TE AMO ¿Y QUE?

CAPITULO SEIS

Chicas muchas gracias se supero con creces la meta, estoy feliz aqui va el capi extra.

¡Wow amiga te ves increíble!- comentaba Annie feliz con el resultado de su trabajo en el rostro de Candy y Paty por la elección de su vestuario.

Candy vestía una mini color negro con un top con brillos color rosado que tapaba su delantera pero dejaba al descubierto su espalda. El maquillaje era digno de Cover girl, habían delineado sus ojos color negro y sombreado sus parpados del mismo color que su top. La verdad es que la chica era hermosa por lo tanto no necesitaba de tanto arreglo.

Cuando se vio al espejo apenas se reconocía solo faltaban las sandalias de tacón y estaba lista para salir con sus amigas, quienes también se habían esmerado en su vestimenta, Annie con un vestido corto pero no exagerado en color azul que resaltaba sus ojos y Paty con un enterito de color amarillo pálido que hacía que su cabellera castaña se viera más brillante.

Bajaron las escaleras y ahí estaban Stear y Archie quienes las esperaban con una cara de espanto, habían terminado recién de hablar con el padre de Candy y aquello fue incluso más difícil que pedirles a sus suegros permiso para salir con sus respectivas novias.

Candy, tu papa se las trae, ya veía que salía con la motosierra para amenazarnos- comento Archie en tono de broma

Si, fue como cuando tienes ese sueño en que estas desnudo y el mundo te está escudriñando- añadió Stear.

¡Ay chicos por favor!- reía Candy.

Además mírate hoy estás hermosa, mejor salimos antes de que te vea porque sino fijo te deja acá- dijo Archie.

¿A ver donde creen que van?- la voz de James White resonó en el vestíbulo.

Papá ya estoy lista, nos vamos con las chicas-

Ay Candy te ves maravillosa hija, toda una mujercita- le dijo su mamá

Demasiado para mi gusto- dijo James.

Ay vamos deja que la niña se vea y se sienta hermosa, ya diste el permiso así que ya no te puedes echar para atrás- respondió Elizabeth.

Bueno nos vamos- dijo Candy

Buenas Noches Sr. Y Sra. White- dijeron los chicos al unísono

A lo que James respondió- Recuerden lo que les dije, buenas noches.

Adiós Mamá, papá- beso a ambos y salió por la puerta.

Los chicos fueron a DREAM HOUSE, uno de los clubes más famosos y reconocidos de la ciudad, allí no solo asistían personas comunes sino que además era el lugar preferido de celebridades debido a su exclusividad, se consideraba algo así como VIP.

Al entrar tuvieron que pasar por la alfombra y posterior verificación de que sus nombres se encontraban en la lista, cosa de la que se habían encargado Archie y Stear previamente.

El lugar comenzaba con un pasillo solo iluminado por unas luces tenues y hermosos cuadros a los lados. Cuando terminaba el pasillo te encontrabas que la pista de baile estaba abajo, en el techo se podían ver miles de lámparas en forma de esferas color blanco y todo se veía iluminado en colores azules de diversos matices, era sencillamente genial.

Los amigos buscaron una mesa y los chicos se pararon a buscar los tragos a la barra. Candy no quiso beber a la primera y pidió un jugo de frambuesa.

Mientras esperaban las bebidas, Candy le contó a Paty sobre su amor prohibido, Paty solo le aconsejó que tuviera cuidado, porque si sabía lo que significaba que alguien se diera cuenta de lo que pasaba en su corazón que lo mejor era aprender a vivir con eso y bueno después vendría la universidad.

Candy solo asintió sopesando las palabras de su amiga, ahora ambas ofrecieron su ayuda y apoyo en todo momento.

En todo caso Candy, si papi Ricky te viera así como estás, créeme que mandaría a volar a la flacucha desabrida que tiene de novia- rieron las dos

No digas tonterías, él jamás se fijaría en una niña- contesto Candy.

Parece que te falla el espejo mija, lo que yo veo acá no es una niña sino una mujer y bien valiosa, sería afortunado de tenerte- añadió Annie.

Exactamente, ahí vienen los chicos- añadió Paty.

Luego de un rato los chicos se pararon a bailar y aunque Annie y Paty no querían dejar a Candy sola, de todas formas fueron a la pista a petición de la misma rubia.

Candy se quedó sentada con su juguito de frambuesa, cuando un tipo claramente mayor que ella, se acercó a su mesa y le preguntó si quería bailar. No había nada de malo en eso así que se dirigió cerca de sus amigos con el chico.

¿Cómo te llamas?- pregunto.

Candy, ¿y tú?-

Jason, primera vez que vienes, siempre vengo acá y recordaría a una dama tan hermosa- dijo galante.

Si, primera vez- contesto Candy, quien ya se sentía incomoda ya que en ciertos momentos Jason trataba de tomarle la mano o agarrarle la cintura.

De un momento para otro, se acercó a su oído y susurró.

Tranquila cariño, yo te enseñaré como te conquista un verdadero hombre-

Candy lo miró y le dijo,

Gracias cuando vea a alguno le diré que te enseñe mejor- y dejo a su acompañante solo en la pista de baile, volvió a la mesa y decidió que después de eso necesitaba algo más que jugo de frambuesa.

Se dirigió a la barra y pidió una caipirosca y luego dos más, la falta de costumbre produjo que el vodka se fuera directo a su cabeza se sintió mareada, buscó a sus amigos pero en el tumulto de gente no los encontró.

Dio un par de pasos, cuando sintió que alguien tomaba su brazo,

Oye, te fuiste y no me diste ni un beso de despedida- esa voz era del tipo que recién bailó con ella.

Perdón pero apenas te conozco, podrías por favor salir de mi metro cuadrado, creo que quedo claro que no tengo intención de seguir bailando contigo-

Sí, pero resulta que yo no he terminado contigo-

Hey, suéltame ¿qué te pasa?-

Iniciaron un forcejeo a un lado de la pista, pero nadie hizo nada lo más probable pensando que se trataba de una discusión entre novios o algo así.

Sin embargo, en un momento Candy ve una mano atrapando la del tipo y soltándolo de su agarre.

La señorita pidió que la dejaras en paz ¿o no oíste bien?-

Candy alzó el rostro y lo vio mirando fijamente al tal, ni se acuerda. Era él, Terry, estaba ahí y la estaba defendiendo pero como, porque.

Hombre no te metas, esto es entre ella y yo- comenzó Jason.

Es que tu no entiendes, es claro que ella no quiere nada contigo, o te vas por las buenas o por las malas, tú decides- la mirada que Terry le dirigió al tipo helaría la sangre de cualquiera e iba a en serio con la amenaza.

Bien, no vale la pena de todas maneras, se nota que no es más que una zorra-

¡Repite lo que has dicho maldito!- Candy nunca había visto a Terry de esa manera, la forma en que lo agarró de la camisa a la altura del cuello era peligrosa y se veía que en cualquier momento lo iba a moler a golpes.

Basta Terry, no lo haga por favor- suplicó Candy tomando su brazo, al verla, Terry soltó al tipo que salió raudamente del lugar.

En ese momento aparecen Annie y compañía.

Candy, ¿Dónde estabas?, te buscamos pero de un momento a otro te perdiste- preguntó Paty.

Nada, solo que vine al bar a tomar unos tragos y la verdad me maree un poco- lo dijo llevándose una mano a su cabeza.

Pero amiga, ¿te sientes mal?- preguntó Annie.

Un poco, me da vueltas el lugar –

Bueno, si quieres te vamos a dejar- añadió Archie.

Yo la llevaré- se escuchó la voz profunda de Terry.

En ese momento los cuatro amigos notaron su presencia y se preguntaron ¿qué hacía ahí?, vieron cómo se acercaba a Candy y le preguntaron si de verdad quería marcharse, ella solo asintió.

Los amigos no entendían nada, pero ya habría tiempo para explicaciones después, se despidieron pidiéndole a Terry que por favor no dijera que ellos no la habían ido a dejar a la casa, ya que su padre lo que había exigido como condición para salir. Terry solo respondió que no se preocuparan.

Ya en el estacionamiento, Candy y Terry mantenían el silencio, ella tenía muchas preguntas que hacer pero ninguna salía de su boca, él abrió la puerta del coche y la ayudó a subir.

Estando sentada podía sentir su fragancia en todo el auto, la había sentido antes, aquel día de lluvia pero ahora era distinto, lo más probable se sentía con mayor intensidad con el mareo propio del alcohol que sentía, cerró los ojos y apenas escuchó cuando Terry arrancó.

Al instante comenzó con su regaño, era lógico que eso haría pensó.

No puedes andar bebiendo y luego conociendo tipejos en un bar, sin medir las consecuencias, si tu padre se enterara te dejaría encerrada de por vida-

Candy solo escuchaba, no emitía sonido alguno y pareciera que a él nada lo iba a detener.

Es peligroso, las cosas están complicadas en estos días y tú eres…

Vamos dígalo- contesto Candy, perdiendo el temple- soy una niña ¿o no?, una pendeja que apenas dejó el chupón, obvio que van a tratar de engañarme y que sería presa fácil de cualquiera.

Terry detuvo el auto a un lado de la carretera de golpe y tomó sus hombros para que lo mirara a los ojos.

¿No te has dado cuenta cierto?- el corazón de Candy dejó de latir- Eres hermosa, ninguna de las chicas se compara a tu belleza, hoy te ves...- exhaló- radiante y sería peligroso estar a solas con un hombre que pudiera apreciar la mitad de lo maravillosa que eres.

Candy no podía creer lo que oía, eso era lo que había querido escuchar en mucho tiempo, él estaba ahí diciéndole eso a ella.

Usted lo dice porque soy hija de mi padre- solo eso salió de su boca.

Precisamente por eso es que debería callarme y nunca estar a solas contigo- respondió.

Minutos eternos se vivieron entre los dos, viéndose fijamente a los ojos, quisieron expresar con miradas lo que no podían con palabras. Sin embargo, Terry interrumpió el momento fijando su vista al frente y echando a andar el auto.

Cuando llegaron a la puerta de la casa, Candy no quería bajarse, había tanto que quería decirle, pero no podía articular palabra. Terry apago el motor y se quedaron en silencio.

Quiero que olvides lo que acabo de decirte, no fue correcto, bajo ninguna circunstancia- comenzó Terry- Eres la hija de mi mejor amigo y mi deber es respetarte por sobre todo.

Candy lo miraba y veía una lucha interna en sus ojos de la cual no se había percatado hasta ahora, que podía responder a eso, nada.

Y así fue no dijo absolutamente nada, solo asintió y salió lentamente del auto, dio la vuelta y vio como Terry miraba impávido hacia delante, ella no tenía el coraje para responderle algo más.

Como una autómata llegó a la puerta de su casa, quiso mirar hacia atrás, pero el auto ya se había ido.

Entró a su habitación y se metió a la cama, al cabo de unos minutos cuando miraba hacia el techo, se dijo a sí misma. ¡Estúpida!, perdiste la oportunidad de decirle todo lo que sentías de sacarlo de tu ser de una vez por todas.

Aun tambaleándose por el efecto del alcohol, se levantó y buscó su notebook casi por inercia abrió su perfil de FB y buscó el nombre de Terry, lo encontró e hizo lo impensado… dejo un mensaje en su bandeja de entrada.

Muchas gracias y disculpen si no agradezco a cada uno, pero feliz de los comentarios y criticas que se hagan, es mi primer fic y se que me falta mucho.

Terry les,manda besos denuevo... Mañana se viene otro chauuui