Disclaimer: Todos los personajes de Card Captor Sakura, pertenecen a las chicas de CLAMP. El resto de personajes son de mi autoría.

—Diálogos.

«Pensamientos»

Hablando por teléfono


Capítulo 6: Regreso.

En España, más precisamente en Barcelona se encontraban dos personas de considerable edad sentadas detrás del gran escritorio junto a una joven muy hermosa que volvería loco a cualquiera con solo verla, estaba sentada delante del escritorio viendo a los mayores muy seriamente por el último informe que le llego sobre algunas propiedades.

—Es hora de volver a la vida —comentó Sakura un poco molesta al ver que los documentos. Lo dijo delante del señor Clow y la señora Mei-Su.

—Es hora de tomar lo que se nos quito y devolvérselo a sus verdaderos dueños —dijo Clow comprendiendo la molestia de la castaña delante de él.

—Así es. Debo de recuperar las propiedades que expropiaron de Tao, porque las mía mi bisabuelo y Touya no las dejaron tocar a diferencia de Tao que yo era su albacea y al desaparecer fue él quien las tenía que cuidar. Aunque antes de nada tengo que regresar a Japón, por mi fortuna —aseguró poniéndose de pie con la elegancia de una gran dama, llena de altivez y soberbia de toda una reina.

—Claro mi niña antes que nada debes ir por lo tuyo —respondió Mei-Su siguiendo a la castaña junto con Clow—. Dale saludos de mi parte a Masaki.

—Lo hare nanai —alegó divertida ya que su abuelita, su mamá se llevaba muy bien con su bisabuelo hasta pensaba que tenían una relación después de todo ellos tenían casi la misma edad—. Cuidarse muy bien ahora que no estaré —pidió antes de llegar a la sala donde la esperaban un gran grupo de personas que hicieron una reverencia al verla y otros simplemente inclinaron un poco la cabeza ya que ellos no estaban acostumbrada a las costumbre asiáticas—. Gracias por haber venido hoy —agradeció dirigiéndose a ellos—. Gracias a ustedes soy la que ustedes ven —dijo dándose una vuelta—, la mujer perfecta en todas las disciplinas que ustedes imparten. Muchas gracias —agradeció viendo a cada uno con agradecimiento, pero sin demostrar sus sentimientos. Mientras que una de las doncellas les entregaba a cada uno de los presentes un sobre—. Y espero que esta pequeña compensación sea bien recibida por mis mentores y por todo el esfuerzo que pusieron para que lleguemos al día de hoy —indicó viéndolos.

—No se hubiera molestado por el presente —apreció un hombre muy atractivo, mientras veía el cheque que había en el sobre—, y creo que hablo por todos mis colegas, pero fue un honor trabajar para usted y enseñarle fue un placer —comentó admirando a la joven delante de él—. Una mujer tan inteligente, vivaz, amable y sagaz como usted no tendrá problema en cumplir sus objetivos sin miedos y nunca dude de ninguna de sus decisiones —la miro con seguridad de la que el siempre alardeaba—, y ya sabe si podemos ayudarla no dude en llamarnos —indicó antes de hacer una reverencia y retirarse, al igual que los demás, solo quedaron en aquella habitación Sebastián, Hayato, Clow y Mei-Su observándola.

—Ese hombre te admira —comentó Sebastián con asombro cuando solo estaban ellos.

—Como no la va admirar, si nadie ha podido vencer a ese hombre, ni siquiera Wei, ni Shaoran y Sakura lo derribó siendo una novata —reconoció admirada de su nieta Mei-Su—. Ahora tenemos que planear el regreso de Sakura a Hong Kong —alegó viendo a Sebastián y a la castaña.

El regreso de Sakura debía de ser triunfal e inesperado. Por lo cual, la mejor forma de volver era llamando la atención de todos y la mejor forma era en el desfile que iba a realizar y organizar su amigo Sebastián, un reconocido diseñador italiano que había dejado de diseñar porque su inspiración había muerto, con la muerte de su pequeña hermana. Sakura lo conoció en su viaje a París después de haber estado varios días en el hospital, al reencontrarse no podía creer que él fuera el viejo amigo de Clow le había contado, Sebastián supo todo lo que ella paso y a petición de Clow le enseño todo lo que sabía de moda, le enseño a comportarse con altivez y como debía caminar para seducir sin darse cuenta, convirtiéndola lo que es hoy en día. Su amigo estaba feliz de su nueva creación, es decir, la transformación de la castaña, estaba fascinado y admirado por lo cual, el mismo se había ofrecido para ser el soporte para que su llegada a Hong Kong causara el revuelo que todos querían.

Sebastián envío un comunicado de prensar diciendo que organizaría un evento para darse la bienvenida a su regreso al mundo de la moda y para mostrar sus nuevas creaciones y todo eso lo haría en Hong Kong, los periodistas desde que llego ese comunicado lo buscaban para tener la exclusiva de aquel magnifico evento.

Desde aquel día Sakura salió de la casa de Barcelona rumbo a Japón donde su bisabuelo la esperaba para entregarle todo lo que le pertenecía como estaba estipulado en los testamentos de su madre y en el de él. Luego de aquello, arreglo todo los documentos que le hacían falta para estar preparada para la pelea.

Cuando termino de realizar todos aquellos trámites, ella junto a sus hijos visitó a su familia, a Tomoyo y a Eriol, y a todos sus amigos de infancia. Pasaron una gran semana, entre la agitada organización del evento que se llevaría a cabo dentro de una semana en Hong Kong donde Tomoyo iba a participar a petición de Sebastián como una de las modelos estrellas.

A diferencia de Tomoyo y Hayato, ella se quedo en Japón con su familia pasando sus últimos días de tranquilidad. Además que estaba preocupada por sus hijos, todo aquello podría ponerlos en peligro y causar problemas para sus planes, pero ella no se podía alegarse de ellos aunque Hayato le había prometido protegerlos con su vida si era necesario aun sentía miedo por aquello. Por lo cual, Kimihiro le dijo que los iba a proteger el personalmente con ayuda de unas amiguitas, cosa que molesto un poco a la castaña por el doble sentido que estaba usando su cuñado, ya que ella pensaban que era con quien mantenía algún tipo de relación extramatrimonial, sin saber que se estaba equivocando totalmente cuando supiera de a quienes se refería Kimihiro se llevaría una gran sorpresa. Mientras ajustaba los últimos detalles de su viaje, Kimihiro junto a Mei-Su le pidieron a Sakura que viajara en el jet perteneciente a los Li y que los niños se quedarían con Mei-Su en el hotel hasta que ella tomara posesión de todo lo que le pertenecía a los Li y a su vez regresara a la mansión.

El día tan esperado por todos llego. Sakura estaba muy nerviosa, pero no lo mostraba su rostro era totalmente inexpresivo como debía ser. Ese mismo día viajo alrededor del medio día ya que el evento seria por la noche, el jet llegaría a un aeropuerto privado perteneciente a la familia Li donde ese día trabajarían los más fieles de sus trabajadores para que nadie diera la alerta a Fei-Wang de la llegada de Sakura, tampoco se dijo quienes iban con ella. Al llegar Mei-Su recogió a los niños en la pista, llevándoselos con ella seguida de algunos de los guardaespaldas que Hayato había contratado para la seguridad de los niños y Mei-Su. Mientras que Sakura se subió a una limosina que la esperaba junto a Hayato y fue directamente a donde se iba a realizar el evento, ya que por algunos problemas se demoro la salida de Tokio.

Sakura llevaba consigo una capa negra con capucha para ponérsela encima cuando llegara a donde iba a realizarle el evento. Porque, Sebastián a los días de que dio el comunicado realizo una reunión con algunos amigos y con un periodista conocido en el mundo de la moda como el mejor critico y él había hablado de su modelo estrella, la mujer que lo inspiraba, pero sin dar tantos detalles, dejando no solo al periodista intrigado con la modelo misteriosa sino también a varios colegas del mundo de la moda que no la conocían y los cuales iban a participar en el evento como maquilladores, estilistas y algunos en la decoración del lugar, por eso Sebastián pidió a la castaña que usara aquello para que nadie la reconociera antes de tiempo porque sería el centro de atención como él había dicho.

Hayato por su parte, le decía todo lo que tenían que hacer cuando arribaran al lugar y todas las medidas de seguridad que tenían que llevar para no tener ningún contratiempo y ningún problema en el evento. Sakura por si estaba nerviosa aunque también estaba completamente emocionada, la adrenalina de todo la estaba poniendo muy eufórica, pero al llegar ella se sorprendió cuando vio a todos esos periodistas en la entrada del evento por lo cual, antes de salir se puso la capa y se tapo bien el rostro con la capucha procurando que nadie viera ni su rostro y mucho menos su larga cabellera, que en los últimos años había crecido mucho. Mientras esperaba que los guardaespaldas se pusieran en la posición indicada como se había establecido días antes, Sakura veía como todo aquel remolino de periodista intentando ver a través de los vidrios ahumados. Cuando vio que los guardaespaldas se ponían ahora en su lugar delante de la puerta para dar su salida e impedir así que alguien se le acercara o tomara alguna foto. Aunque ella estaba un poco nerviosa por todo lo que tendría que hacer en la pasarela, no dudo en nada. Bajo de su limosina cubierta por la túnica negra rodeada de su sequito de guardaespaldas, y su mejor jefe de seguridad y amigo. Salió rumbo a su camerino, pero mientras caminaba escuchaba lo que todos los presentes sabían, que aparte de los diseños, también se iba a presentar a la inspiración de diseñador, a la modelo misteriosa y una exclusiva, pero que nadie sabía cuál era, ni de que se trataba. Además, se especulaba muchas cosas ya que toda la familia Li había sido invitada a ese evento sin tener nada que ver ellos en aquella área. Aunque se decía que habían sido invitados por Reed Mariko su prometida desde hace más de tres años, ya que la mayoría de los presentes pertenecían de alguna forma al mundo de la moda. Todo eso eran los cotilleos que escucho Sakura mientras caminaba por los pasillos hasta que llego a su camerino junto a Hayato.

Una gran conmoción era lo que estaba pasando en el desfile, ya que se habían invitado de forma exclusiva y selecta a miembros de la prensa, los medios de comunicación y todos los presentes que estaban adentro del lugar. Todos los reporteros y periodistas estaban delante del escenario hablando un poco con el afamado diseñador y realizándole algunas preguntas sobre el lanzamiento de la nueva marca, de la cual tampoco sabían el nombre y uno que otro periodista preguntaba por la modelo misteriosa por lo cual, Sebastián contesto con admiración, devoción y mucho fervor que toda la marca era en honor a ella y le daba las gracias de ser su inspiración.

Después de todo Sakura había cambiado por fuera. Era una mujer fuerte, arrebatadamente hermosa, seductora, exquisita y una hermosura que impresionaba, con mucha convicción y en algunas ocasiones fría y con un temple inigualable, pero sofisticada con aires de aristócrata aunque con su familia era la misma chica tierna, dulce y calidad. Ahora tenía que mostrarse tal cual se mostraba en los negocios. Cuando entro al camerino no se sorprendió de ver que todo en aquel lugar era exclusivo y todo eso era para ella, desde los mejores maquilladores, hasta los vestuarios creados por Sebastián, accesorios, agua importada, refrescos entre otras cosas. Aunque extrañaba que Tomoyo la arreglara comprendía que tenía que ayudar a las otras modelos y ella misma arreglarse, pero antes de salir Tomoyo a escena había entrado a su camerino para verla y dar alguno consejos a los maquilladores sobre como dejar mucho más hermosa a Sakura con ese estilo natural que ella desprendía aunque llevara maquillaje no era excesivo, era solo el necesario acentuando un poco las sombras para dar ese toque de misterio en sus ojos.

Mientras que a Sakura la empezaban vestir para su salida por la pasarela, Mariko por su parte estaba que se la llevaba el demonio, ella quería ser parte de aquel gran evento, pero aquel diseñador la había insultado diciendo que el no contrataba a personas superficiales y frívolas como ella y en su lugar había contratado la agencia de modelo de Daidouji que se encontraba en Japón y las había traído a Hong Kong y no solo eso, sino también había llevado a la misma Hiragizawa Tomoyo como modelo a pesar de ser diseñadora en algunas ocasiones Tomoyo trabajaba como modelo en su agencia, pero lo que Mariko no sabía era que gracias a Tomoyo habían tenido la oportunidad de invitar a la familia Li al transcendental evento. Porque, si hubiera sido por ella no habrían podido ni siquiera entrar aquel sitio, pero había podido entrar como acompañante de Li Shaoran.

El evento empezó y todas las modelos caminaron por la pasarela con elegancia, candidez y nobleza. Tomoyo fue una de ellas con su dulzura y elegancia dejo a más de uno impresionado no solo con su belleza sino también con el diseño que llevaba, pero el diseño que resaltaría entre todos era el vestido de novia y el vestido de noche que portaría la modelo misteriosa, esos son los que Sakura va a modelar. Tomoyo estaba feliz porque su amiga y prima iba a ser el centro de atención y que eso le caería como una patada al hígado a Mariko.

Cuando Tomoyo regreso tras el escenario, las luces se apagaron dando la expectativa en su lugar, al apagar las luces empezó hablar el propio diseñador y presento a la inspiración hecha mujer, la lleno de halagos y la describió como el sueño de todo caballero y no cualquiera podía tener aquella joya, solo aquel que se merezca su cariño, su lealtad y su amor. Mientras Sebastián hablaba Sakura tomo su lugar en la pasarela. Cuando él termino se encendieron las luces y empezó a caminar. Todos se impresionaron al verla tan hermosa, tan inalcanzable como una reina muy noble, pero a la vez altiva, sofisticada, elegante y poderosa. Camino con paso firme por toda la pasarela siendo fotografiada y observada por los lentes de todas las cámaras presentes, se dio la vuelta con la elegancia de una reina y una sonrisa muy dulce que enamoro a más de uno. Regreso al punto de partida para retomar nuevamente su andar hasta llegar a donde la familia Li la viera, vio a cada uno de los presentes y les dio sonrisa amable a todos. Fei-Wang y Mariko la veían con odio por ver como Shaoran se le salían los ojos por aquella mujer, Sakura solo les dio una mirada altanera y llena de arrogante que paso desapercibido por el público, pero no para ellos y luego los ignoro regresando atrás del escenario. Al momento volvió a salir con un traje de noche despampanante y llamativo, que deja atónito al público con su presencia, iba del brazo del diseñador por toda la pasarela con paso regio y majestuoso, seguidos por todas las modelos. Mientras el presentador los presentaba:

—Ahora el hombre que va de la mano de esta hermosa mujer. El hombre que ha hecho posible esta gran noche. El creador de la marca Cerezo Negro y el descubridor de la maravillosa Flor de Cerezo conocido en Japón como Sakura —decía todo aquello con una voz llena de admiración.

Todo se lleno de aplausos por los impresionantes diseños a pesar de ser sencillos, eran muy hermosos y por la hermosa modelo que iba de su brazo. Cuando Sebastián tuvo un micrófono empezó a hablar.

—Gracias, muchas gracias por acompañarme en esta noche muy especial —agradeció Sebastián a todos los presentes, pero luego fijo su vista a los Li—. No solo para mí, sino también en especial para todos los miembros de la familia Li. Porque, en esta noche la bellísima Sakura inspiración de mis diseños y de la marca que hoy presento tiene una importante noticia que dar con respecto a estas exitosas empresas —manifestó mientras observada a todos.

Sakura lo miro con una sonrisa seductora dándole un beso en la mejilla mientras que ella le entrego las flores que llevaba en sus manos y él le entrego el micrófono con una reverencia, pero tanto Ierán como Mariko se levantaron asombradas, pero la segunda molesta por ser Sakura la que se llevara todos los aplausos ese día, tanto ella como su padre estaban furiosos no sabían que era lo que ella iba decir y mucho menos lo que hacía en aquel lugar. Suponían que dirían algo sobre la empresa principal de los Li había sido comprada por una empresa llamada Ying y con ello, Fei-Wang estaba ganando una fortuna en una jugosa comisión que recibiría de aquella venta por su ayuda en el proceso de venta y si era eso aquello no le convenía porque podía perder aquel dinero de sus manos.

— ¿Que es lo que hace aquí? —Dijo Fei-Wang a todos, muy molesto aunque nadie sabía la razón verdadera ya que Ierán pensaba que era porque su hija saldría lastimada si Sakura regresaba.

—No le voy a permitir que me quite lo que es mío —respondió Mariko abrazando a Shaoran, quien no dejaba de ver embelesadamente a Sakura y se moría de celos de que todos los hombres la vieran admirados y más que nada estaba celoso de Sebastián quien recibía sus besos en ese momento.

Pero Sakura sonrió satisfecha de lo que pasaba aunque le dio mucha rabia que Mariko abrazara a Shaoran, pero no debía demostrarlo porque sino arruinaría sus planes y ante ese pensamiento no lo demostró más bien sonrío aun más que antes.

—Buenas noches —saludo a todos los presentes con una linda sonrisa que enamoro a todos los presentes—. Primero quiero agradecerles a todos, el grandioso recibimiento que me han dado y principalmente a nuestro diseñador y amigo, la confianza que me brindo —dijo con mucha admiración en sus palabras—, sin él no estaría hoy aquí en esta magnífica noche. Gracias Sebastián —agradeció con una sonrisa muy cándida y un abrazo muy afectuoso que hizo que los presentes rumorearan que ellos tenían una relación. Shaoran apretaba más los puños de celos y de iras de escuchar las especulaciones que estaban haciendo de ellos—. Un aplauso por favor —pidió separándose haciendo una pequeña reverencia mientras empezaba a caminar y quedar enfrente de todos con las modelos detrás de ella—. Hoy he tenido el honor de lucir los diseños de un gran hombre —aseguró mirando a todos los presente regalándoles una sonrisa seductora, pero a la vez inocente—. Cerezo Negro son unos diseños que marcan presencia con su elegancia y causan sensación con su sencillez —expuso mientras las modelos giraban en su lugar y caminaban detrás de ella—, y Sakura la mujer representan a todas aquellas mujeres que día a día luchan por salir adelante y triunfar tanto en la vida como en el amor —afirmó viendo con una sonrisa enigmática a Kimihiro que sorprendió y molesto a la vez a Shaoran por aquella actitud de la castaña. También le estaba molestando mucho la forma en que Kimihiro veía a Sakura, era una mirada llena de una mezcla de admiración, cariño y ¿amor?—. Para llegar hasta aquí, la vida me puso muchos retos y pruebas —explicó mientras se quedaba sola en la pasarela—, pero finalmente llegue y esta noche les tengo una gran noticia —anunció con una sonrisa orgullosa—. Señores y señoras, yo Kinomoto Sakura tengo el inmenso placer de anunciarle que desde hoy soy la nueva dueña y presidenta de las empresas Li y en los próximos días me voy a incorporar al exitoso equipo de las empresas —vio a Shaoran y luego nuevamente a Kimihiro—. Voy a trabajar junto con mis socios Kimihiro y Li Shaoran que tomaron posesión de sus acciones meses atrás —indicó mirando la reacción de Fei-Wang y Mariko que no sabían aquello—. Un aplauso señores —dijo mientras señalaba a un sonriente Kimihiro que se acercaba un poco más a la pasarela para hacerle una reverencia como si se tratara de una reina haciendo una mención importante a sus nobles caballeros—. Y desde hoy soy la nueva presidenta de la empresa principal y de las demás empresas —dijo sonriendo por lo que hizo Kimihiro.

Después de decir aquello salió caminando con altivez hacia su camerino alejándose de la vista de todos, pero todo se quedaron impresionado por aquella revelación nadie sabía que Kimihiro tenía acciones en las empresas, bueno casi nadie. Shaoran si sabia ese detalle y también Mei-Ling porque él se lo conto, también Fanren y Feimei quienes sabían la verdad porque se lo conto Kimihiro y Mei-Su para tener más apoyo dentro de la casa para proteger a los niños aunque las demás también sabían la existencia del bebé no dijeron nada pero, para Ierán se revelaba la parte del testamento de la gran señora Li en vida había dispuesto para sus nietos. Aunque esa noticia les cayó muy mal tanto a Fei-Wang como a Mariko porque se les iba a quitar más poderes de los que tenían.

Fei-Wang estaba muy molesto porque ya no podría manipular a Shaoran a su antojo como lo hizo para que vendiera la empresa principal aunque sonrió con suficiencia al recordar que aquella empresa había sido vendida y que no era posible que ella fuera la dueña. Además, los nuevos dueños le habían ofreció un puesto en la junta directiva de la empresas como director, así que ya nada le importaba en ese momento, solo quería que firmaran ya los papeles del cambio del nombre ya que la primera parte de la venta había sido recibido por Shaoran y Kimihiro exitosamente, solo le faltaba recibir su comisión por ayudar en la venta.

Mientras eso pasaba afuera, Sakura era seguida por todos los reporteros que estaban en el evento para conseguir alguna entrevista o exclusiva cuando se dirigía al camerino. Ella iba rodeadas de todos su sequitos de guardaespaldas y como su mano derecha y jefe de seguridad iba Hayato con una sonrisa de ver como todo había salido con mucho éxito tal cual ellos esperaban. Sakura iba caminando e iba contestando alguna preguntas que le hacían los reporteros que la seguían.

—Señorita Kinomoto ¿Qué tal el evento? —Preguntó uno de los reporteros, el más joven que estaba más cerca de ella.

—Señora —aclaró antes de contestar—. Excelente —respondió con una de sus sonrisas naturales aunque en realidad se sentía eufórica por el momento.

— ¿Qué proyectos piensas llevar acabo?

—Algunos —respondió con sencillez mientras caminaba.

— ¿En que se basa su proyecto?

—En algo que sea novedoso para el público —manifestó con una sonrisa.

— ¿Cómo piensa sacar de esa mala racha a la empresa principal?

—Trabajando en coordinación con los socios y viendo cuales son los problemas que nos afectan.

Al terminar de decir aquello vio la puerta de su camerino y con ayuda de sus guardaespaldas entro junto Hayato quien al cerrar la puerta se pego una gran carcajada a todo pulmón junto a Sakura por toda la euforia que estaban viviendo ya que no podían creer todo lo que estaba pasando, ese alboroto que se armo estaba siendo muy emocionante para ellos. Ella entro al baño y se termino de cambiar de ropa para ir al hotel donde la esperaban sus hijos. Hayato salió antes, para llevar a Sebastián a la limosina para que los periodistas no lo acosaran a la salida.

Al salir Sakura fue lo mismo los reporteros preguntándole muchas. Cuando llego a la salida del evento fue abordada por muchos periodistas que no la dejaban seguir y que preguntaban cosas, en especial la relación que tenía con Li Shaoran y con Sebastián Vieth. El primero, el heredero de la fortuna Li se dijo años atrás que tenía problemas matrimoniales con su esposa y recordaban que era japonesa y de apellido Kinomoto, pero el ahora estaba comprometido con Mariko cosa que molesto a Sakura y que no demostró, pero Kimihiro apareció delante de todos los reporteros junto a Shaoran.

—Mi bella flor —saludó muy galante tomando la mano de Sakura para besarla—. Un placer tenerte aquí y volver a verte —comentó feliz de verla.

—El placer es mío Kimihiro —respondió con su sonrisa seductora para darle celos a Shaoran por el mal rato que estaba pasando con las preguntas acerca de la relación de Mariko y Shaoran.

Los reporteros al ver aquello empezaron otra de sus tantas hipótesis ya que no solo estaban los periodista que fueron invitados exclusivamente sino también los que estaban afuera y rodeaba a los tres.

—Usted conoce al señor Li Kimihiro, señori..., perdón señora Kinomoto—preguntó un reportero que había podido pasar la rueda de seguridad que había entre ellos—. Respóndame por favor —pidió antes de que uno de los guardaespaldas lo sacara, pero con un movimiento de manos Kimihiro le indico que lo dejara ya que conocía al periodista y sabía que el solo escribía con la verdad—. Muchas gracias señor Li.

—Llámame Kimihiro y ella es una Li no por nacimiento sino por su matrimonio. La señora además de ser una de las mujeres más poderosas en toda Europa y Japón —aseguró, pero continuo—: Y en China también después de nosotros claro está —dijo soberbió aunque pensativo—. Aunque con su llegada estoy seguro que también será la más poderosa de Asia y la mujer más codiciada después de este desfile por todos los hombres —comentó con una sonrisa sugerente, mientras los demás reporteros escuchaban todo eso.

— ¿Matrimonió? —Interrogó tentando a su suerte ya que la castaña no había contestado las preguntas anteriores sobre su estado civil ni la relación que tenía con los Li—. Eso quiere decir que la señora Kinomoto es en realidad la señora Li.

—Si —contestó esta vez Shaoran pasando su brazo de forma posesiva por la cintura de Sakura como demostrando que nadie podía tocar a esa mujer porque era de él, pero Sakura hábilmente se soltó de su agarre de forma glamurosa.

—Aun sigo siendo la señora Li —contestó con pesar para los presentes que la vieron con admiración y devoción—, pero en los negocios me gusta que me llamen por mi apellido de soltera —pero, esta vez se acerco a Kimihiro y a Sebastián quien había llegado a su lado junto Hayato—. Nos vamos chicos —dijo ante la mirada de todos. Otro reportero grito algo.

— ¿Usted vive con el señor Li Shaoran?

— ¿Qué relación tiene usted con el señor? Años atrás se hablo de infidelidad por parte del señor Li.

Sakura dolida por aquellas preguntas no dijo nada, pero tampoco demostró nada y tomo el brazo de Sebastián quien la llevo hasta el coche donde ambos se subieron dejando a Shaoran furioso por aquellas preguntas ya que los reporteros se arremolinaron delante de él impidiendo que se acercara a Sakura cuando los guardaespaldas salieron detrás de Sakura.

Sakura todo el trayecto fue en silencio tanto Hayato como Sebastián, sabían que aquellas preguntas le dolieron mucho aunque no lo demostrara y también les molestos porque aquello podría provocar alguna repercusión en las acciones de la empresa como la bajada por aquellos rumores de infidelidad, pero Sakura no le importaba aquello. Porque con la buena presentación que dio en el evento y todo eso, no afectaría a las acciones con mucha fuerza aquello. Al llegar al hotel, Hayato se despidió de todos los guardaespaldas y subió junto a Sakura y a Sebastián hasta la suite presidencial donde los esperaba Mei-Su y Clow con una sonrisa de satisfacción y de felicitación para ellos junto a los niños, pero se pusieron serios cuando llegaron al tema que les preocupaba.

—No dejemos que se recuperen del primer golpe, será mejor que demos el siguiente paso —indicó Mi-Su—. Y como es tu casa, espero que botes esas visitas indeseadas —expuso haciendo una mueca de antipatía recordando a la susodicha.

—Entiendo. Será como usted diga —respondió con mucha seguridad y riendo de buena gana de las muecas que hacia Mei-Su.

—Será mejor que los niños se queden con nosotros —dijo Clow con su sonrisa afable de siempre preocupado por los niños, pero tanto Lian como Tao se negaron a quedarse y Lian que estaba en brazos de Sakura se abrazo con fuerza a su madre para que ella no lo dejara. Además, Sakura no lo dejaría porque esos días había estado decaído y un poco enfermo, y quería estar junto a él como diera lugar.

—Está bien —dijo pasando sus dedos por la cabellera de su bebé que estaba aferrándose con fuerza—. Yo no los dejare —dijo Sakura abrazando a Lian con suavidad quien se quedo dormido al momento—. Yo los cuidare que no le pase nada tanto a Tao como a Lian —aseguró con convicción.

—Yo tampoco quiero estar lejos de ti mamá —comentó abrazando el cuello a Sakura sin aplastar a Lian que dormía.

—Bien ustedes irán con nosotros —contestó Kimihiro quien apareció de repente en el living de la habitación de hotel.

—Pero —dijo Sakura dudando un poco de lo que pasaba—, primero iré a visitar a Tomoyo a la mansión Clow donde se están quedando —mencionó.

Horas después de haber hablado largo y tendido con Tomoyo, estaba delante de aquella mansión de la que alguna vez se salió huyendo. Era momento de enfrentar a todos y lo haría con ayuda de su cuñado Kimihiro tenia no solo que enfrentarse a Ierán, sino también a sus verdaderos enemigos que son Mariko y su padre Fei-Wang, los verdaderos enemigos de todos. Era momento de empezar después de 4 largos años.

Cuando llego a la entrada de la mansión uno de los guardias la reconoció y enseguida la dejo pasar. Ella continúo el recorrido en su auto lentamente, lo estaciono y se bajo de su Bugatti. Camino decidida y firme hacia la puerta. Una de las chicas de la servidumbre que no conocía le abrió la puerta y la miro de mala forma, pero no le importo y entro a la mansión empujándola, hablándole con arrogancia cosa que la doncella no la toco, pero si la siguió. Ella recorrió lentamente aquel pasillo que se sabía de memoria a paso firme hasta el living de la casa, al llegar se encontró con su suegra sentada con Mariko hablando muy animadamente.

—Buenas tardes señoras —saludó de forma altiva y arrogante—. Un placer volver a verlas —dijo con ironía.

— ¿Qué haces aquí? —exigió saber Mariko al verla así seguida por una de la mucama.

Sakura después de haber tenido a su hijo su figura se había vuelto más pronunciada y más hermosa que nunca, cosa que provoco la envidia de más de una mujer.

—No tengo por qué responderte a ti, pero... —no termino de decir porque se vio interrumpida por un nuevo invitado.

—Al fin llegaste —exclamó un alegre Kimihiro—, me hiciste esperar mucho tiempo.

—Lo siento, ya sabes los niños —se explicó y luego volvió a ver a las mujeres en especial a Ierán —. Por cierto estoy aquí por Kimihiro —volvió su vista hacia su amigo—. Necesitamos planear las estrategias de prensa para ambas empresa, tanto Japón como Hong Kong están participando en el evento, además hay que ver como siguen las empresas de España —comentó.

—Bien, lo haremos —aseguró con presunción—: ¿Dime que te vas a quedar en mi casa? —Preguntó de forma sugerente cosa que tomo a Sakura desprevenida por un momento.

—Etto...

—Ella no puede quedarse —chilló Mariko molesta.

—Tú no puedes opinar, esta no es tu casa —rugió Kimihiro con altanería, Ierán solo lo observaba a él y luego a Sakura sin decir nada—. Sakura quédate por favor, además que hace tiempo que no veo a los niños.

— ¿Hijos? —interrogó Mariko no creyendo que con esa figura haya tenido hijos, pero ninguno de los dos le prestó atención a ella.

—Kinomoto ¿Tuviste hijos? —preguntó muy seria Ierán, ella sabía que Sakura se fue embarazada y lo último que supo fue que estuvo internada en una clínica cuando se fue de la casa, al parecer porque había perdido a la criatura que esperaba como dijo uno de los enviados de Fei-Wang.

—Sí —aseguró con orgullo—. Tengo hijos pero, lo siento a usted no le debe interesar aquello —dijo con insolencia volvió su mirada hacia la entrada.

En la entrada de la mansión se escucha un gran estruendo y ella juraría si no fuera porque no estaba en su casa o en casa de Tomoyo que era Tao el que acaba de llegar. Tanto Kimihiro como Sakura se quedaron viendo hacia donde provenía el ruido, ellos dos sabían que esa era la forma de Tao de decir ya llegue.

—Dime ¿Qué no es lo que pienso? —Preguntó preocupada Sakura. Porque, Tao se iba a quedar con Tomoyo y Lian hasta mañana.

—Al parecer nuestro pequeño no ha cambiado, preciosa —Sakura sonrió ante aquellas palabras—. El hará lo que él quiera cuesta lo que cueste.

—Hola mamá. Aquellas malvadas no me querían dejar entrar —señalando a unas mujeres que trabajaban para Mariko—, pero les enseñe a mis amigos, los ratonovilis.

—Tao —hizo un intento de regaño que se frustro al ver a los roedores en manos del niño—, los trajiste. Me lo tienes que dejar.

—Claro papá —dijo un sonriente Tao.

El sabía desde hace algún tiempo que él era su padre. Había encontrado una foto en su cartera de Megumi y luego Clow les conto la verdad del porque él no sabía de su existencia y de las razones de Megumi para no decir nada a pesar de ser pequeño había entendido todo. Sakura se molesto en aquel tiempo, pero luego entendí los motivos y recordó una de las veces donde ella le hablo de su amor, pero se contradecía. En fin regresando a la historia. Todos se quedaron sorprendidos al escuchar a Tao decir aquello, Ierán se molesto un poco porque ese desconocido se había ganado la confianza de aquel pequeño y más se enfadaba porque lo sentía como si fuera su hijo, pero él era simple y sencillamente el hijo de la amante de su esposo. El no podía tener su afecto ni nada de ella.

—Tao —fue lo único que dijo Ierán viendo lo grande que esta, se veía diferente, pero a la vez era el mismo—. ¿Por qué lo llamaste papá? Cuando mi hijo es quien tiene ese título —reprendió molesta.

—No tengo por qué contestarle señora —contestó con una gran sonrisa, mostrando inocencia, pero sus palabras eran sarcásticas—. Mamá te enviaron este mensaje —dijo sonriente entregándole el papel.

—Gracias —agradeció Sakura tomando el papel.

—Veo que ella solo tiene confianza en ti —confesó con una sonrisa, pero su expresión cambio cuando vio a Sakura afligida—, aunque algo me dice que no va bien todo —alegó.

—Así es padre —declaró sabiendo lo que decía el papel—. Será mejor que regresemos a la casa.

—Sera mejor irme —consideró prudente al terminar de leer la carta—. Vámonos Tao.

—Sí —confirmó dándole la mano.

—No —contestó Kimihiro al ver la cara de su amiga le preocupo algo no andaba bien—. No puedes conducir así.

—Ellos nos están esperando afuera —explicó ella intranquilizada—, en la limosina —aseguró intentando salir.

—Están afuera —interrogó Kimihiro sabiendo más o menos lo que pasaba.

—Así es —contestó Tao.

—Espera —dijo Kimihiro sabiendo las intenciones de Sakura por salir corriendo, pero también conocía al fiel amigo de la Cerezo y el no dejaría que Tao fuera solo en territorio peligroso sin ningún motivo—. Hayato está afuera con el niño —rectificó con seriedad—. Al parecer sabia que Tao iba hacer un revuelo como siempre y lo mando a el primero, sabes cómo es el —comentó.

—Bien —respondió tranquilizándose un poco.

—Quédate —pidió sabiendo.

—Está bien —suspiró—, llama al doctor que venga de inmediato.

—Bien —se acerco a una de las muchachas les servicio—. Prepara tres habitaciones y diles que dejen pasar a la limosina.

—Gracias.

Toda la sala estaba en silencio hasta que entro Hayato con un pequeño bulto entre sus grandes brazos tapado con la capucha de su delgado abrigo, lo cual no dejaba nada a la vista. Se puso delante de las presentes tapando la vista del bebé y se lo entrego a Sakura escondiendo su cabello, y le puso encima manta transparentada tapándolo un poco.

— ¿Cómo sigue? —indagó queriendo saber cómo seguía.

—Delicado, la señora envió también a una de sus institutrices —dijo señalándola a una mujer. Sakura dio una breve inclinación en forma de saludo, pero en realidad sabía que aquella mujer aparte de ser institutriz era guardaespaldas—, para que le ayudara con los niños —confirmó Hayato.

—Gracias —vio a Kimihiro—. Necesitamos otra habitación.

—Entendido, mi bella dama —realizo una inclinación de buen caballero e informo a otra de las doncellas y volvió a ver a Sakura—. Vamos a mi habitación, para que recuestes al niño. El médico vendrá en cualquier momento —informó empezando a caminar.

—Kinomoto, ¿Me podrías dejar ver a tu hijo? —preguntó Ierán con curiosidad, desde el momento que lo vio entrar por la puerta con aquel hombre su corazón brinco de emoción, pero no sabía por qué razón. Se suponía que ese niño no era hijo de Shaoran.

—No señora. Usted no puede ver a mi hijo y si me disculpa me retiro a atenderlo —salió de la habitación junto a todos los chicos y la institutriz.

Todo el trayecto era silencio dejaron a Hayato y a la nueva institutriz en sus habitaciones y luego de unos minutos de silencio Kimihiro se atrevió por fin a preguntar.

—Sakura no crees que te excediste un poco con mi madre —susurró Kimihiro triste por la actitud de la castaña—, ella es su abuela.

—Lo sé —suspiró—, pero también me trato mal. Aunque no fue al principio, pero compréndeme estaba esa mujer ahí a su lado y yo no quería que viera al niño.

—Entiendo, pero se lo dejaras ver —intento averiguar.

—Tenlo seguro —puntualizó—. Además, no falta la hora que lleguen tus hermanas con Mei-Ling y van a querer estrujar al nuevo heredero Li —manifestó imaginando lo que pasaría—. Aunque me gustaría ver como Tao escapa de ellas cuando sepan que él es el otro heredero de esta generación —reveló riendo de las cara de Tao—, el mayor de los Li —confirmó aguantándose la carcajada—, seguro escapara como cuando era bebé.

— ¿Qué? —Exclamó horrorizado el niño—. No —prohibió conociendo a todas las Li—, será mejor que vaya donde mi tía Tomoyo —consideró antes de que Sakura revelara esa verdad—. No le digan eso a mis tías me aplastaran.

— ¿Quién te aplastara? —Preguntó una voz de entre los pilares del pasillo—. Dime pequeño Tao.

—Fanren —gritaron los presentes por el susto, pero Kimihiro dijo—: Nos asustaste hermana.

—Lo siento —se disculpo—, pequeño hermano sonriente.

— ¿Hermano sonriente? —Indagó curiosa Sakura.

—Shaoran es gruñón y el es sonriente —contestó soñadoramente, mientras abrazaba a su hermano y se refregaba su mejilla contra la de él. A todos los presentes le salió una gotita en la cabeza—. Vieron Shaoran hubiera hecho todo por alejarse, pero el no.

—Se llevan bien —sentenció con incrédula ante lo que veía.

—Sí —afirmó Kimihiro—. La verdad siempre me gusto la idea de tener hermanos —abrazándose a su hermana—, por eso cuando supe que los tenía estaba feliz.

—Me imagino —confesó con sinceridad.

—Sakura —dijo Fanren soltado a su hermano y dejándolo caer en el suelo—, dime ¿Qué él es? —Sakura solo asiente con una gran sonrisa y se lo muestra. Fanren iba a gritar cuando su hermano le tapa la boca y le susurra—:

—Ni se te ocurra Li Fanren —advirtió—. El está enfermo y no hay que hacer ruido, ni alborotos —la miro a los ojos—. Ahora dime llamaste a las demás —interrogó.

—Si hermanito —dijo en susurró.

—Bien —contestó de igual manera—. Vamos.

— ¿Por qué hablamos en susurros? —Preguntó Tao, los dos se quedaron viendo. No pudieron evitar reír con ganas.

—Ustedes son demasiados ocurrido —proclamó Sakura calmándose un poco—, ya quiero ver a las demás. Aunque me preocupa el bebé.

—Ya mandamos a llamar al médico —contestó Kimihiro, pero de pronto se escucho un gran alboroto y pisadas de personas corriendo, como de una manada de caballos a toda velocidad. Kimihiro tomo del brazo a Sakura con cuidado y la entro a su habitación dejando a los demás afuera—. Dejemos que se desesperen un poco —Sakura lo miro con horror exclamando un ¿Qué?—, tranquila es mentira lo que dije. Solo, las dejé afuera para que se calmaran, el niño no está para que esas locas hagan tremendo alboroto. Recuéstalo, yo ya regreso —pero antes de salir Sakura lo llamo—. Dime —preguntó sin voltearse.

—Ellas saben la verdad o ¿no? —Preguntó queriendo saber.

—Solo lo sabe Fanren y Feimei —confesó sabiendo a lo que se refería—. Ellas son las que nos van ayudar —aclaró recordando lo que ella pensó cuando él le dijo de sus ayudantes—, y desde que te fuiste Fanren regreso a la casa a vivir —comunicó.

—Bien —dijo y luego agradeció por pensar en los niños—. Gracias.

—De nada —respondió no dándole importancia a lo que hacía—. Espero que mi sobrino se ponga mejor pronto —comentó tomando el pomo de la puerta.

—Yo también —aseguró ella viendo a su bebé—. No me gusta verlo así —confesó preocupada.

—Ni a mí —reveló viéndolo—. El que es tan juguetón.

—Tan diferente de su padre y del mismo Tao —confesó comparando la personalidad de Lian con la de Shaoran. El uno era tan serio como Tao y Lian tan sonriente como Kimihiro.

—Tao es divertido —rebatió Kimihiro dándose la vuelta defendiendo a su hijo—. Lo que pasa es que no le gusta mucho el escándalo ni nada de eso —admitió el a favor de su hijo.

—Ahora que lo pienso tu hijo es huraño —dijo pensativa—, solo con nosotros es juguetón —aclaró sonriendo—. Es todo un Li —comentó riendo de aquello—, igual que su padre y el abuelo.

—Eso dicen —respondió el con una sonrisa.

—Deberías salir —alegó pensando en las chicas—, si no quieres que les de un ataque a las chicas.

—Sí, mamá —respondió a sarcasmo.

Al abrir la puerta se hizo a un lado dejando caer a cinco muchachas que a pesar de ser mujeres casadas se veían muy jóvenes y hermosas, pero con instinto de niñas pequeñas.

—Discúlpanos —se excusaron al unisonó las chicas, pero también se escucharon un shhhh pronunciado de Tao y Hayato.

—Podemos entrar —susurró Meiling.

—Adelante —dijo ella invitándolas a pasar con una sonrisa—, pero no hagan mucho ruido está enfermo —avisó para que no hicieran mucho alboroto.

—Ok —dijeron todas, entrando a la habitación y observando al bebé.

—El cachorro Li —declaró Feimei—, tan hermoso e idéntico a su padre.

—Esta enorme —comentó Fuutie—. Mi hermano va a morir cuando lo vea es su estampa.

—Es idéntico a él cuando era un bebé —reconoció Shiefa que recordaba a su hermano a esa edad.

—Es hermoso —expuso viéndolo fijamente—. «Se parece mucho a Tao» —pensó Mei-Ling recordando al niño cuando era un bebé, ya que todas las mujeres Li ella fue la que paso los primeros años del niño. Mientras que las otras no. Además, de que por si él se escapaba de ellas cuando iban de visitas.

Las cuatro hermanas estaban felices y sonrientes por tener a su sobrino, mejor dicho a dos sus sobrinos. Porque antes de entrar al pobre Tao lo llenaron de besos, preguntas y halagos que sonrojaron al pequeño y molestaron a la vez, pero el también estaba feliz de volver a ver a sus locas tías que tiene. Mientras ellos estaban felices hablando sobre el tiempo que no estuvieron juntos.

La castaña sentía mucha tristeza de todo lo que había pasado que se perdió en sus pensamientos al ver la felicidad de todos por estar junto a los niños:

—«Aunque estuvo con Kimihiro junto a mi todo este tiempo, me hizo mucha falta Shaoran durante mi embarazo —confesó a sí misma con mucho dolor y añoranza—. Además, que cuando me fui estaba confundida y muy nerviosa por todo —aclaró—. Y mi bebé corría peligro si seguía aquí con todo el estrés que me provocaba estar aquí —justificó porque no sabía que pensar—, pero al darme cuenta de que estuvo mal lo que hice, no puedo hacer nada para cambiar lo que sucedió —suspiró cansada de todo lo que había pasado—. El tampoco ayudo mucho que digamos en arreglar la situación —se defendió así misma—, sino que la empeoro —recordó un email donde le decía Shaoran cosas que ella no entendía cuando se fue de la casa una de las razones que creó el otro correo electrónico—. Pero, aun así me escribía por medio de mi email con ellas dos años después de todo lo sucedido, aunque nunca mencionaron lo de mi embarazada y ni preguntaron por el bebé cuando volvimos a contactarnos hasta ahora»—repasó en su mente todo, saliendo así de sus pensamientos—. Chicas... —, pero no pudo decir nada porque el médico llego—. Doctor Cheng.

—Señora tiempo sin verla —indicó el médico haciendo una reverencia a la joven madre.

—Lo mismo digo —devolvió el gesto con una sonrisa.

— ¿Quién es el paciente? —Indagó al ver a muchas personas en la habitación.

—Muestro sobrino doctor —contestaron todas las Li al mismo tiempo.

—Si mi hijo —confirmó Sakura enseñándole al niño que dormía inquieto en la cama—, el que usted no dejo que perdiera —mencionó dichosa por tener a su hijo con ella y no haberlo perdido en aquella ocasión.

—Me alegra mucho, señora —celebró con una gran sonrisa por la joven—. Vamos a ver que tiene este chiquitín —dijo revisando al bebé con el estetoscopio al niño—. Me puede decir que síntomas a tenido —corroboró sacando de su maletín un termómetro digital y poniéndoselo debajo de la axila.

—Ha tenido fiebre, cansancio, dolor de cabeza creo porque se queja y se la toca mucho, y no quiere comer —enumeró cada una de las cosas que sabia aunque su hijo no ayudaba mucho a saber que exactamente tenia.

—Le va a dar varicela —aseguró al darse cuenta de los síntomas.

— ¿Qué? A nosotros no nos ha dado —gritaron la mayoría de los presentes, pero salieron todos de la habitación.

—Salieron corriendo —expuso Sakura aun no creyendo lo que acababa de pasar. Mientras que el doctor solo negaba con la cabeza, nunca iban a cambiar las chicas Li.

—Sera mejor que les recete a todos algunos calmantes para la picazón que van a tener —afirmó, sacando de su maletín las recetas y un bolígrafo—. Porque de seguro querrán estar con el bebé sin importarles que les de varicela —dijo riendo—. Así que dejemos que mediten aunque sepamos la respuesta —desveló conociendo a todas y sabiendo a quien le había dado y a quien no.

—Sí —respiró resignada.

Afuera todos los presentes habían corrido afuera dejando al doctor con Sakura y el pequeño, mientras que ellos estaban cerca de las escaleras del pasillos reunidos con la cabeza pegadas como si estuvieran haciendo una estrategia para pelear contra otro equipo de fútbol americano.

—A mi no me ha dado varicela y a ti —inquirió Meiling entre susurros.

—No me acuerdo —reveló pensando Fuutie—, y a ti.

—Si me dio la vez pasada cuando mis hijos la tuvieron —alegó en su defensa Shiefa—, y a ti.

—Cuando era pequeño —reveló Tao satisfecho de haber pasado aquello—, y a ti.

—A mi también —contestó Kimihiro riendo de sus hermanas y prima por la cara que tenían—, y a ti —curioseó.

—Me dio cuando le dio a Shaoran —comentó Fanren— y a ti.

—No me ha dado, esa temporada tanto Fuutie, Shiefa como yo estábamos en un campamento—confesó Feimei con coraje.

—A las que no le ha dado no se pueden acercar al niño si no quiere que les dé —expuso Shiefa pensando que tendría a su sobrino para ella sola.

—Ni modo todo sea por estar junto al niño —dijo Feimei sin dar mayor importancia al asunto—. Así que todas vamos a estar junto a él en la enfermedad —declaró ella sabiendo que todas querían estar con el ahora que lo tenían—. Todas las que tengan hijos traerlos para que pasemos la enfermedad juntos en la mansión Li y espantemos a la estúpida de Mariko —decretó la menor de las hermanas Li con una gran sonrisa entre jovial y siniestra cuando pensaba en Mariko y sus sobrinos.

—Si —gritaron todas las chicas unisonó, planeando quien sabe que travesuras le harían a Mariko junto a los niños.

Sin darse cuenta pasaron mucho tiempo en aquellos planes luego de entrar a la habitación una vez que se fue el médico para contarle a Sakura lo que estaban pensando hacer y algunas que otra travesura que adjudicarían a sus hijos luego de aquello dejaron sola a Sakura pérdida en sus pensamientos nuevamente por un par de horas.

Sakura sentía la duda de el porqué Shaoran no sabía sobre su bebé ya que Mei-Su como Kimihiro nunca le hablaron acerca de las fotos que Shaoran tenía de ella.

Por otra parte Shaoran seguía asombrado de haberla visto de nuevo, más hermosa y tan segura de sí misma, tan diferente a lo que la recordaba. Ahora no era sumisa sino prepotente y que no tenía miedo de pasar sobre todos. El se perdió en sus pensamientos cuando escucho el escándalo que se estaba formando en el pasillo cerca de las habitaciones de sus hermanas. Al salir de su habitación se encontró con una escena desconcertante sus hermanas mayores con equipaje llevándolas a sus antiguas piezas.

— ¿Qué está pasando aquí? —preguntó viendo el alboroto que estaban formando sus dos hermanas mayores que no vivían en la mansión y que no solo ellas estaban ahí sino también sus hijos con sus propias maletas—. Alguien me puede decir que pasa —gritó al ver que nadie le prestaba atención.

Sus hermanas al verlo se tiraron sobre el al igual que los hijos de ellas abrazándolos, una que otra jalándole los cachetes y diciendo lo guapo que se veía enojado y una que otras cosas que siempre solían decir, pero Kimihiro apareció delante de ellos con un semblante muy serio que asusto a sus hermanas, ya que él nunca tenia aquella cara a menos que fuera algo grave.

— ¿Qué sucede? —interrogó Feimei al verlo así—. ¿Por qué traes esa cara? —Indagó preocupada por si le pasaba algo al niño.

—Sus gritos se escuchan hasta el ala de la mansión de nanai —dijo molesto, pero se dio cuenta que sus hermanas lo miraban desconcertada ya que a él nunca le había molestado sus escandalosas llegadas a la mansión—. El niño está llorando por el ruido —dijo ya cambiando el semblante un poco ya que estaba exagerando, pero es que el llanto de Lian lo estaba volviendo loco en ese momento. Hayato había salido a organizar a sus hombres por la mansión y Sakura había salido con Tao a acomodar las cosas aunque se extraño de no encontrarla ni en su recamara ni en ninguna parte de la mansión. Pero, de repente se escucho que alguien corría haciendo tremendo estruendo. La primera eran pisadas de tacón que identificaron como Mei-Ling y las otras de un niño.

—Papá —llamaba Tao hasta que Kimihiro se voltio—. Aquí estas, te estuve buscando por toda la mansión —dijo sonriendo, era una sonrisa maliciosa ocultándola inocentemente.

— ¿Buscando? —Gritó Mei-Ling cuando llego a su lado—. Lo que estabas haciendo era de todo menos buscar —respondió exaltada, pero con una sonrisa de que estuvo de acuerdo con todo lo que hizo el niño.

Todas pensaban que Tao le decía papá a Shaoran y que era a él a quien buscada supuestamente, ya que hasta ese momento el niño no había llamado Kimihiro papá delante de sus tías.

—Papá te estaba buscando —dijo sin darle importancia a lo que decía Mei-Ling—. Mamá quiere que le lleves los documentos sobre los últimos balances y extractos de la empresa a su cuarto —aclaró. Mientras que todos lo veían sin hablar. Shaoran estaba molesto, pensando que los estaba confundiendo con su hermano ya que cuando hablaba lo veía a Kimihiro.

—Tao —dijo Shaoran, pero Tao solo lo miro sin expresión alguna en su rostro.

—Hola tío Shaoran —respondió como si nada y Shaoran se dio cuenta que no era ninguna confusión lo que estaba pasando. Se enojo pensando que Sakura le hubiera hablado mal de él, pero Tao era inteligente y leyó su expresión—. Mamá no tiene nada que ver como hablo —todos se sorprendieron —, sino pregúntale a tía Mei-Ling y a tía Feimei y ellas dirán que mi madre a pesar de todo siempre hablo bien ante mí de ti —aclaró, pero nuevamente fijo su vista en Kimihiro sin expresión alguna, cosa que alerto a Kimihiro—. Ve por los papeles rápido y lleva contigo a Hayato a ver los papales porque hay que proteger tu seguridad, después de todo, todo cambiara, para bien o para mal papá —afirmó dándole a entender a Kimihiro que algo pasaba y que nadie sabía.

—Voy de inmediato —respondió y salió corriendo.

Tao tenía una manera muy particular de hacer las cosas discretamente y eso que acababa de decir era que: "Hayato no estaba" y "mamá me saco del cuarto y me preocupa lo que pueda pasar. Ve rápido temo por su seguridad".

Mientras Kimihiro desaparecía de la vista de todos, se dirigía la alcoba de Sakura directamente ya que ella había ido a instalar sus cosas junto a Tao dejando a Lian con la niñera. Y si estaba sola, los únicos motivos que podrían hacer que Tao reaccionara así eran Fei-Wang o Mariko o cualquier persona con aura negra como decía el pequeño ya que a él no se lo podía engañar con facilidad.

Por lo tanto en el pasillo se formo un silencio sepulcral e incomodo para todos los Li presentes, nadie sabía que hacer o decir. Shaoran estaba furioso y Feimei y Fanren no sabían que Tao llamara a Kimihiro papá, ni nada por el estilo. El solo les dijo que los conoció, pero no que vivieron juntos, detalle que Mei-Su prefirió omitir ya que no quería revelar más secretos a sus nietas solo quería proteger a sus bisnietos.

El primero en hablar fue Shaoran, pero se arrepintió al ver el semblante del niño, estaba preocupado y no prestaba atención a nada de lo que decían. Todos lo veían preocupados hasta que Shiefa hablo y su semblante cambio a uno serio.

—Tao ¿Qué pasa? —interrogó preocupada.

—Nada, ustedes vayan con Lian y no lo dejen solo aunque esta con la niñera. Si están todas no podrá ver al niño —determinó pensativo.

—Bien —dijeron Mei-Ling y las hermanas Li al unisonó, pero Feimei hablo enseguida—, y tu Tao ¿Qué harás? —Quiso saber.

—No se preocupen —respondió con arrogancia—. Después de Mamá yo soy el mejor en defensa personal, estuve a punto de vencerlo —expresó y salió corriendo, pero Mei-Ling gritó antes de que él se perdieran entre los pasillos.

—Tao no hagas travesuras —al terminar de decir aquello se escucho una risa malvada de niño.

—Eso quiere decir —especificó con una gota en la cabeza cayendo al estilo anime—, que le va hacer algo por preocuparlo con su mamá —explicó Mei-Ling al ver la cara de los demás.

— ¿Por qué tu sabes eso? —Interrogó Shaoran viendo a su prima.

—No sé —dijo encogiéndose de hombros—. Solo recordé el carácter de los Li —respondió pensativa—, es como yo cuando tenía su edad, al igual que tus hermanas, hasta tu mismo —explicó con simplicidad—, pero es imposible que sea un Li o ¿no?. Aunque posee las características del hijo primogénitos de los Li.

Pero en eso Eriol aparece con una sonrisa enigmática.

—Las coincidencias en esta vida, no existen Mei-Ling —dijo Eriol y continuo Tomoyo.

—Solo lo inevitable —culminó Tomoyo con misterio—. ¿Dónde está mi prima? —preguntó al verlos.

—En el ala este, en la parte de la mansión de la abuela —contestó Fanren, provocando que Shaoran la viera con incredulidad.

— ¿Qué? —exclamó sorprendido por no saber aquel detalle, pero nadie le prestó atención nuevamente.

—Sera mejor ir con Lian —concretó Fuutie ya que la advertencia de Tao nunca son por niñeras y lo sabían.

— ¿Quién es Lian? —Preguntó Shaoran porque al escuchar aquello su corazón se estremeció, pero de nuevo nadie le hizo caso.

—Si vamos —respondió Fanren—. No quiero que esa arpía se acerque al niño —dijo con malestar.

—Además mi niña sabe defenderse bien de las arpías, pero su preocupación son ellos —comentó Mei-Su apareciendo de la nada, pero nadie se asusto de eso ya la conocían.

—Buenas tardes Sra. Li —saludaron al unisonó Tomoyo y Eriol—. ¿Cómo advertencia? —Preguntó Eriol después de saludar a la anciana señora—. ¿Qué pasa? —Interrogó preocupado por la castaña.

—No sé qué paso —confesó Fuutie—. Tao le dijo algo a Kimihiro acerca de unos papeles que vaya con Hayato rápido a buscarlos —dijo la muchacha intentando averiguar el trasfondo en esas palabras.

—Veo que él aprendió demasiado bien —comentó con orgullo—, y lo emplea a su gusto —dijo sonriendo la anciana.

—Así es señora, el por si es inteligente y perspicaz —afirmó Tomoyo sabiendo como es el niño, mientras todos se dirigían al cuarto de Kimihiro.

Shaoran lo seguía en silencio ya que nadie le impidió seguirlos, pero al llegar al pasillo de las habitaciones de ese lado de la mansión se escucharon los gritos de Sakura y los Kimihiro ambos discutían fuertemente sobre algún despiste de la castaña. Shaoran fue corriendo hasta donde se oían los gritos y abrió la puerta viendo que Sakura estaba fúrica y se quedo estático viendo la escena.

La alcoba era un desastre, Sakura estaba furiosa y Kimihiro abrazándola con devoción y preocupación. Mientras que Sakura hundía su cara en el pecho de Kimihiro.

— ¿Cómo pudiste? —preguntó dolida—. ¿Cómo pudieron ocultarme eso? —dijo llorando al fin. Había pasado muchos años y por primera vez lloraba delante de alguien—. Esa arpía me lo dijo —gritó separándose bruscamente de Kimihiro—. Lárgate, no quiero verte, ni a ti, ni a nadie —expresó mirándolo a los ojos, señalando la puerta. Kimihiro bajo el rostro arrepentido y empezó a caminar cuando levanto la vista, vio a Shaoran enfurecido y a la vez tenía una expresión indescriptible—. Vete —gritó, pero al ver que no se movía, vio hacia la puerta y su rostro se contrario—. Váyanse —gritó nuevamente—. Quiero estar sola —Tomoyo la vio entre preocupada y triste no sabía porque quería estar sola—. Llévate a Lian y a Tao a Japón —determinó viendo a Tomoyo, quien se sorprendió de aquella petición y la vio incrédula sin entender porque estaba así.

— ¿Qué? —gritaron las Li hasta que Mei-Su hablo—. ¿Por qué mi niña? —preguntó acercándose lentamente.

—No se acerque —sugirió como cachorro asustado de que lo lastimen—. Váyanse —volvió a decir más bajito y viendo que nadie hacia caso gritó a todo pulmón—. Hayato —el aludido apareció con Lian que ya no lloraba en brazos arropado completamente—. Llévate a Lian y a Tao —ordenó viendo que el traía a Lian en brazos.

— ¿Qué? —exclamó. Estaba preocupado, Sakura no se alejaba de sus hijos así porque si, solo lo hacía cuando estaba asustada o tenía miedo de lastimarlos ella misma—. Tranquilízate —pidió viendo su rostro furioso, preocupado y dolido—. Por favor —rogó acercándose a ella un poco, pero se detuvo al ver que ella no reaccionaba ni decía nada.

—No puedo —afirmó luego de unos minutos sentándose en el borde de la cama—. Me mintieron —respondió. Hayato se acerco despacio con Lian y Tao que acababa de llegar de hacer quien sabe que—. Quiero estar sola —Hayato solo sonrío y puso a Lian en sus brazos y Tao se sentó a su lado.

—Hazlo por ellos —pidió—, los asustas —dijo observando a los niños.

—Perdón —dijo a los niños y se abrazo Lian.

—Sera mejor que salgamos —comentó bajito Kimihiro furibundo con Mariko, pero se las iba a cobrar por hacer que su cuñada tuviera esa crisis—. Me las pagaras. No te descuides —murmuró para el mismo.

Shaoran por su parte dejo su molestia a un lado, estaba muy preocupado por Sakura, ella no actuaba así a menos que estuviera muy asustada como aquella vez que los secuestraron o cuando entraron a su casa, solo así Sakura actuaba sin escuchar a nadie y no le importaba nada, pero se relajo con las palabras de Hayato y con los niños. El no se movió, vio como el guardaespaldas tendía la cama y ayudaba a Sakura a ponerse de pie para que pudiera acostarse en la cama con ambos niños. Cuando Sakura estaba recostaba le dio un beso en el cabello a la castaña y camino hacia él y susurro muy ceca de él.

—Sera mejor irnos —aconsejó arrastrándolo junto con él y cerró la puerta con suavidad—. ¿Qué demonios paso Kimihiro? —preguntó rabioso por cómo estaba su pequeña hermanita—. ¿Quién puso así a Sakura? —Indagó viendo a un frustrado y desesperado Kimihiro.

—Fue Mariko —gritó con odio. Shaoran solo los miro sin decir nada—. Ella le dijo que Mei-Su y yo la estamos usando, seguro Fei-Wang la mando aunque Sakura no demostró sus emociones la desestabilizó psicológicamente y emocionalmente —respondió con furia contenida—, cuando le dijo lo de las fotos —comentó Kimihiro haciendo que sus puños se pusieran blancos del fuerte agarre que tenia—. Tu sabes que nosotros se lo ocultamos por su estado delicado —señaló escapándosele las lágrimas por la frustración que sentía.

—Dale tiempo —manifestó comprensivo—. Aquella castaña hermanita nuestra está asustada por lo que supo. Apenas dio a luz debimos decirle todo, pero no lo hicimos. Fue culpa de nosotros —declaró también afligido por la situación.

—Entiendo esa parte —pero fue interrumpido por el gritó histérico de Mariko quien se dirigía hasta el cuarto de la castaña en alborno hecha una furia y su cabello estaba de color ¿naranja?.

Tanto Kimihiro, Tomoyo, Eriol y Hayato rieron de buena gana al verla, ya que ese color era obviamente a la intervención de Tao, él solía hacerles a sus ratones un pequeño flequillo de aquel color.

—Ya cobraron la venganza —murmuró Tomoyo abrazándose de Kimihiro y Hayato ya que no podía mantenerse de pie, le faltaba poco para tirarse al suelo de la risa.

Todos se reían y Mariko iba a gritar cuando Shaoran no se lo permitió.

—Sera mejor que vayas a la peluquería —se mantuvo serio hasta que dijo aquello riendo junto a todos ellos.

—Ese mocoso me las pagara —amenazó cosa que hizo cortar la risa de golpe a Kimihiro, Mei-Su, Hayato y los esposos Hiragizawa.

—Ni te atrevas a ponerle una mano encima a los niños —advirtió Kimihiro—. No querrás verme furioso y quien te hizo eso quedara corto a mi lado —culminó de manera amenazante acercándose poco a poco a Mariko.

—Me estas amenazando —intento provocar un poco a Kimihiro.

—Solo te comento —aseguró a centímetros de ella—, encantó —masculló apretando los dientes para no agarrarla del cuello y ahorcarla ahí mismo delante de todos—. Yo no advierto en balde —aclaró empujándola.

Mariko se fue más furiosa aun y Hayato llamo a la otra institutriz-guardaespaldas que trabajaría al cuidado de los niños.

—Kimihiro manda a preparar otra habitación para la otra institutriz —comunicó al terminar la llamada.

—Bien —dijo, pero dudo antes de hacer lo que le dijeron—, pero Sakura dijo qu... —pero, Hayato lo interrumpió.

—Ellos se quedaran aquí —aseguró—. Conociendo como conozco a Tao y a Lian —sonrío al pensar lo que harían esos críos sin su mamá alado de ellos—, el primero se pondría en peligro por regresar y Lian no parara de llorar por su mamá y más porque está enfermo —comentó burlonamente porque cuando Lian enfermaba nadie podía calmarlo, solo Sakura y el, pero él no dejaría sola a ella en ese momento, ahora menos que nunca.

—Desde bebé es como Sakura, pero cuando está enfermo es todo un Li —vociferó riendo, pero al momento se arrepintió por la cara que puso Shaoran que al parecer no estaba escuchando la charla que ellos tenían ya que estaba alejado y él había gritado aquella parte—. Lo siento —susurró cuando vio la cara de los Hiragizawa y Mei-Su, mientras que sus hermanas y su prima sonreían.

—Y te quejas de Mei-Ling —regañó Mei-Su jalándole las orejas.

—Si —confirmó Mei-Ling—. Abuela —chilló cuando se dio cuenta de las palabras de ella.

—Li tenían que ser —gruñó Mei-Su con una sonriendo.

— ¿Cómo que un Li? —Exigió saber Shaoran—. ¿Quién es el padre del hijo de Sakura? —al escuchar eso, todos se molestaron al ver que el preguntaba aquello, pero él estaba molesto por lo que vio. Además, la mirada de Kimihiro no ayudaba aparte estaba el engaño de Sakura con el abogaducho y con aquel otro tipo.

Así que nuevamente fue ignorado nuevamente. Todos fueron hacia la sala junto con Mei-Su, mientras que Kimihiro se quedo con Hayato en el pasillo. Shaoran por su parte estaba otra vez molesto por ser ignorado pero, él quería saber la verdad y se quedo con Hayato y Kimihiro, pero ellos lo ignoraron.

Hayato hacia algunas llamadas a guardaespaldas y abogados, mientras que Kimihiro llamaba a la oficina, para que la secretaria de presidencia empezara a arreglar los papeles de la empresa para la nueva presidenta.

Por otra parte Fei-Wang estaba furioso porque el abogado de la empresa Ying estaba dando largas al asunto, sin saber que Sakura era la dueña anónima de aquella empresa y ahora que ya era de ella oficialmente ante todos no iba a darle ni un centavo.

Mientras Kimihiro hablaba con la secretaria de Shaoran esta le preguntó sobre la empresa que compro la compañía, el solo sonrío antes de contestar.

—La empresa que firmo es de Sakura y el dinero que ella pago fue una inyección para que la empresa no cayera en la bancarrota y desquitarse de alguien un poco —tanto la secretaria como Kimihiro sonrieron.

Aquella muchacha fue una niña que adopto Mei-Su cuando la vio en la calle, trabajo algunos años como dama de compañía de la misma durante algunos horas mientras estudiaba. Mei-Su la envió a la empresa para que aprendiera y se desenvolviera en lo que ella había estudiado. Ella es una fiel aliada de ellos, pero nadie sabía aquello solo Kimihiro, Clow y Sakura. Además, nadie sospechaba aquello ya que ella ascendió de puesto por su propio esfuerzo y no por recomendación de nadie por ello cuando Mei-Su tomo la presidencia nuevamente le dio aquel puesto.

Entiendo —dijo sonriente—. Hágale saber a la señora que estaré totalmente a su disposición —indicó sabiendo que aquello estaba demás.

—Lo sabe —afirmó pero, su voz era triste así que Yuan Xiang Quin se preocupo—. Solo que en este momento las cosas no andan muy bien del todo —explicó sabiendo lo prudente que era la joven.

No te preocupes —habló con más confianza—. Ella sabrá ver la realidad —aseguró, pero se vio interrumpida por alguien—: Me tengo que ir adiós —se despidió rápidamente sin darle tiempo a el de decir algo.

Shaoran escucho aquello con molestia y entendió la razón del representante de aquella empresa y que nada hubiera salido de entre ellos. Entendió todo, menos lo del abogado que hablaba Hayato estaba muy pensativo que no se dio cuenta de que los dos se habían ido sino hubiera sido por el ruidito de una puerta al abrirse que fue lo que lo saco de sus pensamientos. Tao veía a todas partes y lo único que vio fue a Shaoran:

—«Es a él o a nadie —proclamó pensando en donde estaban todos—. Porque, no quiero dejarla sola» —anunció sin pensar ya en nada.

— ¿Qué sucede Tao? —Preguntó viendo el semblante preocupado de Tao.

—Mamá tiene mucha fiebre —contestó dejándolo entrar y el la vio ahí desprotegida, boca arriba aferrándose a su hijo al pecho. Vio una pequeña toalla mojada en su frente—. Se la puse pero, está muy mal y no suelta a Lian y el también tiene fiebre —acotó acercándose a ellos.

A Shaoran se le encogió el corazón cuando los vio a ambos de cerca con aquellas mejillas sonrojadas de la fiebre, pero su preocupación fue mayor cuando vio que Sakura estaban demasiado rojas y respiraba con mucha dificultad, cosa que no le gusto nada. Como pudo hizo que Sakura aflojara su agarre del niño y lo recostó a lado de esta y le puso una toalla limpia mojada en la frente. Se vio a el mismo repasando dulcemente el rostro del pequeño, cuando lo memorizo pidió a Tao que lo cuidara. En tanto que se llevaba a Sakura para bajarle la fiebre, la tomo entre sus brazos y la llevo al cuarto de baño, abrió la llave para que la tina se llenara con agua fría, entre tanto la tenía en sus brazos; con cuidado se sentó en el suelo y la puso en sus piernas. Poco a poco le quito la ropa, no pudo evitar admirar aquel cuerpo que no había visto en casi cinco años, se quedo así durante un buen raro observándolo hasta que Tao golpeó la puerta preocupado por su mamá, pero Shaoran solo le pidió al niño que cuidara del bebé que el aun no terminaba de ayudar a Sakura. Cuando vio que Tao no estaba cerca de la puerta el continuo quitándole de los brazos de ella la camisa y la dejo en ropa interior, poco a poco la metió en el agua fría, la vio temblar, pero él sabía que era lo mejor. Paso la esponja por todo el cuerpo de la castaña diciéndole palabras bonitas para relajar a Sakura. Llamo a Tao y le pidió que buscara un pijama cómodo para Sakura, Lian y unas sabanas limpias. Al terminar le quito la ropa interior y la seca con cuidado. Cuando termina su labor le coloco el albornoz, saliendo con ella en brazos y la coloca en la mecedora. Revisa al niño y se fija en que él es igualito a Tao a esa edad, con cuidado de no despertarlo le quita la ropa a Lian pasando luego una toalla húmeda por todo el cuerpito del niño, refrescándolo y luego lo seco con delicadeza, lo vistió con la pijama cómoda que Tao le paso, pero no le gusta para nada ver aquellas erupciones en el cuerpo del niño. Lo tomo en brazos y lo recostó en el sillón con ayuda de Tao tendieron la cama y pusieron los cobertores nuevos. Puso al niño en la cama con mucho cuidado y luego pidió a Tao que llamara a una mucama para que llamara al doctor Cheng, Tao dudo un poco, pero salió corriendo hacer lo que le pidieron. Shaoran por su parte había visto la ropa interior de la castaña y escogió la más cómoda, se la coloco y luego la vistió con aquel pijama que Tao le había dado que comprendía de un pequeño short y una camisa suelta que no transparentaba nada, se la puso y la recostó junto al niño. A pesar de todo ella aun seguía con fiebre alta, pero le intranquilizaba ver como el niño se movía con desesperación intentando rascarse donde tenía las erupciones. El ágilmente impidió aquello envolviendo al pequeño en una frazada que no producía calor apretando sus bracitos a cada lado de su cuerpo. Al rato ingreso Tao con Mei-Ling que veía la escena con ternura, pero se dio cuenta que la situación no era para quedarse quieta y observando.

—El doctor vendrá en pocos minutos —comunicó viendo que el terminaba de envolver al pequeño—, y me podrías explicar —dijo señalando a lo que hacía—. ¿Por qué el niño esta así? —indagó al verlo inquieto.

—Tiene erupciones en el cuerpo y se está rascando también, tiene fiebre —respondió con pesar—

— ¿También? —Preguntó porque escucho cuando Tao dijo al médico que Lian tenía fiebre—. ¿Quién más tien...? —calló al ver a Sakura sonrojada y se quedo muda durante un minuto algo extraño en ella.

—Sakura también está enferma —contestó viendo al niño con ternura—. ¿Qué tiene el niño? —interrogó sabiendo que ella sabía algo.

—Suéltalo de esa amarradera que le has hecho para que no se rasque —respondió exaltada—. Y quítale la ropa, le aplicare las medicinas —explicó Mei-Ling, pero no vio las medicinas por ningún lado—. Tao ¿las medicinas? —inquirió al no verlas.

—En el cuarto de papá —respondió y salió corriendo en busca de ellas.

Shaoran por su parte se molesto cuando lo oyó decir aquello, pero un quejido del niño lo desconcertó.

—Quítale eso ya —chilló Mei-Ling preocupada—. Tiene varicela, solo hay que ponerle la medicina que el doctor le receto y darle unas gotas para la fiebre —razonó viendo como Shaoran con suavidad quitaba la cobija y le quitaba la ropa.

Tao llego con las medicinas entregándoselas a Shaoran quien la coloco rápidamente, pero con suavidad para calmarle la picazón del niño, luego con cuidado le dio las gotas, pero no lo vistió para que la crema se secara y para que estuviera fresco. Al poco rato vieron que estaba tranquilo ni siquiera intentaba rascarse. El pequeño dormía plácidamente cerca de su madre. Shaoran lo observaba con devoción, cariño y amor.

El doctor Cheng llego minutos después y reviso a Sakura inyectándole algunas medicinas

— ¿Qué tiene? —Cuestionó Shaoran al médico, que veía con cara de preocupación a la castaña cosa que no le gusto.

—Tuvo una fuerte decepción —explicó meditabundo—. Lo que tiene es emocional, se curara cuando ella desee —expresó intranquilo—, solo hay que esperar y no dejar que le suba la fiebre como hace un momento, porque eso si puede ser peligroso para su cerebro —informó viendo como estaba la joven, se veía como hace años, como la primera vez que la vio indefensa y asustada.

—Entiendo doctor —susurró con pesar Shaoran, pero no se separaría de la castaña.

El doctor hablo unas cuantas cosas más con Mei-Ling y la medicina que tenían que darle si la fiebre no bajaba. Kimihiro escucho todo desde la puerta y entro.

—Buenas tardes doctor —saludó, pero enseguida fue junto a la castaña, pero no tan cerca como quiso porque Shaoran no se lo permitió.

El médico por su parte reviso a Lian y solo indico que le dieran las gotas dos veces más cada 8 horas y la crema cuando vean que sea necesario para refrescarlo. El doctor Cheng se despidió y acompañado por Mei-Ling salió de la habitación.

Mei-Su que acaba de llegar se sentó en el mueble observando a Sakura. Kimihiro la veía desde la esquina donde estaba, pensando que hacer para que la castaña no estuviera así. Shaoran por su parte no soltaba la mano de Sakura, quería preguntar muchas cosas, pero tenía miedo de saberlas. Kimihiro no se aguanto más y se acerco a Sakura sin importarle el gruñido que hizo Shaoran, tomando sus manos y quitando la mano de Shaoran.

—Sakura discúlpame —pidió a la joven durmiente—. No fue mi intención mentirte, lo hice de buena fe con Mei-Su —argumentó todo lo que hizo—. Además, tu embarazo era complicado y no podías con las emociones y luego olvidamos aquel hecho — se justificó y le explicó la situación a pesar de que ella dormía—. Perdonamos —suplicó Kimihiro dándole pequeños besos a la castaña tanto en sus manos como en su frente.

Shaoran cada vez se molestaba más al ver como él la tocaba, pero no la dejo, ni se aparto de su lado.

Sakura sentía su cuerpo pesado y no podía abrir sus parpados, sentía una mano cálida sobre la suya se sentía segura y protegida, era una sensación que conocía muy bien aunque dejo de sentirla hace mucho tiempo estaba a gusto, pero luego sintió otra calidez que conocía y la comprendía, pero esta le hablaba. Lo escuchaba lejano, pero a pesar de eso sabia que eran sinceras sus palabras. Así que ella tenía que despertar y por más que lo intentaba no podía abrir los ojos aunque se sentía más tranquila y relajada dejando así de escuchar la voz que le hablaba y dejo de sentir su toque.

Afuera de la mente de Sakura era otra cosa muy diferente ya que tanto Kimihiro como Shaoran tenían un duelo de miradas. Aunque, Shaoran se estaba acercando muy peligrosamente a Kimihiro. Por lo cual, tuvo que intervenir Mei-Su y los saco a los dos de la habitación para que Sakura descansara tranquilamente sin dos machos queriendo ser jefes de la jauría como dijo ella antes de sacarlos de ahí.

Shaoran estaba furioso porque lo sacaron de la habitación por culpa de Kimihiro, parecía como león enjaulado de un lado para el otro con una expresión furibunda que aumento con la llegada de su adorada prima.

—Nada más mírate como estas —rió con ganas de ver a su primo hecho una furia—. Solo con ver que alguien está detrás de ella pareces un león enjaulado —indicó viendo que quería ahorcar a su hermano.

—Mei-Ling —advirtió—, será mejor que te cayes que no estoy para tus chistes ni nada por el estilo —dijo volviendo a caminar de un lado a otro y mirando a Kimihiro que estaba sentado en un mueble del pasillo.

—Primito querido y hermoso sabes que el enojo, el orgullo y la competencia son nuestros verdaderos enemigos —señaló indicándole algo con sus palabras—. Eso lo decía Dalai Lama —especificó al ser observada por Kimihiro.

— ¿Y? —Exclamó exasperado por su prima—. ¿Qué tiene que ver conmigo aquello? —Sondeó sin entender a su prima.

—No cometas estupideces, solo mira y observa bien, sin dejarte llevar por lo que ves —dedució, golpeando con su dedo índice el pecho de su primo—. La realidad a veces no es lo que parece —explicó para que su primo entendiera, ya que después de escuchar algunas cosas detrás de la puerta del despacho y ser descubierta en ello, prometió a Mei-Su que no iba a decir nada, pero nadie le dijo que podía decir algo así. Sonrío, yéndose por donde había llegado en busca de sus primas dejando a Shaoran confundido.

Tanto Kimihiro y Shaoran solo observaban por donde se había ido Mei-Ling sin decir nada, pero el enojo que sentía Shaoran estaba quedando en ese momento en el olvido, sin importarle nada se acerco a Kimihiro para hablar de lo que había pasado antes entre la castaña y él cuando se vio interrumpido por el llanto desgarrador y lastimero del niño que no paraba de llorar. Fueron largos minutos en donde Shaoran se debatía entre entrar y ver que le pasaba al niño, los cuales fueron eternos, pero pudo más aquel sentimiento de sobreprotección, amor, ternura y todo aquello que nacía en su corazón, un sentimiento que era muy fuerte. Abrió la puerta sin llamar, al entrar a la habitación vio como Hayato intentaba calmar al niño sin resultado alguno, a él se le partía el corazón escuchar su llanto sin pensarlo tanto se acerco a donde está el niño que lloraba por la molestia que sentía por la enfermedad se acerco al niño a paso lento y a la vez rápido, pero con suavidad para no molestar a nadie se acerco a él sin quitarle los ojos de encima ante la mirada atónita de todos los presentes ahí, Kimihiro también entro a la habitación para saber que le sucedía al niño que aun lloraba.

Shaoran por su parte fue directamente al niño que Hayato tenía en brazos, el pequeño al verlo estiro sus brazos mirándolo con sus ojitos llorosos cosas que sorprendió mucho a todos los que lo conocían debido a que Lian nunca se iba con desconocidos y en ese instante Shaoran no se parecía nada a Kimihiro a pesar de ser idénticos se veían distintos, Kimihiro se acerco al niño y él lo observo durante unos segundos que parecieron minutos y empezó a llorar a todo pulmón nuevamente, volviendo su vista a Shaoran extendiendo sus brazos esta vez con insistencia quien no dudo y lo tomo en brazos. Lo recostó en la cama junto a Sakura, todos se sorprendieron porque al tomarlo dejo de llorar y se quedo quieto. Shaoran por su parte le quito toda la ropa porque sabía que las erupciones ya estaban presentes en el cuerpo del niño a diferencia de todos los que estaban allí, así que de poco a poco empezó a untar nuevamente la crema medicinal para la picazón del niño. Todos lo vieron hacer eso en silencio, pero se sorprendieron más verlo buscar algo hasta que encontró en la pequeña mesa de noche, un abanico y lo empezó a ventear para que estuviera fresquito, pero él no quería estar recostado en la cama por lo cual, lo tomo en brazos arrullándolo sin importarle que la crema podía manchar su camisa blanca. Lo arrullo hasta que se quedo profundamente dormido el pequeño, pero al intentar acostarlo en la cama hacia pucheros cosa que lo enterneció y se lo llevo consigo a su habitación, sin importarle las protestas de los presentes aunque tampoco hicieron muchas porque fueron cayados por Hayato que sabía que Lian podía ser muy insistente y más enfermo. Además, que momentos antes vieron que el niño no quería estar con ellos sino con Shaoran, así que prefirió que él se lo llevara. Igualmente, el no le haría daño al pequeño aunque no supiera que es su hijo, la sangre pesa mucho ya que los llamaba a ambos a estar juntos, como lo había hecho una vez con Kimihiro y Tao, la sangre de esa casta era muy espesa y poderosa por lo que veía.

Tanto Hayato como Mei-Su luego de un par de horas estaban más tranquilos, porque la fiebre de Sakura había bajado totalmente cosa que tranquilizo también a todos.

Kimihiro luego de saber que Sakura estaba mejor se dirigió al cuarto de su hermano buscando a Tao que llevaba un buen rato sin aparecer y también para saber cómo estaba Lian, pero al no escuchar ninguna clase de ruidos dentro de la habitación, entro sin hacer ningún sonido topándose así con una escena muy acogedora. Ellos estaban profundamente dormidos, desde que había llegado a la mansión Li no había visto aquella sonrisa en el rostro de su hermano era cálida, llena de paz que reflejaba mucha ternura y amor. Lian estaba sobre su pecho y con su brazo izquierdo sobre el niño abrazándolo con cuidado, mientras que en el derecho estaba Tao acostado como si aquel brazo fuera una almohada que también lo abrazaba y este a su vez abrazaba a Shaoran y a Lian. Sin hacer el menor ruido salido de la alcoba, pero se encontró con la persona menos esperada, su madre. Hay estaba de pie frente a él, aquella mujer que le había dado la vida sin saberlo, mirándolo sin entender lo que él hacia ahí.

—Buenas noches señora Li —saludó cuando cerró la puerta—. En que le puedo ayudar —dijo asiendo gala de sus buenos modales.

—Quiero hablar con mi hijo acerca de las empresas y sobre la llegada de Kinomoto —comentó en un tono de reproche a Kimihiro quien solo la veía sin expresión alguna en su rostro.

—Tendrá que ser en otro momento, está durmiendo —comunicó con molestia por la actitud de su madre aunque la entendía aun sentía mucho coraje por ella, por dejarse manipular, por haber sido débil por la muerte de su padre, por muchas cosas sentía rabia, pero mejor desecho aquellos sentimientos.

—No importa —respondió aunque no entendía la razón por lo que aquellos ojos que le recordaban a su marido siempre la veían con tristeza y molestia que ocultaba con aquella sonrisa afable, pero sus ojos no podían ocultar su tristeza totalmente ante ella—. Veré a mi hijo —protestó un poco aturdida por su descubrimiento.

—No —negó tomándola por primera vez del brazo, cosa que sorprendió a Ierán—. El está durmiendo junto a los niños y Lian está enfermo y no quiero que lo molesten —dijo enfatizando la última palabra.

— ¿Qué estas diciendo? —preguntó sorprendida—. ¿Lian?

—Los hijos de Sakura están durmiendo ahora junto a Shaoran. Porque, Sakura enfermo por culpa de Mariko —magulló entre diente con severidad.

—Eso es imposible —defendió molesta a Mariko—. No lo creo, seguro ella le dijo algo y se hace la víctima como siempre —aseguró.

—Espero que cuando llegue el momento, no se arrepienta de haber protegido a la persona equivocada —susurró alejándose de ella—. No comente con nadie lo que dije sobre los niños —comentó alejándose hasta que se perdió por el pasillo.

—No diré nada Kimihiro —respondió como en un susurro dudosa por lo que dijo de proteger a la persona equivocada; su mente estaba pensando aquello y ve como Mariko llega ante ella sacándola de su nube de pensamientos—. Hola Mariko.

—Buenas noches Ierán —saludó con una sonrisa falsa que no paso desapercibida por Ierán. Que empezaba a notar de un tiempo acá cosas que antes no había visto antes—. Esta Shaoran en su cuarto —preguntó tomando el pomo.

—Está dormido —contestó, pero puso su mano encima de la de Mariko evitando que esta la abriera—. Es mejor que lo veas en otro momento —comentó viéndola a los ojos.

—No importa quiero verlo —respondió quitando la mano de Ierán y eso molesto a la mujer. Era ahí en ese momento donde se empezaba a dar cuenta que Mariko no era una mujer como Sakura sino que era caprichosa y malcriada.

—Te dije que no —exclamó molesta, Mariko se dio cuenta de aquello y era mejor evitar tenerla en contra de ella ahora que Sakura estaba en la mansión como dueña y señora.

—Lo siento —se disculpo falsamente como si estuviera triste, pero sus ojos mostraban molestia y furia por evitar sus fines—. Me retiro, hasta mañana señora.

Ierán no respondió y se quedo ahí hasta que escucho que cerraban fuertemente la puerta del cuarto de invitados. Al estar sola estaba pensando en muchas cosas y también pensó en los niños, así que entro a la habitación de su hijo para ver al hijo de Sakura. Al ver aquella escena se sorprendió mucho, vio como su hijo dormía tranquilamente junto a ellos y el bebé era idéntico a Tao cuando estaba pequeño, pero se veía enfermo.

Lian empezó a moverse inquieto cosa que provoco que Shaoran abriera de inmediato los ojos.

— ¿Qué sucede pequeño? —preguntó con ternura cuando vio aquellos ojos ámbar con destellos esmeraldas viéndolo fijamente a él—. ¿Te pica?

Con cuidado de no despertar a Tao deshizo su abrazo y lo acomodo mejor en su cama, el se movió un poco y se quedo profundamente dormido, Shaoran con cuidado se levanto del lecho sin dejar de ver al bebé entre sus brazos al levantar la vista se encontró con su madre viéndolo con cariño aunque dudosa.

— ¿Qué hace aquí, madre? —Preguntó viendo aquella expresión.

—El es Lian —interrogó acercándose a ellos—. El hijo de Sakura, es el. Verdad.

—Sí —confirmó, pero el niño empezó a moverse inquieto—. Será mejor bañarlo y ponerle la medicina nuevamente —comentó.

—Sí —respondió—. ¿Qué tiene? Y ¿Por qué está contigo? —Quiso saber—. Acaso Kinomoto te dijo que era tu hijo y que debías cuidarlo —dijo molesta y exaltada un poco.

—Ni siquiera sabe que él está conmigo —respondió molesto.

— ¿Qué tiene? —Indagó tranquilizándose un poco.

—Varicela —dijo entrando al baño con el niño.

Lleno la tina hasta que cubriera al niño más o menos y comprobó que la temperatura del agua este a temperatura ambiente con el niño en brazos aun tomo los juguetes que fueron de Tao y que habían permanecido guardados en un cajón del ropero del cuarto de baño y los coloco en el agua. Sentó al niño en el tocador junto al lavamanos y viéndolo fijamente como queriendo saber algo, pero su madre no lo dejaba de ver a ambos.

— ¿Qué sucede ahora madre? —Dijo sin voltearla a ver, pero no dijo nada más al escuchar pasos.

Tao entro al baño corriendo y vio a Ierán esperando a que saliera, pero como no lo entiendo habla.

—Puede salir —pidió con amabilidad—. Necesito ir al baño y no puedo ir si usted está aquí —dijo. Ierán salió cerrando la puerta.

Tao hizo pis calmadamente, luego vio a Lian mirar con curiosidad a Shaoran y Shaoran hacia lo mismo. El sonrío al verlos así.

—Papá puedo bañarme con Lian —preguntó. Shaoran solo asintió asombrado por ver que de nuevo lo llamaba papá.

Tao se desvistió rápidamente y a Lian le quito la ropa interior que traía puesta, pero antes de meterlo a la tina hablo por primera vez Lian.

— ¡Quiero hacer pipi! —exclamó Lian y Tao respondido rápido a aquello.

—Corre que se orina a estado mucho tiempo sin ir al baño —dijo Tao alzando la tapa del escusado. Lian hizo pis y ahora si se bañaron entre juegos y risas los tres. Aunque Shaoran estaba afuera de la tina término mojado por ambos niños.

Por otra parte en aquel cuarto estaba Ierán y una Sakura molesta por levantarse y no encontrar a nadie, pero lo peor fue no ver a sus hijos por ninguna parte sin pensarlo había ido a la habitación que alguna vez compartió con Shaoran y vio a Ierán de pie junto a la puerta del baño escuchando.

— ¿Dónde están mis hijos? —rugió preguntando como una leona Sakura cuando estaba cerca de ella.

—Con Shaoran bañándolos —contestó como si nada. Sakura furiosa abrió la puerta, pero se quedo estática en su lugar al verlos, sintió sus piernas temblar por el pánico y por todas las emociones que sentía, se recostó en el marco de la puerta viéndolos reír a los tres, su corazón se enterneció de tal manera que las lágrimas querían salir y sufrió mucho a las vez al pensar en todo el tiempo separados. Algunas lágrimas cayeron traicioneramente sin poder evitarlo, se las límpido y su expresión se volvió neutra. Todo eso vio Ierán en silencio.

—Mamá —gritó Lian extendiendo sus brazos hacia ella—. Ven —Shaoran la miro y solo sonrío al verla.

—Acércate —pidió al ver que no se movía—. Este pequeño es un demonio muy inquieto.

—Sí, se parece a mamá dijo el abuelo Fujitaka cuando hablo con nanai —comentó Tao sin darse cuenta de lo que revelaba, cuando se dio cuenta de lo que se le escapo ya era demasiado tarde, pero nadie dijo nada.

—Mamá, ven —insistió Lian—. Papá —dijo con reproche cuando Shaoran le hecho agua en la cabeza.

Sakura se quedo fría por aquello y no se movió hasta que Tao hablo:

—Mamá será mejor que busques ropa para nosotros, tenemos mucho rato aquí y a Lian hay que ponerle la crema y darle la medicina de la fiebre —manifestó viéndola ahí sin hacer nada.

—Bien. Voy por ello —dijo saliendo casi corriendo del baño y de la habitación tropezando con Ierán, pero esta no dijo nada solo la vio atónita ante lo que vio y escucho.

—No puede ser —susurró para ella, cosa que nadie escucho.

—Espera Sakura —gritó demasiado tarde Shaoran, ya había salido del cuarto.

Tao salió suspirando y se puso el albornoz de Shaoran que había ahí, mientras que Lian fue cubierto por una gran toalla. Tanto Shaoran como Sakura no hablaron y así pasaron los días, Mariko se la pasaba mucho tiempo con Shaoran y Sakura evitaba que él estuviera con los niños cuando ellos estaban juntos. Mariko hace todo para que odie a Sakura siempre decía cosas como que ella le fue infiel, que era ambiciosa, falsas y muchas cosas más.

Con el pasar de los días aun tenía esa duda de porque sus cuñadas no dijeron lo de su embarazo, pero no puede preguntar la razón aunque también estaba aquello de las fotos que dijo Mariko cosa que no cuadraba en esta historia. Ella tomo posición en las empresas y empezó a sacarla de la quiebra en la que estaba, los días que pasaban Shaoran la veía con mucho recelo, pero cuando estaba con los niños bajaba aquella barrera que formo aunque, sentía apego por el niño y se sentía feliz cuando Lian lo llamaba papá, Mariko le llenaba la cabeza de muchas cosas que lo hacían dudar de todo lo que estaba a su alrededor.

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Brujita Lunera


Nota de autora: OH enserio disculparme, esta vez el retraso del capítulo no fue por mi vagancia bueno si un poquito, pero esta vez fue porque me la pase varios días en el hospital acompañando a una persona, sin nada en lo que escribir hasta que me llevaron mis hojas y un lápiz para que escribiera y de ahí empezar a pasar todo lo que tenía en las hojas al compu… imaginarse millón de palabras en unas hojas, pero en fin espero que les guste y el otro si me voy a demorar porque estoy en medio de los exámenes. El próximo capítulo será más o menos largo creo tengo mucha ideas para ese capítulo, lo malo es que todavía no he empezado a redactar.

Avances de La tranquilidad antes de la tempestad:

—Su hijo es idéntico a Shaoran —dijo ella orgullosa de que el pequeño fuera un Li—, así que no hay du... —Ierán fue interrumpida por Mariko cuando iba a terminar de decir su frase.

—Pero, también es idéntico a Kimihiro y al parecer ellos se conocían hace mucho tiempo —dijo con cizaña, viendo que Shaoran había escuchado aquello y que Sakura llegaba junto a él en ese preciso momento con varios documentos—, y la familiaridad con que se tratan es algo nada común en unos desconocidos —terminó de decir viendo como Sakura observaba hace un lado.