Traducción autorizada por just-an-artist-pl


¡Hola chicos! El siguiente capítulo será el último :) Si ven a donde debería dirigirse Blaine, ¡háganmelo saber! Todavía no estoy segura de lo que él debería estudiar.


Parte 7. Encajando

Desde el momento que se besaron frente a toda la escuela hasta que estuvieron de regreso en la habitación, todo había sido borroso. Recordaba la manera en que Kurt le preguntó si quería irse y como fue él quién condujo en auto de Blaine. Únicamente cuando estuvo en la habitación junto con Kurt y sintió esos brazos alrededor del cuerpo, abrazándolo fuerte, lo supo, esto era real.

Todo era real. Kurt no lo engañó.

―Te amo, Blaine. De verdad.

Y Kurt Hummel lo amaba. Por un momento estuvo seguro de que se desmayaría por todo el peso que cayó de sus hombros pero, en vez de eso, apretó los brazos alrededor del cuerpo ajeno, abrazándolo.

―También te amo ―susurró contra el cuello de Kurt, respirando en él y esperando, disfrutando, sintiéndose por fin vivo otra vez.

―¿Podemos, recostarnos? Simplemente no me siento como para estar de pie.

Asintiendo retrocedió, subiendo a la cama y sintió justamente lo mismo. Las rodillas demasiado débiles para sostener su cuerpo que ansiaba esos brazos, por la fuerza que le daban. Por eso se recostó, permitiendo que Kurt le quitara las gafas y volviera a pasar los brazos alrededor de su novio, abrazándolo tan cerca como le era posible. No hablaron, no se besaron ni lo necesitaban. Tenerse cerca era todo lo que necesitaban por ahora y Blaine cayó dormido con el latido del corazón de Kurt.

Se despertó una hora después, sintiendo dedos pasar por sus rizos y por un segundo pensó que se trataba de su madre. Pero esos no eran los dedos de su madre. Estos dedos sabían cómo moverse y hacerlo sentir cálido y amado en formas que un padre no podría. Poco a poco abriendo los ojos se encontró a su hermoso y sonriente novio, y supo inmediatamente que no era un sueño. Era real y de la manera que debía ser.

―¿Dormiste bien?

Blaine asintió y dejó que sus propios dedos acarician la mejilla de Kurt. Necesitaba sentirlo, tocarlo tan sólo gentilmente y hacerlo sentir que todavía lo amaba, que todavía y siempre lo querría. Y...

―Lo siento, Kurt. De verdad. Debí haber…

―No, cariño. No. debí haberte escuchado cuando dijiste que él no te agradaba. Es sólo que... disfrutaba el hecho de que supiera de moda. En verdad, eso es todo. No conozco a otro chico que le guste.

Blaine sonrió, realmente sonrió y le besó la mejilla.

―Lo entiendo. Nosotros... ambos fuimos estúpidos.

―Sí. Aunque... ¿podemos fingir que nunca rompimos?

Blaine en realidad resopló, intentando no reírse rió y asintió con entusiasmo. En primer lugar nunca quiso romper. Quizás si hubieran estado más tiempo juntos, se hubieran llegado a conocer mejor, entonces tal vez no habría tenido ni una duda sobre la fotografía que había visto. Fue toda una locura cuando la vio y lo arrojó de vuelta a cuando no eran pareja. Diablos, ni siquiera se hablaban en ese entonces. Esa fotografía había traído de vuelta todos los viejos temores, todas las cosas que Kurt trató de hablar de Blaine y se sentía mal, mal porque no confió en Kurt en primer lugar.

―Aunque, en serio. Yo nunca te engañaría. Te amo tanto que… nunca me perdonaría por hacer algo como eso.

Esas palabras se asentaron, encontrando lugar junto a la confianza y amor que sentía por Kurt. Una confianza y amor que eran fuertes, pero no tan fuertes como Blaine desearía que fueran.

―Sé que hablamos de esto... pero todavía es tan fácil para mí imaginar que... puedes encontrar a alguien mejor que yo. Es tan fácil imaginar que no puedo darte todo lo que necesitas y quieres. Supongo que tiene algo que ver con que nunca creí que me querrías algún día. Y todo eso de que eres popular y yo nada. Cuando vi esa fotografía...

Blaine aspiró, sintiendo los ojos comenzar a arder y lo difícil que era admitir todo esto. Lo difícil que era abrirse de diferente manera cuando decía que amaba a Kurt, o, cuando tenían sexo. Esto era abrir el alma a Kurt, todo lo que él era sin muros, sin un lugar seguro al que regresar.

―No quería creerlo. Estaba seguro de que nunca lo harías pero entonces recordé todo antes de que nos conociéramos y caí en mi vieja manera de pensar y... fue mucho más fácil imaginar que me dejarías en lugar de amarme.

Por un tiempo se miraron a los ojos, los dedos todavía acariciando mejilla y cabello. Entonces Kurt junto las frentes y Blaine cerró los ojos, escuchando.

―¿Recuerdas que te dejé todas esas notas?

―Por supuesto.

―¿La vez que fui a tu trabajo para convencerte de que no estaba jugando contigo?

Blaine asintió.

―¿Nuestras manos enlazadas, nuestro primer beso, la primera vez?

Tenía los ojos cerrados mientras una cálida corriente le llenaba el cuerpo. Había extrañado esto tanto.

―Disfruto todo lo que hacemos y todo lo que hicimos. Y cuando te dije que te amaba fui honesto contigo Blaine porque sé, que para ti, no es fácil creerlo. Pero lo digo de nuevo, y lo diré otra vez. Te amo por quién eres y no hay nadie ―dejó de respirar cuando vio los ojos de Kurt ponerse rojos, llenos de lágrimas pero todavía con una sonrisa en los labios―. No hay nadie a quien quiera más que a ti.

Kurt estaba tan vulnerable, tan afligido al igual que Blaine lo había estado en las pasadas semanas. Y honesto, abriéndose como Blaine cuando habló de sus temores. Tontos temores, pensaba, ya que al ver a su novio así le era muy claro. Todo lo que pasó, todo lo que Kurt hizo por él, todo eso, fue honesto y venía desde el corazón.

Los planes para el futuro, el apoyo que se daban mutuamente y la libertad para ser quienes eran. Se inclinó, besando a Kurt que sollozó contra los labios pero correspondió al beso.

―Por favor, no llores ―susurró Blaine, sintiendo sus propias lágrimas volver.

―Simplemente estaba tan asustado de que te perdí y no tenía idea de lo que hice.

Kurt pasó los brazos alrededor de Blaine, escondiendo el rostro en el hueco del cuello de Blaine y sintió las cálidas lágrimas en la piel.

―Eres lo mejor que alguna vez he conocido y me duele saber, que, estás tan inseguro que no puedes ni siquiera confiar en mí.

Envolvió los brazos en la espalda de Kurt, manteniéndolo cerca y pensando no, no, no. Tan sólo, no había manera de negarlo y Blaine se sentía tan mal. Entendía que había una diferencia entre amar a alguien y confiar en esa persona. La confianza no siempre venía junto con el amor. Tal vez no era que desconfiara de Kurt. Sino que no confiaba en sí mismo para ser algo más que un perdedor. Para ser una persona con la suerte de encontrar amor tan fácilmente.

Y sin embargo ahí estaba él, llorando contra su cuello y suplicándole a Blaine que confiara en él, que lo amara y nunca pensara que Kurt no lo amaba. Que confiara en él y lo amara. Las palabras correctas para expresar lo que pensaba y sentía... no las tenía. Así que presionó los labios contra la mejilla de Kurt, sus dedos se enredaron en el cabello de Kurt y secaron sus propios ojos.

Poco a poco su novio tiritando se retiró, el rostro sonrosado y Blaine limpió los ojos de Kurt, sonriendo y ganando que le sonrieran antes de juntar los labios en un gentil y profundo beso. No duró mucho. Ambos habían extrañado besarse y la necesidad de sentir al otro era más fuerte que nada en este momento. Fue Blaine el que abrió la boca, y con la lengua pidió permiso el cual Kurt le dio junto con un gemido.

Entre los besos se desvistieron mutuamente, no lo suficientemente rápido y resoplando risas cuando tuvieron problemas para abrir los cinturones o comunicar lo que querían quitarse. Por fin desnudo el más bajo se recostó, llevando consigo a Kurt y abriendo las piernas para hacerle lugar a su novio. Sonriendo los labios volvieron a besarse y las manos de Blaine acariciaron hacia abajo, de la espalda de Kurt a los glúteos y los apretó.

Kurt gimió en la boca de Blaine y se presionó hacia atrás, pidiendo más. Simplemente hicieron eso, rozándose, besándose, tocándose y pronto Blaine se sintió estúpido, porque estaba tan fuera de este mundo. Había sido casi un mes sin sexo, sin nada cercano a esto y se sentía tan bien que quería continuar y eyacular. Kurt tenía otras ideas y parpadeó confuso antes de entender lo que se le dijo.

―¿Puedes arrodillarte para mí?

―¿Huh? ―susurró Blaine pero ya estaba sentado.

―Simplemente arrodíllate y yo lo haré luego de que tú, ¿sí? Quiero intentar algo.

Asintiendo se movió en la cama, arrodillándose en el centro y sintiendo la respiración de Kurt en el cuello, seguido por un beso.

―Gracias.

Miró tras de sí, observando a Kurt abrir la cómoda para sacar lubricante y luego suspiró cuando oyó a Kurt abriendo la botella.

―Quiero estar dentro de ti, ¿estás de acuerdo?

―Sí... sí por favor.

Su novio se acercó, arrodillado atrás de Blaine y presionando la mano izquierda en el pecho de Blaine para hacer que se echara para atrás, hasta que su espalda se apoyara en el pecho de Kurt. El pene erecto del más alto descansó contra su glúteo izquierdo, haciéndolo estremecerse y queriendo más. Los ojos azules se encontraron con los dorados y compartieron un dulce beso mientras sentía los dedos de Kurt por todas partes y haciendo todo resbaladizo.

Un dedo se deslizó lentamente al interior, haciendo a ambos gemir y temblar con excitación, seguido de dos, luego tres y Blaine estaba seguro de que eyacularía tan sólo con eso.

Se movía con los empujes de Kurt, necesitando y queriendo más mientras su cabeza se echaba para atrás sobre el hombro de su novio y susurrando, que estaba preparado.

―¿Seguro? ―preguntó Kurt y Blaine asintió frenéticamente, girándose un poco para compartir un hambriento beso. Mientras los dedos lo dejaban vacío se quejó, presionando hacia atrás por instinto pero recordando que Kurt necesitaba un poco más de espacio para lubricar el pene. Ambos crearon espacio entre los cuerpos, Blaine esperando y tras algunos latidos de corazón sintió la lubricada cabeza contra su entrada, poco a poco metiéndose.

La mano izquierda de Kurt todavía estaba sobre su pecho y lo mantenía seguro, estable y siempre cerca.

Entonces notó que había algo diferente. Algo en la manera que Kurt lo besaba, mantenía la mano presionada en el pecho para que Blaine siempre sintiera el pecho de Kurt en la espalda. Había algo acerca de esta posición pero no podía decir todavía el qué, demasiado ocupado sintiendo a Kurt estirando y llenándolo.

Respiraron juntos cuando Kurt estuvo completamente dentro de él, esperando porque ya hacía tiempo desde que tuvieron sexo.

―¿Estás bien? ―preguntó Kurt eventualmente y Blaine asintió―. ¿Puedes recostarte? ―Blaine lo hizo hasta que sintió el frente de Kurt cubriéndole enteramente la espalda.

―Quiero que veas hacia adelante ―habló Kurt gentilmente mientras su mano derecha se unía a la izquierda, presionándole el pecho y luego corriendo con dulzura de arriba abajo en su piel.

―¿Estás cómodo?

―Es... algo extraño no verte. ―Dijo, la voz entrecortada porque esto era un poco demasiado. Kurt duro y caliente en su interior, su propio pene duro y ya mostrando líquido seminal, y el hecho de que estaba mirando a su habitación en lugar de a Kurt.

―Lo sé ―dijo el novio, besando el oído de Blaine―: Pero quiero que sientas esto. Sientas como te sostengo cerca y seguro. Quiero mostrarte que puedes confiar en mí.

Blaine asintió, poniendo las manos sobre las de Kurt y sintió como se deslizaba fuera y dentro de él.

Se sentía como si estuviera cayendo. Cayendo y nunca impactando contra la tierra. Rápido, por mucho tiempo, pero las manos de Kurt nunca lo dejaron. Lo mantenían cerca y seguro, muy lejos de la peligrosa tierra. El primer instinto era dar la vuelta, tomar el control porque esto era siniestro. Aunque su corazón no lo dejara y no quisiera. Confianza era lo que quería y así que cerró los ojo, la cabeza echada hacia atrás y descansando en el hombro de Kurt.

Sintiéndose cada embestida, oyendo cada susurro y ruido de Kurt... Blaine se liberó, simplemente así se liberó y se entregó a Kurt, confió en su novio con todo su ser. No era solamente su corazón queriendo esto. Casi estaba seguro de oír al corazón de Kurt gritando también, pidiéndole que confiara y supiera que era amado por quien era.

Cuando eyaculó no fue solamente la Buena sensación de un orgasmo. Había muchísimo más de él abierto, sostenido por esas amadas manos y sin ninguna duda, sin miedo de caerse de ellas, sabiendo que se quedarían ahí.

Kurt se corrió justo tras él, presionando los labios contra el hombre de Blaine y juntos esperaron que sus respiraciones y corazones se calmaran.

Las mentes trabajando de nuevo y respirando, incluso Kurt se salió lentamente de Blaine, las manos todavía en el pecho de Blaine para no romper el contacto. El chico más pequeño lo necesitaba, necesitaba sentir algo de Kurt. Su novio lo limpió, a sí mismo y sonrió cuando vio el rostro de Kurt. La amplia y feliz sonrisa cuando sus ojos empequeñecieron.

Sentándose ya que las rodillas poco a poco le dolían observe a Kurt que estaba sentado frente a él y tomó las manos de Blaine entre las suyas, besando los nudillos y luego la nariz.

―Te amo, Blaine Anderson. Eres perfecto para mí justo como eres.

En ese momento simplemente quería llorar de auténtica felicidad. Sabía que todavía necesitaba algo de tiempo pero estaba determinado a simplemente aceptarlo. Que incluso un perdedor tenía suerte y obtenía exactamente lo que siempre quiso.

―También te amo, Kurt Hummel.

―¿Una ducha?

―Mhm ―Blaine zumbó y asintió, halando a Kurt gentilmente por otro beso antes de dejar la habitación.

Cerca de la hora de cenar la madre de Blaine regresó del trabajo y arqueó ambas cejas cuando notó cuan feliz lucía su hijo. Se quitó el abrigo y abrazó a su hijo en saludo, Blaine simplemente sonrió de lado cuando Kurt salió de la recamara.

―¡Kurt! ―literalmente chilló y lo jaló en un fuerte abrazo, haciendo caso omiso de que le quería dar la mano.

―¡Oh Dios mío! ¡Por fin! ―casi brincó y lo apretó tan fuerte que Kurt hizo un sonido de cuando una persona no puede respirar.

―¡Mamá! Necesita respirar ―dijo Blaine y ella lo liberó, sonriendo cuando con ambas manos le tomó el rostro a Kurt y lo miró fijamente por un tiempo.

―Hola Señora Anderson ―dijo cuando pudo respirar de nuevo. Las manos soltaron su rostro y dio un golpe en la nunca de Blaine y también en la Kurt.

―Espero que hayan aprendido la lección.

―Eso dolió ―se quejó Blaine mientras sobaba su cabeza y Kurt hacía lo mismo, una pequeña sonrisa en los labios.

―Se supone que duela para que no lo olvides. Ahora, déjame cocinar algo para cenar y me explican exactamente lo que pasó.

Sonrió dulcemente y se fue a la cocina.

―Llamaré a mi papá y le avisaré ―dijo Kurt y besó la cabeza de Blaine.


Lo siguientes días fueron lo más felices en un largo tiempo para Blaine y Kurt. Pasaron la víspera de Navidad con la familia y se vieron al día siguiente para intercambiar regalos. Kurt estaba literalmente llorando cuando abrió el regalo y encontró el abrigo que quería dentro. Besó a Blaine por 5 minutos ininterrumpidos antes de probarse el abrigo. Lo que decía demasiado sobre Kurt Hummel que amaba la moda, pero aparentemente amaba más a Blaine. El regalo de Blaine fueron dos libros y la última colección en DVD de Doctor Who de que había estado hablando después que viera el especial. Pero aparte de eso había algo más.

Un collage* con fotografías de ellos. A Blaine le encantó más que las otras cosas que recibió. Simplemente otra cosa que le mostraba cuán importante era él realmente para que Kurt hubiera conservado todas esas fotografías.

Cuando se dio cuenta que además habían fotos de él durmiendo, llamó a Kurt espeluznante y rió nervioso cuando su novio rodó los ojos.

Almorzaron con los padres de Blaine y cenaron con Burt y Carole, poniéndolos al tanto de lo que se habían perdido. Burt y Carole reaccionaron de la misma manera que sus padres lo hicieron, felices y estrictos en que nunca debían olvidar lo estúpido que había sido todo ese drama, en primer lugar. La cena fue divertida, cómoda y todavía se sentía como su segundo hogar. Habló con Burt de futbol y con Carole de libros. Tras la cena fue a la habitación de Kurt para dejar sus cosas ahí y salir con su novio. Estaba nevando, en silencio y simplemente querían disfrutar la nieve y caminar por las calles, tomados de la mano como cualquier otra pareja lo haría.

Él adoraba tomar la mano de Kurt y sentir el pulgar acariciar la piel, o ser él quien se lo hiciera a Kurt. Le encantaba sentir el ligero apretón de vez en cuando, adoraba la calidez que compartían. Le encantaba tan solo estar cerca de este hombre atreverse a sonar con el futuro. En un par de meses se graduarían del instituto, irían a la universidad y comenzarían un nuevo capítulo de sus vidas. Antes de Kurt nunca imaginó salir de Lima o vivir completamente solo. Eso era algo atemorizante para imaginar, el estar solo en una cuidad diferente y conocer a las personas equivocadas. Encontrarse más ignorancia y nunca cambiar.

Ahora era mucho más fácil de imaginarlo porque junto con Kurt aprendió a ser valiente, sentirse más grande de lo que en realidad era y a darles a las personas una oportunidad. De otra manera él no estaría aquí, caminando por el callado vecindario, decorado con luces navideñas y la superficie cubierta de nieve. Blaine suspiró, descansando la cabeza en el hombre de Kurt y sintiendo como le apretaba la mano.

―¿Qué estás pensando?

―En la universidad.

―¿Ya sabes lo que quieres hacer? ―preguntó Kurt.

―No exactamente. Tengo algunas ideas pero no sé. Es una decisión muy grande que tomar.

Lo era. La escuela era fácil. Cualquier cosa que le dieran a aprender, lo aprendería, sabiendo que tenía que aprenderlo para poder tener una buena nota al final. En realidad nunca tuvo que decidir nada porque ya estaba establecido. Esto, sin embargo, era acerca del futuro y lo que él quería hacer, a dónde se veía y lo que le encantaba hacer.

Solamente una cosa era segura, él quería estar donde Kurt estuviera.

―Pensaremos en algo. Todavía queda algo de tiempo ―susurró su novio y le presionó un beso en la frente.

Blaine dejó de caminar y tomó amablemente la otra mano de Kurt con la suya, acercándolo y necesitando aclarar esto. Luego podrían planear y pensar hasta que la cabeza les estallara.

―Sabes que iré a donde sea que vayas, ¿verdad?

Kurt le sonrió, los ojos de un azul especial por la nieve y las luces nocturnas. No solamente eran azules o verdes. Eran una combinación entre azul, verde, gris, y un toque de dorado y solamente para él.

―Bueno, ciertamente espero que quieras tenerme cerca. Porque iré a donde vayas.

Y Blaine sonrió, amplia y felizmente con las mejillas rosas. Metió las manos enlazadas en los bolsillos de su chaqueta y se puso de puntillas para besar a Kurt y acercar sus frentes.

Se quedaron ahí así, sonriendo y respirando en el aire de invierno.


*La Real Academia Española recomienda la adaptación gráfica 'colaje', pronunciada en español [ko'laxe]. Técnica pictórica que consiste en pegar sobre un lienzo o una tabla fragmentos de distintos materiales.

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