, pervertido" y por eso se sorprendió con la reacción de ella, que se abrazó a él intentando apartar a Robin con un pie.
-Knuckles, te has puesto colorado.- Puntualizó Tails de una forma muy poco inocente.
-Me está cortando la respiración.- Disimuló Knuckles. –Ahora entiendo cómo se siente Sonic.
Con todos un poco más calmados, tocó el turno del resto del grupo que debían añadir su información a la de Tails.
-Si les pegas les duele.- Dijo Knuckles.
Todos se le quedaron mirando, incluso Robin movió la cabeza como si estuviese negando de forma graciosa en plan burla.
-Bueno...- Hizo memoria Knuckles. –Eggman dijo que en 15 días los aliens contraatacarían.
-¿Qué?- Gritó Tails poniéndose en pie. -¿Y sabiendo eso por qué no lo dijiste antes?
-No me chilles, enano.- Le miró Knuckles por encima del hombro. –Eres tú el que habla sin parar todo el rato y no escucha a los demás, cada día te pareces más a Sonic.
-Bah, no es tan nuevo, eso ya lo sabían mis jefes.- Se giraron hacia Rouge. –Ya os dije que soy mejor espía que Tails.
-¿Aún estás con esas?- Le dijo Shadow.
Tails se puso en pie, dio unos pasos intentando pensar.
-Quieren contraatacar.- Pensó en voz alta. –Es obvio que quieren destruirnos y quedarse con nuestro planeta, pero...- Se giró hacia ellos. -¿Por qué ahora? Las evoluciones, tienen que tener alguna relación.
-¿Quieres decir que han esperado a que las larvas evolucionen en alguna forma en especial?- No entendió bien Knuckles.
-¿Crees que tiene algo que ver que intentasen comerse a Sonic?- Le miró de reojo Shadow.
Knuckles dio con el puño en la mesa.
-¡Si vuelves a decir algo así te comes la mesa!- Le gritó Knuckles.
-Es lo que pasó.- Le echó en cara Shadow. –Si Dark Doom hubiese querido matarle lo habría hecho cuando se encontraron en el primer momento, no habría dejado a un grupito de los suyos detrás para devorarle.
-¿Quién?- Le llamó la atención Rouge aquel nombre. –Black Doom murió, tú le mataste.
-No he dicho Black Doom.- La corrigió Shadow, era su momento. –Una de las cosas que me dijo Sonic fue que hay un tipo llamado Dark Doom que al parecer es el líder que había antes de Black Doom.
-¿Con mismo apellido?- Le cortó Knuckles. –O son poco originales o es familia.
-Sí, claro, como Shadow y Sonic.- Se burló Rouge.
-Su padre, supongo, dice Sonic que parecía muy viejo.- Aclaró Shadow.
Rouge se quedó mirando a Shadow un momento, le conocía lo suficiente como para reconocer esa expresión en él, pensativo, indeciso, en cierta forma preocupado, pero manteniendo la calma en su semblante, lo que ella veía no lo veían los demás con facilidad, por eso podía intuir algunas de las cosas que barajaba en su mente.
-Y viene a por ti también.- Aseguró Rouge con mucha firmeza.
-Eso dice Sonic.- Dijo Shadow sin parecer preocupado.
Tails se le quedó mirando también, aunque Knuckles pasase de esos temas, Tails sí sabía hacer encajar las piezas.
-No pensarás... en ir tras Dark Doom en busca de respuestas.- Tails puso un gesto confuso.
-No tengo ninguna pregunta.- Le contestó Shadow sin parecer muy convencido de sus palabras. –Pero tampoco voy a esconderme ni le voy a evitar, tarde o temprano tendré que encararme a él.
Después de un rato de hablar, Shadow miraba con otros ojos la pregunta en el aire a la que aún le daba vueltas, no iba a ir a por Dark Doom, no iba a dejar que le comiese el coco para que se uniese a ellos, no con el rollo familiar, para él su familia había muerto y ahora seguía adelante por él mismo. Cuando salió de la reunión se fue por un camino distinto al de Rouge, ella estaba ocupada ahora llevando esa información a sus jefes para que GUN se preparase para la batalla, Knuckles también se había ido por otro camino, y Tails se había quedado con su nueva mascota, parecía que todos iban a estar listos para que dentro de 15 días empezase la revancha que hacía casi 2 años seguramente había jurado hacer Dark Doom tras la muerte del único hijo que le quedaba. Pensando en ello siguió corriendo sin rumbo hasta que ese dolor punzante en su cabeza volvió, tras lo que dijo Sonic pensó que quizá estaba relacionado con Dark Doom, cada vez que estaba cerca de él le dolía, era como si le llamase, como una señal que decía "acércate" y con el dolor era la única forma de llamar su atención.-¿Qué esperas de mí?- Gritó Shadow mirando al cielo. -¡Responde, Dark Doom!
Y es que algo así ya lo había vivido, ver cómo era llamado en una especie de plano diferente al que se encontraba, donde se podían visualizar recuerdos, donde las mentes alejadas podían hablar entre ellas como si estuviesen de cuerpo presente.
-Estaba deseoso de que requirieses mi presencia.- Sonó aquella oscura voz.
-Podías... podías haberme hecho venir antes como ya hizo Black Doom ¿por qué esperar hasta ahora?- Movió los brazos Shadow sin entender su actitud.
-Antes tú no me habías llamado.- Su voz era tranquila y solemne. –Black siempre fue muy impulsivo.- Dijo eso moviendo la cabeza como diciendo que no tenía remedio. Se acercó a Shadow ligeramente. –Qué curiosa la genética ¿no crees? Black tenía los ojos amarillos y rojos, tú sin embargo los tienes sólo rojos.
Y cuando dijo esto, Shadow se fijó en que los ojos de Dark Doom también eran solamente rojos como los suyos, a eso debían referirse con la fuerza de la genética en la tercera generación.
-¿Qué pretendes diciendo eso?- Dijo de forma descarada Shadow. -¿Intentas ablandarme? No os considero familia.- Intentó parecer cruel si realmente Dark Doom tenía esa intención. –Esta genética, esta sangre ¿crees que me importa? Soy lo que soy, no puedo negarlo, pero yo me he hecho a mí mismo, mi vida es el resultado de mis experiencias, de mis logros, de mis errores, y vosotros no tenéis nada que ver en ello ¿insinúas que formo parte de vuestra familia? Para mí es como si Black Doom me hubiese abandonado, quienes me criaron y quienes han estado a mi lado hasta ahora son mi gente.
Dark Doom realmente no esperaba que aquello fuese fácil, aunque en un principio Shadow había trabajado junto a Black Doom sabía que justamente por haber renegado de su sangre había podido matar a su propio padre.
-Pobre pequeño y confuso descendiente, has sufrido tanto por tus dudas.- Parecía no querer escuchar a Shadow. –Hace 50 años, cuando vinimos a este planeta por primera vez no pudimos quedarnos, este aire, este ambiente, es todo tan nocivo para nosotros.
Shadow no se movió, no le interesaba escuchar esas batallitas de viejo decrépito, pero por su planeta escucharía lo que fuese si podía ayudar a preservarlo como él lo había conocido.
-Tardamos años en poder adaptarnos lo suficiente como para vivir aquí abajo ¿y qué pasó? Que los humanos no aceptaron nuestra presencia, no asumían que habían perdido antes de enfrentarse a nosotros.- Le hizo un gesto con los brazos a Shadow como si no entendiese las acciones de los humanos. –Tú que has vivido con ellos lo entiendes mejor que nadie, eres la forma de vida perfecta dentro de ese grupo de humanos imperfectos, somos seres superiores, somos una raza con una adaptación y evolución por encima de ellos.
-No son sólo los humanos los que habitan este planeta.- Le cortó Shadow, se sentía indignado porque le comparaba sólo con los humanos. –Hay más seres, que aunque su adaptación y evolución son más lentas no tienes derecho a despreciarlos, todos tienen una perseverancia y ganas de vivir tales que sus deseos pueden obrar milagros.
-¿Insinúas que un deseo de un simple habitante de este planeta puede obrar un milagro capaz de vencernos?
El erizo no se había dado cuenta de cómo poco a poco aquel lugar se había empezado a volver oscuro.
-Este planeta ya os venció una vez.- Shadow cerró los ojos un momento recordando a los que eran importante para él. –Ese grupo de héroes que subestimó Black Doom, el mismo grupo que tú tachas como una "no-amenaza" son los representantes de los deseos de todos, yo lo aprendí por el camino difícil y ahora estoy seguro de ello.- Puso su mano delante de él cerrando el puño. –Nunca subestimes el poder de la unión, de la amistad, el amor, el deseo de libertad, la esperanza, la fuerza de los sueños.- Vio cómo Dark Doom permaneció en silencio un momento.
-¿Realmente crees que los habitantes de la Tierra son así?- Dijo al fin.
-Sé que no son todos así, también los hay que son como tú, la ambición y el egoísmo también forman parte de ellos, pero hasta todo el odio del mundo se puede vencer con un poco de luz de un deseo puro de corazón manteniendo siempre el equilibrio entre ambos.
-Eso significa que ya has escogido bando.- Su tono lejos de ser de aceptación era casi como una amenaza.
-¿Bando? Protejo este planeta porque es mi planeta pero no interfiero en los asuntos internos porque no soy ningún tipo de paladín de la justicia, el bien o el mal son conceptos muy complejos y extensos llenos de ramas y matices, yo simplemente soy todo, luz y oscuridad, y a la vez no soy más que aquel que camina en la penumbra entre ambos bandos.- Shadow se volvió a cruzar de brazos. -¿Te vale esa respuesta?
Dark Doom se giró a un lado pensativo.
-Esa es una respuesta que Black nunca habría dado, tan sólo habría dicho que su opinión era la única que contaba.
-Algunos no maduran nunca, empiezan diciendo que Sonic y Amy son la pareja oficial y si ven una imagen de Sonic con Blaze le queman la casa por blasfemo.- Hizo una pausa mirando a la nada. –La tolerancia es el camino a la armonía.
-Entiendo.- Finalizó Dark Doom. –Ya veo que por este camino no voy a convencerte.
E hizo algo que consideraba último recurso pero que iba a ser la solución final, terrible y aliviadora a la vez. El collar de cadena se dirigió hacia Shadow, que aunque intentó esquivarlo no pudo, realmente no estaban ahí, esa representación de ambos sabía que no era real, lo pensaba una y otra vez, lo sabía porque ya lo había vivido con Black Doom, de todas formas luchó en vano para evitar que la cadena se enredase en él. Atrapó su cuerpo con los brazos extendidos y la parte central de la cadena donde llevaba el símbolo que Dark Doom le había asignado se enredó en su cuello apretándole, clavándose como marca aquel signo en su pecho de pelo blanco, justo en el centro de su pecho clavada honda la punta más afilada. Terrible y aliviadora a la vez, estaba vivo con su mente nublada y a la vez ese alivio de no sentir el peso de sus sentimientos, el dolor y la pena que sintió en antaño en su corazón ahora sólo era una sombra.
-Vamos.- Ordenó Dark Doom comenzando a desplazarse.
Shadow, una vez ya de vuelta a la realidad abrió los ojos, era él mismo, no parecía haber cambiado nada, conservaba sus recuerdos, sabía quién era, la única diferencia era que ahora no le importaban.
continuará...
