Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.
Escrito en el móvil, errores son sin querer.
Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.
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Capítulo 7 No permitiré que le pongas un solo dedo encima.
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En el reino del eterno verano.
El rey lee con fastidio algunos documentos sin ponerles mucha atención y suspirando cada diez segundos, lo que tiene harto a su visir por decir lo menos.
-Deja de hacer eso, me pone de mal humor.
-No puedo evitarlo Jafar. Todo se salió de control. Hice tantos planes y estos se han ido a la basura. Se supone que ayudara a Hakuryuu a derrocar a Kouen y sus hermanos. Que luego de ello los ejecutaran o exiliaran, eso me tiene sin cuidado. Que se firmara una alianza mundial donde las guerras estuvieran prohibidas y que los contenedores de rey fueran custodiados. Pero ese sueño ha sido frustrado con la presencia de Ren Kouen. Con él en mi camino no puedo realizar las maniobras necesarias, incluso secuestró a Aladdin.
-No lo hizo.
-¿Y tú cómo sabes? Es un niño inocente a pesar de ser un magi.
-Cuando te conviene si recuerdas que lo es.
-No voy a discutir contigo, suficientes enemigos tengo ya.
-Entonces deja de decir cosas sin sentido.
-No puedo evitarlo. Estoy deprimido. ¿Qué se supone que haga ahora?
-Podrías intentar hacer las cosas de la manera correcta.
-¿Y cuál es?
-Tú eres el rey. Descubrelo por ti mismo. Pero te daré una pista. No utilices a la gente como si fueran objetos.
-No lo hago.
-¡No seas cínico no olvido todo lo que has hecho! ¡Es tu oportunidad de cambiar! Podrías empezar negociando con el primer príncipe de Kou, quizá logren llegar a un acuerdo y quién sabe y en una de esas se vuelven amigos.
-¿Quieres provocarme pesadillas?
-No es tan malo.
-Es como si te convirtieras en amigo de Judal.
-Uh.
-¿Ves? No es tan sencillo.
-Al menos yo no tengo un país al cual gobernar.
-Uh. Eso es jugar sucio Jafar.
-Aprendí del mejor. Ahora ponte a revisar esos documentos.
-Es lo que he estado haciendo todo el día.
-Si claro, no estoy ciego. A saber en lo que estas pensando pero no es en los papeles que tienes al frente.
-Eres injusto.
-Y tú un irresponsable. No sé como Sindria llegó a ser lo que es ahora.
-Gracias a mi carísima y personal brillante.
El pecoso se dio inmediatamente la vuelta.
-¿A dónde vas?
-A escribir una carta a Ren Kouen.
-Te prometo ponerme a trabajar. Pero no me hagas algo así.
-No lo hago con afán de molestar. Es importante que arregles todos los errores cometidos. Si dejas pasar el tiempo terminarán pensando que solo utilizabas a Hakuryuu para tu conveniencia.
-Así era.
-Ellos seguro lo saben pero no tienen manera de probarlo. Lo importante es hacer que confíen en nosotros. Haz las cosas como debiste desde un principio. No quieres que se vuelvan nuestros enemigos, ¿o si?
-Pues no, pero ese hombre no me agrada y luego de lo ocurrido en Magnostad y en la cumbre sospecho que tampoco yo.
-¿Cuándo te ha detenido lo que piensen los demás?
-Supongo que tienes razón.
-Además, ¿no estas preocupado por Aladdin? Quizá tengas razón y le ha secuestrado.
-Espero que no.
-¿Y si fuera así?
-Ese hombre deseará no haber nacido.-Emitió con expresión aterradora.
-Reserva ese coraje solo en caso necesario. Ahora firma lo que deje en tu escritorio.
El peli morado suspiró hondo y casi estrelló la cabeza en la madera, pero ahora que las cosas no han salido como planeó debe centrarse más en sus responsabilidades le guste o no. Sin embargo hay algo que no admitió frente al otro. Y es que Kouen no es la persona que ahora tiene su atención sino el cuarto príncipe. Hasta donde se enteró y eso gracias al poder de Zepar que aún tiene Kougyoku, este fue quien asesinó a Alibaba. Jamás tuvo la oportunidad de contarle algo muy importante. Rashid fue más que un simple mentor para él, era casi como su padre y por lo tanto veía al esgrimista como un hijo. Es consiente que no debe mezclar negocios con asuntos personales; ya en más de una ocasión le ha salido mal. Pero tampoco es lo suficientemente maduro como para visitar Kou y sonreírle a una persona que le arrebató a alguien importante. Sin embargo también entiende que Kouen no permitirá que le haga daño, y podría terminar lastimando al pequeño magi en el camino.
-Ahora que lo pienso Aladdin estaba enamorado en Alibaba-kun. Seguro es el que más ha sufrido. ¿Cómo estará ahora? Es horrible perder a alguien que quieres. Jafar tiene razón debo ir al imperio así no tenga ganas. Debo resolver muchos asuntos. Solo espero poder controlarme frente a Hakuryuu. Jamás imaginé que tuvieran que pelear. Lo siento Rashid, no fui capaz de proteger a tu hijo.
...
En el imperio Kou.
Jinjin, una de las asistentes de Kouha le ha regalado unos lentes al cuarto magi. Son una útil herramienta mágica que te permite leer a una velocidad sorprendente. Gracias a ello Aladdin ha sido capaz de repasar todo pergamino que su amado ha puesto a su alcance con la intención de ayudar a su candidato. Están los dos en la biblioteca como toda la vida, el menor alza la mirada que dirige al pelirrojo que lo nota de inmediato.
-¿Estas seguro de que no pasa nada si me dejas leer todos los documentos?
-No escondo nada si es lo que te preocupa.
-No es así. Más bien...podría ser un espía buscando algo que pueda causar la ruina de Kou.
-¿Ah si? ¿Como de quién?
-Sinbad-ojisan.
El mayor le miró frunciendo el ceño más que de costumbre, eso le provocó un poco de miedo. No quería que se enojara con él pero necesita saber por qué le ayuda tanto.
-Ja ja ja ja ja.
Para su sorpresa el príncipe estalló en carcajadas se le miraba apuesto pero siendo él también ligeramente perturbador. El niño abrió los ojos desmesuradamente a la vez que pasaba saliva por la garganta a la que se le había hecho un nudo.
-¿Qué fue tan gracioso?-interrogó dudoso.
-Oh, lo siento no te ofendas. Es solo que no te imagino como alguien que pueda infiltrarse en territorio enemigo con éxito. Te veo más como el tipo de persona que se disfraza de alguien y se adentra a un lugar prohibido con sus amigos para revisar documentos y que sin remedio termina capturado.
El menor tembló anonadado y su rostro perdió color.
-¿Acaso supiste lo que me ocurrió en Magnostad?
El mayor cesó la risa para mirarle con seriedad.
-¿De verdad te ocurrió?
-Cuando buscaba información del quinto distrito.
-Ja ja ja ja ja ja, parece que te conozco mejor de lo que creía.
El peli azul bajó la mirada avergonzado, le gusta ver feliz a su pareja pero es complicado que sea a costa suya.
-Por eso me gustas tanto.
La declaración le hizo mirar al contrario.
-En el mundo ya hay suficientes problemas y las personas que mienten abundan incluso yo lo hago si con ello protejo lo que amo. Se podría decir que es algo natural. Pero tu eres distinto. Eres ridículamente sincero e ingenuo.
-¿Me estas molestando?
-Para nada, es un halago. Estoy enamorado de tu alma pura y cristalina, porque contrasta enormemente con la inteligencia y valentía que posees, eres todo un enigma que me interesa resolver.
-Uh...siento que me hubieras visto como a uno de tus pergaminos.
-Que tonto claro que no. Con ellos no puedo hacer el amor.
El niño pegó un pequeño brinco que le puso de pie en el piso que era donde estaba sentado leyendo y...corrió lo más rápido que pudo. Aún le da vergüenza que Kouen le toque o de un beso si hace algo más teme morir.
El dueño de Astaroth le deja huir mientras sonríe, lo ama y claro que quiere tocarlo de manera más íntima ya ha esperado lo suficiente pero descubrió que es muy divertido molestar de vez en cuando a alguien tan inocente. Además así hace que deje de preocuparse por su candidato. Tanto estrés no es bueno para nadie. Y quiera admitirlo o no le pone celoso cada segundo que piensa en el otro y no en él. Así que también ha descubierto que es más infantil de lo que imaginó. Pero mientras ese pequeño lo quiera el resto le da igual.
...
Luego de mucho, pero de verdad mucho correr y para variar en círculos pues nunca se le ocurrió salir del palacio, el infante se sentó en una fuente para respirar hondo.
-¿Niño mugriento?
-Ah, hola Kouha-kun.
-¿Qué haces aquí? Es extraño no verte con En-nii. Últimamente se la pasan pegados para todo.
-¿Enserio?
-Si, ¿no lo habías notado?
-No, creo que me parece algo natural.
-¿Y cómo van las cosas entre ustedes?
-Creo que bien.
-Me da gusto...
-¿Pasa algo?
-No quiero meterme en asuntos que no me importan. Pero tengo una pequeña duda.
-Si puedo responderla con gusto.
-¿Puedes embarazarte?
-¿Eh? No sé, no creo. Los hombres no pueden tener hijos ¿oh si?
-Ya veo. Pensé que como venías de otro mundo tal vez...
-Pues no estoy seguro pero mi cuerpo no parece ser distinto al de los demás.
-Que pena.
-¿Es algo malo?
-Oh no, es solo que me hubiera gustado tener un lindo sobrino.
El menor se sonrojó y cubrió su rostro con las manos.
-Lo siento Aladdin, no era mi intención incomodarte, voy a ver a Mei-nii, tenía mucho trabajo pendiente. Por cierto se te ven bien los lentes. Te hacen ver muy tierno.
Y así el peli rosa se retiró dejándole solo con la pena. Luego de un rato el tercer príncipe llegó con su hermano pecoso que buscaba algo en los estantes.
-Oh Kouha no te había visto.
-Ya le pregunté al pequeño.
-¿Y qué te dijo?
-Hasta donde sabe no puede tener hijos.
-Me lo suponía, es lo más normal.
-¿Crees que sea un impedimento?
-Aún si fuera el caso hagamos lo necesario para apoyarlos. Al principio solo lo hacia por nuestro hermano, pero ahora. En verdad están enamorados, no quiero que terminen lastimados.
-¡Bien dicho!
-Mientras no hay mucho que hacer. Al menos las tareas encomendadas les tienen ocupados, aunque eso también nos ha cargado el trabajo.
-Por eso vine a ayudarte.
-Siempre eres muy confiable.
El menor le sonrió y se sentó en el escritorio leyendo varios documentos y firmandolos a una velocidad increíble.
...
En la fuente aún estaba el peli azul. Meditaba las palabras dichas por el oji fiusha.
-Jamás me había puesto a pensar en eso, pero como ya dije mi cuerpo es normal. Al menos que yo sepa. Es una lastima, sería lindo tener un hijo con Kouen.-se ruboriza--aunque eso implica que hagamos otras cosas y siempre me da mucha vergüenza, espero que no se aburra de mi inmadurez, creo que no podría soportar algo así.
-¿En qué piensas?-la octava princesa.
-¡Aaaaaaa!-el menor.
-¡¿Q-qué ocurre?!
-Lo siento, es solo que no te vi llegar.
-Eso explica porque no contestaste mi saludo, ¡pero con esos gritos me vas a volver loca!
-¡Lo siento!
-Bueno, creo que en parte fue mi culpa. No debí hablarte así si estabas tan concentrado. Si te mato por culpa de un infarto pondré muy triste a mi hermano. ¿Y bien?
-¿Eh?
-¿En qué estabas pensando?
-Oh, en algo que me dijo Kouha-kun.
-¿Y qué fue?
Tanta insistencia en la chica le pareció curiosa, así que volteó a mirarla confundido.
-¿Qué te dijo Kouha?
-No es común que le digas de esa manera.
-Ja ja ja ja no digas tonterías Aladdin.
Ahora si estaba pasando algo extraño, ella no menciona su nombre sin honoríficos desde que oficialmente se volvió su cuñada. Preocupado le toma de las manos, esta al no adivinar sus intenciones se deja hacer.
-¿Sinbad-ojisan?
La expresión de Kougyoku cambió a una de completa sorpresa.
-¿Cómo te diste cuenta? No, olvidalo sabía que era estúpido aparecerme así ante ti. Pero estaba preocupado.
-¿Por?
-¿Te han secuestrado?
-No.
-Es que me parece raro que no quieras volver a Sindria.
-Ah es que yo...
-Si te obligan, puedes confiar en mi. Iré sin dudarlo y te rescataré así tenga que asesinar a Ren Kouen.
-¡No!
-¿Qué ocurre? Pareciera que dije algo malo.
-Es que yo...
-¿No puedes decirlo? ¿Tan malo es?
-No es así, es solo que me da pena.
-Es raro en alguien como tú, sueles decir las cosas muy abiertamente.
-Lo sé, también es nuevo para mi-suspiró-Kouen-ojisan y yo...tenemos una relación, es mi novio.
El silencio se hizo presente y el rey juraba que se había quedado sordo o simplemente no recordaba el significado de algunas palabras.
-¿Eh?-fue lo primero que se le ocurrió decir.
-Es algo difícil de explicar. Cuando Alibaba-kun murió estaba destrozado.
-Lo sé, estaba al tanto de que estabas enamorado de él.
-Vaya, parece que todos lo notaron menos él. Estaba abrumado y confundido así que sin darme cuenta volé al imperio y me encontré con él. Me cuido y consolo, fue paciente y cariñoso y...me enamoré de él.
-No te tiene amenazado ¿verdad?
-No.
-¿Y te corresponde?
-Si.
-Me da gusto. Quiero mucho a Alibaba pero él ya te hizo sufrir demasiado. Supongo que en cuanto arregle algunas cosas por acá iré a verte. No es que no confíe en ti. Pero soy de los hombres que no están tranquilos hasta asegurarse de algo por si mismo.
-Lo entiendo.
-Bueno, creo que es hora de irme.
-Espera un poco.
-¿Quieres algún tipo de consejo?
-No, ¿Por qué puedes comunicarte a través de onesan?
-Es una de las medidas que tomé. Soy alguien precavido.
-Supongo.
-Aunque ahora ya no me sirve de mucho, todos mis planes salieron mal.
-Entonces ya no es necesario que la sigas controlando ¿oh si?
-No pero...
-Por el bien de ella no le diré a nadie lo que hiciste. Podría ponerla en una situación complicada. Dudo que sus hermanos la juzguen pero no puedo decir lo mismo con los consejeros y personas de rango. No me parece que sean muy comprensivos.
-La gente con poder es así.
-No todos.
-La mayoría.
-Supongo.
-Entonces me retiro.
-Aún no, sabes que me agradas ¿cierto?
-Es algo que me gusta pensar.
-Pero quiero decirte algo. En realidad yo no pertenezco a ningún lugar. Pero Kouen, su familia y el imperio que quiere proteger son muy importantes para mi.
-¿A dónde quieres llegar con eso?
-No me gustan las guerras.
-Eso lo sé.
-Pero no voy a permitir que les pongas un dedo encima.
-¿Aún si eso nos convierte en enemigos?
-Me gustaría evitarlo, pero si no me dejas otra opción...
-Me da gusto ver que estas decidido.
-Si, lo siento ojisan. Si quieres hablar conmigo que la próxima vez sea a la cara.
Concentró su magoi en la peli rosa para liberarle del dominio de Zepar para siempre.
Luego la joven perdió el conocimiento y ambos cayeron al suelo. Ella sobre el pequeño, pesaba tanto que era incapaz de hacerla a un lado. En ese momento sintió que alguien los miraba con intensidad y palideció.
-¡No es lo que parece Kouen!
-¡Que mala suerte tengo! Va a pensar que lo engaño y con su hermana, no importa lo que haga dudo que me perdone.
Las lágrimas resbalaban por sus mejillas, el eterno silencio del pelirrojo le aterra más que cualquier cosa en el mundo.
-Así que no es lo que parece, ¿eh?
-¡No quiero que pienses mal!
-Pues yo opino que Kougyoku se quedó dormida pues se ha desvelado buscado quien sabe qué, y seguro que te cayó encima y con lo enano que estas has quedado atrapado.
-Uh.
-¿Tengo razón?
El niño se deslizó hasta ocultarse debajo de la chica buscado refugio a la vergüenza que le embarga. Lo cual no duró mucho pues el amo de Phenex tomo a su hermana con uno de sus brazos mientras entendía el otro al niño para ayudarle a poner de pie.
-¡Algún día voy a crecer y seré muy varonil!
-Si lo haces o no, no importa. Porque yo no te quiero por tu cuerpo.
Y con una simple frase eliminó por completo el malestar por hacer hincapié en su altura. Iban caminando a la recámara de la princesa. El pelirrojo con su clásica expresión severa, Aladdin con la enorme sonrisa que le caracteriza.
-De verdad te amo Kouen.
El mayor le sonrió de tal manera que derritió su corazón con solo eso.
-Yo también mi amor.
...
En Sindria.
El monarca miraba molesto la pared que tenía enfrente, luego de ello comenzó a reír asustando a Yamuraiha que le llevaba algunos documentos.
-¿Todo en orden?
-Ja ja ja ja, supongo. Alguien de quien no lo esperaba me puso en mi lugar.
-Ya te hacia falta. A ver si eso baja ese enorme ego que tienes hasta las nubes.
-Así que ya no es solo Jafar quien me regaña.
-Por supuesto.
-Parece que la vida esta llena de sorpresas. Bien, pues hagamos de este un mundo interesante. Veamos si puedo hacer una alianza con el imperio Kou.
-¡¿Estas loco?!
-Quizá, pero de pronto se ha ganado mi atención.
-Primero dices que no quieres nada con ellos, luego que si, ¿quién te entiende? Iré a buscar a Jafar para que te ayude, no quiero que provoques una guerra.
La general le dejó solo. Este entrelazó sus manos y recargo su mentón en ellas mientras miraba al frente decidido.
-Así que no me permitirás poner un solo dedo en ellos, ¿eh Aladdin?
En el continente oscuro.
El sol negro estaba harto. En este instante maldice el hecho de que las escamas de dragón sean tan duras porque tiene enormes deseos de enterrar al ente extraño que le hace compañía. También podría patearle fuera del "vehículo" pero sin magia y su torpeza natural podría terminar cayendo...otra vez. Y es que no es para menos. Alibaba se ha sentido repentinamente inspirado y no deja de hablar de Aladdin, es tan insistente que no ha permitido a Judal pensar en Hakuryuu.
-Y cuando fuimos al laberinto de Amón...
-¡Ya cállate maldita sea! ¡Ya te dije que no me interesa!
-Eres un grosero.
-Y tu un idiota, si te dije que no quería saber es un NO.
-Tu te lo pierdes.
Se giró y le dio la espalda al sacerdote que suspiró aliviado.
-Pero fue muy interesante cuando Aladdin...
-¡Me lleva!
Sin duda esta es una tortura para el sol negro, pero no le queda de otra que aguantarse si quiere volver con su candidato favorito. Solo espera tener la paciencia necesaria para eso y no enloquecer en el camino.
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Notas finales.
Ah, que bonito cuando es mínimo lo que se tiene que corregir. Como este lo escribí pensando en fan fiction también solo tuve que cambiar los pensamientos porque aquí se come los símbolos que normalmente uso XD no me llevó ni diez minutos, así que aprovechando me voy a corregir el que sigue para subir en total tres. Gracias por leer!
