Este fic está basado en un universo alterno, y la historia se desarrolla en New York, Estados Unidos.

Los personajes principales son los Akatsuki!! xD

Ah! Y aviso que este es un fic Yaoi, sin embargo aún no hemos pensado escribir lemmon ni creo que lo hagamos así q despreocúpense.



Capítulo 7. Escapando II

Las luces de la ciudad se encontraban en su máximo esplendor, la noche había caído ya y las personas comenzaban a resguardarse en sus hogares. Otros más aventurados, buscaban diversión en los bares, fiestas, casinos, o con la simple oportunidad de deambular por las calles les era meramente suficiente.

En cambio él, no podía disfrutar de nada de lo anterior puesto que aún tenía mucho trabajo por hacer. Todavía le quedaban varios exámenes que revisar, calificar y por último, pasar los resultados a lista… Y contando el hecho de que instruía a tres salones, la cosa se hacía más tediosa.

- Todo esto es tú culpa, - se reprendió así mismo, o mejor dicho, a su estómago.

Suspiró cansinamente y dejó caer la cabeza sobre un montón de papeles, encima del escritorio, cerrando los ojos en el proceso. Algunos cabellos azulados quedaron esparcidos por ahí, mas le importo un bledo.

No quería pensar en lo sucedido, quería ponerse a terminar lo que tenía pendiente pero siempre terminaba dejándose llevar por los recuerdos. Y por más vueltas que le diera, siempre había una respuesta a todo. Itachi era un idiota, inconciente… egoísta.

- ¡Bah! – Bufó, rompiendo el silencio que llenaba el salón, después de todo había tenido que volver a la escuela. - Ya lo quiero ver en treinta años… Viejo, solo y amargado.

Aunque sabía que la última no contaba. Itachi nació estando amargado.

Y no sería él quien intentara cambiarlo. Ya no. Al diablo con todo.

Le dio un vistazo a la hora que marcaba su celular, el cual se encontraba a un lado de él. Las nueve y media… Era tarde, pero no demasiado.

Lo tomó sin pensarlo dos veces y buscó un número en la agenda de contactos.

Biiip

Biiip

"¿Si, diga?" – se escuchó al otro lado del teléfono.

- ¿Aiko? Disculpa la hora, pero… Me preguntaba si te gustaría ir mañana a desayunar conmigo.


Entre tanto ajetreo de autos en espera del cambio del semáforo, había un taxi en especial que hacía bastante escándalo. Los carros de adelante parecían ser algo lentos y eso desesperaba al chofer, quien pitaba y pitaba para que estos se apresuraran.

- ¿¡Qué esperas para moverte!? – le gritaba al tipo de enfrente, pues la luz ya estaba en verde y seguía sin avanzar.

- ¿Podría cerrar la boca? – un disgustado Itachi pedía desde la parte trasera, - que no tengo prisa.

El señor ya no respondió, se limitó a guardar silencio y poner cara de fastidio mientas continuaba conduciendo.

- Tachiiii, - chilló Emily, provocando que éste la viera con molestia, - digo… Itachi, - corrigió. - ¿cuánto falta para que lleguemos?

- No mucho, unas cuadras más.

- Tengo sueño, - se quejó, tallándose levemente los ojos.

El moreno entrecerró los suyos. Cómo si él estuviera mejor que ella… Sólo tenían que ver su ropa, su cabello, su aspecto… Lucía fatal.

- Pues aguántate.

- ¡Que malo!

- No empieces, - le advirtió sin si quiera mirarla, - que no me tienes muy contento que digamos.

- Ya te pedí perdón por eso, no fue mi intención… - La pequeña hizo una pausa, bostezando sonoramente, hasta que recordó algo. – Además, no tenías por qué desquitarte con Kisame.

Ante la mención, Itachi arrugó la frente.

- No me desquité, lo único que hice fue decirle la verdad… Ambos tienen la culpa, tú por salirte y él por llevarte a otro lugar sin avisarme.

- Si, lo sé, pero… ¿no crees que heriste sus sentimientos?

- Por favor, - contestó luego de un par de segundos, por un momento casi se lo creyó. - Kisame no es una chica, además ya está acostumbrado a mi carácter.

- De todas formas… Creo que fuiste muy duro con él. – Emily recordó lo triste que éste se veía cuando se marchó, apenas despidiéndose de ellos, y eso la había hecho sentirse mal. – Me da la impresión de que te tiene mucho cariño.

El moreno no dijo nada, en su lugar desvió la vista hacia la ventana. Eso hizo que Emily se atreviera a proseguir.

- ¡Si vieras como habla de ti! – Soltó una risita traviesa, tapándose la boca con ambas manos. - Cuando estuvimos en McDonalds, me habló sobre como se conocieron… ¡Incluso me contó cuando resbalaste por las escaleras! Que porque se te había hecho tarde y no te fijaste que traías los zapatos al revés, y que estuviste un mes completo con muletas y que cuando caíste, tus pantalones se…

- ¡Me sé la historia! No necesitas darme detalles, - le paró de inmediato, sabiendo de sobra lo que seguía. Había sido una experiencia dolorosa y, sobre todo, vergonzosa. Hizo una mueca de sólo recordarlo.

- ¡Te sonrojaste! ¡Itachi, te sonrojaste! – Se burló la pequeña, riendo aún más fuerte que la última vez.

El moreno esperó a que las risas cesaran pero, para colmo, el conductor le siguió también. Apenas y se rió, mas eso fue suficiente para acabar con su paciencia. Es decir, ese qué se creía.

- ¡Basta! - Gritó exasperado, callándolos en el proceso. Después, le dió al chofer una de esas miradas, por el retrovisor, de 'morirás lenta y dolorosamente… y pobre de ti si me cobras de más' que le hicieron tragar saliva.

Itachi se sintió satisfecho con el resultado.

- Oye, oye… - Su felicidad se vió frustrada al escuchar hablar a Emily a su lado. - ¿Entonces hablarás con Kisame?

- ¿A cuenta de qué?

- ¡Ash! – Refunfuñó la pequeña, como si la cosa fuera más que obvia. – ¡Es tu amigo, tontito! Fuiste grosero, así que tienes que pedirle una disculpa, ¡duh!

- No vuelvas a decirme tontito, que no respondo.

Emily rodó los ojos.

- ¡Ok, ok! Pero hablo en serio… Mamá siempre dice que si te portaste mal con alguien, debes de pedirle perdón.

- Entonces tu mamá está loca.

- ¡No es cierto! – Hizo un mohín, le había molestado que dijera eso de su mamá… Y pensaba defenderse, cuando se dio cuenta de algo. - No deberías de ser tan orgulloso, ¿sabes? Si te preocuparas un poquito por lo que sienten los demás, te darías cuenta de muchas cosas.

- Emily, - tomó un poco de aire, estaba cansado de oír su vocecita por todas partes. – No me interesa lo que tengas que decirme.

Ésta se sintió algo herida por lo que dijo el moreno, no obstante, no iba a cerrar la boca sólo por que él se lo pidiera. No era la primera vez, después de todo.

- Piénsalo… No creo que Kisame se mereciera ese trato. Yo sé que en el fondo tú también le aprecias.

La pequeña aguardó por una respuesta, expectante, alguna señal del otro… Y cuando creía que era tiempo perdido, Itachi se dirigió a ella nuevamente.

- ¿Emily?

- ¿Si?

- … Cállate.


- Veamos… noticias, noticias, espectáculos… Umm ¿Luchas?

Se detuvo un momento a observar la pantalla de la televisión, considerando que quizás aquel programa si pudiera ser de su agrado. Hombres peleando era igual a dolor y sangre, y eso, por alguna extraña razón, le gustaba. Mucho. Sonrió bastante complacido.

- ¿Las luchas? – resopló, pues llevaba rato esperando a que le dejara en un sólo canal, y digamos que no era precisamente lo que tenía en mente. – Vamos Hidan, no aguante tanto tiempo para que termináramos viendo eso.

- Bueno, sino te gusta lárgate, digo… Aquí los arrimados son Tobi y tú, - le aclaró con simpleza.

Zetsú fingió indignación e iba a replicar cuando su compañero se le adelantó.

- ¡Tobi no es ningún arrimado! – Se cruzó de brazos, y luego, volteó a ver a cierto rubio que se encontraba a su lado y sonrió, - Además… Deidara fue quien nos invitó, ¿no es así, Senpai?

Los dos restantes también se giraron para ver al mencionado, quien parecía estar muy concentrado en el cuadernillo que traía en las manos que apenas si notó que era él de quien se refería.

- ¿Pasa algo, hm? - Les miró confuso, sin saber exactamente qué había hecho para recibir tanta atención.

- Si, ajá, - el grisáceo volvió a su postura anterior, subiéndole el volumen a la tele. – te apuesto que Dilara no sabía si quiera que estaban aquí.

- Es Deidara, - corrigieron en unísono los demás.

Llevaban metidos en la sala una hora aproximadamente, pues Zetsu y Tobi se habían aburrido de estar sin hacer nada en su propio departamento y decidieron, como siempre, ir a visitar a sus queridos vecinos.

La cosa es que los únicos que estaban ahí eran Deidara y Hidan. El primero se la había pasado dibujando desde que llegaron, ignorándolos completamente, y el segundo… bueno, no parecía estar de muy buen humor… Mucho peor que el de costumbre. Así que la compañía no era muy grata que digamos.

- ¡Bah! ¡Como si me importara! – Se hartó, - sólo cierren la maldita boca sino quieren que les eche a patadas.

Zetsu frunció el ceño ante la actitud tan hostil del otro.

- Al menos podrías cambiarle al documental que están pasando en el…

Y una sola mirada bastó para que guardara silencio. Hidan, a pesar de ser unos años menor, podía llegar a ser muy, muy violento cuando quería, lo tenía bastante presente. Así que, dándose por vencido, se enderezó en su asiento e intentó encontrarle el chiste de ver un montón de tipos golpeándose a lo bruto. Era eso o quedarse solo en su departamento, y como si fuera menos, con Tobi.

Hidan, en cambio, se encontraba recargado en uno de los brazos del sillón más grande, el cual había estado usando como cama desde la noche anterior, mientras que Zetsu descansaba en el sofá individual. A los dos restantes no les quedó más que compartir el de dos plazas.

Deidara parecía no inmutarse por todo el ruido de la televisión, ya que se mantenía absorto en el dibujo que llevaba horas confeccionando. En la última clase habían estado viendo lo básico acerca del puntillismo y casi al finalizar, les habían dejado de tarea realizar un dibujo, algo no muy elaborado, para practicar y empezar a familiarizarse con el tema.

Pero para desgracia su desgracia, no le salía ni un maldito trazo… O punto, lo que sea. Sencillamente no era muy bueno en ello… y este era su noveno intento.

- ¿Senpai?

Éste, al oír la voz de Tobi inusualmente baja, apenas si le hizo caso.

- ¿Qué quieres, hm?

- Estás muy raro… - Deidara levantó una ceja, viéndole incrédulo. El burro hablando de orejas.

- Tú eres el raro. – Regresó a lo suyo, de seguro Tobi estaba en su modo insoportable y si le prestaba el menor interés, después no se lo iba a sacar de encima.

- ¿Estás molesto?

- No.

Deidara apenas si le observó y esto le preocupó aún más.

- ¿Entonces porqué no le hablas a Tobi?

- Porque estoy ocupado, hm.

- ¿Haciendo qué?

- Rascándome el trasero, seguramente. – Murmuró, y por la cara que puso Tobi, de seguro no había entendido el sarcasmo. – Arrg… ¡Dibujando! ¿Que no ves, hm?

- ¡Ya, ya! Pero no tienes por qué exaltarte.

- ¡Shh! – Habló el grisáceo, - ¡Guarden silencio, joder! ¡Intento ver la tele!

- Pff… Ni que tan interesante estuviera, - susurró Zetsu para sí mismo, aunque fue bastante audible para los demás.

Y Hidan, bueno, digamos que no era la persona más tolerante del mundo.

- ¡¿Pues qué esperas para largarte?! – Se levantó apresuradamente, moviendo las manos con frenesí, - ¡Anda, vamos! ¡Arre!

- ¡Hey, tranquilo! ¡Sólo bromeaba! – Dijo tratando de arreglar lo dicho, pero ya era demasiado tarde.

- ¿Bromeabas? – El grisáceo se acercó lentamente hacia su presa, con toda intención de acabar con ella. - ¡Yo te mostraré lo que es bromear de verdad!

- ¿Sabías que tus gritos se escuchan hasta el primer piso?

Oyeron al mismo tiempo, todos, desde la entrada del departamento, seguido por el ruido de la puerta al cerrarse.

Hidan dejó de moverse al escucharle hablar, no le hacía falta voltearse para saber de quien se trataba. Así que, enfurruñado, se tragó las ganas de torturar a Zetsu y se sentó de mala gana en el sillón, cruzándose de brazos y olvidando la ira de unos momentos antes.

- ¿Sabías que ese es mi problema? – Le arremedó, de una forma algo infantil, manteniéndose firme en su lugar.

Kakuzu dejó su chaqueta en una de las sillas del comedor, y contuvo las ganas de responderle. Acababa de llegar y no estaba de ánimo para empezar una discusión, menos con él.

- Je, ya era hora de que alguien más se apareciera por acá, - le saludó Zetsu, quien se sentía bastante aliviado de no haber tenido que enfrentar a Hidan, y más aún de ver una cara nueva. Sino lo asesinaba el grisáceo, terminaría muriéndose de aburrimiento.

- ¿Por qué lo dices? – le respondió Kakuzu desde la cocina. Se moría de sed y había ido en busca de un poco de agua.

- Ni Sasori ni Itachi han regresado, - esta vez quien contestó fue Tobi, aunque no con la misma simpatía que le caracterizaba. Seguía consternado por lo que pudiera tener Deidara y preguntándose si era él el culpable.

- ¿Itachi no está? – Les cuestionó al adentrarse a la sala. Tanto Zetsu como Tobi negaron con la cabeza. – Eso es extraño…, - observó su reloj de muñeca, - ya debería de estar aquí.

- ¿Y ese repentino interés? – Hidan procuró sonar despreocupado, mas no le funcionó... Se maldijo internamente por ello.

En cambio, Kakuzu sonrió ante esto, ¿por qué no le sorprendía?

- Por si no lo recuerdas, él se llevó a Emily, morón…

- Idiota.

- Es lo mismo.

- Bueno… - Interrumpió Zetsu, ante la vista de una nueva pelea de la cual no quería ser parte. Si Hidan solo era peligroso, con Kakuzu era mucho peor. – No creo que tarden, o eso espero.

- Como sea, - se acercó hasta el sillón que compartían Tobi y Deidara, sentándose ligeramente sobre el posa brazos que estaba del lado de este último y pretendió ver lo que fuera que estaba pasando en la tele.

El grisáceo no comentó nada al respecto, a pesar de ser bastante obvio que el sofá en donde él se encontraba era lo suficientemente grande para cuatro personas. Había lugar de sobra para Kakuzu, pero si éste no quería sentarse y prefería estar incómodo, al diablo, tampoco le iba a obligar. Mejor, más espacio para él.

Al cabo de un par de minutos de silencio sepulcral, Tobi decidió romperlo.

- Entonces Senpai… ¿No estás enojado con Tobi?

Deidara, quien empezaba a darle forma a su dibujo, se distrajo ante la interrupción de su compañero y su mano pintó donde no tenía que pintar, echándolo a perder de nuevo. Suprimió los deseos de golpear al causante.

- ¡No! – Observó furioso a éste, esperando por la mínima provocación para aniquilarlo. - ¡¿Tengo que estar repitiéndolo, hm?!

Y Tobi, con su cara de niño bueno, puso sus ojos llorosos y susurró:

- Tobi sabe que es así.

El rubio sintió pena por él, y es que después de todo Tobi sólo quería ayudarlo… ¿No? Así que, con tal de calmarse, respiró lentamente.

- Que no, ya te lo dije mil veces.

- ¿Seguro?

- Si.

- ¿Muy, muy seguro? – Insistió, queriendo descartar toda duda posible… Sin darse cuenta de que Deidara estaba llegando a su límite.

- …

- ¿Completamente segu…?

- ¡Joder! – Ladró Hidan, justo antes de que Deidara se le tirara encima, pues su paciencia se acabó primero que la del rubio. - ¡Que no está molesto contigo, carajo! ¡Déjenme ver la tele en paz de una maldita vez!

- Hidan… - comenzó Kakuzu, pero no le dio tiempo para terminar la oración.

- ¡Y no! ¡No pienso cambiarle de canal sólo porque tú lo dices, viejo avaro!

- Sólo te iba a decir que bajaras la voz, grandísimo imbécil, - disparó de regreso, tampoco le iba a aguantar que le faltara al respeto un crío como él.

- ¡Me vale! – le encaró, sintiéndose un poco tonto.

- ¡Hidan está molesto con Tobi! – Soltó de la nada el susodicho, muy dramáticamente.

- No, Hidan odia a Tobi, - recalcó éste, frunciendo el ceño.

- ¿Pueden parar de pelear? – Zetsu pidió agobiado, estaba cansado de tanta palabrería sin sentido.

- ¡Pero es que Hidan odia a Tobi y Senpai está molestó con él! – explicó como si fuera algo de suma gravedad.

Los nombrados le divisaron con fastidio, ambos conteniendo sus deseos de lanzarlo por la azotea.

- Los odio a todos, no te sientas especial.

Deidara también iba a decir un comentario ofensivo. No obstante, suspiró en su lugar.

- Tobi, no estoy…

- ¡Si lo estás!

- Lo estaré si sigues…

- ¿Tiene que ver con lo que pasó ayer con Sasori? – Y el rubio, viéndose interrumpido otra vez, y sobre todo temiendo lo que seguía, se quedó sin palabras. – Porque Tobi ya le dijo que todo fue su idea y que…

- Eso… ¡Eso no tiene nada que ver! – Alzó la voz, convirtiéndose nuevamente en el centro de atención.

Y Deidara, al darse cuenta de que todas las miradas reparaban en él, se puso aún más rojo de lo que ya estaba.

- Yo, - ojeó en todas partes en busca de una salida rápida, deteniéndose en el pasillo que llevaba a su habitación. – Yo me voy a mi cuarto, hm…

- Pero Senpai…

No intentó si quiera corregirle a Tobi el hecho de que Sasori no tenía pinta ahí, sólo tomó sus cosas y se levantó apresuradamente, dirigiéndose, casi corriendo, al lugar mencionado y encerrándose allí.

- Al parecer la nena se enojó, - fue lo último que se oyó, por parte de Hidan, en la sala... Luego de eso, el ruido de la televisión les inundó.

Sin embargo, nadie parecía verla realmente.


- "Detesto que todos crean que Sasori influye tanto en mí…" – se decía para sus adentros, garabateando unas cuantas cosas en su libreta.

Había estado intentando continuar con su tarea desde que había entrado a su recamara, teniendo más éxito esta vez. Sin duda, la ausencia de ruido y un escritorio más cómodo, le fueron de gran ayuda.

Quizá todo el coraje e incertidumbre que sentía le habían servido, pues lo que comenzó siendo un montón de puntitos tomó forma y se convirtió en una réplica del despertador que se encontraba al lado de su cama… Un despertador roto, por cierto, y que tenía que arreglar sino quería quedarse dormido otra vez.

- Supongo que con esto será suficiente, - murmuró mientras terminaba los detalles finales.


No fue sino hasta las diez y cuarto cuando Itachi llegó al departamento.

Después de que acabaran las luchas, había empezado una película de terror que, a pesar de mantenerlos callados por un buen rato, no había terminado por captar la atención de todos. Quizá era porque el filme era muy malo, o porque cada uno tenía algo más importante en qué pensar, pero todo aquello cesó en cuanto Itachi y Emily arribaron.

Los cuatro se quedaron sin habla por un momento, contemplando el pésimo estado en el que se encontraba el mayor, hasta que rompieron en carcajadas.

- ¡Itachi! – Exclamó Tobi entre risas, - ¿qué te pasó?

- Quién te… ja, ja, ja, - Hidan inclusive tuvo que agarrar su estómago por el esfuerzo que le producía el reír tanto. - ¿Quién te arroyó?

- La madre que te parió.

- ¡Ja! ¡Dime eso cuando no huelas a mierda!

- En realidad es pipi de perro, ¿no es así Tachi? – Comentó inocentemente la pequeña.

Y como si hubiera un letrero señalando la pierna del moreno, todos voltearon hacia esa zona y, después de hacer una mueca de disgusto, rieron con más ganas.

- ¡Por dios! - El grisáceo apenas si podía articular las palabras. - ¡Que alguien traiga la puta cámara, rápido!

- Que bien que les parezca chistoso, ¡porque esto es lo que comerán de desayuno! - les aseguró con todo el desprecio que tenía.

Y haciéndole caso omiso:

- ¡Joder! Yo mismo iré por ella.

- ¡Ni se te ocurra!

- Tendrá que ser afuera porque, por sino lo han notado, - dijo Kakuzu, - está manchando la alfombra.

- ¡Al diablo con el tacaño! Esto es demasiado bueno para dejarlo pasar.

- ¡Chicos, chicos! – Zetsu trataba de calmarles por enésima vez, pese a que en el fondo estuviera muriéndose de las ganas por burlarse también. – Ya fue suficiente, no hay que divertirnos con la desgracia ajena, después de todo el pobre Itachi no tiene la culpa de que su día haya sido así de miserable para que hasta un perro haya…

- Fuera de aquí. – Le cortó sin más demora.

- … ¿Qué? ¡Itachi, estoy ayudándote!

- Ayudas más largándote a tu departamento, – y dirigiéndose a Tobi: - tú también, que no pienso seguir haciendo de niñera.

- Pero papá Itachi… - lloriqueó éste.

- ¡No lo voy a repetir! ¡Y a la voz de ya!

- Que humorcito te cargas eh… - expresó Hidan, mirándole con chulería.

- ¡Y a ustedes los quiero fuera de mi vista! – se refirió a él y a los otros dos restantes.

- Disculpa pero yo también vivo aquí, - Kakuzu le miró escéptico.

- ¡Pues no sé cómo se las van a arreglar porque no los quiero ver! – avanzó hacia su cuarto, deteniéndose sólo para darles un último anuncio: - ¡Y al más mínimo ruido me los cargo a todos! ¿¡Entendido!?

Y sin más, azotó la puerta.


A los pocos segundos Deidara se asomó para verificar que todo estuviera bien, los gritos del moreno lo habían desconcertado un poco, pero algo le había dicho que aguardara a que todo se tranquilizara. Intercambiaron un par de palabras antes de que Zetsu y Tobi se marcharan, despidiéndose lo más silenciosamente posible, pues se habían tomado muy en serio las palabras de Itachi.

Más tarde, Kakuzu se llevó a Emily a su habitación, explicando que había conseguido llegar a un acuerdo con su hermana y que, una vez hechas las maletas, la niña partiría en la madrugada, así que tenían que descansar pues él se encargaría de llevarla a la estación de camiones.

Eso dejo, nuevamente, a Deidara y a Hidan solos, ya que el rubio no podía conciliar el sueño. De cualquier forma no es como si ambos fuesen grandes amigos, así que se limitaron a ver la tele sin hacer mucho escándalo.

Estaban viendo una maratón de Desperate Housewifes (idea de Hidan) cuando escucharon un par de ruidos provenientes de la entrada.

Deidara echó un vistazo y, al ver de quien se trataba, se encogió en su asiento, deseando con todas sus fuerzas desaparecer de ahí.

- ¡Vaya! Pensé que no vendrías a dormir, - observó Hidan desde su asiento, hurgando en el bote de helado que yacía en sus manos.

- Se me hizo un poco tarde, es todo.

- Si, ajá.

- Pero bueno, eso es lo de menos… - se recargó en una de las paredes, mostrándose algo cansado. - ¿No deberías estar dormi…? ¡Oh, Deidara! – reparó en el rubio, apenas notando su presencia. – Perdona, no te había visto.

- No hay problema, hm.

- ¿Qué hacen despiertos todavía?

- No te estábamos esperando si es lo que crees, - aclaró el grisáceo, - o al menos yo no. Tu vida sexual me va y me viene, por si las dudas.

Deidara casi se cae del sofá al oír aquello.

- ¡Yo-yo tampoco! – Tosió un poco, recobrando su compostura.

- Me alegra que así sea, - Sasori alzó una ceja pero no comentó nada más sobre el asunto.

Se formó un pequeño silencio en donde ninguno decía nada, hasta que Hidan lo rompió.

- ¡Con un demonio, Susan! – Lanzó la cuchara con la que comía al televisor, con tan mala puntería que le dio a la antena, - ¡Mike no es un asesino, joder!

Y como por arte de magia, la señal se fue.

- ¡Hidan! – Le reprendió el pelirrojo, - ¡ahora a ver cómo se le explicas a Kakuzu!

- ¡No, no! ¿¡Por qué ahora!? Justo cuando… - y cayó en cuenta de lo que Sasori le había dicho, - ¡¿Qué?! ¡Ni loco!

- ¡Shh! No hagan mucho ruido, hm… Itachi se despertará y ahí si ni quien nos salve, - les recordó Deidara.

Hidan le vio mal, pero se resignó y bajó la voz.

- ¡Ok, ok! ¿Pero por qué tengo que ser yo quien le diga?

- ¿Por qué fuiste tú quien descompuso la antena, hm?

- Fue… la emoción del momento, - se excusó.

- O compra otra, - sugirió Sasori, acercándose para apagar la tele. No tenía caso dejarla encendida sino se podía ver nada. – Pero hazlo antes de que se de cuenta sino quieres que…

- ¿Y cuándo lo haré si el bastardo ese siempre se levanta temprano?

- Que yo sepa, - volvió a hablar, - en la mañana no acostumbra a ver la tele… Así que puedes arreglarla cuando se vaya a trabajar.

- Sino me queda de otra…

- No la verdad no, hm. – Y encontrando la mejor manera de escaparse, se levantó como si nada. – Bueno, será mejor que me vaya a dormir, no tiene caso quedarme sino se puede ver nada.

- Si, anden, déjenme sufrir solo… Malditos desconsiderados, - se quejó el grisáceo, de manera algo sobreactuada.

- Si insistes.

El rubio no esperó más y empezó a caminar, pero justo cuando se alejaba de la sala, Sasori le habló, haciendo que este se detuviera en seco.

- ¡Hey, Deidara! ¿Me puedes acompañar a comprar algo?

- ¿No es un poco tarde, hm?

- Es aquí enfrente, - explicó, pasando su mano detrás de su cabeza. – Digo, si quieres… No tardamos nada.

Deidara sabía que se arrepentiría por eso… Pero no encontró ninguna excusa válida para zafarse, así que no le quedó más remedio que aceptar.

- ¡Cuidado y los encuentro magreándose allá afuera, eh!

- ¡Hidan! – le gritaron ambos en unísono, sonrojándose por el comentario, a pesar de que este haya sido en broma.

- ¡Aunque no diré nada si me compran algo!

Fue lo último que escucharon antes de cerrar la puerta.


El bajar juntos por las escaleras les trajo recuerdos de esa misma mañana, haciendo que la situación se tornara medio incómoda. No era gran cosa, si se ponían a pensar, pero eso no les evitaba sentirse como completos extraños el uno con el otro… Y ciertamente, lo eran.

Nadie dijo nada hasta llegar a la tienda, la cual estaba cruzando la calle. No era muy grande, pero mínimo café si debían de vender, ¿no?

Sasori fue quien se encargó de pedir y de pagar al muchacho que atendía, quien, seguramente, no pasaba de los quince.

- ¿Eso era todo, hm? – Cuestionó al pelirrojo cuando lo vio acercarse a él con una bolsa de plástico en la mano.

- Si, sólo.

- Ok.

Ambos agacharon la cabeza, guardando silencio… sin saber qué hacer exactamente.

- ¿Regresamos ya? – Deidara metió las manos en los bolsillos de su pantalón, balanceándose ligeramente hacia delante y hacia atrás.

- ¿Tienes mucha prisa?

- No, no… - Se mordió el labio, - es sólo que hace mucho frío y pues… ya es tarde… y, hm... bueno…

Sasori no pudo evitar sonreír al darse cuenta de lo nervioso que estaba su amigo. No entendía el por qué, sin embargo.

- Tienes razón… - Suspiró, iría al grano. – Te pedí que me acompañaras porque supuse que era mejor dejarlo bien claro.

- ¿Qu-qué cosa? – preguntó, poniendo los ojos como platos de sólo imaginarse lo que seguía.

- Sé que no nos conocemos mucho pero no me gustaría que, por una chica, empezáramos mal…

- ¿De qué estás hablando, hm? – Ahora si que no entendía nada, pensó que Sasori le reclamaría o algo por el estilo.

- Ya sabes… Entre Kaori y yo no hay nada más que amistad, por si estabas interesado en ella.

Deidara tardó un rato en reaccionar.

- ¿En ella?

- Si, eso me dijiste en la mañana, ¿no?

- Yo… ¿yo dije eso?

- Si, - Sasori le observó extrañado, ¿era posible que no lo recordara? - Pero te lo digo de corazón, no te preocupes por mí.

- Es que… es decir… - y entonces, el rubio rió. Rió de lo absurda que era la situación, Sasori, él mismo. Todo. Ahora tenía sentido.

Tanta risa le causó que incluso tuvo que doblarse, le estaba costando trabajo sostenerse de pie.

- ¿Qué te parece tan gracioso? – Indagó el otro, un poco sorprendido por el repentino cambio de humor.

- Tú pensaste… - se contuvo para poder hablar correctamente, - pensaste que… ¡Ja, ja, ja! Pero si seré idiota…

- Eh… Deidara, no te estoy siguiendo, - le avisó.

- ¡Es que todo fue una confusión! – Intentó explicarle, mas se que quedó mudo de un momento a otro cuando una idea cruzó por su mente. Las cosas parecían ser más sencillas en ese instante… Y él que se había estado atormentado todo este tiempo en vano. Sólo tendría que fingir y listo.

- Sigo sin comprender a qué te refieres.

- ¡No me hagas caso! – Hizo varios ademanes con las manos, rectificando, cosa que le causó gracia al pelirrojo. – Sé que en la mañana te dije que… ¿me gustaba Kaori? Bueno, eso, - sonrió. – Pero no fue nada, hm… Es decir, ya hasta lo había olvidado.

- Pero… tú te veías muy serio cuando…

- ¡Lo sé! – Pensó en algo más convincente, - y si, iba en serio pero… A veces suelo ser muy enamoradizo, un día me interesa una, al siguiente me gusta otra… ya sabes, - mintió.

- No me imaginé que fueras… así, - esto último lo dijo con un deje de… ¿decepción? Que el rubio alcanzó a notar.

Le afectó un poco el tener que aparentar algo que no era enfrente de Sasori, pero no tenía otra alternativa. Era eso o explicarle cómo diablos se enamoró de él en menos de una semana… Y tampoco quería asustarlo.

- Es, hm… algo que no puedo evitar, supongo.

- No te lo estaba echando en cara ni nada, - le dio una palmada en la espalda, restándole importancia al tema, - yo también tuve tu edad, así que no te apures.

Deidara sintió alivio al escuchar eso, pero aún había algo que le preocupaba… Y no era precisamente la edad.

- ¿Perdón? – Le miró entre divertido y molesto, - ¿pues cuantos años tienes, hm?

- Veinticuatro.

- Ja, ja, no vayas a ser muy viejo, eh, - bromeó el rubio, empezando a andar hacia el edificio y siendo seguido por Sasori. – Yo recién cumplí los dieciocho, hm.

- Seis años es toda una vida, - insistió éste, sin borrar la sonrisa de su rostro.

El resto del camino se la pasaron molestándose el uno al otro, creando un ambiente bastante amigable. No fue sino hasta llegar a la puerta cuando bajaron la voz, queriendo pasar desapercibidamente, por si Hidan ya estuviese dormido.

Y no se equivocaron. Dejaron el bote de café en la alacena, y de regreso a la sala comentaron acerca de lo mucho que el grisáceo roncaba, todo el asunto de la antena, un par de risas más y cada uno partió a su habitación.

No obstante, antes de entrar a estas, se miraron por un instante. Sasori fue quien rompió el contacto al mostrarle una sonrisa cómplice, a la cual el otro correspondió sin pensarlo. Deidara sintió, de nuevo, ese cosquilleó en la boca del estómago, pero sólo por esta vez lo ignoró… No quería arruinar el momento con sus cursilerías.

Y una vez estando adentro, cerró la puerta y se apoyó en esta, cerrando los ojos un momento después. Eso era justo lo que no quería que sucediera. Sabía de antemano que, entre más tiempo pasara con el pelirrojo, más difícil sería sacarlo de su mente.

- "¿Qué puedo hacer?" – se lamentó.

No es que no tuviera idea de qué hacer, la respuesta era bastante clara, sólo tenía que poner cierta distancia de por medio y problema resuelto… La cosa era que le iba a costar más trabajo del que temía.


Uff! ¿Qué tal? Ahoraa no me tomé un año ;D hahaa!

Muchas gracias, de verdad, a todos lo que comentaron T___T i tambien a aquellos que no lo hicieron, los amo! Me da ánimos el saber que aún están aquí y no saben lo mal que me siento de haberlos hecho esperar tanto .___. pero los amoo! xqe supieron esperar T___T i se los pagaré con creces! (o con más capitulos ;D xD)

Y buenoo! Creo que hubo un enredoo.. No es ItaDei xD si puse a ambos personajes fue xqe considere que eran de los más importantes, aunque no me di cuenta de que se malinterpretariaa xD mil disculpas! Ya lo arreglé ;D

Y quieroo que me digan qe piensan acerca del rumbo qe está tomando el fic... Todo, quejas, SUGERENCIAS, comentarios, de vdd qe todo es bien recibido xD

Pd. Pancracio! Checa tu bandeja de entrada :)

Besos~