7. Desquiciémos al Juez

Saga se silenció, tomándose su tiempo para deambular con teatral destreza frente a todos los presentes, consiguiendo captar la atención de todo el mundo con sus gestos elegantes y su porte altivo. Su mano izquierda apartó la americana abierta a un lado de su cuerpo para poder apoyarse sin impedimentos en su cadera, mientras que la derecha se dirigía a su mentón, permitiéndose el sensual atrevimiento de acariciárselo suavemente, dejando que su dedo índice buscara el tacto de sus propios labios, como si quisiera detener la escapada de algunas palabras poco adecuadas para su siguiente intervención.

Definitivamente Saga había recuperado el dominio de unos escenarios siempre propicios para él, y Shura sonrió complacido al ver que el fiscal indudablemente volvía a estar en su rol natural. La paciencia de Dohko casi lucía extinguida, pero el juez no forzó una rápida continuación del interrogatorio, sabiendo sobradamente que Saga actuaba así, y que no había nada que hacer con el deleite visual que el fiscal siempre ofrecía a todos los presentes en un tribunal cuando él comandaba el tempo de la escena. Si Kanon era un ejemplo de cómo no actuar nunca ante la consecución de la justicia, Saga era una clase magistral de maneras y protocolo a seguir, así que dejarle libertad de acción también podría convertirse en una buena lección para todos los estudiantes agrupados en esa sesión procesal.

Toda la atención estaba inevitablemente volcada sobre él, y Saga lo sabía, regocijándose en la sensación de sentirse el centro de admiración del momento, desesperando a Kanon visiblemente, el cuál tuvo que empezar a masticar un chicle con toda la sutileza disponible en él para hacerse pasar la necesidad de la vetada nicotina, e incomodando al testigo, que ya no sabía ni qué hacer con sus manos ni mucho menos dónde mirar a la espera de la siguiente pregunta que plantearía el conocido fiscal.

Finalmente, después de fingir pensar seriamente, Saga se acercó a Rhadamanthys y la mano que había estado acariciando su mentón viajó hacia la barandilla que le separaba de su viejo conocido. Su fría mirada se clavó con seguridad en la temblorosa mirada del Wyvern, y su grave voz acudió de nuevo a deleitar los oídos de todos los presentes en la sala.

- Señor Wyvern...dado que hemos visto que en su momento no se percató del conflicto al que la defensa ahora desea referirse con tanto ahínco...mi pregunta es...¿qué le llevó a hacer un repaso de sus grabaciones de seguridad hasta dar con ese pequeño altercado que no derramó la sangre al río y del cuál usted no fue testigo directo?

Formulada su pregunta, Saga se abstuvo de alejarse de Rhadamanthys, permaneciendo frente a él con la seguridad que le caracterizaba y que poco a poco iba apocando al rubio inglés.

- Se procedió al repaso de las grabaciones de seguridad de mi pub por petición de la defensa, después de ser conocedora que la víctima había acudido en las noches temáticas que antes he mencionado.- Respondió el Wyvern, forzándose a mantener la severa mirada que Saga seguía vertiendo sobre él.

Escuchada la respuesta, Saga sonrió levemente al tiempo que bajaba la mirada con gestos estudiados, aumentando aún más al expectación que generaba su intervención, y pasados los segundos necesarios de regocijo escénico, la alzó de nuevo, regresando a Rhadamanthys con determinación y sin mover un ápice su posición.

- Así que la defensa tuvo conocimiento que la víctima acudió a "The Wyvern's Cave" en dichas ocasiones y fue después de éso que decidió revisar las grabaciones...

- Sí, así fue...

- ¿Tuvieron un rato entretenido visionando horas y horas de grabación en visión nocturna de un local repleto de gente bailando de manera bastante vulgar y bebiendo a discreción?

- ¡Protesto! - Exclamó Kanon, alzándose como si algo hubiera pinchado el trasero y casi atragantándose con el chicle que calmaba la necesidad de recuperar su adicción.- ¡Tanto el tono como la pregunta refleja que el fiscal se está riendo del testigo!

- Se acepta...- Dijo Dohko, pasando su vista del airado Kanon hacia Saga, que se había dignado a mirar a su gemelo con aires de triunfalismo esbozados en la media sonrisa que lucían sus labios.

Kanon había apoyado ambas manos a la mesa mientras fulminaba a su gemelo con una dura mirada imposible de disimular, y fue Marin la que se vio obligada a rozar el brazo de Kanon, llamándole la atención y demandándole en silencio que volviera a sentarse y que aguardara a su turno de contrapregunta.

- Está bien...lo replantearé de otro modo...- Aceptó Saga, que seguía sin apartarse de Rhadamanthys, sabiendo que esta acción le ayudaba considerablemente en su cometido de poner nervioso al testigo.- Usted ha dicho que conoce al abogado de la defensa, y de hecho a mí también, desde hace veinte años, y puedo afirmar que esto es completamente cierto...- Saga halló otro camino por donde avanzar, y ni a Kanon ni al Wyvern les gustó el inicio del nuevo planteamiento que estaban escuchando.-...así como también puedo afirmar que años atrás una relación sentimental le unió con el abogado defensor...- Rhadamanthys tragó saliva y se vio obligado a apurar su vaso de agua del tirón, impacientándose cada vez más ante el lento ritmo que imponía Saga en su intervención.- ¿El abogado de la defensa es un cliente habitual de su pub?

- ¡Protesto! - Volvió a exclamar Kanon, alzándose de nuevo y sin mostrar ninguna intención de sentarse otra vez.

- Denegada...responda, señor Wyvern...- Acató Dohko, que había sucumbido al juego de Saga.

Rhadamanthys se sintió traicionado por su inconsciente, que le llevó a buscar la mirada de Kanon para hallar un indicio de qué hacer, pero la voz de Saga repitió la pregunta, reclamando su atención nuevamente, y sin darle opción a buscar apoyo más lejos de la barrera de su propia presencia.

- Sí...es un cliente habitual...- Reconoció Rhadamanthys intuyendo que estaba siendo vencido por la destreza de Saga.

- Y como cliente habitual...¿han compartido charlas en el bar?

- Sí...

- ¿Y en alguna de sus charlas y conversaciones le habló del caso que acababa de aceptar?

- Sí...lo hizo...- Respondió Rhadamanthys cada vez con menos voz y con la sensación de estar jugando en contra de Kanon sin poder evitarlo.

- Dada la íntima confianza que les une desde hace años...¿compartió con usted, y de manera extraoficial, información de dicho caso?- Rhadamanthys bajó la vista y después de apretar la mandíbula e intentar refrenar su respiración, intentó de nuevo alcanzar a Kanon dentro de su campo de visión, pero se halló a Saga completamente en medio de su más innata intención, ofrenciéndole solamente la réplica del rostro sobre el cuál el inglés esperaba hallar respuestas sobre cómo proceder.- ¿Me puede responder?

- Conteste, señor Wyvern.- Le apremió Dohko con seriedad.

- S...sí...

- ¿Qué hizo exactamente?

- Bueno...me...me habló del caso...me mostró la información que estaba en su poder, las fotografías del cuerpo de la víctima...y allí la reconocí. Y se lo hice saber. - Respondió el Wyvern, luchando para sobreponerse a la aplastante seguridad de Saga, intentando hallar algo de la suya.

- Digamos que la defensa compartió información confidencial con alguien totalmente ajeno al mundo de la justicia, y de allí surgió la idea de "vamos a ver las grabaciones y quizás encontremos algo donde agarrarnos" para seguir montando una defensa insostenible, topándose con un insignificante altercado que decidieron tomar como gran motivo para importunar hoy, en este juicio, al padre de la víctima, un hombre visiblemente consternado por la muerte de su hija que no tiene porqué convertirse en el centro de atención al que ustedes se empeñan en crear.

- ¡Protesto!

- Denegada...

- No tengo más preguntas, Señoría...

Saga había llegado exactamente donde deseaba. Había puesto nervioso a Kanon y a Rhadamanthys, metiendo el dedo en la llaga que significaba su estrecha relación, consiguiendo hacer planear sobre su gemelo y su amigo la duda de la neutralidad de sus actos y respuestas, y así lo demostró la mirada triunfal con la que señaló al juez que daba por concluida su intervención.

Kanon respiraba aceleradamente, y su mandíbula ya no sabía cómo masticar el chicle para hacerlo de manera imperceptible, mostrándose completamente furioso por los rodeos que Saga había conseguido instaurar durante su turno de preguntas, maldiciendo su destreza...y maldiciéndose a él mismo por no sentirse capaz de llegar a su nivel de profesionalidad, detalle que empezaba a echar en falta peligrosamente, recuperando así su inicial temor e inseguridad.

Y Saga estaba satisfecho. Muy satisfecho, como así se lo dejó saber a Kanon la mirada que le envió, acompañada de una media sonrisa que tampoco tenía mucho que envidiar a la de su gemelo, tomándose otra vez un excesivo tiempo para dirigirse al lado de Shura y sentarse con abrumadora altivez y seguridad.

Kanon le seguía mirando enrabietado, pasando de Rhadamanthys y de la voz de Dohko que le requería si deseaba hacer uso de su turno de contrapregunta. Pasando de Marin y de los suaves susurros y tímidos toques de su mano contra el costado de su baja espalda reclamándole atención. Kanon sólo veía a Saga y su sonrisa de auto-satisfacción, y la mirada que con toda la mala intención del mundo le regaló, y la cuál no pensaba desviar.

- Kanon...¡Kanon!...- Exclamó Dohko al fin.- ¿Desea seguir con su turno de interrogar al testigo o no, letrado?

Finalmente Kanon le miró, y asintió gestualmente mientras se arremangaba con gestos rápidos y nerviosos las mangas de su camisa y se aflojaba el nudo de la corbata que le ahogaba más que cualquier palabra surgida de los labios de Saga.- Sí...sí...Señoría...deseo hacer uso de mi nuevo turno de preguntas...- Dijo Kanon, mirando fugazmente al juez antes de andar hacia Rhadamanthys e intentar tranquilizarle con una mirada en la que ambos se comprendían.

- Pues proceda, por favor...

- Wyve...Señor Wyvern...- Se corrigió Kanon, al que le costaba un mundo referirse a Rhadamanthys con tanta formalidad.- Hace tres semanas organizó otra "Noche Gótica"...¿es cierto? - Inquirió Kanon, con el ceño completamente fruncido, el plan de ataque perdido por el camino y los impulsos guiando su intervención, tomando desprevenido tanto a Rhadamanthys como a Marin, hallándose fuera de la partitura diseñada para la ocasión.

- Sí...sí, es verdad...- Respondió el Wyvern lleno de dudas ante las intenciones de su amigo.

- Y Pandora no acudió...

Una estridente risa escapó de Saga, que ni protestó ni hizo uso del protocolo para hacerse notar y desacreditar a Kanon todo lo que su absurdidad le propició.- ¡Ésto es evidente, señor de la defensa! ¡Acaba de decir la tontería más solemne que he escuchado jamás en un tribunal!

Saga seguía riéndose de manera notoria y despreciativa, y Dohko no daba abasto en reclamar silencio a la parte de la acusación cuando Kanon se vio vencido por completo por sus nervios y emitió un inadecuado - ¡¿Te quieres callar y dejarme acabar, imbécil?!

- ¡Silencio! ¡Ya basta! - Se desgañitaba Dohko, golpeando la mesa con el mazo de madera provisto para ayudar a emitir sentencia y también para reclamar orden en la sala.- ¡U os comportáis de una puñetera vez o invalido este proceso! ¡Es el último aviso para los dos! Me estáis hartando...no os imagináis cómo me estáis hartando...

El juez también había perdido toda la compostura y el buen proceder, y cuando quiso darse cuenta se halló de pie, con el mazo en la mano y dirigiéndose de "tú" a los mismos abogados a los que reclamaba pulidas maneras y correcto protocolo. Las risas emergieron en medio de la sala después de unos momentos de insana estupefacción, y Dohko volvió a golpear con el mazo emitiendo otra desesperada petición de "¡SILENCIO! ¡SILENCIO EN LA MALDITA SALA TAMBIÉN!"

Unos largos instantes para recuperar la calma y hacer algo de reflexión fueron más que necesarios, y finalmente Dohko se dejó caer en su sillón, mientras Kanon se paseaba nervioso frente a Rhadamanthys e iba lanzando miradas fulminantes a Saga, que le observaba impertérrito y con una sonrisa apostada en sus labios que nadie le podía robar en esos momentos de lujuria legal.

Kanon ya no esperó el permiso de Dohko para proceder. Únicamente se acercó todo lo que pudo a Rhadamanthys y empezó a soltar todo lo que se le iba ocurriendo en su interior.

- Pandora obviamente no acudió porqué ya estaba muerta...- Dijo con dureza y rapidez, mirando a Saga una fracción de segundo que al fiscal le supo a gloria.-...pero acudieron los amigos que la habían acompañado las otras veces ¿es cierto?

- Sí, es cierto...

- ¿Algunas personas de su entorno se acercaron a usted y a Marin, mi ayudante en el caso, presente también esa noche en el pub?

Kanon soltaba las palabras como si de una ametralladora se tratara, desubicando completamente tanto al Wyvern como a Marin, que clavó su mirada asustada a la espalda que le ofrecía Kanon, ignorando completamente cuál era la táctica que su compañero estaba tejiendo con frenéticas prisas en su mente. Y a Rhadamanthys, completamente perdido, no le quedó otra opción que responder con la verdad que tenía a mano, por muy absurda que pudiera parecer, sabiendo que Kanon estaba firmemente dispuesto a usar su experiencia nocturna con los Espectros de un dios del Inframundo para reconducir su defensa.

- Sí...se acercaron dos tipos_

- ¿Cómo se hacían llamar? - Le cortó Kanon con unas prisas demasiado nerviosas.

- Minos y Aiacos...

- ¿Y qué representan en la mitología griega estos nombres?

- Son Jueces del Inframundo...

- ¿Y su nombre, Rhadamanthys, con qué encaja también?

- Según la mitología los Jueces del Averno eran tres...y el nombre de uno de ellos es Rhadamanthys...

Shura no entendía nada de lo que estaba sucediendo, e intentaba que Saga protestara para detener una declaración aparentemente fuera de lugar, pero Saga estaba divirtiéndose demasiado con la total pérdida de papeles de Kanon para cortar un momento tan hilarante como ése, así que no dijo nada y simplemente se cruzó de brazos de manera indolente para seguir disfrutando de la nefasta actuación que le ofrecía su gemelo.

- ¿Y qué le dijeron estos tipos?

- Pues...que les gustaban las noches que se celebraban en el pub, y entonces...tanto a mí como a Marin...- Continuó el Wyvern, mirando a su compañera desde la obligada distancia, sabiendo que ambos entrarían de manera irremediable en unos terrenos pantanosos y de incierto final.- ...pues nos invitaron a una especie de reunión de adoradores de otros mundos...

La risa de Saga se hizo audible de nuevo, pero tanto la asesina mirada que le lanzó Kanon y la que le dedicó Dohko hicieron que se tragara para dentro sus carcajadas, manteniéndose en silencio pero sin poder evitar que su cuerpo se convulsionara debido a la diversión amarrada en su pecho.

- Y el líder de este grupo de gente...¿Cómo se hacía llamar?

- Thanatos...

- Thanatos...- Repitió Kanon con más calma, guiñando un ojo al Wyvern de forma casi imperceptible antes de dirigirse al juez y aclarar la última cuestión del momento.- Thanatos...que es el Dios de la Muerte...y hermano gemelo del Dios del Sueño Hypnos...Señoría...

- Lo sé, Letrado. Hasta aquí llega mi conocimiento de la mitología nacida en este país.- Aclaró Dohko ya sin paciencia y visiblemente molesto.

- Hypnos...- Prosiguió Kanon cada segundo pasado más tranquilo.-...sobrenombre con el que se conoce al Señor Hyppolitos, padre de Pandora y visiblemente preocupado por las relaciones que tenía su hija con los secuaces de Thanatos, su gemelo en la mitología que nos ofrecen estas tierras...¿qué curioso, no? Hypnos...Thanatos...dioses gemelos...y Pandora relacionada con ambos...

- Concluya, Letrado...concluya pronto o...o ya no sé cómo voy a acabar...- Le alertó Dohko, pasándose hacia atrás los mechones castaños que cubrían su frente con visible agotamiento mental.

- De momento no tengo más preguntas...Antes de aclarar con el Señor Wyvern qué pasó en esa reunión...¿nos permite deleitarnos a todos con la presencia en la sala del mismísimo Dios de la Muerte, Thanatos?

Saga seguía riéndose para sí mismo, pareciéndole hilarante y sumamente estúpida la estrategia ideada por Kanon, y pensando en que quizás sería tan torpe e inconsistente que no le haría falta hacer uso de la inestimable e interesada ayuda de DeathMask.

Y Dohko revisó la lista de testigos reclamados para el proceso, reparando en que efectivamente había un testigo llamado Tanner seguido del sobrenombre de "Thanatos", así que aquí no había motivos para regañar al abogado defensor, pero otra cosa estaba clara: su cabeza, y el inminente peligro que estallara en mil pedazos si él mismo no se permitía un receso...y no de quince minutos, sino de una hora como mínimo. El mediodía se acercaba, y hacer un parón para comer y airear un poco el cerebro era algo que convenía más al juez que a nadie presente en la sala, y sin darle más rodeos lo decretó.

El juicio se reanudaría pasadas una hora y media. Dohko necesitaba comer algo y quizás echarse en el sofá de su despacho durante media hora para ver si así le pasaba la incipiente migraña que estaba amenazando su cabeza.

Kanon lo agradeció como agua de Mayo, y apenas esperó a Marin y Rhadamanthys, saliendo con prisas hacia la calle donde lo primero que hizo fue prenderse un ansiadísimo cigarrillo.

Los testigos en espera también fueron avisados del largo receso, y liberados durante este lapso de tiempo, donde cada cuál fue a comer o a hacer sus cosas con tranquilidad. El café restaurante que pertenecía a los juzgados era grande, espacioso y bueno. Se podía tomar tanto un café como un acertado menú, y sin la necesidad de estar en la proximidad de las partes ni de los testigos si así se deseaba.

Kanon, Marin y Rhadmanthys se quedarían allí, y en un principio Shura y Saga también, aunque en la esquina opuesta del gran comedor, pero Saga volvía a estar inquieto, sin dejar de mirar la puerta del restaurante a las esperas de ver no a Kanon...ni a DeathMask...ni a Hyppolitos...no. Saga sólo esperaba verle entrar a él...pero Shaka le defraudó. Rápidamente le vio pasar frente a la puerta pero sin acceder al restaurante, y dejando a Shura plantado y con la palabra en la boca, Saga salió con prisas del común comedor.

Shaka no se iba a quedar a comer allí. Había demasiadas personas conocidas, y al joven forense no le apetecía hablar con nadie. Necesitaba aislarse...necesitaba tranquilidad y no tener que interactuar con nadie por compromiso y obligación, de manera que su elección fue el restaurante self-service ubicado al otro lado de la calle, dónde accedió después de cortar una rápida conversación por teléfono móvil, presumiblemente con Mu para ponerle al tanto de la situación y de paso interesarse por el transcurso del día en su puesto de trabajo. Todo...absolutamente todo ejecutado bajo la intensa inspección de Saga, que se mantenía a una distancia prudencial para no llamar su atención y propiciar un indeseado alejamiento.

Saga necesitaba verle...hablar con él...y no del juicio, sino de ellos. De su nefasta actuación y de su urgencia de recibir perdón, y como casi nunca le sucedía, Saga recordó la sensación de tener el corazón trabajándole a mil por hora y retumbándole en el pecho con una fuerza pocas veces saboreada.

Era ahora o nunca, y después de observar desde la calle cómo Shaka se hacía con una de las bandejas dispuestas para llenarlas de los platos elegidos y se ponía a la sucesión de la cola de clientes para ir viendo el menú a elegir, Saga se armó de valor y también entró, tomando entre sus manos otra bandeja mientras se ponía justo detrás de Shaka sin pronunciar palabra. Esperando cobardemente que fuera su joven pareja el que rompiera la tensión de un momento difícil para los dos.

El menú empezó a mostrarse ante los ojos de Shaka, pero hacía unos momentos que su atención se había dirigido hacia la silenciosa presencia que sentía a sus espaldas...hacia el inconfundible y sensual perfume que emanaba de ella...odiándose por dejarse ensordecer con los violentos latidos de su propio corazón. Saga estaba justo tras él, y guardaba un inusual silencio en su ego más natural. Era obvio que las miradas que habían compartido ante el juez encerraban algo, pero Shaka no sabía si ése era el momento adecuado para esclarecerlo. Pronto le tocaría elegir plato, y la presencia de Saga tras él ya no debía tener escapatoria. Seguramente otras personas ya habían seguido la cola tras el fiscal, y ahora ambos estaban atrapados entre la barandilla que delimitaba el self-service y el menú del día, el cuál se presentaba como nada especial.

Y Saga seguía sin hablar, luchando contra el ritmo de su propio corazón. Casi pudiendo intuir el de Shaka en medio del ruido innato del lugar.

No había nada que hacer...sólo seguir avanzando y tomar como primer alimento un tierno panecillo blanco recién horneado, viendo de refilón como la gran mano de Saga imitaba su gesto.

Shaka ya no podía soportarlo más. Necesitaba mirarle, perderse en sus ojos...rendirse a su mayor debilidad de espíritu y de cuerpo, pero había descubierto que también debía tener orgullo. Y hacer uso de él.

- No me apetece hablar, Saga...- Dijo al fin sin atreverse a mirarle, fingiendo desastrosamente una inexistente indiferencia.

Pero Shaka no sabía mentir. Éso era un obviedad más que contrastada...

...y Saga no se iba a ir.

#Continuará#