Dioooos! Me ha costado sacar este capítulo más de lo que creerán, no porque me he quedado falta de imaginación o algo por el estilo, más bien porque nuevamente me ha vuelto un problema en mis articulaciones que me producen dolor en las manos (muñecas y dedos) y que me impiden escribir como quisiese hacerlo. Así que si esperaban una pronta actualización, lamento decepcionarlos, pero hey! he vuelto con un nuevo capítulo y este ha quedado bastante largo, más de 7,000 palabras :)

Para aquellas lindas personanitas que me han agregado a facebook ya sabían de esto de antemano (ven que era una buena idea eso de crearme facebook?) y tampoco les he mentido porque prometí (a través de este mismo) que esta semana se vendría la actualización! Yay, aplausos para mí y mi responsabilidad.

Pero, hay malas noticias :c perdón, no me gusta darselas pero prefiero hacerlo desde ya: Entré a clases esta semana :C por lo que ahora tengo menos tiempo que antes para escribir y además con este problemilla en mis manitas lo veo más complicado, pero de igual manera haré todo lo posible para traerles la actualización en el mes correspondiente, pero si es porque no llega, ya saben, no es que he abandonado el fic ni nada por el estilo para que no se asusten.

Bueno. Fanfiction no me quiere. He subido nuevo capítulo (hace más de un mes) de Como una primera vez y fanfiction no lo avisó, es decir, no apareció como si lo hubiese hecho así que no sé qué onda, y también el primero de marzo borré la "nota de autor" que subí para avisarles de mi facebook y salió como si hubiese subido nuevo capitulo en Pale, así que, fanfiction, deja tu odio contra mi y ámame que soy adorable. (Solo lo estoy aclarando)

Nuevamente las invito para que me agregen a mi facebook "Jell Brown", así podemos interactuar de manera más "personal" y podrán tener tanto adelantos como información aparte de mis fanfiction. Así que no olviden agregarme, realmente apreciaría mucho que lo hicieran solo por el hecho de conocerlas mejor y así ustedes se den cuenta de lo importante que son para mí.

Como siempre (soy tan insistente) pedirles sus reviews para este capítulo, sus comentarios siempre son bienvenidos y me motivan siempre para entregarles lo mejor de mí en cada capítulo. Ustedes mantienen viva la historia y a la escritora, son tan lindas :') Por eso que las adoro :*

Ya sin molestarlas más y dejándolas leer tranquilas, les traigo el séptimo capítulo. Espero les guste y les divierta.

Os adoro :*

Jell :A

PD: Cualquier error, ya saben, acúsenme con sus mamás.


Capítulo: VI "Recuérdame"

"Nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos" -Película "Remember me"


Ella sabía que bajo ningún concepto admitiría la profunda curiosidad que sentía hacia el nuevo estudiante de su escuela. Por supuesto el sentimiento solo se basaba en curiosidad, nada más.

No había persona en el mundo que pudiese moverse de esa forma. Aunque pensase que la palabra más correcta sería desaparecer, claro, pensaría que el tipo había desaparecido por un milisegundo del ring si no fuese porque aquello era completamente imposible.

Sin embargo, también le parecía casi imposible la velocidad con la que él se manejaba.

Y ahí se encontraba Milk.

Sentada en una mesa apartada en la cafetería mirándolo fijamente —aunque de manera inútil intentaba pasar desapercibida, porque él ya había desviado su mirada en variadas ocasiones hacia donde estaba ella escudriñándolo—, y el hecho de que Goku no hubiese hecho ademán de acercársele le produjo cierto sosiego.

También le sorprendía el hecho de que el muy jodido se había convertido en un personaje muy popular en menos de una semana. Se encontraba rodeado de chicos que parecían desesperados por querer ser su mejor amigo y chicas que peleaban unas contra las otras para llamar su atención. Por su lado él parecía contento ante tanto alboroto a su alrededor, casi como si estuviese perfectamente acostumbrado a los constantes chillidos, llamados de atención, preguntas y conversaciones en las que él solo algunas veces se mostraba incómodo. Siempre cargando su maldita sonrisa amable y respondiendo de vez en cuando de manera muy jovial y cercana, como otras veces de manera puntual.

Y Milk odiaba eso.

Le molestaba el hecho de que el muy patán se durmiese casi todas las clases y cuando el maestro lo despertase él solo sonriera en modo de disculpa y luego mirase como si en verdad le interesara lo que se hablara, aunque cualquier persona con ojos se diese cuenta que a él realmente no le importaba nada de lo que decían los profesores, en cualquier clase.

Y lo que más curiosidad le daba acerca de él —y lo que secretamente le hacía comenzar a odiarlo— era el hecho de que Goku parecía especialmente decidido a hacerse su amigo desde un comienzo, acercándose siempre que la veía sola o acompañada con sus amigos.

Se sonrojó completamente al recordar el extraño suceso que había ocurrido hace un par de días atrás cuando estaba muy feliz conversando con Krunt cuando el pelinegro se le acercó con una mirada extraña y preguntó —incluso antes de decir siquiera hola— quién era ese sujeto refiriéndose a su mejor amigo justo delante de él. Ella no le respondió de la mejor manera, siquiera le respondió, solo le exigió que la dejase en paz, que no quería ser su amiga y que por favor buscase a otra persona a quien molestar.

"Eso no fue muy amable de tu parte", había sido las palabras de su mejor amigo, aunque ella pudo notar un brillo singular en los ojos de Krunt mientras veía marcharse a Goku cabizbajo, como si hubiese sido un pequeño niño siendo reprendido recientemente por su madre.

Ahora, lo que la impacientaba y el porqué ese pelinegro de cabellos alborotados que parecían desafiar las leyes de la gravedad se transformó en su objeto de observación era el hecho de que quizás —y muy probablemente— este tipo era un tanto más fuerte que ella. Y aquello no le gustaba.

La risilla cantarina de Hina le hizo darse cuenta de su presencia justo a su lado, quien tenía en frente de ella una bandeja con comida y una botella llena de lo que parecía ser agua.

—¿Qué? —se escandalizó Milk sonrojándose completamente al verse descubierta por la pelirroja saltarina.

—Prometo no decírselo a nadie —aseguró mientras con su tenedor enrollaba unos cuántos fideos.

—¿No decirle a nadie qué? —preguntó completamente nerviosa, casi entrando en pánico.

—Que estás enamorada del nuevo —la miró con sus ojos marrones brillantes.

Milk se atragantó con su propia saliva y tosió en su puesto.

Debía admitir que le tenía un profundo cariño a Hina, que si bien nunca se hubiese imaginado siendo íntima amiga de una muchacha como ella, la pelirroja cavó profundamente en su ser ganándose su amistad con su ternura e inocencia.

—No estoy enamorada de él, Hina —respondió intentando mantener la compostura, sabía que si movía un musculo de su rostro la muchacha podría interpretarlo de la manera más perjudicial para ella.

—Pero te he descubierto observándolo —le dijo echándose comida a la boca y comiendo con elegancia, como solo Hina podía comer.

—Pues… Sí —admitió la pelinegra enrojeciendo aún más, antes de que su amiga pudiese abrir nuevamente la boca agregó con rapidez—, pero no es por las razones que tienes en tu cabeza, es por otra cosa…

La chica la escudriñó con sus ojos cafés y luego los achicó, como si no le creyese del todo.

—¿Cuáles? —cuestionó.

—Puede ser que él sea más fuerte que yo —contestó volviendo su mirada oscura hacia el puesto en donde estaba él. Ambos ojos oscuros hicieron colisión, estaba mirándola con su típica sonrisa despreocupado mientras un chico de su clase le conversaba divertido, rápidamente corrió su vista y la pegó nuevamente en Hina—. Derrotó a Inachi sin siquiera sudar una gota.

La pelirroja fue quien pegó su mirada en el muchacho esta vez, torció los labios y pareció estudiarlo con la mirada seriamente, sin embargo, luego de unos segundos de silencio sonrió enormemente y volvió su vista a la pelinegra.

—Yo creo que le gustas —dio por conclusión.

Milk sintió que caería de espaldas ante tales palabras. Ella realmente estaba hablándole de algo muy serio y la pelirroja le salía con algo como eso. Hina no tenía arreglo, sin dudarlo. Suspiró.

—Quizás yo no deba participar en el torneo y sea él quien represente a la escuela —se encogió de hombros mientras miraba hacia el frente, ignorando olímpicamente lo que su amiga le había dicho—, y estará bien, al menos así no tendremos que pensar más planes para que papá no se entere del campeonato.

—¿Por qué no tenemos que pensar en más planes? —preguntó una voz justo detrás de ambas muchachas.

Milk no tenía que darse la vuelta para saber de quién era aquella voz, la reconocería incluso aunque fuese sorda. Exageraba.

—Porque el chico nuevo venció a Inachi sin derramar una gota de sudor —contestó Hina por ella mirando como el moreno se sentaba al otro lado del puesto de su mejor amiga.

Krunt torció el gesto ligeramente y sus ojos ámbar se pegaron rápidamente en la pelinegra que parecía a esas alturas estar completamente rendida.

—¿Es enserio? —preguntó alzando ambas cejas pobladas y oscuras. Milk asintió, él añadió—. Vamos, no te desanimes, no ha sido contra ti.

La pelinegra lo miró fijamente casi con violencia.

—¿Cómo quieres que no me desanime? —preguntó—. Me costó vencer a Inachi más de lo que crees, ¡perdí una vez contra él incluso! No los viste pelear, Krunt, este tipo no demoró ni diez minutos en vencerle… ¡Y con una mano!

El moreno rodó los ojos y luego los pegó fijamente en su mejor amiga.

—Ya basta, Milk —le dijo—, creo que estás exagerando un poco —la chica lo miró indignada y él se apresuró en agregar—, eres mucho más inteligente que Inachi por mucho, no solo eres fuerte y rápida, sino que también sabes leer los movimientos de tu adversario —intentó consolarla—, quizás a la primera no puedas vencerle, pero —se encogió de hombros—, cada vez eres mucho más fuerte que antes y siempre terminas derrotando a tus oponentes, solo debes confiar más en ti.

La chica no respondió, a cambio de eso miró hacia el frente para toparse con el puesto vacío que dejó Son Goku. El muchacho había salido quizás en qué momento de la cafetería. Suspiró.

Krunt tenía razón, pero, sin embargo, él no sabía que en verdad ella no había podido leer ningún movimiento del chico nuevo porque ni siquiera había alcanzado a divisarlo.

[*]

Si bien habían pasado varios días en los que él iba a la escuela, no podía decirse que se había acostumbrado del todo a estar en aquel lugar tan extraño.

Primero: A quienes llamaban "maestros" aquí eran a gente anciana que se empeñaba por enseñar cosas que no servían para nada. Es decir, ¿a él qué le iba a importar cuál era la raíz cuadrada de noventa y tres?, ¿en qué momento él usaría a la raíz cuadrada de noventa y tres? Para su mente llena de luchas esto no tenía sentido. Ni mucho menos el hecho de que le obligasen a aprender de memoria la vida entera de personajes que se encontraban muertos, ¿de qué iba a servir eso?, ¿a quién le importaba quién habrá sido Nicholas Copérnico si nunca podría conocerlo? Además, sea lo que sea que descubrió o inventó ya estaba hecho, ¿qué importaba lo demás?

Lo segundo que le parecía sumamente extraño de aquel lugar eran nada más ni nada menos que: Los mismos estudiantes.

Todos eran tan…Diferentes y extraño. Él jamás había visto chicos con cabellos pintados de un color diferente al que tenían de nacimiento, ni aros puestos a mitad del rostro de las chicas. De igual manera le parecía divertido, pero sin embargo, no dejaba de parecerle raro. Además de eso, mucha gente ahí parecía querer ser su amigo, le preguntaron varias veces si él había derrotado a ese tal Inachi y de si estaba interesado en alguna chica, o de dónde venía y por qué tenía ese tipo de cabello, o cómo había hecho para tener su cuerpo tonificado, etc. Le gustaba tener gente con la que hablar, así por un momento no se aburría en esa aburrida dimensión en la que parecía no pasar nada interesante.

¿Por qué Milk se habrá metido a una dimensión tan aburrida y sin gente más fuerte?

Milk.

Era lo tercero que le parecía extraño.

No podía evitar sentirse completamente confundido y también —porqué no decirlo— dolido ante los constantes desprecio de su esposa, parecía que en esta dimensión él no le agradaba completamente. Y las cosas no pasarían como habían pasado en su dimensión original, en donde él no tuvo que hacer ningún esfuerzo por casarse con ella. Aquí parecía ser que era él quien tenía que poner todo de su parte. Y no le agradaba mucho, él no era un experto en eso del amor, más bien, si lo pensaba en profundidad, todo el trabajo en su matrimonio lo había hecho Milk y aquello le hacía sentir extraño. Como alguien malo.

Cada intento de acercamiento hacia ella no parecían tener resultados positivos y cada vez que pegaba sus ojos en ella, ella parecía querer matarlo con la mirada.

Pero él era Son Goku, y por muy difícil que fuese algo él no se rendiría.

Quizás eso sería lo divertido en esa dimensión, el intentar conquistarla —como había dicho el abuelito Gohan—, el tener que pensar en un plan para que ella volviese a enarmonarse de él. Porque él no renunciaría a su familia.

Bien. Y lo último que le parecía más extraño era aquel sentimiento que creció dentro de él un par de días atrás. Ella conversaba muy cómoda con un tipo que a su parecer no le daba buena espina, se preguntó que quizás aquel sentimiento —como el de un león enjaulado que se paseaba de un lado a otro observando fijamente a una presa al otro lado de la jaula— era por el hecho de que aquel muchacho de ojos casi amarillentos no era una buena persona y quizás, solo quizás, era un villano. El villano de aquella dimensión.

Y cuando se acercó a ella solo para preguntarle quién era ese tipo, ella lo mandó lejos, a molestar a alguien más y le agregó de una manera muy agresiva —casi tan agresiva a como cuando lo mandaba a lavarse luego de que llegaba a casa después de un entrenamiento arduo— que ella no quería ser su amiga.

¿Por qué ella no querría ser su amiga?

Apoyado en unos casilleros observaba fijamente a Milk, quien parecía aburrida revisando algo dentro de su casillero, él la miraba con fijeza, queriendo llamar su atención, pero sin embargo, la pelinegra parecía muy interesada en buscar algo dentro de aquella pequeña caja de metal.

No había pensado acercarse a ella, sin embargo, cambió de opinión cuando el muchacho con el que "luchó" arriba en el ring para entrar a la clase de artes marciales de la escuela se acercó a su esposa con una mirada completamente furiosa, cosa que le produjo recelo por lo que sin poder evitarlo agudizó sus oídos para poder oír lo que él le iba a decir.

Es muy extraño, Ox —la voz del chico le llegó con cierto tinte de malicia—, jamás creí que fueses una chica tan fácil.

Goku frunció ligeramente el ceño, no entendía a lo que se refería el chico con eso de "chica tan fácil", pero podía imaginarse que no se refería a nada bueno, sobre todo por la expresión que puso Milk al oírle decir aquello.

¿Perdón? —la voz de Milk le dañó ligeramente la audición al ser tan aguda, a leguas él podía darse cuenta que aquel comentario no le hizo nada de gracia—, ¿de qué diablos estás hablando?

Del rumor que ha circulado por la escuela desde ayer, Ox, ¿no es obvio? —el chico se recargó en el casillero a un lado de Milk, mirándola fijamente, había algo en sus ojos que a Goku le pareció extraño—. ¿O es que así es como planeas ganarle a ese tipo nuevo?, revolcándote con él para que así seas tú quien compita por la escuela en el campeonato.

El rostro de la pelinegra se deformó ligeramente ante aquellas palabras que Goku no lograba entender del todo, ¿con quién se iba a revolcar Milk?, ¿qué significaba exactamente revolcar?

¿Quién te crees…?, tú… Eres… Oh, cielos —y soltó una risilla, aunque a él no le pareció una risa real, divertida, más bien era una risa forzada—. Realmente eres más estúpido de lo que creí.

Si soy tan estúpido pues entonces explica porqué todo el mundo parece querer vincularte con ese tipo nuevo, ¿eh? —le exigió.

Goku torció el labio ligeramente pensando en que quizás, solo quizás, Inachi —como recordaba su nombre— se refería a él.

Primero —le dijo y lo miró fijamente, Goku sin saber porqué sintió como ese león dentro de su estómago volvía a despertar bufando ligeramente—, no tengo porqué darte a ti una explicación, Inachi, segundo, ¿qué demonios te importa a ti con quién se me vincule o no? Y tercero, no estoy de humor para tus imbecilidades así que será mejor que me dejes en paz si es que no quieres que te dé una paliza fuera del ring.

El muchacho de rizos oscuros torció una ceja, sus ojos verdes se achicaron ligeramente y luego, sin decir una palabra más se alejó de la muchacha no sin antes darle una mirada cargada de rabia.

Goku pensó en que sería un buen momento en el que él se acercase a la que sería su futura esposa y dio un paso hacia ella pensando seriamente en lo que sería bueno decirle, sin embargo, su acción se vio interrumpida por una mano que tocó ligeramente su hombro.

El muchacho se giró para ver a la persona que había entorpecido su "plan a medias" con cierto gesto de reproche, gesto que cambió cuando se dio cuenta de quién había sido la persona que había tocado su hombro con tanta soltura.

A aquella chica pelirroja la había visto anteriormente con su esposa, por lo que se imaginaba que esa muchacha cumplía la misma función que cumplía Bulma en su dimensión.

—Hey —saludó sonriendo ligeramente, no tenía idea de porqué, pero esa chica le caía bien.

—Hola, Son Goku —le dijo con una sonrisa enorme en su rostro terso y bien maquillado—, soy Hina Lyubo.

Estiró una pequeña mano enfrente de él, Goku la miró divertido ligeramente y se la estrechó con suavidad, evitando a toda costa apretar más de la cuenta, aquella chica parecía verse incluso más delicada y frágil que su pequeña Milk.

—Hola, Hina —le saludó y luego sin decir una palabra más se giró para volver a su plan.

Abrió sus ojos indignado al toparse solo con los casilleros. Milk se había marchado.

—Lamento interrumpir tus intenciones, Son Goku —habló nuevamente Hina detrás de él, luego, soltó una risilla corta—, sé que querías ir a hablarle a mi amiga Milk, pero… Creo que eso no hubiese sido lo correcto en estas circunstancias.

Ante tales palabras Goku volteó nuevamente para ver a la chica, enarcó una ceja.

—¿Por qué? —preguntó llevando su mano derecha a su nuca para rascarla, se sentía ligeramente decepcionado ante un nuevo plan fallido.

—Pues porque Milk estaba muy molesta ahora mismo, tontito —dijo sonriente y luego llevó sus manos a sus caderas—. Sé que te gusta mi amiga y te serviría mucho que fuese yo tu cupido.

—¿Mi cu… qué? —Goku frunció el ceño. Esa niña sí que era extraña, sin embargo, no sabía porqué pero le recordaba ligeramente a Bulma.

—¡Cupido! —nuevamente soltó otra risilla y tomó con ambas manos el brazo fuerte de Goku.

El pelinegro tuvo la ligera necesidad de empujarla con suavidad lejos de su cuerpo, así que con cuidado puso sus manos encima de los brazos de la chica y lo separó levemente de él, mostrándose incomodo ante tal acercamiento. Hina pareció no importarle aquel gesto por parte del chico, siguió sonriente.

—Te ayudaré a conquistarla —le explicó—, solo porque creo que eres un gran chico y me pareces guapo —le guiñó un ojo y luego añadió—. Además porque creo que a Milk podrías llegar a gustarle enserio si se fijara realmente en ti, ¿no lo crees?

El muchacho se sintió levemente mareado ante tanta información, sin embargo, prefirió asentir —aquello lo había aprendido con Bulma, escuchar a las mujeres y responder con un no realmente podría desatar un infierno—, aquello pareció poner muy feliz a la pelirroja saltarina que aplaudió varias veces y sin importarle el hecho de que Goku odiaba el contacto físico, le tomó de la muñeca y jaló con fuerza de él hacia quizás qué lugar.

Intentó detenerla variadas veces mientras atravesaban los pasillos casi corriendo, llamando la atención de un montón de estudiantes que transitaban por el lugar.

La chica no pareció importarle las continuas quejas y llamadas de atención por parte del pelinegro, solo continuó hasta que al fin llegaron a una sala que se encontraba media llena con estudiantes que parecían estar completamente absortos a una caja delante de ellos que se parecían muchísimo a la computadora que utilizaba Bulma para su trabajo.

—Vamos —le dijo Hina soltando su mano e introduciéndose en la sala con tranquilidad.

Goku la miró fijamente desde la puerta mientras ella se sentaba frente a esa caja y la encendía. Si creía que lo había visto todo, pues, realmente se había equivocado, se encontraba completamente sorprendido ante aquel nuevo salón que no había visto con anterioridad.

Miró fijamente a la chica quien raudo y veloz escribía sobre otra cosa que estaba justo puesto en la mesa frente a ella, torció el gesto y suspiró levemente. Lo único que entendió de todo lo que aquella pelirroja le dijo fue que ella le ayudaría a conquistar a su ex esposa y con eso sería suficiente. No quería admitirlo en voz alta, pero la tarea de reconquistar a Milk se le estaba dificultando un poco.

—Vamos, Goku, acércate —le instó Hina desde el asiento, sonriente—, necesito que me digas tu fecha de nacimiento.

—¿Mi fecha de nacimiento? —preguntó.

Hina asintió.

—Sí, para ver si tú y Milk son compatibles —le dijo mientras tecleaba una palabras y se escribían en la caja más grande.

—¿Y cómo lo sabrás? —él estaba confundido, realmente todo lo que tenía aquella dimensión era extraño.

La pelirroja rió nuevamente mientras enrollaba un cabello en su dedo con suavidad.

—¿No te parece obvio? —le preguntó enarcando una rojiza ceja—, vamos a ver si sus signos son compatibles.

Goku contrajo el gesto en una clara mueca que expresaba su desconcierto ante aquellas extrañas palabras, la chica rodó ligeramente sus ojos y suspiró.

—Sé que a todos les parece una real mentira el horóscopo —comenzó a explicar mirando la pantalla—, pero yo soy una convencida de que todo esto tiene relación con las personas. ¡Vamos! Si solo hay que asimilar lo que dice el horóscopo de Milk con cómo es realmente ella y te darás cuenta de cuánta razón tiene —aseguró.

Por su parte Goku estaba cada vez más confundido ante sus palabras.

—¡Venga! —bufó frustrada—, es enserio, yo me guío mucho por lo que dice mi horóscopo y siempre me va de maravilla —sonrió—. Así que, anda, dime tu signo.

—Es que no sé qué…

—¡Entonces tu fecha de nacimiento y yo lo sabré! —rodó sus ojos.

Goku apretó sus labios con fuerzas.

—Es que no lo sé… —susurró con suavidad.

Hina lo miró con una ceja alzada y las mejillas ligeramente infladas.

—No juegues, Goku —le dijo—, solo veremos si son o no compatibles y cuál es la mejor manera por tu signo para que te acerques a ella, no es mucho y eso me ayudará a mí a ver cómo te puedo ayudar…

—No estoy jugando —torció el gesto Goku—, no sé cuándo nací —aseguró.

Hina abrió sus ojos sorprendida.

¡Oh, lo siento tanto Goku! sollozó Milk a su lado abrazándolo con fuerzas y descansando su cabeza en su pecho mojando así su camiseta, sus hombros se sacudían ligeramente ante los insistentes hipidos que salían por la boca de su mujer, es tan horrible…

Goku frunció el ceño y le dio un par de palmaditas en su espalda para así poder tranquilizar el llanto de su esposa.

No lo es, Milk, tranquila la "consoló", aunque falló miserablemente.

¡Que no!, ¿no? ¡En serio! lo miró con sus ojos acuosos y sacudió su cabeza ligeramente, no puedo creer que no sepas cuándo naciste, ¿cómo ibas a celebrar tus cumpleaños? le preguntó y luego lo miró con aun más tristeza, ¿nunca has celebrado un cumpleaños?

Goku apretó sus dientes y luego miró hacia el techo de su casa, intentando recordar alguna ocasión en el que haya celebrado un día con pastel como lo estaban haciendo ese día por el cumpleaños de Milk. Un vasto recuerdo llegó a su mente, en el que su abuelito le había hecho un gran pastel y se lo comieron todo, sin embargo, no podía recordar en qué fecha exacta había sido.

Sacudió su cabeza afirmativamente.

Creo que una vez… Pero no recuerdo qué día fue volvió su vista hacia ella quien tenía aún más lágrimas en sus oscuros y profundos ojos, Goku se escandalizó. Pero no te preocupes agregó rápidamente—, puedes hacerme pastel el día que quieras y lo celebraremos si es que quieres.

Ella se secó una lágrima con su dedo y asintió ligeramente, luego de unos segundos en silencio ella sonrió levemente y juntó sus manos frente a su mentón, mirándolo esperanzado. A Goku le rodó una gota de sudor por su frente ante tal cambio por parte de su reciente esposa.

¡Ya sé! chilló alejándose levemente de él y mirándolo con intensidad—, ¿recuerdas el día en que tu abuelo Gohan te encontró? preguntó.

Goku le devolvió la mirada y apretó los labios. No lo recordaba, por supuesto que no, era muy pequeño para hacerlo. Pero, realmente no podía evitar pensar en que si le decía que "no", Milk rompería en llantos nuevamente y eso era lo último que quería en esos momentos. Así que, infundiéndose valor e intentando ponerse lo más serio posible respondió un número al azar.

26 de febrero dijo recordando algún mes del año.

Y la sonrisa en el rostro de Milk le hizo pensar en esos momentos que había hecho lo correcto.

Bien, entonces lo miró muy decidida, cada 26 de febrero celebraremos tu cumpleaños, Goku. ¡Te haré un paste enorme de chocolate para ti solo!

Y Goku sonrió enormemente. Amaba los pasteles de chocolates y más si lo preparaba Milk, y es que ella cocinaba tan jodidamente bien…

—¿Lo dices en serio? —le preguntó Hina trayéndolo al presente nuevamente.

Él la miró fijamente y luego sacudió su cabeza con suavidad, sonriente.

—26 de febrero —le dijo con suavidad. Estaba mintiendo, pero prefería ahorrarse todo el hecho de explicarle el porqué no sabía cuándo había nacido, además de que era muy probable que la chica frente de él no le creería para nada su historia.

Hina sonrió y asintió.

—Entonces eres Piscis —le explicó y luego apretó un botoncito en la pantalla y esta cambió.

Goku frunció ambas cejas, realmente no sabía porque su nueva amiga estaba haciendo todo aquello, pero si eso ayudaría a acercarse a Milk pues para él estaba bien.

—Milk es Escorpio —ni lo miró cuando le habló y sonrió suavemente mientras leía lo que decía la página—, es un signo bastante potente, intenso con una energía emocional única en todo el zodiaco. Aunque puedan parecer tranquilos, los Escorpio tienen una agresión y magnetismo interno escondidos dentro.

Goku escuchó atentamente aquello y no pudo evitar pensar en que Milk era todo aquello que estaba diciendo, ella sin duda era una persona agresiva que podía parecer ser de lo más dulce del mundo cuando se lo proponía. Y si pensaba en algún "magnetismo", no podía evitar recordar las muchas veces en las que él quería estar junto con ella y no separarse por un largo tiempo.

—Son afables —continuó—, reservados y cortés, pero aunque parezcan estar algo retirados del centro de actividad, en realidad están observando todo con su ojo crítico. El Escorpio es tremendamente poderoso y su carácter puede causar enormes beneficios o grandes riesgos para los demás.

El sayayin pensó seriamente que no había persona con más carácter que Milk y no pudo evitar sonreír ante aquello. Realmente algo que le gustaba de ella era ese carácter que le decía a cualquiera que no podían pasarse por encima.

—Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas —leyó con voz suave— pero, sin embargo, son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que les rodean —hizo una pausa y miró a Goku por el rabillo de los ojos—. Esto es tan cierto, su faceta de chica "nada me quiebra" no es totalmente cierto —y siguió leyendo—. Son emocionales y fácilmente heridos o aludidos. De hecho, pueden perder totalmente el genio al percibir, incluso erróneamente, que alguien les ha insultado. No saben morderse la lengua y pueden ser muy críticos.

¡Ay, si recordase todas las veces que habló de sus amigos cuando esta no los conocía!, sonrió sin poder evitarlo. Nunca creyó que algo tan extraño como eso podía ser tan certero, sobre todo en eso de la tenacidad, un ejemplo claro era el hecho del por qué terminaron casados.

—Si un Escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. No obstante, los Escorpio deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecen su respeto —finalizó la muchacha de leer.

Goku sonrió sin poder evitarlo, ¿cómo era posible que aquello describiera tan perfectamente a Milk? No podía evitar recordar tantas situaciones con cada palabra que Hina había leído, sin dudarlo lo que ella leía describía perfectamente a su esposa, en lo positivo como en lo negativo y en muchas de las reacciones que ella había tenido para con él y con todo lo demás.

—Puede que no lo creas por ahora que aún no conoces bien a Milk —habló Hina sacándolo de sus pensamientos—, pero esto sin dudarlo describe muy bien a mi amiga —aseguró con una sonrisa—, ya podrás verlo tú mismo —y le guiñó un ojo.

El pelinegro asintió y sonrió ligeramente.

—Ahora, veremos qué tan compatibles es tu signo con el de ella —le dijo volviendo a teclear en el computador.

Pero Goku dejó de prestarle atención. De nada servía si él realmente no había nacido en aquella fecha, ¿qué importaba si tenían o no compatibilidad? Lo único que importaba era el hecho de que esa cosa del horóscopo si bien era muy extraño y nunca lo había oído decía muchas cosas ciertas, al menos acerca de su esposa.

—Scorpio simboliza la transmutación, la renovación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, la magia, la muerte, la destrucción y la regeneración, las confrontaciones, la lucha, los retos, los dramas pasionales, las envidias, las herencias, los legados, las donaciones, las búsquedas difíciles, y el sueño. Es por esto que Piscis no lo tiene tan fácil… —siguió leyendo—, poder conquistar un Scorpio requiere de perseverancia si este no está interesado en primera instancia…

La voz de Hina cada vez se le hizo más lejana. Se estiró en su puesto y sonrió.

—¡Muchas gracias, Hina!

De todo aquello lo único que le quedó claro —además de que el horóscopo era casi tan genial como Uranai Baba—, era que debía seguir siendo perseverante con Milk y aquello no le resultaría tan difícil.

Era terco. Muy terco.

Se marchó sin decir nada más dejando a Hina a mitad de una frase.

—¡Goku, aún no termina!, ¡Goku! —él la ignoró y salió de la sala—. ¡Qué grosero! —farfulló la chica volviendo su vista a la pantalla en donde se podía apreciar todo lo que un Pisciciano tenía que hacer para conquistar una linda Scorpiana.

[*]

Para la práctica de artes marciales lo único que quería Milk —y esperaba impacientemente— era tener un enfrentamiento con Son Goku. Aunque debía admitir que le daba cierto "miedo" enfrentarlo, no por el hecho de que este pueda darle una paliza (lo cual podía ser probable), sino por el hecho de que ella quedase bloqueada ante sus movimientos y tal y como le pasó a Inachi y no pudiese darle siquiera un solo golpe al sujeto.

Y no podía suceder aquello, ya que, quizás y muy probablemente en el torneo de las artes marciales hubiesen sujetos incluso más fuertes que él.

Sin embargo, cuando el maestro Renton le dio un rotundo no ante su petición de pelear contra Son Goku, Milk no pudo evitar que el pequeño globo de esperanzas que tenía implantado en medio de su pecho se pinchase.

—¿Y por qué no? —preguntó con el entrecejo fruncido.

Renton bufó mientras se pasaba una mano insistente por su nariz torcida y cerraba los ojos casi como si estuviese pidiendo paciencia al cielo.

—Pues porque obviamente no quiero exponerte a una lucha porque sí —le respondió y la miró directamente, Milk se dispuso a abrir su boca para hablar, sin embargo, su maestro le cortó de inmediato—. Tuviste una fea lesión hace menos de una semana, no quiero que sobre exijas tu pie, ¿entiendes?

—¡Pero si estoy de maravilla! —se quejó la chica mostrando con sus manos su tobillo al cual movía en el aire sin sentir ni una molestia.

El maestro miró su pie con una ceja alzada, luego subió su vista hacia los ojos negros y suplicantes de la hija de Ox Satán, quien sonriente esperaba una respuesta positiva.

—No.

Y luego de dar aquella respuesta tan rotunda se dio media vuelta y avanzó por el gimnasio directamente hacia donde estaba el chico de cabellos oscuros como la tinta saltando la cuerda a una ardua velocidad con un par de "cojines de aserrín" amarrados con un cordel firmemente en sus tobillos.

Milk frunció el ceño molesta viendo a aquel sujeto hacer su entrenamiento.

¿Acaso se creía muy especial porque él utilizaba las almohadillas de aserrín amarradas en sus tobillos para saltar la cuerda? Ella ya había hecho eso el año anterior… Aunque, debía admitir que jamás lo hizo a esa velocidad y tampoco había tenido el mismo tiempo que él practicando así por miedo a alguna lesión.

Torció el gesto y pensó internamente en que le encantaría que aquello lesionara al chico por sobre exigirse. Sonrió, no sabía porqué pero se imaginaba que aquel muchacho nunca en su vida había tenido un problema como aquello, un problema que la mayoría de deportistas sufría al menos una vez en su vida.

[*]

Goku se sentía frustrado.

Más que frustrado se sentía ligeramente molesto ante toda esa situación.

Milk abandonó la sala en donde entrenaban con el maestro Renton —que a pesar de Goku este no se parecía ni una pizca al maestro Roshi o a cualquier otro que tenía, y sin querer menospreciarlo no le parecía un humano con muchas habilidades como lo tenían sus amigos— antes de lo normal y aquello no hizo más que fastidiarle a Goku la idea de acercarse nuevamente a ella para conversar.

Su abuelito Gohan le había dicho que debía ser paciente y que no debía apresurar las cosas, que ella se asustaría si llegaba de golpe y le pedía que fuese su esposa, sin embargo, el hecho de tener que ser paciente y no "acercarse" a ella a todo momento le estaba aburriendo.

No había cruzado palabra con ella desde que Milk lo alejó de una manera muy grosera de su lado cuando estaba conversando con su amigo.

Aquel día había pensado en acercársele y preguntarle el porqué no quería ser su amigo y según su respuesta él intentaría formar la relación.

No tenía prisa en caer en una relación de "marido y mujer" con ella de inmediato, de hecho, solo esperaba ser su amigo por un tiempo hasta salir de la escuela y pedirle entonces que se casaran —solo porque su abuelito le había dicho que no era muy común que los jóvenes en etapa escolar fuesen a casarse— así que decidió esperar a salir de la escuela. Y eso le asustaba un poco, porque no sabía cuándo saldría él de la escuela y no sabía el tiempo en que Milk tomaría para decidirse si quería ser su esposa tan luego o no.

Aquello le asustaba tremendamente y lo ponía ansioso. Gohan en su dimensión original había nacido cuando ellos tenían 19 años, por lo que en esta dimensión esperaba que aquel orden en el tiempo se cumpliese.

—Ya te lo he dicho, Goku —le dijo Gohan mientras le servía un gran plato de estofado de res encima de la mesa—, no debes apresuras las cosas, de cualquier manera estas pasaran a su debido tiempo.

A Goku casi le cuelga un poco de saliva desde la comisura de sus labios al ver tan exquisito y gran plato.

Había llegado a su hogar justo después de salir de la escuela, cosa que no hacía muy a menudo, ya que, siempre después de salir se pasaba a ver si Milk había llegado sana y salva a su hogar y luego se iba a recorrer parte del planeta para ver si tenía suerte y encontraba a alguno de sus amigos, cosa que no había tenido mucho éxito. Al parecer, en esa dimensión solo existía él, Bulma y Milk, y por supuesto su abuelito Gohan.

No pasó mucho tiempo en el que Goku se devoró su comida y suspiró satisfecho acariciando vagamente su barriga.

El anciano hombre sonrió sentado a su lado al verlo siempre tan feliz y compuesto después de tanta comida.

—El hombre extraño… —comenzó Goku mirando a su abuelo fijamente, mientras este le devolvía una profunda mirada.

—¿El monje?

—Sí, él —respondió—, me dijo que si con Milk estábamos destinados a estar juntos no tenía de qué preocuparme, pero —torció el gesto y sus facciones se tensaron ligeramente, dándole la sensación a Gohan de que lo que estaba pensando Goku en ese momento no era para nada agradable—, ¿cómo puedo saber si estamos destinados con Milk?, no me malinterpretes, abuelito, porque yo creo de verdad que con Milk somos toda esa cosa de las almas que dijo el tipo. Pero me gustaría saberlo —se encogió ligeramente de hombros—, solo para asegurarme.

El mayor sacudió la cabeza suavemente en su puesto, cruzó con tranquilidad los brazos encima de la mesa y luego volvió a pegar su vista oscura en el rostro compungido de Goku.

—Creo que no tienes cómo saberlo —le dijo y le sonrió suavemente—, pero supongo que sí puedes sentirlo.

Goku frunció el ceño, sin embargo, no dijo nada. Se dejó caer en la silla y colocó ambas manos por detrás de su cabeza mientras observaba el techo. Sentirlo. Bueno, él nunca había sido bueno sabiendo lo que sentía en cada momento, más bien era un tipo que se dejaba llevar por sus instintos y suponía que eso era lo más cercano al "sentir" que conocía en general.

Eso de las emociones no era nuevo para él, pero parecía ser que nunca se acostumbraría del todo a ellas. Y no era porque no las sentía, sino más bien era porqué aunque las sentía no sabía diferenciar qué era qué cosa.

Mientras se daba un relajante baño en el barril de su abuelo no dejaba de darle vuelta al asunto. Y es que en su cabeza el hecho del cómo acercarse de la manera correcta a su esposa parecía consumirlo día y noche.

Y se sentía extraño, porque a veces —solo unas pocas— él creía que quizás hubiese sido mejor no haberla venido a buscar a esta nueva dimensión y haberla dejado crear una nueva vida junto a alguien más teniendo otros hijos y siendo feliz, de cualquier modo, ella no recordaría ni a Gohan ni a Goten y… Podría haber vivido tranquilamente, feliz y siendo amada por otra persona, ella atendiendo a ese otro tipo, sonriéndole, dándole de comer, preocupándose por él…

Y luego sentía ese pinchazo en el lado izquierdo de su pecho que le pedía a gritos que dejase de pensar en algo como eso.

Porque él recordaría a sus hijos, él la recordaría a ella, él seguiría preocupándose por su bienestar, él extrañaría a su familia.

Y era raro porque todas las veces en el que él se mantuvo alejado de ellos, viviendo aventuras en lugares inhóspitos, recordándolos en algunas ocasiones, casi a veces olvidándolos. Pero Goku sabía, tenía la seguridad de que al volver ellos estarían ahí. Y eso era suficiente para mantenerlo tranquilo y sereno consigo mismo.

En cambio, el saber que ahora ya no estaba más ahí esperándolo le causó cierta desolación, cierto pánico. Aunque nadie le creyera, él amaba a su familia mucho más de lo que se amaba a sí mismo.

Suspiró al momento de abrir sus ojos y mirar el cielo lleno de estrellas.

Mañana intentaría nuevamente acercársele, ser su amigo, quizás podría preguntarle si podría ayudarlo en la escuela, ella siempre había sido muy inteligente y de seguro todas esas "materias" se le daban bien…

Enderezó su rostro y miró fijamente hacia el frente, su mirada se enfocó directamente en el árbol que estaba frente de él, parecía brillar en la oscuridad lo cual le parecía curiosamente extraño, aunque a él le parecía ser justamente lo que necesitaba.

Sonrió y sin importarle el hecho de que se encontraba completamente desnudo se levantó del barril y se salió del agua para caminar directamente hacia donde el brillante árbol.

[*]

Se sentía fatal, realmente lo hacía, pero sin embargo, intentaba empujar aquella vocecita que le decía que lo que estaba haciendo estaba mal hacia el lugar más recóndito y olvidado de su cerebro. Aunque no le beneficiaba del todo a su concentración el hecho de que nuevamente había tenido un mal dormir, y sus ojeras marcadas revelaban sus apenas tres horas de sueño.

Se mordía el labio inferior con fuerzas y su pequeña nariz se mantenía arrugada debido a la concentración.

No era como si hubiese sido primera vez que falsificaba la firma de su padre, ni mucho menos, pero sabía que esto era mucho más grande que el hecho de que falsificara un permiso para poder ser partícipe de un torneo interescolar.

Está vez falsificaba un permiso para poder ser parte de las preliminares del torneo nacional de artes marciales que se celebraría en pocas semanas en la capital.

Tenía claro que si la descubrían su peor castigo sería el no poder participar, sin embargo, lo que más le preocupaba era la reacción que tendría su padre y lo mal que se sentiría ella consigo misma. Pero no podía no hacerlo.

Ella había nacido para esto. Ella amaba las artes marciales y quería demostrar a todo el mundo que no solo los hombres podían ser veloces, fuertes y astutos en las luchas, que ella muy bien podía vencer a más de un par de muchachos y que eso no le haría menos mujer.

Estaba tan concentrada intentando hacer a la perfección la firma y letra de su padre que no se dio cuenta en el momento en que un muchacho alto y musculoso se colocó justo delante de ella, haciéndole sombra.

Frunció el ceño ante la interrupción y elevó la vista esperando encontrarse con Hina o Krunt, sin embargo, su ceño se pronunció al darse cuenta de quién pertenecía aquella sombra.

—¿Qué…? —iba a preguntar al verlo sonriente frente de ella con ambas manos detrás.

—No sé porqué no te gusto —habló sin borrar aquella sonrisa amable de su rostro—, pero créeme que te gustaré en algún momento.

Y su sonrisa se ensanchó.

Milk enarcó una ceja negra al mismo tiempo que sus mejillas se teñían de un profundo rosado.

—Mira, Goku —dijo su nombre con voz burlona y corrió su vista del rostro decidido del muchacho para mirar su cuaderno lleno de garabatos descansando en su regazo, lo cerró de golpe y comenzó a ponerse de pie mientras continuaba hablando—, no sé porqué me parece que se te ha cruzado entre ceja y ceja el hecho de que tú y yo tenemos que ser amigos —se sacudió la falda musgo y volvió su vista oscura hacia él—. Ya tengo mis amigos, muchas gracias, no necesito ni quiero tener más, además, comenzaste todo esto con mal pie al decirme que con una mano atada a tu espalda podías vencerme. No me conoces.

—Pero sí que te conozco —le aseguró él borrando lentamente su sonrisa, ella contrajo el gesto y él soltó un bufido al tiempo que cerraba sus ojos, luego de unos segundos los abrió para mirarla fijamente y nuevamente aquella sonrisa amigable apareció en su rostro—. Mira —sacó sus brazos de atrás de su espalda y las mostró a la chica, en ambas manos había una manzana, roja y brillante—, te he traído tu fruta preferida, una para ti y una para mí.

La boca de la que fue su ex esposa se abrió levemente mostrando una pequeña parte de sus dientes laterales, sus grandes ojos negros se pegaron en las manzanas y luego subió su vista hacia el rostro amistoso del chico, quien aún tendía ambas frutas.

La muchacha frunció el ceño levemente.

—Ya te dije que lo sentía por si te molestaron mis palabras —volvió a hablar el pelinegro al no ver ninguna clase de reacción por parte de la chica—, realmente te gustaré si me conocieses.

Las mejillas de Milk se sonrojaron aún más, ella corrió levemente su vista y apego su cuaderno y lápiz a su pecho con fuerza.

—¿Cómo sabes que la manzana es mi fruta preferida? —le preguntó suavemente, Goku la conocía y sabía que en esos momentos ella estaba controlando su tono de voz para que esta no sonare temblorosa y chillona.

Se encogió de hombros.

—¿La quieres? Están deliciosas —y se llevó una de las manzanas a su boca para darse un gran mordisco, un poco de su jugo se escapó por su boca mojando su barbilla y él la limpió sin escrúpulos con la manga de su incomoda camisa blanca, mientras que con su otra mano aún le ofrecía la segunda manzana.

Milk frunció el ceño con cierto asco ante el gesto, pensó seriamente —y rápidamente también— en qué era lo que le impedía querer conocer a ese chico. Primero que todo ella nunca había sido muy sociable con la gente, segundo, él había dicho cosas que realmente le molestaron, tercero, odiaba a los hombres arrogantes y cuarto, le irritaba sin poder evitarlo su maldita sonrisa amigable.

Sin embargo, ella no podía evitar recordar cada vez que lo veía el día en que la llegó en su espalda a casa, nunca pareció esperar nada de ella después de su ayuda, tampoco pareció querer enrostrárselo nunca y seguramente no le importaba para nada el rumor que circulaba aún por la escuela de ellos dos.

Se relamió los labios con suavidad y estiró su mano para recibir la manzana.

—Gracias —susurró ella.

La sonrisa de Goku se ensanchó y luego le pegó otra mordida a su manzana, con su mano le instó a que ella comiese, y sin poder evitarlo Milk se llevó la manzana a la boca y mordió.

El sabor dulzón y la jugosidad deleitaron su paladar, deseo rodar sus ojos de placer, pero pensó en lo ridícula que se vería haciendo aquel gesto, así que sin poder evitarlo sonrió levemente y miró a Goku.

Era la primera vez que compartía una sonrisa con el chico y le pareció extraño al sentir que había una pequeña complicidad entre ellos dos.

—Tienes razón —dijo cuando tragó el pedazo de manzana—, está deliciosa.

Goku cerró sus ojos y a ella le dio la ligera sensación de que parecía complacido, casi como si hubiese podido completar una clase de "misión" y se preguntó si esa había sido el compartir una manzana con ella.

Le dio otra mascada sin apartar sus ojos del rostro satisfecho del muchacho, el cómo había adivinado que la manzana era su fruta favorita era una pregunta que pasó a segundo plano cuando sintió un dejá vù, como si aquello ya hubiese pasado antes, el compartir una manzana con él, era extraño, pero sin embargo, no podía evitar sentir un extraño cosquilleo, como si en alguna parte, o en algún momento el haber compartido una manzana hubiese sido el pase para algo mucho más grande.