N.A: Holaaa! Princesas y princesos. Aquí os traigo otro capítulo de Pulse.
Ronda de respuestas: (Sorry por lo poco elocuentes que son.)
dorea1991: Gracias por seguir mi historia ;)
ssspooky: Me gusta que te guste. Aqui esta el siguiente :D
Yami Krismiya: Cariño, la paciencia es la madre de todo... Ahora en serio, gracias por seguir la historia. ;)
Umii: Si dejo de escribir esta historia que venga Trafy y me corte la cabeza XD Gracias por seguir la historia. :)
Special thanks to my Beta: PoisonedLetters ;)
Gracias por los Reviews : ). Y disfrutar de la historia :D
Capitulo 7: La dama rebelde.
De camino a la sala de controles, Trafalgar pasó por la puerta del "camarote" improvisado que había otorgado a su reciente adquisición. La joven asesina. No sabía con exactitud que le había empujado a ofrecerla ser parte de su tripulación. Tal vez la curiosidad, esa chica era interesante a su manera así que no era de extrañar que se encaprichase de ella. No en forma sentimental, era verdad que compartieron un beso en una ocasión imposible de catalogar como casto, pero estaba seguro que ella lo hizo sólo por reclamar el control de la situación.
Era un tipo de comportamiento muy primario, el querer demostrar la superioridad propia sobre algo, "violándolo". Sonrió, esa chica era una salvaje.
-Buenos días, capitán. –Saludo Bepo nada más verlo. –Ya hemos atracado.
El oso le ofreció una taza humeante de café, que no dudó en aceptar y cogiéndola se dirigió al animal.
-Buenas.
-Ésta isla es de invierno. –Dijo Bepo emocionado. –Habrá nieve, será fría; justo como North Blue. Me pregunto si habrá osas polares…
Lo que conseguía despertarle más que un café por las mañanas, eran las charlas sin tapujos que tenía con Bepo. Esbozó una sonrisa divertida ante la duda de su amigo, pero aún había algo que le reconcomía por dentro, saber la opinión de su tripulación sobre Nicte. En el fondo no le importaba mucho, él era el capitán y la única palabra que se cumplía era la suya. Pero eso no quitaba que quisiera saber lo que pensaban los demás.
-¿Qué piensas de la chica? –Le pregunto al oso.
-Me gusta. Pero es un poco agresiva. –El animal hizo una pausa para pensar. –Se nota que no está acostumbrada a recibir órdenes y menos a pertenecer a una tripulación.
-¿Y los demás? ¿Has recibido alguna queja sobre ella?
-Muchas.
-¿Y qué decían?
-Que es una idiota, no sabe estar en sociedad y que les mira mal de vez en cuando. Aunque parece gustarles la idea de tener una presencia femenina abordo.
Trafalgar sonrío entre dientes.
-Creen que me he equivocado trayéndola. ¿No?
-Lo siento.
Bepo agachó la cabeza, claramente deprimido. Trafalgar se quedó un momento serio, intentando asimilar que parte de su tripulación estaba en desacuerdo con él, y eso sólo podía traer problemas.
-¿Crees que se puede evitar el conflicto, si ellos vieran lo que yo vi en ella?
Bepo se encogió de hombros, expresando su indecisión.
-Tal vez. –Dijo el oso. –Pero si esto sigue así puede provocar un motín.
-Así que debemos buscar una solución rápidamente. –Murmuro Law, sin poder ocultar una mueca de desagrado. –Esa chica solo da problemas, Tks.
En aquel momento apareció a toda prisa uno de los integrantes de la tripulación de los Hearts. Tenía en su cara un gesto de desconcierto, que solo podía indicar que traía malas noticias.
-La asesina ha escapado.
Nicte se sentía encerrada dentro del submarino. Por lo que decidió escapar de este, en cuando atracó en el puerto. No había sido una tarea sencilla, debía evitar ser vista por los marineros y ser discreta. Al final, había logrado su cometido, pero no de forma muy exitosa. Se había visto obligada a acelerar la huida más rápido cuando uno de los jóvenes tripulantes del submarino, la pillo en plena escapada.
Así que saltó por la cubierta y cuando sus pies tocaron tierra, no pudo evitar girar la cabeza hacia atrás para lanzarle una sonrisa burlona al pirata, se obligó a correr más rápido con las voces de alarma resonando a su espalda.
Hacía frío en la isla y nevaba de forma copiosa. De vez en cuando su carrera se veía entorpecida al tropezar con la nieve acumulada en el suelo, o se resbalada cuando pisaba un charco helado. Harta de que su camino fuese interrumpido decidió descansar en alguna taberna cálida. Además sentía que su cuerpo se congelaba por momentos, la ropa que llevaba era demasiado fina y estaba adaptada para el clima típico de una isla de verano, así que eso no la salvaría de padecer una hipotermia.
Se detuvo delante de la puerta del primer lugar donde vio que tenía el cartel de Bar, la abrió y entró en el interior.
Era una taberna algo extraña para su gusto, las paredes estaban decoradas con motivos invernales y todas la mesas y sillas se aglomeraban alrededor de una chimenea de piedra que en cuyo interior la madera ardía con ganas y haciendo que la estancia fuera inundada por el sonido del crispar de los leños y las conversaciones apagadas de algunos hombre y mujeres.
-Esas ropas no son comunes aquí. –Escuchó a alguien decir en un murmullo mal disimulado. –Será de Gohtsflag.
-¿Ghostflag, esa isla podrida? –Otra voz, esta vez femenina, que poco ocultó su opinión.
-Es raro ver a gente de esa isla aquí. –Ahora el tabernero era quién se dirigía a ella. Nicte le miró de forma impasible. -¿Qué te pongo?
-Cualquier cosa. –Declaró la asesina sentándose en un taburete de la barra. –Pero que sea fuerte.
Sacó un par de monedas de uno de los bolsillos de su cinturón y las dejó en la barra. El camarero era joven, tal vez de dos años mayor que ella, las cogió. Este sacó un vaso bajo y lo plantó en la barra, luego cogió una botella de una de la encimera que había tras él, descorchó la botella y sirvió en la copa dos dedos de un liquido de color caramelo. Ron, identificó Nicte. El joven entonces cruzó su mirada con la oculta de ella, queriendo identificar que había detrás de aquella capucha y bufanda. Pero desistió en su empeño cuando la chica cogió el vaso y bebió todo su contenido de un solo trago.
El líquido quemó su garganta, y sintió en su interior como el calor se apoderaba de todo su cuerpo. Aunque eso no conseguiría emborracharla. Por un lado lo prefería así, el alcohol era algo que no toleraba muy bien en su vida más que nada porque anulaban sus habilidades. Por otro lado, en algún lugar de su cerebro había algo que la incitaba a continuar bebiendo para olvidar todos los errores cometidos hasta ahora. Dejó el vaso de nuevo en la barra y el joven lo volvió a llenar.
-¿Es ese tipo de los carteles? –Una de las mismas voces de antes, hablo. –Cómo era…. Bah, no sé. Pero su ropa se parece.
-Es cierto.
-Era la Asesina. –Habló ahora un hombre que estaba a un par de taburetes de distancia de ella. –Y sí que se parece, aunque esa capucha me confunde.
Nicte entonces se sintió acorralada. Aunque no la habían identificado del todo, era cuestión de tiempo que lo hiciesen por completo. Y no se equivocó, en un segundo alguien la retiró la capucha, revelando su persona y por consecuencia era de quien se hablaba.
-¡Es ella! –Exclamó el camarero. –La Asesina.
-Joder. –Masculló Nicte. Esbozó una sonrisa cínica. –Por desgracia soy a quien busca la Marina, pero no soy una causante de problemas. Si me dejáis en paz, no haré nada fuera de lo común.
Lo que recibió por respuesta fue que un hacha de pesada hoja se incrustase en la barra, justo a su lado haciendo que el vaso con el ron saliese volando por los aires. Nicte no se inmuto, ya intuía que en esa taberna había más que la presencia de simples lugareños. Pero no puedo evitar sentirse algo fastidiada porque la privaron de su segundo trago.
-Había pagado por ese ron. –Dijo ella volviendo a colocarse su capucha y levantándose del taburete. –Ahora te disculparás.
Encaró al dueño del hacha. Un hombre que parecía un toro por lo musculado que era. Además de calvo, tenía la cara casi cuadrada, ojillos hundidos y una sonrisa desdentada en su feo rostro. Vestía un abrigo largo de pelo negro, pantalones de piel de borrego y botas para la nieve. En sus grandes manos enguatadas, sujetaba un hacha de doble hoja y pesada.
-Es el cazador de piratas "Bull". –Murmuró un asustado hombre que no tardó en huir de la taberna. Cosa que hizo que el resto entrarán en pánico y huyeran también.
-Bull. –Dijo Nicte. -¿Por qué no me dejas libre?
-Tienes un buen precio.
La voz de ese hombre era grave y potente, parecía el mugido de un toro embravecido. La joven sonrío de lado.
-Así qué esto no se puede negociar.
-No.
-Bueno en tal caso, que prefieres ¿lenta y dolorosa? ¿Dolorosa y rápida? ¿O simplemente dolorosa?
-Pierdes el tiempo hablando.
El cazador de piratas blandió su hacha contra Nicte quien la esquivó por los pelos. Eso hizo que se pusiera seria. Desenfundó una de sus Katanas y embistió con ella en la pierna del hombre, atravesando tejido, músculo y tendón. Bull soltó un quejido de dolor mientras perdía el equilibrio, quedando arrodillado sobre su pierna herida.
-Y tú pierdes sangre ahora. –Se burló ella. –Te doy la oportunidad de huir.
Nicte miró de forma intensa al hombre, no tenía ganas de luchar pero su compañero de juegos pensaba diferente.
-¡Lucha! –Gritó él, levantándose del suelo. –Nunca me acobardo.
-En ese caso espero que estés listo para morir.
Bull arremetió contra ella, pero estaba herido y le falló la puntería, el dolor insoportable de su pierna comenzaba a recorrer todos sus nervios haciendo que su vista se nublase. Se volvió a tambalear, su equilibrio descontrolado, y Nicte se hizo a un lado, levantando a la vez el pie para hacerle caer con más fuerza contra el suelo, provocando que se rompiera el tabique nasal y la hemorragia le dificultara la respiración.
Antes de que Bull consiguiera recuperarse, la asesina le pisoteó la mano para hacerle soltar el hacha, sonrió un poco al escuchar como los huesos se fracturaban bajo su peso. A continuación ella le atizó un puntapié en la cara cuando el cazador trató de incorporarse. Nicte se arrodilló delante de él, a una distancia corta pero prudente.
-¿Listo para morir? –Preguntó Nicte. Recibiendo una sonrisa ensangrentada de su rival por respuesta. –Entonces, dile "Hola" de mi parte.
Ella dejó su katana y accionó la hoja oculta. Con brutalidad se la clavó en el cuello al cazador, haciendo que la sangre brotara con violencia y a borbotones. En ningún momento dejó de mirar a los ojos de Bull, observando como poco a poco la vida se le escapaba y sus ojos se ponían en blanco. Retiró la hoja del cuello de este, para poder dejar con calma el cuerpo de su víctima tumbando en el suelo.
-Has sido rápida. –Una voz que a Nicte se le hacía familiar, sonó detrás de ella, haciendo que se girase hacia ésta. –Un autentico baño de sangre.
Nicte estaba sin palabras. Delante de ella, estaba alguien que no pensaba ver nunca más en su vida, un hombre al que le tenía respeto pues habían compartido algunos trabajos sucios juntos. Sólo recordaba que era una persona extrañamente cálida, era una característica poco común entre los suyos y siempre tenía mucho cuidado a la hora de cometer asesinato, eligiendo a victimas que fuesen personas malvadas de verdad, una especie de justiciero. Se podría decir que fue él quien le inculco esa peculiaridad a la hora de elegir los contratos.
Guardó la hoja oculta en su muñequera.
-No has cambiado nada. –Dijo él, sonriendo fraternalmente. –Sigues siendo una dama rebelde.
-Eso no es cierto. –Negó ella. – Nunca he sido una dama. Es más… ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas criando malvas.
-Solo quería abandonar esa mala vida.
El hombre se acercó a ella, aún con la sonrisa en la boca.
-Nunca se puede dejar esta vida. –Objetó ella. –Aunque todo el mundo cree que estás muerto.
- Entonces sí se puede. Además fue cosa del Viejo, él tuvo la idea de que yo "muriese".
Nicte negó con la cabeza, totalmente en desacuerdo, luego sonrío un poco y miró con calidez al hombre. Pero no pudo evitar sentirse engañada.
-Siempre tenías unas ideas tan raras, Dan. –Nicte soltó un resoplido, divertida.
-Pero más de una vez, esas ideas nos salvaron. ¿Cierto?
-Sí, pero… ¿Cómo pudisteis hacerme eso? –La voz de ella se quebró un poco. Intentando que las nuevas noticias no la abrumasen. Fue un recuerdo doloroso cuando creyó que él y el Viejo murieron en esa misión. –Fue un duro golpe, desde entonces me he tenido que manejar yo sola. ¿Sabes lo difícil que era? Viviendo con miedo porque no descubriesen mi naturaleza, rezando para que mi vida no acábese en medio de una disputa.
-Pero la suerte te sonríe. –La interrumpió Dan, apresurándose a cambiar de tema. –He visto tú cartel de se busca…Te has hecho pirata y no recibes órdenes de un capitán cualquiera, sino de un Supernova.
-Esa es otra historia.
-Oh, vamos. Jovencita tienes que contarme los detalles. ¿No serás su puta?
-No. – Ella salió de la taberna seguida por Dan.
Nicte le contó toda la historia a Dan, sin omitir detalles.
-Así que ese pirata. –Dijo Dan. –Te secuestró.
-Claro que no. –Contestó Nicte.
-¿Entonces?
-Consiguió que me uniese a él.
-Tú nunca te hubieras vendido a un pirata. –Dan espetó, mostrando que estaba contrariado con la idea de su joven acompañante. –Ha tenido que hacerte algo.
Nicte suspiró, miró a Dan y dijo:
-Le debo la vida.
Continuara….
N.A: Espero que os haya gustado este cap. Bien, por mi parte no tengo nada más que añadir, dejar reviews, si os a gustado…si no, también ;) Venga hasta luego (^^)/
