Última y definitiva parte de esta pseudo historia que se ha ido entretegiendo en torno a la pareja Sirius/Hermione y los siete pecados capitales!!

La verdad es que me da un poco de pena que se acabe, pero qué le vamos a hacer, pecados capitales no hay mas...

Tal vez vuelva a escribir algo de Sirius y Hermione... quien sabe... de momento me alegro de haber escrito estos siete pecados, ha sido un gran reto, estimulante y divertido que me ha devuelto las ganas de escribir por y para el fandom!

Miles de gracias a todos los que dejaron un comentario en algún momento, a los que siguieron la historia en las sombras y especial mente a: I, Kamimura, Mily, Biank Radcliffe y Shaulablack, Gracias por el comentario!

Sin vuestros comentarios, esta historia no habría llegado a ningún sitio, GRACIAS!

Advertencia: NC-17 (y no es por escenas de sexo)


Ira

Sirius no podía dormir, ya había dado tantas vueltas en la cama que se había enredado entre las sábanas. Era una noche fría, pero se sentía inundado de calor por todas partes. Aun tenía en la mente el cuerpo desnudo de Hermione, tan blanco, tendido sobre la cama. Para él.

Dio un golpe sobre el colchón con el puño cerrado, lleno de rabia.

Hermione solo era una niña, tendría que haber previsto que se pondría de aquella manera con él, después de todo, era él el adulto, quien tenía que lidiar con esas cosas. En ese momento no lo había pensado, simplemente cedió al instinto primitivo que sus hormonas le dictaban. No lo entendía, se suponía que a sus casi cuarenta años ese trauma adolescente debía de estar superado... Aunque claro, tanto tiempo encerrado en el número 12 de Grindmauld Place podía volver loco a cualquiera.

Y, si Sirius era sincero, se encontraba mucho mas relajado desde que la noche anterior le echara a Hermione el, seguramente, mejor polvo de su vida.

Pero ella le había dejado claro que sería el único. Mierda. Golpeó otra vez el colchón, maldiciendo la estrecha mentalidad de Hermione que le impedía a la chica comprender que él, Sirius Black, era un hombre con necesidades biológicas, con grandes necesidades.

Se levantó de la cama, desvelado, rabioso y pensando en ella. Rumbo a su habitación en mitad de la noche, como la otra vez, dispuesto a hacerle comprender a esa pequeña cabecita sabelotodo que la necesitaba para sobrevivir en la noble y ancestral casa de los Black. Ni siquiera todo el whisky de fuego que había bebido le había tambalearse lo suficiente como para no llegar delante de esa puerta.

Hermione dormía en su habitación, o al menos lo intentaba. No paraba de darle vueltas a lo de Sirius. ¿Cómo había podido hacer eso? Es decir, a ella le gustaba Sirius, pero él era mayor, mucho mas mayor... Y ni siquiera le había dicho que la quería. Hermione bufó en la oscuridad, el hecho de que dos personas se quieran le parecía un hecho esencial para llegar a "intimidades" mas serias. Ella quería a Sirius, pero el animago parecía no tener intenciones de llegar mas lejos con ella.

Escuchó la puerta al abrirse, como la otra noche, y estuvo segura de que era Sirius la silueta que se recortaba contra la luz que provenía del pasillo. Apoyado en el marco de la puerta para no caerse debido a su embriaguez.

-¡Sirius! –Exclamó nerviosa, al ver como él se acercaba. Se incorporó en la cama para encender la luz de la mesita de noche. No quería estar a oscuras. -¿Qué haces aquí? Ya te dije que no quería hablar de...

-Pues me vas a tener que escuchar... –Hermione le observó con cuidado, esa frase había sonado peligrosamente como una amenaza. Se tapó un poco mas con las sábanas, ocultando su cuerpo de los ojos de Sirius. Este se acercó hasta la cama, mirándola fijamente.

-Yo... Sirius, de verdad, tienes razón, ha sido un error... –Hermione enfocaba sus ojos en cualquier parte menos en los grises de él. –Soy demasiado joven, déjalo, lo asumo...

-¡No lo entiendes Hermione! –Le apretó los hombros con fuerza, consiguiendo que ella le mirara horrorizada.

-¡Sirius me...¡Me haces daño¡Estás borracho!–Pero él no aflojó el agarre, estaba lleno de rabia por que ella no quisiera entenderle. Aunque tal vez era que él no la entendía a ella.

-Hermione, te necesito, yo... –Ella se revolvía entre sus manos, que cada vez apretaban mas, intentando soltarse.

Sirius se acercó a su cuello, mordiéndolo con fuerza y haciendo que Hermione soltara un quejido de dolor, él la apretó mas fuerte, impidiéndole rechazarle. Ella le gritaba que parase, pero él no la escuchaba, en sus oídos lo único que hacía eco era el extraño zumbido de la ira de sentirse rechazado.

Y en ese momento no le importaba nada, no le importaba tener que sujetar a Hermione con fuerza contra las sábanas blancas de su cama. No le importaba los golpes que ella le daba con todas sus fuerzas cada vez que le echaba el fétido aliento a alcohol en la cara, cuando se mezclaba con su saliva tibia, pura... Tampoco le importaba que ella se moviera desesperadamente cuando le tapaba la boca con la almohada, para que nadie en la noble y ancestral casa de los Black la escuchara gritar.

Sirius se detuvo en seco, horrorizado. Todavía de rodillas sobre la cama y apartando la almohada de la cara de Hermione, mirando espantado y desesperado que ella no se movía. Ni un poco. Ni siquiera respiraba.

En su mente saturada por el alcohol Sirius se dio cuenta de qué era exactamente lo que había ocurrido. Y cuando lo comprendió sintió unas nauseas inmediatas que le llevaron a vomitar a uno de los lados de la deshecha cama. Era un monstruo, siempre lo había intuido, pero nunca pensó que su despreciable y difunta madre pudiera tener tanta razón.

Hermione permanecía inmóvil, tendida sobre la cama, con el pelo revuelto y sin signos aparentes de que no estuviera durmiendo, tan tranquila como todas las noches, en casa del hombre que amaba.

Pero no era así. Sirius se apartó del cuerpo, intentando controlar su agitada respiración, estaba a punto de darle un ataque. Caminando de espaldas a la puerta, aun mirando el cuerpo de Hermione, plácidamente dormida sobre la cama, comprendió que se había condenado a si mismo a un destino peor que Azkaban. Porque no podía vivir sin ella, y era él mismo quien la había matado.

La noche estaba silenciosa, ni un alma parecía darse cuenta de lo que acaba de ocurrir en esa habitación. Sirius se acercó de nuevo a la cama, a la mesita de noche, donde, junto a la varita que Hermione no volvería nunca a empuñar, había una horquilla, de esas que Hermione solía usar en su enmarañado pelo cuando lo llevaba recogido, con una flor escarlata en un extremo y una punta metálica, larga y afilada en el otro. La miró una vez, pensando que estaba dormida, antes de que su mano clavara sin piedad ni titubeo la larga horquilla en su pecho. Donde le dolía, donde aun estaba ella, dormida. En el corazón.

Fin


Espero que os haya gustado, o al menos no decepcionado mucho... los rews de este capi los contestaré todos, aunque me dejeis el anonimo, si me dejais el mail os responderé. Gracias por estar ahi!! Me despido hasta la proxima, besos!

PD(para Mily): Gracias por la sugerencia, sip, creo que lo cambiaré... es que nunca se me ha dado bien hacer sumaries... gracias igual! besos