Mimi y Meredy están tomando un té teniendo una tranquila conversación en el salón de la casa de Marinette (en Rems).

Mimi: (De repente) Meredy ¿Por qué no salgo más?

Meredy: Porque eres un personaje secundario. Da gracias a que seas mencionada.

Mimi: Eso es cruel de tu parte.

Marinette:(Apareciendo) Tiene razón.

Meredy: Se ve que has leído el capítulo, Marinette. ¿Qué tal? No me puedes decir que no te diviertes. Hasta sentí pena por Adrien. Incluso lo de Chat Noir lo tenías planeado.

Marinette: Puede ser. No me creo que realmente me hicieras hacer eso. (se sonroja). Cambiando de tema ¿cómo van los planos?

Meredy: Con retraso, pero ya tengo lo justo. ¿Algo que queráis comentar?

Mimi: El agradecimiento a todos los lectores en especial a aquellos que siguen la historia, dan favorito o escriben reviews...

Marinette: Como serían TsukimeMio, Terie, Milanh y Nekoyoyiminichibi. Al fin y al cabo es la única forma que tiene esta m+++++ de escritora de saber qué opinan sus lectores.

Meredy: También reitero en el hecho de que Miraculous LadyBug no me pertenece, tengo una vida y mi inspiración es como el viento algunas veces viene y otras se va, además de que me estoy acostumbrando a escribir capítulo más largos (este tiene 4123 palabras), por tanto tardo más en escribirlos. Por último animo a que enviéis reviews, tanto si tenéis alguna duda como si queréis hacer alguna crítica o simplemente comentar el capítulo. Como ya dijo Marinette es la única forma de saber que piensan, y así ir mejorando. Sin querer aburrir más, doy inicio al capítulo. It's show time.


-Chicos, me estáis ahogando- se quejó Marinette tratando de respirar.

Los jóvenes la liberaron de su abrazo, todavía emocionados por su encuentro. En cierto modo creían que la chica era un espejismo que en cualquier momento podía desaparecer. Alya, Lila y Tikki eran incapaces de aguantar sus lágrimas, mientras que Nino hacía esfuerzos por no llorar. Adrien, en cambio, miraba a la chica con una pequeña sonrisa, pensando en que ese había sido el momento que por tan largos dos años había esperado. Marinette por su parte se veía visiblemente nerviosa, y cuando su mirada se cruzó con la de Adrien, la desvió incómoda.

-Adrien, siento lo de esta mañana. Me pillaste de sorpresa y actué por reflejo ocultándome.- se disculpó tratando de romper el hielo.

-No te preocupes.-tranquilizó él, queriendo hacer más cómoda a la muchacha- Sabes, me gustaría escuchar que has estado haciendo estos dos años sin nosotros. Estoy seguro de que tienes mucho que contar.

-Por supuesto- contestó ella- Yo también quiero saber cómo han sido vuestros últimos dos años Vamos a arriba. Allí nos pondremos cómodos y podremos hablar con calma.

Se acercó a la puerta para poner el cartel de cerrado y dirigiéndose al fondo, junto a los vestuarios, tocó una pared que comenzó emitir unas ondas de luz cuyo origen era su mano, y con un gesto les indicó que pasaran.

-¿Qué es eso Marinette?- preguntó curiosa Alya- ¿Por qué no vamos por la puerta?- señalando una pequeña puerta al otro extremo de la pared del fondo.

-Es una barrera que solo los que vivimos aquí podemos atravesar y que lleva al vestíbulo de la casa, sin embargo si mantengo la mano así podéis pasar. Esa puerta solo lleva al almacén- explicó ella con soltura.

Fueron pasando de uno en uno, siendo Marinette la última. Al otro lado de la pared había un pequeño recibidor, que contaba con una cómoda con un espejo, una lámpara y un cuadro y al fondo una puerta, junto a la que había unas cristaleras translúcidas que dejaban pasar la luz, el cajón de un buzón y una alfombrilla. A su izquierda una escalera de caracol ascendía al piso de arriba. Con un gesto, la pelinegra les indicó que la siguieran y subió las escaleras. Tras llegar al primer piso abrió una puerta e ingresaron en el salón. A mano izquierda había otra puerta, frente a la cual había una gran mesa y sillas. Al fondo tras un gran sofá había grandes cristaleras por las que se colaba la luz del día. Delante del sofá había una mesilla y a su derecha un sillón. En la pared que restaba había una gran librería, y en medio, sobre una alfombra un par de puf con una mesilla auxiliar.

Marinette les invitó a sentarse, mientras desapareció por la otra puerta, que resultó ser la cocina, entrando más tarde con unas bebidas y unos bocadillos. Con solo verlos a los chicos les gruñó el estómago. La Cheng no pudo evitar reírse.

-Suponía que no comeríais antes de venir, así que los preparé esta mañana.- comentó sentándose con ellos. Decidieron servirse antes de empezar a hablar.

-Gracias, Marinette- agradeció Adrien- Cuando quieras.

-Por supuesto- respondió ella- Aunque tampoco es demasiado lo que tengo que contar.

"Como ya sabéis hace dos años un hechizo me trajo aquí. Nada más llegar me desmayé y al despertar estaba muy asustada y desorientada. Tikki no estaba por ninguna parte y no sabía qué hacer. No sé que hubiera hecho de estar sola, pero a mi junto a mí encontré a una chica que me estaba velando. Ella era mi hermana Karen, quien notando mi presencia me había encontrado y me había llevado a su casa. Cuando se percató de que ya no estaba dormida me obligó a comer, y mientras lo hacía llamó a otra persona para que se presentara. Él fue mi hermano Sage. Juntos trataron de explicarme donde estaba y quien creían que era, pero yo estaba demasiado confundida para realmente darle crédito a sus palabras. Fue entonces cuando apareció Adrien Suetonio, es decir mi padre. Él me contó su historia y la de mi madre, lo que había ocurrido conmigo cuando era pequeña y el por qué estaba allí ahora. Yo me negaba a creerle, pues de hacerlo sabía que ya no habría vuelta atrás. Sin embargo él no me dejó esa opción. Al ver mi negativa se acercó a la librería y sacó dos libros. Me dio uno, un libro de poesía, y me pidió que leyera dos estrofas. Al principio todavía confusa las leí como si fueran lo más sencillo del mundo, sin embargo, al darme el segundo libro me di cuenta de sus intenciones. El segundo libro, a diferencia del primero, estaba en francés. Incluso la línea de mis pensamientos estaban ya con ese primer idioma, que tan perfectamente había leído y recitado. Había redescubierto mi lengua nativa, el ánima."

Marinette hizo una pausa para tomar un trago de su bebida. Se notaba en el aire que contar eso no era fácil para ella. Adrien quería decirle que parara, que no era necesario que siguiera contando, pero en el fondo sabía que, si de verdad amaba a esa chica, debía escucharla hasta el final, pues de no hacerlo, seguiría enamorado eternamente de una ilusión, un recuerdo de dos años atrás.

"A partir de ese momento comencé a plantearme mis opciones. La primera era sencilla, pedirle a alguno de mis nuevos hermanos que me enviara de vuelta a París y olvidarme de todo el asuntó. La segunda era quedarme. A simple vista debió serme fácil elegir, pero tras lo del ánima, cualquier opción de marcharme había quedado descartada. Me habían demostrado que no tenía ni la más mínima idea de quien era, y que solo lo descubriría si me quedaba en Rems. De esa forma pasé de ser Marinette Dupain-Cheng a ser Marinette Cheng."

-Sobre lo del apellido...-interrumpió Nino.

-Eso es porque Sabine, quien era una vieja amiga de nuestra madre, es la última descendiente de una rama de nuestra familia que se marchó de Rems hace unas generaciones- explicó Sage.

Marinette solo se limitó a esperar a que la duda se resolviera antes de proseguir.

"Tras tomar mi decisión comencé a educarme en mi recién descubierta magia y en defensa personal, sobre todo en las artes marciales, además de estudiar sobre distintos temas como la historia de Rems y ser una ávida lectora para comprender su cultura. Como ya era mayor para ir a la Academia, Karen me enseñó todos los fundamentos mágicos y Sage me presentó a una chica que me ayudaría con las artes marciales. Ella se llamaba Miranda, Mimi para abreviar, y por aquel entonces formaba parte del equipo médico que dirigía mi hermano. Rápidamente nos hicimos amigas, y en más o menos un mes me puse a su altura en las artes marciales, gracias a mi experiencia como LadyBug. Por otra parte, en el mismo tiempo había dominado la magia elemental, estando preparada para especializarme."

-Realmente, fuiste capaz de hacer todo eso porque te dedicaste exclusivamente a ello, como si de un curso intensivo se tratara. A un ritmo normal se tardan varios años en alcanzar ese nivel, yendo paso por paso.- apuntó Sage antes de ser fulminado con la mirada de su hermana.

"El problema de especializarse es que tienes que elegir un arma que sea compatible con tu magia y un campo en la hechicería en el que profundizar. El tema del arma tenía claro que quería algo parecido a un yoyó. Sin embargo lo más parecido que hay en este mundo son las cuchillas dirigidas o los péndulos de cristal. Los primeros tenían muchas utilidades, pero la mayoría estaban enfocadas a matar, los segundos solo se empleaban para predicciones y localizaciones, de forma que me decanté por las primeras. Pensaba que, al fin y al cabo, Chat Noir tenía el cataclysm y no lo usaba para matar, sino que se podía emplear de otra forma. Así fue como adquirí el arma Santa que perteneció a mi madre, Étoile Filante (estrella fugaz)."

Por primera vez todos ellos se dieron cuenta de que habían estado hablando y escuchando ánima desde que llegaron, no tardando en aparecer los intercambios de miradas nerviosas entre los jóvenes. Marinette ante su reacción pareció entender lo que pasaba y frunció el ceño.

-No me digas que no les has dicho que tienen un hechizo de traducción encima.- dijo ella un poco molesta.

-De acuerdo, no te lo digo. En mi defensa diré que ha sido Rose- aclaró el mayor- Tranquilos, esto no es como lo de Mari, así que no tenéis que preocuparos.- con esto suspiraron tranquilos.

-Por cierto, ¿qué es un Arma Santa?- preguntó Lila, pues ella había escuchado de una Sábana Santa, pero nunca de un Arma Santa.

-Un arma santa es un arma forjada por la líder de las sacerdotisas, que contiene oraciones de protección además de hechizos de todo tipo entre otras cosas. Puede cambiar de apariencia, dependiendo de la necesidad momentánea del dueño, pero solo en su forma básica se la puede sacar todo su potencial. Por otra parte este tipo de arma al ser tan personalizada solo reacciona ante una determinada firma mágica, así que se podría decir que soy una afortunada de que me reconociera, sobre todo ahora que son extremadamente raras desde que no quedan sacerdotisas para forjarlas.

-¿Y cómo es que no quedan sacerdotisas?- cuestionó Alya. Vio como Marinette iba a responder pero se vio interrumpida por su hermano.

-Nos estamos desviando del tema. Además os recomiendo que no volváis a preguntar sobre eso. Es un tabú en Rems.- cortó Sage empleando un tono bastante duro. Mari miró de forma indescriptible al muchacho antes de continuar

"Cuando comencé a especializarme en magia de viento y agua (mis puntos fuertes a causa de mi aura, además de que abarcan varias materias como medicina, ataque, defensa, transfiguración, etc), Mimi me invitó a formar parte de la Alianza Shadow Star, para que fuera adquiriendo experiencia en el empleo de mis habilidades en casos prácticos y además conociera a más gente como su líder Henry, los hermanos Alan y Lana y James. Aunque eramos pocos y no tuviéramos muchas misiones nos lo pasábamos bien. Precisamente en una de esas misiones conocí a Rose."

Adrien se aguantó las ganas de preguntar.

"Ella era la encargada de conseguir nuevas adquisiciones para la Biblioteca, de modo que tenía que viajar por todo Rems a distintas subastas, a pequeñas librerías o a entrevistas, teniendo en ocasiones que ir a otro mundo para conseguir un ejemplar de un libro que la Biblioteca todavía no tuviera. Como esto a veces era peligroso, se nos contrataba para ser su escolta, de forma que así conocí a la madre de Adrien, siendo ella quien me alentó a cumplir mi sueño como diseñadora.

Al cabo de 8 meses de llegar aquí fui capaz de lanzar mi propia marca de ropa y abrir una tienda en Tirna. Sin embargo, todo ello coincidió con la disolución de Shadow Star. Mimi y Henry pasaron a formar parte del Alto Mando, mientras que Lana permaneció en el equipo médico y Alan y James comenzaron estudios superiores para ser profesores de la Academia. A mi por otra parte me ofrecieron ser embajadora del Alto Mando, los cual acepté con la condición de que pudiera seguir adelante con mi marca de ropa. Mimi y yo decidimos ir a vivir juntas, justo encima de la tienda, ayudándome cuando pudiera, al igual que Rose que le venía mejor vivir aquí en lugar de en las dependencias de las Biblioteca. A partir de entonces no hay mucho más que contar.

Adrien frunció el ceño decepcionado. No es que no hubiera contado nada nuevo ni interesante, es que de alguna forma sentía que no le cuadraba algo. Alya también pareció darse cuenta.

-¿Por qué te llaman la doncella de los Cheng?- preguntó ella, haciendo referencia en que no había hablado sobre su posición a causa de la familia Cheng.

Marinette por un segundo pareció desconcertada con esa pregunta, como si un se la hubiera esperado, antes de fulminar con la mirada a su hermano.

-Es un apodo que me dieron cuando estaba en el gremio, puesto que es muy raro que alguien, más o menos, noble ingrese en uno.

-¿Entonces eres una noble?- cuestionó Lila, la cual se había fijado en que la chica tenía una postura muy cuidada y una forma de hablar bastante controlada, como si midiera cada palabra que decía incluso su tono y entonación.

-Solo de nombre, realmente no quiero tener nada que ver con los asuntos políticos de los Cheng, precisamente al aceptar el puesto de embajadora buscaba esa independencia.

Ella hizo una pausa para tomar un sorbo de su bebido. Tikki que hasta entonces no había hablado se acercó a su portadora y se acomodó en su falda. Marinette sonrió con dulzura a su kwami.

-Todavía sigues portando los pendientes- comentaba el kwami rojo- ¿Volverás a transformarte en LadyBug?

Marinette apretó los labios como si aquel fuera un asunto delicado, y apartó momentáneamente su mirada de Tikki.

-Tikki, me temo que no será posible. Mi magia, ahora que ha despertado, es posible que sea incompatible con la magia de los pendientes. De ser así, transformarme tendría graves consecuencias para ambas, pudiendo incluso destruir los pendientes, despareciendo tú en el acto.

-Sin embargo, todavía llevas los pendientes, y yo estoy aquí- replicó ella.

-Porque funcionan como un interruptor, emiten solo una señal cuando se ponen o se quitan, mientras tanto nada. No merece la pena el riesgo, sobre todo ahora que no hay que purificar akumas.

Tikki calló. Sabía que su portadora tenía razón. Una vez oyó a su madre, cuando le iban a entregar el miraculous de Chat Noir que debía sellar su magia, aunque fuera temporal. Ella en su momento no entendió aquellas palabras, pero ahora todo cobraba sentido. Fue una medida de seguridad.

El ambiente se había tensado más de lo planeado, y Sage comenzó a preocuparse.

-"Esto tendría que ser un feliz reencuentro no un velatorio"- pensaba mientras trataba de encontrar una solución.

Por suerte para todos Nino pareció reaccionar.

-Bueno ya dejémonos de asuntos deprimentes. Lo importante es que Marinette esté bien. Por cierto, llevo un rato queriéndotelo preguntar. ¿De qué va eso del festival de invierno?

A Marinette se le iluminó la cara.

-Bueno, es un festival anual que se hace sobre el solsticio de invierno, en el cual ponen muchos puestos de artículos navideños, como un mercado de Navidad, de comida también, las cafeterías hacen ofertas, se decoran, y además se pone alumbrado a las calles, en la plazas se instalan pistas de hielo o escenarios donde se hacen actuaciones y a las doce, tras el toque de las campanas, se lanzan los fuegos artificiales. Estoy segura de que os lo pasaréis genial. Pero lo primero es los primero, necesitáis algo de ropa para ir, y yo os puedo ayudar con ello.

-¿Has dicho ropa?- preguntó Lila cuyos ojos brillaban de la emoción- ¿La vas a hacer tu?

-Por supuesto. Precisamente hoy veníais para que os tomara las medidas. ¿Es que no les has dicho nada, Sage?

-Se suponía que era una sorpresa- se encogió de hombros el susodicho, antes de clavar su mirada en la chica- Otra cosa, ¿terminaste mi capa?

-Sabes que si, sube en un momento, antes de que empiece a tomar medidas, para probártela.

El ambiente se había tensado demasiado entre los hermanos. Era evidente que Sage solo buscaba hablar un momento a solas con su hermana. Marinette se levantó y con un gesto le indicó a su hermano que subiera tras ella. Nada más cerrar la puerta Adrien se dirigió de forma brusca hacia los kwamis.

-Tikki, Plag, ¿podéis salir por la ventana ir al piso de arriba y escuchar que dicen? Tengo la sensación de que nos ocultan algo. Plag si lo haces te doy el camenbert que llevo encima.

Tikki pareció dudar, pero Plag tan pronto oyó nombrar su queso salió disparado para cumplir el acuerdo, arrastrando a su compañera. Por suerte para ellos, los hermanos estaban hablando cerca de la ventana, así que pudieron escucharlos fácilmente.


-¿Por qué no les has dicho nada, Mari? Ellos podrían...-decía Sage

-Ellos nada. No tienen nada que ver con esto y no necesitan saber nada- cortó ella.

-Puede que para el festival no, pero cuando sea tu cumpleaños, notarán que algo pasa-

-Les he contado lo suficiente para que no sospechen nada. Mientras nadie abra la boca más de lo necesario no se enterarán de nada.

-Pero la gente habla- cuestionó el chico- No puedes pretender mantenerlos siempre ignorantes.

-Puede ser, sin embargo ya habré hecho el tiempo necesario para que cuando se den cuenta de lo que está pasando estén muy lejos de aquí.

-¿Por qué no dejas que te ayudemos?

Tras esa pregunta hubo un par de minutos de silencio donde se imaginaban a los hermanos en una especie de guerra de miradas.

-Tú no eres nadie para hablar, Sage. Karen, papá, tu, e incluso mamá por traerme aquí, habéis provocado esto. Habéis hecho que cargue con todo lo que vosotros durante años evitasteis, así que ahora no me vengas con querer ayudarme, el hecho de que sea la Doncella de los Cheng es culpa vuestra. Yo nunca pedí ser la heredera de la familia. Ni siquiera sabía de vuestra existencia hace dos años. Si quieres culpar a alguien culpa te a ti mismo, si quieres ayudar no hagas más daño. ¿Acaso no es el rezo de vosotros, los médicos?

Tikki decidió que ya había escuchado suficiente. La voz de Marinette había sido dura y llena de dolor, mostrando en ese intercambio de palabras con su hermano todo lo que a ellos les había ocultado. Sin querer escuchar más cogió a Plag de la cola y lo arrastró de vuelta al salón. Notó a todas las miradas en ella pero tan solo comentó que por la noche les contaría que había oído.


Sage apareció un par de minutos después como si no hubiera discutido con su hermana, portando un paquete donde supusieron que estaba la capa que mencionaron.

-Marinette ha dicho que subas tu primero, Nino, para tomar tus medidas.- comentó este mientras se sentaba con ellos.

Nino se vio ligeramente sorprendido. No se había planteado ser el primero, pues del grupo se podría decir que con él era con quien menos estrecha era la relación, a pesar de que se conocían desde pequeños. Todavía sin creérselo se levantó y se marchó al piso de arriba. Se fijó en que las escaleras seguían, pero otra cosa llamó rápidamente su atención.

El taller que debía ser tan grande como el salón era una una estancia ante todo funcional. Las paredes estaban recubiertas por estanterías y cómodas rebosantes de todo tipo de telas, encajes botones, cintas, hilos... había varios maniquíes, algunos con trajes medio hacer o acabados y otros sin nada. También había repartidos algunos taburetes altos, supuso que para trabajar en ajustes y detalles. Al fondo, junto a la ventana había tres máquinas de coser cada una con su silla, una amplia mesa de trabajo, un diván y una estantería con libros de diseño.

Marinette estaba sentada en el diván, con un blog de dibujo buscando algo, cuando se percató de la presencia del chico y le invitó a acercarse con un gesto.

-Bueno Nino, esto es sencillo, simplemente te voy a tomar medidas, y me dices que te parece el diseño que he pensado para ti.- dijo ella alegremente mientras cogía una cinta métrica. Nino se limitó a asentir mientras la chica le tomaba medidas de manera rápida y precisa sin apenas tocarle con una habilidad propia de la práctica.

-Marinette- se decidió a hablar el chico- No he podido evitar notar que hay cierta tensión con tu hermano. ¿Ha pasado algo?¿Podemos ayudarte de cualquier forma?

Esa última pregunta estuvo a punto de hacerle perder la calma ante él. Se tuvo que recordar tres veces en su mente que no se trataba de Sage, que no sabía nada, para así poder responder le de forma adecuada.

-No es nada de lo que te debas preocupar. Simplemente tenemos algunos desacuerdos en algunos temas y cuando los rozamos, digamos que volvemos el ambiente muy tenso. Y lo de Tikki, te agradezco que intervinieras, pero no hay nada que podamos hacer.- ella respiró hondo antes de sonreír le-¿Y qué tal te va con Alya?

-Bien supongo- dijo un poco nervioso- Al fin y al cabo estamos juntos por tu culpa.

-Lo reconozco. Pero hay que admitir que hacéis una buena pareja. Ya está- anotó en un papel la medidas- ¿Que te parece este estilo Bussiness Casual? Por supuesto la camisa por fuera.-mostrando le su blog.

-Creo que es perfecto. ¿a quién le digo que suba?

-A Adrien.-respondió antes de añadir para sí- Esto va a ser divertido.


Nino se marchó y al cabo de unos minutos Adrien llegó al taller. Como Nino se quedó unos momentos embelesado observando la estancia. Marinette sin embargo parecía absorta mirando algo en su libreta, de modo que tuvo que ser Adrien quien llamara su atención.

-Ah, ya estás aquí- dijo de un modo casual- Como le comenté a Nino esto es sencillo, te voy a tomar medidas y después te comento el diseño. ¿Qué te parece?

-Esta bien- fue lo único que pudo decir.

Sin embargo Adrien no era como Nino, así que era consciente de cada roce, cada toque que la chica sin querer hacía. La chica estaba muy cerca, en ocasiones rozando su nariz con su cuerpo, haciendo de todo una lenta tortura, por contener sus instintos felinos (de Chat Noir vamos).

Marinette en cambio estaba disfrutando la situación. Ralentizaba sus movimientos notando los nervios del muchacho, y se acercaba más de lo normal solo para ver su reacción. En cierto modo se alegraba de haber sido capaz de tener tal control sobre sus emociones, pues ahora que él era consciente de ella, podía de esa forma devolvérselas todas juntas. (Si Marinette se nos ha vuelto un poco retorcida, pero pensad que es la actitud de LadyBug hacia Chat Noir)

-No te has sorprendido de ver que yo era Chat Noir- comentó tratando de librar la tensión del ambiente. Marinette que ya había terminado de tomar medidas se puso a su altura, con su rostro a pocos centímetros de Adrien.

-Tú tampoco te has sorprendido al saber que yo era LadyBug.

-El Maestro Fu me lo contó. ¿Y tú cómo lo supiste?

-Tu madre me ha contado algunas anécdotas sobre ti. Encajabas en personalidad y aspecto.

De repente un maullido rompió su conversación. Marinette con una sonrisa se separó del chico y se dirigió a una de las cómodas de la pared, donde un gato negro miraba directamente al modelo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, el gato saltó sobre el hombro de la chica y se restregó contra su barbilla a modo de saludo, causándole cosquillas a Marinette. Adrien habría jurado que el gato le miró con superioridad, como si fuera un gusano.

-¿Dónde te habías metido Chat Noir? Te he estado buscando- dijo cariñosamente la chica mientras le rascaba detrás de la oreja, antes de volverse a Adrien, mostrándole un diseño al que asintió- Pues ya hemos terminado. Diles a Alya y a Lila que suban, por favor.

Adrien salió de la habitación maldiciendo a cierto gato, todavía con los vellos de punta por lo que había pasado, sin saber que en el taller Marinette había cogido un cojín, se lo había puesto en su boca y estaba chillando contra él, roja de la vergüenza por lo que acababa de hacer.


Por fortuna para Marinette fue capaz de tranquilizarse antes de que sus amigas llegaran. De forma que cuando llegaron pudo medirlas y hablar normalmente con ellas sin delatarse.

-¿Qué preferís? ¿Un kimono corto o un vestido a capas de invierno?- preguntó mostrando sus diseños tras tomar y apuntar sus medidas- Yo llevaré un kimono corto.

-Yo prefiero un vestido de invierno- Dijo Lila señalando un vestido de un rojo apagado de manga francesa con cintura ajustada, y una chaqueta de un blanco roto, de la misma manga, con volantes.

-¿Tiene que ser vestido? Prefiero esto- señaló Alya a una blusa cruzada verde- Aunque con algo más debajo no iría mal.

-Por supuesto que puedes. Tal vez con unos pantalones oscuros quede bien- respondió la chica apuntando- Bueno, pasado mañana es el festival, ¿queréis que busquemos los complementos mañana?

-Dalo por hecho Marinette- confirmaron las dos.


Bueno, aquí termina otro capítulo. Ya lo veis, aunque en apariencia es más como LadyBug, Marinette, en el fondo, sigue siendo Marinette. En cambio Adrien que ha estado enamorado siempre de una ilusión, ahora se encuentra a una chica que incluso supera sus propias expectativas, pues el solo había conocido a LadyBug y ahora está conociendo a Marinette. Como dicen en Swort Art Online "si me enamoro de la faceta de una persona, y descubro otra nueva, tengo la posibilidad de volverme a enamorar de esa persona". Puede que no fuera así, pero ese era el mensaje. Eso sí, de ahí a estar celoso de un gato... debo decirlo, que bajo ha caído Adrien. Ni siquiera se fijó en que le puso el nombre de su alterego. No sé si gustará mi pobre intento de Adrinette, pero tengo pensadas mejores escenas donde os juro que hasta a mi me está matando el hipe.

Para la imagen del kimono de Marinette :

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El de Lila:

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Y la chaqueta:

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Y la blusa de Alya:

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Sin más que añadir hasta la próxima actualización.

Meredy