Bueno espero que os guste el nuevo capitulo y dejéis algún review si queréis que lo continue, me gustaría conocer vuestra opinión, porque si no gusta lo borro y punto. Disfrutad del capítulo!
7.- LILY EVANS
—Lily.
La chica parpadeó un par de veces, por extraño que pareciese se había quedado dormida haciendo los deberes, no era algo que acostumbrase a pasar, pero había ido a ver a Susan al entrenamiento de Quidditch, porque la chica se lo había pedido para no estar sola en su primer entrenamiento con el equipo de Gryffindor.
Así que había dejado los deberes para después del entrenamiento y se le había hecho tarde, se frotó los ojos y miró a James que estaba sentado frente a ella mirándola con una sonrisa.
—¿Qué pasa? —preguntó Lily mirando al chico.
—Nada, pensé que sería más cómodo para ti dormir en una cama.
James sonrió, Lily volvió a frotarse los ojos, estaba algo despistada, llevaba una semana evitando a James, porque la había invitado al baile y no estaba segura de si quería ir con él, de hecho llevaba toda la semana evitando a James y también a Neil, porque los dos querían ir con ella al baile y no estaba muy segura de con quien quería ir.
—¿Qué pasa? —preguntó Lily ya que James no dejaba de mirarla fijamente.
—¿Me has estado evitando, Lily? —preguntó James, aunque no parecía enfadado, incluso sonreía, se pasó una mano por el pelo despeinándoselo aún más.
—Yo… esto… pues…
—Vale, vale. —dijo James riéndose abiertamente, era la primera vez que veía a Lily sin palabras—. Cuando te invité al baile solo lo hice para que pudiésemos ir como amigos, para que no te sintieras obligada a ir con Simmons, pero lo último que quería era hacerte sentir aún peor.
—Es que no estoy segura de que quieras ir como un amigo… Yo no quiero que te confundas sobre lo nuestro James.
—Lily… Si no hubiera querido ir como amigo seguramente te lo hubiera pedido de una forma más… bueno ya sabes, unas flores, una pancarta, algo más de mi estilo, además Selene va con Sirius, como amigos y no pasa nada, en realidad seremos cuatro amigos yendo juntos.
—¿Y Susan y Remus? —preguntó Lily con una ceja alzada—. ¿Y Peter?
—Pues Peter va con Brianne y Susan y Remus no sé lo que harán, pero si no tienen pareja pues pueden venir con nosotros, será divertido.
—Está bien. —respondió Lily, aunque después de tantos años siendo "acosada" por James la resultaba difícil pensar que el chico solo quería ser su amigo, era una idea difícil de asimilar.
—Por cierto, no quiero abusar de mi buena suerte, pero este fin de semana es el primer partido, Gryffindor contra Ravenclaw, ¿irás verdad?
—Siempre voy a los partidos, James. —respondió Lily.
—Lo sé. Ahora será mejor que me vaya a dormir.
—Buenas noches.
Lily sonrió a James mientras se despedían y recogió sus cosas, aún se sentía adormilada, subió al dormitorio, guardó los libros y los deberes, y se metió en la cama, después de ponerse el pijama, pensó que no la costaría dormirse, a fin de cuentas había estado dormida hasta un rato antes, pero en cuanto su cabeza se apoyó en la almohada se la quitó el sueño.
Dio vueltas durante horas, pero no podía dejar de pensar que había aceptado ir al baile con James, además no sabía que disfraz se iba a poner, no sabía que era peor, la compañía o que no sabía que ponerse, y por algún motivo le importaba lo que James pensase de ella, no pudo dejar de pensar en ello en toda la noche, mientras daba una y otra vuelta.
Se levantó incluso antes de que amaneciese, cansada de dar vueltas y se metió en la ducha, aunque no le funcionó demasiado, porque seguía notando el nudo de preocupación en su estómago.
—¿Estás bien? —preguntó Susan sobresaltándola, acababa de salir del baño y se iba secando el pelo con una toalla, ni siquiera se había dado cuenta de que Susan estaba despierta hasta que la había hablado.
—Bueno, si consideras estar bien a ir al baile con James Potter. —respondió Lily, sin mirar a su amiga, sabía cual iba a ser su opinión respecto al tema.
—¿Vas al baile con Potter? —preguntó Susan boquiabierta, mientras se ponía el uniforme de Hogwarts—. Genial, tú con Potter, Selene con Black, es genial…
—¿Tú con quien irás? —preguntó Lily sonriendo ligeramente por el tono de voz enfadado de la chica.
—Pues creo que no voy a ir, porque para tener que ir sola…
—No digas tonterías. —dijo Selene desde su cama, tirándole una almohada—. Tú vienes con nosotros, Sirius y yo vamos en plan amigos, y por lo que sé Remus no tiene pareja tampoco, así que podemos ir todos juntos.
—¡Fiesta! —dijo Susan con ironía, mientras le devolvía la almohada a su amiga.
—Y que lo digas, será genial. —respondió Selene ignorando el sarcasmo de la rubia.
—Yo creo que paso de ir con Potter y Black, chicas, me lo contáis cuando volváis.
—No, Susan, no seas tonta, no me dejes sola con Potter. —rogó Lily.
—Haberlo pensado antes de aceptar.
—Vaya dos. —murmuró Selene, cogió a cada una de una mano, que se dejaron hacer más por curiosidad que porque Selene realmente estuviese empleando fuerza y las sacó de la habitación.
—¿Se ha dado cuenta de que sigue en pijama? —preguntó Susan a Lily, aunque Selene estaba entre ellas y la había oído, pero se limitó a sonreír solo.
—A lo mejor es su disfraz de Halloween. —respondió Lily.
Entonces vieron donde las estaba llevando Selene, soltó a Susan para abrir la puerta del cuarto de los chicos y las empujó dentro, Peter roncaba en su cama, Remus dormía placidamente o al menos lo parecía y Sirius y James estaban hablando, aunque se callaron al ver entrar a las chicas, James sonrió ligeramente al ver a Lily en su habitación, con su pelo rojo aún húmedo.
Selene las dejó junto a la puerta, lugar del que no pensaban irse, y se tumbó junto a Sirius, que la abrió las mantas para que se tumbase debajo con él, y la pasó una mano por la cintura para que no se cayera de la estrecha cama.
—Sabéis que siempre sois bienvenidas y que nos encanta teneros por aquí, pero ¿qué pasa? —dijo James, hablaba con las tres, pero solo miraba a Lily, de hecho no había dejado de mirar a Lily desde que había entrado en la habitación, lo que hacia sentir algo incómoda a la chica.
—Es por el baile, Susan dice que no quiere ir porque no tiene pareja. —explicó Selene, la rubia se sonrojó ligeramente al darse cuenta de que los tres merodeadores que permanecían despiertos la miraban con curiosidad, Remus había abierto los ojos un par de minutos antes.
—Menuda tontería Montgomery, te creía más segura de ti misma. —dijo Sirius.
—¿Por qué no os sentáis? —sugirió James, mientras se ponía de pie para cederlas su cama, Lily le miró, con el ceño fruncido, si de verdad esperaba que se sentase en su cama con él dentro, iba listo.
Solo llevaba puesto el pantalón del pijama, Lily retiró la mirada sonrojándose ligeramente, James cogió una camiseta de manga corta del suelo y se la puso, luego se encaminó hacia la cama de Remus, le empujó ligeramente y se tumbó a su lado, por encima de las mantas, Remus le hizo hueco.
—Podéis sentaros chicas, no mordemos.
Susan tomó a Lily del brazo y fueron juntas a la cama de James, se sentaron en el borde, como si aquello fuese menos íntimo, después de todo estaban en la habitación de los chicos y si todos iban como James, estaban a medio vestir, Lily no pudo evitar preguntarse como lo hacia Selene para tener una relación tan natural con ellos. Ella no se sentiría capaz de tumbarse con ninguno de ellos en una cama y no sonrojarse.
—Bueno volviendo al tema de Halloween, yo creo que podemos ir todos juntos, porque ninguno somos pareja. —dijo Selene retomando el tema que les había llevado hasta allí.
—Habla por ti. —respondió Peter que se había despertado hacia un rato y había oído parte de la conversación.
—Bueno, Romeo no cuenta. —dijo Selene riéndose—. Pero tienes que venir Susan, no será lo mismo sin ti.
—Además no van a hacer recuento de parejas, nadie se va a dar cuenta de si tienes pareja o no. —trató de animarla Sirius, aunque no muy bien.
—Es un consuelo hablar contigo Black, menos mal que estás aquí. —dijo Susan con ironía.
—Lo que quiero decir es que es mejor ir sin pareja, no tienes que preocuparte por nadie, puedes estar a tu bola. —dijo Sirius.
—¿Entonces por qué vas con Selene? —preguntó Susan.
—Porque Selene está de acuerdo conmigo, podemos ir como amigos, pasárnoslos bien y no tener remordimientos si nos atrae otra persona. —dijo Sirius—. De verdad no tenéis ni idea de cómo divertiros en un baile.
—Por cierto, hablando de todo un poco. —dijo Selene, que ya había dado por finiquitado el tema, Susan iba con ellos y punto—. Más os vale tratar bien a Susan en su primer partido. —Selene le guiñó un ojo a su amiga, que se sonrojó ligeramente porque hubieran sacado el tema.
—Tranquila, tu amiga es muy buena, y los Ravenclaw no son como los Slytherin, se puede esperar juego limpio por su parte. —dijo James, su voz adquirió el tono serio que usaba para hablar de Quidditch.
—¿Has invitado a Ryan? —preguntó Selene con una sonrisa, Susan se sonrojó aún más de lo que estaba.
—No, suficiente tengo con hacer el ridículo delante de todo el colegio, no hace falta que lo haga también con la gente de fuera. —dijo Susan.
—No vas a hacer el ridículo Susan. —le dijo Lily, James la seguía mirando, pero aunque pareciera mentira Lily no se sentía incomoda allí, al contrario, había empezado a sentirse a gusto.
—¿Quién es Ryan? —preguntó Remus mientras se levantaba de la cama y se sentaba en ella, mirando mal a James que había ocupado todo el espacio.
—Ryan Bennett. —dijo Selene, ante la mala mirada de Susan dejo salir una sonrisa de disculpa.
—¿Ryan Bennett el del equipo de Inglaterra? —preguntó Sirius sentándose de golpe en la cama, ante la mala mirada de Selene, que estaba muy a gusto antes de que se levantara bruscamente.
—Sí, ahora será mejor que vayamos a clase. —dijo Susan levantándose de la cama y acercándose a la puerta.
—¿Sales con Ryan Bennett? —preguntó James que parecía tan sorprendido como Sirius.
—No salgo con él, es mi amigo, es diferente. Gracias por cierto Selene, es un placer contarte cosas.
Susan salió dando un portazo, dejándolos a todos sorprendidos, menos a Lily, que entendía perfectamente los sentimientos de su amiga, a diferencia que Selene, Susan y ella no eran amigas de los chicos y no podían compartir ese afán de contar todo a los merodeadores que tenía Selene, aquello eran sus secretos, y si tenían que contarlos o no era cosa de ellas.
—Nos vemos en el Gran Comedor. —dijo Lily saliendo tras Susan.
—¿Tú también te has enfadado? —preguntó Selene mirando a la pelirroja.
—No, Selene, pero… da igual. —dijo Lily sin saber como explicarle a su amiga lo que había hecho.
Lily salió de la habitación y se encaminó hacia el Gran Comedor, mientras buscaba a Susan por el camino, aunque no la encontró, supuso que ya estaría desayunando, con el que si se encontró fue con Neil Simmons.
—Hola. —le dijo Lily con timidez, después de aceptar ir al baile con James no sabía como tratar a Neil.
—Hola, lo siento tengo prisa. —dijo Neil y se fue a paso veloz hacia las mazmorras.
La pelirroja frunció el ceño extrañada, Neil llevaba toda la semana evitándola, aunque ella no había hecho nada por acercarse, pero era extraño, ¿primero la besaba, luego la invitaba al baile y luego la esquivaba? Podía estar enfadado porque ella iba con James, era algo normal que no le iba recriminar, pero había algo más, no la miraba a los ojos, y parecía salir corriendo siempre, estaba segura de que le había pasado algo, algo que no la quería contar, suspiró y entro en el Gran Comedor, por suerte Susan estaba allí, desayunando con la mirada perdida.
Lily se sentó enfrente de ella, Susan la miró durante un segundo antes de volver a perder la mirada en su vaso de zumo de calabaza, Lily se sirvió unas tostadas y miró fijamente a su amiga mientras masticaba.
—¿Estás bien? —preguntó Lily.
—Sí, es solo que me molesta que Selene piense que nos gusta compartir todos nuestros secretos con ellos.
—Lo sé, pero no es solo eso lo que te ha molestado.
Susan suspiró, y sacó lo que parecía una página de revista de su bolsillo y se lo tendió a Lily, que lo desdobló con curiosidad, como había pensado era un recorte de revista, de alguna revista sensacionalista, había una foto de Ryan Bennett, en actitud "romántica" con otra chica.
—¿Está con otra? —preguntó Lily leyendo por encima el artículo, aunque no era muy bueno, criticaban más a la chica de lo que realmente daban información del tema.
—Eso parece. Realmente entre él y yo no hay nada pero…
—Querías que lo hubiese. Lo siento, Susan. —dijo Lily sujetando la mano de su amiga.
—No importa, me escribió una carta hace poco, dice que tiene unos días libres el mes que viene y que le gustaría pasar por Hogsmeade para verme, no sé que pensar, Lily.
—Bueno puedes quedar con él a ver que pasa y si no te convence le mandas a paseo.
Susan asintió y volvió a perder la mirada en su vaso, Lily pensó en ello durante un rato, sabía que no era el mejor consejo, que lo mejor hubiera sido decirle a su amiga que mandara a Ryan a paseo directamente, pero aquello tal vez solo era un rumor, y ella estaba enamorada de él, era algo que tenía que hacer.
Ese día las clases pasaron como tras una niebla para Lily, no era capaz de concentrarse completamente, oía las palabras y estas entraban en su cerebro, pero más allá, no penetraban, no era capaz de almacenarlas y memorizarlas, se descubrió varias veces pensando en que disfraz podía ponerse y cuando no pensaba en eso miraba a James que estaba sentado tres asientos a su derecha y parecía estar escribiendo algo en un pergamino, por algún motivo Lily dudaba que aquello fuesen apuntes.
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—He encontrado algo. —dijo Harry.
Harry le tiró un pequeño cuaderno forrado en cuero a Bronwyn, estaban en el Gran
Comedor, cenando, Lily que estaba sentada junto a Bronwyn miró el cuaderno con curiosidad, aquello parecía muy antiguo, los demás miraban a Harry, entendía el porque, llevaba días sin aparecer por el "mundo real", pero había estado buscando la forma de ayudar a Susan, y había encontrado algo.
—¿Qué es? —preguntó Lily.
—El diario de Ravenclaw.
—Eso no existe. —dijo Lily mirando al chico—. Si existiera algo así seguramente sería una reliquia, no creo que te lo dejasen a ti.
—Gracias por tu confianza Lily, si quieres saberlo lo he encontrado en una sala oculta de… ¿Has visto eso? —se interrumpió Harry mirando alrededor.
—No. —respondió Bronwyn mirando alrededor—. ¿Qué tengo que ver?
—Hay algo oscuro aquí, no lo entiendo.
Harry miró a Conner, que le miraba con una sonrisa vacía, sus ojos parecían burlarse de él, pero aquella oscuridad no venía de él, pese a que Harry estaba convencido de que el hombre era un demonio, sabía que no era él, era un poder nuevo, algo que nunca había notado allí, algo que realmente no debía estar allí.
—Aquí hay demonios. —dijo Harry mirando el gran comedor entero.
—¿De qué hablas? —preguntó Bronwyn, pero se levantó y se acercó a Harry, confiaba plenamente en su instinto.
—Quédate con ellos, que no vayan solos a ningún sitio, llévalos cuanto antes a la sala común y vigílalos, voy a hablar con Dumbledore.
—Está bien.
—Está marcada la página en el diario, cuéntaselo cuando estéis en la sala común.
Bronwyn asintió y volvió a sentarse junto a Lily, mientras abría el cuaderno de Revenclaw y comenzaba ojear la página marcada, tratando de saber lo que había averiguado Harry, mientras el chico se encaminaba a la mesa de los profesores.
Harry se inclinó sobre Dumbledore, pero mientras hablaba con el hombre no dejó de mirar a Conner, de alguna forma sabía que él era el culpable de aquello, aunque no pudiese demostrarlo, Dumbledore le acompañó a la sala que había tras el Gran Comedor para hablar en privado mientras Harry le exponía el problema en cuestión.
Lily se levantó, sobresaltando a Bronwyn, que se había metido tanto en la lectura del diario que se había olvidado de donde estaba o lo que estaba haciendo.
—¿Dónde vas? —preguntó Bronwyn.
—A la biblioteca. —respondió la pelirroja como si fuera lo más normal del mundo.
—¿Hablas enserio? A la biblioteca… ¿un viernes por la noche?
—Sí, ¿algún problema? —preguntó Lily, aunque tenía una pequeña sonrisa.
—Pues sí, ya sé como ayudar a Susan, sería mejor que nos reuniéramos para hablar todos de ello…
—Está bien, pasaré por la biblioteca a recoger unos libros y luego voy a la sala común.
—Sería mejor que fuésemos todos juntos.
—¿Qué esta pasando? —preguntó James que había oído la conversación y empezaba a parecerle raro el interés de Bronwyn en Lily.
—Os contaré que está pasando si vamos todos juntos a la sala común y nos quedamos allí hasta mañana.
Todos aceptaron a regañadientes, más que nada porque querían saber que estaba pasando, no soportaban quedarse al margen, cuando acabaron de cenar fueron todos juntos hacia la sala común, el camino fue tranquilo, hasta que llegaron al pasillo de la sala común, allí había un alumno, que parecía de tercero como mucho, y de Hufflepuff, se acercó a ellos cuando pasaron por al lado.
—¿Puedo hablar con Evans un momento? —preguntó el muchacho, Lily asintió desconcertada, pero Bronwyn se colocó entre la pelirroja y el chico.
—Creo que tendrás que dejarlo para mañana amigo.
El niño miró con odio a Bronwyn, sus ojos estaban algo blancos, como si un fino velo blanco los cubriese, Bronwyn frunció el ceño, preguntándose si aquello sería algún hechizo, no conocía nada que causase eso. La chica le hizo un gesto a los demás para que siguiesen hacia la sala común, pero ninguno se movió.
—Me mandan a entregar un mensaje. —dijo el niño, pero seguía mirando a Lily—. Aunque supongo que te lo puedo dar a ti. —el muchacho miró a Bronwyn.
—¿Qué mensaje? —preguntó Bronwyn, con su mano aún sobre la varita, no se fiaba.
—Me mandan a decir que saben quienes sois y lo que hacéis, que ellos sí van a cambiar las cosas.
—¿Quién te manda? —preguntó Bronwyn.
—Ellos vienen de donde vosotros. —dijo el chico, y luego se fue silbando, como si aquello fuera lo más normal del mundo.
Bronwyn volvió a ir a la sala común, mientras oía los susurros de su "familia" detrás de ella, seguramente preocupados por el mensaje, a Bronwyn le preocupaba más quien podía estar haciendo aquellas cosas, pero no se le ocurría nadie.
—¿Estás bien? —preguntó Susan. Bronwyn asintió y se sentó en uno de los sofás, de pronto se sentía agotada.
—Bueno estamos aquí, ahora cuéntanos que pasa.
—Creo que alguien está dominando a los alumnos con magia demoníaca. —dijo Bronwyn.
—¿Cómo? —preguntó Lily, que estaba segura de no haber entendido bien.
—El problema es que convertir gente en demonios no se descubrirá hasta dentro de unos diez años y la posesión que yo sepa no se sabe hacer en mi época, lo que significa que quien quiera que sea tiene más información del futuro que nosotros y está dispuesto a cambiar el hilo de la historia.
—¿Demonios? —preguntó Selene con una ceja alzada—. Esos son cuentos para no dormir…
—¿Sí? —preguntó Bronwyn—. La verdad es que te quitan las ganas de dormir, pero no son cuentos, los demonios son reales, pero no acostumbran a meterse en las cosas de los magos, al menos no hasta que dentro de unos años se alíen con Voldemort, pero… aquí en Hogwarts hay un demonio y está dispuesto a cambiar la historia.
—Vaya… —dijo Remus, pasándose una mano por el rostro, para despejarse, aquello era más de lo que esperaba.
—Dijiste que sabías como ayudar a Susan. —dijo Lily, que sentía la imperiosa necesidad de cambiar de tema, no podía pensar más en aquello.
—Sí, este es el diario de Ravenclaw. —Bronwyn señaló el diario que aún tenía en su mano—. Cuenta que Revenclaw tenía también visiones…
—Que casualidad. —dijo Sirius, aunque tenía el ceño fruncido, no creía en las casualidades.
—No es casualidad, los Montgomery descienden de Ravenclaw, es algo poco conocido, pero eso no hace que deje de ser cierto. —explicó Bronwyn—. Como iba diciendo, Ravenclaw tenía visiones, pero su poder era demasiado grande, así que sus amigos Gryffindor, Hufflepuff y Slytherin decidieron ayudarla con ello, se hechizaron para poder compartir las visiones de la chica y así aliviar su dolor.
—Así que… tenemos que encontrar a Gryffindor y los demás… —preguntó James con una ceja alzada.
—No, solo a sus descendientes, que sabemos donde están, así que tranquilos.
—¿Dónde están? —preguntó Susan ansiosa.
—Aquí. Selene es descendiente de Hufflepuff y James de Gryffindor.
—¿Otra casualidad? —preguntó Sirius.
—No, las casualidades no existen, es una profecía, o algo así. No os preocupéis, no tendréis que hacer nada de momento, ya llegará la hora de hacerlo. Pero para evitar algo de dolor en las visiones con que James o Selene toquéis a Susan mientras las está viendo, la podréis ver con ella y se reducirá el dolor.
—Bueno, esto es muy entretenido, pero Sirius, Susan a dormir los dos, mañana hay Quidditch y no quiero que estéis cansados. —ordenó James con seriedad, daba mucha importancia al Quidditch.
—Es muy pronto James. —dijo Sirius, aunque sonreía, su amigo se volvía un poco exagerado cuando había Quidditch de por medio.
Sin embargo Susan se había quedado callada, algo pálida, sin duda aquello era demasiado para sus nervios, no la gustaba ponerse delante de la gente y que la juzgasen, era demasiado.
— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —
Lily se despertó temprano la mañana del partido de Quidditch, el día había amanecido gris, al parecer al igual que Susan, que estaba tumbada sobre las mantas, con la mirada clavada en el techo y grandes ojeras bajo sus ojos que denotaba que no habían dormido nada, Lily se levantó de la cama y se sentó en la de su amiga, Susan la miró con los ojos muy abiertos, aterrada.
—¿Estás bien? —preguntó Lily pasándole la mano por el pelo.
—Eso creo, yo…
—¿Estás nerviosa?
—No… estoy histérica. —dijo Susan, Lily la dedicó una sonrisa.
—Vamos, date una ducha relájate, te espero abajo. —dijo Lily empujando a su amiga para que se levantase.
Susan se levantó y se encerró en el baño, Lily se puso unos vaqueros y un jersey y bajó a la sala común, mientras se recogía el pelo en un moño descuidado, la sala común estaba casi vacía, solo estaba allí James, y un par de niños de segundo.
Lily se sentó junto a James, que la sonrió a modo de saludo y volvió a centrar su vista en un pergamino en el que estaba escribiendo, al parecer, estrategias para el partido, Lily sonrió ligeramente, podía parecer más tranquilo que Susan, pero en el fondo estaba también nervioso.
—Susan está histérica. —dijo Lily sonriendo a James.
—Todos lo pasamos mal en nuestro primer partido. —respondió James, aunque no despegó la vista del pergamino que tenía delante.
—Si bueno, se ha pasado toda la noche despierta.
—Pues no debería. —dijo James, mirando por primera vez a Lily desde que había bajado—. Es peor no dormir, luego estás más cansado y juegas peor.
—Sí eso está claro. —dijo Lily, pero sonrió a James, el chico suspiró y miró a Lily.
—¿Qué pasa realmente, Lily? —preguntó James.
—¿A qué te refieres? —preguntó la pelirroja, pero no miró al merodeador directamente, dejó que su vista vagase por la sala.
—Bueno, normalmente no te hubieras sentado a mi lado, y no me hubieras dado conversación y… —James se pasó una mano por el pelo, despeinándose, dando por entendida su premisa.
—Vale, vale, lo pillo, es solo que estoy preocupada por Neil. —dijo la pelirroja, James volvió a despeinarse y miró a Lily con la ceja alzada, esperando que dijese algo más—. Bueno lleva toda la semana evitándome y eso no es normal en él, y después de lo de sus abuelos…
—Hay chicos que no soportan el rechazo Lily, a lo mejor no se conforma con ser solo tu amigo y prefiere no verte, hasta que se le pase el disgusto al menos.
—¿Y tú porque te conformas con ser solo mi amigo? —preguntó Lily, con voz temblorosa.
—Porque he aceptado que mejor amigos que nada.
Selene bajó con Sirius en ese momento, y Remus y Peter iban con ellos, Lily frunció el ceño preguntándose que haría su amiga en la habitación de los chicos, últimamente pasaba mucho tiempo allí, más que con ellas, James volvió a sonreír y a revolverse el pelo, Lily no pudo evitar que una medio sonrisa llegase hasta sus labios, antes no soportaba aquel gesto del chico, que se revolviese continuamente el pelo, ahora no parecía él si no hacia aquello, era extraño hasta el punto que se había acostumbrado a tener a los merodeadores cerca y no sabía como ni cuando había pasado.
Susan bajó poco después, aún con el rostro pálido y no pronunció ni una sola palabra, fueron a desayunar todos juntos y allí Susan no probó bocado, pese a que James insistía en que debía comer para poder jugar bien.
Aunque aquello no convenció a Susan, le dio un bocado a una tostada y la dejó de nuevo en el plato, sentía que no la entraba nada más, su garganta se había cerrado, negándose a dejar que cualquier tipo de alimento pasase por allí, incluso la costaba tragar saliva.
—Venga ya, Montgomery, vas a hacerlo bien, quita esa mirada de horror. —dijo Sirius, aún que se reía ligeramente.
—Esto es culpa tuya, Black, yo no quería jugar. Pero te tienes que meter en los asuntos de todos…
Susan dirigió otra mirada airada a Sirius y se cruzó de brazos, enfurruñándose, ella no había querido en ningún momento aquello y ahora no tenía más remedio que jugar delante de toda la escuela, Sirius tosió varias veces para ocultar una risa.
—Venga ya, Montgomery, si te va a gustar y me vas a dar las gracias. —dijo Sirius cuando consiguió parar de reír.
Susan no respondió, seguía de brazos cruzados, por suerte para todos James llamó al equipo y les hizo ir yendo al campo, Lily se quedó con Selene, Remus y Peter, aún quedaba una hora para que empezase el partido, podían desayunar tranquilamente antes de ir.
—No creo que Susan le agradezca a Sirius entrar en el equipo. —comentó Selene cuando sus amigos ya habían salido.
—Yo tampoco. —dijo Lily.
—¿Por qué no? A lo mejor la gusta. —aventuró Peter.
—A Susan no la gusta llamar la atención. —dijo Lily—. No la gusta que la miren, ni que la presten atención, no creo que la guste que todo el colegio la mire y estén pendientes de ella.
—Entonces no lo va a pasar bien. —dijo Peter.
—Eso ya lo habíamos supuesto. —dijo Selene mientras engullía el desayuno.
—¿Te lo van a quitar? —preguntó Remus con burla al ver como engullía la comida su amiga.
—Es posible, por cierto, tienes mal aspecto. —le dijo Selene, mirando a Remus, esa noche había luna llena, en condiciones normales no habría salido de la cama, pero quería ver el partido de sus amigos, Remus se encogió de hombros, como si tener ese aspecto fuera lo más normal del mundo.
—Estoy bien, pero gracias por el cumplido. —Remus la sonrió para que se relajase, pero Selene le siguió mirando preocupada.
Cuando acabaron de desayunar, o de engullir, en el caso de Selene, se fueron al campo de Quidditch. Lily y Peter fueron delante y Selene sujetó a Remus por el brazo para que parase, y poder hablar con él.
—¿Qué pasa? —preguntó Remus, aunque sonrió a la chica que le miraba preocupada.
—Sé lo que eres, Remus…
—No sé de que hablas. —dijo Remus, separándose de Selene y dirigiéndose a la salida de la escuela.
—Espera Remus, por favor, todos tenemos secretos, no te estoy juzgando, solo quería que lo supieras para que si te enteras por otros no pienses que te estoy mintiendo.
Remus suspiró y miró a Selene de nuevo, no entendía la actitud de la chica, descubría que era un hombre lobo, y se lo contaba para que no se enfadase él, aquella chica iba al revés del mundo, Remus suspiró de nuevo, sin estar muy seguro de cómo responder.
—¿Por qué eres así? —preguntó Remus, sin poder evitar una pequeña sonrisa.
—¿Cómo? —preguntó Selene sin entender.
Remus abrió la boca para responder, pero en ese momento pasó un grupo de estudiantes, que por el jaleo iban al campo de Quidditch, Remus tomó del codo a la chica y la llevó hasta un rincón, lejos de los oídos indiscretos de los alumnos y los oídos aún más indiscretos, si eso era posible, de los cuadros.
—Yo soy un hombre lobo, llevo engañando a todo el colegio siete años y ¿tú te disculpas por haberme descubierto? —preguntó Remus sorprendido.
—¿Y qué crees que debería hacer?, ¿Gritarte y enfadarme? —preguntó Selene—. ¿A quién le iba a servir eso?
—Es lo que hace la gente normal. —dijo Remus, aunque no pudo evitar sonreír.
—Pues no seré una persona normal, ahora vamos a al partido o nos van a matar Sirius, Susan y James.
Remus sonrió ligeramente y empezaron a andar, le molestaba que la chica hubiese descubierto su secreto, pero confiaba en Selene, sabía que no iba a contar el secreto, llegaron al campo de Quidditch y se sentaron junto a Lily y Peter que ya estaban allí.
Peter estaba sentado junto a Brianne, la menuda chica rubia estaba ocupada besando al merodeador en el cuello sin prestar la más mínima atención a lo que sucedía, y Peter se dejaba hacer, con cara de felicidad extrema, la única que parecía descontenta era Lily, que miraba al campo de Quidditch algo sonrojada.
Selene se sentó junto a su amiga y le pasó un brazo consolador a Lily por encima de los hombros, la pelirroja se lo agradeció con una pequeña sonrisa y luego miró a Remus el chico esquivó su mirada, Lily alzó una ceja con curiosidad, conocía muy bien a Selene y Remus y sabía que había pasado algo allí.
El partido empezó en ese momento, los jugadores "saltaron" al campo, James se dio la mano con el capitán del otro equipo, y Hooch dio comienzo al partido, James cogió la quaffle y se la pasó a Susan, para darla confianza, a la chica estuvo a punto de resbalársele, pero la sujetó en el último momento, y se lanzó hacia los aros de Ravenclaw, aunque cuando Simmons se plantó ante ella se puso nerviosa y se le volvió a resbalar la pelota, por suerte Sirius pasó por debajo en ese momento y la sujetó, volvió a subir rápidamente, parecía una mancha, se lanzó hasta los aros y anotó el primer punto del partido.
Susan agradeció con una mirada a Sirius su intervención, que la guiñó un ojo en respuesta antes de volver al juego, el partido duró poco, después de aquella primera jugada Susan se relajó un poco, y consiguió marcar un par de tantos, aunque nada comparado con lo que hacían Sirius y James, aún así el partido estuvo muy empatado hasta que Gryffindor cogió la Snitch, ganando así el partido.
En cuanto el partido acabó Peter y Remus se despidieron de las chicas y se fueron rápidamente hacia el castillo, causando la mirada sorprendida de Lily, que miró a Selene, pero la chica evitó la mirada.
Lily y Selene esperaron a Susan, que salió poco después, y las tres juntas se fueron hacia el castillo, mientras Susan repetía emocionada las jugadas del partido, y sus amigas sonreían encantadas por verla tan feliz, ninguna se había esperado esa reacción, pero las gustaba.
—Y ahora la fiesta. —dijo Selene.
—Le deberías dar las gracias a Black, ¿no? —se rió Lily, Susan tragó saliva mirando horrorizada a Lily.
—¿Hablas enserio? —preguntó Susan—. Antes dejo el equipo, no pienso darle las gracias.
—¿De verdad, Montgomery? —preguntó Sirius, James y él iban andando detrás de ellas, y no se habían dado cuenta de eso—. ¿Tan mal concepto tienes de mí? Me ofendes.
—Era broma, Black, gracias por acosarme hasta la saciedad y obligarme a hacer algo que no quería. —dijo Susan, aunque dejó ver una pequeña sonrisa.
—Vamos a la fiesta anda. —dijo Sirius, aunque riéndose, pasó un brazo por encima de los hombros de Susan—. Buen partido Montgomery.
Y sin más pasaron de largo, de camino a la sala común a preparar la fiesta, o a disfrutar de ella, Lily siempre se había preguntado quien preparaba esas fiestas, porque cuando llegaban siempre estaba todo montado, con las bebidas, el picoteo y demás.
Selene tiró de sus amigas para ir más rápido hacia la sala común, no quería perderse más la fiesta, que en su opinión era lo mejor de un partido de Quidditch. Lo cual no mencionaba a menudo en alto para que Sirius y James, y ahora también Susan, no la matasen por demostrar más atención a una fiesta que al partido en sí.
—Vamos… Vamos. —dijo Selene tirando de ellas.
—¡Qué prisas! —dijo Susan.
—Venga, tonta, si vas a ser el centro de atención. —dijo Lily, riéndose.
—¿Qué dices? —preguntó Susan, pero se paró en seco—. Yo no quiero ser el centro de atención.
—¿No? Pues deberías haberlo pensado antes de subirte a una escoba y jugar delante de todo el colegio.
—¿Sí? Pues no lo había pensado, ¿por qué no nos quedamos por aquí un ratito más? —preguntó Susan, tirando de sus amigas, para volver a pararse.
—Vamos… —dijo Lily tirando de la mano de su amiga.
—Espera yo… —dijo Susan, pero se interrumpió—. Mi cabeza…
—No cuela Su, vamos a ir.
Pero Susan no la respondió, se sujetó la cabeza, apretándose las sienes, se cayó de rodillas, ante la mirada de impotencia de sus dos amigas, que no sabían que hacer, Selene se arrodilló junto a su amiga y puso una mano sobre su hombro, como Bronwyn les había dicho, rápidas imágenes comenzaron a pasar ante sus ojos, junto con unos pequeños, pero dolorosos pinchazos en las sienes, trató de controlar la respiración, pero el dolor la impedía hacer nada.
Lily se arrodilló junto a sus dos amigas y acarició la mejilla de Susan para que se relajase, unos pasos la sobresaltaron, no estaba muy segura de que fuese conveniente que las encontrasen allí, pero se relajó al ver que solo eran Harry y Bronwyn, los chicos parecían ir bromeando, pero al verlas a las tres chicas de rodillas dejaron de reír y se pararon bruscamente donde estaban, luego echaron a correr hacia ellas.
Bronwyn se arrodilló junto a su madre, que tenía los ojos fuertemente apretados mientras una lágrima la rodaba por la mejilla, en ese momento Susan pareció salir de la visión, porque parpadeó un par de veces y se echó hacia atrás.
—¿Qué has visto? —preguntó Bronwyn, limpiándole la lágrima de la mejilla.
—No lo sé —murmuró Susan, y se sentó en el suelo—. Todo estaba borroso.
—Yo he visto algo —dijo Selene, mientras se ponía de pie—. Había magos con máscaras blancas y estaban atacando a una familia.
—Motífagos. —le susurró Harry a Bronwyn, la chica asintió con la cabeza.
—Vamos. —Lily sujetó de la mano a Susan y la levantó del suelo—. Hablemos con Dumbledore.
—No, id a la fiesta. —dijo Harry—. Nosotros hablaremos con Dumbledore.
—No creo que tengamos cuerpo de fiestas ahora. —Susan apoyó la cabeza sobre el hombro de Lily, que la abrazó.
—¿Qué pasa? —preguntó una voz tras ellos, sobresaltándolos. Era James e iba acompañado por Sirius.
—Nada. —respondió Susan, no quería preocupar a nadie más.
—Susan ha tenido otra visión. —dijo Selene.
Susan miró mal a su amiga, Selene se disculpó con una mirada y fue a saludar a sus amigos, Sirius pasó un brazo por el hombro de Selene y la miró con atención, asegurándose de que estaban bien.
—Estás pálida. —dijo Sirius acariciándole la espalda a su amiga.
—No es nada. —dijo Selene, sonriendo, aunque no pudo evitar un ligero temblor, Sirius la abrazó en un intento de darla calor.
—Vamos a hablar con Dumbledore, id a la fiesta y no salgáis de allí, aún no es seguro. —dijo Harry, cogió la mano de Bronwyn y tiró de ella.
—Nosotros tenemos que ir a hacer algo... —dijo James.
—Después de acompañarlas a la sala común. —dijo Sirius que estaba algo preocupado por las chicas.
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Lily pasó otra página del libro que estaba leyendo, aunque hacia rato que no se estaba enterando de nada, lo cerró y lo dejó sobre la mesa, ya era tarde, llevaba media noche allí leyendo, desde que había acabado la fiesta, el motivo no lo tenía claro ni ella misma, James y Sirius se habían ido después de acompañarlas a la fiesta y no habían vuelto, se había dicho que como prefecta tenía que asegurarse de que todos los alumnos de Griffindor estuvieran a salvo y en la sala común.
Pero sabía que eso era mentira, en el fondo solo sentía curiosidad, quería saber donde se habían metido, Selene bajó en ese momento, frotándose los ojos con cara de sueño y se sentó junto a Lily.
—¿Qué haces despierta? —preguntó Selene.
—Pensar. —respondió Lily sonriendo ligeramente a su lado.
—Hay horas para pensar Lily, debes dormir un poco. —Lily asintió, pero no se movió de su lugar—. A no ser que no sea pensar lo que haces…
—¿Y qué voy a hacer si no? —preguntó Lily, aunque evitó mirar a su amiga directamente.
—Pues si tuviera que apostar diría que estás esperando a James, tal vez porque temes que esté con otra o que esté preparando alguna de las suyas, aunque también creo que te estás mintiendo a ti misma sobre lo que estás haciendo aquí.
—Creo que te sienta mal lo de despertarte entre noche. —le dijo Lily con un intento de sonrisa, aunque no consiguió articularla, porque estaba segura de que en parte llevaba razón.
—Entonces vámonos a dormir. —dijo Selene levantándose del sofá.
—Creo que me voy a quedar leyendo un rato más. —dijo Lily cogiendo de nuevo el libro.
—Pero si te estás quedando dormida. —Selene suspiró y volvió a sentarse junto a Lily, no podía decirle donde estaban los chicos porque eso sería traicionar la confianza de Remus—. No vendrán hasta el amanecer.
—¿Por? —preguntó Lily, ante la sonrisa de Selene se corrigió—. No les estoy esperando, Selene.
—Ya, vamos a dormir Lily, mañana hay clase, tú no eres así, ¿qué más te da lo que hagan?
—Bueno soy prefecta y ellos no pueden estar fuera del dormitorio…
—Eso solo es una excusa más, te aseguro que no están haciendo nada malo, digamos que es su día de chicos, lo hacen de vez en cuando. Además, si James vuelve y te ve aquí no te dejará en paz, porque dará por hecho que quieres algo con él.
Lily aceptó el argumento de Selene, no quería que James pensase que le estaba esperando, se levantó del sofá con Selene y se fue al dormitorio, aunque durmió poco, no entendía muy bien eso del "día de chicos" tenían un dormitorio para ellos solos, todos los días estaban juntos no entendía que tenía ese día de especial para que saliesen.
Suspiró temiendo que la premisa de Selene fuese cierta, temía estar sintiendo algo por James Potter, la resultaba insoportable, escondió la cabeza debajo de la almohada, como si aquello pudiese enterrar sus pensamientos o sentimientos, mientras trataba de pensar en otra cosa, algo que no la resultase horrible y desconcertante. Se centró en las vacaciones, en ir a ver a su familia, comer las galletas caseras de su madre, charlar con su padre de un buen libro o incluso discutir con su hermana, cualquier cosa mejor que pensar en James Potter.
