Disclaimer: Todos los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer.

CAPITULO SEIS

-Entra tú primero al baño.

Dijo Edward aflojándose la corbata y quitándose los zapatos.

Bella sacó de su maleta el pijama y el neceser y entró al baño cerrando la puerta detrás de ella. Mientras Edward, sacó sábanas y mantas y empezó a prepararse un improvisado lecho en el sofá. A los cinco minutos, la puerta del baño se abrió y una sonrojada Bella, con el pelo suelto, sin maquillaje y con el vestido puesto, asomó la cabeza.

-Edward, de verdad, me da mucha vergüenza pedirte esto, pero es que no me había acordado. Alice me ha ayudado esta tarde, pero ahora… Verás -dijo respirando hondo para calmarse y dejar de decir incoherencias-. Necesito ayuda para quitarme el vestido, ¿podrías por favor bajarme la cremallera? Lo he intentado sola pero no puedo.

-Claro, no te preocupes.

Bella se dio la vuelta, apartándose el pelo hacia un lado para que la espalda le quedara libre. Pudo sentir el momento justo en el que Edward se acercó para buscar el ganchillo de la cremallera porque se le erizaron todos los vellos del cuerpo al tenerlo tan cerca y volvió a recordar las sensaciones que le habían provocado un solo beso. Con mucho cuidado, él fue deslizando lentamente la cremallera hacia abajo como si estuviera acariciándola, en un momento sus dedos rozaron la piel que quedaba al descubierto y el contacto con las yemas de sus dedos le provocó un renovado ardor. Insoportablemente lento Edward siguió bajando la cremallera, tragando saliva cuando llegó a la parte donde debía estar la tira del sujetador y en su lugar solo había piel suave y tersa que estaba deseando acariciar. Recordando que Bella solo le estaba haciendo un favor fingiendo ser su novia y que todo era mentira, consiguió bajar la cremallera hasta la parte baja de su espalda aunque hubo un momento en el que cedió a la tentación y la acarició con la yema de sus dedos, pretendiendo que solo había sido un roce accidental.

-Ya está.

Logró decir cuando la voz le salió otra vez del cuerpo.

-Gracias.

Contestó ella volviendo a cerrar rápidamente la puerta del baño.

Casi al instante volvió a salir con un pijama que no dejaba ni una rendija de su piel al descubierto y el vestido cuidadosamente doblado en un brazo. Mientras ella colocaba el vestido en el armario, Edward aprovechó para entrar al baño y cambiarse. Aunque su pijama tapaba menos que el de Bella, ya que consistía en unos pantalones que dejaban al descubierto todo su torso.

Cuando salió del baño y se dirigió al sofá que ya estaba preparado para dormir, Bella se quedó observando embobada los abdominales bien marcados de Edward y su pecho liso salpicado por muy poco vello castaño que descendía en una fina hilera desde su ombligo hasta perderse en la parte alta de su pantalón de pijama e inconscientemente se lamió sus labios resecos.

-¿Qué haces?

Le instó al verlo abrir las sábanas del sofá.

-¿Te molesta que duerma sin camiseta? Si es así me la pongo.

-No claro que no. -Dijo Bella volviendo a tragar saliva- Estas muy bien así. Quiero decir -se corrigió poniéndose colorada- que puedes dormir como estés más cómodo, pero que no voy a permitir que te destroces la espalda en ese sofá. Vete a la cama que yo duermo en el sofá.

-Claro que no.

Se enfadó él. Yo soy el que no va a permitir que tú duermas en el sofá.

-Bueno -dijo Bella, volviendo a ponerse roja-. Podemos compartir la cama. Quiero decir -se corrigió otra vez- los dos somos adultos y sabemos que esto es mentira, no pasa nada porque durmamos juntos, esta cama es lo suficientemente grande para que no tengamos ni que rozarnos si no queremos. Además, no podemos arriesgarnos a que alguien descubra la cama en el sofá y piense que no dormimos juntos. Vamos guarda eso y ven a la cama.

Terminó ella.

-Si estás segura…

Dijo Edward no muy convencido de resistir la tentación de no tocarla si ambos dormían tan juntos.

-Claro, sé lo importante que es esto para ti. ¿Qué lado prefieres?

Antes de meterse en la cama, Edward apagó la luz, dejando la habitación sumida en la oscuridad más absoluta. Edward se acomodó boca arriba consciente del calor que desprendía el cuerpo de Bella a su lado, aunque en ningún momento sus cuerpos se rozaban. Tras unos minutos de silencio habló:

-Bella, siento mucho haberte besado hoy durante el baile. Pero es que…

-No pasa nada, -lo cortó ella, no queriendo oír que lo había hecho para dar más credibilidad a su relación- me has pedido permiso antes. Además forma parte de la actuación, ¿no?

Agregó esperanzada.

Tras unos momentos de vacilación él contestó:

-Claro. No te lo había dicho para no ponerte nerviosa en la cena, pero mi hermana Alice me ha dicho que sabe que tú y yo no somos nada y que si no queremos que los demás se den cuenta tenemos que ser más cariñoso el uno con el otro, pero si en algún momento te sientes incómoda y quieres parar, no pasa nada, les contamos la verdad a todos y ya está.

-No está bien. -Dijo ella-. Te dije que lo haría y vamos a llegar con esto hasta el final, así que si tu hermana dice que tenemos que mostrarnos más cariñosos, nos mostraremos más cariñosos y punto. Los dos sabemos que esto no es más que una mentira así que todo lo que compartamos durante estos días no significará nada.

A Edward le dolieron esas palabras, pero no lo demostró porque no entendía el motivo por el que le importaba tanto que Bella considerara que todo lo que hasta ahora habían compartido no tenía ningún significado, así que para cambiar de tema dijo:

-Por cierto, Alice me ha echado hoy la bronca por no haberte avisado de la cena de esta noche en casa de los Denali, así que según ella tengo que informarte de todos los acontecimientos previos a la boda a los que tenemos que asistir para que te puedas preparar. Creo que no los recordaré todos, pero mañana le pediré una lista a Alice. Por ahora sé que mañana vamos a pasar el día en la playa con Kate, Garret, Victoria, su marido, Tania, mis hermanos y Ann. Y el miércoles hay no sé qué de un partido de algo... No sé de qué va la historia, son cosas de Kate, actividades para relajarse antes de la boda y que quiere que compartamos con ella para hacer mas amena la espera, por supuesto no son obligatorias, pero sé que a ella le hace mucha ilusión, pero si no te apetece hacer algo lo dices y listo.

-Me parece bien, pero no he traído bañador, Edward, -dijo ella ya medio dormida.

-No te preocupes, mañana tendrás uno. Y una cosa Bella, ¿me vas a decir por qué cambiaste de opinión así de repente?

-Puede que alguna vez, pero por ahora no.

Contestó ella somnolienta.

-Buenas noches, Bella. Descansa. Y, tarde o temprano desvelaré todos tus secretos, eso tenlo seguro.

Pero ella ya no lo oyó pues había sucumbido al abrazo de Morfeo.