**Los personajes no me pertenecen, esto es solo una historia de fantasía dentro de un mundo de fantasía**

-¿Tsuruga-san? ¿Qué le sucede? Soy yo! Mogami!- Intentando soltarse del agarre firme de Ren. Que la tenía aprisionada por los hombros con su fuerte brazo derecho. En un susurro, cerca del oído de Kyoko Ren en un tono de súplica le dijo:

-No me dejes solo, porfavor…

Eran cerca de las 7 de la mañana. Su cuerpo, sus párpados los sentía pesados. Su cabeza en cualquier momento iba a reventar. Una extraña calidez perturbó el chequeo de sus 5 sentidos que estaba llevándose a cabo, pues se sentía como despertando de un estado de coma de 2 años. Un aroma al que no estaba acostumbrado, pero que no era completamente desconocido, inundaba sus fosas nasales. Eran flores, frutas, era como sentirse en el cielo. Su corazón casi dio un vuelco cuando el origen de esa fragancia comenzó a suplicar su nombre.

-Tsuruga-san… Tsuruga-san… Me cuesta respirar!-

Ren tenía la mitad del cuerpo sobre el cuerpo de Kyoko, siendo ésta afirmada celosamente por su cintura, dejando su rostro sobre el hombro de Ren.

-¿Mogami-san?- dijo levantándose abruptamente del futón y poniéndose a la mayor distancia que le fue posible en esa pequeña habitación- Yo…¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy?- Preguntó confundido.

-Mi casa… quiero decir… la casa que me acoge- dijo incorporándose sobre el futón y rascándose la cabeza.

Tenía miedo de que Ren la tomara por una pervertida, ya que en un evidente estado de ebriedad, cualquiera podría pensar que ella había sacado provecho de la vergonzosa situación del actor más popular de todo Japón, y quizás que cosas le hubiese hecho ella para terminar en esta bochornosa escena.

-Yo… -Afligido y más confundido- ¿Qué te he hecho Mogami-san?-

Esa pregunta estaba llena de miedo. No sabía cómo había terminado allí. Él recordaba haber estado muy enfurecido consigo mismo, y con la situación en la que se encontraba Kyoko con Fuwa. Había agarrado su auto y se había ido a beber al bar más alejado del centro de la ciudad. El resto se le hacía borroso. Recordaba un taxi, una calle oscura y a Kyoko en pijama.

Kyoko alarmada por el tono de la pregunta de Ren, y perturbada por el hilo de pensamientos que pudiera estar teniendo Ren en su cabeza, no dudo en responder.

-Solo aplastarme toda la noche Tsuruga-san…¿Se siente mejor ahora? Anoche vino muy ebrio, y se desplomó en medio de la calle. Yo no sabía qué hacer, y como era muy entrada la noche, preferí alojarlo aquí….

Dándose cuenta que, lo que Ren quería saber con su pregunta era la razón por la que ambos amanecieron juntos. Kyoko agregó:

- Yo iba a dormir en la bodega, pero por un accidente - Kyoko no quiso revelarle su melancólica súplica nocturna- Usted cayó sobre mí y no volvió a despertarse. Comprenderá que usted es un poco pesado y más aún en estado inconsciente. Así que después de mucho luchar, me rendí y me quede dormida… - su voz sonaba apenada- Lo siento si le causó algún malestar despertar de esta forma. Fui una imprudente. Lo entenderé si está molesto- agachando la cabeza vergonzosamente.

-No, Mogami-san… Eso no me ha molestado en absoluto. De hecho no es la primera vez que dormimos juntos- un calor violento inunda la cara de Kyoko- aunque no éramos nosotros, éramos Caín y Setsu… En realidad soy yo quien debe pedir disculpas. Todo lo que te he hecho pasar...por favor, discúlpame Mogami-san -Inclinándose en señal de arrepentimiento.

-No se preocupe… - Dijo dándole a entender que no era un problema tan grave.

Pronto, cayó en cuenta que la ligereza de su reacción podría dar para pensar que era normal en ella alojar hombres en su casa.

- Tsuruga-san! No piense mal… Yo no acostumbro a entrar hombres en esta casa. Pero al ser usted, yo me siento feliz de haber podido serle de ayuda. Imagínese hubiese ido a otro lugar, quizás ya estaría en los titulares de toda la prensa del país.

-¿Esta es tu habitación?- Inspeccionando todo el lugar.

-Si- dijonerviosa.

Nunca un hombre había entrado a esa habitación.

Ren se dio el tiempo de memorizar cada detalle de esa habitación, de ese espacio tan íntimo de Kyoko. Sabía que quizás no volvería a tener oportunidad de volver allí, así que quería grabar cada objeto, cada aroma. Su vista se detuvo cuando vio unos muñecos con traje, como los que él ocupaba diariamente. Negó con su cabeza. No podían ser de él. Sus ojos se agrandaron como platos cuando subió un poco la vista de los muñecos y se vio. Definitivamente, ese era él, en una foto pegada en la pared de la habitación de Kyoko. Sorprendido no dudo en preguntar.

-¿Estoy en tu habitación?-

Kyoko que se encontraba recogiendo el futón, no se había percatado de la inspección que Ren se encontraba realizando desde hace algunos segundos.

-Mmm… si, ya le dije que esta es la casa donde vivo. El Darumaya.- dijo despreocupada y siguiendo con su labor.

-No, Mogami-san… me refiero a… Estoy en tu habitación, en tu pared!- Apuntando en dirección a su fotografía-

Kyoko dio un salto de la impresión. Había olvidado completamente las fotos de Ren y Fuwa que tenía pegadas en su habitación. Y peor aún, había olvidado completamente que sus mini Ren estaban ahí a la vista del verdadero Ren. Cómo había sido tan tonta, y no había tenido el cuidado de esconder esas cosas tan vergonzosas.

-Yo… Yo… Tsu… Yo- Nerviosa- Es que yo… -

Ren fijó su mirada en la fotografía que estaba a la izquierda de la suya, en un tamaño mucho más grande. Todo el enojo que había olvidado de la noche anterior volvió a brotar como un torrente de ira desbocada.

-También lo tienes a él. ¿Por qué estamos en tu pared, Mogami-san?-

Kyoko se detuvo, dejo lo que estaba haciendo y se puso a pensar en lo que preguntaba su sempai tan enojado.

"¿Pared?... Fotos! Qué alivio no ha podido reconocer los muñecos. Demonios! ¿Qué le digo?"

Intentando disminuir el calor que sentía, ya no solo en su cara, sino que en todo su cuerpo. Era la situación más vergonzosa que había vivido, y eso que su vida estaba plagada de situaciones vergonzosas. Cómo explicarle su fascinación por él, sus muñecos, la foto, sin parecer una adolescente fanática y enamorada. Iba a perder todo lo que había ganado con su sempai si no sabía explicarse bien y salir digna de esta vergonzosa situación.

-También hay una foto de Moko-san, y de María-chan- dijo apuntando a la pared detrás de un pequeño escritorio.

Apenas Ren dirigió la mirada hacia el escritorio, Kyoko en un movimiento digno de un ninja, se deshizo de los mini Ren.

- La foto de Sho, la tengo desde que comencé mi absurda venganza. La verdad es que la tengo aún ahí, porque cada vez que la veo, no veo al estúpido de Shotaro, veo en lo que no quiero convertirme siguiendo con esta absurda venganza. ¿Me comprende? Yo ya he abandonado completamente esa idea de mi cabeza. En esa pared está todo lo que me hace cada día querer ser una mejor persona- dijo extrañamente tranquila, a pesar del bombeo desenfrenado que sentía en su corazón.

Extrañamente, a pesar de que le hacía feliz saber que su foto en la pared la hacía ser una mejor persona. Ren, a su pesar, hubiese querido no ver la foto de Fuwa en la pared de Kyoko. No sabía cómo justificarle a Kyoko su enojo.

-¿Por qué la foto de Fuwa es más grande que la mía?- finalmente dijo con la misma expresión que tendría un niño de 8 años queriendo llamar la atención- es ¼ más grande que la fotografía que tienes de mí-Sacando una regla (de alguna parte) y poniéndose a medir las fotos- Hasta la de Kotonami-san es más grande que la mía-Diciendo esto con cara de perrito abandonado.

-Ehhh!

No sabía cómo responder ante esa infantil reacción por parte de Ren. La verdad es que no había sido a propósito la diferencia de portes en las fotografías.

- Venían así… Yo no las busque ni más grande ni más pequeñas- Intentando dar una coherencia a la absurda conversación- ¿Quiere desayunar,Tsuruga-san?

-Oh, no te preocupes… eso sería abusar demasiado de tu hospitalidad.- Volviendo al Tsuruga Ren normal- Me iré a casa…

-No! usted se va a quedar a comer aquí Tsuruga-san. Me va a perdonar mi insistencia. Pero debe tener el estómago aún delicado, y probablemente no comerá hasta la hora del almuerzo si lo dejo irse. Además… hoy es sábado… ¿Tiene algún trabajo que hacer? Yo tengo toda la mañana libre, hasta la tarde.

-Eh… yo… solo tengo una reunión en la tarde… ¡Tengo que comunicarme con Yukihito! No sé ni dónde está mi celular- Buscando en sus bolsillos.

-Tome- Entregándole la camisa, los calcetines, la chaqueta y los zapatos que le había guardado la noche anterior, junto con un par de toallas- Vaya a bañarse, le hará bien, llamaré a Yashiro-san. Me encargaré de llevarlo devuelta a sus quehaceres a la hora que corresponda. Ahora, vamos a recuperar ese cuerpo con resaca.

Ren hizo caso omiso a las órdenes de Kyoko. Estaba tan avergonzado por el estado en el que había llegado a perturbar la tranquilidad de su pupila, que no era capaz de protestar ante ninguna de sus indicaciones. Le tenía mucho miedo a la idea de las cosas que pudieran habérsele escapado durante la noche; "Kyoko, te amo" "Kyoko, sé mía". Le tranquilizaba un poco la actitud natural que tenía Kyoko, no estaba ni distante ni molesta. Quizás no había dicho nada comprometedor.

-Yashiro-san… Buenos días!

-Kyoko-chan! ¿Has tenido noticias de Ren?- Preguntó ansioso Yashiro al otro lado de la línea telefónica.

-Si, está aquí conmigo

-¿Contigo?¿Dónde? ¿Se encuentra bien?-dijo preocupado

-En el Darumaya- Con un poco de vergüenza en su tono de voz- Paso la noche aquí…

-¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!- Casi reventando el oído de Kyoko- ¡¿CÓMO QUE PASÓ LA NOCHE CONTIGO?! ¡¿QUÉ SE CREE ESE PERVERTIDO?! AUN ERES UNA NIÑAAA!

El calor volvió a invadir la cara de Kyoko. Esos calores no se iban, por más que intentaba tranquilizarse y hacer que su corazón dejará de latir tan rápido. Para su consuelo su sempai no estaba a la vista, y Yashiro no podía verla.

-Yashiro-san… No es lo que crees…Llegó muy ebrio anoche, estaba casi inconsciente y era muy tarde para mandarlo en taxi a su casa. Así que para que dejara de pasearse por la ciudad en ese estado lo hice dormir en mi casa. Eso es todo.

-Ah… de verdad... ¿No intento hacer ninguna movida contigo, Kyoko-chan?- Preguntó un poco más aliviado y mucho más curioso que antes

-Yashiro-san? ¿Por qué Tsuruga-san haría una jugada conmigo? Soy su Kohai Yashiro-san!-Moviendo su cabeza desesperadamente de un lado a otro con las mejillas rojas como tomate.

Al oírla tan avergonzada por el teléfono, Yashiro cambio su tono de voz.

-Perdóname, Kyoko-chan… no quería insinuar nada. ¿Él se encuentra por ahí?

-Está en el baño, le digo que se comunique contigo cuando salga. Me comentó que tiene una reunión en la tarde…

-Ah, qué bueno que no lo ha olvidado. Kyoko-chan, no te preocupes, déjalo descansar ahí contigo. Más tarde me comunico con él. Pídele por favor que encienda su celular. Te dejó Kyoko-chan. Cuida bien de nuestro Ren- dijo con una sonrisa maliciosa del otro lado del teléfono.

Sho se encontraba en una estación televisiva dando una entrevista sobre su debut en la pantalla chica. No pudo evitar las preguntas sobre su amistad con la co-protagonista del drama.

-Sabemos que con Mogami Kyoko-san tienen un pasado en Kioto… ¿Desde hace cuánto tiempo se conocen?- preguntó una de las entrevistadoras

-Bueno, somos amigos desde el jardín de infancia- El público y las entrevistadoras hacieron un gemido de sorpresa

-Tanto tiempo… ¿Por qué nos enteramos recién hace ayer de toda esta historia, Fuwa-san?- preguntó la otra entrevistadora

-La verdad es que Kyoko-chan- fu interrumpido por un estallido de suspiros

Se podía escuchar que desde el público se coreaba "La llama Kyoko-chaaaaan"

-es parte de mi mundo privado. Ella también entró al mundo del espectáculo, pero hay cosas que son mejor atesorarlas en lo privado… como es mi amistad con ella- Reveló un muy sincero Fuwa Sho.

-Se puede ver que le tienes mucho cariño… ¿Ese cariño es como amiga, como hermana, como prospecto amoroso?- Picaramente preguntó una de las entrevistadoras.

-Ella es mi familia, es la que me hace volver a ser el Fuwa Sho que deje en Kioto- Terminó diciendo con una sonrisa- Nunca hay que olvidar quienes somos y de dónde venimos… ella me lo recuerda.

Más suspiros del público.

-Wuauu… de verdad nos sorprendes Fuwa-san… te oyes muy maduro, muy adulto con tus emociones. Se nota que te hemos visto crecer…

-He pecado como cualquier artista en este medio… he sido arrogante, me he creído autosuficiente, pero finalmente he podido crecer junto a la mirada atenta de todas mis fans, comprendiendo que no sería lo que soy, sin su constante apoyo cada día en cada proyecto que me embarco- terminó de decir con una sonrisa radiante.

En otro lado, del mismo estudio. Una Shoko se encontraba con la mandíbula desencajada al no poder creer lo que sus oídos estaban escuchando.

-¿Quién es él? ¿Y Qué ha hecho con Sho?-