Saludos: Hola, siento que os pusiera antes de ayer (Por que son pasadas las 12 am) un capítulo, así de triste pero bueno, este os va gustar más. Reitero gracias por los reviews, adoro que me los hagan. Quiero que disfrutéis del capítulo. La última parte, me gustaría agradecérsela a Michaelisa ya que la hice escuchando la hermosa canción de "We are broken" a piano que sale en su fic: We are broken. Bueno empezad por favor, deseo que os guste.

CAPÍTULO 7: LO MEJOR DE MI VIDA (UN ESTUPIDO ERROR)

El día 31 empezaba. Anna se levantó muy pronto, y empezó a cocinar. Sam y Dean, aun dormían. Necesitaba alegrar a su amigo, así que puso música, luces y empezó a hacer una gran cena. Aunque ella sabía, que no sería suficiente, pues lo único que necesitaba Dean, era estar con Castiel. De todas formas lo iba a intentar, a exentas de la sorpresa final.

Ya de medio día, estaban los tres levantados. Sam y Anna juntos, estaban poniendo los adornos de fin de año, pero Dean estaba en el sofá, sentado, con la mirada perdida.

-Dean amigo, por favor. - Dijo Sam sin recibir respuesta. Enfadado e impaciente decidió coger a Dean de las manos. Tiró de él y lo puso en pie.

-Sam déjame en paz, no quiero. –Se quejó Dean

-Si quieres. -Dijo Anna desde el otro lado del salón. -Sammy llévatelo de copas, quizás borracho se alegre más.

-Buena idea, vamos Dean.

-No! -Exclamo soltándose y volviendo a sentarse.

-Oh si, o vienes por las buenas o por las malas, pero tu vienes. -Dijo Sam señalándole con el dedo.

-He dicho que no!

-Dean, que te enteras.

-Y dime… ¡Que vas a hacer! -Le grito, subiendo la cara, y articulando las cejas en forma de enfado.

-Que voy a hacer, hora te vas a enterar. –Sin dejar tiempo a la respuesta de Dean, tiro de él. Pero este no se movió, dejándose caer como un peso muerto. Sam no lo iba a dejar ganar, le giro de golpe, y estirando su brazo diestro bajo los hombros de Dean, lo abrazo del pecho. Con un solo brazo, tiró de él. Dean gruñó. A pesar de ello Sam apretó la espalda de Dean contra su pecho cargando con el a rastras, Dean no movió ni siquiera las piernas. Cargo con el así hasta el coche. Aunque luego, al bajar de él se mostró más cooperativo.

-Dios, tengo que arreglar esto sea como sea. –Pensó Anna mientras Sam se llevaba a Dean.

Eran ya, las 10:40 de la noche. Los tres se encontraban sentados comiendo, sin decir palabra. Anna y Sammy, se miraban cada dos por tres acabando siempre, en la cabeza caída de Dean.

Anna daba pequeños golpes con la cabeza al aire, en señal de que Sam hablara con Dean. Pero Sammy bajaba la mirada, mostrando no saber que decir.

-¡Dios estoy hasta los mismísimos ovarios de esto, voy un rato a despejarme! –Dijo Anna levantándose y largándose.

Aprovechando esta escusa, la mejor amiga que Dean podía tener cogió el coche, y condujo velozmente hasta la casa de Castiel. Había robado su dirección de la libreta con la que Dean dormía bajo la almohada.

–No pienso dejar a Dean así, sé que tal como describía esas situaciones, Cas le quiere, estoy segura. –Se repetía a sí misma.

Llego a la casa de Castiel y cerrando el coche de un portazo corrió hasta la puerta donde llamó.

Le abrió la puerta un hombre de pelo negro, desaliñado con mirada azul, pero era una mirada apagada por el dolor, igual que la de su amigo.

-Quién eres? –Preguntó el hombre.

-Me llamo Anna, Anna Milton. -Al oírla, se acordó de que la amiga de Dean tenía ese mismo título. De repente abrió los ojos formando dos perfectos zafiros redondos de sorpresa. Rápidamente cerró, bueno, eso intentó, puesto que Anna no le dejó. -¡Espera, joder! -Gritó Anna. Las fuerzas le fallaban después de llorar tanto cediendo al final, ante la pelirroja.

-Que quieres?, has venido a insultarme o alguna otra cosa. -Dijo con un nudo en la garganta.

-No, únicamente vengo a darte esto. –Anna se agachó cogiendo un paquete rojo con una cinta verde y retoques dorados. Era el regalo que Dean había comprado para él.

-Que es? ¿Es de Dean?

-Es la razón, la balanza de lo que amas. Si es de Dean, lo veras cuando lo abras.

-Extrañado por las palabras de aquella desconocida, estiro sus brazos, dejando reposar en ellos el paquete rojo. Antes de cerrar la puerta vio, como Anna se alejaba diciéndole: -Eres tu, a quien ahora le toca decidir. -Anna se fue llegando a las 11:20 pm.

Cas se sentó en la mesa, y observó el paquete, durante varios minutos. Que sería, para que Anna dijera aquello. Como un paquete iba a hacerle cambiar de opinión: sobre lo poco que era para Dean, lo poco que le podría dar.

Sus pensamientos le hicieron abrirla. Cautelosamente para no romper nada, desenvolvió el regalo. Cuando lo vio, no pudo evitar que las lágrimas se derramaran de sus ojos.

Se había acordado, aquel hermoso día en la tienda de maquetas. Su primera vez saliendo juntos. Como se había quedado mirando aquella maqueta inalcanzable, pero sobretodo Dean recordaba aquella conversación. Quien podía ser el, para que alguien tan increíble como Dean le regalara eso, además con lo cara que era. Luego observó, cómo encima del capó del pequeño coche, había una nota escrita: -Con amor para Cas, tu Dean. -Las dos últimas palabras retumbaron en la cabeza de Cas, "Tu Dean". En ese momento se dio cuenta de lo imbécil que había sido.

Las 11:50 de la noche eran ya, cuando Castiel se dio cuenta de su error. Salió corriendo de casa. El coche no tenía gasolina, que iba a hacer. -A correr, entonces. -Dijo.

Eran las 12:05 de la noche, las campanadas habían tocado. Anna estaba bailando con Sam. Un nuevo año aparecía, pero con desesperación y tristeza. Su acción no había servido de nada o eso creía, hasta que escucho que tocaban a la puerta.

-Ya voy yo, quedaros juntos vosotros ya que podéis. -Dean se levantó, arrastrando los pies se desplazó hacia la puerta. Un ligero toque de muñeca, y la puerta se abrió.

En la entrada se encontraba Cas. Con un pijama blanco, descalzo y completamente rojo a causa del frio. Tiritaba y luchaba por no caerse a causa del congelamiento. En sus manos sujetaba un coche, pero no uno cualquiera, el que Dean le había comprado para Navidad.

-Cas. -Fue la única palabra, que pudo salir por la boca Dean.

-Yo, yo, no sé. Tenía miedo, no sabía que sentía. No me veía capaz de enamorarme, y menos de un hombre, pero llegaste tú. Los días fueron increíbles. Estaba floreciendo algo en mí que no sabía que era. Después me invitaste a cenar, me puse lo mejor que pude, sin saber por qué. Y entonces llegamos al beso, sentí tu calor. Entonces pensé, que soy yo, no soy nadie, no soy importante, no soy hablador, no soy, no se … suficiente para ti. Por eso m…

-Dean lo agarró, no le dejo hablar. Cogiéndolo de la cadera lo juntó a él, y apoyo su frente en la opuesta. -Eres lo mejor de mi vida. -Dijo Dean como últimas palabras. Lo abrazo fuertemente inmovilizándolo. Junto sus labios a los de Castiel y lo besó. El Beso perduró en la misma posición poco segundos. Cas separo la boca, y la junto en el labio superior Dean, mordiéndolo.

Volvieron a juntar las frentes. -Te quiero Dean. Lo siento mucho, yo no quería…

-Ssssh, ya pasó. -Dijo acariciándole la mejilla. Arrastro su rostro hacia él con la mano, volviéndolo a besar, pero esta vez abarcando completamente la sabrosa boca ajena. –Ya sabía yo, que me ibas a saber tan rico. -Dijo riendo.

-Dean.

-Te quiero Cas, para siempre.- Las palabras "para siempre" marcaron a Cas, haciendo que este llorara.

-Que ocurre Cas?

-Yo también

-El qué?

-Para siempre, yo también te querré para siempre. -Dean no pudo aguantar la emoción, las lágrimas llenas de felicidad caían de sus ojos. Tomo a Castiel de la nuca, y le dio el beso más apasionado y vivo, que jamás, había expresado. Dándole a Castiel el amor y seguridad, que necesitaba.

Hola, gracias por leer, ya solo nos queda un capítulo. Os he tendio en vela eeeeeh XDXDXD. Espero que os haya gustado tanto como yo he disfrutado escribiendo esta hermosa ultima parte.