Buenas noches:
Siento de verdad el haber tardado tantísimo en subir el capítulo final de esta historia. Me ha costado mucho encontrar la inspiración suficiente para terminarlo. Espero que lo disfrutéis.
Gracias por haber seguido esta historia y haber leído mis otras tres historias sobre Castle. Ha sido un verdadero placer escribirlas y haber formado parte del fandom de esta serie.
Castle siempre será una serie muy especial para mí, pues llegó en un momento muy difícil de mi vida. Pero con la serie terminada no encuentro el sentido a seguir escribiendo sobre estos personajes (Sí, sigo dolida con el final que le dieron los guionistas).
Gracias de corazón a todos los que habéis gastado algo de vuestro tiempo en leer mis historias y mención especial para lo que además han comentado.
Hasta siempre.
PD: Recordaros que esta historia empecé a escribirla antes de que emitirán el 8x22 por lo tanto el caso de la madre de Beckett se encuentra como finalizó en el 6x22.
CASTLE
Subí las escaleras saltando los escalones de dos en dos. Ya no tenía edad para esas carreras y mi respiración acelerada no hacía más que recordármelo. No había pasado ni siquiera media hora desde que había colgado con Kate y ya estaba llegando al lugar donde habíamos quedado. Abrí la puerta de la azotea teniendo la seguridad de que ella estaría allí. Hacía años que no íbamos a los columpios de Central Park, donde habíamos decidido tantas cosas importantes sobre nuestra relación. Aquellos columpios ya no existían. En su lugar ahora había unas amplias pistas deportivas. La vida pasa, las cosas cambian y Central Park no iba a ser menos. En aquel momento lo único que quería era que nuestra relación no fuera lo siguiente que estuviera a punto de cambiar.
Apoyada sobre la barandilla de la azotea estaba Kate, con la vista perdida en los rascacielos de la ciudad. Nada en aquella terraza estaba igual que la noche en la que nuestros caminos se cruzaron por primera vez. Aquella noche en la que presenté la última novela de Derrick Storm. Aquel lugar había sido donde nuestras miradas se encontraron de nuevo y nunca volvieron a separarse. Solo esperaba que aquella visita no representara el final de lo nuestro.
- Kate...-Susurré su nombre si acercarme del todo a ella. Se giró y al verla pude apreciar el rastro de las lágrimas sobre su rostro.
- Hey...- Murmuró fijando de nuevo la mirada en el horizonte.- Gracias por venir...- continuó con la voz ronca.
- ¿Que está pasando, Kate?- pregunté con la seguridad de que esta vez sí me daría una respuesta, una vez más había visto la verdad en sus ojos.
- He llegado hace un rato y he pensado en aquel caso en la boda de Kyra. Cuando mande que una patrulla la vigilara y me enteré de que te habías visto en una azotea con ella.- me apoyé en la barandilla a su lado, dispuesto a escucharla. No sabía adonde quería llegar con todo aquello pero por una vez estaba dispuesto a oír todo lo que tuviera que decirme.
- Tal vez hubieras sido mucho más feliz con ella...- hizo una breve pausa retirando el pelo que el viento había puesto sobre su cara.-¿Sabes? a veces me pregunto, cómo es posible que me eligieras a mí, cómo es posible que elegirás quedarte conmigo. Después de todas las mujeres que han pasado por tu vida. Estoy convencida de que hubieras sido mucho más feliz con cualquiera de ellas.- posé mi brazo sobre su cara obligándola a mirarme, no estaba dispuesto a que continuara diciendo todas aquellas cosas sin sentido.
- Beckett, no sé qué diablos te ha hecho pensar todo eso, pero no puedes estar más equivocada. Nunca podría haber sido feliz con ninguna de ellas, porque como ya te dije una vez ninguna de ellas era tú.-recoloqué un rebelde mechón de su cabello detrás de su oreja, mientras aproveché para limpiar las lágrimas que de nuevo brotaban de sus ojos.
- A ninguna de ellas podría perdonarles todo lo que te he perdonado a ti. Te quiero, Kate. Estoy aquí para ti. Soy tu compañero, soy tu amigo, soy tu marido y solo quiero que vuelvas a confiar en mí. Solo quiero que me digas que es lo que te está pasando.
- Castle- pronunció, abrazándose a mí, pillándome por sorpresa.- No te merezco, nunca lo he hecho. Lo he hecho todo mal.- finalizó antes de romper a llorar contra mi hombro. La rodeé fuerte entre mis brazos y deje que se desahogara. Todo aquello era real, muy real, no trataba de buscar mi perdón suplicándomelo. Todo aquello que estaba diciendo lo sentía, lo sentía de verdad. Así era ella, capaz de guardarse todo durante meses. Para después desquebrajarse de golpe. Liberándolo todo sin guardarse absolutamente nada. Así había sido, desde que nos habíamos conocido, incluso antes de comenzar nuestra relación. Bien es cierto que nunca había sido nada tan grave ni tan prolongado como lo de estos últimos ocho meses.
La separé de mí y besé su frente. La noté temblar entre mis brazos, no sé si por la angustia que le provocaba el estar a punto de confesarme por fin todos sus secretos o si fue mi beso sobre su piel.
- Cariño, ¿qué pasa?- pregunté por última vez.
- Hace casi nueve meses que reabrí la investigación sobre el asesinato de mi madre.- soltó de carrerilla. Apartando sus ojos de mi mirada, siendo muy consciente de lo que aquella confesión iba a provocar en mí. No puedo decir que me sorprendiera. Hacía tiempo que lo sospechaba. Pero oírlo de sus labios había sido un golpe bajo. Saber que había roto una de nuestras promesas me dolió. Saber que nos había vuelto a poner en peligro me dolió incluso más. Quise contestar pero no me dejo.
- Lo sé.- dijo seria.- Soy consciente de lo que he hecho.- fue entonces cuando yo la interrumpí.
- ¿Que eres consciente? ¡¿Y lo dices así tan tranquila?!-grité separándome.- ¿Cómo has podido hacerme esto? ¿Cómo has podido ponernos de nuevo en peligro?- me giré, ni siquiera podía mirarla.- ¡Joder! ¿Sabes que es lo peor? Que yo ya lo sabía. Solo eso podía alejarte de nuevo de mí.
-Rick...- dijo tratando de acercarse de nuevo a mí.
-¡Nada de Rick!- vociferé.- ¡Tres! ¡Tres hijos! Esos son los hijos que tienes, Kate. Johanna, Alexander y Michael. Dime ¿no has pensado en ellos?
- ¡Cada día, Castle! ¡Cada minuto, cada maldito segundo! ¡No ha habido un solo segundo en el que no haya pensado en ellos!- ella continuaba llorando, pero a mí no me importaba lo más mínimo. Hacia varios minutos que notaba también mi rostro húmedo por las lágrimas.
- Por eso no podía decirte nada, Rick. Por eso he estado todos estos meses ocultándotelo. No podía poneros más en peligro. Cuánto menos supieras mejor.
-¿Que no podías ponernos en peligro?- pregunté irónico.- Dime ¿cuándo se va a acabar todo esto? ¿Cuándo nos vas a dejar ser felices? ¿Cuándo vas a parar? Dime qué diablos tengo que hacer para que lo que tengo contigo, lo que hemos creado juntos sea más importante que todas tus obsesiones ¿Qué hago?- pregunté completamente desesperado.
- No tienes que hacer nada.- dijo posando su mano sobre mi frente.- Porque se ha acabado. Sólo quiero estar, aquí, contigo.-dijo acercando sus labios a los míos.
- ¿Porque ahora? ¿Qué ha cambiado?- susurré sin alejarme del todo.
- No quiero que pienses que si no los hubiera visto, este momento no hubiera llegado. Porque quiero que sepas que hubiéramos llegado igual al día de hoy. Pero encontré los papeles del divorcio. Fue lo único que me hizo darme cuenta de que te había perdido.- fui a interrumpirla pero de nuevo no me dejo.- Lo siento mucho, Castle, perdóname.-murmuró contra mis labios y esta vez sí dejé que me besara. No había nada más que decir, por lo menos en ese momento. En ese momento lo único que quería era besarla, solo quería dejar que nuestros cuerpos fueran capaces de expresar todo lo que nuestras voces no podían. Que expresaran todo el amor que sentíamos el uno por el otro, toda la rabia, toda la frustración y todo el miedo a perdernos de aquellos últimos meses.
BECKETT
Horas más tarde desperté desnuda en nuestra cama. Noté como Castle dibujaba círculos sobre mi hombro. Aquello, era lo que me había despertado, sus suaves caricias. Sentí como las lágrimas luchaban por brotar de nuevo por mis ojos pero no las dejé. Acababa de hacer el amor con mi marido. Después de meses sin tocarnos, después de meses escondiéndonos, estábamos ambos desnudos en nuestra cama con nuestras piernas entrelazadas. Me giré para hacerle saber que estaba despierta. Sabía que todavía teníamos una conversación pendiente. Pero nada podía romper aquel momento tan nuestro. Apoyé mi cabeza sobre su torso disfrutando del sonido del roce de nuestras pieles y dejé que fueran nuestras miradas las que hablaran.
- Si no odiara tanto estar enfadado, estaría reconciliándome contigo todos los días.- dijo rompiendo el silencio.
- Castle...- murmuré desconcertada. De verdad iba hacer como que aquello solo había sido una de nuestras broncas en comisaria que acababan con nosotros dos en la cama tras un arranque de pasión.
-¿Qué? ¿No podrás decir que no ha estado bien?- susurró preguntándome con picardía.
- Ha estado muy bien. - aseguré sonriéndole.- Pero no creo que nos compense los meses que hemos sufrido.- le aseguré. Por supuesto que aquella vez iba a entrar en nuestro top diez incluso en nuestro top cinco. Pero estaba segura que a pesar de la ternura y la pasión con la que lo habíamos hecho jamás iba a recordar aquella tarde como algo feliz. Me sentía demasiado culpable.
-Shh Kate...-murmuró adivinado mis pensamientos.- Ya está, ya ha pasado. Rompí los papeles del divorcio al día siguiente de que llegaran a casa, me arrepentí nada más tenerlos en mis manos. No podía perderte. No sabía cómo, pero estaba seguro de que lo arreglaríamos, de que volveríamos a confiar el uno en el otro, de que volverías a mí. No hemos pasado por tanto cómo para tirarlo todo por la borda.- finalizó besando mi hombro.
- No voy a prometerte que no volveré a investigar sobre ello, está claro que no voy a ser capaz de cumplirlo. Puedo asegurarte que mi amor por ti y nuestros hijos es mucho más grande que mi obsesión por hacer justicia en el caso de mi madre. Pero también está claro que todo este asunto de una manera o de otra consigue desestabilizarme hasta hacerme perder la cabeza. Por eso...- hice una pausa y me incorporé mirándole directamente a los ojos.-... voy a dejar la policía… y esta vez de verdad.- añadí antes de que me interrumpiera.
- Nos merecemos ser felices y te aseguro que voy hacer todo lo que este en mi mano por lograrlo.- le besé con ganas. Llevaba mucho tiempo madurando aquella idea y los últimos dias en Los Hamptons sólo me habían ayudado a tomarla definitivamente.
- Katherine...- pocas veces me llamaba así y me sorprendió, sobre todo por la ternura con lo que lo hizo. - Sabes que esa no es la solución definitiva ¿no? Sabes que hay muchas maneras de que te dejes llevar de nuevo por ello aunque ya no seas capitana de la doce ¿verdad?
- Lo sé. Pero espero tenerte a mi lado. Lo único que quiero a partir de ahora es estar bien contigo. Quiero a mis hijos. Y te quiero a ti más de lo que pensé que podría llegar a querer a ningún hombre jamás. Me devolviste las ganas de vivir, Castle. Y a pesar de mis múltiples tropiezos, siempre has estado a mi lado. Puedo asegurarte que he aprendido la lección, no quiero pasar por esto nunca más, ni quiero sufrir pensando que puedo perderte.
- No vas a perderme.- Contestó rápido. Fue entonces cuando me besó. Demostrándome lo que tantas veces antes me había susurrado "Me quería".
- Te sigo queriendo - susurré contra sus labios, reafirmando de esta manera lo que los dos estamos sintiendo.
- Nunca he dejado de hacerlo - Contestó besándome de nuevo. Y en ese momento lo supe, lo sentí y pude afirmar que da igual lo que ocurriera entre nosotros: nunca ddejaríamos de querernos.
Y con aquel beso cerramos la peor crisis de todo nuestro matrimonio. Todavía nos quedaba reunirnos con nuestros hijos y volver a ser la familia que siempre habíamos sido. Pero para eso ya habría tiempo al día siguiente, ellos estaban bien con mi padre. Aún nos quedaba mucha noche para recuperar todo el tiempo que habíamos malgastado durante meses. Ya sólo quería que fueran nuestros cuerpos los que expresaran todo el amor que sentíamos el uno por el otro. Sabiendo que pasase lo que pasase en el futuro lo nuestro era para siempre.
Muchísimas gracias por leer :)
